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Primera fase: la supremacía del Eje en la Segunda Guerra Mundial






El número de tropas de las fuerzas alemanas y polacas era prácticamente similar. Hitler envió 1,5 millones de soldados y el mariscal polaco Edwar Rydz-Smigly esperaba reunir 1,8 millones de hombres. Sin embargo los alemanes contaban con seis divisiones panzer (‘acorazadas’) y cuatro divisiones motorizadas; los polacos sólo disponían de una brigada acorazada, una motorizada y algunos batallones de carros de combate. Las Fuerzas Aéreas alemanas estaban formadas por 1.600 aeronaves de último modelo, mientras que la mitad de los 935 aviones polacos eran obsoletos.
3.1.1
La guerra relámpago en Polonia
Efectos de la blitzkrieg en Polonia
Alemania invadió Polonia el 1 de septiembre de 1939. El Ejército polaco esperaba que el ataque se produjera a lo largo de la frontera polaca, pero Hitler puso en práctica una nueva estrategia denominada blitzkrieg (guerra relámpago): multitud de bombarderos alemanes destruyeron los ferrocarriles de Tczew —como muestra la imagen—, lo que imposibilitó la movilización militar de las fuerzas polacas. Cientos de tanques arrollaron las defensas polacas y se adentraron en el país. Los polacos ofrecieron una gran resistencia, pero la Unión Soviética invadió el este del país el 17 de septiembre. A finales de ese mes, Polonia ya había caído.

La estrategia polaca consistía en una rígida defensa de toda la frontera y preveía varias semanas de escaramuzas preliminares con los alemanes. No obstante, ambos cálculos resultaron incorrectos. En la mañana del 1 de septiembre, oleadas de bombarderos alemanes atacaron las líneas férreas y bloquearon la movilización polaca. Durante los cuatro días siguientes, dos grupos militares —procedentes de Prusia Oriental y Silesia, respectivamente— abrieron el paso a las unidades de avance acorazadas que se dirigían con rapidez hacia Varsovia y Brest. En esto consistía la blitzkrieg (en alemán, ‘guerra relámpago’): desplegar de forma simultánea fuerzas acorazadas, aviación e infantería para realizar un movimiento en forma de pinza y envolver al enemigo en un breve espacio de tiempo.
Los alemanes rodearon Varsovia entre el 8 y el 10 de septiembre, bloqueando a las fuerzas polacas al oeste de la capital. El 17 de septiembre, un segundo y más profundo movimiento envolvente se cerró cerca de Brest. Ese mismo día, el Ejército Rojo soviético atacó la frontera. Prácticamente toda Polonia había sido invadida el 20 de septiembre; el 6 de octubre capituló el fuerte de Kock, último bastión de la resistencia polaca.
3.1.2
La guerra ficticia
Si los franceses y británicos hubieran lanzado una ofensiva por el oeste, Polonia habría podido proseguir la lucha, pero la campaña tendría que haber sido asumida principalmente por los franceses hasta que llegaran suficientes fuerzas británicas; sin embargo, la estrategia de Francia era eminentemente defensiva y consistía en defender la Línea Maginot, fuertemente fortificada. Tras la fulgurante invasión de Polonia, ninguno de los dos bandos emprendió nuevas acciones. Los británicos y franceses, un tanto inquietos, comenzaron a elaborar planes para evitar una nueva guerra mundial. Hitler realizó una oferta de paz con poca convicción, a la vez que ordenaba a sus generales prepararse para atacar los Países Bajos y Francia. El Alto Mando Alemán, que no confiaba en poder repetir en Francia la ofensiva realizada en Polonia, solicitó más tiempo para conquistar los Países Bajos, Bélgica y la costa francesa del canal de la Mancha. Salvo en el mar, donde los submarinos alemanes asediaban a las naves mercantes y la Armada británica había impuesto el bloqueo, fue tan escasa la actividad en las primeras semanas de octubre que la prensa estadounidense denominó a esta situación la ‘guerra ficticia’.
3.1.3
La Guerra Ruso-finesa
El 30 de noviembre, después de dos meses de discusiones diplomáticas, la URSS declaró la guerra a Finlandia, iniciándose así la denominada Guerra Ruso-finesa. Stalin estaba decidido a llevar a cabo su propia guerra relámpago, pero los fineses, mandados por el mariscal Carl Gustaf Emil von Mannerheim resistieron el ataque inicial de unas tropas soviéticas superiores en número, y continuaron la lucha al año siguiente.
La ofensiva sobre Finlandia realizada por la URSS suscitó la indignación de la opinión mundial y brindó una oportunidad a los británicos y franceses. Éstos habían centrado su atención desde tiempo atrás en la mina de hierro de la ciudad sueca de Kiruna, que representaba la principal fuente de este mineral para Alemania. Durante el verano, la mena era enviada a Alemania a través del mar Báltico; en invierno, era trasladada al puerto noruego de Narvik —sin hielo pese a la época— y después embarcada en naves que atravesaban las aguas neutrales de Noruega. El ferrocarril de Narvik-Kiruna también se unía por el este con los ferrocarriles fineses; por lo tanto, una fuerza anglo-británica mandada para ayudar a Finlandia estaría automáticamente en posición de ocupar Narvik y Kiruna. El problema era conseguir que Noruega y Suecia cooperaran, a lo cual ambas se negaron.
En Alemania, el jefe de operaciones navales, el almirante Erich Raeder, apremió a Hitler para que invadiera Noruega, con lo que quedaría garantizada la seguridad de los puertos del océano Atlántico, pero el Führer no mostró interés por este plan hasta finales de enero de 1940. Las primeras observaciones sugerían que la mejor forma de invadir Noruega era realizar desembarcos simultáneos en las ocho ciudades portuarias que se encontraban entre Narvik y Oslo. Dinamarca, que no representaba ninguna dificultad desde el punto de vista militar, podría favorecer el desarrollo del plan, puesto que disponía de aeródromos cercanos a Noruega.
3.1.4
Dinamarca y Noruega
Stalin, que temía una intervención extranjera, puso fin a la Guerra Ruso-finesa el 8 de marzo y estableció unos términos que obligaban a Finlandia a entregar ciertos territorios, pero le permitían conservar su independencia. Los británicos y los franceses necesitaban entonces encontrar un pretexto para realizar su plan de invasión de Narvik y Kiruna; decidieron situar minas en las inmediaciones del puerto de Narvik. Su objetivo era provocar una reacción violenta por parte de los alemanes, lo que les permitiría pasar al lado noruego y llegar así hasta Narvik.
Hitler aprobó el plan de invasión de Noruega y Dinamarca el 2 de abril, y los buques de guerra se hicieron a la mar el día 7. Dinamarca se rindió inmediatamente, y los desembarcos de tropas efectuados el día 9 se realizaron con éxito en todos los puntos previstos salvo en Oslo, que fue ocupado por los alemanes al atardecer; no obstante, el gobierno noruego, que había decidido luchar, se trasladó a Elverum. Aunque los noruegos, con la colaboración de 12.000 soldados británicos y franceses, consiguieron resistir en la zona que se extendía entre Oslo y Trondheim hasta el 3 de mayo. La situación en Narvik era diferente. Allí, 4.600 alemanes luchaban contra 24.600 británicos, franceses y noruegos respaldados por los cañones de la Armada británica. Los alemanes resistieron en Narvik hasta el 28 de mayo; tuvieron que retroceder hasta la frontera con Suecia en la primera semana de junio, pero cuando estaban a punto de rendirse, las derrotas militares sufridas por los aliados en Francia obligaron a los británicos y franceses a reclamar a las tropas destacadas en Narvik.
3.1.5
Los Países Bajos
Al llegar la primavera, Hitler había elaborado un proyecto mejor para la campaña contra Francia y los Países Bajos. El primer plan consistía en atravesar Bélgica tal y como se había hecho durante la I Guerra Mundial. Sin embargo, el general Erich von Manstein y algunos de sus asesores le habían persuadido para que trasladara el grueso de sus tropas al sur de Luxemburgo y al bosque de las Ardenas, puesto que el enemigo nunca esperaría que se realizara un ataque desde esta zona. Los carros de combate podrían marchar con rapidez hacia el noroeste desde las Ardenas después de alcanzar la costa y derrotar al enemigo en Bélgica; retrocederían y atacarían por el sureste, desde la retaguardia de los ejércitos franceses situados en la Línea Maginot.
Cuando comenzó el ataque el 10 de mayo de 1940, ambos bandos disponían aproximadamente del mismo número de tropas y carros de combate, aunque las fuerzas aéreas alemanas eran superiores a las de los aliados. No obstante, la ventaja decisiva de los alemanes consistía en que habían planeado todos sus movimientos detalladamente. Sus oponentes tuvieron que improvisar una estrategia, debido en parte a que belgas y neerlandeses se mantuvieron neutrales hasta el último momento. Además, los británicos y los franceses no estaban preparados para hacer frente a las fuerzas acorazadas alemanas. Los carros de combate aliados se dispersaban entre la infantería, mientras que los de los alemanes se mantenían juntos en un grupo panzer (‘acorazado’).
El 10 de mayo, las tropas aerotransportadas alemanas llegaron a Bélgica y los Países Bajos para apoderarse de los aeródromos, puentes y la gran fortaleza belga de Eben-Emael. El Ejército neerlandés se rindió el 14 de mayo, varias horas después de que los bombarderos destruyeran la zona financiera de Rotterdam. Ese mismo día, el grueso de las fuerzas alemanas partió de las Ardenas por la retaguardia de los ejércitos británicos y franceses que apoyaban a las tropas belgas, en dirección a la costa.

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