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Ballet moderno




Ballet moderno

Martha Graham
Esta escena de Letter to the world (Carta al mundo,1940) creada por la bailarina y coreógrafa estadounidense Martha Graham, que interpretó el papel principal, está inspirada en la vida y obra de la poetisa Emily Dickinson. A pesar de que sus inicios en Nueva York, en 1926, fueron muy controvertidos, llegó a ser una de las figuras más influyentes dentro de la danza moderna, en la que la expresión emocional constituye un componente esencial.

Ballet moderno, forma de danza escénica característica del siglo XX. El ballet moderno floreció, principalmente, en aquellos países que carecían de una fuerte tradición balletística clásica. Aunque la danza moderna es originaria de Europa, en 1930 Estados Unidos se convirtió en el principal centro de experimentación. La mayor parte de las primeras piezas eran solos de gran sencillez pero muy efectistas, distintas a cualquier tipo de danza conocida, ya que en ese tiempo el baile estaba dominado por los últimos ballets del siglo XIX, que se caracterizaban por los grandes elencos, un repertorio muy variado y espectaculares efectos escénicos. Así como el ballet ha evolucionado a través de los siglos, lo mismo ha hecho la danza moderna durante su corto periodo de existencia.
2
CARACTERÍSTICAS
La danza moderna, que se inició como una reacción contra el ballet clásico, se define quizás, con más facilidad, por lo que no es que por lo que es. Sin embargo, existen algunos rasgos comunes a todas las piezas modernas, enormemente variadas, creadas durante el siglo XX.
2.1
El coreógrafo-bailarín
En la danza moderna la tendencia general es que un mismo artista actúe como coreógrafo (véase Coreografía) y como bailarín, y frecuentemente también como escenógrafo, iluminador y diseñador de vestuario. En contraste, durante los últimos 300 años del ballet, rara vez los coreógrafos han continuado bailando cuando estaban en la cima de su carrera profesional. A diferencia de los coreógrafos de ballet que cuentan con un lenguaje de pasos codificados, los bailarines modernos crean su propio lenguaje. Así mismo, casi siempre consideran necesario compaginar el trabajo de coreógrafo con el de intérprete.
2.2
Creación de un lenguaje de la danza
El lenguaje de la danza implica elementos como la postura, el uso del peso del cuerpo y la índole de los movimientos (sinuosos, angulosos), así como los movimientos específicos de la cabeza, torso, manos, brazos, piernas y pies. La mayoría de los creadores de danza moderna consideran esencial examinar el movimiento y desarrollar teorías sobre sus orígenes y sobre la dinámica que lo rige, como por ejemplo el papel que desempeñan la ley de la gravedad, la respiración o la columna vertebral. Las teorías pueden referirse a tradiciones étnicas y a otras que no tengan que ver con el ballet.
2.3
Utilización del espacio
De acuerdo con el lenguaje convencional del ballet, los movimientos del bailarín se desarrollan partiendo de la orientación básica frente al público en la parte anterior del escenario. Al mismo tiempo, el intérprete mantiene una postura erguida y una posición abierta, esto es, las piernas giradas hacia fuera desde las caderas. Los bailarines modernos, en contraste, normalmente mantienen una orientación más libre en el espacio escénico. Sus acciones utilizan todas las dimensiones del espacio con más libertad: a menudo los bailarines se colocan de lado o de espaldas al público, no siempre se mantienen erguidos y ejecutan algunos movimientos tendidos en el suelo o sentados. A pesar de la gran variedad de los estilos de la danza moderna, todos dan siempre gran relevancia al peso del cuerpo, mientras que en el ballet clásico el bailarín debe dar siempre la impresión de no encontrarse sujeto a la ley de la gravedad (véase Gravitación).
2.4
Relación con la música
Otra de las peculiaridades de la danza moderna es la relación del movimiento con la música. Es típico en el ballet tradicional que los impulsos y el acento del movimiento vayan paralelos al ritmo de la música. Este paralelismo puede encontrarse en la danza moderna, pero no siempre es así. Puede ser que primero se cree la coreografía y después la música, subrayando los impulsos del movimiento, o incluso el clímax de éste puede ir en sentido inverso al ritmo de la música. Así mismo puede no existir música y que lo único que se oiga sean los sonidos de los movimientos del bailarín en una atmósfera de silencio. De hecho, esta relación independiente de la música y de la danza moderna ha influido en algunos ballets contemporáneos.
3
HISTORIA
Podemos dividir la historia de la danza moderna en tres periodos: el primero iniciado alrededor de 1900, el segundo en 1930 y el tercero al finalizar la II Guerra Mundial en 1945.
3.1
Primer periodo

Isadora Duncan
La bailarina estadounidense Isadora Duncan se rebeló contra la rigidez de la danza clásica y defendió unos movimientos más libres que expresaran las emociones íntimas. Atraída por los ideales estéticos griegos, solía bailar descalza y ataviada con vestidos sueltos inspirados en las túnicas de las diosas griegas, como el que lleva en esta fotografía.

Las tres primeras décadas de la danza moderna abarcan las carreras de las bailarinas estadounidenses Isadora Duncan y Ruth Saint Denis, y de la bailarina alemana Mary Wigman, precedidas por una etapa de reacción de muchos bailarines contra el vacuo espectáculo de los ballets del siglo XIX. Contemporáneas a esta reacción surgieron dos revelaciones que ayudaron a inspirar un tipo de movimiento más libre. Una de ellas fue un sistema de gestos expresivos y naturales desarrollado por un teórico del movimiento del siglo XIX, el francés François Delsarte, como una alternativa al amaneramiento tan común en el teatro. El otro era un sistema para enseñar ritmos musicales a través del movimiento corporal, creado por el educador musical suizo Émile Jaques-Dalcroze, que fue utilizado posteriormente como método de entrenamiento para bailarines.
Buscando dar a la danza una mayor fuerza comunicadora, los primeros bailarines de ballet moderno fueron más allá de la tradición dominante en Occidente —el ballet como se conocía a finales del siglo XIX— y llegaron a fuentes de inspiración más antiguas o no occidentales. Durante ese mismo periodo algunos coreógrafos de ballet, como el ruso Mijaíl Fokin, buscaron parecidas fuentes, reaccionando contra el ballet del siglo XIX con tanta fuerza como lo hicieran los bailarines del ballet moderno.
Isadora Duncan utilizó la escultura griega como origen del movimiento. Ella prefería bailar descalza a utilizar zapatillas y vestía con una sencilla túnica en lugar del encorsetado vestuario de ballet del siglo XIX. Localizando el origen del movimiento en el plexo solar, creó danzas que alternaban la resistencia y el abandono a la ley de la gravedad. Su respuesta a la música de compositores románticos como Frédéric Chopin y el húngaro Franz Liszt determinó el estilo de su coreografía.
Ruth Saint Denis recurrió al estilo de danza de India, Egipto y Asia como base para sus composiciones. Al igual que la Duncan, Saint Denis comenzó como bailarina solista, pero en 1915 formó la compañía Denishawn con su marido Ted Shawn. Formó bailarines para que interpretaran como ella lo hacía, combinando gran diversidad de estilos. Coreógrafos posteriores estadounidenses, como Katherine Dunham y Pearl Primus, continuaron con el trabajo de Saint Denis sobre los estilos étnicos.
Mary Wigman buscó en África y Asia oriental su inspiración coreográfica. Al igual que Saint Denis, presentaba trabajos de grupo y solistas. Junto a otros bailarines alemanes de ballet moderno, Rudolf von Laban, Kurt Jooss y Harald Kreutzberg, utilizó con frecuencia las máscaras. La subida al poder del Partido Nacionalsocialista Alemán del Trabajo en la década de 1930 terminó con el movimiento alemán de danza moderna (véase Nacionalsocialismo).
3.2
La década de 1930
Alrededor de 1930, en Nueva York, surgió la segunda ola de bailarines modernos. Entre ellos los estadounidenses Martha Graham, Doris Humphrey y Charles Weidman, que bailaron con Denishawn y con la bailarina estadounidense de origen alemán Hanya Holm que venía de la compañía de Mary Wigman. Estos bailarines rechazaron las fuentes de movimiento externas para favorecer las internas, es decir, recurrieron a las experiencias sobre actos naturales, como las acciones de respirar o de caminar, y los transformaron en movimientos de danza.
Martha Graham creó una técnica de relajación y contracción de la respiración normal (inhalar y exhalar). En sus primeros trabajos abstractos exploró el movimiento iniciado en el torso. A finales de 1930 se interesó por la estructura narrativa y el tema literario. Junto al escultor estadounidense de origen japonés Isamu Noguchi creó ambientes narrativos que eran a la vez místicos y psíquicos. Interpretaba papeles femeninos que se enfrentaban a momentos de crisis, mientras sus bailarines representaban los aspectos del ego en crisis de la protagonista.
Doris Humphrey extrajo su técnica de caída y recuperación de la dinámica natural de la pisada humana y del influjo de la fuerza de la gravedad. Esta técnica se convirtió en una metáfora de la relación del individuo con una fuerza superior, ya sea un grupo social o una presencia espiritual. Después de que Humphrey dejara de bailar y disolviera la compañía que había formado con Charles Weidman, continuó realizando coreografías para su protegido, el bailarín y coreógrafo estadounidense de origen mexicano José Arcadio Limón. Las fuentes coreográficas de los últimos trabajos de Humphrey fueron los gestos y las palabras en lugar de sus propias experiencias con el movimiento. Hanya Holm experimentó con mayor variedad de estilos que Graham o Humphrey. Creó danzas humorísticas y danzas de contenido social, como hizo Weidman. Al principio de la década de 1940 también hizo coreografías de musicales y fue de las primeras en incorporar la danza moderna al repertorio de los escenarios de Broadway.
Durante la década de 1930 los coreógrafos definían a la danza moderna en oposición al ballet. Mientras la primera quedaba establecida como una técnica con su propia coherencia interna, el ballet era definido por la reafirmación de los dogmas esenciales de su tradición.
3.3
Evolución desde 1945

Twyla Tharp
Twyla Tharp fue una de las coreógrafas estadounidenses más innovadoras y de mayor influencia durante las décadas de 1960 y 1970. Creó obras, hoy célebres, para su compañía y para otros ballets importantes como el American Ballet Theatre y el Joffrey Ballet. Aquí la vemos realizando uno de los movimientos característicos de sus coreografías, de una soltura y estética sorprendentes.

El tercer periodo de la danza moderna empezó al terminar la II Guerra Mundial en 1945 y aún continúa. Bailarines estadounidenses, como Alwin Nikolais, Merce Cunningham, James Waring, Paul Taylor, Alvin Ailey y Twyla Tharp, se inspiraron en la diversidad de estilos de danza del siglo XX. Sus trabajos combinan y fusionan técnicas extraídas de la danza social, el ballet y la danza moderna. (En los años que siguieron a la II Guerra Mundial, los coreógrafos de ballet clásico utilizaban con la misma libertad la danza moderna).

Nikolais Dance Company
Hoy la danza contemporánea hace tanto hincapié en la técnica física como en los contenidos emocionales. Coreógrafos como Alwin Nikolais basan su trabajo en las formas nuevas, creadas por los bailarines. Esta escena pertenece a la obra Sanctum, interpretada por su compañía en el Henry Street Playhouse de Nueva York. Los bailarines se cubren con una tela elástica que se estira en cada uno de sus movimientos.

Merce Cunningham revolucionó la danza convencional al fusionar la técnica de Graham con el ballet tradicional, localizando la fuente del movimiento en la columna vertebral. Estructuraba el movimiento a través de métodos aleatorios y consideraba la música y el decorado como independientes de la danza. Sus obras descubren a bailarines que, individualmente, experimentan sobre su relación con el tiempo presente y el espacio abstracto, en lugar de hacerlo con la historia y el lugar.

Beach Birds for Camera, de Merce Cunningham
Beach Birds for Camera, del coreógrafo estadounidense Merce Cunningham, se estrenó en teatro y, más tarde, su coreografía se cambió casi por completo para adaptarla a la filmación de una película. Los movimientos abstractos y la aparente ausencia de un argumento narrativo son características de la moderna coreografía de Cunningham.

James Waring y, más recientemente, Twyla Tharp han trabajado con compañías de ballet clásico y con sus propias compañías de ballet moderno. Junto a Paul Taylor y Alwin Nikolais, emplearon el humor en sus coreografías, al hacer parodias sobre su propio estilo y sobre otros tipos de danza.
Tharp empezó su carrera dentro de la vanguardia de la década de 1960. Durante este tiempo de conflicto social, los bailarines estadounidenses Yvonne Rainer, Trisha Brown, Meredith Monk y otros crearon trabajos en el límite de lo que se puede considerar danza. Se interesaron por las actividades cotidianas, la manipulación de objetos y de medios de comunicación. Aunque sus trabajos fueron aceptados, pocos alcanzaron el éxito de Tharp.
La danza moderna (o posmoderna) de mediados de 1980 no se interesa por las técnicas tradicionales y se apoya en elementos teatrales y en recursos pictóricos y literarios. El Tanztheater, fundado por la coreógrafa y bailarina alemana Pina Bausch, ha presentado largos espectáculos combinando medios de comunicación audiovisuales como en Los siete pecados capitales (1976), inspirada en la tradición de la danza expresiva de Kurt Jooss. Otros notables bailarines posmodernos son los estadounidenses Mark Morris, quien trabajó con Twyla Tharp, y el bailarín de ballet clásico Elliot Feld; también hay que mencionar a Karole Armitage, bailarina y coreógrafa de The Molino Room (1986), que bailó con Mijaíl Baryshnikov y el American Ballet Theatre en 1986. El trabajo de Armitage se caracteriza por movimientos que imitan a los insectos y por violentas confrontaciones. Entre las obras creadas para su propio grupo está In the Watteau Duets (1985), que mezcla el baile de puntas con movimientos de torso, dentro del estilo de Merce Cunningham. También ha suscitado mucho interés un grupo de bailarines japoneses formados en la danza clásica y moderna llamados Sankai Juku. Su trabajo está basado en el butoh, forma de danza-teatro que evita la coreografía estructurada y se esfuerza por expresar emociones primitivas utilizando la mínima cantidad de vestuario y movimiento. En sus espectáculos, los bailarines se suspenden boca abajo de cuerdas y son bajados lentamente mientras sus cuerpos se van desenrollando.

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