Fieltro





El invento del Fieltro
Fieltro, tejido que se fabrica entrelazando fibras de lana sin hilar, a veces mezcladas con pequeñas cantidades de fibras vegetales o sintéticas. El fieltro auténtico sólo puede hacerse con fibras cubiertas por diminutas escamas flexibles, que hacen que las fibras queden entrelazadas al fieltrarlas. Las fibras de lana de la mayoría de los vellones de oveja, están cubiertas por estructuras escamosas bien definidas; el pelo con poca definición de escamas, como el cabello humano, no es fácil de fieltrar.
En la fabricación de fieltro, las fibras y escamas se flexibilizan mediante la aplicación de calor. Se emplea agua, y a veces jabón, como lubricante y suavizante. Las fibras se entrelazan por agitación, por ejemplo frotándolas. El método moderno consiste en limpiar la lana, desenredarla y volverla a agrupar en tramas finas, que después se apilan en capas sucesivas hasta alcanzar el espesor necesario para la pieza final. A continuación se comprimen las fibras en una prensa plana. La plancha inferior de la prensa se calienta mientras se hace oscilar la plancha superior, lo que hace que las fibras se entrelacen. Después se abatana o golpea el fieltro para comprimir las fibras, que se entrelazan para formar un tejido ligero que, a medida que se sigue abatanando, se vuelve denso y duradero.
Entre las fibras empleadas junto con la lana para fabricar fieltro hay fibras vegetales como el algodón, el capoc, el ramio o el yute, y fibras sintéticas como el rayón o el nailon. No obstante, serán menos susceptibles de fieltrar a medida que disminuya la proporción de lana. De hecho, la mezcla de lanas con otras fibras es un método empleado para reducir el fieltrado no deseado, que podría producirse, por ejemplo, al lavar a máquina tejidos de lana. Otros métodos para prevenir el fieltrado son eliminar las escamas por un procedimiento químico, evitar los hilos y tejidos muy apretados que restringen la libertad de movimientos de las fibras o emplear recubrimientos de resina para ligarlas.
La fabricación de fieltro es un arte primitivo, anterior al tejido. Desde la Revolución Industrial, los sistemas mecánicos han sustituido a los métodos manuales, pero el principio no ha cambiado. Los fieltros terminados tienen una amplia gama de consistencias, desde tejidos suaves hasta capas muy densas. Los fieltros en rollo se tiñen después del acabado; los fieltros en lámina se sierran, perforan y tornean como si fueran madera para fabricar discos de pulir y diferentes piezas mecánicas.
El fieltro de lana y otros paños no tejidos se emplean en almohadillas de entintado para impresoras automáticas, amortiguadores de vibración para maquinaria y aislamientos acústicos, o para pulir vidrio, granito y algunos metales. Para lubricar máquinas se emplean almohadillas de fieltro empapadas en aceite. La elasticidad del fieltro hace que sea el único material adecuado para las sordinas de los pianos y otros instrumentos musicales. El fieltro de lana se emplea también para fabricar sombreros y otras prendas de vestir (véase Tocados).
La lana tejida o tricotada se fieltra por abatanado. En condiciones extremas, el tejido se comprime hasta formar una estructura densa y apelmazada en la que resulta difícil identificar las hebras originales. Estos fieltros son con frecuencia sometidos a un acabado por cepillado para hacerlos más fuertes y resistentes al rasgado. Algunos ejemplos de tejidos muy abatanados son el loden y el meltón, empleados para prendas externas.
Los distintos géneros de consistencia semejante al fieltro se distinguen con nombres compuestos. Por ejemplo, el nombre 'fieltro de piel' identifica el origen de las fibras, mientras que los términos como 'fieltro pinchado', 'soplado', 'tejido', 'cosido' o 'parcheado' se refieren al proceso de fabricación. En la fabricación de fieltro para algunas aplicaciones, como el fieltro de techado o el fieltro de papelero, no suele emplearse una acción fieltrante propiamente dicha.


Atlas





El asombroso Atlas
Atlas, colección de mapas que, generalmente, se presenta en un volumen de papel encuadernado o en formato digital (CD-ROM, DVD, Internet…).
Los primeros atlas modernos aparecieron en el último tercio del siglo XVI y fueron obra de grandes cartógrafos flamencos, como Abraham Ortelius y Gerardus Mercator. Desde entonces han cambiado mucho en cuanto a las técnicas de elaboración (teledetección, SIG, GPS…) y formatos (el más reciente es el digital), y se han hecho imprescindibles para los estudiantes, las investigaciones de los científicos y en la toma de decisiones de los políticos, pues ayudan a comprender mejor el espacio geográfico.
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TIPOS DE ATLAS GEOGRÁFICOS
Tradicionalmente, los atlas han sido considerados como un conjunto de mapas que versan sobre temas relacionados o están referidos a una región concreta. Según el tema representado, un atlas puede ser de dos tipos: general, el que trata todos los aspectos geográficos importantes de un territorio; o temático, el que muestra un aspecto concreto de la realidad en varias zonas, sin poner su prioridad en la topografía. Hay muchos tipos de atlas temáticos, por ejemplo, los históricos, geopolíticos, estadísticos, botánicos, zoológicos, lingüísticos, económicos, electorales o ecológicos. También hay atlas destinados al mundo educativo, como los atlas escolares producidos por algunas editoriales de lengua hispana.
Normalmente casi todos los mapas de un atlas están realizados en unas pocas escalas. Según la escala territorial que representen, un atlas puede ser universal o mundial, continental, nacional o estatal, regional, municipal... Muchos atlas suelen contener informaciones relativas a diferentes escalas.
Los atlas regionales generales (de comunidades autónomas, de provincias, de entidades estatales…) y locales juegan un papel fundamental y creciente en la actualidad.
En cuanto a los atlas generales nacionales, es necesario señalar su contribución al conocimiento geográfico de un país concreto, en tanto que su cartografía facilita información sobre la orografía, hidrografía, geología, recursos naturales, economía, población y cultura del mismo. No obstante, no todos los países producen este tipo de atlas. Pueden publicarse en folios de mapas independientes, para guardar en archivos, lo que facilita su actualización al resultar más económica que la reedición de un libro o volumen entero.
Muchos atlas generales y educativos suelen contener las siguientes secciones: un índice general y otro de topónimos; una extensa leyenda de símbolos y colores para aclarar el significado de todos los signos utilizados en los mapas; una descripción normalmente gráfica, acompañada de breves textos, de nociones elementales de cartografía y geografía (tipo de proyecciones, coordenadas geográficas, escalas empleadas, movimientos de los astros, husos horarios, escala geológica, orientación espacial, paisaje, tipos de clima, densidad demográfica, localización industrial...). El índice de topónimos recoge la lista de los lugares representados en los distintos mapas del atlas en orden alfabético, así como la página, el cuadrante y, en ocasiones, las coordenadas geográficas exactas en que se localiza cada uno de estos lugares.
Los atlas temáticos suelen presentar la información geográfica con diferentes tipos de mapas, gráficos y tablas: cartogramas, coremas, croquis, mapas conceptuales, mapas coropléticos, mapas de flujos, mapas de puntos, mapas de símbolos proporcionales, mapas del tiempo, mapas isopléticos, mapas mentales, perfiles fluviales, cortes topográficos, climogramas, pirámides de población, planos urbanos…
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ELABORACIÓN DE UN ATLAS
Un buen atlas es una auténtica obra maestra de planificación y diseño. El creador (cartógrafo y editor) debe determinar qué es lo que va a mostrar y de dónde obtendrá la información que necesita. También debe identificar al usuario al que va dirigido el atlas y cómo deben hacerse los mapas para que el usuario comprenda fácilmente los resultados reflejados en él. Asimismo decidirá qué países o territorios se mostrarán, qué tipo de mapas utilizará, qué proyecciones reflejarán los detalles con más exactitud y qué diseño será el más adecuado en cuanto a color, maquetación, tamaño y formato de página… Todo ello se lleva a la práctica en distintas fases, artísticas y mecánicas, y siguiendo el sistema de edición o autoedición más adecuado para su composición y reproducción (repromat).
Hasta la llegada de los ordenadores o computadoras, el repromat final se componía, a menudo, de cuatro láminas de película o fotolitos. Cada una de estas láminas reproducía un color: magenta, cyan, amarillo y negro. En cada lámina de película había diferentes tintas que mostraban diferentes densidades de color. Primero, se recogía cada nivel de densidad de tinta de manera independiente en una lámina de película. La lámina negra contenía los límites, contornos y topónimos que aparecerían en negro en el mapa; muchas veces, colocar los nombres en una página de un atlas era una tarea larga y difícil, ya que no debían superponerse a otro nombre ni ensombrecer rasgos importantes. Debido a ello, se podían necesitar 20 o más películas para cada página antes de fusionarlas en un grupo más pequeño de cuatro colores. De todo esto se deduce que, para realizar un atlas, se necesitaba gran destreza y precisión cartográficas.
Hoy, la utilización del ordenador o computadora facilita mucho el trabajo de elaboración de un atlas; en realidad, se ha convertido en una herramienta imprescindible para almacenar, seleccionar, extraer y manipular la información de las bases de datos geográficas (relacionales y orientadas a objetos), que permite realizar cambios en la proyección y escalas de los mapas, y actualizaciones y correcciones rápidas de los datos (se ha reducido el tiempo de siguientes ediciones y las revisiones se pueden llegar a hacer a diario). Los ordenadores o computadoras también han supuesto un avance en las tareas de impresión, ahora automatizadas. Todo esto ha dado como resultado una mejora de la calidad y una reducción en el coste de los atlas.
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LOS ATLAS DEL SIGLO XX Y XXI

4.1
Los atlas en español más conocidos del siglo XX
En el ámbito hispanoamericano, el Atlas Universal Aguilar (1954) fue el primer gran atlas general editado originalmente en español. Después aparecieron otros, como el Atlas de la enciclopedia Larousse (1984), el Gran atlas ilustrado del mundo de Plaza & Janés (1992) y el Nuevo Atlas del Mundo de Planeta (1996). Con el paso de los años se han llevado a cabo actualizaciones de estas obras cartográficas; así, en 1969 se realizó una segunda versión del Gran atlas Aguilar en 3 volúmenes y una tercera, en un único volumen, en 1984; por su parte, la editorial Planeta realizó en 1995 una actualización y reedición del Atlas de Larousse.
Entre los primeros atlas temáticos se pueden mencionar el Mapa ecológico de la República Argentina (1957), realizado por J. Papadakis; el Atlas cantonal de Costa Rica (1987), editado por el IFAM; el Atlas demográfico nacional de la República de Cuba (1985), editado por el Comité Estatal de Estadística; y el Atlas geográfico de Chile para la educación (1988), realizado por el Instituto Geográfico Militar.
De todos los países hispanohablantes, es imprescindible citar los siguientes atlas nacionales (entre paréntesis aparece la primera fecha en que se publicaron): en España, el Nuevo atlas de España Aguilar (1961); el Atlas nacional de España (1965) publicado por el Instituto Geográfico y Catastral; el Atlas nacional de España, publicado en cuadernillos independientes entre 1990 y 1994, por el Instituto Geográfico Nacional (IGN); el Atlas de España de la Gran Enciclopedia Larousse (1995); y el Atlas de España, publicado en dos volúmenes, por El País-Aguilar entre 1992 y 1993. En México, el Nuevo atlas de la República Mexicana (1980) de la editorial Porrúa. En Venezuela, el Atlas de Venezuela (1969) del Ministerio de Obras Públicas; el Atlas de Venezuela (1979) del Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables; y el Libro atlas de Venezuela (1987) de Distribuidora Escolar. En Colombia, el Primer atlas de Colombia (1989) de la editorial Voluntad; y el Atlas de bachillerato universal y de Colombia (1989) de Aguilar. En Chile, el Atlas de la República de Chile (1983) del Instituto Geográfico Militar. En Uruguay, el Atlas de la República Oriental de Uruguay (1983) de la editorial Amanta. En Panamá, el Atlas nacional de la República de Panamá (1988) del Instituto Geográfico Nacional. En Honduras, el Atlas de Honduras y el mundo (1991) de ediciones Ramsés.
4.2
Atlas digitales y multimedia
Recientemente, el ordenador (computadora) se ha convertido en algo más que un agente de producción de atlas; ahora es también un agente de divulgación. El material de los atlas puede almacenarse en un CD-ROM o en un DVD, o hasta en servidores a los que se accede a través de Internet, y venderse al público con el programa que se considere adecuado. Existen empresas dedicadas a la cartografía y edición digital que elaboran atlas por encargo, utilizando para ello nuevas tecnologías como los SIG y los sistemas GPS.
Pero el mayor cambio en el mundo de los atlas ha tenido lugar con la utilización de las propuestas multimedia. La combinación de información geográfica y multimedia/hipermedia no ha sido nada frecuente hasta los últimos años, a excepción del Aspen Movie Map Project, desarrollado en el Instituto de Tecnología de Massachusetts en 1978, que es considerado la primera aplicación hipermedia de la historia.
Otra pionera en este campo fue la BBC (British Broadcasting Corporation) que, en 1986, produjo un particular atlas nacional multimedia llamado Domesday, que señalaba el nonagésimo aniversario de la primera recopilación de información topográfica de Guillermo I el Conquistador con el fin de aumentar los impuestos. Almacenado en dos discos láser de 30 cm, en los que se encuentran mapas de Reino Unido a diferentes escalas, fotografías aéreas e imágenes de satélite, recoge miles de datos como la población de Gran Bretaña, los suelos y otros muchos para cada celda de 1 km de lado. El usuario puede escoger qué quiere representar en el mapa y cómo hacerlo; puede escoger la escala, el modo de mostrar el tema seleccionado, los colores que va a utilizar, etcétera. Además, contiene vídeos (pequeños clips estáticos) sobre los aspectos de la vida contemporánea británica y descripciones de casi todo el país, dividido en áreas de 4 por 3 km, ilustradas con fotografías en color de sus pueblos y ciudades. Toda esta información puede obtenerse de diversos modos: especificando el área mediante una palabra clave o con el topónimo, señalando en los mapas o escogiendo a través de una galería de arte simulada en la que lo que se expone aparece representado como si fueran cuadros en la pared. Para explorar un área, el espectador tiene que atravesar una puerta que le lleva a realizar un viaje por las calles de una ciudad, donde el usuario puede girar a izquierda o a derecha y examinar con más detalle lo que ve.
Los nuevos atlas interactivos y multimedia dejan de lado las colecciones ‘aburridas’ en papel, silenciosas y estáticas; contienen un mayor volumen de información, fácil de manejar, y el usuario puede ver clips de vídeo mostrando imágenes de lugares concretos o ayudando a entender definiciones de conceptos geográficos. El Atlas mundial Encarta de Microsoft es un buen ejemplo de estos nuevos productos multimedia, con mapas a diferentes escalas, fotografías, música, textos, gráficos y tablas, que lo convierten en una valiosa obra de consulta.
También se pueden consultar este tipo de atlas navegado a través de Internet. El Atles de les Illes Balears fue probablemente el primer atlas multimedia en la Web, pero hoy en día existen muchos más y surgen nuevos proyectos, como VideoGIS (2002), que combina vídeo e información geográfica de una manera novedosa con el fin de generar dinámicamente hipervídeos navegables por contenido geográfico; el sistema permite visualizar varios elementos de posible interés (hoteles, escuelas, ríos, límites municipales...), sobreimpresionados en la secuencia vídeo; además, el vídeo resultante tras una consulta puede ser visualizado a través de un explorador de Internet.


Mapa isoplético, tipo de mapa temático que utiliza la fórmula gráfica de las isolíneas






Precipitación mundial y media

La precipitación juega un papel principal en la determinación del clima de una zona. La precipitación de lluvia es crítica porque rellena los acuíferos y provee de sistemas naturales de cuencas y canales de irrigación. Los promedios de precipitaciones en el mundo varían entre las distintas regiones. Las áreas que reciben menos de 250 mm de lluvia al año se consideran desiertos, mientras que las que reciben más de 2.000 mm son ecuatoriales o tropicales. La precipitación media o promedio se determina por la altura alcanzada por el agua caída sobre una superficie plana y se mide con un pluviómetro.
Si te interesan los mapas puedes  encontrar  algunos mapas bastante interesantes en este lugar

Mapa isoplético o Mapa de isopletas, tipo de mapa temático que utiliza la fórmula gráfica de las isolíneas, aporta información cuantitativa y refleja la distribución espacial de un fenómeno mediante gamas de color.
Un mapa de isopletas realmente se obtiene cuando se colorean los espacios entre las isolíneas, siguiendo el criterio de ‘valor más alto, más oscuro’. Ejemplos de mapas isopléticos son los del relieve basados en curvas de nivel, los mapas del tiempo que reflejan la presión atmosférica, los mapamundi de precipitaciones y temperaturas anuales…
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LAS ISOLÍNEAS
Información del mapa topográfico

Los mapas topográficos permiten conocer la topografía del terreno a través de sombreados, curvas de nivel u otros sistemas de representación gráfica. Asimismo señalan localizaciones generales, límites administrativos y las características especiales de un área. Este tipo de mapas ofrece muchas ventajas. Por ejemplo, algunos excursionistas utilizan los mapas topográficos para orientarse y planificar sus rutas conscientes de los obstáculos y las señales principales. En la leyenda de cada mapa se indican la escala y los símbolos específicos (ferrocarril, escuelas, carreteras, puentes...) que se emplean en él. Generalmente, el color verde indica la presencia de vegetación, mientras que el blanco se emplea para su ausencia; el azul suele referirse a masas y corrientes de agua. Una serie de isolíneas o líneas que unen igual altitud (en color sepia) reflejan el relieve, por ejemplo las montañas o los valles. Las líneas o curvas de nivel muy juntas indican que el terreno es muy escarpado. Si, por el contrario, las líneas están muy separadas, significa que el terreno tiene poca diferencia altitudinal.

Las isolíneas son líneas imaginarias que unen puntos que tienen el mismo valor de una variable geográfica determinada. Nunca se cruzan ni se bifurcan, y siempre deben trazarse cerradas, aunque no siempre lo parezca en un mapa.
El trazado de las isolíneas se basa en la interpolación de valores reales (altitud, temperatura...), que se miden en una serie de puntos de control (vértices geodésicos, estaciones meteorológicas...), o también de valores derivados (densidad demográfica, rendimientos por hectárea...), obtenidos a partir de datos superficiales (divisiones administrativas). La interpolación es el proceso de localización de la isolínea entre un par de puntos de diferente valor, dándosele un trazado de valor proporcional e intermedio a los valores puntuales; es decir, en un intervalo se calcula el valor geográfico de forma aproximada y en función de los valores vecinos. Por ejemplo, si se han conseguido datos que corresponden a una superficie y no a un punto determinado, se utiliza el centro geométrico de esa superficie como punto de control para trazar la línea; o, en el caso de un mapa demográfico, el punto de referencia podría ser la localidad más poblada de esa unidad superficial.
Si las isolíneas aparecen muy separadas, quiere decir que existe una variación espacial amplia y gradual de la variable cartografiada, y viceversa. Para facilitar la interpretación del cambio espacial en un mapa, es recomendable seleccionar isolíneas con intervalo constante. El valor entre dos líneas varía progresivamente a pesar de que el color pueda aparecer uniforme.
Las isolíneas reciben nombre propio dependiendo de lo que representen: isohipsas o curvas de nivel (unen puntos de igual altitud), isodensas (unen puntos con misma densidad de población), isoyetas (unen puntos que registran iguales precipitaciones anuales), isobaras (unen puntos con igual presión atmosférica), isotermas (unen puntos que presentan la misma temperatura)...


Mapa de flujos, también llamado dinámico, tipo de mapa temático





Mapa de flujos, también llamado dinámico, tipo de mapa temático que representa aspectos que implican movimiento. Se utiliza para reflejar movimientos lineales, como rutas migratorias, corrientes marinas, exportaciones o intensidad del tránsito en carreteras y autopistas. Los mapas de flujos comenzaron a utilizarse a finales del siglo XVIII, y hoy es habitual verlos en atlas y otros documentos cartográficos.
Los mapas de flujos pueden ser cuantitativos o cualitativos. Las direcciones de movimiento se expresan mediante líneas o flechas de ancho variable, proporcionales a su importancia y esquematizadas de acuerdo con el trazado. Mediante estas líneas se representa qué tipo de movimiento es el que se da y qué cantidad de movimiento se está dando en el caso de los mapas cuantitativos. A menudo se emplean flechas con sus puntas que unen el origen y destino y señalan la dirección y el sentido del flujo.
Antes de realizar un mapa de flujos, y en función de su tamaño, se debe establecer cuál será la anchura máxima aceptable de las líneas o flechas, y la mínima que el ojo puede distinguir con claridad. En los mapas cuantitativos, la información está jerarquizada y el grosor de la flecha es proporcional al valor del asunto que se representa; cuanto más gruesa sea la flecha, mayor es, por ejemplo, el volumen del comercio, de emigrantes, el tráfico...; los anchos de las líneas suelen estar escalados proporcionalmente al valor que representan; así, una línea que representa 50 unidades, debe ser cinco veces más ancha que la que simboliza 10. En los mapas cualitativos el sentido de la flecha nos indicará la dirección del flujo, las líneas serán todas de un mismo grosor y no escaladas (todas representan una misma cantidad).
El mapa y su leyenda deben ser claros. Las líneas de flujo deben sobresalir entre los demás elementos del mapa, de manera que se facilite su lectura, y hay que evitar que las líneas de menor grosor queden ocultas (las más pequeñas irán encima de las más grandes, y nunca al revés). Puede resultar muy útil etiquetar las flechas para favorecer la lectura del mapa. El sentido del flujo, dado con la punta de la flecha, podrá mostrarse o no, según el tipo de información que se desee ofrecer.
La organización de los datos en la leyenda puede ser de tipo nominal, ordinal o de intervalo, y estar también en su forma absoluta o relativa. Las leyendas pueden ser una línea reglada o tener forma de escalones, y expresarse tanto con valores específicos como con valores de intervalo.


Los Mapas, representación modélica de un área geográfica





El invento de los mapas
Mappa Mundi, catedral de Hereford

El Mappa Mundi realizado por Ricardo de Haldingham, el prebendado de Hereford, es un elaborado mapa del mundo, con un tamaño de 165 cm de largo por 135 cm de ancho. Representa no sólo el nivel de conocimientos geográficos europeo de ese momento (se realizó aproximadamente en 1275), sino también la actitud hacia el saber de sus realizadores; adoptaron la forma circular no a partir de una deducción geográfica, sino porque el círculo era la forma perfecta, y Jerusalén aparece en el centro, porque debido a su importancia, asumían que debía ocupar el centro del mundo. El Este es el fin del mapa; el Mediterráneo domina la mitad inferior; las dos muescas de rojo intenso que aparecen arriba a la derecha son el mar Rojo y las islas Británicas están en la esquina inferior izquierda.

Mapa, representación modélica de un área geográfica, es decir, de una porción de la superficie de la Tierra, elaborada con propiedades métricas, dibujada o impresa en una superficie plana y que refleja información espacial. Los mapas parecen espejos de la superficie terrestre, pero realmente son su representación simplificada, pues no incluyen toda la información existente, sino aquella que el especialista en cartografía ha decidido seleccionar.
Dado que los mapas son planos y la Tierra no lo es, para pasar de la superficie casi esférica de la Tierra a la del mapa, necesitamos establecer unas correspondencias a las que llamamos proyecciones cartográficas. Todos los mapas se elaboran con un tipo u otro de proyección; aun así, todos muestran ciertas deformaciones en alguna de sus partes, que pueden afectar, por ejemplo, a los contornos de los continentes o a las distancias a medir. La información espacial de la superficie terrestre también puede aparecer en los globos terráqueos.
Mapa del Nuevo Mundo realizado en 1596

En este mapa del hemisferio oeste aparecen las tierras americanas orladas con las imágenes de cuatro exploradores y geógrafos: Cristóbal Colón (arriba izquierda), Américo Vespucio (arriba derecha), Fernando de Magallanes (abajo izquierda) y Pizarro (abajo derecha). Fue realizado por Theodore de Bry y Girolamo Benzoni. Es curioso el nombre que reciben las tierras australes: Magallánica.

Habitualmente el mapa contiene una serie de símbolos y colores, fácilmente interpretables y descritos en una leyenda, que muestran los diferentes elementos naturales y humanizados del paisaje que se dibuja en el mapa. Para que pueda ser llamada mapa, la representación no debe ser artística, sino que necesita estar hecha a escala (elemento para diferenciar un mapa de un croquis); debe permitir tomar medidas de distancias, ángulos o superficies y obtener un resultado aproximadamente exacto de la superficie terrestre; dependiendo de lo que se quiera representar en el mapa, las imprecisiones o errores deben ser más pequeños que lo que pueda percibir el ojo humano al contemplar el mapa.
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ELEMENTOS BÁSICOS DE UN MAPA
Leyenda de un mapa

Una leyenda es una lista explicativa que define los símbolos utilizados en un mapa o gráfico. Algunos símbolos, como los de cadena montañosa o cascada que aparecen aquí, pueden parecerse a las realidades que representan.



Los principales elementos del mapa son la leyenda y la escala.
Para que un mapa pueda contener gran cantidad de información de fácil lectura debe reflejar en la leyenda un sistema de símbolos arbitrarios o convencionales y debe elaborarse siguiendo un uso adecuado de los colores. Muchos de estos se utilizan con tanta frecuencia que son aceptados por todos y resultan fácilmente comprensibles. De este modo, por lo general, las ciudades y los pueblos se señalan con puntos, cuadrados o superficies sombreadas; los cursos y las masas de agua suelen imprimirse en azul y las fronteras políticas se representan, generalmente, mediante franjas de colores o líneas continuas o discontinuas. El cartógrafo puede, sin embargo, concebir una gran variedad de símbolos que se adecuen a las diferentes necesidades; por ejemplo, puede marcar un punto como símbolo de la presencia de 10.000 cabezas de ganado o puede utilizar dos picos o martillos cruzados para señalar la localización de una mina.
Como es imposible hacer un mapa de las mismas dimensiones que la realidad, se utiliza la escala, que indica que el mapa es una representación aproximada y señala el número de veces que se ha reducido de tamaño la superficie real. Es un elemento fundamental en los mapas y puede aparecer de dos formas: numérica y gráfica. La escala numérica se representa en cifras, como por ejemplo, 1/100.000 o 1:100.000; esto indica que una unidad medida en el mapa (por ejemplo, 1 cm) representa 100.000 de las mismas unidades en la superficie terrestre (es decir, 1 km en el mismo ejemplo). En la mayor parte de los mapas se indica la escala en el margen y, muchas veces, viene acompañada de una escala gráfica lineal, que es un segmento dividido que muestra la longitud sobre el mapa de las unidades terrestres de distancia; en ocasiones, el extremo de la barra presenta una subdivisión para que el usuario pueda medir las distancias con mayor precisión.
En función de la escala, se habla de mapas a gran escala y mapas a pequeña escala. Los primeros tienen el denominador pequeño (por ejemplo, 1/10.000 o 1/30) y mayor nivel de detalle, y se aproximan más a los tamaños reales al haberse reducido menos; los planos urbanos son mapas a gran escala. Los mapas a pequeña escala tienen el denominador grande (por ejemplo, 1/200.000) y presentan menor número de detalles, son más generales. La cifra resultante es mayor si se divide 1 entre 10.000 que 1 entre 200.000, por ejemplo. Cuanto más se reduce la realidad, menor es el nivel de detalle y, por lo tanto, menor es la escala. Desde los primeros años del siglo XX, varios gobiernos colaboraron para establecer un Mapa Internacional del Mundo a escala 1:1.000.000, que se acabó en 1985.
También en algunos mapas, con el fin de localizar un lugar o describir la extensión de un área, se utiliza un sistema de referencia espacial basado en unas líneas imaginarias a las que llamamos red geográfica: los meridianos y paralelos. En los mapas se dibujan solo unos pocos meridianos y paralelos, aunque su número es infinito, y siempre se trazan separados por distancias iguales. La localización de un punto en el mapa puede definirse con precisión por los grados, minutos y segundos de latitud y longitud, que indican las coordenadas geográficas de ese punto. Por acuerdo internacional, la longitud se mide hasta 180° E y hasta 180° O a partir del meridiano 0°, el de referencia o meridiano de Greenwich. La latitud se mide hasta 90° N y hasta 90° S a partir del paralelo 0°, o ecuador. Los mapas están orientados de tal manera que, generalmente, el norte verdadero ocupa la parte superior de la lámina, donde a menudo se representa una rosa de los vientos u otro elemento gráfico que señala el polo magnético.
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TIPOS DE MAPAS
El mapa topográfico

Los mapas pueden utilizarse para diferentes fines y por esta razón se ha desarrollado una gran cantidad de tipos especializados de mapas. En primer lugar, se distingue entre mapas básicos y mapas derivados, dependiendo del método de obtención. Los mapas básicos son aquellos mapas confeccionados a partir de medidas y datos obtenidos directamente del mundo real (fotografías aéreas, imágenes de satélite, mediciones sobre el terreno, visitas a la zona o trabajo de campo). Los mapas derivados son aquellos mapas que se han obtenido a partir de otros mapas, añadiendo información adicional sobre la base de dichos mapas. Los topográficos puede decirse que son mapas básicos y los mapas temáticos, derivados.
3.1
El mapa topográfico
Mapa topográfico

Los mapas topográficos permiten conocer la topografía del terreno a través de sombreados, curvas de nivel normales u otros sistemas de representación gráfica. Asimismo señalan localizaciones generales, límites administrativos y las características especiales de un área. Este tipo de mapas ofrece muchas ventajas. Por ejemplo, muchos excursionistas utilizan los mapas topográficos para orientarse y planear sus rutas teniendo en cuenta los obstáculos y las señales principales. En la leyenda de cada mapa se indican la escala y los símbolos específicos (ferrocarril, escuelas, carreteras y puentes) que se emplean en él. Generalmente, el color verde indica la presencia de vegetación, mientras que el blanco se emplea para su ausencia. Una serie de isolíneas o líneas color sepia que unen puntos del mismo valor (en este caso la misma altitud) nos muestran el relieve, por ejemplo las montañas, colinas o valles. Las líneas muy juntas indican que el terreno es muy escarpado. Si, por el contrario, están muy separadas, significa que el terreno tiene poca diferencia altitudinal.

El tipo de mapa utilizado para representar, desde un punto de vista descriptivo y general, las características físicas y visibles del terreno es el mapa topográfico. Estos mapas, también denominados generales, muestran los elementos naturales del área analizada, como el relieve (montañas, valles…), la hidrografía (ríos, lagos…) o la vegetación natural; y, también, los elementos artificiales más importantes, humanos o culturales, como son las carreteras y los ferrocarriles, los asentamientos de población, los usos del suelo (dedicados a cultivos, bosques de repoblación, canteras, zonas comerciales…), las obras de ingeniería (puentes, túneles, aeropuertos…) y otras edificaciones de carácter religioso e histórico (ermitas, castillos...). Asimismo muestran fronteras políticas y divisiones administrativas, como pueden ser los límites de los municipios, de las provincias o de los países.
En los mapas topográficos el relieve se suele representar mediante curvas de nivel, que reflejan las formas del terreno y la altitud. Las aguas se representan por líneas o masas de color azul; los ríos y arroyos se indican con líneas azules, continuas si se trata de cursos permanentes, y discontinuas en caso de corrientes esporádicas, como barrancos, torrentes, uadis o ramblas; los lagos y embalses se cartografían con fondo azul. Las zonas cubiertas de vegetación arbórea o arbustiva se señalan con signos pictográficos (ideogramas) muy simples o fondos de color verde y marrón, uniforme y poco intenso.
Los institutos o servicios geográficos y cartográficos de cada país son los encargados de elaborar los mapas oficiales de su territorio. Por ejemplo, en España, dos organismos realizan los mapas topográficos básicos que dan cobertura a todo el territorio a escalas diferentes: el IGN (Instituto Geográfico Nacional) y el SGE (Servicio Geográfico del Ejército). En México, el INEGI (Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática) es el organismo acreditado para la cartografía oficial, mientras que, en Chile y en Argentina, lo hacen sus respectivos IGM (Instituto Geográfico Militar). El Mapa Topográfico Nacional (MTN) a escala 1:25.000 constituye la serie básica de la cartografía oficial de España y está compuesto por de más de 4.000 hojas, que reflejan unas 12.500 ha según la zona, y ofrecen una representación detallada y precisa del territorio en cuanto a sus aspectos morfológicos, del medio natural y los derivados de la presencia humana y sus acciones. También hay sociedades geográficas que elaboran su propia cartografía. Desde hace unos años, todos estos organismos encargados de elaborar cartografía proporcionan los mapas en papel y en formato digital (CD-ROM, DVD…).
En las hojas de los mapas topográficos se incluyen, entre otras informaciones, la escala, una completa leyenda, la declinación magnética, la fecha de elaboración, la equidistancia de las curvas de nivel y el título del mapa, que sirve para localizar el lugar (generalmente, en los mapas oficiales, el título indica el principal núcleo de población dibujado en el mapa).
La toponimia que aparece en un mapa topográfico ayuda a su lectura, puesto que algunos topónimos aluden a hechos del medio físico o de la actividad humana, actuales o del pasado; en este último caso, la información toponímica permite analizar algunos de los cambios experimentados por el territorio cartografiado a lo largo del tiempo, por ejemplo, en cuanto al hábitat o a los usos del suelo. También el tamaño de la letra que se ha utilizado para rotular el nombre de una localidad nos indica cómo es esta: por ejemplo, si la letra es grande, querrá decir que ese núcleo tiene un número considerable de habitantes.
Los mapas topográficos, debido a la gran cantidad de información detallada que contienen, se utilizan a menudo como mapas generales de consulta y sirven de base para elaborar otros mapas y gráficos, como los perfiles fluviales y los cortes topográficos. Asimismo, son utilizados para conseguir una buena orientación espacial.
3.2
Mapas temáticos
Mapa en relieve
Los mapas en relieve son modelos tridimensionales del terreno de un área determinada. Utilizados ampliamente por ingenieros y militares, los mapas en relieve a escala en color se emplean tanto para indicar características geográficas como para dibujar simplemente fronteras políticas. Este mapa muestra partes de Alaska (en color) y del noroeste de Canadá.

Un mapa temático representa, sobre un fondo y contorno topográfico, una información relevante relacionada con un tema o una disciplina específica; así tenemos, por ejemplo, mapas temáticos de diferentes tipos: estadísticos, políticos, climáticos, agrícolas, de carreteras, de distribución de especies vegetales… Son considerados mapas específicos en contraposición a los generales o topográficos.
Entre los mapas temáticos más especializados se encuentran las cartas de navegación marítima (náuticas) y las cartas de navegación aérea (aeronáuticas). Las cartas náuticas se utilizan para la navegación de embarcaciones y cubren la superficie de los océanos y de otras grandes masas de agua, así como sus costas. Sobre la porción de agua que aparece en una carta náutica se muestra la profundidad cada cierta distancia, indicando con números impresos los metros (o las brazas) de agua que hay cuando la marea está baja. Los bancos de arena se indican con un círculo o se sombrean para darles mayor visibilidad, y los límites de los canales se representan con líneas. También indican el tipo de fondo existente: fondos de arena, de roca o de fango. Un elemento importante de este tipo de cartas es la localización exacta de los faros, boyas y otros elementos que sirven de ayuda a la navegación. Además de los faros, aparecen otros puntos de referencia, como edificios altos o picos prominentes, con cuya ayuda puede orientarse un navegante. Las cartas aeronáuticas, para que se utilicen sobre el terreno, se asemejan en cierto modo a los mapas topográficos, pero contienen también la situación de los radiofaros, los aeropuertos, los corredores aéreos y las áreas cubiertas por los campos de transmisión de las estaciones de radio.
Otros mapas temáticos son: los mapas políticos, que muestran solo las ciudades y las divisiones políticas y administrativas sin rasgos topográficos; los mapas geológicos, que muestran la edad de las rocas y la estructura geológica del área cartografiada; y los mapas de usos del suelo, entre muchos otros.
Los atlas suelen incluir una variedad de mapas temáticos para mostrar distintos aspectos de la realidad territorial. En ocasiones, y en función de los datos espaciales utilizados, se presenta el contenido geográfico de diversas formas: mapa de puntos, mapa de flujos, mapa pictográfico, mapa del tiempo, plano urbano, cartograma, mapa de símbolos proporcionales, mapa coroplético, mapa isoplético, mapa del relieve…
Especialmente curioso es el mapa en relieve, que es una representación tridimensional del terreno referida a un espacio geográfico. Suele moldearse en arcilla, escayola o plástico, aunque también se elabora en formato digital gracias a las nuevas tecnologías informáticas. Para realzar el relieve, la escala vertical de estos mapas es muy superior a la escala horizontal. Los mapas en relieve se utilizan mucho en planificación militar y en ingeniería, y por los invidentes.
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LA ELABORACIÓN DE MAPAS
Estereoscopio de finales del siglo XIX

Este instrumento óptico binocular nos permite observar dos imágenes planas de un mismo objeto que han sido tomadas desde puntos de vista diferentes como si fueran una imagen única en relieve. Los estereoscopios crean una ilusión de profundidad en fotografías bidimensionales llamadas estereogramas. Un estereograma consta de dos fotografías de una misma escena, tomadas desde ángulos ligeramente distintos. Al ser vistas a través de un estereoscopio, ambas imágenes se funden en una única imagen tridimensional. El estereoscopio que se muestra en la fotografía es de finales del siglo XIX, una época en la que los estereoscopios constituían un entretenimiento muy popular en Europa y América del Norte.

La elaboración de mapas o cartografía se ha beneficiado mucho de los avances tecnológicos acaecidos tras la II Guerra Mundial. Probablemente algunos de los avances más importantes han sido la utilización de técnicas y sistemas de teledetección (fotografías aéreas e imágenes de satélite) y de ordenadores (computadoras) utilizados por los Sistemas de Información Geográfica (SIG) para el almacenamiento y tratamiento de datos, así como para el trazado de mapas; al igual que la aparición de sistemas de navegación por satélite (GPS, GALILEO Y GLONASS), que han reducido sustancialmente el margen de error al determinar la localización exacta de los puntos de la superficie terrestre.
4.1
Observación
La base de un mapa moderno es un estudio detallado que proporcione, por un lado, las localizaciones geográficas y, por otro, las relaciones entre una serie de elementos del área a cartografiar. En la actualidad, la información obtenida de los levantamientos fotogramétricos aéreos complementa la información proporcionada por el tradicional método de los levantamientos topográficos del terreno (véase Geodesia). Las imágenes vía satélite pueden proporcionar una gran cantidad de información muy precisa sobre diferentes elementos de la superficie terrestre, como pueden ser la localización de depósitos de minerales, la extensión de urbanizaciones, la presencia de plagas que afectan a la vegetación y cultivos, o los tipos de suelos.
4.2
Realización y reproducción
Cuando ya se han capturado los datos (fase de compilación), el mapa debe planificarse con cuidado, teniendo en cuenta su finalidad, para que la representación sea clara y precisa. Los datos obtenidos se transfieren en forma de puntos a una cuadrícula de coordenadas que se corresponde con el tipo de proyección que se ha escogido para el mapa. Se definen las altitudes y las curvas de nivel, en caso de que se utilicen, y se trazan directamente a partir de pares estereoscópicos de fotografías en restituidores fotogramétricos, donde el operador sigue, con una marca flotante, un modelo tridimensional. Los restituidores analógicos han sido sustituidos por restituidores analíticos y digitales. Los cursos de los ríos y de las carreteras, así como la posición de otros elementos, se trazan del mismo modo.
El ortofotomapa es aquel en el que la base cartográfica se forma a partir de fotografías a las que se superpone otra información, como divisiones administrativas, curvas de nivel, toponimia e información marginal. Este mapa es un mosaico de fotografías rectificadas diferencialmente; es decir, corregidas mediante un ortoproyector para eliminar la distorsión causada por el relieve y la inclinación de la cámara fotográfica. De este modo, el ortofotomapa tiene una escala constante y las propiedades métricas de un mapa.
Hasta la aparición de las modernas tecnologías informáticas, la preparación final del mapa para la impresión comenzaba realizando una serie de láminas (positivos), una por cada uno de los colores utilizados en el mapa. Estas láminas eran de plástico con un baño opaco; las líneas y los símbolos se trazaban sobre la superficie con un instrumento afilado, para grabar, que levantaba la capa de baño opaco (esgrafiado). Al final, toda la información de un mismo color (símbolos puntuales, lineales, superficiales y textos) se combinaba fotográficamente en un positivo final de ese color. De cada positivo se insolaba una plancha de impresión para reproducir el mapa por litografía offset.
En la década de 1970 se realizaron avances en el campo de la realización e impresión de mapas con sistemas informáticos, como los CAD y los ya mencionados SIG. Estos últimos permiten almacenar datos estadísticos sobre las coordenadas geográficas. Unos dispositivos especiales, como las trazadoras o plotters, hacen que el ordenador pueda dibujar mapas muy precisos partiendo de esos datos almacenados. Los mapas generados por sistemas informáticos también pueden reflejarse en una pantalla de ordenador, en la que un operador puede realizar fácilmente modificaciones sobre su contenido. Debido a que estos mapas y todos los cambios que se incorporan en ellos pueden almacenarse en el ordenador o computadora, es posible obtener una representación animada (mapas dinámicos) de los cambios que han tenido lugar en un periodo de tiempo determinado con programas multimedia, además de mapas en Internet, vuelos virtuales, cartografía en tres dimensiones...
5
HISTORIA DE LOS MAPAS
Proyección cónica
Si imaginamos un cono de papel situado sobre un globo iluminado, la proyección resultante será un mapa de proyección cónica. Estos mapas carecen relativamente de distorsiones en las regiones de latitudes medias y por eso se utilizan para representar países que se encuentran en esas regiones.

Los mapas más antiguos que existen fueron realizados por los babilonios hacia el 2300 a.C. Estos mapas estaban tallados en tablillas de arcilla y consistían en su mayor parte en mediciones de tierras realizadas con el fin de cobrar los impuestos. También se han encontrado en China mapas regionales más extensos, trazados en seda, fechados en el siglo II a.C. Parece que la habilidad y la necesidad de hacer mapas es universal. Uno de los tipos de mapas primitivos más interesantes es la carta geográfica realizada sobre una entramado de fibras de caña por los habitantes de las islas Marshall, en el sur del océano Pacífico, dispuestas de modo que muestran la posición de las islas. El arte de la cartografía también se desarrolló en las civilizaciones maya e inca. Los incas, ya en el siglo XII d.C., trazaban mapas de las tierras que conquistaban.
Proyección homolosena de Goode

J. Paul Goode, geógrafo y cartógrafo estadounidense de la Universidad de Chicago, desarrolló matemáticamente la proyección homolosena discontinua en 1923. La tierra se representa en partes irregulares unidas. La sensación de esfera y la distorsión mínima de las zonas de la tierra que consigue esta proyección ha promovido su utilización en la representación de mapas temáticos mundiales.

Se cree que el primer mapa que representaba el mundo conocido fue realizado en el siglo VI a.C. por el filósofo griego Anaximandro. Tenía forma circular y mostraba el mundo conocido agrupado en torno al mar Egeo y rodeado por el océano. Uno de los mapas más famosos de la época clásica fue trazado por el geógrafo griego Eratóstenes hacia el año 200 a.C. Representaba el mundo conocido desde Gran Bretaña, al noroeste, la desembocadura del río Ganges, al este, y hasta Libia al sur. Este mapa fue el primero en el que aparecieron líneas paralelas transversales para señalar los puntos con la misma latitud. En el mapa también aparecían algunos meridianos, pero éstos tenían una separación irregular. Hacia el año 150 d.C., el sabio griego Tolomeo escribió su Geographia que contenía mapas del mundo. Éstos fueron los primeros mapas en los que se utilizó de forma matemática un método preciso de proyección cónica, aunque tenía muchos errores como la excesiva extensión de la placa terrestre euroasiática. Tras la caída del Imperio romano la cartografía europea casi dejó de existir; básicamente solo permanecían aquellos trazados por los monjes, cuya preocupación principal era teológica (presentaban Jerusalén como el centro del mundo) y no les importaba tanto la exactitud geográfica. Sin embargo, los navegantes árabes realizaron y utilizaron cartas geográficas de gran exactitud durante el mismo periodo. El erudito árabe al-Idrisi realizó un mapa del mundo en 1154. Los navegantes mediterráneos, de entre los que destacaban los mallorquines, comenzaron aproximadamente en el siglo XIII a preparar cartas marítimas, generalmente sin meridianos o paralelos pero con unas líneas que mostraban la dirección entre los puertos más importantes. Estos mapas se denominaban portulanos. En el siglo XV se imprimieron en Europa los mapas de Tolomeo que, durante varios cientos de años, tuvieron una gran influencia en los cartógrafos europeos.

Regiones del Imperio otomano

 Se considera que el mapa realizado en 1507 por Martin Waldseemüller, un geógrafo alemán, fue el primero en designar con el nombre de América a las tierras transatlánticas recién descubiertas. El nombre de América es un reconocimiento a la labor de Américo Vespucio, quien comenzó a trazar los mapas de sus viajes por el continente una vez instalado en Sevilla (1508) al servicio del rey Fernando. Tanto Solís, Pinzón, Juan de la Cosa como Vespucio contribuyeron con sus expediciones al trazado de los primeros mapas de los que se tiene conocimiento sobre el continente americano. Asimismo, los llamados planisferios de Salviatti y de Castiglione, ambos aproximadamente de 1525, son importantes documentos de la cartografía de la época en la cual se basaron mapas posteriores. El planisferio de Castiglione fue regalado a éste por el emperador Carlos V. El mapa de Waldseemüller, impreso en 12 hojas separadas, fue de los primeros en el que se separaban con claridad Norteamérica y Sudamérica de Asia. En 1570, Abraham Ortelius, un cartógrafo flamenco, publicó el primer atlas moderno, Orbis Terrarum, que contenía 70 mapas. En el siglo XVI, muchos cartógrafos elaboraron mapas que iban incorporando la creciente información que aportaban los navegantes y los exploradores. Gerardus Mercator sigue considerándose como uno de los mayores cartógrafos de la época de los descubrimientos; la proyección que concibió para su mapa del mundo resultó de un valor incalculable para todos los navegantes.
Proyección cilíndrica
Si se coloca un papel dispuesto en forma de cilindro alrededor de un globo iluminado, la proyección en el cilindro será un mapa de proyección cilíndrica. La forma de los continentes próximos al centro del cilindro no sufrirá apenas ninguna distorsión, mientras que las regiones cercanas a los polos estarán desproporcionadas.

La precisión de los mapas posteriores aumentó mucho debido a las determinaciones más precisas sobre latitud y longitud y a los cálculos sobre el tamaño y forma de la Tierra. Los primeros mapas en los que aparecían ángulos de declinación magnética se realizaron en la primera mitad del siglo XVII, y las primeras cartas que mostraban las corrientes oceánicas se realizaron hacia 1665. En el siglo XVII se establecieron los principios científicos de la cartografía y las inexactitudes más notables de los mapas quedan constreñidas a las partes del mundo que no se habían explorado.
Hacia finales del siglo XVIII, cuando decayó el espíritu explorador y comenzó a desarrollarse el nacionalismo, un gran número de países europeos comenzó a emprender estudios topográficos detallados a nivel nacional. El mapa topográfico completo de Francia se publicó en 1793, con una forma más o menos cuadrada y con una medida de aproximadamente 11 m de lado. El Reino Unido, España, Austria, Suiza y otros países siguieron su ejemplo. En los Estados Unidos se organizó, en 1879, el Geological Survey (estudio geológico) con el fin de realizar mapas topográficos de gran escala en todo el país. En 1891, el Congreso Internacional de Geografía propuso cartografiar el mundo entero a una escala 1:1.000.000, tarea que todavía no ha concluido. En el siglo XX, la cartografía ha experimentado una serie de importantes innovaciones técnicas. La fotografía área se desarrolló durante la I Guerra Mundial y se utilizó, de forma más generalizada, en la elaboración de mapas durante la II Guerra Mundial. Los Estados Unidos, que lanzaron en 1966 el satélite Pageos y continuaron en la década de 1970 con los tres satélites Landsat, están realizando estudios geodésicos completos de la superficie terrestre por medio de equipos fotográficos de alta resolución colocados en esos satélites. A pesar de los grandes avances técnicos y de los conocimientos cartográficos, quedan por realizar estudios y levantamientos topográficos y fotogramétricos de grandes áreas de la superficie terrestre que no se han estudiado en detalle.
mapa. (Del b. lat. mappa, toalla, plano de una finca rústica). m. Representación geográfica de la Tierra o parte de ella en una superficie plana. || 2. Representación geográfica de una parte de la superficie terrestre, en la que se da información relativa a una ciencia determinada. Mapa lingüístico, topográfico, demográfico. || 3. f. coloq. p. us. Lo que sobresale en un género, habilidad o producción. La ciudad de Toro es la mapa de las frutas. || ~ astronómico, o ~ celeste. m. Representación gráfica de la distribución de las estrellas o de la superficie de un cuerpo celeste. || ~ mudo. m. El que no tiene escritos los nombres de lugares o de accidentes geográficos, y sirve para la enseñanza de la geografía. || borrar a alguien del ~. fr. coloq. matar (ǁ quitar la vida). || llevarse la ~. fr. coloq. Aventajarse en una línea. En punto de vinos, Jerez se lleva la mapa. || no estar en el ~ algo. fr. coloq. Ser desusado y extraordinario.


Mapas coropléticos e isopléticos
En la tabla aparecen las principales semejanzas y diferencias entre un mapa coroplético y otro isoplético.
Mapa coroplético
Mapa isoplético

Necesidad de fuentes estadísticas fiables con componente espacial detallado.
Muestra variación y distribución espacial.
Valores constantes dentro de cada unidad espacial con mismo color: no permite inferir valores.
Valores continuos entre dos isolíneas, lo que permite tomar medidas para cualquier punto del mapa, ya que la interpolación es posible.
Valiosa imagen sintética de la variación espacial del fenómeno geográfico.
No pretende mostrar valores individuales concretos, sino obtener una idea de la distribución general de la variable cartografiada.
Muestran la distribución total de la variación espacial de un fenómeno.
Fronteras de cada corograma no tienen ningún valor asociado, funcionan como separadores de valores.
Fronteras lineales tienen un valor asociado y gradual.
Representación de datos de naturaleza discreta y derivados.
Representación de datos de naturaleza continua y derivados.
Elaboración sencilla.
Elaboración compleja si no se trabaja con tecnología informática.
Adecuados para conocer la evolución cuando se compara unos mapas con otros, siempre que estén basados en los mismos intervalos.
Adecuados para conocer la evolución cuando se compara unos mapas con otros, pero solo si están basados en la selección de las mismas isolíneas.
Da la sensación de que la división político-administrativa o territorial influye en la variación espacial del fenómeno geográfico.
Pueden observarse tendencias y patrones generales, libres de la influencia de las divisiones administrativas y territoriales.


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