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La liberación de Francia en la Segunda Guerra Mundial




El 24 de julio los estadounidenses y los británicos seguían aislados en la cabeza de playa de Normandía, que había ampliado hasta incluir Saint-Lô y Caen. Bradley comenzó con la ofensiva al día siguiente lanzando un ataque desde Saint-Lô. A partir de este momento el frente se expandió rápidamente y Eisenhower agrupó a sus fuerzas. Montgomery asumió el mando del II Ejército británico y del I Ejército canadiense. Bradley se puso al frente del XII Grupo de Ejércitos, que acababa de entrar en acción y estaba compuesto por el I y III Ejércitos, mandados por los generales Courtney H. Hodges y George Smith Patton, respectivamente.
Una vez que los estadounidenses se dirigieron hacia el este la primera semana de agosto, se formó una bolsa alrededor del V y VII Ejércitos Panzer al oeste de Falaise. Los alemanes consiguieron mantener la posición hasta el 20 de agosto; después, se retiraron cruzando el Sena. Los estadounidenses liberaron París el 25 de agosto junto con las fuerzas de la Francia Libre y la resistencia interior, lideradas por Charles de Gaulle.
Mientras tanto, las tropas estadounidenses y francesas habían llegado a la costa meridional de Francia (al sur de Marsella) el 15 de agosto, y establecieron contacto con las fuerzas de Bradley en las proximidades de Dijon la segunda semana de septiembre.
3.4.7
La interrupción de la ofensiva occidental
Bradley y Montgomery enviaron grupos de ejércitos hacia el norte y el este, al otro lado del Sena, el 25 de agosto: los británicos bordearon la costa en dirección a Bélgica y los estadounidenses se dirigieron a la frontera franco-alemana. Las tropas de Montgomery tomaron Amberes el 3 de septiembre, y el día 11 cruzaron la frontera las primeras patrullas de Estados Unidos. Montgomery había llegado a dos inmensas barreras de agua —el Mosa y el bajo Rin— y los estadounidenses se hallaban frente al muro occidental, que había sido construido en la década de 1930 como contrapartida alemana de la Línea Maginot. A pesar de que la mayoría de sus grandes cañones habían desaparecido, los búnkers de cemento y las barreras antitanque de este muro eran demasiado sólidos. El problema más grave de los aliados era su falta de suministros. Apenas disponían de combustible y municiones, que era preciso transportar desde los puertos franceses del canal de la Mancha a través de 800 km a través de carreteras y ferrocarriles dañados por la guerra.
3.4.8
La rebelión de Varsovia
La ofensiva soviética había alcanzado a los flancos del Grupo de ejércitos del Centro en julio. El 29 de ese mes unas fuerzas de avance llegaron cerca de Riga y rompieron el contacto por tierra del Grupo de ejércitos del Norte con el principal frente alemán. Los potentes ataques por el flanco meridional del Grupo de ejércitos del Centro llegaron a la línea del Vístula (al norte de Varsovia) a finales de ese mes. El general Tadeusz Komorowski (conocido como el general Bór) inició una rebelión en Varsovia el 31 de julio. Los insurgentes, que eran leales al gobierno anticomunista exiliado en Londres, provocaron el caos entre las filas alemanas durante varios días. Las fuerzas soviéticas resistieron con firmeza en el margen derecho del Vístula y Stalin no permitió que los aviones de Estados Unidos aterrizaran en los aeródromos soviéticos para proporcionar suministros a los insurgentes. Finalmente, consintió en que tomaran tierra más de cien B-17 el 18 de septiembre. Pero ya era demasiado tarde; para entonces, los alemanes ya dominaban la situación, y Komorowski se rindió el 2 de octubre. Stalin insistió en que sus fuerzas no habían conseguido entrar en Varsovia porque eran demasiado débiles, lo cual era probablemente falso. Por otro lado, la línea del Vístula era, en la medida en que los ejércitos pudieran seguir adelante, un amplio frente sin ninguna interrupción en el que no era posible reponer suministros.
3.4.9
La derrota de los aliados de Alemania en el este
Mientras la Unión Soviética permitía que el levantamiento de Varsovia siguiera su trágico curso, estaba cosechando un gran número de importantes éxitos en todos los frentes. La ofensiva lanzada el 20 de agosto entre los Cárpatos y el mar Negro dio como resultado la petición de un armisticio por parte de Rumania tres días después. Bulgaria, que nunca había llegado a declarar la guerra a la URSS, se rindió el 9 de septiembre, y Finlandia la secundó el 19 del mismo mes. Las tropas soviéticas tomaron Belgrado el 20 de octubre e implantaron en Yugoslavia un gobierno comunista presidido por Tito. En Hungría, los rusos se quedaron a las puertas de Budapest a finales de noviembre.
3.4.10
Los progresos de los aliados en Italia
La campaña italiana pasó a un segundo plano en el verano de 1944 a causa de la operación Overlord. El V Ejército de Clark, formado por fuerzas francesas, polacas y estadounidenses, tomó Montecassino el 18 de mayo. Un avance desde la cabeza de playa de Anzio, realizado cinco días después, obligó a los alemanes a abandonar la Línea Gustav, y el V Ejército entró en Roma, ciudad abierta desde el 4 de junio. La penetración aliada continuó sin contratiempos al norte de Roma, pero no tardaría en verse interrumpida dado que las divisiones estadounidenses y francesas habrían de retirarse para participar en la invasión del sur de Francia. Después de tomar Ancona y Florencia durante la segunda semana de agosto, los aliados se hallaban ante la denominada Línea Gótica Alemana. Ésta fue demolida tras una ofensiva lanzada a finales de ese mes, pero no se consiguió llegar hasta el valle del Po en los tres meses siguientes, por lo que las fuerzas se detuvieron en las montañas durante el invierno.
3.4.11
La batalla del mar de Filipinas
El ritmo de las operaciones contra los japoneses en el Pacífico se incrementó en 1944. Durante la primavera, el mando aliado conjunto ordenó a MacArthur realizar diversos avances en el noroeste de Nueva Guinea y en las Filipinas, mientras Nimitz cruzaba la zona central del Pacífico hasta las islas Marianas y las islas Carolinas. Los japoneses, por su parte, estaban realizando los preparativos para la batalla naval decisiva, que tendría lugar al este de las Filipinas.
Las tropas de MacArthur recorrieron la costa de Nueva Guinea hasta Aitape, Jayapura y la isla Wakde durante abril y mayo, y desembarcaron en la isla Biak el 27 de mayo. Sus aeródromos permitirían a los aviones de Estados Unidos hostigar a la flota japonesa de Filipinas. Una fuerza de ataque organizada en torno a los mayores acorazados del mundo, el Yamato y el Musashi, se dirigía hacia Biak el 13 de junio cuando la Armada de Estados Unidos comenzó a bombardear Saipan en las islas Marianas. Se ordenó entonces a las naves japonesas que se dirigieran al norte y se unieran a la I Flota del almirante Ozawa Jisaburo, que había partido de las islas Filipinas con rumbo a las Marianas.
Ozawa se enfrentó a la Fuerza Expedicionaria 58 de Estados Unidos, al mando de la cual estaba el almirante Marc A. Mitscher, en la batalla del mar de Filipinas el 19 y 20 de junio. En el primer día los cazas estadounidenses derribaron a 219 de los 236 aviones japoneses. Mientras proseguía el combate aéreo, los submarinos de Estados Unidos hundieron dos de los grandes portaaviones de Ozawa; el segundo día, los bombardeos destruyeron otro portaaviones de gran tamaño. Ozawa puso entonces rumbo hacia el norte, en dirección a la isla de Okinawa, con los únicos 35 aviones que le quedaban.
3.4.12
El cambio de estrategia en el Pacífico
Las fuerzas de Estados Unidos llegaron a Saipan el 15 de junio. Tomaron posesión de esta isla, Tinian y Guam el 10 de agosto, lo que les proporcionó la clave de una estrategia para poner fin a la guerra. Era posible establecer bases en las islas para los nuevos bombarderos de gran autonomía estadounidenses, las superfortalezas volantes B-29, que podrían llegar hasta Tokio y otras importantes ciudades japonesas desde estas islas, al igual que lo habían hecho desde las bases de China. En noviembre de 1944 comenzaron los bombardeos regulares sobre Japón.
A pesar de que el cambio de estrategia suscitó ciertas dudas sobre la necesidad de las operaciones de las Carolinas y Filipinas, éstas se llevaron a cabo tal y como se había previsto; se realizaron desembarcos en los siguientes puntos: Peleliu (15 de septiembre), Ulithi (23 de septiembre) y Ngulu (16 de octubre), situados en el oeste de las Carolinas, y Leyte (20 de octubre), en la zona central de las Filipinas. La invasión de las islas Filipinas fue la última ocasión de la guerra en la que la Armada japonesa hizo uso de todas sus fuerzas. En los tres días que duró la batalla del golfo de Leyte (del 23 al 25 de octubre), cuyo resultado fue más incierto de lo que parecía indicar el desenlace final, los japoneses perdieron 26 naves —entre ellas, el superacorazado Musashi— y los estadounidenses siete.
3.4.13
La guerra aérea en Europa
Fortaleza volante B-17 de EEUU
Los bombarderos B-17 se caracterizaron por la mortífera efectividad de sus ataques diarios sobre Alemania. Estas aeronaves, apodadas ‘fortalezas volantes’, estaban blindadas y equipadas con 13 ametralladoras que debían defender a las naves contra los cazas enemigos; no obstante, dadas las grandes bajas que se produjeron en Alemania, especialmente durante el ataque sobre Schweinfurt en el mes de octubre de 1943, los B-17 fueron escoltados por cazas con gran autonomía de vuelo.

Las principales acciones llevadas a cabo contra Alemania en el otoño de 1944 fueron combates aéreos. Los bombarderos de Estados Unidos, escoltados por cazas de gran autonomía (concretamente, los Mustang P-51) atacaban los objetivos industriales durante el día y las ciudades por la noche. Hitler respondió a estas agresiones atacando Gran Bretaña con bombas V-1 y cohetes V-2; no obstante, los alemanes perdieron las mejores bases de sus lanzamientos —el noroeste de Francia y Bélgica— en el mes de octubre. Los efectos de la estrategia aliada resultaron menos evidentes de lo que se había esperado. Los bombardeos no minaron la moral de la población civil, y la fabricación de cazas y vehículos acorazados alcanzó la cota más elevada de la guerra en la segunda mitad de 1944. Por otro lado, la producción de hierro y acero disminuyó a la mitad entre septiembre y diciembre; asimismo, la destrucción continua de plantas de petróleo sintético, unida a la pérdida de los campos petroleros de Ploieşti (Rumania), limitó drásticamente las existencias de combustible para los carros de combate y aviones que abandonaban las cadenas de producción.
El acortamiento de los frentes en el este y el oeste y la interrupción de la lucha terrestre a finales de año proporcionaron a Hitler una nueva oportunidad para crear una reserva de 25 divisiones. Decidió utilizarlas en una ofensiva contra los británicos y estadounidenses; la táctica consistía en atravesar Bélgica hasta llegar a Amberes y arrasar esta zona, una acción similar a la que provocó en mayo de 1940 el desastre de Dunkerque.
3.4.14
La batalla de las Ardenas
La ofensiva alemana —denominada campaña de las Ardenas— comenzó el 16 de diciembre. Los estadounidenses se encontraban totalmente desprevenidos; no obstante, opusieron una gran resistencia y consiguieron defender dos centros estratégicos de comunicaciones por carretera, Saint-Vith y Bastogne. El esfuerzo de los alemanes fracasó después del 23 de diciembre, cuando las condiciones atmosféricas permitieron que se pudiera apreciar la arrolladora superioridad aérea de los aliados. Sin embargo, no se logró eliminar la bolsa de 80 km que los alemanes habían creado con su incursión en las líneas enemigas hasta finales de enero. El avance de los aliados en Alemania no se reanudó hasta febrero.
3.4.15
La Conferencia de Yalta
Conferencia de Yalta
En febrero de 1945, los líderes de las potencias aliadas se reunieron en Yalta, en la península de Crimea, para discutir la estrategia militar conjunta en los que habrían de ser meses finales de la II Guerra Mundial. Conocidos como los ‘Tres Grandes’, aquellos líderes eran el primer ministro de Reino Unido, Winston Churchill (en la fotografía, sentado a la izquierda); el presidente de Estados Unidos, Franklin Delano Roosevelt (en el centro); y el máximo dirigente de la Unión Soviética, Stalin (a la derecha).

En esos momentos, los ejércitos soviéticos se encontraban en el río Oder, a 60 km al este de Berlín. Habían aniquilado la línea alemana del Vístula y se aproximaban a la costa del Báltico, al este de Danzig (en la actualidad Gdańsk), en enero de 1945; hacia el 3 de febrero ya controlaban la zona del Oder. Stalin iba a reunirse con Roosevelt y Churchill en Yalta (Crimea) desde el 4 al 11 de febrero, y tenía en su poder toda Polonia y Berlín. En el transcurso de la Conferencia de Yalta, Stalin aceptó declarar la guerra a Japón en un plazo de tres meses, que comenzaría a partir de la rendición de Alemania, a cambio de ciertas concesiones territoriales en Extremo Oriente.
Los estadounidenses y los británicos no estaban de acuerdo en la forma en la que proceder contra Alemania. Durante un encuentro celebrado en Malta poco antes, Montgomery había propuesto que se lanzara un rápido y único ataque, llevado a cabo por el ejército del general británico, desde el norte de Alemania hasta Berlín. Deseaban que la mayor parte de los suministros aliados le fueran asignados a Montgomery, lo que significaba que los estadounidenses sólo desempeñarían una labor defensiva. En el plan de Eisenhower, que finalmente prevaleció, se daba prioridad a Montgomery, pero los ejércitos de Estados Unidos también participaban en la acción.
3.4.16
El paso del Rin
El primer objetivo que debían cumplir todos los ejércitos aliados era alcanzar el Rin. Para ello, debían cruzar el río Ruhr, cuyo valle había sido inundado por los alemanes abriendo las presas de la zona. Después de esperar durante dos semanas a que descendiera el nivel del agua, el IX y el I Ejército de Estados Unidos atravesaron el río el 23 de febrero.
A principios de marzo los ejércitos se encontraban muy próximos al Rin. Todos los puentes estaban destruidos, excepto el de la pequeña ciudad de Remagen, donde las unidades del I Ejército tomaron el puente ferroviario de Ludendorff el 7 de marzo. El 24 de marzo, fecha en la que Montgomery ordenó a algunos grupos del II Ejército británico y del IX Ejército estadounidense pasar al otro lado del río, el I Ejército estadounidense ocupaba una cabeza de puente situada entre Bonn y Coblenza. El 22 de marzo el III Ejército de Estados Unidos había capturado otra cabeza de puente al sur de Maguncia. Así pues, se había atravesado la barrera del río y Eisenhower ordenó a los ejércitos atacar hacia el este sobre un amplio frente.
3.4.17
Los objetivos aliados en Alemania
El I y IX Ejército estadounidenses rodearon el corazón industrial de Alemania, el Ruhr, el 1 de abril. El II Ejército británico cruzó el Weser, que se encontraba a medio camino entre el Rin y el Elba, el 5 de abril. El IX Ejército alcanzó el Elba a la altura de Magdeburgo el 11 de abril, y tomaron una cabeza de puente en el lado oriental un día después, con lo cual sólo les separaban 120 km de Berlín.
Con la llegada del IX Ejército al Elba, surgió el problema de la carrera hacia Berlín. Los británicos, sobre todo Churchill y Montgomery, y algunos estadounidenses, sostenían que Berlín era el objetivo más importante de Alemania porque el mundo, y especialmente los alemanes, considerarían a las fuerzas que tomaran esta ciudad como los verdaderos vencedores de la guerra. Eisenhower insistía en que su importancia desde el punto de vista militar no justificaba el posible coste que podría suponer la entrada en Berlín, y que la unión con los rusos podría realizarse igualmente más al sur, en las proximidades de Leipzig y Dresde. Además, el general estadounidense consideraba que los nazis incondicionales se refugiarían en algún reducto en las montañas de Baviera y, por lo tanto, su intención era dirigir el grueso de las fuerzas de su país hacia el sur de Alemania.
Mientras tanto, el frente soviético había permanecido estacionario en el río Oder desde febrero, lo cual planteó otro problema. La explicación que dieron los soviéticos después de la guerra consistía en que sus flancos del norte y del sur se hallaban amenazados y era preciso despejar la zona. La secuencia de acontecimientos a partir de febrero de 1945 indica que Stalin no confiaba en que los británicos y los estadounidenses pudieran atravesar Alemania tan rápido como lo habían hecho, por lo que asumieron que tendrían un amplio margen de tiempo para llevar a cabo su conquista del este de Europa antes de dirigirse hacia el centro de Alemania. Era obvio que Stalin no consideraba Berlín como un punto importante, aunque no fue ésta la opinión que expresó a Eisenhower. Los ejércitos soviéticos se reorganizaron apresuradamente para lanzar una ofensiva sobre Berlín la primera semana de abril.

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