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Invento de la Literatura cubana




Alejo Carpentier
Alejo Carpentier (1904-1980) es el escritor cubano que, a pesar de su corta producción literaria, está considerado como uno de los artífices de la renovación de la literatura latinoamericana. Con un lenguaje rico, colorista y majestuoso incorpora todas las dimensiones de la imaginación —sueños, mitos, magia y religión— en su idea de la realidad.

Literatura cubana, recorrido histórico a través de los autores y las obras literarias (narrativa, poesía, ensayo, teatro) escritas en la República de Cuba.
Exterminada por causas diversas la población aborigen, Cuba desarrolló una sociedad europea y africana, con algún aporte chino. No quedan testimonios de literaturas indígenas. La isla empieza a figurar en los cronistas de Indias: Cristóbal Colón, Bartolomé de Las Casas, Bernal Díaz del Castillo.
En los primeros tiempos de la conquista ya había representaciones teatrales festivas, sacras y profanas, con textos especiales, pero la literatura cubana se puede considerar inaugurada con el poema épico-heroico de Silvestre de Balboa Espejo de paciencia (1608).
En el siglo XVII, las órdenes religiosas enseñan letras en sus centros educativos, se introduce la imprenta (1723) y se funda la Universidad de La Habana (1721). Entre los poetas líricos de la época se recuerda a José Surí y Aguilar y a Diego de Campos, y entre los historiadores, a Agustín Morell, Ignacio de Urrutia y José Martín Félix de Arrate y Acosta. Ya en el XVIII había un teatro autóctono y funcionaron Sociedades de Amigos del País corresponsales de las españolas y afines a la Ilustración. Por estas influencias y ambiente cultural se imprimió el periódico el Papel Periódico de La Habana. Entre los ilustrados cubanos destacan José Agustín Caballero, Francisco Arango Parreño y Tomás Rodríguez y los poetas neoclásicos Manuel de Zequeira y Manuel de Rubalcava.
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EL SIGLO XIX
Gertrudis Gómez de Avellaneda
Nadie diría al observar a esta gran dama serena y digna que su vida fue un cúmulo de desgracias y sinsabores. Pero es que Federico Madrazo, el retratista de personajes acomodados de Madrid de finales del XIX, no tenía ningún interés en que Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814-1873), escritora nacida en Cuba y una de las voces más auténticas del romanticismo hispano, pasara a la historia como una de sus heroínas desgarradas antiesclavistas o salvajes sometidas.

No hubo revolución de la independencia en Cuba hasta fines de siglo, pero, ya a principios de la centuria, apareció un poeta vigoroso, que anunció el romanticismo, de gran sentimiento y expresión clásica: José María Heredia. Es importante, por su obra de orientación, organización de tertulias y correspondencia, Domingo del Monte. Otros románticos notables son Gabriel de la Concepción Valdés, Plácido, y Juan Francisco Manzano. Entre los seguidores del regionalismo americano: José Jacinto Milanés. Y una de las figuras descollantes del romanticismo hispanoamericano: Gertrudis Gómez de Avellaneda.
Filósofos e historiadores como Félix Varela, José Antonio Saco y José de la Luz y Caballero prepararon la generación de la independencia. Surgió también una novela antiesclavista con Cirilo Villaverde, Ramón de Palma y José Ramón Betancourt. Asimismo floreció una literatura de costumbres con José Victoriano Betancourt y José Cárdenas Rodríguez y un romanticismo tardío con la “reacción del buen gusto”: Rafael Mendive, Joaquín Lorenzo Luaces y José Fornaris. En la crítica merece recordarse a Enrique José Varona.
La figura de José Martí, coetáneo del modernismo, domina por su relieve político y literario. Entre los modernistas cuentan Julián del Casal, Juana Borrero, Carlos Pío, Federico Uhrbach, René López y Enrique Hernández Miyares.
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EL SIGLO XX
Tras la independencia surgieron los poetas de la República: Bonifacio Byrne, Regino Boti, José Manuel Poveda y Agustín Acosta. Luego, la poesía cubana se diversificó en el purismo de Eugenio Florit, Emilio Ballagas y Mariano Brull, en el negrismo de Nicolás Guillén y en el feminismo de Dulce María Loynaz.
La novela contó con Miguel del Carrión y Carlos Loveira, y el cuento con Luis Felipe Rodríguez, Enrique Labrador Ruiz y Lino Novás Calvo. El acento folclorizante lo puso Lydia Cabrera. En el ensayo antropológico y crítico, hay que reseñar a Fernando Ortiz y Medardo Vitier.
La vanguardia se expresó en la relevante Revista de Avance (1927-1930), de la que surgieron Juan Marinello, Jorge Mañach, Francisco Ichaso, Félix Lizaso y el fundamental novelista Alejo Carpentier.
En 1940 apareció el grupo de la revista Orígenes, de inspiración católica y preocupación cubanista, cuyo líder fue José Lezama Lima, y en el cual se integran Ángel Gaztelu, Gastón Baquero, Octavio Smith, Cintio Vitier, Fina García Marruz y Eliseo Diego.
Otro grupo importante es el de Renuevo, que surge poco antes de la Revolución Cubana, con Ángel Pou y Ángel Cuadra. La revolución de 1959 divide la literatura cubana entre los escritores del interior y los emigrados. En la isla se fundan las revistas Casa de las Américas (véase Casa de las Américas) Verde olivo, Lunes de revolución y El caimán barbudo. En el interior trabajan, entre otros, Virgilio Piñera, Pablo Armando Fernández, Roberto Fernández Retamar, Vicente Leñero y Lisandro Otero. Fuera de Cuba, exiliados, escriben una obra muy personal: Severo Sarduy, Guillermo Cabrera Infante, Zoé Valdés, Reinaldo Arenas y Jesús Díaz. Un caso especial es Calvert Casey, nacido en Estados Unidos, nacionalizado cubano y que vivió en Europa.


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