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Lengua catalana




Lenguas de Europa
Este mapa muestra la distribución de las lenguas habladas en Europa y la familia o subfamilia lingüística a la que pertenece cada una de ellas.


Lengua catalana, es la lengua nativa de Cataluña (con la excepción del Valle de Arán, de habla occitana) y de territorios históricamente vinculados a la antigua Corona de Aragón: el Rosellón; una franja de tierras aragonesas limítrofes con Cataluña; Valencia (salvando algunas comarcas occidentales, que suponen algo más de un tercio de la superficie y que son de habla castellana); la comarca murciana del Carxe; las Islas Baleares, y la ciudad de Alguer, en la isla de Cerdeña. Caso especial es Andorra, cuya lengua oficial es el catalán, a pesar de que su territorio nunca estuvo adscrito a la Corona de Aragón. En cifras globales, el dominio lingüístico catalán supera los 65.000 km2 y los 11 millones de habitantes, si bien el número de catalanoparlantes oscilaría dependiendo de factores como la zona o la edad de la población. Así, según datos de 1996, el 46% de los habitantes de Alguer hablarían catalán, mientras que en Cataluña y Andorra sobrepasarían el 75% de la población total, llegando a alcanzar el 90% entre el sector de población menor de 30 años.
El catalán es una lengua románica, localizada en el subgrupo de las europeas occidentales. Su origen se sitúa entre los siglos VIII y X, en una zona pirenaica comprendida entre Andorra y el Ampurdán (Empordà), en los territorios del Imperio Carolingio que formaban los condados de la Marca Hispánica. Las conquistas de la corona catalano-aragonesa facilitaron su expansión hacia el sur y el este, durante los siglos XII y XIII, estableciéndose la frontera lingüística al final del reinado de Jaime I. La evolución de los condados catalanes, la reconquista y la posterior expansión marítima configuraron su asentamiento actual.
La lingüística distingue seis dialectos: el noroccidental o leridano, el rosellonés y el central, formados en la fase constitutiva de la lengua; el valenciano, el balear y el alguerés, consecuencia de la expansión y del sustrato lingüístico existente en cada territorio. Entre los variados fenómenos de habla que justifican las líneas divisorias del mapa dialectal (isoglosas), cabe destacar la pronunciación de las vocales a y e átonas: diferenciadas, según los mismos sonidos con que se resuelven en castellano, leridano y valenciano (dialectos occidentales); neutralizadas en un solo sonido intermedio (vocal neutra), en rosellonés, central, balear y alguerés (dialectos orientales). Es opinión generalizada entre los lingüistas que el mapa dialectal catalán presenta mayor cohesión que el de la mayoría de lenguas románicas. No obstante, coincide la aparición de las actuales isoglosas con la crisis política y cultural que se inicia entre los siglos XV y XVI (véase Literatura catalana); una creciente conciencia de diferenciación potenciará en Valencia y en las Islas Baleares el uso de los términos valenciano y balear, en el sentido o variedad dialectal que la lengua adopta en estos territorios o, erróneamente, en el sentido de lengua diferenciada del catalán. Los estudios de Friedrich Diez (1856) y A. Morel-Fatio (1888), pioneros de la filología románica, establecían definitivamente la filiación y los límites territoriales de la lengua catalana.
Ya en 1900, fue el mallorquín Antoni Maria Alcover quien emprendió la ambiciosa tarea de confeccionar un diccionario exhaustivo, que incluyera también todas las formas dialectales. Resultado final de esta larga labor de compilación, en la que participaron lingüistas de todos los ámbitos geográficos del idioma, y muy destacadamente el menorquín Francesc de B. Moll, son los diez volúmenes del Diccionari català-valencià-balear (1930-1961). Las normas ortográficas de 1913, elaboradas por Pompeu Fabra y promulgadas por el Institut d'Estudis Catalans, creado en 1907, serán finalmente aceptadas en todo el dominio lingüístico. Francesc de B. Moll escribirá una adaptación para mallorquines (1931), y Carles Salvador, otra para valencianos (1933).
Tras el periodo del régimen autoritario que se desarrolló en España entre 1939 y 1975, durante el cual el empleo del catalán estuvo perseguido, la normalización llegó con la entrada en vigor de la Constitución española de 1978, y de los estatutos de Cataluña (1979), de la Comunidad Valenciana (1983) y de las Islas Baleares (1983), a través de los cuales la lengua catalana recobró su carácter oficial, que comparte con el castellano en estas comunidades autónomas. En el principado de Andorra es la única lengua oficial, establecida como tal por su Constitución de 1993. En los restantes territorios del dominio lingüístico, el catalán se mantiene como lengua propia en sectores importantes de la sociedad, donde no faltan (como es el caso de Aragón, el Rosellón francés y Alguer, en Córcega) iniciativas para potenciar su uso y difusión.


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