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El invento de la Literatura uruguaya




Horacio Quiroga
El escritor uruguayo Horacio Quiroga (1878-1937) mezcla, con extraña astucia, personajes humanos y animales que hablan, como en las fábulas clásicas, pero estableciendo una sutil frontera entre la vida natural y la civilización. En muchas de sus obras, por ejemplo, Cuentos de la selva, crea un ambiente próximo al de los escritores anglosajones Rudyard Kipling, Joseph Conrad y, sobre todo, Edgar Allan Poe, lleno de atmósferas alucinantes y estados delirantes.

Literatura uruguaya, recorrido histórico a través de los autores y las obras literarias escritas en Uruguay. La literatura uruguaya está muy relacionada con la literatura argentina, dada su conexión histórico-geográfica.
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INICIOS
La literatura uruguaya, propiamente dicha, se inicia durante el periodo de la independencia. La primera figura ilustre es Francisco Acuña de Figueroa (1790-1862), autor de corte clasicista y que compuso el himno nacional. Paralelamente, y en este mismo periodo, floreció una literatura gauchesca, muy propia de los países rioplatenses, cuyo mejor representante e introductor uruguayo fue Bartolomé Hidalgo (1788-1822).
Aunque el romanticismo se difundió amplia y rápidamente en América, Uruguay no tuvo grandes románticos, ya que la tradición literaria popular e indigenista estaba muy enraizada. Sin embargo, contó con dignos representantes de este movimiento, como Adolfo Berro (1819-1841) o Juan Carlos Gómez (1820-1844), antes de que surgiera la figura de Juan Zorrilla San Martín (1855-1931), autor del extenso poema Tabaré (iniciada en 1876 y publicada en 1888), una fábula lírica llena de resonancias guaraníes inspirada en una leyenda de los indios boroas. El héroe de esta obras es Tabaré, prototipo romántico, puesto que es sensible, noble y desgraciado.
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POESÍA
Mario Benedetti
Dos periodos distingue la crítica literaria en la obra del escritor uruguayo Mario Benedetti (1920- ). El primero formal y realista y realizado en su país; el segundo, más experimentalista y audaz y con un gran compromiso político y social, causa por la que tuvo que exilarse de su país durante más de diez años. El poema "Consternados rabiosos", que aquí recita el propio autor, pertenece a la segunda época, se publicó en el libro A ras de sueño y después lo recogió en una obra antológica publicada en 1980 en España, con el título de Inventario.

Las letras uruguayas cambian con la llegada del modernismo de la mano de Julio Herrera y Reissig que ejerció una gran influencia, tanto en los escritores de América Latina como de España. A esta tendencia artística pertenecen Armando Vasseur (1875-1924) y Emilio Frugoni (1880-1969). Dentro de las líneas vanguardistas que inaugura la poética modernista destaca la obra erótica y apasionada de Delmira Agustini y la de exuberante sensualidad de Juana de Ibarbourou, apelada Juana de América pero que ella cambió por Juana de la Naturaleza. Junto a la poesía experimental del ultraísmo, preocupado por la sonoridad y las imágenes plásticas, se desarrolló también una poesía atenta a las formas vanguardistas pero que ponía el acento en la problemática social. Entre estos cabe destacar a Mario Benedetti y a los grandes poetas franco-uruguayos Lautréamont, y Laforgue.
En los años posteriores la poesía se hace intimismo, angustia o desilusión, reflejo de la filosofía y tendencias literarias universales del momento. Mención especial merecen los poetas surgidos en la década de 1960 vinculados a la tradición paisajista del país y las formas populares indigenistas o no; entre ellos se puede citar a Washington Benavides (1930- ), Jorge Medina Vidal (1930- ), Cristina Peri Rossi (1941- ) o Eduardo Milán (1952- ).
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PROSA
Juan Carlos Onetti
Tiene el escritor uruguayo, Juan Carlos Onetti (1909-1995), una técnica sutil e irónica para narrar los efectos de la alienación y de la corrupción de la sociedad actual sobre el ser humano que produce desconcierto en el lector, ya que no tiene soluciones que ofrecer. Toda su obra está marcada por la búsqueda de una ilusión que, como quimera que es, no llegará a alcanzarse.

Después del romanticismo indigenista, cuyo mejor representante es Alejandro Magariños Cervantes (1825-1893) con su novela histórica Caramurú, el realismo llega con dos grandes novelistas: Eduardo Acevedo Díaz, en cuya obra Soledad (1894), se acercó con objetividad a temas y personajes del ámbito rural, y Horacio Quiroga, dotado de gran sensibilidad para hablar de la naturaleza y que influyó en escritores posteriores, como Enrique Amorim (1900-1960). Las corrientes más modernas las inaugura Juan Carlos Onetti, premio Nacional de Literatura en 1963 y Cervantes en 1980 y autor de la angustia y de la inquietud, que crea un mundo propio con unos personajes que retoma una y otra vez, siempre empeñados en proyectos sin sentido. También hay que considerar las obras de Carlos Martínez Moreno (1917- ), Mauro Arregui (1917-1985), de escritura esteticista y ambientes rurales, Jorge Musto (1928), Cristina Peri Rossi (1941- ), que tambien ha hecho incursiones en la narrativa.
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TEATRO
El teatro como tal, empieza a tener una cierta presencia con Ernesto Herrera (1887-1916) que describe ambientes rurales bajo una óptica anarquista y literariamente naturalista. Entre los autores dramáticos significativos del siglo XX se puede reseñar a Antonio Larreta (1922- ) o Jacobo Langsner (1924- ).


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