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La Lengua hebrea




Alfabeto hebreo
El alfabeto hebreo se compone de 22 caracteres, y se escribe de derecha a izquierda. Al igual que en el caso del árabe, la escritura hebrea carece de representación para las vocales, que se pueden indicar mediante marcas especiales arriba, abajo o al lado de las consonantes. Hay cinco caracteres que se escriben de una manera diferente denominada forma final, cuando aparecen al final de una palabra.

Lengua hebrea, lengua semítica adoptada originariamente por los ‘ibri, o israelitas, cuando tomaron posesión de la tierra de Canaán, al oeste del río Jordán, en Palestina. También se la ha llamado cananeo y judío, después de la fundación del reino de Judá. Al hebreo clásico, la lengua de la Biblia, le sucedió una forma intermedia, el hebreo mísnico, (de la Mishná, la tradición oral del pueblo judío) en torno al siglo III a.C. Durante la edad media conoció una época de continuidad que duró hasta entrado el siglo XVIII, cuando por influjo de la ilustración se produjo la renovación cultural llamada Haskalá. A partir de 1870, la lengua hebrea se modernizó y fue Eliezer ben Yehuda quien la fijó, gracias a un gran diccionario de hebreo; desde entonces ha evolucionado poco.
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HEBREO BÍBLICO
La lengua en la que se escribió la mayor parte del Antiguo Testamento fue una lengua viva, al menos desde el siglo XII hasta el siglo II a.C. Cuando los fenicios se anexionaron Canaán se siguió hablando hebreo, aunque el fenicio también fuera lengua semítica, lo que muestra la similitud de las lenguas; si se impuso el hebreo fue porque entre lenguas íntimamente relacionadas triunfaba la lengua considerada más importante. A partir del siglo III a.C., los judíos que vivían en Palestina utilizaron el hebreo-arameo tanto para hablar como para escribir. Sin embargo, los que emigraron adoptaron la lengua vernácula del país en el que se hubieran asentado, aunque mantuvieron el hebreo como lengua escrita, ritual y sagrada, la cual, a lo largo de los siglos ha experimentado periódicos despertares literarios.
El alfabeto original del hebreo constaba únicamente de consonantes; los signos vocálicos así como la pronunciación, que siempre se estimaron como pertenecientes al hebreo bíblico, han sido una recreación de quienes lo han estudiado, los llamados masoretas, a partir del siglo V d.C. También ellos han apreciado que existen varias diferencias dialectales estandarizadas.
Su vocabulario era muy restringido. Empleaba adjetivos concretos con nombres abstractos. Como tenía pocas partículas relacionantes y los tiempos verbales pretéritos se reducían a dos (el perfecto y el imperfecto), para evitar la ambigüedad al expresar los conceptos relativos a la duración, se recurría a varios mecanismos sintácticos. La acción pasada se indicaba gracias al primero de una serie de verbos que iba en perfecto, mientras que los restantes se ponían en imperfecto; la acción presente o futura se indicaba con el primer verbo en imperfecto y los siguientes en perfecto.
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HEBREO POSTBÍBLICO
El hebreo mísnico o rabínico que se fecha a partir del 200 d.C., era la lengua de la Mishná. Se trataba únicamente de una modalidad de la lengua escrita, pero era más dúctil y práctica que la bíblica. Su léxico, así como las innovaciones sintácticas, eran de origen claramente arameo; tomó neologismos procedentes del griego, del latín y del persa. Modificó las palabras del hebreo bíblico con significados y formas nuevas y precisó con mayor claridad las expresiones de tiempo. En la edad media, la influencia árabe en los escritos filosóficos incrementó su léxico, al igual que palabras que se introdujeron de carácter filosófico y científico. Desde el siglo IX en adelante incluso se evitó el uso de este hebreo.
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HEBREO MODERNO
En el siglo XIX, cuando los judíos comenzaron a regresar a Palestina, se retomó el hebreo como lengua hablada. Es la única lengua hablada que se basa en una lengua escrita. El hebreo moderno, ivrit, ha sido declarado lengua oficial del estado de Israel desde el año 1948. Al igual que el resto de los idiomas semíticos, se escribe de derecha a izquierda. Su alfabeto consta de veintidós caracteres y su léxico se basa en el hebreo bíblico o clásico y su sintaxis en el mísnico o rabínico. Las vocales largas se representan en la escritura por medio de unas consonantes cuyo sonido no se emite. En los libros escolares de escritura y en la poesía se emplean los signos de los masoretas, que son puntos y rayas para indicar las vocales. Se modula la pronunciación siguiendo las pautas de los judíos sefardíes de origen hispano que viven sobre todo en Turquía, Grecia y Bulgaria. Para adaptar la antigua lengua escrita a las necesidades de una lengua actual, se ha necesitado un gran número de neologismos, especialmente en la terminología científica; solamente el profesor Eliezer ben Yehuda, de origen lituano, acuñó cuatro mil a partir de las raíces que proceden del hebreo clásico. También han ejercido influencia en este hebreo moderno las lenguas nacionales que traen consigo los inmigrantes judíos, el yidis y la lengua de los judíos del este europeo o asquenazíes.


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