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El Contrabajo




Charlie Mingus, contrabajista de jazz
En la década de 1940, músicos como Charlie Parker, Dizzy Gillespie y John Coltrane desarrollaron un nuevo estilo de jazz que se llamó bebop. En él se mezclaban las disonancias y los acordes comprimidos con la interpretación solista. Charlie Mingus experimentó hacia 1955 con nuevas digitaciones y complejas progresiones armónicas. Su labor rompió el estereotipo según el cual los contrabajistas sólo podían acompañar rítmicamente y aumentaron las posibilidades de interpretación solista.

Contrabajo, el instrumento más grande y grave de la familia de la cuerda frotada. Mide normalmente 1,8 m de alto, tiene cuatro cuerdas afinadas por cuartas en mi1, la1, re2 y sol2 y suena una octava por debajo de su notación. En algunos casos se añade una quinta cuerda grave afinada en si1. Hay instrumentos en los que la cuerda en mi1 se prolonga mecánicamente en el clavijero, con lo que llega a producir el do1. Existe también la llamada afinación solista fa#, si, mi1, la1. Su registro alcanza, junto a la tuba, la zona más grave de la orquesta.
En los siglos XVIII y XIX coexistieron tres bajos de cuerda (a menudo afinados en la2, re3 y sol3), que sobreviven en la música folclórica de la Europa del este. Los antiguos bajos de los siglos XVI y XVII tenían cuatro o cinco cuerdas (excepcionalmente seis). Aunque ya en una fecha tan lejana como 1493, el italiano Bernardo Prospero señala la presencia en Mantua de músicos españoles procedentes de Roma que tocaban “viole grande quasi como me”, lo que sugiere un posible origen español y una ulterior evolución a partir de la vihuela de arco del renacimiento. Puede considerarse un instrumento híbrido al poseer características de la familia de las vihuelas de arco (violas da gamba) junto a otras específicas de la familia de los violines, y algunas referencias históricas señalan la presencia simultánea de instrumentos de ambas familias.
Las orquestas de baile modernas añaden una cuerda aguda a los contrabajos, afinada en do3. Hasta el siglo XIX los contrabajistas usaron arcos con la vara curvada hacia afuera en relación con el encerdado; mucho después de que fuera normal el arco curvado hacia adentro en el violín, la viola y el violonchelo. El arco antiguo sigue en uso junto a los arcos modernos desarrollados en el siglo XIX. Entre los virtuosos del contrabajo debemos incluir al italiano Domenico Dragonetti, autor de conciertos, sonatas y diversas reducciones para el instrumento, al director ruso Serge Koussevitzki, que también ha escrito para contrabajo, y al contrabajista de jazz estadounidense Charlie Mingus.


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