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El invento de la Impotencia




Impotencia
Impotencia, condición en la que un hombre es incapaz de alcanzar la erección del pene, por lo que éste no alcanza la consistencia precisa para la penetración en las relaciones sexuales. Esta condición se denomina también disfunción eréctil, que muchos médicos y psicólogos consideran que entraña menos connotaciones negativas que impotencia. (El término impotencia posee un significado más amplio que el estrictamente médico: también puede significar falta de poder o incapacidad).
La impotencia no debería confundirse con la eyaculación precoz, pérdida de la libido, o ausencia de orgasmo; en todos estos casos puede obtenerse una erección satisfactoria. La incidencia aumenta con la edad y se cree que el 25% de los hombres mayores de 65 años son impotentes. Ciertas enfermedades pueden contribuir a la impotencia; la diabetes mellitus predispone a los hombres a manifestar disfunción eréctil, y aproximadamente la mitad de ellos padece impotencia. Se cree que el aumento de impotencia se debe también al incremento de la longevidad de la población, que conlleva más actividad sexual entre los ancianos. Se han descrito tratamientos para la impotencia en la antigua literatura egipcia, griega y romana.
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CAUSAS DE IMPOTENCIA
En condiciones normales, cuando un hombre se siente sexualmente excitado, su pene aumenta de tamaño, poniéndose erecto y rígido, lo que le permite la penetración en el sexo de su pareja. El pene suele medir entre 7 y 10 cm de largo; en posición erecta el tamaño se incrementa hasta unos 17 centímetros. Leonardo da Vinci demostró que el pene se rellena de sangre para desencadenar la erección. De hecho, un pene erecto contiene seis o siete veces el volumen de sangre de un pene fláccido. Este proceso se controla a través del sistema nervioso vegetativo. La proporción de corriente sanguínea hacia el pene es mayor que la proporción de sangre que efluye del mismo, lo que provoca acumulación de sangre.
La impotencia puede tener causas psicológicas. Por ejemplo, si un hombre ha perdido su trabajo su sentimiento de fracaso le puede conducir a padecer una impotencia temporal. Con frecuencia puede asimismo estar ocasionada por trastornos del sistema sanguíneo, sistema nervioso, cerebro u hormonas, así como por daño o intervención quirúrgica en la pelvis o en el pene. Sin embargo, la causa más común es yatrogénica. Es decir, la impotencia puede estar ocasionada por los medicamentos que toman para tratar otros trastornos. Los diuréticos, los antidepresivos tricíclicos, los bloqueantes de los receptores H2, los betabloqueantes, las hormonas, por ejemplo, pueden provocar impotencia; una vez que el tratamiento médico ha llegado a su término, varía o se suspende, las erecciones deben producirse con normalidad (excepto que surjan, reiteren o transformen los problemas psicológicos que originaron el trastorno).
Es posible determinar si la causa de la impotencia de un hombre responde tan sólo a motivos psicológicos; si experimenta con normalidad una erección durante la fase REM (rapid eye movement) del sueño es improbable que exista alguna causa orgánica para que sufra impotencia cuando se halle en estado consciente. Sin embargo, en algunos casos, una causa orgánica que no es lo bastante grave por sí sola para producir impotencia puede hacer más vulnerable su desarrollo si también están presentes otros factores psicológicos menores.
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EL TRATAMIENTO DE LA IMPOTENCIA
El tratamiento de la impotencia habría de atender tanto las causas orgánicas como las psicológicas.
Hay diversos procedimientos para tratar la impotencia. Desde principios de la década de 1980 ha sido posible que los hombres afectados se inyecten fármacos específicos en el cuerpo cavernoso (tratamiento intracorpóreo). Esto afecta el tono de la musculatura lisa de los vasos sanguíneos, produciendo una erección que llega a prolongarse durante una hora (cuando se emplea durante largos periodos pueden aparecer problemas de cicatrización).
Un nuevo fármaco, puesto a la venta en Estados Unidos en abril de 1998, ha demostrado su efectividad en el tratamiento de la impotencia causada por envejecimiento, enfermedades vasculares, diabetes, operaciones de próstata, lesiones de médula espinal e incluso en algunas impotencias de origen psicológico. El sildenafil, que se comercializa con el nombre de Viagra, favorece el aumento de riego sanguíneo en el pene y provoca la erección. Este fármaco sólo funciona cuando el hombre está sexualmente excitado.
Otro tratamiento consiste en insertar una prótesis dentro del pene bajo anestesia, que puede ser un implante semirrígido o inflable.
Hay diversos prototipos en el mercado, conocidos como aparatos de constricción al vacío, que se usan para producir la erección. El pene se introduce dentro del aparato y por un sistema de vacío aporta sangre a los cuerpos cavernosos, provocando la erección. Se coloca un anillo elástico en la base para mantener la erección.
También está muy extendido el uso de tratamientos basados en varias formas de psicoterapia. Masters y Johnson propusieron en 1970 un programa de terapia conductual para ser llevada a cabo por el afectado y su pareja. Este método precisa de la colaboración de la pareja en cuanto que ésta no debe intentar la realización del coito en el plazo de varias semanas, y en tanto se cumpla dicho programa, desarrollarán otras facetas de su relación tanto en el plano físico como psicológico.


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