Manierismo





El invento del: Manierismo

Mercurio, de Giambologna
Mercurio, de Giambologna
El artista flamenco-italiano Giambologna (Juan de Bolonia) es uno de los escultores más representativos del manierismo, autor de obras de gran complejidad en mármol y bronce. Su escultura en bronce Mercurio, notable por su etérea elegancia, es una pieza significativa de la tradición manierista. Fue esculpida en 1580 y forma parte de la colección del Museo del Bargello, en Florencia, Italia.

Manierismo, estilo que se desarrolló en Italia en el siglo XVI. Se caracteriza por el uso de modelos muy plásticos, figuras exageradas, a menudo con posturas forzadas, un irreal tratamiento del espacio, con frecuencia de efectos dramáticos, y una aparente elección arbitraria del color. Supone el rechazo del equilibrio y la claridad del renacimiento en busca de composiciones más dramáticas y complejas, y el deseo de efectos más emotivos, de mayor movimiento y contraste. En este aspecto, anticipó el barroco que se desarrollaría hacia el año 1600.
El término deriva de la palabra italiana maniera, en el sentido de modo o manera en que los artistas de segunda fila imitaban la maniera de los grandes. La idea surgió en el siglo XVII con un significado peyorativo, aludiendo al arte manierista como un movimiento de ínfima calidad. No será hasta el siglo XX, con autores como Hauser o Dvorak, cuando se inicie la revisión de este concepto, otorgándole la denominación de estilo artístico y unos valores propios.
El manierismo no fue una reacción contra los cánones del renacimiento, sino que creció fuera de él, cultivando casi en exceso el estilo (maniera, en italiano, palabra utilizada en su origen por Giorgio Vasari) con el que la figura humana era tratada por los últimos maestros italianos como Rafael y Miguel Ángel, cuyas obras proporcionaron el impulso para su desarrollo. Así, el Juicio Final (1536-1541, Capilla Sixtina, Vaticano) de Miguel Ángel coincide con la obra de algunos pintores manieristas.

Descendimiento de la cruz
Descendimiento de la cruz
Descendimiento de la cruz (1521, Pinacoteca Comunal, Volterra) es un cuadro intencionadamente inquietante en que su autor, Rosso Fiorentino, se distancia de los cánones del alto renacimiento y evoluciona hacia un nuevo estilo llamado manierismo.

En el periodo que abarca desde 1530 —inmediatamente después del saqueo de Roma en el año 1527— hasta que finalizase el siglo XVI, el arte italiano se desarrolló con menor coherencia. De esta forma, durante el manierismo, florecieron un importante número de artistas en todas las artes.


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LA ARQUITECTURA MANIERISTA
A pesar de que existen obras renacentistas donde ya se pueden encontrar rasgos propios del manierismo, como sucede con la Biblioteca Laurenciana de Miguel Ángel, la arquitectura manierista tiene algunas características que la diferencian de su estilo predecesor. Según el tratadista Sebastiano Serlio, se trata de “romper y perturbar la forma bella”, y así se procede en la arbitraria alteración de la correspondencia entre las partes del edificio, rompiendo de este modo la lógica de las relaciones espaciales renacentistas. Además, se pierden o difuminan las coordenadas espaciales del periodo anterior, de tal manera que el edificio ya no se ordena según un eje de simetría.

Se prefieren los espacios longitudinales y las salas estrechas que favorecen la perspectiva, y la decoración llega a cubrir en ocasiones la totalidad del muro, de modo que se desdibuja la función de algunos elementos sustentantes. En ocasiones esa decoración se llena de intencionados ‘errores’, motivos muy exagerados que tienen su paralelo en el alargamiento de las figuras en la pintura.

Entre los arquitectos de este periodo, Andrea Palladio (1508-1580) fue el más destacado. Formado como cantero en su nativa Vicenza, se convirtió en arquitecto hacia la mitad de su vida. Además de desarrollar una arquitectura práctica, Palladio escribió tratados, entre los que destaca los Cuatro libros de Arquitectura, que publicó en 1570, a modo de tratado práctico con poco texto y numerosos grabados.

Sus obras más destacadas son una serie de villas campestres que construyó próximas a Venecia, en el Véneto. Particularmente significativa es La Rotonda (1551), cerca de Vicenza. Construida en un ligero promontorio, el edificio, con cúpula, tiene idénticas fachadas en sus cuatro lados, y se completa con una escalinata y un porche de seis columnas. Más que otros edificios, la villa La Rotonda sirvió de inspiración al estilo neopalladiano, movimiento arquitectónico inglés que dominó el diseño de edificios en el siglo XVIII tanto en Inglaterra como en las colonias angloamericanas, y que llegó a ser considerado estilo nacional, en oposición al barroco que se creaba en los países católicos. El plan de Palladio para la iglesia de Il Redentore (comenzada en el año 1577) en Venecia incluye el uso de órdenes arquitectónicos distintos y de elementos superpuestos (columnas y pilastras) en la fachada, combinación que empezó a ser importante en el siglo XVII.

El arquitecto Iacopo Sansovino (1486-1570) trabajó en Venecia durante pocas décadas antes que Palladio. La Biblioteca Marciana de Sansovino (1536-1588), ubicada en la plaza de San Marcos en Venecia, es el edificio renacentista más admirado de esta época. También en Venecia construyó la loggetta del campanile situada en la base de la catedral de San Marcos, enriquecida con relieves y estatuas obra del propio Sansovino.

Con análoga estructura a la Biblioteca Marciana, se encuentra en Florencia la Galería de los Uffizi, diseñada entre los años 1560-1580 por Giorgio Vasari (1511-1574) como sede administrativa de la familia Medici, actualmente convertida en museo. Vasari es más conocido hoy día como el autor del libro Vidas de los más excelentes pintores, escultores y arquitectos, la primera biografía sistemática realizada sobre artistas italianos del renacimiento.

Giulio Romano fue otro de los grandes arquitectos del momento. Discípulo de Rafael, colaboró junto a este gran pintor en la decoración de las logias del Vaticano, pero pronto abandonó el refinamiento rafaelista para hacer composiciones gigantescas, monumentales, tanto en arquitectura como en pintura. La obra más importante es el palacio del Tè en Mantua, villa suburbana construida para la familia Gonzaga, y cuya decoración realizó él mismo.

Otros arquitectos destacados en este momento fueron Bartolommeo Ammanati (1511-1592), a quien se debe la construcción de los jardines del palacio Pitti, en Florencia, y el Collegio Romano, casa de los jesuitas en Roma. Por último, incluir a Iacopo Barozzi da Vignola (1507-1573), autor de la iglesia del Gesù en Roma, y también a Michele Sanmicheli (1484-1559), que construyó las fortificaciones de las ciudades de Verona, Lido, Murano, Dalmacia, Corfú, Chipre y Creta, además de palacios y puertas en la ciudad de Verona.
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LA PINTURA
Los testimonios más interesantes de la pintura manierista los ofrecen las ciudades de Florencia, Parma y Venecia. Fue allí donde se presentaron una serie de innovaciones que configuran este estilo pictórico: arbitrariedad en el uso del color y de las proporciones, tensos escorzos, alargamiento excesivo de las figuras, distorsión y dislocamiento, trazado serpentiforme, figuras constreñidas por estrechos marcos, expresiones de angustia…, todo ello preludio del barroco.

En Florencia destaca, entre otros, Rosso Fiorentino (1494-1540), autor del Descendimiento de la cruz (1521, Pinacoteca Comunal, Volterra), donde se manifiestan la violencia del color y la estridencia en la iluminación, además de unas figuras muy pesadas, sólidas y esculturales; son obra suya, asimismo, cinco frescos de la Pasión de Cristo (1522-1525, Monasterio Cartujano, Galluzzo, Italia). También en Florencia sobresale Jacopo da Carucci, Il Pontormo (1494-1557), autor del Descendimiento de la cruz (1526, Santa Felicità, Florencia), y su discípulo, llamado Il Bronzino (1503-1572), pintor del magnífico retrato de Leonor de Toledo y Giovani de Medici (1545, Galería de los Uffizi, Florencia), quien aplicó el tratamiento del manierismo al género del retrato y a la pintura alegórica, como en su famosa Alegoría de Venus, Cupido, Locura y Tiempo (c. 1546, National Gallery, Londres). También es importante el trabajo del pintor sienés Domenico Beccafumi (1486-1551), que en el Nacimiento de la Virgen (1544, Pinacoteca Nacional, Siena) creó una típica composición manierista con un uso dramático de luces y sombras.

En la ciudad de Parma destacan los pintores Parmigianino y Correggio. Correggio, considerado como el maestro del escorzo, es autor de numerosos frescos y óleos de algunas iglesias de Parma, como El descendimiento (1524, Galería Nacional de Parma) para la iglesia de San Juan, además de pinturas al óleo para la decoración del castillo de la misma ciudad y también para el palacio del Tè, donde realizó una serie de pinturas sobre los amores de Zeus, entre las que destaca el Rapto de Ganímedes (c. 1531, Kunsthistorisches Museum). Parmigianino, cuyo verdadero nombre era Girolamo Francesco Maria Mazzuoli, produjo uno de los ejemplos más notables de la pintura manierista, La Virgen del cuello largo (1534-1540, Galería de los Uffizi, Florencia), caracterizada por la extrema verticalidad de la composición y una ambigua relación espacial, además de una gran sofisticación y una notable influencia de los conceptos rafaelescos y miguelangelescos. Muy famoso es también su Autorretrato (1524, Kunsthistorisches Museum, Viena), donde copia su imagen en un espejo convexo de forma circular, de tal manera que su rostro aparece distorsionado.

El último gran foco de la pintura manierista es Venecia, donde destaca Tintoretto (1518-1594), autor de fuertes escorzos, luces tenues y figuras alargadas, de fuerte sentido dramático y movilidad. Entre sus obras destaca El lavatorio (1547, Museo del Prado, Madrid), donde la escena principal es desplazada hacia el lateral derecho, en un rincón de la gran estancia.

También El Greco (1541-1614) merece una mención especial dentro de la pintura manierista. La mayor parte de su obra fue producida en la ciudad de Toledo, y sus figuras se caracterizan por un sentido puro de espiritualidad, alargamiento excesivo y expresiones melancólicas. Entre sus obras cabe citar El entierro del conde de Orgaz (1586, iglesia de Santo Tomé, Toledo), donde la superficie del cuadro ha quedado dividida en dos zonas: la superior o zona celestial, donde aparecen Cristo, la Virgen, santos y ángeles, y la inferior o terrenal, donde se representa el entierro. Las figuras son excesivamente largas, cortadas y serpentinadas; las luces parecen artificiales, y predomina el color frente a la línea.

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LA ESCULTURA
Al igual que en arquitectura y en pintura, la escultura manierista tiende a quebrantar el ideal clásico de armonía, claridad y simetría. El rasgo más sobresaliente de la escultura de este periodo es la preferencia por el uso de la figura serpentinata, donde esta se contorsiona imitando una ascensión helicoidal. Además, las figuras suelen estar tensas, y no ofrecen un único punto de vista.

Benvenuto Cellini fue uno de los máximos escultores y orfebres de finales del renacimiento. Su azarosa vida se detalla en su autobiografía, escrita entre 1538 y 1562. La obra más famosa de Cellini es la escultura en bronce que representa a Perseo (1545-1554, Loggia dei Lanzi, Florencia). El héroe, desnudo y exhibiendo su musculatura, sostiene con su mano la cabeza decapitada y ensangrentada de Medusa.

La obra del flamenco Juan de Bolonia, arquitecto y escultor establecido en Italia, se incluye en el manierismo. El rapto de las sabinas (1583), que permanece expuesto junto al Perseo de Cellini en la Loggia dei Lanzi, está compuesto por tres figuras desnudas entremezcladas que ascienden verticalmente en espiral. En esta escultura, realizada en mármol, Juan de Bolonia evita la frontalidad buscando un efecto de violencia que se pueda observar desde todos sus ángulos.


Neoclasicismo





El invento del: Neoclasicismo

Juramento de los Horacios

Neoclasicismo, estilo artístico que se desarrolló especialmente en la arquitectura y las artes decorativas; floreció en Europa y Estados Unidos aproximadamente desde el año 1750 hasta comienzos de 1800 y se inspiró en las formas grecorromanas. Más que un resurgimiento de las formas antiguas, el neoclasicismo relaciona hechos del pasado con los acontecidos en su propio tiempo. Los artistas neoclásicos fueron los primeros que intentaron reemplazar la sensualidad y la trivialidad del rococó por un estilo lógico, de tono solemne y austero. Cuando los movimientos revolucionarios establecieron repúblicas en Francia y en América del Norte, los nuevos gobiernos republicanos adoptaron el neoclasicismo como estilo oficial porque relacionaban la democracia con la antigua Grecia y la República romana. Más tarde, cuando Napoleón I subió al poder en Francia, este estilo se modificó para servir a sus necesidades propagandísticas. Con el nacimiento del movimiento romántico (véase Romanticismo) la prioridad por la expresión personal sustituyó al arte basado en valores ideales.

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GÉNESIS DEL ARTE NEOCLÁSICO
El estilo neoclásico se desarrolló tomando como punto de referencia la excavación en Italia de las ruinas de las ciudades romanas de Herculano en 1738 y de Pompeya en 1748, la publicación de libros tales como Antigüedades de Atenas (1762) de los arqueólogos ingleses James Stuart y Nicholas Revett y la llegada de la colección Elgin a Londres en 1806. Ensalzando la noble simplicidad y el gran sosiego del estilo grecorromano, el historiador alemán Johann Winckelmann instó a los artistas a estudiar y a imitar su eternidad y sus formas ideales. Sus ideas encontraron una entusiasta acogida dentro del círculo de artistas reunidos en torno a él en el año 1760 en Roma.

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ARQUITECTURA
Casa de Osterley Park
Casa de Osterley Park
Robert Adam reconstruyó entre 1761 y 1780 esta casa de Osterley Park en Middlesex, siguiendo los planteamientos neoclasicistas. Su estilo, conocido como georgiano, estaba inspirado en la obra de Palladio, que a su vez había reinterpretado la arquitectura de la antigüedad clásica.

Antes de que se realizaran los descubrimientos de Herculano, Pompeya y Atenas, el único punto de referencia conocido de la arquitectura romana era el proporcionado por los grabados de edificios de arquitectura clásica romana realizados por el artista italiano Giovanni Battista Piranesi. Los nuevos hallazgos arqueológicos encontrados proporcionaron el vocabulario de la arquitectura formal clásica y los arquitectos empezaron a inclinarse por un estilo basado en modelos grecorromanos.

El trabajo del arquitecto y diseñador escocés Robert Adam, que en la década de 1750 y 1760 diseñó varias casas de campo inglesas (entre las cuales destacan la casa Sion, 1762-1769 y Osterley Park 1761-1780), le convierten en el introductor del estilo neoclásico en Gran Bretaña. El estilo Adam, tal y como se le conoce, evoca el rococó por su énfasis en la ornamentación de fachadas y un refinamiento a gran escala, incluso al adoptar los motivos de la antigüedad.

Museo de sir John Soane
Museo de sir John Soane
La casa de John Soane en Londres, convertida en museo en la actualidad, contiene muchos de los elementos que lo convirtieron en uno de los más famosos arquitectos neoclásicos de finales del siglo XVIII y principios del XIX, como los grandes ventanales y las bóvedas vaídas.

En Francia, Claude Nicolas Ledoux diseñó un pabellón (1771) para la condesa du Barry en Louveciennes y una serie de puertas para la ciudad de París (1785-1789). Ambos casos ejemplifican la fase inicial de la arquitectura neoclásica francesa; sin embargo, sus obras más tardías comprendían proyectos (que nunca se llegaron a ejecutar) para una ciudad ideal en la cual los edificios quedaban reducidos, con frecuencia, a formas geométricas desornamentadas. Después de que Napoleón fuese nombrado emperador en el año 1804, sus arquitectos oficiales, Charles Percier y Pierre François Fontaine, trabajaron para llevar a cabo su deseo de transformar París en la capital más importante de Europa imitando el estilo opulento de la arquitectura imperial romana. La arquitectura de estilo imperio se ejemplifica en construcciones como el arco de triunfo del Carrousel del Louvre, diseñado por Percier y por Fontaine, y los Campos Elíseos, diseñados por Fontaine; ambos trabajos, iniciados en el año 1806 se encontraban lejos del espíritu de la obra visionaria de Ledoux.

Ejemplos de arquitectura inglesa inspirada en los modelos griegos son el Banco de Inglaterra de John Soane así como el pórtico del Museo Británico por Robert Smirke. El neogriego fue sustituido por el estilo regencia, cuyos ejemplos arquitectónicos más notables son las fachadas de Regent Street en Londres, diseñadas por John Nash y comenzadas en el año 1812, y el Royal Pavilion en Brighton (1815-1823). La arquitectura neoclásica de Edimburgo, Escocia, representa la vertiente más pura, por lo que la ciudad se ganó el nombre de la Atenas del Norte. De otra parte, la arquitectura neoclásica en Berlín está representada por el Teatro Real obra del alemán Karl Friedrich Schinkel (1819-1821).

Planta del Altes Museum
Planta del Altes Museum
El Altes Museum de Berlín (1822-1830) es obra del arquitecto Karl Friedrich Schinkel, principal representante de la corriente neoclasicista en Alemania. Su fachada principal, recorrida por una espectacular columnata de estilo jónico, se abre al interior del edificio en su punto central por un pórtico tetrástilo desde donde se accede a la impresionante rotonda diseñada a imagen del Panteón de Roma.

En Estados Unidos se desarrolló una variante del neoclasicismo, el estilo federal, que surgió entre 1780 y 1820. Inspirada en la obra de Robert Adam, el arquitecto Charles Bulfinch realiza la Massachusetts State House en Boston terminada en el año 1798. El modelo para el edificio del Capitolio de Thomas Jefferson en Richmond, Virginia (1785-1789), fue el templo romano del siglo I la Maison-Carrée en Nimes, Francia. Por medio de lecturas y de viajes, Jefferson realizó un profundo estudio de la arquitectura romana, aplicó sus conocimientos a los diseños de su propia casa en Monticello, a los del campus de la Universidad de Virginia y contribuyó en los proyectos preliminares de la nueva capital Washington D.C. Sus obras ejemplifican el estilo neoclásico en Estados Unidos.

El estilo neogriego, basado en los templos del siglo V e inspirado en los mármoles de Elgin, floreció durante la primera mitad del siglo XIX en Estados Unidos. Ambos estilos, el federal y el neogriego, ayudaron a definir el estilo propio de la arquitectura estadounidense.

Las figuras más representativas de la arquitectura neoclásica española fueron, entre otros, Ventura Rodríguez (palacio de los duques de Liria), el italiano Francesco Sabatini, autor de la Puerta de Alcalá en Madrid, y Juan de Villanueva, que hizo el Museo del Prado de Madrid.

Al igual que en España, el neoclasicismo en Hispanoamérica también estuvo dirigido por las Academias. Entre los edificios más representativos destacan la Casa de la Moneda en Santiago de Chile, el palacio de la Minería y la fábrica de cigarros en México, y la iglesia de San Francisco en Cali, Colombia.

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PINTURA
Autorretrato de Kauffmann
Angelika Kauffmann pintó este Autorretrato a finales del siglo XVIII. La artista británica, que inició su carrera en el rococó como discípula de Joshua Reynolds, evolucionó más tarde hacia la pintura neoclasicista.

La pintura neoclásica se centró en Roma, donde muchos pintores expatriados se agruparon en torno a la figura del historiador alemán Johann Winckelmann. Su círculo incluía al pintor bohemio Anton Raphael Mengs, el escocés Gavin Hamilton y el estadounidense Benjamin West. El Parnaso de Mengs (1761) un fresco pintado para la villa Albani en Roma, fue diseñado especialmente por consejo de Winckelmann. A diferencia de las típicas composiciones de frescos del barroco o del rococó, su composición es simple: sólo unas pocas figuras, en total calma, con poses semejantes a las de estatuas antiguas. Entre 1760 y 1765, Hamilton, quien fue también arqueólogo y marchante, completó cinco cuadros basados en modelos de la escultura antigua e inspirados en la Iliada de Homero. West trabajó en Roma desde 1760 a 1763. Para alguna de sus obras como Agripina desembarcando en Brundidium con las cenizas de Germánico (1768, Yale University Art Gallery, New Haven, Connecticut) se inspiró en su experiencia en Roma. Solemne y austero en cuanto al tratamiento y al tema, reproduce sin embargo con sumo detalle los motivos arqueológicos.

Las mismas tendencias se hacen patentes en la obra temprana del pintor francés Jacques-Louis David, uno de los máximos exponentes de la pintura neoclásica. Su Juramento de losHoracios (1784-1785, Louvre, París) exalta el tema del patriotismo estoico. El cuadro neoclásico concebido como espacio arquitectónico y el friso como cita de figuras, reflejan la preocupación neoclásica de composición lógica y clara. Los perfiles definidos y una luz dura proporcionan a estas figuras la cualidad de estatuas. Los trabajos realizados por David, encargados por Napoleón, como la Coronación de Napoleón y Josefina (1805-1807, Louvre) están muy alejados del esplendor y del poder que emanaba la ceremonia.

A comienzos de la década de 1790 los artistas empezaron a pintar imitando las siluetas representadas en la cerámica griega. El exponente más destacado de esta manifestación fue el inglés John Flaxman, cuyos grabados de líneas simples, para las ediciones de la Iliada y la Odisea de Homero sustituían la perspectiva tradicional, la luz y el modelado, por diseños de líneas puras. Uno de los alumnos más aventajados de David, heredero de su trayectoria e intérprete de la tradición clásica fue Jean August Dominique Ingres que adoptó la doble dimensionalidad de la obra de Flaxman, tal y como puede apreciarse en su obra Los embajadores de Agamenón (1801, Escuela de Bellas Artes, París).

En España destacan los pintores neoclásicos José de Madrazo, con La muerte de Viriato (c. 1808, Museo del Padro, Madrid), José Aparicio (1773-1838) y Juan Antonio Ribera (1779-1860), uno de los pocos artistas davidianos españoles autor del célebre cuadro Cincinato abandona la labranza para dictar leyes en Roma (Museo de Cáceres).

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ESCULTURA
Venus, de Antonio Canova
Venus, de Antonio Canova
El escultor neoclasicista Antonio Canova gozó de gran popularidad a finales del siglo XVIII y principios del XIX, en parte gracias al mecenazgo de Napoleón Bonaparte. Su sensualidad se aprecia en esta recatada estatua de Venus.

Dado que la escultura en Europa ha estado muy influida por las formas clásicas desde el renacimiento, los principios neoclásicos han sufrido menor impacto que en otras manifestaciones artísticas. En general, los escultores neoclásicos tienden a plasmar poses contorsionadas en mármoles de colores característicos del último barroco o del rococó, preferentemente contornos limpios, una reposada actitud y formas idealizadas ejecutadas en mármol blanco.

Los primeros ejemplos de escultura neoclásica fueron realizados por artistas en contacto directo con el círculo de Winckelman en Roma. Entre otros escultores hemos de citar a John Tobias Sergel, quien de regreso a su Suecia natal llevó el nuevo estilo al norte de Europa, y los ingleses Thomas Banks y Joseph Nollekens quienes introdujeron el estilo en su país. No obstante, la figura dominante en la historia de la escultura neoclásica fue el italiano Antonio Canova que se convirtió en miembro del círculo de Roma en el año 1780; después de haber abandonado el estilo barroco, buscó en el estilo neoclásico la severidad y la pureza del arte antiguo. Teseo y la muerte del minotauro (1781-1782) reflejan más la calma de la victoria que la propia contienda; ésta fue la primera obra de Canova en su nuevo estilo, y le proporcionó fama inmediata.

A la muerte de Canova el artista danés Bertel Thorvaldsen heredó su prestigiosa posición de escultor en Europa. Sus múltiples encargos internacionales permitieron mantener el estricto neoclasicismo como la corriente dominante en la escultura hasta mediados del siglo XIX. El estilo fue llevado a Estados Unidos por uno de sus amigos, Horatio Greenough y continuado por Hiram Powers un artista estadounidense que residió durante bastante tiempo en Italia, autor del célebre Esclavo griego (1843) del cual se han realizado numerosas réplicas.

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ARTES DECORATIVAS
Vasija de porcelana de Wedgwood
Esta vasija del escultor inglés John Flaxman data de 1780. Está realizada para Josiah Wedgwood en loza de jaspe, un tipo de porcelana de fondo azulado y bajorrelieve blanco que obtuvo una gran aceptación entre los artistas neoclasicistas.

El estilo neoclásico se extendió también a las artes decorativas. Alrededor del año 1760, Robert Adam realizó muebles con motivos grecorromanos. Introducido en Francia, este estilo simple y clásico empezó a ser conocido como estilo etrusco y fue favorecido por la corte de Luis XV. Con adaptaciones posteriores de diseño clásico, inspiradas en los hallazgos arqueológicos, se desarrolló como un estilo elegante conocido como Luis XVI, propiciado por la familia real durante la década de 1780. En cerámica, el estilo neoclásico lo hallamos en la cerámica de Josiah Wedgwood en Inglaterra, para la que Flaxman realizó muchos diseños, y en la porcelana de Sèvres en Francia.
En la época de Napoleón I, las residencias reales más antiguas fueron redecoradas para el uso oficial, de acuerdo con los planes diseñados por Percier y Fontaine: muebles, porcelanas, tapices, todo ello con diseños y motivos grecorromanos. Interpretados como un todo, los interiores definían el estilo imperio en las artes decorativas que fueron muy pronto imitadas en toda Europa.


Movimiento artístico del constructivismo





El invento del: Constructivismo

Cartel ruso
Cartel ruso
El fotomontaje es una de las técnicas más empleadas en el diseño de carteles, especialmente durante las primeras décadas del siglo XX, años en los que tendencias artísticas como el constructivismo ejercieron gran influencia en este arte. En este ejemplo, diseñado por Gustav Klucis en 1930, la composición en diagonal y la utilización de motivos figurativos para obtener imágenes casi abstractas son típicas de este movimiento de origen ruso.

Constructivismo, movimiento artístico ruso de principios del siglo XX que ejerció una importante influencia en el arte europeo. Fue fundado por el escultor y pintor ruso Vladímir Tatlin. El marco donde se inscribe este movimiento es el formado por los pintores de izquierdas y por los ideólogos de la acción de masas. El nombre lo empleó por primera vez el crítico e historiador del arte ruso Nikolai Punin en 1913, y hacía referencia a la construcción de esculturas abstractas partiendo de una gran variedad de materiales industriales, como metal, alambre y trozos de plástico. No existe sin embargo un programa estético constructivista, sino que se trata más bien de trayectorias artísticas similares en tiempo y espacio.

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LA TEORÍA CONSTRUCTIVISTA
La base teórica se sitúa en la idea de la construcción que procede de la práctica cubista desarrollada por Pablo Picasso y Georges Braque a principios de la década de 1910, y que se basa a su vez en las ideas de Guillaume Apollinaire sobre la voluntad de los nuevos artistas por construir una nueva figuración plástica que “no tomara sus elementos de la realidad perceptible sino de la existente en la concepción pura”. Estas ideas fueron retomadas por los cubo-futuristas rusos, como Tatlin o Kazimir Maliévich, que se lanzan a la creación de un arte no objetivo. Así, en mayo de 1914, Tatlin mostró en su taller moscovita sus primeros relieves polimateriales, que él llamó composiciones sintético-estáticas. Esa polimaterialidad tenía también un origen cubo-futurista, y ya había sido reivindicada por Umberto Boccioni. Un año después, en diciembre de 1915, Tatlin participó en la “Última Exposición Futurista 0.10” en la galería Dobytchina de Petrogrado, donde presentó 13 nuevos relieves, definitivamente abstractos, que se consideran como objetos artísticos autónomos. Se trata de una serie de relieves angulares, suspendidos por cables desde el techo, y realizados con trozos de hierro, cristal y madera.

La creación de un arte no objetivo implica que los elementos o las formas no objetivas creadas deben disponerse en una relación productiva, definida por el material empleado, de tal manera que cada uno de los elementos posea una carga dinámica propia: la relación productiva define entonces la estructura de la obra. Se sumaron a este movimiento numerosos artistas como Alexandr Rodchenko, El Lissitzky, Naum Gabo, Antón Pevsner, Alexandra Exter o Liubov Popova, entre otros. Pero en 1919 surge el conflicto entre esta corriente y el suprematismo que lideraba Maliévich, tras la exposición “Creación no objetiva y suprematismo”, que continuó con otra exposición celebrada en Moscú en septiembre de 1921, “5 x 5 = 25”, donde algunos constructivistas se muestran favorables a una creación artística cercana al suprematismo. Tal es el caso de Rodchenko, quien exige una transformación de la práctica plástica hacia una no objetividad pura y conceptual, en relación con las teorías de Maliévich: para esta exposición presentó tres monocromos que suponen una respuesta al suprematismo blanco de Maliévich.

En 1920 Gabo y Pevsner publicaron en Moscú el Manifiesto realista, de inspiración futurista, donde se exponen los principios teóricos de la nueva plástica. Un año después, el 24 de noviembre de 1921, 25 pintores moscovitas lanzaron una declaración en la que proponían abandonar las formas puras para dedicarse a la producción de modelos de objetos utilitarios. Comienza así la mutación hacia el productivismo y el fin del constructivismo, pues abandonando el concepto de la autonomía de la obra, este se sustituye por el concepto de su uso extraartístico, que no es sino un retorno a la práctica mimética que desembocará en el realismo socialista.
Aunque el movimiento se dividió en diferentes corrientes en la década de 1920 (el ala productivista liderada por Tatlin y el ala formalista de Leonidov), en general el constructivismo defendió los ideales del utilitarismo, el funcionalismo y la abstracción. El utilitarismo, actitud frente al arte que dominaba en la recién constituida Unión Soviética (URSS), sostenía que el arte debía ser fácil de comprender y tener una utilidad social. Tatlin fusionó su dogma constructivista con el del nuevo Estado comunista, convirtiéndose en un diseñador poderoso e influyente dentro del nuevo orden estético.

El constructivismo ejerció una gran influencia sobre la escultura, la arquitectura y, especialmente, el diseño industrial del siglo XX, y su defensa de los materiales modernos y de las líneas puras sirvió para reforzar la naciente estética del funcionalismo.

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ESCULTURA
La mayor parte de los relieves realizados por Tatlin se sitúan entre 1913 y 1917. Durante los dos años siguientes, los alumnos de los Svomas, los Talleres Libres Moscovitas, practicaron este tipo de relieve. En torno a 1919 surge la estética lineísta, que propone la línea como representación simbólica de la superficie, sustituyendo así al plano. Entre las primeras obras lineístas están las de Rodchenko y las de la asociación de jóvenes pintores Obmokhu, compuesta por la primera promoción de alumnos de los Svomas. Estas construcciones no objetivas de tipo lineal fueron expuestas en mayo de 1921 en una muestra en Moscú.

Un año antes, en 1920, Tatlin había presentado en Petrogrado (actual San Petersburgo) su maqueta conmemorativa Monumento a la Tercera Internacional. Se trata de una estructura desnuda de un edificio en espiral, cuyo interior está compuesto por volúmenes primarios concebidos como utilitarios: cilindro, cubo y pirámide. El modelo fue expuesto en Moscú en 1921 y en París en 1925, convirtiéndose en el símbolo del constructivismo.
Tras la declaración de 1921 y el abandono consecuente de la creación de formas puras, los escultores dirigen su atención hacia la decoración teatral; tal es el caso de las producciones de Liubov Popova y Varvara Stepanova para representaciones teatrales del director ruso Vsiévolod Meyerhold en 1922.

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ARQUITECTURA
Dentro de este campo se dio más la experimentación que la construcción. Aparte del proyecto de Tatlin para la III Internacional, en 1923 los hermanos Vesnin crearon uno para el palacio del Trabajo, que supone el primer intento por crear una nueva tipología destinada a un nuevo grupo social; un año después realizaron otro proyecto para el edificio del periódico Pravda en San Petersburgo (entonces Leningrado), también de vidrio, hierro y cemento armado.

En 1925 Konstantin Melnikov construyó el pabellón de la URSS para la Exposición Internacional de Artes Decorativas de París. Carente de cualquier tipo de decoración, tenía una estructura de madera, con grandes ventanales cuadrados y una escalera al aire libre en uno de los laterales, que equilibraba el peso con unas estructuras entrecruzadas.

La experimentación arquitectónica duró prácticamente hasta 1933. Durante ese tiempo se desarrollaron numerosos proyectos enfocados a la creación de nuevas tipologías, como centros comunitarios, fábricas o revolucionarias hipótesis urbanísticas.

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PINTURA
La pintura constructivista gira principalmente en torno a tres personajes: Alexandra Exter, Alexandr Rodchenko y Liubov Popova. Exter adquirió una amplia experiencia cubista y futurista durante su estancia en París entre los años 1914 y 1915, realizando una serie de composiciones, futuristas la mayoría, muy dinámicas. A partir de 1916 creó numerosos decorados constructivistas para montajes teatrales: en 1916, para la obra Famira Kifared, y un año después, el decorado y el vestuario para Salomé. A partir de ese mismo año creó otra serie de composiciones donde esas formas no objetivas propuestas por el constructivismo se disponían en una verdadera explosión cromática, organizadas en torno a un punto energético central que las articulaba. También en 1917 participó en la exposición “Valet de Carreau”, organizada por la asociación de pintores moscovitas con el mismo nombre; esta muestra fue prácticamente una retrospectiva de la obra de Exter.

En torno a la figura de Exter se creó un círculo que más tenía que ver con el suprematismo que con el constructivismo. En ese círculo se incluye la figura de Popova, pintora amiga de Exter, perteneciente a la tradición cubo-futurista, y que en 1916 comenzó la serie “Arquitectónicas”, un conjunto de composiciones no objetivas suprematistas. Un año después participó en el seminario “Supremus” que impartió Maliévich, pero poco a poco su pintura fue virando hacia el constructivismo a través de la influencia de Exter y Rodchenko. En 1921 se adscribe a la declaración productivista; a partir de ese momento sus obras tendrán un carácter ‘real’.

El otro gran pintor constructivista es Rodchenko, pintor, escultor, fotógrafo y cartelista. Sus tres monocromos presentados en la exposición “5 x 5 = 25” de 1921 fueron considerados por el crítico e historiador de arte Nikolai Tarabukin como “el fin de la pintura” o “el suicidio del pintor”.


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