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El invento del Partido Conservador de España




Partido Conservador 
Antonio Cánovas del Castillo
El sistema político que imperó en España durante el último cuarto del siglo XIX y, en gran medida, en el primero del siglo siguiente fue denominado 'canovista' (aunque es más conocido, al igual que su correspondiente periodo histórico, como Restauración) debido a la figura de quien es considerado su artífice: el político e historiador malagueño Antonio Cánovas del Castillo. Este retrato suyo, pintado al óleo por Ricardo Madrazo, se encuentra en el Congreso de los Diputados (Madrid).


Antonio Maura
El político español Antonio Maura y Montaner fue, sin duda, una de las principales personalidades durante el reinado de Alfonso XIII: ministro de Ultramar (diciembre de 1892-marzo de 1894), de Gracia y Justicia (noviembre de 1894-marzo de 1895) y de Gobernación (diciembre de 1902-julio de 1903) así como presidente del gobierno en cinco ocasiones (diciembre de 1903-diciembre de 1904; enero de 1907-octubre de 1909; marzo-noviembre de 1918; abril de 1919-julio de 1919 y agosto de 1921-marzo de 1922). Este retrato escultórico de Antonio Maura, cuyo autor es Mariano Benlliure (c. 1905), se encuentra en la Real Academia de la Lengua (Real Academia Española, Madrid), institución que aquél llegó a presidir y en la cual ingresó en 1903.

Eduardo Dato
Tras sustituir en 1913 a Antonio Maura en la jefatura del Partido Conservador, Eduardo Dato fue presidente del gobierno español en tres ocasiones (1913-1915; 1917; 1920-1921).



Partido Conservador (España), formación política española de la segunda mitad del siglo XIX y del primer cuarto del siglo XX, uno de los dos partidos políticos más importantes del periodo llamado Restauración, fundado por Antonio Cánovas del Castillo en el contexto de la revolución de 1868, que se disolvió en 1923, después de haber constituido desde 1875 un eje fundamental del ejercicio del poder.
Durante el Sexenio Democrático (1868-1874), y de la mano de su fundador, el Partido Conservador recogió la herencia política del Partido Moderado, aglutinó a muchos de los liberales contrarios al proceso revolucionario, así como a la república, y contactó con las jerarquías eclesiásticas y con los católicos no carlistas para terminar de configurar una organización partidaria de la restauración de la Casa de Borbón dentro de un marco constitucional. Cánovas del Castillo se decantó desde 1869 por la opción alfonsina, y en 1870 logró que la reina Isabel II abdicara en favor de su hijo Alfonso, el futuro Alfonso XII.
El 31 de diciembre de 1874, Cánovas, jefe del Partido Conservador, presidió su primer gobierno, que fue también el primero de la Restauración. Durante ocho de los diez años del reinado de Alfonso XII (1875-1885), los conservadores ocuparon el poder y diseñaron el sistema político reflejado en la Constitución de 1876, con la Corona como árbitro. Después de atraer a sus filas a los restos de la Unión Liberal y terminar de integrar a los moderados históricos, se convirtió en uno de los dos partidos dinásticos turnantes, junto al Partido Liberal de Práxedes Mateo Sagasta. Al morir el Rey en 1885, ambas formaciones habían acordado el Pacto de El Pardo que aseguraba este turno pacífico. Durante la regencia de la viuda de aquél, María Cristina de Habsburgo-Lorena, el Partido Conservador sufrió una serie de crisis internas, especialmente a partir de la dimisión como ministro de Gobernación de Francisco Silvela, en 1891. El asesinato de Cánovas en agosto de 1897, supuso el inevitable inicio de una nueva etapa con la jefatura del regeneracionista Silvela.
En 1903, un año después de que accediera a la mayoría de edad el rey Alfonso XIII, se produjo otro relevo en la dirección del Partido Conservador: Antonio Maura sustituyó a Silvela y promovió su ‘revolución desde arriba’, hasta caer tras la Semana Trágica de 1909 y dimitir en la jefatura del partido en 1913. Ello determinó una escisión profunda entre los seguidores de Eduardo Dato y los mauristas, decantados hacia el ultraconservadurismo, como reacción a los problemas sociales, económicos y políticos generados por la I Guerra Mundial, la Revolución Rusa y la guerra de Marruecos. En 1921, Dato fue asesinado y el conservadurismo organizado quedó sumido en una delicada situación, agravada con la llegada de la dictadura de Miguel Primo de Rivera en 1923, momento a partir del cual el partido no se rehizo como tal, aunque muchos de sus miembros colaboraran con aquél durante sus siete años de gobierno al margen de la Constitución de 1876. Se puede decir que el final de la dictadura, en 1930, supuso la liquidación de un partido cuyo ocaso había comenzado con el inicio de aquélla, que se vio arrastrado al descrédito político y terminó por encontrarse sin sitio en el nuevo escenario que habría de traer un año más tarde a la II República, tras el exilio de Alfonso XIII.
Entre las más destacadas figuras del Partido Conservador cabría citar, al margen de las reseñadas, al general Arsenio Martínez Campos, quien, con su pronunciamiento a finales de 1874 facilitó el inicio del reinado de Alfonso XII; Francisco Romero Robledo, en numerosas ocasiones ministro de Gobernación; Raimundo Fernández Villaverde, dos veces presidente del gobierno; Juan de la Cierva y Peñafiel, ministro de Gobernación durante los sucesos de la Semana Trágica, en 1909; Joaquín Sánchez de Toca, ministro en diversos gabinetes conservadores y presidente del gobierno; y José Sánchez Guerra, sustituto de Dato en la jefatura del partido y en la presidencia del gobierno, a la muerte de éste.

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