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Educación especial




Educación especial, es aquella destinada a hacer frente a las necesidades específicas de los alumnos con deficiencias o de los superdotados. Los primeros presentan ciertas dificultades o desventajas que afectan de un modo negativo a su progreso dentro de los programas educativos convencionales, a la vez que los segundos pueden obtener unos resultados pobres dentro de los programas normales, a pesar de su alta capacidad en áreas intelectuales, creativas o artísticas. Ciertas atenciones educativas especiales pueden ayudar a ambos grupos de escolares a progresar adecuadamente en los programas educativos normales. Los proyectos específicos para este tipo de educación se suelen desarrollar entre los 6 y los 16 años.
Las deficiencias más frecuentemente observadas son: problemas de lenguaje, retraso mental y otras alteraciones del desarrollo, cierto tipo de trastornos emocionales, o algunas alteraciones específicas del aprendizaje, como pueden ser las relacionadas con la memoria. Pueden encontrarse otras deficiencias relacionadas con la audición, con la visión, con el desarrollo de la comunicación o con ciertas lesiones cerebrales. En la actualidad existe también un importante número de alumnos con trastornos de falta de atención relacionados muy frecuentemente con la hiperactividad.
Los niños superdotados, por su parte, se caracterizan por poseer una capacidad excepcionalmente elevada en los campos intelectual, creativo, académico, artístico o de liderazgo.
Se cree que alrededor del 20 por ciento de los niños necesitan algún tipo de educación especializada a lo largo de su escolarización. La gran mayoría de ellos tienen problemas que se resolverán dentro de las escuelas ordinarias; sólo una minoría de alumnos requiere un tipo de evaluación y de medios materiales distintos a los del resto, que se ajusten a sus necesidades.
En cada escuela y en cada clase hay un ciclo de evaluación, planificación, enseñanza y revisión de las necesidades de todos los niños. Esos estudios generales tienen en cuenta el amplio abanico de habilidades, aptitudes e intereses personales de los alumnos. La mayoría de los niños aprenden y progresan dentro de estos condicionamientos locales, pero para aquellos que encuentran dificultades existe una atención especial a sus necesidades educativas especiales.
Se considera que un niño tiene una necesidad especial si muestra una mayor dificultad para aprender que el resto de los niños de su misma edad, es decir, si tiene una disfunción que le impide o dificulta hacer uso de las facilidades educativas de un cierto nivel proporcionadas a los alumnos de su misma edad en las escuelas de su zona y nivel.
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HISTORIA
A lo largo de la historia de la humanidad siempre ha habido niños discapacitados y superdotados. Sin embargo, los programas de educación especial son relativamente recientes. En tiempos pasados, las personas discapacitadas iban frecuentemente a parar a hospitales, asilos u otras instituciones que proporcionaban una formación escasa o nula.
Entre las aportaciones más antiguas al campo de la enseñanza a personas con necesidades especiales, se deben mencionar las de fray Gilabert Jofre, quien a comienzos del siglo XV creó en Valencia un centro en el que se prestaba atención a personas con problemas psíquicos. A mediados del XVI, el monje benedictino español Pedro Ponce de León fue el precursor de un método de enseñanza para estudiantes sordos. Juan Pablo Bonet desarrolló otro método para la enseñanza de este grupo de personas y en 1620 publicó el primer libro sobre la educación de los sordos. A finales del XVIII, el francés Valentin Haüy prestó atención a las necesidades de los invidentes, enseñándoles ciertos rudimentos en el campo de la lectura. Dentro de este mismo tipo de discapacidad ha de mencionarse la investigación, a finales del XIX, de Louis Braille, quien descubrió el método que lleva su nombre, de amplia difusión en la actualidad. El doctor y educador francés Jean Marc Gaspard Itard fue uno de los primeros educadores en defender que deberían aplicarse unos métodos educativos especiales para la formación de los niños discapacitados. En 1801 Itard descubrió vagando por los bosques de su región un niño ‘salvaje’, y entre 1801 y 1805 usó sistemáticamente ciertas técnicas para enseñar a Víctor (como lo bautizó) a comunicarse con sus semejantes, así como a realizar acciones cotidianas tales como vestirse o asearse. Un discípulo suyo, Edouard Séguin, llevó las técnicas de Itard a Estados Unidos, donde experimentaron un importante progreso.
A partir del último cuarto del siglo XX se prestó una gran atención a la educación especial en los países desarrollados. En estos años se operó un cambio radical en las actitudes profesionales y públicas hacia las necesidades especiales que marcó el comienzo de un gran movimiento hacia la integración de las personas con dificultades educativas dentro de las escuelas ordinarias. Los padres se han ido implicando activamente en la evaluación y en la revisión de las necesidades educativas de sus hijos y cada vez muestran con más interés su preferencia a que sus hijos se eduquen en escuelas ordinarias. La ampliación de servicios sociales y de salud ha contribuido a valorar mejor las necesidades educativas especiales que permitan identificar los puntos fuertes y los débiles de cada alumno con el fin de asegurarle la educación más apropiada. En la práctica, las buenas intenciones no siempre culminan en logros satisfactorios. En cualquier caso, hay que constatar que este proceso de cambio en la mayoría de los países del mundo ha contribuido a que las familias afectadas y las escuelas demanden a los poderes públicos leyes y métodos de aprendizaje que garanticen el derecho a una mayor integración en las escuelas y centros de formación de las personas con necesidades especiales.
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ACTUACIÓN DE LA EDUCACIÓN ESPECIAL
Estos servicios utilizan una amplia gama de métodos y marcos educativos destinados a hacer posible el aprendizaje de todos los alumnos. Los educadores expertos en educación especial planifican y evalúan la instrucción de un modo individualizado a fin de acomodarse a cada alumno. En la planificación de su enseñanza, los profesores utilizan frecuentemente métodos relacionados con la ecología a fin de considerar los factores del medio ambiente que favorecen el aprendizaje en el centro educativo, en el hogar o en su comunidad. Los alumnos discapacitados son instruidos en materias tradicionales, como son la escritura, la lectura, el lenguaje o las matemáticas. Para evaluar el progreso de sus estudiantes, los profesores suelen considerar los avances realizados en comparación con el currículo especialmente diseñado para un alumno concreto, no en comparación con los programas educativos generales.
Existen campos concretos de actuación de la educación especial capaces de hacer frente a las deficiencias específicas de los diversos alumnos. Estas son las principales: a) alteraciones de la conducta; b) dificultades de aprendizaje; c) retraso mental; d) deficiencias físicas; e) dificultades en la visión; y f) dificultades en la audición. Se presta atención, asimismo, al campo de los alumnos superdotados.
3.1
Alumnos con alteraciones en su conducta
Los profesores prestan atención a los hábitos sociales a fin de ayudar a todos los alumnos a descubrir las conductas necesarias para desarrollar y mantener una relación satisfactoria tanto con sus compañeros como con desconocidos. Cuando los alumnos con ciertas discapacidades muestran problemas de comportamiento, los educadores especializados utilizan con frecuencia ciertos principios instructivos basados en el análisis conductual, mediante los cuales se estudian y corrigen los orígenes o consecuencias del comportamiento problemático. El análisis conductual se basa en el estudio y el análisis de la tarea que ha de aprenderse y en la evaluación directa y frecuente de la respuesta del alumno; asimismo ha de proporcionársele una retroalimentación sistemática. Las técnicas para la modificación de la conducta ayudan a los alumnos a hacer frente a la ira y a otras emociones, a resolver mejor sus problemas y a controlar su propia conducta.
3.2
Alumnos con dificultades en el aprendizaje
Existen varias técnicas instructivas para ayudar a los estudiantes con problemas de aprendizaje, de memoria o de transmisión de la información. Entre ellas se encuentra la instrucción directa, método que se basa en un diseño curricular sistemático con un plan muy estructurado y adaptado, en el cual los alumnos participan frecuente y activamente. Otro método se basa en impartir al alumno estrategias específicas de aprendizaje, como pueden ser las que mejoren su capacidad de memorización o desarrollen su posibilidad para la resolución de problemas. Los profesores pueden también ayudar a sus alumnos a trabajar en torno a ciertos problemas individuales de aprendizaje. Por ejemplo, un profesor puede permitir que un alumno con problemas de retentiva utilice una grabadora para dictarle notas y dejar constancia de las explicaciones de clase.
3.3
Alumnos con deficiencia mental
Se trata de un tipo de trastorno del desarrollo mental que se caracteriza primariamente por un cociente intelectual muy por debajo del promedio. Entre otras discapacidades evolutivas se cuentan la parálisis cerebral, la dislexia y ciertas alteraciones en el aprendizaje. Los programas educativos para los alumnos con deficiencia mental dependen del grado de retraso de cada sujeto. La instrucción puede centrarse en el desarrollo de la comunicación, de la socialización o de los hábitos de la vida cotidiana. Muchos de estos alumnos reciben ayuda en las clases normales de centros educativos no especializados. Otros, con unos niveles más profundos de retraso mental, pueden asistir a colegios especializados o a centros hospitalarios diseñados para hacer frente a estas carencias.
3.4
Alumnos con discapacidad física
Los  estudiantes con este tipo de discapacidad se benefician frecuentemente del uso de ciertas tecnologías diseñadas para mejorar su capacidad de participación en las actividades del aula. Los instrumentos tecnológicos utilizados por este tipo de alumnos pueden ser relativamente simples, tales como ayudas ortopédicas, o elementos más complejos como programas de ordenador capaces de sintetizar estructuras orales para los alumnos cuya discapacidad reside en trastornos relacionados con el habla. Algunos de estos desarrollos tecnológicos pueden ser muy costosos para los presupuestos de muchos de los centros educativos. En ocasiones, los educadores y los padres colaboran para determinar el uso más adecuado que puede darse a los recursos disponibles y sus modificaciones más pertinentes.
3.5
Alumnos con dificultades en la visión
Muchos alumnos con un bajo nivel de visión o los no videntes aprenden a leer y a escribir utilizando el método Braille, cuyos signos pueden ser interpretados por medio del tacto. Existen en la actualidad ordenadores personales que les permiten tomar notas en Braille e imprimir en este sistema. Asimismo es posible transformar cualquier texto impreso en un texto en Braille, legible por un no vidente o por alguien con dificultades de visión y escanear textos impresos para reproducir con sonido mediante un sintetizador de voz. Los estudiantes con dificultades de visión menos severas pueden leer textos impresos a un gran tamaño de letra.
3.6
Alumnos sordos o con dificultades auditivas
Para este tipo de estudiantes existen aparatos que permiten amplificar el sonido a niveles muy elevados; también pueden proporcionárseles, en pantallas de televisión o monitores, textos que reproduzcan de forma escrita el mensaje oral. Muchos alumnos con sordera o con dificultades auditivas utilizan el lenguaje de signos, un sistema de comunicación gestual. Otros aprenden a leer en los labios del emisor. Algunos alumnos reciben implantes cocleares en el caracol de su oído, consistentes en unos receptores que les permiten oír los sonidos con distintos grados de intensidad.
3.7
Alumnos superdotados
Este tipo de alumnos siguen frecuentemente el currículo normal de su centro, pero a un ritmo más acelerado que el resto de sus compañeros. Algunos alumnos especialmente dotados para una cierta materia son autorizados a veces a reducir el tiempo que habrían de dedicar a otras asignaturas a fin de concentrarse en la de su mayor facilidad. A veces pueden ser reubicados en cursos o niveles más elevados, en función de su preparación general. El problema educativo más frecuente en este tipo de alumnos es la falta de motivación en el aula, siendo habitual el riesgo de fracaso escolar.
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EL FUTURO
La perspectiva que se ofrece a los alumnos con cualquier tipo de discapacidad jamás ha sido mejor que en la actualidad. Los educadores y los médicos saben hoy mucho más que en el pasado acerca del modo de prevenir muchas de las posibles incapacidades, especialmente aquellas que puedan derivar de riesgos relacionados con el entorno o con la salud. Los conocimientos disponibles para los servicios a prestar en el campo de la educación especial aumentan constantemente. Los educadores han mejorado también la atención destinada a los alumnos más avanzados. Los estudiantes superdotados pueden hoy participar en un número creciente de programas educativos adecuados a sus necesidades.


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