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La Conferencia de Casablanca durante la Segunda Guerra Mundial




Desde el 14 hasta el 24 de enero de 1943, Roosevelt, Churchill y los miembros de sus respectivos estados mayores se reunieron en Casablanca con el objetivo de delinear la estrategia del periodo posterior a la campaña del norte de África. Los altos mandos estadounidenses deseaban llevar a cabo la ofensiva a través del canal de la Mancha. Los británicos, representados por el elocuente Churchill, defendían las ventajas de concentrarse en los territorios que podían conseguirse en el Mediterráneo, Sicilia y la península Itálica. Roosevelt apoyó a los británicos; los militares de Estados Unidos sólo consiguieron (varios meses después) que no se destinaran más tropas a la zona del Mediterráneo y que se fueran reuniendo fuerzas en Inglaterra para llevar a cabo el ataque del canal en 1944. Roosevelt sorprendió también a su alto mando cuando anunció que no se aceptaría ningún acuerdo que no fuera la rendición incondicional de las potencias del Eje. El propósito de esta política era tranquilizar a los rusos, que tendrían que esperar al menos otro año para que se abriera un segundo frente consistente, pero es probable que también fortaleciera la resistencia del Eje.
3.3.7
Los bombardeos aéreos sobre Alemania
Los británicos y estadounidenses decidieron en Casablanca iniciar una ofensiva aérea sobre Alemania como preludio del pospuesto ataque sobre el canal de la Mancha. En esta ocasión estaban de acuerdo sobre el momento en el que realizarla, pero no en el método. Los británicos, como resultado de su desalentadora experiencia con los bombardeos diurnos a comienzos de la guerra, habían construido bombarderos pesados, los Lancaster y los Halifax, para los ataques nocturnos sobre un área. Los estadounidenses creían que sus Flying Fortresses B-17 y los Liberators B-24 estaban suficientemente armados y blindados; estaban provistos de visores de bombardero que garantizaban la precisión necesaria para volar de día y alcanzar blancos muy pequeños. Los británicos hicieron una demostración de su técnica en cuatro ataques realizados sobre Hamburgo a finales de julio de 1943; gran parte de la ciudad fue destruida por el fuego y fallecieron 50.000 personas. La pérdida de aviones y tripulación estadounidenses fue aumentando a medida que las naves se adentraban en Alemania.
3.3.8
La batalla de Kursk
Envío de tanques a la URSS
Las fuerzas de Gran Bretaña y Estados Unidos recorrieron grandes distancias para proporcionar material de guerra a su aliado soviético. Los convoyes marítimos que transportaban este material seguían una peligrosa vía: atravesaban el Atlántico norte y el océano Ártico hasta llegar a los puertos de Múrmansk y Arjanguelsk; sufrieron grandes pérdidas debido a los ataques alemanes. No obstante, estos envíos permitieron a los soviéticos alcanzar la victoria en Kursk y otros puntos.

Antes de que concluyera la lucha en el frente oriental en marzo de 1943, Hitler era consciente de que no podría iniciar otra campaña en verano y propuso la creación de una barrera fortificada en este frente, similar a la que se estaba construyendo en el Atlántico a lo largo de la costa occidental europea. Sin embargo, la larga retirada del invierno había acortado la línea de batalla lo suficiente como para que pudiera disponer de dos ejércitos más. Asimismo, dejó una gran bolsa hacia el oeste, alrededor de la ciudad de Kursk. Hitler no quería dejar pasar la oportunidad de realizar una nueva maniobra envolvente.
Después de aguardar durante tres meses a que los nuevos carros de combate abandonaran la línea de concentración, Hitler dio la orden para que comenzara la batalla de Kursk el 5 de julio; atacó por el norte y el sur a través del extremo oriental de la bolsa. Zhúkov y Vasilevski también habían puesto sus miras en Kursk y reforzaron las tropas de los alrededores de la ciudad. Los rusos y los alemanes libraron hasta el 12 de julio la mayor batalla de carros de combate de la guerra. Hitler canceló la operación debido a que los estadounidenses y británicos habían arribado a Sicilia y era preciso transferir divisiones a esta zona. A partir de este momento, fueron los soviéticos los que tomaron la iniciativa estratégica en el este.
3.3.9
La invasión de Italia
Pietro Badoglio
En calidad de primer ministro italiano, en septiembre de 1943 el mariscal Pietro Badoglio firmó un armisticio con los aliados que combatían a las fuerzas del Eje durante la II Guerra Mundial. En esta fotografía aparece (sentado, en el centro) en la ciudad italiana de Brindisi leyendo el 13 de octubre siguiente la declaración de guerra hecha por su gobierno a los alemanes, en presencia del general estadounidense Maxwell Taylor (a su derecha, sentado).

El 10 de julio desembarcaron en Sicilia tres divisiones estadounidenses, una canadiense y tres británicas. Fueron adentrándose en la isla desde las cabezas de playa de la costa meridional durante cinco semanas; se enfrentaron a cuatro divisiones italianas y dos alemanas y vencieron a la última resistencia del Eje el 17 de agosto. Mientras tanto, Mussolini había sido expulsado del poder el 25 de julio, y el gobierno italiano inició una serie de negociaciones que concluyeron con un armisticio firmado en secreto el 3 de septiembre y hecho público el 8 de ese mes.
El 3 de septiembre, las fuerzas del VIII Ejército británico de Montgomery cruzaron el estrecho de Messina desde Sicilia y llegaron al extremo sur de la península italiana. El V Ejército de Estados Unidos, dirigido por el general Mark W. Clark, desembarcó cerca de Salerno el 9 de septiembre; hacia el 12 de octubre, las fuerzas británicas y estadounidenses habían establecido una sólida línea a lo largo del país que se extendía desde el río Volturno, situado al norte de Nápoles, hasta Termoli, en la costa adriática. La rendición de los italianos no representó grandes ventajas militares para los aliados; a finales de año los alemanes les contuvieron en la Línea Gustav, a unos 100 km al sur de Roma. El desembarco realizado en Anzio el 22 de enero de 1944 no consiguió debilitar la Línea Gustav, firmemente asentada en el río Liri y Montecassino.
3.3.10
La estrategia aliada contra Japón
La táctica desplegada en la guerra contra Japón durante 1943 atravesó varias fases. En la primera de ellas el objetivo era establecer bases en la costa de China mediante los avances de las fuerzas británicas y chinas a través de Birmania y el este de China, y los progresos de los estadounidenses en las islas del centro y suroeste del Pacífico hasta Taiwan y China. A mediados de año parecía evidente que ni los británicos ni los chinos iban a cumplir con su cometido. Por lo tanto, sólo quedaban dos fuerzas de ataque estadounidenses. Su objetivo continuaba siendo Formosa y la costa de China.
3.3.11
Los progresos de Estados Unidos en el Pacífico
Las tropas estadounidenses reconquistaron Attu (en las islas Aleutianas) en un duro combate de tres semanas que comenzó el 23 de mayo (los japoneses evacuaron Kiska antes de que las fuerzas de Estados Unidos y Canadá desembarcaran allí en agosto). Las principales acciones tuvieron lugar en el suroeste del Pacífico. Los estadounidenses y neozelandeses, dirigidos por el almirante William Halsey, atravesaron las Salomón y tomaron Nueva Georgia en agosto y la amplia cabeza de playa de Bougainville en noviembre. Los australianos y estadounidenses que estaban a las órdenes de MacArthur hicieron retroceder a los japoneses a lo largo del la costa oriental de Nueva Guinea y tomaron Lae y Salamaua en septiembre. La misión encomendada a MacArthur y Halsey era conquistar Rabaul. Los desembarcos realizados en el cabo Gloucester (Nueva Bretaña) en diciembre, en las islas del Almirantazgo en febrero de 1944 y en la isla Emirau en marzo del mismo año consiguieron que Rabaul quedara aislado.
El ataque en la zona central del Pacífico se inició posteriormente. En este área, sin embargo, las islas estaban separadas por grandes extensiones de mar, y los desembarcos requerían el apoyo de la fuerza naval, concretamente de portaaviones, de los que hasta finales de 1943 las fuerzas contrarias al Eje no dispuso en número suficiente.
Los primeros desembarcos tuvieron lugar en Makin (islas Gilbert) y Tarawa en noviembre de 1943. La conquista de los atolones de Kwajalein y Eniwetok (islas Marshall), emprendida en febrero de 1944, resultó menos costosa, pero fue necesario intensificar el bombardeo preliminar y emplear un mayor número de vehículos anfibios capaces de cruzar los arrecifes de los alrededores.

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