Recursos energéticos




Recursos energéticos, conjunto de medios con los que los países del mundo intentan cubrir sus necesidades de energía. La energía es la base de la civilización industrial; sin ella, la vida moderna dejaría de existir. Durante la década de 1970, el mundo empezó a ser consciente de la vulnerabilidad de los recursos de energía. A largo plazo es posible que las prácticas de conservación de energía proporcionen el tiempo suficiente para explorar nuevas posibilidades tecnológicas. Mientras tanto el mundo seguirá siendo vulnerable a trastornos en el suministro de petróleo, que después de la II Guerra Mundial se convirtió en la principal fuente de energía.
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ANTECEDENTES HISTÓRICOS
La leña fue la primera fuente de energía para el ser humano, y la más importante durante la mayor parte de su historia. Era muy asequible porque en muchas partes del mundo crecían grandes bosques. En los tiempos antiguos también se usaban algunas otras fuentes de energía que sólo se encontraban en zonas puntuales: asfalto, carbón y turba de depósitos superficiales, y petróleo procedente de filtraciones de yacimientos subterráneos.
La situación cambió en la edad media cuando la leña se empezó a utilizar para fabricar carbón vegetal, que se empleaba para obtener metales a partir de sus menas. A medida que se talaban los bosques y disminuía la cantidad de leña disponible, en los comienzos de la Revolución Industrial, el carbón vegetal fue sustituido en la obtención de metales por el coque procedente del carbón. El carbón, que también se empezó a utilizar para propulsar las máquinas de vapor, se fue convirtiendo en la fuente de energía dominante a medida que avanzaba la Revolución Industrial.
2.1
Aumento del uso del petróleo
Aunque hacía siglos que el petróleo se empleaba en campos tan diferentes como la medicina o la construcción, la moderna era del petróleo empezó con la perforación de un pozo comercial en Pensilvania (Estados Unidos), en 1959. La industria petrolera estadounidense creció rápidamente, y surgieron numerosas refinerías para fabricar productos derivados del petróleo crudo. Las compañías petroleras empezaron a exportar su principal producto, el queroseno —empleado para iluminación—, a todas las zonas del mundo. El desarrollo del motor de combustión interna y del automóvil creó un enorme mercado nuevo para otro derivado importante, la gasolina. Un tercer producto, el gasóleo de calefacción, empezó a sustituir al carbón en muchos mercados energéticos.
Las compañías petroleras, la mayoría estadounidenses, encontraron inicialmente reservas de crudo mucho mayores en Estados Unidos que en otros países. Esto hizo que las compañías petroleras de otros países —sobre todo Gran Bretaña, Países Bajos y Francia— empezaran a buscar petróleo en muchas partes del mundo, especialmente en Oriente Próximo. Los británicos iniciaron la producción del primer campo petrolífero en esa zona (concretamente en Irán) justo antes de la I Guerra Mundial. Durante la guerra, la industria petrolera estadounidense produjo dos tercios del suministro mundial de petróleo a partir de yacimientos nacionales, e importó un sexto de México. Al final de la I Guerra Mundial, y antes del descubrimiento de los productivos campos del este de Texas, Estados Unidos, con sus reservas afectadas por el esfuerzo bélico, se convirtió en un importador neto de petróleo durante algunos años.
A lo largo de las tres décadas siguientes, con el apoyo ocasional del gobierno federal de Estados Unidos, las compañías petroleras de ese país se expandieron con enorme éxito por el resto del mundo. En 1955, las cinco principales empresas de petróleo de Estados Unidos producían dos tercios del petróleo del mercado mundial (sin incluir América del Norte y el bloque soviético). Dos compañías británicas producían casi un tercio, mientras que los franceses sólo producían una quincuagésima parte. Las siete principales compañías estadounidenses y británicas proporcionaban al mundo cantidades cada vez mayores de petróleo barato procedente de las enormes reservas de Oriente Próximo. El precio internacional era aproximadamente de un dólar por barril; durante esa época, Estados Unidos era en gran medida autosuficiente, y sus importaciones estaban limitadas por una cuota.
2.2
Formación de la OPEP
Dos grupos de acontecimientos simultáneos transformaron ese suministro seguro de petróleo barato en un suministro inseguro de petróleo caro. En 1960, indignados por los recortes de precios unilaterales llevados a cabo por las siete grandes compañías petroleras, los gobiernos de los principales países exportadores de petróleo —Venezuela y cuatro países del golfo Pérsico— formaron la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) para intentar evitar mayores recortes en el precio que recibían por su petróleo. Lo consiguieron, pero durante una década no lograron subir los precios. Entretanto, el aumento del consumo de petróleo, sobre todo en Europa y Japón, donde el petróleo desplazó al carbón como fuente primaria de energía, provocó una enorme expansión de la demanda de productos del petróleo.
2.3
La crisis energética
El año 1973 marcó el final de la era del petróleo seguro y barato. En octubre, como resultado de la guerra entre árabes e israelíes, los países árabes productores de petróleo recortaron su producción y embargaron el suministro de crudo a Estados Unidos y los Países Bajos. Aunque el recorte árabe representaba una pérdida de menos del 7% del suministro mundial, provocó el pánico de las compañías petroleras, los consumidores, los operadores del petróleo y algunos gobiernos. Cuando unos pocos países productores comenzaron a subastar parte de su crudo se produjo una puja desenfrenada que alentó a los países de la OPEP, que por entonces eran ya 13, a subir el precio de todo su petróleo a niveles hasta 8 veces superiores a los precios de pocos años antes. El panorama petrolero mundial se calmó gradualmente, ya que la recesión económica mundial provocada por el aumento de los precios del petróleo recortó la demanda de crudo. Entretanto, la mayoría de los gobiernos de la OPEP se hicieron con la propiedad de los campos petrolíferos situados en sus países.
En 1978 comenzó una segunda crisis del petróleo cuando, como resultado de la revolución que acabó destronando al Sha de Irán, la producción y exportación iraní de petróleo cayeron hasta niveles casi nulos. Como Irán había sido un gran exportador, el pánico volvió a cundir entre los consumidores. Una repetición de los acontecimientos de 1973, incluidas las pujas desorbitadas, volvió a provocar la subida de los precios de crudo durante 1979. El estallido de la guerra entre Irán e Irak en 1980 dio un nuevo impulso a los precios del petróleo. A finales de 1980 el precio del crudo era 19 veces superior al de 1970.
Los elevados precios del petróleo volvieron a provocar una recesión económica mundial y dieron un fuerte impulso a la conservación de energía; a medida que se reducía la demanda de petróleo y aumentaba la oferta, el mercado del petróleo se fue debilitando. El crecimiento significativo en la oferta de petróleo procedente de países ajenos a la OPEP, como México, Brasil, Egipto, China, la India o los países del mar del Norte, hizo que los precios del crudo cayeran aún más. En 1989, la producción soviética alcanzó los 11,42 millones de barriles diarios y supuso el 19,2% de la producción mundial de aquel año.
A pesar de que los precios internacionales del petróleo se han mantenido bajos desde 1986, la preocupación por posibles trastornos en el suministro ha seguido siendo el foco de la política energética de los países industrializados. Las subidas a corto plazo que tuvieron lugar tras la invasión iraquí de Kuwait reforzaron esa preocupación. Debido a sus grandes reservas, Oriente Próximo seguirá siendo la principal fuente de petróleo en el futuro previsible.
3
PETRÓLEO Y GAS NATURAL
El petróleo crudo y el gas natural se encuentran en cantidades comerciales en cuencas sedimentarias situadas en más de 50 países de todos los continentes. Los mayores yacimientos se encuentran en Oriente Próximo, donde se hallan más de la mitad de las reservas conocidas de crudo y casi una tercera parte de las reservas conocidas de gas natural. En comparación, Estados Unidos sólo contiene un 6% de los recursos conocidos. Véase Combustibles fósiles.
3.1
Perforación
Torre de perforación marina
Esta plataforma petrolera semisumergida descansa sobre flotadores y está anclada al fondo. Los pozos marinos producen alrededor del 25% del petróleo extraído en todo el mundo.

Los geólogos y otros científicos han desarrollado técnicas que indican la posibilidad de que exista petróleo o gas en las profundidades. Estas técnicas incluyen la fotografía aérea de determinados rasgos superficiales, el análisis de la desviación de ondas de choque por las capas geológicas y la medida de los campos gravitatorio y magnético. Sin embargo, el único método para confirmar la existencia de petróleo o gas es perforar un pozo que llegue hasta el yacimiento. En muchos casos, las compañías petroleras gastan millones de dólares en perforar pozos en zonas prometedoras y se encuentran con que los pozos están secos. Durante mucho tiempo, la inmensa mayoría de los pozos se perforaban en tierra firme. Después de la II Guerra Mundial se empezaron a realizar perforaciones en aguas poco profundas desde plataformas sostenidas por pilotes apoyados en el fondo del mar. Posteriormente se desarrollaron plataformas flotantes capaces de perforar en aguas de 1.000 metros o más de profundidad. Se han encontrado importantes yacimientos de petróleo y gas en el mar: en Estados Unidos (sobre todo en el golfo de Florida), en Europa, sobre todo en el mar del Norte, en Rusia (en el mar de Barents y el mar de Kara) y en las costas de Brasil. Es probable que la mayoría de los descubrimientos importantes de petróleo del futuro se produzcan en el mar.
3.2
Producción
A medida que se extrae gas y petróleo de un yacimiento, la presión existente en el depósito, que impulsa el material a la superficie, va disminuyendo gradualmente. Al final, la presión acaba haciéndose tan baja que el petróleo o gas que queda no avanza por la roca porosa hasta el pozo. Cuando se llega a ese punto ya se ha extraído casi todo el gas de un yacimiento, pero en un campo petrolífero se ha extraído menos de una tercera parte del petróleo. El petróleo restante se puede recuperar utilizando gas o agua para impulsar el crudo hacia el pozo, pero incluso después de emplear ese método suele quedar entre una cuarta parte y la mitad del petróleo. Para intentar extraer ese resto las compañías petroleras están empezando a usar productos químicos para impulsar el petróleo hasta el pozo, o emplear fuego o vapor en el yacimiento para que el petróleo fluya mejor. Las nuevas técnicas que permiten perforar en horizontal y no sólo en vertical han reducido drásticamente el coste de encontrar reservas de petróleo y gas.
El petróleo crudo se transporta a las refinerías mediante oleoductos, barcazas o gigantescos petroleros oceánicos. Las refinerías contienen una serie de unidades de procesado que separan los distintos componentes del crudo calentándolos a diferentes temperaturas, modificándolos químicamente y mezclándolos para fabricar los productos finales, sobre todo gasolina, queroseno, gasóleo, combustible para aviones de reacción, gasóleo de calefacción, aceite pesado, lubricantes y materias primas para las plantas petroquímicas.
El gas natural se suele transportar por gasoductos hasta los consumidores, que lo utilizan como combustible o, en ocasiones, para fabricar productos petroquímicos. Se puede licuar a temperaturas muy bajas y transportar en buques especiales; este método es mucho más costoso que transportar petróleo en un petrolero. El petróleo y el gas natural compiten en numerosos mercados, especialmente el de la calefacción de viviendas, oficinas, fábricas y procesos industriales.
3.3
Problemas de contaminación
En sus orígenes, la industria petrolera generaba una contaminación medioambiental considerable. A lo largo de los años, bajo la doble influencia de los avances tecnológicos y el endurecimiento de las normas, se ha ido haciendo mucho más limpia. Los vertidos de las refinerías han disminuido mucho y aunque se siguen produciendo explosiones en los pozos, son relativamente infrecuentes gracias a las mejoras tecnológicas. Sin embargo, resulta más difícil vigilar la situación en los mares. Los petroleros oceánicos siguen siendo una fuente importante de vertidos de petróleo. Véase Contaminación por crudos.
Otra fuente de contaminación relacionada con la industria petrolera es el azufre que contiene el crudo. Las reglamentaciones de los gobiernos nacionales y locales restringen la cantidad de dióxido de azufre que pueden emitir las fábricas y centrales térmicas. Sin embargo, como la eliminación del azufre resulta cara, las normas todavía permiten que se emita a la atmósfera algo de dióxido de azufre.
El gas natural es mucho más limpio que el petróleo. Como es gaseoso a temperatura ambiente, no contamina los ríos y los océanos. Además, como suele contener poco azufre, se quema de forma limpia.
3.4
Reservas
El petróleo de esquistos y las arenas de alquitrán son la forma de petróleo más abundante del mundo. Las reservas de estas dos fuentes son más de 500 veces superiores al total de las reservas comprobadas de petróleo crudo. Sin embargo, debido al elevado coste de convertir el petróleo de esquistos y las arenas de alquitrán en productos petroleros útiles, la cantidad que da rendimiento comercial es relativamente pequeña. En Canadá se ha iniciado una industria para fabricar productos petroleros a partir de arenas de alquitrán, y Venezuela está estudiando las posibilidades de explotar las grandes reservas de aceite pesado en la cuenca del Orinoco. Sin embargo, en la actualidad, la cantidad de productos petroleros derivados de esas dos materias primas es pequeña en comparación con la producción total de petróleo crudo convencional.
En 1997 las reservas mundiales de petróleo se estimaban entre 1,02 1,16 billones de barriles, y las de gas natural fueron estimadas entre 1.510 y 1.580 billones de metros cúbicos.
4
CARBÓN
El carbón es un término genérico para designar una gran variedad de materiales sólidos con un elevado contenido de carbono. La mayoría del carbón se quema en centrales térmicas para generar vapor de agua destinado a impulsar los generadores eléctricos. También se usa parte del carbón en las fábricas para proporcionar calor para los edificios y los procesos industriales; una variedad especial de carbón de alta calidad se convierte en coque metalúrgico para la fabricación de acero.
4.1
Reservas
Las reservas mundiales de carbón son enormes. La cantidad de carbón recuperable desde un punto de vista técnico y económico en las condiciones actuales proporcionaría cinco veces más energía que las reservas de petróleo crudo; como existen muchas reservas de carbón de alto coste, la cantidad que será económicamente recuperable a medida que crecen los precios de la energía podría proporcionar más de 20 veces más energía que las reservas de petróleo. Cuatro regiones del mundo contienen tres cuartas partes de las reservas de carbón actualmente recuperables: Estados Unidos (24%), los países de la antigua URSS (24%), China (11%) y Europa Occidental (10%).
4.2
Tendencias actuales
A lo largo del siglo XX, la mayor comodidad y menores costes del petróleo y el gas hicieron que estos combustibles desplazaran al carbón en la calefacción de viviendas y oficinas y en la propulsión de locomotoras, y también redujeron su empleo en el mercado industrial. Incluso en el mercado de las centrales térmicas el petróleo y el gas fueron haciéndose con cuotas mayores, y la contribución del carbón al panorama energético global cayó en picado. Sin embargo, las drásticas subidas de los precios del petróleo desde 1973 proporcionaron al carbón una importante ventaja de costes para las centrales eléctricas y los grandes consumidores industriales, con lo que empezó a recuperar parte de los mercados que había perdido.
En contraste con los países industrializados, los países en vías de desarrollo que tienen importantes reservas de carbón, lo siguen empleando para calefacción y usos industriales.
4.3
Problemas de contaminación
A pesar de los costes relativamente bajos del carbón y de las enormes reservas que existen, el aumento del uso del carbón desde 1973 ha sido mucho menor de lo previsto, ya que el carbón está asociado a muchos más problemas medioambientales que el petróleo. La minería subterránea puede provocar silicosis en los mineros, hundimientos del suelo situado sobre las minas y filtraciones de ácido a los acuíferos. La minería a cielo abierto exige una cuidadosa restauración del entorno para que la tierra vuelva a ser productiva y el paisaje se recupere. Además, la combustión del carbón provoca la emisión de partículas de dióxido de azufre, óxido de nitrógeno y otras impurezas. Se cree que la lluvia ácida —lluvias y otras precipitaciones con un grado de acidez relativamente alto, que están dañando lagos y bosques en muchas zonas del mundo— se debe en parte a dichas emisiones (véase Contaminación atmosférica). En la década de 1990, la preocupación por el posible calentamiento del planeta como resultado del efecto invernadero hizo que algunos gobiernos tomaran en consideración medidas para reducir las emisiones de dióxido de carbono producidas por la combustión de carbón, petróleo y gas natural. Durante la rápida industrialización que ha tenido lugar durante los siglos XIX y XX, los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera se han incrementado un 28%.
La solución de esos problemas es costosa, y la cuestión de quién debe pagar por ello resulta polémica. Esto hace que, probablemente, el consumo de carbón siga creciendo con más lentitud que lo que cabría esperar en un principio. Sin embargo, las enormes reservas carboníferas, la mejora de las tecnologías para reducir la contaminación y los avances en la gasificación del carbón (véase Combustible gaseoso) indican a pesar de todo que el mercado del carbón crecerá en los próximos años.
5
COMBUSTIBLES SINTÉTICOS
Los combustibles sintéticos se fabrican a partir de sustancias halladas en la naturaleza. El gasohol, por ejemplo, es una mezcla de gasolina y alcohol destilado de plantas. En cuanto a los combustibles gaseosos y líquidos fabricados a partir del carbón, es probable que su producción se vea limitada por los elevados costes y los problemas de contaminación, de los que algunos aún se desconocen. La fabricación de grandes cantidades de combustibles de alcohol puede quedar restringida a zonas —como algunas regiones de Brasil— en las que una combinación de mano de obra y terrenos cultivables de bajo coste y una larga temporada de crecimiento hagan rentable su producción. Por tanto, hay pocas posibilidades de que los combustibles sintéticos supongan una contribución importante a los recursos energéticos mundiales en un futuro próximo.
6
ENERGÍA NUCLEAR
Central nuclear de Japón
Las plantas de energía nuclear generan un importante porcentaje de la electricidad utilizada en Japón. Esta fuente de energía ha permitido reducir las importaciones de petróleo. Hay más de cincuenta centrales nucleares dispersas por la prefectura de Fukui, en la isla de Honshu.

La energía nuclear se genera mediante la fisión de átomos de uranio. El calor de este proceso de fisión se emplea para impulsar una turbina que genera electricidad. El reactor nuclear y el equipo de generación eléctrica son sólo parte de un conjunto de actividades interrelacionadas. La producción de un suministro fiable de electricidad a partir de la fisión nuclear exige extraer, procesar y transportar el uranio; enriquecerlo y empaquetarlo en la forma adecuada; construir y conservar el reactor y el equipo generador, y procesar y retirar el combustible gastado. Estas actividades requieren unos procesos industriales muy complejos e interactivos y conocimientos especializados.
6.1
Evolución histórica
Gran Bretaña fue uno de los primeros países en aprovechar la energía nuclear. A mediados de la década de 1950 en el Reino Unido ya había varios reactores que generaban electricidad. El primer reactor nuclear que se conectó a una red de distribución de electricidad en Estados Unidos empezó a funcionar en 1957 en Shippingport (Pensilvania). Seis años después fue encargada la primera instalación comercial construida sin subvenciones directas del gobierno federal. Aquel encargo marcó el principio del intento de transformar los sistemas de generación eléctrica de todo el mundo para que empleasen energía nuclear en lugar de combustibles fósiles. Sin embargo, el intento fracasó debido al rápido aumento de los costes, los retrasos debidos a disposiciones locales, la reducción de la demanda de electricidad y el incremento de la preocupación por la seguridad.
6.2
Problemas de seguridad
Las cuestiones sobre la seguridad y economía de las centrales nucleares han dado origen a lo que probablemente sea la confrontación más vehemente nunca librada por cuestiones energéticas. Los defensores de la energía nuclear —que incluyen líderes gubernamentales y empresariales y sus aliados de las comunidades científica y de ingeniería— creen que no existen alternativas realistas a un empleo cada vez mayor de la energía nuclear. Reconocen que persisten algunos problemas, pero consideran que se encontrarán soluciones. Los que se oponen a la energía nuclear subrayan una serie de preguntas sobre el medio ambiente que aún no tienen respuesta: ¿cuáles son los efectos de bajos niveles de radiación a lo largo de periodos prolongados? ¿Qué posibilidades existen de que se produzca un accidente importante en una central nuclear? ¿Cuáles serían las consecuencias de un accidente así? ¿Cómo pueden aislarse permanentemente del entorno los residuos nucleares, que seguirán siendo peligrosos durante siglos? Estas cuestiones de seguridad contribuyeron a cambiar las especificaciones y plazos para la construcción de centrales nucleares, lo que aumentó sus costes. Con ello se generó una segunda polémica: la electricidad de las centrales nucleares, ¿es menos, igual o más costosa que la producida en centrales térmicas de carbón? A pesar de la rápida subida de los precios del petróleo y el gas, y del aumento de las críticas al carbón por problemas medioambientales, todas estas cuestiones políticas y económicas hicieron que en Estados Unidos dejaran de encargarse nuevas centrales nucleares, incluso antes del incidente de 1979 en la central nuclear de Three Mile Island, cerca de Harrisburg (Pensilvania) —cuyo reactor estuvo a punto de fundirse— y del accidente de 1986 en el que se fundió parcialmente un reactor de la central de Chernóbil, situada al norte de Kíev (Ucrania). Este último accidente provocó numerosas muertes y casos de enfermedad ocasionados por la radiación, y liberó una nube de radiactividad que se desplazó por grandes zonas del hemisferio norte.
6.3
Situación actual
A finales de la década de 1980 la industria nuclear estaba en suspenso en la mayoría de los países debido a la polémica política y económica. Se encargaron pocas centrales y, aunque la mayoría de las que estaban en construcción se completaron, hubo retrasos y se cancelaron muchos encargos de nuevas. Francia, con una fuerte tradición de control centralizado de las cuestiones técnicas, ha constituido una importante excepción en ese sentido, igual que los países de la antigua Unión Soviética.
En 1998 estaban funcionando en el mundo un total de 437 centrales nucleares, y otros 35 reactores estaban en construcción. Dieciocho países generaban al menos el 20% de su electricidad a partir de la energía nuclear.
Como cabe imaginar, las estimaciones de la importancia que la energía nuclear tendrá en el futuro son muy variadas. Sin embargo, todo el mundo está de acuerdo en que, al menos de momento, no será la panacea que sus defensores imaginaron. Dos sistemas avanzados de generación de energía nuclear —el reactor autorregenerativo y la tecnología de fusión nuclear— no podrán aportar contribuciones significativas al suministro de energía hasta bien entrado el siglo XXI.
7
ENERGÍA SOLAR
Casa solar
En esta casa, un colector solar de placas planas (abajo a la derecha) calienta el agua bombeada por el molino de viento, que se almacena en grandes tanques situados junto a la casa.

La energía solar no es una única tecnología energética, sino un término que abarca diversas tecnologías de energías renovables. Su característica común es que, al contrario que el petróleo, el gas, el carbón y las formas actuales de energía nuclear, la energía solar es inagotable. La energía solar se puede dividir en tres grandes grupos: aplicaciones para calefacción y refrigeración, generación de electricidad y producción de combustibles a partir de la biomasa.
7.1
Calefacción y refrigeración
El Sol se ha empleado para la calefacción desde hace siglos. En la actualidad los sistemas para aprovechar el Sol que contienen pocas piezas móviles, o ninguna en absoluto, se denominan sistemas pasivos de calefacción solar. Desde finales de la década de 1970 los arquitectos se han ido familiarizando con técnicas solares pasivas, y en el futuro cada vez se diseñarán más edificios de forma que aprovechen el Sol invernal y queden protegidos del Sol de verano.
La calefacción solar activa y los calentadores solares de agua son variaciones de un mismo tema, que se diferencian sobre todo en el coste y la escala. Una unidad típica de calefacción solar está formada por tubos instalados en paneles montados en el techo. El Sol calienta el agua (o, en ocasiones, otro líquido) que fluye por los tubos, con lo que proporciona calor y agua caliente al edificio. Aunque el número de instalaciones solares activas ha crecido rápidamente desde la década de los setenta, han aparecido problemas sencillos de instalación y mantenimiento, con contratiempos como pérdidas de agua o burbujas de aire. La refrigeración solar requiere una instalación de tecnología más compleja, en la que se enfría un fluido calentándolo primero a una temperatura mayor para impulsar un ciclo de refrigeración. Hasta ahora se han realizado relativamente pocas instalaciones comerciales.
7.2
Generación de electricidad
Generadores de turbina eólica
Los generadores de turbina eólica se emplean cada vez más como fuentes de energía eléctrica. Dañan menos el medio ambiente que otras fuentes, aunque no siempre son prácticos, porque requieren una velocidad media del viento de al menos 21 km/h.

Es posible generar electricidad con una serie de tecnologías que, en último término, dependen de los efectos de la radiación solar. Los molinos de viento o las cascadas (fuentes muy antiguas de energía mecánica) se pueden emplear para impulsar turbinas generadoras de electricidad. La mayoría de las instalaciones de generadores eólicos son relativamente pequeñas, con molinos en una configuración que aprovecha los cambios en la dirección del viento. En cambio, la mayor parte de la electricidad de centrales hidroeléctricas procede de presas gigantes. Muchos de los lugares apropiados para presas grandes ya están aprovechados, pero durante la década de los setenta se equiparon para producir electricidad presas menores empleadas en el pasado para generar energía mecánica. Muchos países en vías de desarrollo todavía realizan proyectos hidráulicos de gran escala.
La forma más sencilla de generación eléctrica solar es el empleo de un conjunto de colectores que calientan agua para producir vapor que a su vez hace girar una turbina.
Otras fuentes de electricidad solar incluyen tecnologías más complejas que no han sido implementadas comercialmente a gran escala. Las células fotovoltaicas (véase Efecto fotoeléctrico), que convierten la luz solar directamente en electricidad, se emplean hoy en satélites artificiales, pasos a nivel sin guarda o bombas de irrigación; sin embargo, serán necesarios algunos avances para reducir los costes antes de que sea posible un uso más amplio. La explotación comercial de otros métodos parece pertenecer a un futuro más lejano. La conversión térmica oceánica genera electricidad en plataformas situadas en el mar; el agua fría de las profundidades que asciende a la superficie caliente mueve una turbina. Otra idea que también tiene un carácter bastante especulativo es la de emplear satélites artificiales para enviar electricidad a la Tierra en forma de microondas.
7.3
Biomasa
Los combustibles derivados de la biomasa abarcan varias formas diferentes, entre ellas los combustibles de alcohol (mencionados antes en este artículo), el estiércol y la leña. La leña y el estiércol siguen siendo combustibles importantes en algunos países en vías de desarrollo, y los elevados precios del petróleo han hecho que los países industrializados se vuelvan a interesar por la leña. Por ejemplo, se calcula que casi la mitad de las viviendas de Vermont (Estados Unidos) se calientan parcialmente con leña. Los científicos están dedicando cada vez más atención a la explotación de plantas energéticas, aunque existe cierta preocupación de que si se recurre a gran escala a la agricultura para obtener energía podrían subir los precios de los alimentos.
7.4
Situación actual
Puede que sea imposible estimar con precisión la cantidad total de energía solar hoy empleada porque algunas fuentes no están registradas. A principios de la década de 1980, dos fuentes importantes de energía solar (la energía hidroeléctrica y la biomasa) contribuyeron más del doble de la energía nuclear al suministro mundial de energía. Sin embargo, estas dos fuentes están limitadas por la disponibilidad de lugares aptos para presas y de tierras para cultivar árboles.
En la actualidad, la energía solar (a excepción de la hidroeléctrica) está siendo infrautilizada debido a que su precio resulta todavía bastante elevado en comparación con el de los combustibles fósiles. Puede ser que en un futuro no muy lejano, los avances tecnológicos y las normativas de control medioambiental referidas a los combustibles fósiles influyan positivamente en el desarrollo de la energía solar.
8
ENERGÍA GEOTÉRMICA
La energía geotérmica se basa en el hecho de que la Tierra está más caliente cuanto más profundamente se perfora (véase Geotermia). La energía geotérmica puede derivarse de vapor de agua atrapado a gran profundidad bajo la superficie terrestre. Si se hace llegar a la superficie, puede mover una turbina para generar electricidad. Otra posibilidad es calentar agua bombeándola a través de rocas profundas calientes. Aunque esta fuente de energía subterránea es en teoría ilimitada, en la mayor parte de las zonas habitables del planeta está demasiado profunda como para que sea rentable perforar pozos para aprovecharla.
9
MEJORAS EN LA EFICIENCIA ENERGÉTICA
Se pueden describir tres tipos de medidas de conservación de energía. El primer tipo es el recorte, es decir, prescindir del uso de energía. El segundo tipo es la reforma, que consiste en cambiar los hábitos de vida y la forma de producción de bienes y servicios. El tercer tipo de medidas implica un uso más eficiente de la energía para adaptarse a su mayor coste. Esta última alternativa es más fácil de aceptar para los gobiernos y la sociedad en general.
Hacia 1980 mucha gente se había dado cuenta de que el aumento de la eficiencia energética podía contribuir positivamente al balance mundial de energía a corto y medio plazo, y de que la llamada conservación productiva debería considerarse una solución adicional tan importante como las fuentes de energía antes descritas. En la década de 1970 comenzaron a producirse ahorros sustanciales y parece posible aumentarlos hasta un 30 o un 40% sin afectar de modo drástico la vida humana.
Hay sin embargo numerosos obstáculos. Un importante freno para la conservación productiva es su carácter altamente fragmentado y poco espectacular, ya que exige que cientos de millones de personas tomen medidas tan prosaicas como apagar las luces cuando no las necesitan o mantener una presión correcta en los neumáticos de los automóviles. Otra barrera ha sido la económica. En 1990, el precio de la gasolina en Estados Unidos sólo era algo mayor que en 1970, si se tiene en cuenta la inflación. Ese precio es tres veces menor que en Europa. Los precios excesivamente bajos de la energía hacen que sea difícil de convencer a la población para invertir en eficiencia energética. Un tercer obstáculo es la falta de información y subvenciones para que los consumidores energéticos realicen inversiones en conservación energética. Con el tiempo, las mejoras en la eficiencia se amortizan con creces, pero a corto plazo exigen inversiones que resultan más difíciles en algunos sectores de la economía que en otros.


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