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El invento del Boom de la Literatura latinoamericana




Gabriel García Márquez
El renombrado escritor colombiano Gabriel García Márquez recibió el Premio Nobel de Literatura en 1982. En sus novelas y relatos breves se entremezclan realismo y elementos de naturaleza fantástica. Entre sus obras más conocidas destacan Cien años de soledad (1967),El otoño del patriarca (1975) y El amor en los tiempos del cólera (1985).


Boom de la Literatura latinoamericana, núcleo de escritores hispanoamericanos que en la década de 1960 adquirieron notoriedad o fueron lanzados como novedades por diversas editoriales, sobre todo de Barcelona (España).
En torno a estos escritores, casi todos ellos narradores y mayoritariamente novelistas, actuaron algunos críticos de España y América (Carlos Barral, José María Castellet, Emir Rodríguez Monegal, Ángel Rama), premios literarios como los de Biblioteca Breve y Formentor, revistas como Mundo Nuevo y Libre (ambas de París), y la coincidencia inicial, luego muy cuestionada, de apoyar la Revolución Cubana. Otro rasgo interesante es que estos escritores, por razones de exilio político o de distanciamiento cultural, vivieron largas temporadas en Europa, sobre todo en París y Barcelona.
En general, y sin tratarse de una generación ni de un movimiento literario, se observan en estos escritores algunas reformas técnicas provenientes del surrealismo y de la literatura estadounidense del siglo XX, así como del llamado realismo mágico y de la literatura fantástica. También cabe anotar que se deja atrás todo rastro de regionalismo, costumbrismo y neoindigenismo.
Las obras y autores que suelen considerarse señeras del “boom” son: Rayuela (1963) de Julio Cortázar, La muerte de Artemio Cruz (1962) de Carlos Fuentes, La ciudad y los perros (1962) de Mario Vargas Llosa y Cien años de soledad (1967) de Gabriel García Márquez. Novelistas que también pertenecen a este núcleo, aunque publicaron en la década de 1950 o durante la primera mitad de la de 1970, son: Juan Rulfo con El llano en llamas (1953), José Lezama Lima con Paradiso (1966), Guillermo Cabrera Infante con Tres tristes tigres (1967), José Donoso con El obsceno pájaro de la noche (1970) y Augusto Roa Bastos con Yo, el Supremo (1974).
A la sombra del “boom” se crea una nueva promoción de escritores que se incorporan también a la notoriedad de la literatura hispanoamericana con obras que traspasarán las fronteras de sus respectivos países y que serían consideradas innovadoras en el arte de narrar: Severo Sarduy, Fernando del Paso, Manuel Puig, Augusto Monterroso, Alfredo Bryce Echenique o Reinaldo Arenas.


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