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El Teatro en el invento de la literatura española




Lope de Vega
El dramaturgo español y creador del teatro nacional, Lope de Vega (1562-1635), abruma en su grandeza; Miguel de Cervantes le llamó "monstruo de la Naturaleza" con cierta envidia y desprecio aunque también reconoció que había logrado "el cetro de la monarquía teatral". La fecundidad literaria de Lope de Vega es impresionante; cultivó todos los géneros vigentes en su tiempo, dando además forma a la comedia. Escribió unas 1.500 obras teatrales, muchas de ellas perdidas, entre las que se encuentran auténticas joyas de la literatura universal como El caballero de Olmedo. El fragmento leído corresponde al final del acto III, cuando Tello encuentra a su señor moribundo.

En el siglo de oro español, el teatro fue el género literario que más tardó en alcanzar su pleno desarrollo. En sus orígenes se sitúan Juan del Encina, vinculado aún a la tradición medieval y considerado iniciador del poema dramático castellano, Lucas Fernández y Bartolomé Torres Naharro, introductor de elementos característicos del teatro del siglo XVII. Entre las primeras piezas teatrales se encuentran las obras líricas escritas a principios del siglo XVI por el fundador del teatro clásico portugués, el poeta y dramaturgo Gil Vicente, que escribió parte de su obra en español. En la dramática de este primer periodo destacan también los entremeses de Lope de Rueda y de Cervantes. El poeta y dramaturgo Juan de la Cueva escribió dramas históricos de concepción clásica. Otro dramaturgo importante del siglo de oro fue Guillén de Castro, cuya obra más conocida es Las mocedades del Cid (1618).
Nadie representa mejor la dramaturgia española que Lope de Vega. Toda su obra, incluida la poesía, la narrativa y en especial su abundante producción dramática, rezuma el encanto y la naturalidad del arte popular, aunque Lope de Vega fuera un hombre de letras muy admirado por su magistral dominio de la técnica literaria.
Pedro Calderón de la Barca
El dramaturgo español Pedro Calderón de la Barca (1600-1681) es el máximo representante del auto sacramental, una representación dramática alegórica sobre la Eucaristía, en la que se dramatizan conceptos abstractos de la teología católica convirtiéndolos en personajes, para que al público le resulten más concretos. En escena aparece Dios, la Discreción, la Hermosura y otros entes abstractos. Escribió unos ochenta, entre los más conocidos se encuentran El gran teatro del mundo y La vida es sueño.

La ‘comedia nueva española’, definida y perfeccionada por Lope, es una obra en tres actos que combina elementos de la comedia y de la tragedia. Está escrita en verso utilizando diferentes estructuras métricas y se desentiende de los preceptos clásicos de la construcción dramática. Más dinámico y poético que psicológico o filosófico, este tipo de teatro pretendía agradar a todas las clases sociales, desde las más doctas hasta las más incultas. Aunque las obras de Lope se sirven de una enorme variedad de temas y argumentos, la mayoría de ellas abordan asuntos históricos derivados del romancero, temas rurales y conflictos relativos a la afirmación de la dignidad personal. Se conservan unas 500 obras teatrales de Lope de Vega, aunque probablemente escribió muchas más. Algunas de las más conocidas son Fuenteovejuna (1612-c. 1614), Peribáñez y el Comendador de Ocaña (1614-c. 1616) y El caballero de Olmedo (1620-1625).
Tirso de Molina
Lo culto y lo popular se combinan perfectamente con la acción en las comedias de Tirso de Molina, uno de los comediógrafos más reconocidos del siglo de oro español. La ilustración es un retrato anónimo del siglo XVII que se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid (España).

Algunos aspectos de la comedia nueva española fueron perfeccionados por aventajados discípulos de Lope de Vega, como Tirso de Molina —El burlador de Sevilla y convidado de piedra (1627) fue la primera obra literaria formal en la que aparece como personaje el legendario seductor Don Juan— y Juan Ruiz de Alarcón, que dio un contenido moral a sus comedias corteses de costumbres.
El teatro del siglo de oro alcanza su esplendor con Calderón de la Barca, el gran poeta dramático del barroco. Sus obras teatrales tienen estructuras simétricas y complejas, y un grado de coherencia que falta en las piezas de Lope de Vega. En la obra más conocida del teatro español y una de las más importantes —La vida es sueño (1635)—, Calderón hace ver lo efímero de la existencia y, al mismo tiempo, demuestra el origen divino de la vida. El alcalde de Zalamea es el ejemplo perfecto de drama rural centrado en un conflicto de honor. Calderón es asimismo el maestro indiscutible de una de las creaciones más interesantes del siglo de oro, los autos sacramentales, que es una forma de drama religioso basada en el uso de la alegoría. Entre los escritores influidos directamente por Calderón cabe citar a Francisco Rojas Zorrilla y a Agustín Moreto.
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SIGLOS XVIII Y XIX
España comenzó a declinar en el plano político y económico en el siglo XVII; hacia finales del siglo comenzó a decaer también en el terreno de la creatividad artística. La decadencia continuó a lo largo de la guerra de Sucesión (1702-1714) y durante los reinados de los primeros monarcas borbónicos (1700-1759). El único escritor español de auténtico mérito durante la primera mitad del siglo XVIII fue Benito Jerónimo Feijoo. Auténtico paladín de la libertad, la razón y el conocimiento científico, Feijoo combatió de una forma radical con sus ensayos la ignorancia y la estrechez de miras de sus contemporáneos.

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