El Velcro




 El Velcro

Se denomina velcro a un sistema de apertura y cierre rápido. Cuenta en un lado con unos ganchos más o menos deformables que se agarran a una tira de fibras enmarañadas. La palabra proviene del francés velours (terciopelo) y crochet (gancho). Velcro es una marca registrada.

Se cuenta que en 1948, tras venir de un paseo por el campo con su perro, el ingeniero suizo George de Mestral descubrió lo complicado que resultaba desenganchar de sus pantalones y del pelo de su perro los frutos del cardo alpino (Xanthium spinosum) y otras plantas. Tras su estudio inventó el velcro.

A partir de la segunda mitad del siglo XX el uso del velcro se ha popularizado tanto que ha desplazado en multitud de prendas y complementos a los cordones,a las cremalleras y a los botones.

El inventor suizo George de Mestral se obsesionó tanto por quitar semillas de cardo alpino de sus prendas y del pelo de su perro que se puso a estudiar una de estas semillas bajo el microscopio y así descubrió el secreto de su adhesividad. Inventó el velcro, uniendo las  palabras Velour (terciopelo) y Crochet (gancho). Ahora, el velcro se usa en miles de productos que van desde ropa hasta bolsas de todos tipos.

El Zipper o cremallera




El Zipper o cremallera

En 1913 se inventa el la cremallera o zipper, ingenioso  artilugio que permite el fácil  cierre y apertura de de diferentes tipos de bolsas, botas y universalmente usado en nuestros pantalones, también es responsable de dolorosos accidentes que ocurren principalmente en la niñez al trabar sus precisos dientes en la delicada piel. La mayor fábrica de zipper proviene  de una fábrica en la ciudad de Qiaotu, en la provincia  china de Zhejiang. Las fábricas de zippers en Qiaotu producen cerca del 80% de los zippers en el mundo, unos 124 millones al año, suficientes para darle cinco veces la vuelta al mundo o de llegar a medio camino entre la Tierra y la Luna. El crédito de este invento pertenece a Gideon Sundback. En 1913, el ingeniero sueco hizo el primer zipper moderno para atar botas altas.

La Goma de Borrar




La Goma de Borrar

Extraño, tal vez, pero llevó 200 años tras la invención del lápiz de minas para que alguien ideara la goma de borrar. Hasta entonces, los dibujantes tenían que usar pan. El ingeniero inglés Edward Naine vio el potencial que tenía la goma para hacer un mejor trabajo. Lo hizo pero, como el pan, era poco durable. El advenimiento de una goma vulcanizada más durable en 1839 (un método implantado por el inventor de las llantas, Charles Goodyear) selló el futuro de la goma de borrar. Hymen Lipman concibió el lápiz “todo en uno” en 1858.

Una goma de borrar, también llamado borrador, es un instrumento de mano cuya finalidad es eliminar trazos erróneos generalmente de lápiz, aunque también puede ser de tinta o marcador. Es fundamental en la corrección de errores en la escritura generalmente a lápiz, aunque existen también gomas que borran tinta normalmente de color azul o amarillo.

El borrador tiene una consistencia parecida a la goma, de ahí su nombre. Algunas contienen materiales plásticos como el titinilio, plástico extraído del tratamiento del titanio y vinilo. Ciertos lápices poseen goma de borrar en un extremo.

Su materia prima es extraída de un árbol de la selva virgen en Brasil, llamado "Árbol de caucho" o "Seringueira".

Normalmente los colores de las gomas determinan su uso:

    * Blanca: para borrar lápiz.
    * Azul: para borrar tinta.
    * Color carne a rojiza: como la que viene en los extremos de los lápices para borrar trazos incorrectos de los mismos.
    * Café clara de migajón: borra trazos de lápiz.
    * Negra: es un tipo de goma de borrar empleada para gastar bromas ya que no borra.
    * Goma de borrar de nata.
    * Goma de borrar de pan: se elabora con miga de pan. También se le conoce como goma de migajón. Se recomienda su empleo cuando se trata de borrar superficies grandes de texto o dibujo.
    * Goma de cartucho recargable: se asemeja a un marcador grueso, llamado portagomas y funciona con repuestos de goma. Se les saca goma conforme se va desgastando. Se recomiendan cuando se trata de borrar con precisión un tramo pequeño de superficie.
    * Goma de tinta de dibujo técnico: viene en color amarillo y se emplea en borrar trazos de estilógrafo diversos.
    * Goma tipo portaminas: se coloca la mina de goma dentro de un cilindro para borrar con más presión; se va sacando más punta conforme se requiera.

El Bolígrafo




El Bolígrafo


Si el periodista húngaro Laszlo José Biró no hubiera vendido la patente del primer bolígrafo, su fortuna (murió en 1985) hubiera sido de billones. Tal como sucedió, Biró vendió la patente al Barón Bich en 1950. La hazaña de Biró fue el diseño de una punta redondeada capaz de liberar en el papel la tinta que ya desde entonces se usaba en las imprentas. Hoy en día, se venden aproximadamente 14 millones de bolígrafos cada día, lo que hace de la pluma el gadget más exitoso de todos los tiempos.

Un bolígrafo, lapicera, birome, plumero o esferógrafo es un instrumento de escritura. Se trata del más popular y utilizado del mundo, y se caracteriza por su punta de carga, que contiene una bola generalmente de acero o tungsteno, que, en contacto con el papel, va dosificando la tinta a medida que se la hace rodar, del mismo modo que un desodorante de bola. Puede ser de punto fino o mediano.

Básicamente es un tubo de plástico o metal que contiene la tinta, teniendo en un extremo la punta de escritura, que engarza una pequeña esfera o bola, de la que toma el nombre, y que sirve para regular la salida de tinta al papel de forma fluida y constante. Este tubo o "carga" (de tinta) se encuentra en el interior de un armazón que permite asirlo con comodidad. Dicho armazón puede ser de dos partes (base y tapón) o de una sola, con diversos mecanismos que sacan o retraen la punta de la carga para protegerla de golpes y evitar que manche cuando se lleva en el bolsillo. La masiva producción ha hecho que su costo sea muy bajo y lo ha convertido en el instrumento universal de escritura manual.

La historia cuenta que Laszlo estaba molesto por los trastornos que le ocasionaba su pluma fuente cuando ésta se le atascaba en medio de un reportaje y que obtuvo la idea de su invento observando a unos niños mientras jugaban con bolitas en la calle. En algún momento, una de ellas atravesó un charco y al salir siguió trazando una línea de agua sobre la superficie seca de la calle. La dificultad de trasladar ese mecanismo a un instrumento de escritura residía entonces en la imposibilidad para desarrollar esferas de un tamaño suficientemente pequeño. Con esta idea Biro patentó en Hungría, en 1938, bajo licencia británica, un prototipo. Pero nunca se llegó a comercializar.

En 1940 Laszlo, junto a su hermano mayor, y a su socio y amigo Meyne, quien le ayudara a escapar de la persecución nazi, emigraron a la Argentina, donde adquirirían la nacionalidad de ese país. La principal razón por la que habían elegido ese destino fue que en 1938, Agustín Pedro Justo, quien era Presidente de la Nación, lo había invitado a radicarse en la Argentina cuando de casualidad lo conoció en momentos en que Biro estaba en Yugoslavia haciendo notas para un periódico húngaro. Agustín Justo lo vio escribiendo con un prototipo del bolígrafo y maravillado por esa forma de escribir se puso a charlar con él. Biro le habló de la dificultad para conseguir una visa y Justo, que no le había dicho quien era, le dio una tarjeta con su nombre y su ocupación: Presidente de la Nación.

El 10 de junio formaron la compañía Biro-Meyne-Biro. En un garaje con 40 operarios y con un bajo presupuesto perfeccionaron su invento y lo lanzaron al mercado bajo el nombre comercial de Birome (Acrónimo formado por la unión de Biro y Meyne). Al principio los modelos eran sumamente costosos, compitiendo en precio casi con la Parker 51, la estilográfica más costosa en ese momento. Existían varios modelos: dorado, con camisa de oro sellado, de plata, platil, etc. Pero la variante "estudiantil" fue la que obtuvo numerosos premios en el mundo y por ser más económica se puso al alcance del público. Inicialmente, existía el problema que la recarga de tinta debía ser hecha por especialistas, lo que era incómodo y antieconómico. Casi inmediatamente lanzaron el "tanque deslizante", que permitía extraer el tanque vacío desde la puntera y reponerlo con uno nuevo.

Cuando comenzaron a promocionarse se les llamaba esferográfica, nombre patentado, y se hacía hincapié en que siempre estaba cargada, secaba en el acto, permitía hacer copias con papel carbónico, era única para la aviación y su tinta era indeleble. Al respecto, en su última entrevista antes de fallecer, Biro afirmó: "Mi «juguete» dejó 36 millones de dólares en el tesoro argentino, dinero que el país ganó vendiendo productos no de la tierra sino del cerebro".

La cerradura





La cerradura
Los chinos parecen ser los inventores de la cerradura hace unos 4,000 años. Los mecanismos eran muy rudimentarios, generalmente se trataba de un pestillo o vástago que se podía corer desde el lado exterior  de una puerta o portón usando una pieza de metal. Más tarde los egipcios mejoraron  las cerraduras haciendo que el perfil de la llave moviera  los pequeños vástagos que cerraban o abrían.
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Durante la edad media  se usaron varios tipos de cerraduras y candados para asegurar propiedades, y, hasta para preservar la honradez de la mujer en los cinturones de castidad.
Desde fines del siglo XVIII se inventaron y mejoraron varias clases de cerraduras, hasta 1868 en que un norteamericano , Yale, sacó al mercado su famosa cerradura cuyo uso se expandió enormemente.  La cerradura de garfio “Segal”, fue inventada según se cuenta, por un presidiario, Mr. Segal, que cumplía condena por tener la habilidad de abrir toda clase  de cerraduras. En la cárcel Segal se puso a diseñar una cerradura que a l mismo le resultara imposible abrir. Y así surgió la cerradura  de garfios, así llamada, porque una parte de ella, la montada en la puerta movible, engancha los garfios en la parte  de la puerta fija, haciendo imposible que se emplee  la llave especifica.
Aunque este tipo de cerradura también la podía abrir un cerrajero experto sin la llave, sigue siendo en la actualidad  la que más  seguridad ofrece, evitando el desmontar el picaporte o pestillo  del cerrojo.
Una cerradura es un mecanismo de metal que se incorpora a puertas y cajones de armarios, cofres, arcones, etc., para impedir que se puedan abrir y así proteger su contenido.

Este mecanismo se puede accionar mediante una llave de metal, normalmente acero. En la actualidad, aparte de las cerraduras mecánicas, existen otras como las electro-mecánicas o las electrónicas, en las que la llave puede ser una tarjeta de plástico o PVC. La llave encaja en la cerradura por el llamado "ojo", que es un agujero situado normalmente en la parte central del cilindro de la cerradura.

En la actualidad, aproximadamente el 80% de las cerraduras con cilindros mecánicos (con llaves de dientes de sierra o de puntos) e incluyendo entre estas a las de las puertas de seguridad y acorazadas, han dejado de ofrecer la seguridad con la que fueron concebidas a causa de la difusión por internet de técnicas como la del bumping -hasta ahora utilizada en asaltos por bandas organizadas pero hoy accesible a todo tipo de delincuentes- que suponen un riesgo evidente para sufrir accesos indeseados, robos y hurtos. Por ello la tecnología ofrece soluciones aplicadas a las cerraduras que aportan verdadera seguridad, como el caso de las cerraduras con cilindros electrónicos, con el sistema BlueChip o similar.

Se llama cerrajero al oficio o artesano que fabrica, repara o instala cerraduras.

la cerradura se utiliza para cerrar

Clases de cerraduras  

  • Cerradura de bombillo. La que abre con llave que tiene hendiduras longitudinales en su tija actuando como el émbolo de una bomba.
  • Cerradura de combinación. La que solo se puede abrir de un modo determinado.
  • Cerradura de dos pestillos. La que los tiene, uno de llave y otro de picaporte.
  • Cerradura de dos vueltas. Aquélla en que sale el pestillo en dos veces, cada una a cada vuelta de la llave.
  • Cerradura de golpe. La de resorte que cierra con solo empujar la puerta.
  • Cerradura de guardas movibles. La que para mayor seguridad tiene estos accesorios.
  • Cerradura de loba. Aquélla en que los dientes de las guardas son semejantes a las del lobo.
  • Cerradura de llave de pezón. La común de llave maciza que se puede abrir por los dos lados.
  • Cerradura de molinillo. Antiguamente, la que tenía el caño por donde entra la tija de la llave, movible y giratorio sobre el palastro de la cerradura.
  • Cerradura de secreto. La que una vez cerrada solo se puede abrir de una manera determinada.
  • Cerradura de vuelta y media. La que primero actúa como llave y luego como picaporte.
  • Cerradura empanada. La que resulta introducida en una caja en el grueso de larguero de la hoja en que se coloca.
  • Cerradura guarnecida al revés. La más ordinaria que deja ver su mecanismo después de montada.
  • Cerradura recercada. La que oculta su mecanismo dejando ver el pestillo cuando sale hacia el cerradero.

El candado





Un candado es un dispositivo de seguridad que se utiliza como cerradura portátil cuando las puertas donde se ubica no permiten colocar una cerradura normal. El candado resulta más barato que una cerradura y es muy fácil de utilizar. Especialmente adecuado resulta cuando algunos cierres de puertas grandes metálicas se cierran con cadenas de acero. Para bloquear ese cierre, se pone el candado y, entrando su gancho por los eslabones de la cadena y cerrando el candado, queda bloqueada la puerta. Para desbloquear o abrir un candado se utiliza una llave normal de acero, aunque hay algunos que se abren mediante el juego de claves que se introducen en el sistema de cierre que permiten una alineación del cierre y por tanto su apertura. A veces estos candados permiten reprogramar la clave cada vez que se utilizan.
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Los candados tienen una amplia variedad de aplicaciones cotidianas, principalmente en cierres que no se utilicen a menudo, para impedir el acceso de ladrones o intrusos a dependencias privadas que puedan realizar robos, sabotajes o actos vandálicos. Los más grandes y sofisticados se utilizan para el bloqueo de puertas metálicas que se cierran con cadenas.
A finales del siglo XVII Christopher Polhem fundó una fábrica en Stjünsund, y entre otros instrumentos inventó y fabricó un tipo de candado que fue conocido como el candado escandinavo “Polhem”. Harry Soref fundó la empresa Master Lock Company en 1921 y patentó un tipo de candado, mejorando el modelo escandinavo. En abril de 1924 vendió la patente de su candado. Soref creó un candado que era fuerte y barato utilizando un casco de capas de metal, parecido al material que se utilizaba para construir las puertas de una sucursal bancaria. En 1919 presentó este tipo de candado utilizando acero laminado. también se puede utilizar como juguete

El lápiz





El lápiz


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En documentos alemanes muy antiguos, aparece descrito un instrumento  de escribir  que consiste en una pieza de plomo metido en una varilla  de madera, en 1765, la familia Faber inició la fabricación  de lápices hechos  con grafito en Nuremberg  más tarde otros también se dedicaron a la fabricación de lápices  y su uso se generalizó rápidamente, a pesar de su uso masivo jamás lograron sustituir el uso de la pluma de ganso como instrumento de escritura tradicional y de mayor permanencia y colorido. Hoy en día existe una enorme variedad de lápices, para muy diversos usos. Desde lápices especiales para marcar metales, de colores, lápices de cejas, duros, suaves y muchos más. Una versión de su invención dice que fue inventado fue inventado por Josef Hardtmuth, un austríaco del que ahora se conmemora el 250 aniversario de su nacimiento, el 20 de febrero de 1752.

Hijo de un carpintero de Aspern an der Zaya, Baja Austria, Hardtmuth aprendió en Viena el oficio de albañil, llegó a ser arquitecto de los Príncipes de Liechtenstein y fundó posteriormente una fábrica de tejas y una manufactura de loza.

Descontento con la baja calidad de los utensilios de los que entonces se disponía para escribir, tuvo la ocurrencia de mezclar la arcilla con polvo de grafito, formar unas minas y cocerlas, para sumergirlas después en un baño de cera para que el grafito dejara rastro en el papel.

Añadiendo las cantidades adecuadas de arcilla a la mezcla, pudo determinar el grado de dureza del lápiz, y en 1792 fundó su propia empresa en Viena, cuya producción sigue existiendo hoy en día.

Desde antes de 1665 (algunas fuentes dicen desde 1600), un depósito enorme de grafito fue descubierto en Seathwaite Fell, cerca de Borrowdale, Cumbria, Inglaterra.[ Los locales descubrieron que era muy útil para marcar ovejas. Este depósito particular de grafito era extremadamente puro y sólido, y podría ser fácilmente aserrado en palillos. Éste era y sigue siendo el único depósito de gran escala de grafito encontrado en esta forma sólida  La química estaba en su infancia y la sustancia era probablemente una forma de plomo. Por lo tanto, fue llamado plumbago (en latín, plomo). El valor del grafito pronto pasó a ser enorme, principalmente porque podría ser utilizado para alinear los moldes para las bolas de cañón, y el control de las minas fue asumido y resguardado por la corona. El grafito tuvo que ser pasado de contrabando hacia el exterior para el uso en lápices. El grafito, al ser suave, requiere un tipo de casco o cubierta. Los palillos de grafito, al principio, se envolvían en cordeles o en el cuero de oveja para darle estabilidad. La fama de la utilidad de estos primeros lápices se extendió, atrayendo la atención de artistas por todo el “mundo conocido”. Aunque los depósitos de grafito hubieran sido encontrados en otras partes del mundo, no poseían la misma pureza y calidad que los hallados en Borrowdale, y tuvieron que ser machacados para eliminar impurezas y dejar sólo el polvo de grafito. Inglaterra continuó disfrutando de un monopolio en la producción de lápices hasta que se encontró un método de reconstituir el polvo del grafito. Los lápices cuadrados distitivos ingleses continúan haciéndose con palillos cortados de grafito natural desde 1860. Hoy, la ciudad de Keswick, cercana a la zona del hallazgo original del bloque de grafito, tiene un museo del lápiz.

La primera tentativa de fabricar los palillos del grafito pulverizado se llevó a cabo en Núremberg, Alemania, en 1662. Se utilizó una mezcla de grafito, sulfuro, y antimonio.

El lápiz en inglés es comúnmente llamado "pencil" o “lead” plomo, pero los lápices no contienen plomo en sus componentes. El grafito residual de un palillo de lápiz no es venenoso; el grafito es inofensivo si se consume. Fueron los italianos los primeros en idear la sujeción de madera. Una pareja de italianos, Simonio y Lyndiana Bernacotti, fueron los primeros que crearon diseños para el lápiz moderno de carpintería con el fin de marcar sus piezas de madera; sin embargo, su versión era chata, ovalada, un tipo de lápiz más compacto. Hicieron esto al principio ahuecando un palillo de madera de enebro. Poco después crearon una técnica mejorada: se tallaban dos mitades de madera, un palillo del grafito insertado, y luego las dos mitades eran pegadas; esencialmente el mismo método sigue vigente hoy día.

1846. La dinamita




El invento en 1846 de  La dinamita

En 1846, in químico italiano, Sobrero descubrió la nitroglicerina , un explosivo sumamente peligroso e inestable, por lo tanto difícil de manipular. Alfredo Nobel, hijo de Immanuel Nobel, el inventor de la madera laminada o “Plywood”, se interesó por darle uso a la nitroglicerina, e inventó la cápsula de mercurio fulminante, como detonante de la nitroglicerina, posteriormente  mezclo  la nitroglicerina con un mineral llamado tripoli, haciéndola más manejable, la mezcla resultante tenía menos fuerza explosiva que la nitroglicerina pura, pero era mucho más potente que la pólvora. Este producto fue bautizado por Nóbel con el nombre de  dinamita. Más tarde Nóbel  inventó la gelignita, una mezcla de nitroglicerina y nitrocelulosa, que era más poderosa y más fácil de usar que la dinamita.
Nóbel ganó una fortuna, y estableció una fundación para otorgar premios a aquellos que contribuyeran  de manera notable al desarrollo de la ciencia, la literatura y la preservación de la paz.
La palabra dinamita viene de la palabra griega δυναμις (dunamis, «potencia», «movimiento») y el sufijo, también griego, -ιτης (-itēs), que indica «inflamación», «irritación». Alfred Nobel lo llamó su «Polvo de Seguridad para Explotar».
La dinamita se solía fabricar mezclando nitroglicerina y tierra de diatomeas con un alto contenido de dióxido de silicio. Esta última actuaba como una especie de esponja, absorbiendo y estabilizando la nitroglicerina haciendo su uso como explosivo más seguro y práctico. Se solía vender en forma de tubos de cartón llenos con el compuesto, que medían entre 15 cm y 20 cm de largo por 2,54 cm de diámetro.
Por su alta estabilidad, la dinamita reemplazó rápidamente a la nitroglicerina en aplicaciones como las demoliciones y la minería, y como relleno explosivo en los proyectiles de artillería y cargas de demolición militares. La dinamita es además químicamente más inerte que la nitroglicerina pura, lo que hace posible su almacenamiento seguro, aunque sólo a medio plazo, ya que con el paso del tiempo y con una temperatura de más de 30°C la nitroglicerina se escurre del dióxido de silicio y "suda" nitroglicerina que se concentra en gotas muy sensibles al movimento, al calor y a la descomposición química en productos químicos más inestables. La dinamita es tan estable, que generalmente los cartuchos de dinamita nuevos y en buenas condiciones no explotan aunque se expongan al fuego, siendo necesario utilizar un detonador para hacerlas estallar.

Debido a la constante mejora en los explosivos y técnicas de demolición, así como los problemas que plantea su almacenamiento y la producción de nitroglicerina para su elaboración, la dinamita ha sido reemplazada comercialmente por otros explosivos como el trinitrotolueno (TNT)

La pólvora





En el siglo XVIII, Roger Bacón, filósofo  y científico inglés, inventó una mezcla de  varios ingredientes  químicos, que según el resultado de sus experimento explotaban  al contacto con el fuego, ese producto en polvo fue la pólvora, también se cree que mucho antes de que Bacón naciera los chinos la usaban para sus fuegos artificiales y que Marco Polo la dio a conocer en Europa, este tipo de pólvora no era tan explosiva.
La pólvora es una sustancia explosiva utilizada principalmente como propulsor de proyectiles en las armas de fuego, y como propulsor y con fines acústicos en los juegos pirotécnicos.

La primera pólvora descubierta es la denominada pólvora negra, que está compuesta de determinadas proporciones de carbono, azufre y nitrato de potasio. Tiene la siguiente proporción: 75% de nitrato de potasio, 15% de carbono y 10% de azufre. Actualmente se utiliza en pirotécnicos y como propelente de proyectiles en armas antiguas. Las modernas pólvoras están basadas en explosivos, como el TNT, que con diversos elementos reduce su velocidad de combustión a fin de lograr un efecto de propelente antes que un efecto explosivo puro.

Las ventajas de las pólvoras modernas son su bajo nivel de humo, bajo nivel de depósito de productos de combustión en el arma y su homogeneidad, lo que garantiza un resultado consistente, con lo que aumenta la precisión de los disparos.

Su fórmula es KNO3 + S + C.

La pólvora fue inventada por los chinos para hacer fuegos artificiales y armas, aproximadamente en el siglo IX de nuestra era, aunque no concibieron las armas de fuego como nosotros las conocemos. Los griegos y los árabes la introdujeron en Europa alrededor del 1200.

Es probable que la pólvora se introdujera en Europa procedente del Oriente Próximo. La primera referencia a su fabricación en Europa se encuentra en un documento de Roger Bacon, la Epistola de secretis operibus Artis et Naturae, et de nullitate Magiae (ca. 1250). En este texto leemos:

Accipiatur igitur de ossibus Adae, et de calce sub eodem pondere; et sint sex ad lapidem Tagi, et quinque ad lapidem unionis; et terantur simul cum aqua vitae, cujus proprium est dissolvere omnes res alias, ita quod in ea dissolvantur et assentur. Et iteretur multotiens contrition et assatio, donecin cerentur; hoc est ut uniantur partes, sicut in cera. Et signum incerationis est, quod medicina liquescit super ferrum valde ignitum; deinde ponatur in eadem aqua in loco calido et humido, aut supendatur in vapore aquarum valde calidarum; deinde dissolvantur, et congelentur ad solem. Dein accipies sal petrae, et argentums vivum convertes in plumbum, et iterum plumbum eo lavabis et mundificabis, ut sit proxima argento, et tunc operare ut prius. Item pondus totum sit 30. Sed tamen sal petrae LURU VOPO VIR CAN VTRIET sulphuris; et sic facies tonitruum et coruscationem, si sias artificium (Cap. XI)

Berthold Schwarz, un monje alemán, a comienzos del siglo XIV, puede haber sido el primero en emplear pólvora para impulsar un proyectil, aunque parece ser que por esa misma época los árabes ya la habían usado con ese mismo fin en la Península Ibérica, según se desprende de las crónicas del rey Alfonso XI de Castilla. El siguiente párrafo, transcrito y adaptado al castellano moderno, corresponde a la crónica del rey Alfonso XI sobre el sitio de Algeciras (1343), y es la primera referencia escrita del empleo de la pólvora con fines militares, si bien hay quien sostiene que esa misma sustancia ya había sido utilizada, también por los árabes, en la defensa de la ciudad de Niebla (Huelva) cuando fue sitiada por Alfonso X el Sabio, casi un siglo antes.

..tiraban [los árabes] muchas pellas [bolas] de hierro que las lanzaban con truenos, de los que los cristianos sentían un gran espanto, ya que cualquier miembro del hombre que fuese alcanzado, era cercenado como si lo cortasen con un cuchillo; y como quisiera que el hombre cayera herido moría después, pues no había cirugía alguna que lo pudiera curar, por un lado porque venían [las pellas] ardiendo como fuego, y por otro, porque los polvos con que las lanzaban eran de tal naturaleza que cualquier llaga que hicieran suponía la muerte del hombre.

Sean cuales fueren los datos precisos y las identidades de sus descubridores y primeros usuarios, lo cierto es que la pólvora se fabricaba en Inglaterra en 1334 y que en 1340 Alemania contaba con instalaciones para producirla.

El primer intento de emplear la pólvora para minar los muros de las fortificaciones se llevó a cabo durante el sitio de Pisa (Italia) en 1403. En la segunda mitad del siglo XVI, la fabricación de pólvora era un monopolio del Estado en la mayoría de los países.

Fue el único explosivo conocido hasta el descubrimiento del denominado oro fulminante, un poderoso explosivo utilizado por primera vez en 1628 durante las contiendas bélicas que se desarrollaron en el continente europeo.

Químicamente, el carbón y el azufre arden gracias al nitrato potásico, que es el comburente, pues suministra el oxígeno para la combustión. Se puede emplear nitrato sódico (nitro de Chile), pero es higroscópico (condensa sobre sí la humedad ambiente). También hay otra pólvora comúnmente usada, que en vez de nitrato potásico lleva clorato potásico (KClO3), cuyo uso se da en pirotecnia. El clorato de potasio no es muy higroscópico y funciona mejor que el nitrato de potasio, pero la combustión junto al carbón y al azufre se hace mucho más rápidamente, siendo casi explosiva; por ello se usa en pirotecnia. Las cantidades de cada componente son: 50% KClO3, 35% carbón y 15% azufre. El azufre ayuda en la combustión, porque cuando se quema, se produce dióxido y trióxido de azufre, SO2 y SO3, y al juntarse con moléculas de agua procedentes, no de la combustión, sino de la humedad, se producen ácido sulfúrico (H2SO4) y sulfuroso (H2SO3), que reaccionan violentamente con el clorato de potasio, haciendo que se descomponga muy rápidamente.

Aunque aun se pueda encontrar este tipo de pólvora para los fines descritos anteriormente, esta fue desplazada por la pólvora nitrocelulósica o sin humo en la ultima década del siglo XIX, substituyéndola totalmente por las notables ventajas que tenia sobre la otra.

La ventaja que influyó con mayor fuerza para cambiar de una pólvora a otra fue el nulo residuo que dejaban en el anima del cañón las nuevas pólvoras sin humo. Esto fue una gran ventaja, ya que se podían disparar cientos de disparos sin tener que limpiar el cañón.

Ventajas de la pólvora sin humo respecto de la negra  

  • No deja prácticamente residuos y los pocos que deja no son higroscópicos, por lo que no producen la rápida oxidación del anima del cañón.
  • Apenas sale humo por la boca del cañón al efectuar un disparo. Con lo que hace más difícil averiguar el lugar de procedencia de los disparos.
  • Es mucho más potente y por eso contribuyó a la reducción de calibres.
  • Es muy estable e insensible a los cambios de temperatura y golpes, mas fácil de fabricar, y almacenar con un nivel de peligro más bajo.
  • Su manejo no es tan peligroso y en caso de que se prendiera fuego, al ser más lenta su combustión apenas haría daños.


Por todo esto a finales del siglo XIX se hicieron innumerables ensayos con distintos tipos de propelentes hasta llegar a lo que conocemos hoy por pólvora sin humo y ya en la ultima década de ese siglo aparecieron los primeros cartuchos militares con este tipo de propelentes, el 8 Lebel, el 30-30 etc.

Sus medidas de seguridad son: mantenerla siempre húmeda con agua destilada para evitar que explote y tambien en envases de plástico sólido para evitar estatica.

El Cerillo





El químico sueco John Walker fue el primero en hacer el descubrimiento de que cuando un palito de madera cubierto con clorato de potasio y sulfuro de antimonio era raspado contra una piedra, se generaba un flama. Por primera vez, el hombre podía hacer fuego con rapidez, de manera limpia y segura. Otros químicos perfeccionaron la mezcla de Walker y en la década de 1850, un científico sueco dividió los componentes químicos entre el cerillo y la superficie donde éste se raspa, creando un cerillo mucho más seguro.

Un fósforo, también denominado cerilla o cerillo es un utensilio fungible, consistente en una varilla en uno de cuyos extremos (la cabeza de la cerilla) hay una gota de un compuesto que contiene fósforo, que se enciende si se frota contra una superficie adecuada como lija.

Generalmente los hay de dos tipos: integral y de seguridad. Integral es aquel que enciende por fricción en cualquier sitio; el de seguridad sólo enciende en su rascador. También se pueden clasificar por el tipo de material de que esté fabricado el vástago, ya sea madera, papel o papel con cera (estos últimos son los que merecen propiamente el nombre de cerilla).

El principio de encendido es el añadir energía para generar una reacción controlada de oxidación-reducción e inflamar un combustible.

Ya había un antecedente en Egipto en 3500 a. C., que eran palitos de madera de pino impregnados de azufre que se encendían al contacto con una chispa.

En 1669 Hennig Brandt, un alquimista de Hamburgo aisló el elemento fósforo. En 1680 a Robert Boyle se le ocurrió revestir de fósforo un pequeño pedazo de papel, y poner azufre a la punta de una astilla de madera, que al ser frotada contra el papel, se encendía.

El primer fósforo moderno autocombustible lo inventó en 1805 K. Chancel, ayudante del profesor Louis Jacques Thénard, de París. La cabeza del fósforo era una mezcla de clorato de potasio, azufre, azúcar y goma. Se encendía sumergiendo el extremo con esta mezcla en un recipiente con ácido sulfúrico. Nunca llegó a popularizarse por su alto coste y peligrosidad.

En el año 1817, un químico francés demostró ante sus colegas de la universidad las propiedades de su “cerilla etérea”, que consistía en una tira de papel tratada con un compuesto de fósforo, que ardía al ser expuesta al aire. El papel combustible se encerraba herméticamente en un tubo de cristal al vacío. Para encenderla, se rompía el cristal y, apresuradamente, se aprovechaba el fuego, puesto que la tira de papel sólo ardía unos instantes.

Un día del año 1826 John Walker se encontraba en su laboratorio intentando crear un nuevo explosivo. Al remover una mezcla de productos químicos con un palito, observó que en el extremo de éste se había secado una gota en forma de lágrima. Para eliminarla, la frotó contra el suelo del laboratorio, provocando que se encendiera. Así fue inventada la cerilla de fricción. Walker escribió luego que la gota en el extremo del palito contenía sulfuro de antimonio, clorato de potasio, goma y almidón. Las vendió bajo el nombre "congreves", en alusión al cohete congreve, pero el invento fue patentado por Samuel Jones, y comercializado con el nombre de "lucifers". Estos fósforos presentaban una serie de problemas: el olor era desagradable, la llama era inestable y la reacción inicial era sorprendentemente violenta, casi explosiva, en ocasiones lanzando chispas a considerable distancia.

En 1830, el químico francés Charles Sauria añadió fósforo blanco para quitar el mal olor. En cada caja de cerillas, que debía ser hermética, había suficiente fósforo blanco como para matar a una persona, y los obreros involucrados en su fabricación sufrieron necrosis de los huesos de la mandíbula (fosfonecrosis) y otras enfermedades óseas debidas a la inhalación de los vapores del fósforo blanco, lo que provocó una campaña para prohibir su fabricación.

En 1836, el estudiante de química húngaro János Irinyi sustituyó el clorato de potasio por dióxido de plomo. Las cerillas así fabricadas ardían uniformemente; se las llamó cerillas silentes. Irinyi vendió su descubrimiento a István Rómer, húngaro radicado en Viena, quien se hizo rico con la fabricación de estas nuevas cerillas.

Años después, debido a la toxicidad del fósforo blanco, se prohibió por ley el uso de éste en la fabricación de cerillas. Finlandia promulgó esta ley en 1872, Dinamarca en 1874, Suecia en 1879, Suiza en 1881 y Holanda en 1901. Gran Bretaña la llevó a cabo en 1910, Estados Unidos aplicó un impuesto especial en 1913, India y Japón lo prohibieron en 1919 y China en 1925.

Los fósforos de seguridad fueron un invento del sueco Gustaf Erik Pasch en 1844 y fueron mejorados por John Edvard Lundström una década después. La seguridad viene dada por la sustitución del fósforo blanco por fósforo rojo, y por la separación de los ingredientes: la cabeza de la cerilla se compone de sulfuro de antimonio y clorato de potasio, mientras que la superficie sobre la que se frota es de cristal molido y fósforo rojo. En el momento de frotar ambas, debido al calor de la fricción parte del fósforo rojo se convierte en fósforo blanco, éste se prende, y comienza la combustión de la cerilla.
Dos químicos franceses, Savene y Cahen, patentaron en 1898 una cerilla a base de sesquisulfuro de fósforo, en lugar de fósforo puro, y clorato de potasio. Ésta era capaz de encenderse frotándola contra cualquier superficie rugosa y no era explosiva ni tóxica. En 1899, Albright y Wilson desarrollaron un método seguro de fabricar cantidades industriales de sesquisulfuro de fósforo, y empezaron a venderlo a los grandes fabricantes.

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