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Guerra Franco-prusiana





El invento de las Guerras
Guerra Franco-prusiana

Guerra Franco-prusiana, conflicto bélico que tuvo lugar desde julio de 1870 hasta mayo de 1871, en el que Francia fue derrotada por los estados alemanes liderados por Prusia.
La razón que realmente desencadenó el conflicto fue el afán del dirigente prusiano Otto von Bismarck por conseguir la supremacía de Prusia dentro de Alemania y, como paso previo para la consecución del objetivo principal —la unificación alemana—, eliminar la influencia de Francia sobre el futuro Estado alemán, constituido en medio del fragor de la guerra el 1 de enero de 1871 bajo la denominación de II Imperio Alemán. Por otro lado, Napoleón III, emperador de los franceses desde 1852, pretendía recuperar el prestigio perdido en su país y en el extranjero como consecuencia de los numerosos reveses diplomáticos sufridos, y más concretamente por la expansión y el aumento del poder de Prusia después de la derrota del Imperio Austriaco en la Guerra Austro-prusiana de 1866. Además, la fuerza militar de Prusia, que ya se había evidenciado durante la guerra con Austria, constituía una amenaza para el dominio de Francia sobre el continente europeo.

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ACONTECIMIENTOS PREVIOS
La causa directa que dio lugar a la Guerra Franco-prusiana fue la presentación en 1869 de la candidatura de Leopoldo, príncipe de Hohenzollern-Sigmaringen, como aspirante al trono de España, vacante debido al destronamiento de la reina Isabel II por la revolución de 1868. Leopoldo había aceptado esta propuesta persuadido por Bismarck. El gobierno francés, alarmado ante la posibilidad de una alianza entre Prusia y España a raíz de la ocupación del trono español por un miembro de la familia Hohenzollern (a la que pertenecía el propio rey prusiano Guillermo I) amenazó a Prusia con declararle la guerra en el caso de que no se retirara la candidatura de Leopoldo. El embajador francés destinado en Berlín, el conde Vincent Benedetti, fue enviado al balneario de Ems (en el noroeste de Alemania, en el actual estado de Renania-Palatinado), donde se encontraba el rey prusiano Guillermo I. La misión del diplomático era solicitar al monarca de Prusia que ordenara al príncipe Leopoldo retirar su candidatura. Guillermo I, pese a la indignación que le acarreó esta petición, dio permiso a Benedetti para que mandara un telegrama a Leopoldo. No fue posible comunicarse con éste, pero su padre, el príncipe Carlos Antonio, envió una respuesta en la que accedía a la retirada de la candidatura en nombre de su hijo.
El gobierno de Napoleón III, aún insatisfecho, decidió humillar a Prusia, incluso a riesgo de provocar una guerra. Antoine Agénor, duque de Gramont y ministro de Asuntos Exteriores francés, exigió que Guillermo I entregara una carta personal en la que presentara sus disculpas a Napoleón III y prometiera que no se volvería a presentar la candidatura del príncipe de Hohenzollern en futuras ocasiones. Guillermo I se entrevistó con Benedetti en Ems y rechazó las peticiones francesas. Ese mismo día, Bismarck obtuvo la autorización de Guillermo I para hacer público el comunicado, conocido como el “telegrama de Ems”, que contenía las demandas de Francia y la negativa de Prusia a cumplirlas. Bismarck modificó este documento de manera que agravara el resentimiento de los franceses y los alemanes. El político prusiano era consciente de que esta acción desencadenaría una guerra con toda seguridad, pero sabía que Prusia estaba preparada; además, contaba con el efecto psicológico que tendría la declaración de guerra por parte de Francia para la adhesión de los estados alemanes del sur a la causa prusiana, con lo que se llevaría a cabo la fase final de la unificación de Alemania.

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EL COMIENZO DE LA GUERRA
Francia declaró la guerra a Prusia el 19 de julio de 1870. Los estados alemanes del sur se unieron inmediatamente al rey Guillermo I para formar un frente común contra Francia, cumpliendo así lo establecido en los tratados firmados con Prusia. Los franceses sólo fueron capaces de movilizar 200.000 hombres; los alemanes, sin embargo, reclutaron en poco tiempo un ejército de unos 400.000 soldados. Todas las fuerzas alemanas se encontraban bajo el mando supremo del rey Guillermo I, que contaba con el gran estratega Helmuth von Moltke como jefe de su Estado Mayor. Tres ejércitos alemanes —comandados respectivamente por el general Karl Friedrich von Steinmetz, el príncipe Federico Carlos y el príncipe heredero Federico Guillermo, que posteriormente sucedería brevemente a su padre al frente de Prusia y del Imperio con el nombre de Federico III— se dirigieron a Francia.
El primer combate terminó el 2 de agosto con la victoria de Francia, que expulsó a un pequeño destacamento prusiano de la ciudad de Sarrebruck (Saarbrücken), próxima a la frontera franco-alemana. Sin embargo, las tropas francesas, al frente de las cuales se encontraba Edme Patrice Maurice Mac-Mahon, fueron derrotadas en las batallas más importantes, que tuvieron lugar en Weissenburg (4 de agosto), Wörth (6 de agosto) y Spichern (6 de agosto), todas ellas en la región de Alsacia. Mac-Mahon recibió la orden de replegarse sobre Châlons-sur-Marne (en la actualidad Châlons-en-Champagne). Se decidió que Achille-François Bazaine, que estaba al mando de las tropas francesas situadas al este de la ciudad de Metz, debía permanecer en esa posición y conservarla a toda costa. Estas órdenes dejaron divididas a las fuerzas francesas, que no volvieron a reunirse ni a recuperar la libertad de acción. El 12 de agosto, Napoleón III entregó el mando supremo de los ejércitos franceses a Bazaine, que fue totalmente derrotado en las batallas de Vionville (15 de agosto) y Gravelotte (18 de agosto) y tuvo que permanecer en Metz, donde fue sitiado por dos ejércitos alemanes. Fue entonces cuando se le ordenó a Mac-Mahon liberar esta ciudad, pero fue sorprendido por los alemanes, que derrotaron a sus tropas en Beaumont el 30 de agosto, después de lo cual el militar francés decidió que su ejército se retirara a la ciudad de Sedan.

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LA BATALLA DE SEDAN Y LA CAPTURA DE NAPOLEÓN III
La batalla decisiva de la guerra comenzó en Sedan la mañana del 1 de septiembre de 1870. Mac-Mahon fue gravemente herido alrededor de las siete de la mañana, y el general Emmanuel Félix de Wimpffen quedó al frente de las tropas una hora y media después. La batalla se prolongó hasta las cuatro de la tarde, cuando Napoleón III, que había llegado a Sedan, asumió el mando. El Emperador francés, al tomar conciencia de la desesperada situación en que se encontraba, ordenó que se enarbolara la bandera blanca. Los términos de la rendición se negociaron durante la noche; al día siguiente, Napoleón III, junto con 83.000 hombres, capituló ante los alemanes.
Cuando se supo en París la noticia de la captura del Emperador, se produjo una rebelión, se disolvió la Asamblea Nacional y se proclamó la III República (aunque se suele también fijar la fecha de su nacimiento en 1875, cuando tuvo lugar la aprobación de la Constitución). Estrasburgo, uno de los últimos puntos en los que los franceses confiaban detener el avance alemán, se rindió antes de finales de septiembre, con lo que París se encontraba totalmente rodeada. Léon Gambetta, el jefe del nuevo gobierno francés, protagonizó una espectacular huida en globo el 7 de octubre, y junto con su principal ayudante estableció un gobierno provisional en la ciudad de Tours. Desde allí, ambos organizaron la formación y equipamiento de 36 divisiones militares. No obstante, todas las acciones de estas tropas fracasaron y finalmente fueron conducidas a Suiza, donde se las desarmó y apresó.

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EL SITIO DE PARÍS, LA CAPITULACIÓN DE FRANCIA Y LA OCUPACIÓN ALEMANA
Sitio de París (1870)
La instalación defensiva que muestra la imagen es obra de los parisinos asediados por las tropas prusianas en 1870.

El mariscal Bazaine, con un ejército de 173.000 hombres, se rindió en Metz el 27 de octubre. Mientras tanto, París sufría el sitio y los bombardeos de los alemanes. Sus ciudadanos tuvieron que iniciar el 19 de enero de 1871 las negociaciones para la capitulación.
Un día antes, el 18 de enero, había tenido lugar el acontecimiento con el que culminaban los constantes esfuerzos de Bismarck por llevar a cabo la unificación alemana: Guillermo I, el rey de Prusia, fue coronado emperador de Alemania en la galería de los Espejos del palacio de Versalles: había nacido el II Imperio Alemán (II Reich para la historiografía alemana). La rendición oficial de París tuvo lugar el 28 de enero y, a continuación, se pactó un armisticio de tres semanas. La Asamblea Nacional francesa, elegida para negociar la paz, se reunió en Burdeos el 13 de febrero y nombró a Adolphe Thiers jefe del poder ejecutivo. En marzo, los parisinos se rebelaron contra la nueva Asamblea y constituyeron el gobierno revolucionario de la Comuna de París. Se declararon en contra del armisticio y lucharon cruentamente contra las tropas enviadas por Thiers para suprimir la sublevación. La guerra civil se prolongó hasta mayo, mes en el que se rindieron los revolucionarios.
El Tratado de Frankfurt, firmado el 10 de mayo de 1871, puso fin a la guerra entre Francia y Alemania. En este documento se estipulaba que la provincia francesa de Alsacia (a excepción de Belfort) y parte de Lorena (incluida Metz) habían de pasar a manos del II Imperio Alemán; Francia debía pagar una indemnización de guerra de 5.000 millones de francos-oro, y sería ocupada por tropas alemanas hasta que completara el pago de la cantidad impuesta. Esta onerosa obligación se cumplió en septiembre de 1873. Ese mismo mes, las tropas alemanas abandonaron Francia, después de casi tres años de ocupación, pero el problema surgido respecto al área fronteriza de Alsacia-Lorena trajo consigo el nacimiento de una carrera de armamentos que presagió futuros conflictos.

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