Drenaje




Drenaje

El invento del Drenaje
Las aguas subterráneas

Drenaje, extracción del agua superficial o subterránea de una zona determinada por medios naturales o artificiales. El término drenaje suele aplicarse a la eliminación del exceso de agua con canales, desagües, zanjas, alcantarillas y otros tipos de sistemas para recoger y transportar agua con ayuda de bombas o por la fuerza de la gravedad. Los proyectos de drenaje llegan a suponer operaciones a gran escala de recuperación y protección de pantanos, tierras sumergidas o expuestas a inundaciones frecuentes. Estos proyectos suelen consistir en sistemas de zanjas y diques de drenaje, y a menudo se emplean bombas para elevar el agua hasta la red de drenaje.
En drenajes a gran escala, en los que resulta esencial el buen funcionamiento de las salidas de agua para proteger las propiedades cercanas, es frecuente ampliar los canales naturales de la corriente para conseguir una capacidad de desagüe suficiente, y excavar drenajes principales y laterales, como zanjas o canales abiertos, para conducir el agua drenada por los sistemas de desagüe de los campos a estos canales ampliados. En este sistema, los drenajes conectados siguen las vías naturales de desagüe de la superficie de la zona, interceptando la escorrentía superficial que tiene lugar en periodos de grandes lluvias.
Los granjeros y agricultores suelen practicar drenajes a pequeña escala para extraer el agua de la superficie de sus campos de labranza o para aumentar la cantidad de agua en el suelo. Un buen sistema de drenaje puede ser eficaz para prevenir la erosión y la acción del agua sobre las laderas, deteniendo el agua superficial antes de que alcance las zonas en desnivel. Otro objetivo de los drenajes es evitar una acumulación excesiva de sales solubles en la tierra, que pueden perjudicar el crecimiento normal de las plantas.
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TIPOS DE DRENAJE
La base de todo drenaje es la construcción de un canal adecuado y accesible por el que pueda correr el agua de la superficie o del subsuelo. Para ello se pueden utilizar zanjas abiertas, pero no siempre son aconsejables ya que se atascan a menudo con sedimentos y vegetación. Más frecuentes son los drenajes subterráneos, sobre todo en tierras de labranza, siendo el más eficaz el llamado drenaje de tejas, que consiste en una cañería hecha de secciones huecas de tejas de barro o cemento, enterrada a uno o dos metros de profundidad. El exceso de agua en la tierra se filtra en la cañería a través de agujeros en las tejas.
En drenajes de tierras más o menos llanas lo más frecuente es practicar un desagüe principal en un extremo lateral del terreno, y diversos desagües transversales conectados al principal. Los desagües laterales pueden ir en sentido paralelo al principal, confluyendo al final de la parte baja del terreno. Las características especiales de cada suelo condicionan la distancia entre los drenajes laterales y su profundidad. Los drenajes laterales pueden ubicarse a una distancia de 5 a 100 m entre sí y a una profundidad no mayor de un metro.
Para evitar que el agua procedente de tierras más altas alcance zonas más bajas, se suelen construir drenajes de interceptación o contención. Consisten en diques o drenajes subterráneos que atraviesan las pendientes, para interceptar el agua y desviarla antes de que alcance las tierras bajas.
Los drenajes suelen funcionar por la fuerza de la gravedad, pero en zonas bajas no siempre se pueden tener los desagües lo bastante bajos para que el agua discurra de forma natural. Cuando no se puede utilizar la fuerza de la gravedad se emplean bombas para llevar el agua de los sistemas de drenaje a canales que a menudo están situados a un nivel superior que las tierras drenadas. Éstas suelen hundirse al disminuir su contenido de humedad, aumentando la dificultad del drenaje de las zonas bajas. Cuando el suelo descansa en basamentos portadores de aguas subterráneas, como la grava, el drenaje subterráneo se efectúa bombeando el agua desde los manantiales para disminuir el nivel de agua del suelo.
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DRENAJES FAMOSOS
Las tierras pantanosas de diversos lugares del mundo, como la extensa región del este de Inglaterra entre Cambridge y Lincoln, han sido desecadas. Esta recuperación de las tierras, un proceso constante de varios siglos, es el producto de un drenaje extensivo, de la construcción de diques y de la recanalización de los ríos de la región para evitar obstrucciones por sedimentos de lodos.
Los Países Bajos (Holanda) cuentan con los mejores y más grandes sistemas de drenaje y recuperación de tierras de todo el mundo. La mayor parte del país es llana y se localiza bajo el nivel del mar, necesitando la protección de diques para evitar la inundación. El suelo, de origen pantanoso y con numerosos lagos, se ha trasformado en tierras cultivables mediante el drenaje y el bombeo del exceso de agua por medio de molinos. En 1923 los Países Bajos iniciaron su mayor proyecto, la recuperación de 223.000 ha de tierras sumergidas en el IJsselmeer, antiguamente llamado Zuider Zee. Las tierras recuperadas deben ser drenadas de forma constante. Otro proyecto parecido, conocido como el Plan Delta, se inició en la década de 1950 para proteger el sur del país de las invasiones periódicas del mar. Se finalizó en 1986 y tuvo un costo total de 5.000 millones de dólares. Utilizando un método de recuperación denominado poldering se crearon grandes lagos con ayuda de diques y presas. Los lagos fueron desecados bombeando el agua y las tierras se recuperaron para la agricultura.

Bolómetro




El invento del  Bolómetro
Bolómetro, instrumento utilizado para medir pequeñas cantidades de energía radiante en el rango del espectro comprendido entre las ondas luminosas y las microondas. Lo inventó en 1860 el ingeniero y científico estadounidense Samuel Pierpont Langley, y en la actualidad se utiliza principalmente, para detectar la energía que irradian fuentes lejanas en forma de calor. En astronomía, por ejemplo, se utiliza para medir la energía de las estrellas. Un bolómetro es básicamente un puente de Wheatstone (véase Medidores eléctricos) con dos placas de platino. Cuando una de las placas recibe radiación experimenta un aumento de conductividad. La comparación de las placas determina la cantidad de radiación recibida. En realidad, los bolómetros que se utilizan actualmente son más sofisticados.

Arado




El invento del  Arado
Arado, instrumento agrícola que se usa para abrir surcos y remover la tierra. Es una importante herramienta agrícola utilizada desde los tiempos prehistóricos. Los primeros arados fueron probablemente ramas de árboles con forma de horquilla, uno de cuyos extremos se utilizaba para cavar en la tierra, y el otro o los otros se usaban como mango. El instrumento podía empujarse o ser arrastrado por cuerdas que se ataban a una persona o a un animal. Algunos arados simples se usan todavía en suelos ligeros de algunas zonas en vías de desarrollo.
Los romanos en la antigüedad usaban un arado ligero de rascado con una reja de hierro (también llamada cuchilla) tirado por bueyes. El arado pesado con ruedas fue desarrollado en la edad media (aproximadamente del siglo V al XV d.C.) para remover el suelo más duro del noroeste de Europa. Este arado tenía una punta afilada de hierro para labrar el suelo. Este cortador afilado vertical (también denominado timón) está situado en la parte delantera de la reja, para realizar un surco preliminar que la reja ahonda y ensancha. También tenía un regulador de surco detrás de la reja para levantar la tierra arada, y una lengüeta detrás de la reja que podía sujetarse a un grupo de dos a ocho bueyes. El arado Rotherham fue desarrollado en Inglaterra en 1730. Su estructura triangular hizo más fácil tirar del mismo y adaptó el diseño básico para arados de caballos.
El arado cambió poco hasta la década de 1830, cuando el herrero estadounidense John Deere inventó la reja de arado de acero, para arar las tierras duras de las praderas del Medio Oeste de Estados Unidos. El arado de dos ruedas, que tenía un asiento para el conductor, apareció durante la década de 1860. Los tractores a vapor se utilizaron con éxito en la década de 1890, y después de 1900 los tractores con motor de gasolina, más baratos, empezaron a reemplazar a los caballos en el tiro del arado. Sin embargo, los tractores no se utilizaron demasiado hasta la introducción de los pequeños tractores multiuso en 1924 y el desarrollo de los neumáticos de baja presión en 1932.
Los arados modernos tirados por tractor pueden tener hasta cinco conjuntos de rejas y reguladores, que pueden subirse y bajarse hidráulicamente. Los arados de disco, que se usan en suelos duros, cuentan con varios discos cóncavos. En los arados rotatorios, también conocidos como motocultores, se utilizan varias cuchillas montadas sobre un eje giratorio horizontal. El arado a gran profundidad se realiza con arados de subsuelo, que tienen cucharas afiladas de acero que pueden penetrar en el suelo hasta 1 m, o con arados de cincel, que tienen varios vástagos que sostienen palas bifurcadas, capaces de arar hasta 50 cm de profundidad.

Acuario




El invento del Acuario
Acuario, recipiente de agua, por lo general con paredes de cristal, en el cual se introducen plantas y animales acuáticos (sobre todo peces). Los acuarios pueden ser domésticos, con fines decorativos; también hay acuarios científicos en las instituciones públicas y en este caso se utilizan para la exhibición y el estudio de la vida acuática.
Los acuarios tratan de simular el ambiente natural. Las plantas acuáticas aportan oxígeno, necesario para los peces, aunque se suele emplear un dispositivo de aireación para suministrar una mayor cantidad del mismo. El pez o carpín dorado puede vivir en agua fría, pero muchos peces tropicales necesitan una temperatura constante de unos 22 ºC. El agua puede mantenerse limpia y libre de algas con una buena oxigenación y añadiendo moluscos al acuario. En el fondo del recipiente se coloca una capa de arena o gravilla que sirve de sustrato a las raíces de las plantas que, como Vallisneria spiralis, favorecen la eliminación de detritos. Los acuarios domésticos poseen una gran variedad de tamaños, desde las pequeñas peceras de forma redonda (para dos o tres pececillos), a otros de dimensiones enormes. Los grandes acuarios se pueden mantener gracias a los sistemas de filtración desarrollados durante la década de 1980.
El primer y más conocido acuario científico se construyó en el Zoológico de Londres, en 1853, que se cerró poco después y volvió a abrirse en 1924. Otros acuarios importantes de Europa fueron los de: Plymouth en Inglaterra, París y Niza en Francia, Nápoles en Italia y Berlín en Alemania. Todos, excepto el último, sobrevivieron a la II  Guerra Mundial. En 1938 se abrió el acuario de Marineland en Florida (Estados Unidos), con una nueva orientación arquitectónica. Desde entonces, muchos de los acuarios marinos se localizan en el mismo océano, en bahías o en ríos y se caracterizan por ser un espacio acotado del medio acuático. Los visitantes pueden ver los peces y otras formas de vida debajo de la superficie del agua gracias a claraboyas y portillas. Algunos acuarios utilizan este modelo con fines comerciales, y combinan el aprendizaje con el entretenimiento al realizar exhibiciones de animales adiestrados. Algunos defensores de los derechos de los animales elevan su protesta por este tipo de prácticas con los animales marinos (véase Delfín).

El invento del Fractal




Fractal
Fractal, en matemáticas, figura geométrica con una estructura compleja y pormenorizada a cualquier escala. Normalmente los fractales son autosemejantes, es decir, tienen la propiedad de que una pequeña sección de un fractal puede ser vista como una réplica a menor escala de todo el fractal. Un ejemplo de fractal es el “copo de nieve”, curva que se obtiene tomando un triángulo equilátero y colocando sucesivos triángulos, cada vez de menor tamaño, en el tercio medio de los lados cada vez más pequeños. En teoría, el resultado es una figura de superficie finita pero con un perímetro de longitud infinita, y con un número infinito de vértices. En el lenguaje matemático del cálculo, dicha curva no se puede diferenciar. Se pueden construir muchas de estas figuras repetitivas aunque desde su aparición en el siglo XIX se habían considerado como un concepto extravagante.
Un cambio decisivo en el estudio de los fractales ocurrió con el descubrimiento de la geometría fractal por el matemático francés de origen polaco Benoît B. Mandelbrot en la década de los setenta. Mandelbrot utilizó una definición de dimensión mucho más abstracta que la usada en la geometría euclídea, afirmando que la dimensión de un fractal se debe usar como un exponente al medir su tamaño. El resultado es que no se puede considerar estrictamente que los fractales existen en una, dos o un número entero de dimensiones, sino que se han de manejar matemáticamente como si tuvieran dimensión fraccionaria. La curva del “copo de nieve” tiene una dimensión fractal de 1,2618.
La geometría fractal no es solamente una idea abstracta. Un litoral, considerado desde el punto de vista de su irregularidad más pequeña, tendería hacia una longitud infinita, lo mismo que ocurre con el “copo de nieve”. Mandelbrot sugirió que las montañas, nubes, rocas de agregación, galaxias y otros fenómenos naturales son similares a los fractales, por lo que la aplicación de la geometría fractal a las ciencias es un campo que está creciendo rápidamente. Además, la belleza estética de los fractales los ha convertido en elemento fundamental de los gráficos por ordenador o computadora.
Los fractales también se usan en ordenadores para reducir el tamaño de fotografías e imágenes de vídeo. En 1987, el matemático inglés Michael F. Barnsley descubrió la transformación fractal, capaz de detectar fractales en fotografías digitalizadas. Este descubrimiento engendró la compresión fractal de imágenes, utilizada en multimedia y otras aplicaciones basadas en la imagen.

El invento del Sistema de Tolomeo




Sistema de Tolomeo
Sistema de Tolomeo
En el siglo II d.C., Claudio Tolomeo planteó un modelo de Universo con la Tierra en el centro. Cada cuerpo celeste giraba en un pequeño círculo denominado epiciclo, centrado en un punto que giraba a su vez alrededor de la Tierra en un gran círculo denominado deferente. El modelo representaba los movimientos de los cuerpos celestes de una forma bastante precisa, pero no ofrecía una explicación física de ellos. El modelo de Tolomeo fue aceptado durante más de mil años.

Sistema de Tolomeo, teoría de la estructura del Universo elaborada en el siglo II d.C. por el astrónomo griego Claudio Tolomeo. La teoría de Tolomeo mantenía que la Tierra está inmóvil y se encuentra en el centro del Universo; el astro más cercano a la Tierra es la Luna y según nos vamos alejando, están Mercurio, Venus y el Sol casi en línea recta, seguidos sucesivamente por Marte, Júpiter, Saturno y las llamadas estrellas inmóviles. Posteriormente, los astrónomos enriquecieron este sistema con una novena esfera, cuyo movimiento se supone que lo causa la precesión de los equinoccios (véase Eclíptica). También se añadió una décima esfera que se pensaba que era la que conducía a los demás cuerpos celestes. Para explicar los diversos movimientos de los planetas, el sistema de Tolomeo los describía formando pequeñas órbitas circulares llamadas epiciclos, los centros de los cuales giraban alrededor de la Tierra en órbitas circulares llamadas deferentes. El movimiento de todas las esferas se produce de oeste a este. Tras el declive de la cultura griega clásica, los astrónomos árabes intentaron perfeccionar el sistema añadiendo nuevos epiciclos para explicar las variaciones imprevistas en los movimientos y las posiciones de los planetas. No obstante, estos esfuerzos fracasaron en la solución de muchas incoherencias del sistema de Tolomeo. En 1543 esta teoría fue sustituida por el sistema de Copérnico. Véase Astronomía; Sistema Solar.

El invento del Sistema de Copérnico




Sistema de Copérnico
Nicolás Copérnico
El astrónomo polaco Nicolás Copérnico revolucionó la ciencia al plantear que la Tierra y otros planetas giran alrededor de un Sol inmóvil. Su teoría heliocéntrica fue desarrollada a principios del siglo XVI, pero fue publicada años más tarde. Refutaba la teoría de Tolomeo, popular en la época, que mantenía que el Sol y los planetas giraban alrededor de una Tierra fija. Copérnico en principio dudó en publicar sus descubrimientos porque temía la crítica de las comunidades científica y religiosa. Tras encontrar una inicial incredulidad y rechazo, el sistema copernicano se convirtió en la descripción del Universo más ampliamente aceptada a finales del siglo XVII.
Sistema de Copérnico
En el siglo XVI, Nicolás Copérnico desarrolló el modelo heliocéntrico del Sistema Solar, en el que el Sol está inmóvil en el centro. Los planetas, entre los que se encuentra la Tierra, giran a su alrededor. Esta visión del Sistema Solar contradecía el modelo geocéntrico de Tolomeo, que había sido aceptado desde el siglo II. En el modelo de Tolomeo, la Tierra está fija en el centro del Sistema Solar y el Sol, la Luna y los planetas, que son de una naturaleza bastante distinta a la de la Tierra, giran alrededor de ella. Aunque era casi tan complejo como el modelo de Tolomeo, el sistema de Copérnico fue consiguiendo aceptación poco a poco. Consiguió el éxito final a comienzos del siglo XVII, debido a los descubrimientos hechos con el nuevo telescopio astronómico y el desarrollo de una nueva física.


Sistema de Copérnico, modelo del Sistema Solar propuesto en 1543 por el astrónomo polaco Nicolás Copérnico. El sistema de Copérnico adelantó la teoría de que los planetas giran en órbitas alrededor del Sol, y que la Tierra es uno de los planetas y gira sobre su eje norte-sur de oeste a este a razón de una rotación por día. Estas hipótesis sustituyeron al sistema de Tolomeo, que había sido la base de la teoría astronómica hasta entonces.
La publicación del sistema de Copérnico estimuló el estudio de la astronomía y de las matemáticas y sentó las bases para los descubrimientos del astrónomo alemán Johannes Kepler y del físico inglés sir Isaac Newton. Véase Astronomía.

El invento de las Leyes de Kepler




Leyes de Kepler
Leyes de Kepler, tres leyes acerca de los movimientos de los planetas formuladas por el astrónomo alemán Johannes Kepler a principios del siglo XVII. Véase Sistema Solar.
Kepler basó sus leyes en los datos planetarios reunidos por el astrónomo danés Tycho Brahe, de quien fue ayudante. Las propuestas rompieron con una vieja creencia de siglos de que los planetas se movían en órbitas circulares. Ésta era una característica del sistema de Tolomeo, desarrollado por el astrónomo de Alejandría Tolomeo en el siglo II d.C., y del sistema de Copérnico, propuesto por el astrónomo polaco Nicolás Copérnico, en el siglo XVI. De acuerdo con la primera ley de Kepler los planetas giran alrededor del Sol en órbitas elípticas en las que el Sol ocupa uno de los focos de la elipse. La segunda ley formula que las áreas barridas por el radio vector que une el centro del planeta con el centro del Sol son iguales en lapsos iguales; como consecuencia, cuanto más cerca está el planeta del Sol con más rapidez se mueve. La tercera ley establece que la relación de la distancia media, d, de un planeta al Sol, elevada al cubo, dividida por el cuadrado de su periodo orbital, t, es una constante, es decir, d3/t2 es igual para todos los planetas.
Estas leyes desempeñaron un papel importante en el trabajo del astrónomo, matemático y físico inglés del siglo XVII Isaac Newton, y son fundamentales para comprender las trayectorias orbitales de la Luna y de los satélites artificiales. Véase también Mecánica.

El descubrimiento del Prión




Prión (bioquímica)
Prión bovino
En términos generales, los priones son proteínas generadas por el organismo que se encuentran en la membrana de las células nerviosas y que no originan enfermedad alguna. Sin embargo, cuando estas proteínas cambian de configuración pueden provocar enfermedades, como la encefalopatía espongiforme bovina. De momento, se sabe poco acerca de la función de los priones y del mecanismo de su acción infecciosa. En la estructura van alternándose sucesivamente segmentos helicoidales (en verde), laminares, (en amarillo) y planos (en azul). En los priones patógenos esta estructura se altera ocasionando la enfermedad. Las letras N y C designan los respectivos extremos de la cadena: N (nitrógeno), el extremo N-terminal (con un grupo amino libre); C (carbono), el extremo C-terminal (con un grupo carboxilo libre).

Prión (bioquímica), agente infeccioso que no contiene ácido nucleico, sino una forma anormal de glicoproteína, una proteína celular que normalmente se encuentra en el hospedador. De estructura más elemental que los virus, los priones causan enfermedades en los seres humanos y en los animales. Antes de la identificación de los priones, estas enfermedades, conocidas colectivamente como encefalopatías espongiformes transmisibles (patologías que cursan con degeneración del cerebro) estaban vinculadas sólo por la similitud de los síntomas; recientemente se ha demostrado que tienen una causa común.
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DESCUBRIMIENTO DEL PRIÓN
El camino que condujo al descubrimiento del prión comenzó con las investigaciones de las encefalopatías espongiformes transmisibles (EET). En 1967 la científica británica Tikvah Alper y sus colegas del Hospital Hammersmith en Londres, extrajeron tejido del cerebro de una oveja infectada con scrapie. Intentaron tratar químicamente el tejido para aislar un virus, bacteria u otro agente potencialmente causante de la enfermedad. El tejido procesado fue entonces inyectado en una oveja sana para comprobar si la enfermedad era transmisible. La oveja sana contrajo el scrapie, lo que indicaba que el agente infeccioso estaba en el tejido del cerebro enfermo. Por tanto, este experimento mostró que el agente infeccioso podía reproducirse en animales sanos causando la enfermedad. Alper expuso entonces extractos de tejidos infectados con scrapie a radiacción ultravioleta (un tratamiento que normalmente destruye ácidos nucleicos) encontrando que los extractos mantenían su capacidad de transmitir la enfermedad.
Al comienzo de la década de 1980, Stanley B. Prusiner, neurólogo y bioquímico estadounidense que trabajaba en la Universidad de California en San Francisco, encontró que extractos de tejidos similares a los utilizados por Alper no causaban enfermedad cuando se exponían a tratamientos que destruían proteínas. Prusiner concluyó, en un estudio publicado en 1982, que los agentes infecciosos responsables de las encefalopatías espongiformes transmisibles eran proteínas. Prusiner denominó a estas partículas proteicas infecciosas priones y sugirió que las proteínas causaban la enfermedad al replicarse en tejidos del sistema nervioso.
En 1997 el bioquímico Stanley B. Prusiner recibió el Premio Nobel de Fisiología y Medicina por sus estudios sobre los priones, un trabajo revolucionario y nuevo pero todavía inacabado.
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CARACTERÍSTICAS DE LOS PRIONES
La proteína infecciosa o prión, identificada con las siglas PrPSC es una forma anormal, con una configuración distinta, de la proteína prión (PrPC), componente normal de las membranas neuronales de los mamíferos. En los seres humanos la proteína prión se codifica por un gen (PrP) situado en el brazo corto del cromosoma 20. La función biológica de la proteína normal no se conoce con exactitud, aunque sí se han determinado las características de su estructura. La proteína normal está compuesta por 253 aminoácidos plegados en tres largas espirales (semejantes al cable del teléfono) conocidas como hélices alfa. La forma infecciosa de esta proteína o prión presenta exactamente la misma secuencia de aminoácidos. No obstante, en lugar de plegarse en forma de hélice lo hace mediante un plegamiento plano, semejante al de un acordeón parcialmente abierto. La forma patógena se caracteriza por su resistencia parcial a las proteasas; además, es muy resistente a las altas temperaturas y no produce ningún tipo de reacción en el sistema inmunológico.
No se sabe con exactitud cómo afecta el PrPSC al hospedador, pero puede replicarse transformando la proteína prión normal sintetizada por el hospedador en PrP anormal. Algunos científicos creen que la proteína alterada causa enfermedad simplemente cuando contacta con la proteína normal, obligando a ésta a cambiar su configuración, pasando de un plegamiento en forma de hélice a una forma aplanada y transformándola en una proteína patógena. Las nuevas proteínas pueden inducir el cambio de configuración en otras proteínas normales iniciando así una reacción en cadena.
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ENFERMEDADES CAUSADAS POR LOS PRIONES
La enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (ECJ), el síndrome de Gerstmann-Sträussler-Scheinker (GSS), el kuru y el insomnio familiar fatal son enfermedades originadas por priones que afectan a los seres humanos. Entre las enfermedades provocadas por priones que afectan a distintas especies animales se pueden citar el scrapie (o escrapie) de ovejas y cabras; las encefalopatías espongiformes transmisibles (EET) de visones, bovinos, felinos y antílopes; y la enfermedad del agotamiento crónico de mulas y ciervos en cautiverio.
El prión causante de la enfermedad puede adquirirse por procedencia externa o por mutaciones del gen PrP (heredadas o esporádicas). Así, se ha observado la transmisión de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob en trasplantes de córnea, inyecciones de hormona del crecimiento o en injertos de duramadre, todos ellos procedentes de donantes afectados. Incluso la nueva variante de ECJ se ha relacionado con la ingestión de carne contaminada. En otros casos la enfermedad puede deberse a una mutación espontánea del gen que codifica la proteína prión (responsable de la ECJ esporádica) o a la herencia de un gen alterado; este último caso se relaciona con algunas de estas patologías que se transmiten por herencia familiar (la ECJ familiar, el síndrome de Gerstmann-Sträussler-Scheinker o el insomnio familiar fatal).
4.1

Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob
La enfermedad de Creutzfeldt-Jakob es una encefalopatía espongiforme que afecta a los seres humanos. Produce una demencia que suele aparecer de los 50 a los 65 años y que afecta tanto a hombres como a mujeres, ocasionando finalmente la muerte. En 1994 empezaron a descubrirse casos de Creutzfeldt-Jakob en adolescentes y adultos jóvenes sin antecedentes de exposición familiar a los factores de riesgo entonces conocidos. En marzo de 1996, el Comité Consultivo de Encefalopatías Espongiformes constituido por el gobierno británico sugirió que esta nueva variante de Creutzfeldt-Jakob se debía probablemente al consumo de carne de vacuno contaminada por el prión causante de la encefalopatía espongiforme bovina.
4.2

Kuru
Hay muchas similitudes entre la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob y otra encefalopatía espongiforme humana conocida como kuru, una enfermedad mortal del cerebelo con síntomas parecidos al Parkinson. El kuru fue la primera enfermedad humana del sistema nervioso central para la que se aisló el agente infeccioso. Se ha observado sólo entre los miembros de la tribu fore de las montañas orientales de Papúa-Nueva Guinea.
Al principio se pensaba que era una enfermedad genética, pero en 1965 se demostró que un extracto del cerebro de una persona fallecida a consecuencia del kuru transmitía la enfermedad a un chimpancé.
En 1920 la tribu había adquirido la costumbre de comer el cerebro de los muertos como muestra de respeto, y se cree que ésta era la vía de contagio. La administración australiana prohibió la práctica del canibalismo en 1957. Al erradicarse esta tradición, la enfermedad parece haberse extinguido por completo.
4.3

Scrapie
Esta enfermedad causada por priones afecta al ganado ovino y caprino y es endémica en muchos lugares del mundo. Hasta ahora no se ha demostrado que los seres humanos contraigan la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob por comer carne o sesos de cordero infectado por el scrapie.
4.4

Encefalopatía espongiforme bovina
En 1986 murió en un zoológico de Gran Bretaña un niala (un herbívoro ungulado africano) a consecuencia de una enfermedad desconocida; el departamento de patología del Laboratorio Veterinario Central examinó el cerebro del animal y comprobó que estaba afectado por una degeneración parecida a la causada por el scrapie. Muchas vacas habían muerto en circunstancias similares desde abril de 1985. Las nuevas muertes se investigaron con mayor detenimiento, y en 1987 quedó claro que se trataba de una epidemia. Se llamó a la enfermedad encefalopatía espongiforme bovina y, como otras encefalopatías espongiformes, se determinó que se debía a la acción de un prión. Se concluyó que la enfermedad se había originado debido, seguramente, a la alimentación de los animales con harinas fabricadas con restos de ovejas enfermas de scrapie. La mayor incidencia de la enfermedad tuvo lugar en el año 1992 (37.316 casos en todo el mundo de los que 37.056 correspondían al Reino Unido) y desde entonces ha ido disminuyendo, fundamentalmente por el descenso del número de casos en el Reino Unido.

El descubrimiento de Pompeya




Pompeya
Víctimas del monte Vesubio
Cuando el monte Vesubio entró en erupción, aquéllos que no pudieron escapar perecieron a causa de los gases tóxicos y quedaron cubiertos rápidamente por las cenizas. Sus cuerpos se corrompieron, pero los arqueólogos han conseguido averiguar la posición exacta de los cadáveres en el momento de la muerte, vertiendo cemento líquido en la cavidad creada por sus cuerpos.
Pompeya, ciudad de Campania, en el sur de Italia, situada a pocos kilómetros al sur del monte Vesubio, entre Herculano y Stabias (actual Castellammare di Stabia). Fundada hacia el 600 a.C. por los oscos, fue más tarde conquistada por los samnitas. Bajo el dictador Lucio Cornelio Sila, se convirtió en colonia romana en el 80 a.C., y más tarde fue el lugar favorito de los romanos acaudalados; alcanzó una población de aproximadamente 20.000 habitantes a principios de la era cristiana. Un terremoto causó graves daños a la ciudad en el 63 d.C., y una erupción del Vesubio la destruyó en su totalidad en el 79 d.C. sepultándola junto con las ciudades de Herculano y Stabias.
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DESCUBRIMIENTOS ARQUEOLÓGICOS
Ruinas de Pompeya
El Vesubio entró en erupción en el año 79 d.C. y arrojó ceniza caliente, piedras y carbonilla sobre la ciudad de Pompeya, que quedó cubierta por una capa de 4 m de espesor. En las excavaciones de Pompeya, que comenzaron en el siglo XVIII, aún continúan desenterrándose templos, patios, palacios, tiendas, viviendas y artefactos conservados bajo los restos volcánicos.
Durante más de 1.500 años permaneció bajo una capa de cenizas, y hasta 1748 no comenzaron las excavaciones. La importancia de los descubrimientos se llegó a conocer a través del trabajo del arqueólogo alemán Johann Joachim Winckelmann. Durante los siglos XIX y XX se han realizado nuevos descubrimientos. En 1912, en una calle que unía la strada dell’ Abbondanza con el anfiteatro se encontraron varias casas, cada una con un balcón en el primer piso, de 6 m de largo por 1,5 m de ancho. Los ataques aéreos durante la II Guerra Mundial dañaron gravemente algunas de las ruinas que han sido restauradas. Continuamente se realizan más excavaciones. Aún queda una cuarta parte de la ciudad sin excavar, y la mayor parte de la zona continúa sepultada por tierra amontonada durante las excavaciones más antiguas.
Entre los aspectos más importantes de los descubrimientos destaca el grado de conservación extraordinario de los objetos encontrados. La lluvia de cenizas húmedas que acompañó a la erupción formó un sello hermético sobre la ciudad, conservando muchas estructuras públicas, templos, teatros, termas, tiendas y casas particulares. Además, entre las ruinas se encontraron los restos de más de 2.000 víctimas del desastre, incluidos varios gladiadores encadenados para que no se escaparan o se suicidaran. Las cenizas, mezcladas con la lluvia, se depositaron alrededor de los cuerpos tomando su forma y éstos se conservaron aún después de que se convirtieran en cenizas. Los investigadores vertieron escayola líquida dentro de algunos de esos moldes y así se han conservado las formas de los cuerpos; algunas de estas figuras se exponen en el museo construido en la actual ciudad de Pompeya, cerca de Porta Marina, una de las ocho puertas de la ciudad.

Molino de grano (Pompeya)
La capa de ceniza y lava que cubrió Pompeya protegió la ciudad contra la posterior acción de los elementos y permitió su conservación. Los hallazgos encontrados en las excavaciones son de muy diversa índole: desde joyas y lujosas vajillas hasta objetos tan prácticos como este molino de grano. Al fondo pueden apreciarse algunas de las características arquitectónicas de las casas de Pompeya.
La mayoría de los habitantes escaparon a la erupción, llevándose sus efectos personales. Los edificios, junto con los objetos, constituyen un documento admirable, real y completo de la vida en una ciudad italiana en el siglo I d.C. Los edificios existentes, los cuales representan una transición desde el estilo griego puro a los métodos de construcción del Imperio romano, han sido de gran importancia en el estudio de la arquitectura romana, y fueron declarados Patrimonio cultural de la Humanidad en 1997.

El descubrimiento de Casas Grande




Casas Grandes (yacimiento arqueológico)
Casas Grandes (yacimiento arqueológico), zona arqueológica mexicana situada en el municipio de Casas Grandes (Chihuahua). Formada por casas comunales de adobe, algunas de las cuales son de cinco pisos, sus pobladores contaban con un asombroso sistema de conducción acuífera que abastecía a las casas desde un ojo de agua. En su descripción de 1565, el conquistador Francisco de Ibarra apuntaba que estaba habitado por indios guerechos, a los que denominó paquimé. Por trabajos de excavación se calcula que la ciudad de Paquimé pasó por varias etapas de ocupación denominadas: cerámica sin decoración (1-700 d.C.), viejo (700-1060), medio (1060-1340) y tardío (1340-1600). Fue edificada en un valle del desierto de Chihuahua, al pie de la sierra Tarahumara. En el yacimiento se encuentra influencia mesoamericana, iniciada en la denominada fase Buena Fe (1060-1200) del periodo medio. Posteriormente, en la fase Paquimé (1200-1261) es notable el auge del urbanismo: se construyeron montículos ceremoniales y habitaciones de varios pisos, y la influencia mesoamericana es más notable tanto en la construcción del tlachtli como en el culto a Quetzalcóatl y Xiuhtecuhtli. Dentro del centro principal se encuentran habitaciones y edificios ceremoniales, canales de desagüe, cisternas, hornos para cocer mezcal y canales de irrigación.
Entre sus edificios destacan: el mencionado tlachtli, que tiene forma de ‘I’ y cuenta con una plataforma para espectadores; el Montículo de la Cruz, que parece haber tenido una función astronómica; la Casa del pozo, formada por un conjunto de habitaciones que tenían pozos de agua subterráneos y en los que se hallaron baños de vapor, acequias para el abastecimiento de agua, dormitorios y fogones; al sur de la plaza se encuentra la Casa de las guacamayas, en la que hay jaulas con restos de diversas aves, por lo que se cree que sus plumas fueron utilizadas con fines ornamentales o rituales. Se localizaron también entierros con objetos de conchas y metales, muestra de la importante actividad comercial que mantuvieron con otros pueblos. El conjunto arquitectónico maravilla por la armonía entre las soluciones urbanísticas y el entorno natural. Anexo a la zona se encuentra el Museo de las Culturas del Norte. En diciembre de 1998, el yacimiento arqueológico de Casas Grandes fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

El invento de las Casas de Borbón




Casas de Borbón
Casas de Borbón, dinastía ligada a varios tronos europeos, principalmente al español y al francés, originaria de la localidad francesa de Bourbon-l’Archambault, donde la familia tuvo su primer solar.
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LOS BORBONES EN FRANCIA
Palacio de Versalles
Uno de los más bellos ejemplos de arquitectura francesa, el palacio de Versalles, fue construido en la década de 1600 por el rey Luis XIV. Hoy es un museo de 1.300 habitaciones.

Ligados primero por vasallaje a los condes de Bourges, en el siglo X pasaron a depender directamente de la Corona francesa. Durante los siglos siguientes, la familia extendió su dominio sobre Autunois y Niverais (Auvernia), Combraille y Berry. Al mismo tiempo, el tronco común se dividió en tres grandes ramas: Borbón-Busset, que perdió la primogenitura al no reconocer Luis XI el matrimonio de Luis de Borbón (1438-1482) con Catalina de Egmont; Borbón-Montpensier, extinguida en el siglo XVII; y Borbón-La Marche, uno de cuyas subdivisiones, la de La Marche-Vendôme, recibió en la persona de Carlos, duque de Vendôme (1489-1537), el título ducal de Borbón de manos de Francisco I.
Luis XVI
Luis XVI, nieto de Luis XV y miembro de la Casa de Borbón, fue considerado un monarca bienintencionado pero débil. La gravosa carga fiscal y las extravagancias de la corte terminaron por provocar la Revolución Francesa. Murió en la guillotina por orden del régimen revolucionario.

En 1548, el matrimonio de Antonio de Borbón con Juana de Albret permitió a la familia acceder al trono de Navarra. En las postrimerías del siglo XVI, durante las guerras de Religión que asolaron Francia, el tercer hijo de aquel matrimonio, Enrique III de Navarra (1553-1610), casado con Margarita de Valois (1572), se convirtió en Enrique IV de Francia (1589) por ser el pariente varón más cercano —como descendiente directo del séptimo hijo de Luis IX— de Enrique III de Francia, que murió sin hijos. Superado por el momento el conflicto religioso con el Edicto de Nantes (1598), a Enrique IV y sus sucesores les ocupó la tarea de consolidar la dinastía. Luis XIV (1643-1715) fortaleció la unión entre Estado y familia real y llevó a Francia a la hegemonía continental, aunque fracasó en su intento de reformar la Ley Sálica, que imponía una sucesión lineal masculina excluyente para las mujeres en todos los casos.
Familia de Luis XVIII
Este grabado de 1807 muestra al futuro rey francés Luis XVIII (sentado, el segundo, de izquierda a derecha) y a su familia, en una representación de los principales componentes del grupo de los émigrés. Junto al conde de Provenza (título de Luis antes de llegar al trono), aparece, de pie, su hermano y futuro sucesor (como Carlos X), el conde de Artois.

Un bisnieto de Luis XIV ascendió al trono francés en 1715 como Luis XV. Su reinado, que duró hasta su fallecimiento, ocurrido en 1774, marcó el inicio de la crisis de la monarquía Borbónica francesa. Crisis que se acentuó y manifestó de forma definitiva durante el reinado de su nieto, Luis XVI, quien le sucedió en ese último año. El inicio de la Revolución Francesa, en 1789, marcó el principio del fin de la monarquía francesa. El propio Luis XVI murió ejecutado por los revolucionarios en 1792, y su hijo (Luis XVII), fallecido en 1795, tan sólo fue reconocido por los monárquicos.
La restauración de la monarquía francesa tuvo lugar en 1814, cuando un hermano de Luis XVI ascendió al trono con el nombre de Luis XVIII, tras la caída de Napoleón I Bonaparte. El propio Napoleón interrumpió el reinado de Luis XVIII cuando, un año después, volvió brevemente al poder en el llamado gobierno de los Cien Días. Carlos X, hermano de Luis XVIII, sucedió a éste en 1824 y hubo de abdicar con motivo de la Revolución de julio de 1830.
Una nueva rama de la Casa francesa de Borbón volvió a reinar ese mismo año de 1830, cuando un descendiente de Felipe I (duque de Orleans y hermano de Luis XIV), fue proclamado rey por la Asamblea Nacional tras la abdicación de Carlos X: Luis Felipe I de Orleans, hijo de Luis Felipe José de Orleans (Felipe Igualdad), fue el primer y único rey francés de la rama Borbón-Orleans. Resultó derrocado durante los acontecimientos revolucionarios de 1848. Los actuales pretendientes al trono francés, encabezados por el conde de París, pertenecen al linaje Borbón-orleanista.
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LOS BORBONES EN ESPAÑA
Fernando VI
El último rey español de la Casa de Habsburgo (o de Austria), Carlos II, falleció sin descendencia, lo que permitió que el siglo XVIII se iniciara con un miembro de la Casa de Borbón en el trono: Felipe V. La imagen representa a su hijo Fernando de Borbón —que reinaría como Fernando VI de España (1746-1759)—, cuando ya había recibido el título de príncipe de Asturias y, por tanto, el derecho sucesorio. El retrato fue pintado por el artista italiano Giovanni Antonio Pellegrini (Museo Naval, Madrid).

En 1700, el testamento de Carlos II de España —sin descendencia— permitió el acceso al trono de Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV y de la infanta española María Teresa de Austria (hija del rey Felipe IV). Sin embargo, el temor a que los Borbones extendieran su dominio sobre la herencia de los Habsburgo españoles movió a Gran Bretaña, las Provincias Unidas y al Sacro Imperio a impugnar el testamento y declarar la guerra. La llamada guerra de Sucesión española finalizó con el reconocimiento general de Felipe V, a cambio de la renuncia de éste a sus derechos al trono de Francia y de la pérdida de los territorios italianos y flamencos.
Isabel II
Destronada en 1868, la reina española Isabel II abdicó dos años después en su hijo, el futuro Alfonso XII, favoreciendo el retorno al trono de la monarquía Borbónica, que se produciría en 1875. Isabel falleció, en 1904, en el exilio que le había llevado, 36 años antes, a París (Francia).

Los Borbones españoles del siglo XVIII —Felipe V (1700-1724 y 1724-1746), Luis I (1724), Fernando VI (1746-1759), Carlos III (1759-1788) y Carlos IV (1788-1808)— se dedicaron a una política de profundas reformas en todos los campos con la intención de devolver España a un lugar destacado entre las potencias europeas. Felipe V fue ayudado primero por consejeros franceses, relevados pronto por españoles pertenecientes a la primera generación de ilustrados. La política dinástica sostenida por Felipe V y su segunda esposa, Isabel de Farnesio, otorgó tronos en Italia a los hijos del matrimonio, dando origen a la rama Borbón-Sicilia. Los reinados de Fernando VI y Carlos III significaron la plenitud del reformismo, al mismo tiempo que se hicieron patentes los límites de la acción de gobierno. El desarrollo de la América española, cuyas posibilidades económicas aún estaban por explotar en su mayor parte, fue una de las tareas que recibieron más atención. El reinado de Carlos IV, que coincidió con el estallido revolucionario en Francia, se vio determinado por las tensiones interiores y la evolución de los acontecimientos exteriores. El agotamiento de los hombres y los programas ilustrados reformistas y la implicación de España en los sucesos internacionales ocasionaron una profunda crisis del Estado y de la dinastía, que llegó a su punto álgido en el enfrentamiento entre el rey Carlos IV y su hijo, el príncipe de Asturias y futuro Fernando VII. La conjura de El Escorial (1807) y el motín de Aranjuez (1808), promovidos por el círculo de don Fernando contra el favorito de los reyes, Manuel Godoy, provocaron el derrocamiento de Carlos IV y la proclamación de Fernando VII. Estas alarmantes muestras de la descomposición de la dinastía sucedían en una España ocupada por las tropas de Napoleón I Bonaparte, en cuyos planes figuraba ya el destronamiento de los Borbones y la inserción de España en la órbita imperial. El desprestigio de la familia real alcanzó su cima en las abdicaciones de Bayona, por las que Carlos IV y Fernando VII entregaron a Bonaparte sus derechos a la Corona de España, quien a su vez los transfirió a su hermano José (1808).
Alfonso XIII
El reinado de Alfonso XIII supuso una nueva etapa dentro del periodo de la historia de España que recibió el nombre de Restauración. En la grabación podemos escuchar al soberano de la Casa de Borbón, en 1921, alabando a las tropas españolas que combatían en Marruecos. La imagen reproduce un óleo de Fernando Álvarez de Sotomayor, pintado hacia 1920 y conservado en el Museo Naval de Madrid, en el que aparece el monarca vestido de almirante.

Con Felipe V se había introducido en España la Ley Sálica, establecida formalmente por Auto Acordado (10 de mayo de 1713). En una reunión de Cortes de 1789 fue derogada y se volvió al orden sucesorio tradicional de Castilla, regido por las Partidas (2,15,2). Pero como la ley no fue publicada, planteó graves problemas a Fernando VII (que verdaderamente reinó en España en 1808 y desde 1814 hasta 1833), quien sólo contaba con descendencia femenina.
Durante el siglo XIX y el XX todos los reyes y reinas de España han pertenecido a la dinastía Borbónica, excepto Amadeo I (1870-1873): Fernando VII (1808-1833), Isabel II (1833-1868), Alfonso XII (1875-1885), Alfonso XIII (1886-1931) y el nieto de éste, Juan Carlos I, que en 1975 comenzó su reinado y fue uno de los artífices de la transición española a la democracia, posterior al régimen dictatorial del general Francisco Franco.

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