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El descubrimiento de Pompeya




Pompeya
Víctimas del monte Vesubio
Cuando el monte Vesubio entró en erupción, aquéllos que no pudieron escapar perecieron a causa de los gases tóxicos y quedaron cubiertos rápidamente por las cenizas. Sus cuerpos se corrompieron, pero los arqueólogos han conseguido averiguar la posición exacta de los cadáveres en el momento de la muerte, vertiendo cemento líquido en la cavidad creada por sus cuerpos.
Pompeya, ciudad de Campania, en el sur de Italia, situada a pocos kilómetros al sur del monte Vesubio, entre Herculano y Stabias (actual Castellammare di Stabia). Fundada hacia el 600 a.C. por los oscos, fue más tarde conquistada por los samnitas. Bajo el dictador Lucio Cornelio Sila, se convirtió en colonia romana en el 80 a.C., y más tarde fue el lugar favorito de los romanos acaudalados; alcanzó una población de aproximadamente 20.000 habitantes a principios de la era cristiana. Un terremoto causó graves daños a la ciudad en el 63 d.C., y una erupción del Vesubio la destruyó en su totalidad en el 79 d.C. sepultándola junto con las ciudades de Herculano y Stabias.
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DESCUBRIMIENTOS ARQUEOLÓGICOS
Ruinas de Pompeya
El Vesubio entró en erupción en el año 79 d.C. y arrojó ceniza caliente, piedras y carbonilla sobre la ciudad de Pompeya, que quedó cubierta por una capa de 4 m de espesor. En las excavaciones de Pompeya, que comenzaron en el siglo XVIII, aún continúan desenterrándose templos, patios, palacios, tiendas, viviendas y artefactos conservados bajo los restos volcánicos.
Durante más de 1.500 años permaneció bajo una capa de cenizas, y hasta 1748 no comenzaron las excavaciones. La importancia de los descubrimientos se llegó a conocer a través del trabajo del arqueólogo alemán Johann Joachim Winckelmann. Durante los siglos XIX y XX se han realizado nuevos descubrimientos. En 1912, en una calle que unía la strada dell’ Abbondanza con el anfiteatro se encontraron varias casas, cada una con un balcón en el primer piso, de 6 m de largo por 1,5 m de ancho. Los ataques aéreos durante la II Guerra Mundial dañaron gravemente algunas de las ruinas que han sido restauradas. Continuamente se realizan más excavaciones. Aún queda una cuarta parte de la ciudad sin excavar, y la mayor parte de la zona continúa sepultada por tierra amontonada durante las excavaciones más antiguas.
Entre los aspectos más importantes de los descubrimientos destaca el grado de conservación extraordinario de los objetos encontrados. La lluvia de cenizas húmedas que acompañó a la erupción formó un sello hermético sobre la ciudad, conservando muchas estructuras públicas, templos, teatros, termas, tiendas y casas particulares. Además, entre las ruinas se encontraron los restos de más de 2.000 víctimas del desastre, incluidos varios gladiadores encadenados para que no se escaparan o se suicidaran. Las cenizas, mezcladas con la lluvia, se depositaron alrededor de los cuerpos tomando su forma y éstos se conservaron aún después de que se convirtieran en cenizas. Los investigadores vertieron escayola líquida dentro de algunos de esos moldes y así se han conservado las formas de los cuerpos; algunas de estas figuras se exponen en el museo construido en la actual ciudad de Pompeya, cerca de Porta Marina, una de las ocho puertas de la ciudad.

Molino de grano (Pompeya)
La capa de ceniza y lava que cubrió Pompeya protegió la ciudad contra la posterior acción de los elementos y permitió su conservación. Los hallazgos encontrados en las excavaciones son de muy diversa índole: desde joyas y lujosas vajillas hasta objetos tan prácticos como este molino de grano. Al fondo pueden apreciarse algunas de las características arquitectónicas de las casas de Pompeya.
La mayoría de los habitantes escaparon a la erupción, llevándose sus efectos personales. Los edificios, junto con los objetos, constituyen un documento admirable, real y completo de la vida en una ciudad italiana en el siglo I d.C. Los edificios existentes, los cuales representan una transición desde el estilo griego puro a los métodos de construcción del Imperio romano, han sido de gran importancia en el estudio de la arquitectura romana, y fueron declarados Patrimonio cultural de la Humanidad en 1997.

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