Sistema cegesimal





Sistema cegesimal
Sistema cegesimal, sistema métrico decimal que utiliza el centímetro como unidad de longitud, el gramo como unidad de masa y el segundo como unidad de tiempo. Se deriva del sistema metro-kilogramo-segundo, o MKS, pero emplea algunas unidades especiales como la dina (para la fuerza) o el ergio (para la energía). Solía emplearse en los casos en que aparecían cantidades pequeñas en física o química, pero ha sido sustituido en gran medida por el Sistema Internacional de unidades.

Sistema bicameral





Sistema bicameral
Sistema bicameral, sistema legislativo en el que el poder recae sobre dos cámaras, que deben aprobar de manera conjunta un proyecto de ley para que éste pueda ser promulgado. Durante el siglo XIX, la existencia de un sistema bicameral (en la mayoría de los casos) ofrecía matices conservadores, pues la cámara alta (conocida en muchos países como Senado) era una supervivencia de la sociedad estamental, destinada a frenar posibles radicalizaciones legislativas de la cámara baja, cuyos miembros eran elegidos (en mayor o menor grado) por los ciudadanos, mientras que los miembros de la cámara alta pertenecían a la nobleza, por lo general debían tener más edad, y solían ser altos cargos (obispos y jefes militares) cuyo desempeño llevaba implícito ocupar un puesto en la cámara legislativa. Este carácter conservador —que aún se mantiene en algunos países— se perdió cuando la cámara alta fue formada por miembros elegidos siguiendo un criterio territorial, que representan estados, provincias u otras subdivisiones políticas, y a veces desempeñan su cargo por un tiempo mayor que el de los miembros de la cámara baja, lo que en teoría, proporcionaría mayor experiencia legislativa necesaria para impedir una legislación poco acertada. La cámara baja suele estar formada por miembros escogidos en función de la población, ya que cada miembro representa a un número igual de ciudadanos mientras que no existe esa representación proporcional en el caso de los miembros de la cámara alta. Un ejemplo típico de sistema bicameral podría ser el Congreso de los Estados Unidos, formado por un Senado, que constituye la cámara alta, y una Cámara de Representantes, que representa la cámara baja. En todo el mundo los parlamentos nacionales están repartidos más o menos por igual entre sistemas bicamerales y unicamerales. Así España cuenta con una cámara baja (Congreso de los diputados) y una cámara alta (Senado).
En América Latina los actuales sistemas de representación política incluyen la existencia de dos cámaras (Parlamento y Senado) elegidos por sufragio universal entre todos los ciudadanos, en Argentina, Chile, Uruguay, Perú, Colombia, Venezuela y México. En centroamérica y Ecuador son unicamerales.

Sistemas de afinación





Sistemas de afinación
Sistemas de afinación, sistemas teóricos o prácticos para determinar la correcta afinación de los intervalos de una escala. Dado que existe cierto retardo hasta que el oído reconoce dos notas como un intervalo dado, los conceptos culturales de tono o intervalo varían. Por ejemplo, tanto el intervalo de 200, como el de 204 y el de 182 cents se oyen como tonos enteros (1.200 cents equivalen a una octava).
En los intervalos que concuerdan mucho, las frecuencias de las ondas sonoras de las notas superior e inferior se conforman a una relaciones matemáticas simples, como son 2:1 (octava), 5:4 (tercera mayor) o 3:2 (quinta). Esta última relación, la quinta justa, es la base de la afinación pitagórica, usada en la antigua Grecia, la antigua China, los países islámicos en la edad media y la Europa medieval. Cuando se afina una serie de quintas, comenzando por fa, se producen las siete notas de la escala de do mayor, fa, sol, la, si, do, re y mi, y después las cinco notas fa # do # sol # re # la #, y finalmente mi # y si # (teóricamente idénticas a fa y do, de donde proviene el término de ciclo de quintas para esta serie). No obstante, el si # pitagórico es ligeramente superior al do inicial, lo que hace que el sistema sea inservible para los instrumentos con trastes o teclas. Es más, las terceras, más altas que la tercera natural, resultan muy disonantes. El sistema funciona mejor en el caso de melodías sin armonizar como al cantar o tocar cualquier instrumento de tono ajustable.
En el sistema de afinación conocido como entonación justa hay algunos intervalos que se derivan de las quintas puras mientras que otros lo hacen de las terceras puras. Aunque sobre todo es un sistema teórico que produce acordes eufónicos, tiene grandes desventajas, como la presencia de una quinta fuera de tono (re-la).
Desde los tiempos antiguos estas escalas ideales se temperaban, es decir, se ajustaban ligeramente cuando se tenía que utilizar un instrumento de traste o de tecla. En el temperamento de medio tono, popular durante el barroco (aproximadamente entre 1600 y 1750), varias series de cuatro quintas ligeramente más bajas que la quinta pura daban como resultado unas terceras mayores puras en las partes más utilizadas de la escala de do mayor. Uno de los intervalos (el formado entre re # y sol #), llamado del lobo, siempre estaba desafinado. Excepto su uso para efectos especiales, la modulación (el cambio de tonalidad) se limitaba a las tonalidades más cercanas a do mayor. Con el desarrollo de los estilos musicales de finales del siglo XVIII, los compositores se interesaron cada vez más en el sistema temperado, un método que se adoptó de forma gradual a lo largo de las primeras décadas del siglo XIX. En el sistema temperado, la octava se divide en doce intervalos equidistantes. Ello significa que todas las quintas estarán algo desafinadas a la baja por igual, de modo que el si # es idéntico a do una vez que se completa el ciclo o círculo de quintas. La tercera mayor es algo más alta, pero dentro de unos límites aceptables. El rasgo más importante del sistema temperado es que se pueden utilizar todas las tonalidades, incluso las más alejadas de do; es posible cualquier modulación. Ello resultaba fundamental para el desarrollo del cromatismo y la complejidad armónica características de la música compuesta desde mediados del siglo XVIII hasta nuestros días.

Real Academia Española





Real Academia Española
Real Academia Española
Fachada de la Real Academia Española, en la madrileña calle Felipe IV. El edificio que la sirve de sede fue proyectado para dicho fin por el arquitecto Miguel Aguado de la Sierra y resultó inaugurado como tal el día 1 de abril de 1894. Hasta entonces, esta institución, fundada en 1713, había tenido sus dependencias en distintos lugares.

Real Academia Española, institución cultural española fundada en 1713 por un grupo de ilustrados que, reunidos en torno a Juan Manuel Fernández Pacheco, marqués de Villena, concibieron la idea de crear una academia dedicada, como la Academia Francesa, a trabajar al servicio del idioma español. El rey Felipe V aprobó al año siguiente la constitución de la Academia Española y la colocó bajo su “amparo y Real Protección”.
2
FINALIDAD
En la conciencia de que la lengua española había llegado a un momento de perfección suma, fue propósito de la Real Academia “fijar las voces y vocablos de la lengua castellana en su mayor propiedad, elegancia y pureza”. Se representó tal finalidad con un emblema formado por un crisol puesto al fuego, con la leyenda Limpia, fija y da esplendor. Nació, por tanto, la institución como un centro de trabajo eficaz, según decían los fundadores, “al servicio del honor de la nación”. Esta vocación de utilidad colectiva se convirtió en la principal seña de identidad de la Academia Española, diferenciándola de otras academias que habían proliferado en los siglos de oro y que estaban concebidas como meras tertulias literarias de carácter ocasional.
Desde muy pronto vio la Academia reconocida su autoridad en materia lingüística sobreviviendo a los más difíciles avatares históricos; ante todo, porque responde a una necesidad permanente, como es la de regular una lengua de tan amplia extensión como la española; también, porque ha servido a esta necesidad al margen de ideologías políticas; y, sin duda, porque ha ido adaptando su funcionamiento a los tiempos que le ha tocado vivir aunque sin renunciar nunca a lo valioso de la tradición.
Así, en los nuevos estatutos aprobados en 1993, se consideró necesario supeditar el antiguo lema fundacional -Limpia, fija y da esplendor- al objetivo superior de trabajar al servicio de la unidad del idioma. El artículo primero establece, en tal sentido, que la Academia “tiene como misión principal velar porque los cambios que experimente la lengua española en su constante adaptación a las necesidades de sus hablantes no quiebren la esencial unidad que mantiene en todo el ámbito hispánico”.
De esta forma quedaba sancionado un compromiso que la Academia había asumido ya desde el siglo XIX. Cuando se produjo la independencia de las provincias ultramarinas, promovió la Real Academia Española el nacimiento de academias correspondientes en cada una de las jóvenes repúblicas hispanoamericanas. Esta decisión no estuvo motivada por un interés político, sino por una consideración de orden muy superior: el hecho de que los ciudadanos de todas esas naciones tienen por patria común una misma lengua y comparten el patrimonio de una misma literatura.
A las diecinueve academias hispanoamericanas se añadieron la Academia Filipina de la Lengua Española y la Academia Norteamericana de la Lengua Española. Estas veintiuna academias constituyen con la Real Academia Española la Asociación de Academias de la Lengua Española, fundada en 1951 en el marco del I Congreso de Academias celebrado en México. La Asociación es el órgano de colaboración de todas ellas en la promoción de una política lingüística panhispánica. Esta política, plasmada en numerosos proyectos de trabajo conjunto, fue galardonada en el año 2000 con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, concedido a la Real Academia Española y a la Asociación de Academias de la Lengua Española.
3
COMPOSICIÓN Y FUNCIONAMIENTO
Desde su fundación, la Academia ha estado integrada por relevantes cultivadores de la lengua española en sus distintos ámbitos y ha ido reflejando en su composición la evolución de la sociedad. En la actualidad está formada por cuarenta y seis académicos de número, que ocupan, siguiendo las letras del alfabeto, los sillones de mayúsculas y minúsculas. La corporación elige en España académicos correspondientes que colaboran con ella en los estudios lingüísticos de cada una de las regiones. Existen también académicos correspondientes extranjeros. Además, todos los miembros de las academias hispanoamericanas y de la norteamericana y la filipina, por el mero hecho de serlo, se convierten en correspondientes de la Real Academia Española y pueden participar por ello en las sesiones que esta celebra. En los académicos honorarios se reconoce el mérito de una labor a favor de la lengua española.
La unidad del idioma se sustenta en tres grandes códigos: el código léxico, cifrado en el diccionario; el morfológico y sintáctico, regulado en la gramática, y el ortográfico, que se concreta en la ortografía.
Para mantener actualizados esos tres códigos trabaja la Real Academia Española en estrecha colaboración con las veintiuna academias hermanas, y con el apoyo de casi un centenar de filólogos integrados en el Instituto de Lexicografía. La Academia realiza su tarea lexicográfica de forma colegiada. Todas las cuestiones se estudian en comisiones especializadas -gramática y, en el campo léxico, ciencias humanas, vocabulario científico y técnico, etimologías- y son aprobadas en última instancia por el pleno o sus comisiones delegadas. La Real Academia Española no adopta ninguna decisión en materia lingüística sin el consenso de todas las academias de América y Filipinas, cuya opinión canaliza la Comisión Permanente de la Asociación de Academias de la Lengua Española.
Aunque las distintas comisiones académicas se reúnen a lo largo de la semana, desde los primeros tiempos es el jueves el día académico por excelencia, ya que tiene lugar la sesión plenaria a la que acuden todos los miembros de la corporación. Allí se examinan y deciden todas las cuestiones debatidas y los asuntos generales de la Academia. Muchos de ellos han sido previamente estudiados por la Junta de Gobierno, órgano rector que integran el director, el vicedirector, el secretario, el vicesecretario, el tesorero, el bibliotecario, el censor y dos vocales adjuntos.
Para sostener económicamente toda su actividad cuenta la Real Academia Española con una ayuda presupuestaria del Estado, que se completa con la aportación proveniente de la Fundación Pro Real Academia Española. Esta fue constituida el 20 de octubre de 1993 por iniciativa y con el apoyo de todas las comunidades autónomas del Estado, de muchas empresas y de particulares, y cuenta con la presidencia de honor del rey Juan Carlos I, quien, a su vez, ejerce por mandato constitucional el alto patronazgo de la Academia. La Fundación Pro Real Academia Española tiene como objetivo esencial canalizar la ayuda de la sociedad a la Academia para que esta pueda desarrollar con eficacia la función de servicio a la lengua española que tiene encomendada.
4
ACTIVIDADES Y PROYECTOS
La Academia cumplió su propósito primero de hacer un diccionario componiendo en muy poco tiempo los seis volúmenes del Diccionario de autoridades, que vieron la luz entre 1726 y 1739. A pesar del éxito de la obra, de la segunda edición solo llegó a publicarse el primer tomo en 1770, y la corporación optó por editar todo el diccionario en un solo volumen prescindiendo de los textos que documentaban las acepciones. Nació así, en 1780, la primera edición del Diccionario de la lengua española, que ha continuado su andadura hasta llegar a la vigésima segunda actual y que es considerado oficial en todo el mundo hispanohablante.
Además de ese diccionario oficial, la Academia ha publicado cuatro ediciones de un Diccionario manual e ilustrado de la lengua española, dos ediciones del Diccionario escolar, un Diccionario del Estudiante, dos tomos y dos fascículos del Diccionario histórico de la lengua española, así como numerosas ediciones de la Ortografía (desde 1741) y la Gramática (a partir de 1771).
La Real Academia Española vive hoy uno de sus momentos de máxima actividad, debido al profundo proceso de renovación provocado por la aplicación de las técnicas informáticas a todos los trabajos que se desarrollan en su seno.
El núcleo básico de este proceso ha sido la construcción del Banco de datos del español, acometida en 1995 con los métodos más modernos de la ingeniería lingüística. Está formado en la actualidad por más de trescientos millones de registros, susceptibles de ampliación futura, que se estructuran en dos secciones: una, el Corpus de referencia del español actual (CREA), que recoge el español usado en las últimas décadas, con sus variantes en todos los países donde es lengua mayoritaria, y otra, el Corpus diacrónico del español (CORDE), que pretende ofrecer una muestra representativa del español a lo largo de su historia. Además, incorpora un sistema de marcas de codificación que permiten recuperar la información y añaden las características morfosintácticas de cada una de las palabras que aparecen en los textos originales.
En el año 2005 la Academia realizó nuevas versiones de ambos bancos de datos, a las que se puede acceder a través de su página web. En el CREA se incluyeron veinte millones de palabras correspondientes a la última etapa del proyecto (2000-2004), incorporando en este bloque textos procedentes de los llamados ‘cuadernos de bitácora’ (weblogs o blogs, en inglés), un interesante fenómeno de comunicación que se ha desarrollado en Internet durante los últimos años y que proporciona a este trabajo una documentación muy representativa del momento actual. La nueva versión del CORDE contiene unos 180 millones de formas y ha sido objeto de un importante trabajo de revisión y sustitución de algunas ediciones por otras más recientes o adecuadas.
A partir de lo desarrollado para su uso interno, en abril de 2001, la Academia puso a disposición de todos los investigadores, en DVD-ROM, el Nuevo tesoro lexicográfico de la lengua española, que contiene las imágenes digitalizadas de sesenta y ocho obras lexicográficas, desde el siglo XV hasta hoy, entre las que se incluyen todos los diccionarios de la Academia.
La informatización de los procedimientos de trabajo ha tenido dos importantes consecuencias: la reducción del tiempo de preparación de las obras académicas, que ganan, además, en riqueza y precisión documental; y la conexión permanente de todas las academias a través de Internet, que favorece y agiliza el trabajo conjunto.
Buena muestra de ello son la nueva edición de la Ortografía, publicada en 1999 con el consenso de todas las corporaciones hermanas, y la vigésima segunda edición del Diccionario de la lengua española, que ha visto la luz en octubre de 2001. La revisión llevada a cabo durante los nueve años transcurridos desde la aparición de la versión anterior, en 1992, se ha basado en dos conceptos fundamentales. De una parte, la actualización del cuerpo de la obra, ampliando el número de palabras registradas en ella y dando entrada a múltiples voces, acepciones y marcas de uso procedentes de América. Por otro lado, la adaptación de su contenido a la estructura fijada por la Nueva planta que el pleno aprobó en junio de 1997. Por vez primera, aparte de ser editado en papel, el diccionario académico puede ser consultado íntegramente en Internet, con la posibilidad de realizar sugerencias y propuestas para mejorar la obra. Se convierte, de esta manera, en un instrumento cada vez más útil para fomentar la unidad de la lengua española.
Al mismo tiempo, avanzan a buen ritmo, también impulsadas por las modernas técnicas informáticas, la nueva Gramática de la Academia y, como base del futuro Diccionario histórico, la ampliación del Corpus diacrónico del español (CORDE) y la lematización-datación del fichero histórico.
Muchas de estas obras y los materiales en que se cimentan están accesibles para todos los interesados en la página que la Academia tiene en Internet, donde se ofrece, también, el servicio de Consultas lingüísticas o Español al día, que ha permitido conocer las principales dudas que se plantean los hablantes de todo el mundo hispánico. Desde este conocimiento, consciente de la necesidad de establecer un criterio normativo que sirva de referencia, la Academia emprendió, con las academias asociadas, la confección de un Diccionario panhispánico de dudas, que fue presentado en el III Congreso Internacional de la Lengua Española, celebrado en noviembre de 2004 en Rosario (Argentina), y que vio la luz un año después. En este diccionario se pretende recoger todas las dudas que se suscitan en el uso cotidiano del español, brindando una solución unitaria para cada una de ellas. El proyecto contó con la colaboración de los principales medios de comunicación de España y América, con el fin de asegurar la difusión de la norma como garantía de unidad.
Asimismo, en consonancia con el desarrollo de la sociedad de la información y su interés de adaptación constante a las tecnologías actuales, la Academia ha desarrollado una versión del diccionario académico para agendas electrónicas personales (PDA), teléfonos móviles y otros dispositivos portátiles, que incluye, además, un completo sistema de gestión de anotaciones personales.
También con el fin de procurar la unidad de la lengua española, nació en 2001, gracias a un acuerdo con la Fundación Carolina, la Escuela de Lexicografía Hispánica, donde una veintena de becarios hispanoamericanos tienen cada año la oportunidad de recibir una formación que los capacitará para convertirse en colaboradores eficaces de las academias de sus respectivos países.
De manera paralela a sus trabajos normativos, la Academia ha promovido la publicación de obras que considera importantes para el conocimiento general de la lengua y la literatura españolas. Muestra de este afán son, entre otras, diversas ediciones de las obras de Cervantes y Lope de Vega, así como la reproducción facsimilar de textos relevantes y la publicación de obras premiadas en los concursos públicos convocados por la corporación. Actualmente están vigentes los Premios Fastenrath, Álvarez Quintero, Conde de Cartagena, Menéndez Pidal, Rivadeneira y Nieto López. Especial relevancia tienen las publicaciones periódicas de la Academia: el Anuario y el Boletín de la Real Academia Española (BRAE).
Muchas de las fuentes originales para el estudio de la lengua española se encuentran en el selecto fondo de la Biblioteca académica, reunido a lo largo de sus casi tres siglos de historia y que cuenta en la actualidad con 250.000 volúmenes, entre los que destacan más de 400 manuscritos, 40 incunables y abundantes impresos de los siglos XVI y XVII. En 1995 la Academia recibió el legado excepcional del académico Antonio Rodríguez-Moñino y de María Brey Mariño. Consta de unos 17.000 volúmenes, que incluyen 200 manuscritos, 450 impresos de los siglos XVI y XVII y pliegos sueltos, además de casi 4.000 estampas, 1.000 dibujos y una rica correspondencia con escritores e hispanistas. Tres años después, en 1998, fue cedida a la Academia, también por disposición testamentaria, la biblioteca particular de Dámaso Alonso. Sus 40.000 volúmenes incluyen valiosas ediciones de los autores clásicos y de la generación del 27.
El edificio que alberga en la actualidad la institución, situado en la calle Felipe IV, fue construido especialmente para ella, según diseño del arquitecto Miguel Aguado de la Sierra, en un solar del conjunto del Buen Retiro donado por la Corona. Después de tres años de obras, costeadas por la Academia, fue inaugurado el 1 de abril de 1894. En los últimos tiempos se han acometido diversos proyectos de rehabilitación con dos objetivos básicos: restaurar las zonas afectadas por el paso del tiempo y acondicionar nuevos espacios de trabajo para dar cabida a la actividad creciente de la Academia. En todos los casos se ha procurado mantener el equilibrio entre el respeto a la tradición estética y la introducción de novedades funcionales que aseguren el eficaz desarrollo de las tareas en curso. La Academia cuida también, como propia, la casa donde Lope de Vega vivió y murió, hoy convertida en precioso museo.

Entradas populares

Me gusta

Seguidores