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Los conflictos entre Estados Unidos y Japón en la Segunda Guerra Mundial




Mientras tanto, las relaciones entre Estados Unidos y Japón continuaban deteriorándose. En septiembre de 1940, Japón obligó al gobierno francés de Vichy a entregarle la zona norte de Indochina. Estados Unidos respondió a esta acción prohibiendo la exportación de acero y combustible a los japoneses. Éstos firmaron un pacto de neutralidad con la URSS en abril de 1941 para prevenir un ataque soviético en el caso de que entraran en conflicto con Gran Bretaña o Estados Unidos mientras se apoderaban de territorios en el sur y este de Asia. Cuando Alemania invadió la URSS en junio, los dirigentes japoneses sopesaron la posibilidad de romper el acuerdo y unirse a la ofensiva desde el este, pero finalmente optaron por ocupar el sur de Indochina el 23 de julio. Dos días después, Estados Unidos, Gran Bretaña y los Países Bajos congelaron los activos japoneses para impedir que Japón pudiera adquirir petróleo, lo que a la larga inutilizaría por completo a su Armada y sus Fuerzas Aéreas.
3.2.3
La invasión alemana de la URSS
En la mañana del 22 de junio de 1941, más de 3 millones de soldados alemanes iniciaron la invasión de la URSS. Stalin, cuya confianza en el poderío militar soviético se había tambaleado tras la guerra con Finlandia, prohibió toda respuesta o reacción por miedo a provocar a los alemanes. Además, el Alto Mando soviético había llegado a la conclusión de que la guerra relámpago, tal y como se había llevado a cabo en Polonia y Francia, no podría ponerse en práctica en la URSS; ambos bandos se limitarían a mantener pequeños combates a lo largo de la frontera, al menos durante varias semanas. El Ejército soviético contaba con 2,9 millones de soldados en la frontera occidental y era dos veces superior a los alemanes en carros de combate y diez veces en aeronaves. Muchos de sus tanques estaban anticuados, pero otros, concretamente los T-34, eran mucho más sofisticados que los alemanes.
3.2.3.1
Las primeras victorias de los alemanes
Los alemanes habían organizado tres grupos de ejércitos para la invasión, denominados Norte, Centro y Sur, que se dirigirían hacia Leningrado (en la actualidad San Petersburgo), Moscú y Kíev. Hitler y sus generales habían llegado a la conclusión de que su principal problema estratégico consistía en bloquear al Ejército soviético durante la batalla y derrotarlo antes de que pudiera escapar adentrándose en el país; sin embargo, discrepaban sobre cómo superar este inconveniente. La mayoría de los generales creían que el régimen soviético lo sacrificaría todo por salvar Moscú, la capital, el punto de unión de las redes ferroviarias y de carreteras, y el principal centro industrial de la URSS. En opinión de Hitler, la tierra y los recursos de Ucrania y el petróleo de Caucasia eran más importantes. Finalmente se llegó a un compromiso que satisfizo tanto a Hitler como a sus generales: lanzar tres ofensivas que deberían alcanzar la victoria en diez semanas antes de que finalizara el verano.
Churchill ofreció una alianza a la URSS y Roosevelt hizo extensiva a este Estado la Ley de Préstamo y Arriendo, pero al cabo de los primeros días, sus respectivos estados mayores creían que la contienda terminaría en una semana aproximadamente. A finales de agosto, el Grupo de ejércitos del Centro había realizado importantes avances en Białystok y Minsk, y tras cruzar el río Dniéper, la frontera natural del oeste de Moscú, se encontraba cerca de Smolensk habiendo cubierto más de dos terceras partes del camino hasta Moscú.
3.2.3.2
El cambio de planes de Hitler
Los rusos actuaron, según lo previsto por los generales alemanes, sacrificando enormes cantidades de tropas y armamento para defender Moscú. Sin embargo, Hitler no estaba satisfecho y, pese a las protestas de su Alto Mando, ordenó al Grupo de ejércitos del Centro dirigir las fuerzas acorazadas hacia el norte y el sur para ayudar a los otros dos ejércitos, con lo que se detuvo el avance hacia Moscú. El 8 de septiembre, el Grupo de ejércitos del Norte puso sitio a Leningrado. El día 16 de ese mes, el Grupo de ejércitos del Sur cerró una gigantesca maniobra envolvente al este de Kíev; fue entonces cuando Hitler decidió reanudar el avance hacia Moscú y ordenó a las fuerzas blindadas reunirse con el Grupo de ejércitos del Centro.
3.2.3.3
El intento de tomar Moscú
Soldados alemanes durante el invierno ruso
Durante el otoño y comienzos del invierno de 1941, varias divisiones acorazadas alemanas avanzaron con rapidez hacia Moscú y capturaron a cientos de miles de soldados soviéticos durante su marcha. A finales de noviembre, estos efectivos, que se encontraban a un día de camino de Moscú, suponían una amenaza para la ciudad. Sin embargo, la primera semana de diciembre comenzó a nevar y las temperaturas descendieron a -40 ºC. Los soldados alemanes, que no estaban preparados para el invierno, sucumbieron ante el frío y perdieron el afán de lucha. Los equipos también se congelaron y quedaron inutilizados. Finalmente, el invierno ruso logró lo que las fuerzas soviéticas no habían podido conseguir: detener la ofensiva alemana.

El Grupo de ejércitos del Centro retomó las operaciones el 2 de octubre, después de una interrupción de seis semanas. Se realizaron dos grandes maniobras envolventes pero pronto comenzaron las lluvias del otoño, que convirtieron las carreteras soviéticas, sin pavimentar, en barrizales que frenaron el avance durante casi un mes.
A mediados de noviembre bajaron las temperaturas y el suelo se heló. Hitler y el comandante del Grupo de ejércitos del Centro, el mariscal de campo Fedor von Bock, decidieron seguir adelante, con el fin de acabar la campaña de 1941 con una victoria en Moscú antes de la llegada del invierno.
Los generales que estaban al mando de los dos grupos acorazados que Bock mandó como avanzadilla tuvieron que detener la marcha el 5 de diciembre ante las extremas condiciones climatológicas que tuvieron que afrontar.
3.2.3.4
La contraofensiva soviética
Stalin, que permaneció en Moscú, y el general Gueorgui Konstantínovich Zhúkov lanzaron una fuerte contraofensiva con las fuerzas de reserva rusas el 6 de diciembre y, al cabo de pocos días, el grupo de avance de los alemanes fue arrollado.
La contraofensiva de Moscú no tardó en extenderse a todo el frente, siguiendo las órdenes de Stalin. Los alemanes no habían formado líneas defensivas para la retaguardia y no podían cavar trincheras porque el suelo estaba congelado. Algunos de los generales aconsejaron que las tropas se retiraran a Polonia, pero Hitler les ordenó el 18 de diciembre mantenerse firmes en las posiciones en que se encontraran, con lo que logró mantener el sitio sobre Leningrado, seguir acechando Moscú y conservar la zona occidental de Ucrania.
3.2.4
El comienzo de la guerra en el Pacífico
Japón, ante la aparente inminencia de la derrota soviética en el verano y otoño de 1941, vio una gran ocasión para apoderarse del petróleo y demás recursos del Sureste asiático y las islas de los alrededores, pero sabía que estas acciones desatarían una guerra contra Estados Unidos. El gobierno estadounidense deseaba detener la expansión japonesa, pero no estaba seguro de que la opinión pública estuviera dispuesta a llegar a la guerra para cumplir este objetivo. Acuciados por el embargo de petróleo que sufrían, los japoneses decidieron lanzar un ataque sobre el Sureste asiático.

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