4 MOVIMIENTOS NATURALES DE LA POBLACIÓN




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MOVIMIENTOS NATURALES DE LA POBLACIÓN

Los movimientos naturales son las variaciones en el tamaño de una población que se producen por causas biológicas, es decir, aquellas que se deben al número de nacimientos y de defunciones. Para conocer el movimiento natural de una población se deben analizar la natalidad y la mortalidad.
El crecimiento real de la población se calcula a partir de las tasas de natalidad y de mortalidad, es decir, de los movimientos naturales de la población, y también de los movimientos migratorios o migraciones.
4.1
Natalidad y mortalidad
La natalidad mide el número de nacimientos que se producen en un área concreta en un tiempo determinado, normalmente un año. Para estudiarla se utiliza la tasa de natalidad, que se expresa en tantos por mil (‰). Este índice se calcula dividiendo el número de nacimientos que se han producido en un área concreta en un año entre la población total de dicha área, y multiplicando por mil. En 2006, el promedio mundial era del 21‰. Sin embargo, hay grandes diferencias: mientras en Yemen la tasa supera el 43 por mil, en Lituania es del 9 por mil.
La mortalidad mide el número de defunciones que se producen en un área concreta durante un año. La tasa de mortalidad también se expresa en tantos por mil (‰) y, como la anterior, se halla dividiendo el número de fallecidos en un año entre la población total y multiplicando por mil. En 2006, el promedio mundial era del 9 por mil.
Factores que provocan una baja mortalidad pueden ser, entre otras: los avances en los medicamentos y la difusión de vacunas; las medidas para reducir la desnutrición, que es la causante de la mortalidad infantil elevada; la mejora de condiciones higiénico-sanitarias en la atención de embarazos y partos; y el aumento de la esperanza de vida al nacer.
La utilización únicamente de estas dos tasas puede dar lugar a análisis distorsionados. Por ejemplo, una tasa de mortalidad elevada puede darse igual en una población con elevado nivel de vida que incluya un gran número de personas mayores que en una población con escasos recursos compuesta en su mayor parte por miembros jóvenes. Por esta razón, los demógrafos se valen también de otro tipo de índices e indicadores para estudiar los movimientos naturales de población, como los que se explican a continuación.
4.2
Indicadores demográficos relacionados
En relación con la natalidad se analizan otros indicadores: la tasa de fecundidad general, que se calcula al dividir el número de bebés nacidos en un año entre el número de mujeres en edad fértil (entre 15 y 49 años) y multiplicando por mil (‰); y el número medio de hijos por mujer, que es el número de hijos que una mujer podría tener durante su vida fértil. El promedio de hijos por mujer en el mundo era del 2,7 en el año 2006. Los países con índices de natalidad alta (de 40-50‰), presentan alrededor de 5-7 hijos por mujer, y los de natalidad baja (del 10-15‰), unos 2 hijos por mujer. Se dice que una población alcanza el ‘nivel de reemplazo’ (umbral de renovación) cuando supera un índice de 2 hijos por mujer, en condiciones de mortalidad baja y estable. De esta forma se asegura que una generación quedará sustituida al completo por la siguiente, ya que habrá más de un hijo por persona. El nivel cultural de la sociedad, y especialmente de las mujeres, influye en la fecundidad: a mayor cultura, se tienen menor número de hijos.
Los índices demográficos relacionados con la mortalidad son: la esperanza de vida al nacer, que es el promedio de años que se calcula va a vivir un bebé recién nacido, y la tasa de mortalidad infantil, que se calcula dividiendo el número de fallecidos menores de un año entre el número de nacidos ese año y multiplicando por mil (‰). En poblaciones preindustriales la esperanza de vida media era de 25-35 años; hoy es de 67 años (datos de 2006). La tasa de mortalidad infantil difiere mucho entre países desarrollados y menos desarrollados: 6‰ en los primeros frente a 57‰ en los segundos (61‰ si se excluye China).
También se debe tener en cuenta el índice de envejecimiento, que consiste en el cociente entre el número de personas de 65 y más años y el número de jóvenes menores de 15 años; en 2006 había 15 mayores por cada 17 menores en el mundo más desarrollado y 5 mayores por cada 32 menores en el mundo menos desarrollado.
Algunos de los factores que provocan una baja natalidad son: el retraso en la edad del matrimonio y de tener el primer hijo; el cambio del papel de la mujer en la sociedad, pues ya no es solo madre; la disminución de la población joven; el menor peso de la religión en algunos países; la fuerte “carga” de los hijos hasta edades avanzadas, ya que pasan a ser más costosos y menos valiosos en términos económicos; el deseo de hacer una carrera, relacionado con la importancia de la posición social y del reconocimiento fuera de la familia; la atracción del bienestar material; y la ausencia de políticas demográficas llevadas a cabo por los gobiernos, que favorezcan los nacimientos.
4.3
Crecimiento natural o vegetativo
El crecimiento natural o saldo vegetativo es la variable demográfica que expresa la diferencia entre el número de nacimientos y el de defunciones en un área determinada a lo largo de un periodo concreto. El crecimiento natural es positivo cuando el número de nacimientos supera al número de defunciones y es negativo cuando la mortalidad es mayor que la natalidad. Este indicador muestra cómo evolucionaría una población si no hubiera migraciones.
El crecimiento natural se puede calcular en cifras totales. Sin embargo, normalmente se utiliza un índice expresado en porcentaje o tanto por ciento (%), que se halla dividiendo el resultado de la diferencia de los fallecidos y los nacidos, entre la población total y multiplicando por cien. O bien restando las tasas de natalidad y mortalidad que están en tanto por mil (‰) y dividiendo entre diez para obtener el tanto por ciento. En 2006, la tasa de incremento natural de la población era del 1,2 por ciento.
4.4
El modelo de transición demográfica
El análisis del crecimiento natural de una población ha llevado a los especialistas a proponer el modelo de transición demográfica. Este modelo se divide, a grandes rasgos, en cuatro fases principales: en la primera o régimen demográfico antiguo las tasas de natalidad y mortalidad son muy elevadas y la población apenas crece o lo hace lentamente; en la segunda o fase de transición, las mejoras en la alimentación y la medicina hacen descender la mortalidad y, como la natalidad sigue siendo muy elevada, se produce una explosión demográfica, que se atenúa años después con el descenso de la natalidad (es la fase en que se encuentran actualmente algunos de los países más pobres del planeta); en la tercera fase, las tasas de natalidad comienzan a bajar y las de mortalidad continúan su tendencia bajista, siendo el crecimiento natural ciertamente elevado; en la cuarta fase o régimen demográfico moderno, tanto la mortalidad como la natalidad son muy bajas y similares, y la población vuelve a crecer de forma muy lenta, al igual que en la primera fase, se estanca o hasta decrece; es la situación que tienen hoy algunos de los países más ricos con población envejecida.
5
ESTRUCTURA DE LA POBLACIÓN
Para conocer con mayor exactitud la población de un lugar se suele estudiar también su composición basada en aspectos biológicos (sexo y edad) y sociales (condiciones laborales, educación…).
5.1
Composición por sexo
Según el sexo, la población puede ser masculina o femenina. La variable que mide la proporción entre hombres y mujeres se llama sex ratio y la media mundial se sitúa en 101 hombres por cada 100 mujeres. Esta proporción no es igual en todas las regiones del planeta. Mientras que en Europa hay una sex ratio de 92,7 hombres por cada 100 mujeres, en Asia hay 103,9 hombres por cada 100 mujeres. En general, en los países más ricos es mayor la proporción de mujeres, mientras que en los pobres hay mayor número de hombres.
La proporción entre hombres y mujeres también varía en las diferentes edades. En el mundo nacen de promedio unos 105 niños por cada 100 niñas. Sin embargo, a lo largo de la vida la mortalidad masculina es mayor (en parte, por las guerras). La esperanza de vida media en las mujeres es unos 4 años más alta que en los hombres, lo que quiere decir que hay más mujeres de edad que hombres. Aunque debe apuntarse que en los países en vías de desarrollo la sobremortalidad femenina es mayor: muchas mujeres fallecen en los partos por falta de una adecuada asistencia sanitaria y, además, las niñas reciben menos cuidados familiares al valorarlas menos desde un punto de vista económico.
También las migraciones influyen en la estructura por sexos de la población: emigran más los hombres, por lo que las mujeres suelen ser más numerosas en los países de salida.
5.2
Composición por edad
La estructura o composición por edad de una población refleja su grado de juventud o de envejecimiento. Se diferencian tres grupos de edad: la población joven, desde los 0 a los 14 años (en ocasiones, en los países desarrollados y desde un punto de vista socioeconómico, se consideran jóvenes a los menores de 30 años); la población adulta, desde los 15 a los 64 años; y la población mayor, anciana o vieja (tercera edad): con 65 y más años.
La tasa de envejecimiento se define como el porcentaje que representan los mayores de 65 y más años sobre la población total de un lugar.
Se considera que un país es joven cuando hay mayor proporción de población joven que de mayores, y que un país está envejecido cuando ocurre lo contrario, es decir, predominan los mayores sobre los jóvenes. En el año 2006 había en el mundo un 29% de menores de 15 años, un 64% de adultos y un 7% de población de 65 y más años. A mediados del siglo pasado (hacia 1950) la población mayor era solo de un 4%. Se estima que, hacia mitad de este siglo XXI, la población anciana alcanzará el 16% y la joven bajará hasta el 20% en el mundo.
África central, con un 46% de menores de 15 años (y solo un 3% de población mayor), es la región con mayor población joven del planeta, frente a Europa occidental con solo un 16% y Japón, con un 14% de población joven. En general, en los países más ricos, la población tiende al envejecimiento porque se eleva continuamente la esperanza de vida y se mantienen tasas de natalidad muy bajas. El proceso de envejecimiento demográfico es más acusado en estos países porque los avances médicos y las jornadas laborales más cortas permiten que se alargue más la vida. Se prevé que este mismo proceso de envejecimiento demográfico progresivo vaya llegando en las próximas décadas también a los países menos desarrollados según se reduzca el número de nacimientos (descenso de la natalidad y aumento de las emigraciones de la población más joven).
Hoy, la edad media en el mundo es de 26 años. Para 2050, se cree que esta cifra aumentará en 10 años. Sin embargo, el planeta cuenta en este momento con la mayor generación de adolescentes registrada en la historia: más de 1.200 millones de jóvenes. Yemen es el país con la población más joven (edad media de 15 años) y Japón es el que tiene la población más envejecida (edad media de 41 años).
La composición demográfica por edad influye sobre la natalidad y la mortalidad. Los gobiernos intentan conocerla bien con el fin de planificar sus políticas de población: en los países jóvenes hay que invertir más en educación básica y crear muchos puestos de trabajo; en los países viejos se gasta más en jubilaciones y en asistencia social y sanitaria para la tercera edad.
5.3
Población rural y población urbana
Otra variable muy analizada para conocer la población es saber si habita en el medio rural o en la ciudad. La población urbana es la que vive en ciudades. La población rural es la que vive en el resto del territorio.
La tasa de urbanización mide el porcentaje de personas que vive en ciudades. En los países más desarrollados la tasa de urbanización suele superar el 75%, mientras que en los más pobres de Asia y África apenas alcanza el 40%. El nivel de riqueza de la sociedad no está relacionado directamente con la tasa de urbanización; por ejemplo, en Latinoamérica, la población que vive en las ciudades está por encima del 75% y la mayor parte de los países están en vías de desarrollo.
5.4
Estructura económica: población activa y población inactiva
A la hora de analizar la población de un lugar conviene conocer su estructura o composición ocupacional con el fin de planificar las políticas sociales y económicas (crear puestos de trabajo, invertir en seguridad social y sanitaria, aumentar los recursos para el desempleo, crear guarderías y residencias para mayores...).
La población activa es la población que trabaja o tiene disponibilidad para hacerlo, aunque no tenga un empleo. Normalmente, en países desarrollados, como por ejemplo España, se considera población activa a los mayores de 16 años pues a esa edad es a la que legalmente se puede empezar a trabajar. La población activa incluye, por tanto, la población ocupada, que recibe un sueldo a cambio de su trabajo, y la población parada o que busca su primer empleo (desempleados o en paro). La población activa es la que sostiene económicamente al país: genera riqueza y posibilita que el resto de las personas (población inactiva) reciba ayudas y prestaciones con los impuestos que paga y las compras que realiza.
La población inactiva es el grupo de personas que trabaja sin remuneración ni contribuir de forma directa en la producción del país y que no paga impuestos ni seguros laborales: estudiantes, niños, personas discapacitadas y las que trabajan en el hogar sin recibir un sueldo a cambio, personas jubiladas (65 y más años), voluntariado...
La estructura de la población activa por sectores económicos permite conocer el grado de desarrollo de un país: a mayor progreso económico y social, menor número de trabajadores en el sector primario. Los países que tienen mucha población activa empleada en el sector primario se identifican con economías menos desarrolladas. Por su parte, en los países más ricos, la población que trabaja en el sector primario apenas llega al 5-7%, mientras que la empleada en el sector terciario supone el 75-80% del total activo.
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CRECIMIENTO Y DISTRIBUCIÓN DE LA POBLACIÓN MUNDIAL
Según las estimaciones de las Naciones Unidas, autoridad de reconocido prestigio en el cálculo de niveles y tendencias de población, la población mundial alcanzó los 6.550 millones a mediados de 2006, y aumenta cada año en más de 75 millones de personas.
El índice de crecimiento demográfico (1,2% anual) se encuentra por debajo del máximo del 2% anual alcanzado en 1970, y se cree que continuará decreciendo en un futuro. Por su parte el incremento anual absoluto de habitantes, que llegó casi hasta los 100 millones de personas por año, comenzó a decrecer a finales de la década de 1990.
6.1
Crecimiento hasta el siglo XXI
Las estimaciones de la población mundial antes de 1900 se basaban en datos parciales, pero los investigadores coinciden en que, en general, el crecimiento medio de la población se acercó al 0,02‰ anual. El crecimiento no era constante y variaba en función del clima, producción de alimentos, enfermedades y guerras.
A partir del siglo XVII, los grandes avances del conocimiento científico, la agricultura, la industria, la medicina y la organización social hicieron posible que la población creciera de forma considerable. Las máquinas fueron sustituyendo poco a poco la mano de obra humana y animal, aumentando lentamente el conocimiento y los medios para controlar las enfermedades. La población mundial se quintuplicó en 300 años (pasando de 500 millones en 1650 a 2.500 millones en 1950) y el crecimiento fue más espectacular en las regiones donde se inventaron y aplicaron nuevas tecnologías.
Hacia 1950 se inició una nueva fase en el crecimiento de población. Se logró controlar el hambre y las enfermedades, incluso en zonas que no habían alcanzado todavía un alto nivel de escolarización o que no estaban tecnológicamente desarrolladas. Las causas de este cambio fueron el bajo coste de importación de vacunas, antibióticos, insecticidas y variedades de semillas de alto rendimiento, y las mejoras en la red de abastecimiento de agua, las instalaciones de alcantarillado y las redes de transporte, que aumentaron las cosechas e hicieron disminuir de forma notable el número de fallecimientos por enfermedades infecciosas y parasitarias. En la mayor parte de los países más desarrollados, la esperanza de vida al nacer pasó de 35-40 años en 1950 a 61 años en 1990. La rápida disminución de fallecimientos en una población con altos índices de fertilidad hizo que muchos países en vías de desarrollo alcanzaran un índice de crecimiento anual superior al 3,1%, índice que duplicaría la población en veintitrés años. En 1999 se alcanzaron los 6.000 millones de personas en el planeta.
6.2
Distribución regional actual
A mediados de 2006 había una población de unos 1.200 millones de personas en los países desarrollados y de unos 4.100 millones en los países menos desarrollados del mundo, que ascendía a unos 5.300 al sumarse China al grupo de los menos desarrollados. Más de la mitad de la población mundial habita en el este y en el sur de Asia, destacando China con más de 1.300 millones de habitantes e India con 1.125 millones en 2006. En ese mismo año, Europa representaba el 11%, América casi el 14% y África el 14% de la población mundial. Oceanía solo contaba con 34 millones de habitantes. Se proyecta un crecimiento demográfico mundial del 41% entre 2006 y 2050.
Los diferentes índices de crecimiento regional alteran sin cesar estos porcentajes. El 94% de los nacimientos actuales tiene lugar en los países menos desarrollados. La población de África se duplicará, según estimaciones, para el 2020 con respecto a los datos de 1990, mientras que la población de Asia en ese mismo periodo crecerá unos 1.500 millones de personas y la de Sudamérica, unos 200 millones. En ese mismo intervalo temporal se estima que el porcentaje relativo a los actuales países desarrollados será mucho menor: suponían el 23% de la población mundial en 1990 y descenderá al 16%.
6.3
Concentración urbana
A medida que un país pasa de una economía agrícola a una economía industrial o terciarizada, se produce una migración a gran escala desde el campo a la ciudad (éxodo rural). En este proceso, el índice de crecimiento de las áreas urbanas duplica el índice de crecimiento global de la población. En 1950, solo el 29% de la población mundial vivía en áreas urbanas; en 2006 esta cifra era del 48% y antes de 2010 se cree que habrá alcanzado el 50 por ciento. Por primera vez en la historia de la humanidad vivirán más personas en las ciudades (medios urbanos) que en el campo (medios rurales).
Esa migración a las ciudades conlleva una importante disminución del número de personas que vive en el campo, es decir, índices de crecimiento negativos en las áreas rurales. En los países menos desarrollados, el rápido crecimiento de la población mundial ha retrasado este fenómeno, aplazándolo hasta las primeras décadas del siglo XXI. La previsión para América Latina es que en el año 2020 más de 300 millones de niños vivan en las ciudades.
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ESTIMACIONES Y PROYECCIONES DE POBLACIÓN
En las Naciones Unidas se define un parámetro demográfico como el valor numérico que caracteriza una población, y a la operación que determina ese valor del parámetro, a partir de una muestra, se le llama estimación estadística. En demografía el concepto de estimación se usa para medir los valores de algunos parámetros básicos, como las tasas de natalidad, mortalidad o fecundidad, cuando se tienen datos incompletos o se carece de ellos, lo que hace que sea necesario el uso de información no relacionada directamente con el tema, obteniéndose los datos, por ejemplo, a partir de registros administrativos o censales.
Los métodos de estimación demográfica suelen clasificarse en dos: directos e indirectos, en función de la manera en la que se usa la información al estimar el valor del parámetro de población. El cálculo se hace de forma directa cuando las fuentes de información son fiables y sus variables están directamente relacionadas con el parámetro demográfico investigado. Se habla de estimación demográfica indirecta cuando se utiliza información alternativa sobre el tema, es decir, datos que no se relacionan directamente con el parámetro.
Por ejemplo, en la práctica totalidad de los países occidentales, el cálculo de efectivos futuros de población por sexo y edad se elabora por el ‘método de componentes’, una proyección que consiste en obtener la población correspondiente a fechas posteriores a partir de la población residente en un cierto ámbito geográfico y de los datos observados para cada uno de los componentes demográficos básicos (mortalidad, fecundidad y migración), siempre bajo ciertas hipótesis sobre el devenir de esos tres fenómenos, que son los que determinan su crecimiento y su estructura por edades.
La mejora en las fuentes y en los sistemas de obtención de datos estadísticos permite realizar estimaciones de población para el futuro con fiabilidad razonable, salvo imprevistos. Por otro lado, en las últimas décadas, la acelerada variación de los comportamientos sociales ha hecho que el grado de incertidumbre de las predicciones demográficas haya aumentado. En apenas diez años, la última década del siglo XX, se tuvieron que corregir a la baja las predicciones que se habían hecho para mitad del siglo XXI, por lo que cualquier estimación resulta solo especulativa.
Las estimaciones medias de las Naciones Unidas publicadas en 2006 indican que la población mundial pasará de 6.555 millones de personas en 2006 a 7.940 millones en el año 2025 y a 9.243 millones en el 2050. El índice medio de natalidad mundial, que en 1990 era del 26‰, se redujo al 21‰ en 2006 y se prevé que será del 17‰ en el año 2025. Por su parte, el índice de fertilidad, que era de 3,3 en 1990 y descendió a 2,7 en 2006, se estima que será del 2,3 en el 2025; se piensa que la mayor parte de los padres potenciales de las próximas dos décadas ya han nacido. En cambio, el mayor porcentaje de población anciana (tercera edad) hará que el índice de mortalidad media mundial se reduzca muy poco, pasando del 9‰ en 2006 al 8,8‰ en el 2025. La esperanza de vida media mundial, sin embargo, pasará de 67 años en 2006 a 70 años en el 2025.
Se estima que en el futuro seguirán existiendo amplias variaciones en el crecimiento de la población. En los países más ricos se mantendrá un índice de crecimiento natural moderado, mientras que en los países más pobres se irá reduciendo conforme vayan entrando en el régimen demográfico moderno. En el mundo desarrollado, el crecimiento natural de la población seguirá siendo muy lento e, incluso, disminuirá dado el envejecimiento progresivo de la población. Sin embargo, se estima que la población de Europa occidental mantendrá un lento crecimiento real debido a la inmigración, la cual, además, hará que se mantengan las tasas de natalidad altas. En el caso estadounidense las previsiones hablan de un crecimiento hasta el año 2050 debido a la inmigración, aunque se irá reduciendo progresivamente; a partir de este momento el índice de crecimiento será prácticamente nulo.
Las Naciones Unidas estiman que los países menos desarrollados tendrán unos índices de crecimiento de población en continuo descenso. Si en su conjunto, el índice de crecimiento de esos países estaba en el 1,7% anual en 1990 y en el 1,5% en 2006, se estima que en el 2025 se reducirá hasta un 0,85% anual.
8
POLÍTICAS DE POBLACIÓN
Las políticas gubernamentales de población pretenden alcanzar objetivos de desarrollo y bienestar aplicando medidas que, directa o indirectamente, inciden sobre procesos demográficos como la fertilidad y la migración, y están relacionadas con la planificación familiar y el control de la natalidad. Como ejemplos cabe citar el establecimiento de la edad mínima reglamentaria para contraer matrimonio, los programas de divulgación de uso de anticonceptivos y los controles de migración. Cuando estas políticas se adoptan por razones distintas a las demográficas reciben el nombre de políticas implícitas.
Las políticas de población son el conjunto de medidas que adopta un Estado o región para influir y modificar la evolución demográfica. Se pueden distinguir dos tipos de políticas demográficas básicas: las pronatalistas y las antinatalistas. Las primeras favorecen el crecimiento de la población y son características de los países desarrollados (permisos laborales de maternidad y paternidad, ayudas económicas a familias numerosas, reducción de la jornada de trabajo y de los impuestos, educación infantil gratuita, aumento del número de guarderías…). Las políticas antinatalistas intentan limitar el crecimiento de la población y son características de los países en vías de desarrollo; entre las medidas que se toman destacan, por ejemplo, campañas informativas y mayor acceso a información sobre anticonceptivos, penalización a familias numerosas y ayudas a familias que no tienen muchos hijos… Muchos países confesionales, es decir, religiosos, rechazan el control de la natalidad.
8.1
Políticas de población en los países desarrollados
Los países europeos no tuvieron políticas de población hasta el siglo XX. Se concedieron entonces ayudas a las familias numerosas en países tan dispares como Reino Unido, Suecia, España y la desaparecida Unión Soviética. Los fascistas italianos en la década de 1920 y los nacionalsocialistas alemanes en la década de 1930 incluyeron el aumento de la población como parte importante de sus doctrinas.
Japón, con una economía comparable a la de los países europeos, fue el primer país desarrollado en la era moderna que inició un programa de control de natalidad: en 1948 el gobierno instituyó una política que incluía la anticoncepción y el aborto para limitar el tamaño de las familias.
Las políticas europeas a favor de la natalidad no tuvieron mucho éxito en la década de 1930 y sus ligeras variantes durante las décadas de 1980 y 1990 (en Francia, España y en muchos países europeos del Este) no parece que lograran detener la continua y preocupante disminución de la natalidad. El control gubernamental de la migración parece que resulta más eficaz. La migración a corto plazo por demanda de trabajo ha sido una práctica común en Europa occidental para aumentar el número de nacimientos y tributos sociales, y ha dado a los diferentes países la flexibilidad para reducir la migración durante las recesiones económicas.
Desde 1995, las políticas de población en los países más ricos se han centrado en controlar los flujos migratorios que llegan desde los países más pobres. Paralelamente, el imparable fenómeno de la inmigración está reavivando la natalidad en un gran número de países.
En muchos países avanzados se intentan desarrollar políticas que concilien la vida laboral con el cuidado de los hijos, aunque los incentivos hasta ahora parecen ser insuficientes, y los gobiernos de momento apuestan por la reducción del gasto público antes que en invertir en una mayor promoción de las ayudas directas, las becas y las guarderías.
8.2
Políticas de población en América Latina
Desde su independencia, los países hispanoamericanos se plantearon los problemas de población derivados del mestizaje y de la existencia de amplias zonas con escasa presencia humana.
El vertiginoso crecimiento de los índices de natalidad, las tradiciones y prejuicios religiosos y familiares, y las costumbres de fuerte arraigo, contrarias al uso de métodos anticonceptivos, han obligado a todos los gobiernos a desarrollar campañas de información y educación, a promover el control de la natalidad y los programas de planificación familiar.
8.3
Políticas de población en el resto del mundo
Población mundial: Distribución
A la hora de analizar las tendencias de la población mundial, los economistas distinguen entre naciones desarrolladas y naciones en vías de desarrollo. Generalmente, los países en vías de desarrollo presentan un nivel de vida inferior a los países más avanzados. Como demuestra el gráfico, el crecimiento de la población en los países menos desarrollados es mayor que el de los países más avanzados.

En 1952, la India fue el primero de los países en vías de desarrollo que adoptó una política oficial para disminuir el ritmo de crecimiento de su población. El objetivo era facilitar el desarrollo social y económico reduciendo la carga de una población joven y en constante crecimiento. Estudios para investigar los conocimientos, actitudes y prácticas sobre anticonceptivos de la población pusieron de relieve que un alto porcentaje de parejas no deseaba tener más hijos, aunque algunos ya practicaban una anticoncepción eficaz. Los programas de planificación familiar fueron considerados como una forma de satisfacer el deseo de un amplio sector de la población de limitar y controlar la natalidad.

Control de natalidad, Pekín
Cartel sobre la política de control de natalidad que instituyó el gobierno de China: "un niño por pareja". Para detener el crecimiento de una población de alrededor de 1.200 millones de habitantes, el gobierno chino ha adoptado numerosas medidas para alentar a sus ciudadanos a que sólo tengan un hijo.

La reducción del índice de crecimiento en algunos países de Asia, como China, puede atribuirse sobre todo a las estrictas políticas de control de la población. A pesar de su inmensa población, China ha reducido con éxito los índices de natalidad y mortalidad: el gobierno ha promovido, de forma a veces éticamente discutible, una política de familias con un solo hijo con el fin de reducir el índice de crecimiento anual del país; la tasa de mujeres que usan métodos anticonceptivos supera el 80% en el país (la media del continente asiático es del 60%).
Hoy, gran parte de los países en vías de desarrollo cuentan con gobiernos que, al menos en principio, permiten el acceso a anticonceptivos por razones de sanidad, como la prevención del SIDA, y que han hecho campañas de información sobre su uso. Estudios recientes muestran que en muchos países se están reduciendo los índices de natalidad y de crecimiento de la población estatal, en parte gracias a los programas de planificación familiar propiciados por los gobiernos.


DEMOGRAFÍA





Thomas Malthus
Los estudios del economista británico Thomas Malthus sobre el crecimiento de la población permitieron el desarrollo de la demografía. Malthus creía que la población crecía de forma natural más rápidamente que la cantidad de alimentos que se podían producir. Era partidario del control o la abstinencia sexual para frenar el aumento de la población, y reconocía el papel que cumplen las plagas, epidemias y guerras en el control de la superpoblación. Concretamente, sugirió que las personas contrajeran matrimonio más tarde y tuvieran familias más pequeñas.

La demografía analiza el tamaño, composición, estructura y distribución de la población en el territorio. Sus investigaciones y análisis principales se centran en dos aspectos: los movimientos naturales de población, es decir, los cambios que se producen en función de los nacimientos y defunciones, y los movimientos espaciales o migraciones. Gracias a estas investigaciones la demografía también puede estudiar la evolución de la población en el tiempo.
La demografía es área interdisciplinar que complementa y, a la vez, se vale de otras disciplinas como las siguientes: Matemáticas, Estadística, Biología, Medicina, Sociología, Economía, Historia, Geografía (la geografía de la población surgió en la década de 1950 con las investigaciones de Pierre George, Zelinski y Trewartha) y Antropología. Tiene una historia relativamente corta. Se considera a John Graunt (1620-1674) como el primero en realizar un estudio demográfico cuando analizó la mortalidad en el Londres de su época, las causas que la provocaban y las diferencias que había entre hombres y mujeres.
Sin embargo, el primer gran referente para la demografía moderna fue la publicación, en 1798, del Ensayo sobre el principio de la población, del economista británico Thomas Robert Malthus. En su obra, Malthus advertía de la tendencia constante que tenía la población humana a crecer a un ritmo más elevado que el de la producción de alimentos (incremento geométrico frente al aritmético), y de los problemas que se iban a originar si no se asumía un control de dicho crecimiento. Asimismo, indicaba las diferentes formas en que se podría disminuir el aumento de población, diferenciando entre los llamados frenos preventivos (abstinencia y anticoncepción) y los frenos positivos (trabajos duros, guerra, hambre y enfermedad).
El verdadero desarrollo de la demografía llegó a partir del siglo XIX con el uso cada vez más generalizado de, primero, fuentes como los registros parroquiales y civiles, que contenían casi únicamente datos relativos a nacimientos, matrimonios y defunciones, y, después, de los censos, más completos al mostrar, por ejemplo, referencias a la composición socioeconómica de la población. El avance de las ciencias del comportamiento, de la estadística y de la informática en el siglo XX estimuló la investigación demográfica. Así, en 1928 se fundó la Unión Internacional para el Estudio Científico de la Población (IUSSP), que agrupa a numerosos científicos de países diferentes. Dentro del propio sistema de las Naciones Unidas existen diferentes entidades y departamentos encargados de esta materia, como el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), o la división demográfica en el seno del Consejo Económico y Social europeo, con su red de información sobre población (POPIN). Además, en muchos países se han creado organismos oficiales para el estudio de la población e institutos de estadística que trabajan regularmente los datos demográficos, y son cada vez más numerosos los tratados y conferencias que tratan la evolución de la población y sus problemas asociados y relacionados con el desarrollo económico.
3
FUENTES DEMOGRÁFICAS
Hasta el siglo XIX, las fuentes apenas tenían datos fiables y regulares sobre población y ofrecían muchas dificultades para hacer estudios demográficos precisos y de forma periódica. A lo largo del siglo XX, los gobiernos y las organizaciones internacionales tomaron gran interés en saber cuál era la población exacta en cada país y en el mundo. Esta preocupación hizo que se crearan organismos especializados que se encargaban de elaborar con rigor y periodicidad documentos oficiales que aportaran datos fiables sobre el número de habitantes y sus características. De esta manera, hoy día se puede describir la población actual y predecir el futuro demográfico, es decir, realizar proyecciones y estimaciones, con una exactitud razonable.
Las principales fuentes demográficas son los censos nacionales, los registros civiles y los padrones. Estas fuentes proporcionan el material de base para investigar las causas y las consecuencias de los cambios de población.
La fuente más habitual y completa es el censo de población, un documento oficial que contabiliza en un momento concreto todas las personas que viven en un área determinada, con sus datos personales y características demográficas, sociales, culturales y económicas específicas (estadísticas vitales): género o sexo, edad, estado civil, lugar de nacimiento, nivel de estudios, tipo de vivienda… La ONU recomienda que los censos se hagan a escala estatal y con una periodicidad de diez años, mejor en los años terminados en uno o cero. Sin embargo, elaborar un censo correctamente es un proceso muy caro por lo que muchos países en vías de desarrollo necesitan apoyo para poder realizarlo; en estos, a veces se realizan muestreos a escala nacional utilizando una selección estadística lo más representativa posible de la población total.

Los censos demográficos
Estos censos sirven para recopilar información sobre la población de un país. El gobierno distribuye cuestionarios por cada una de las viviendas del país. Los datos que se cumplimentan en estos cuestionarios sirven para varios propósitos, como planificar las políticas demográficas de un lugar determinado. Entre los datos que se incluyen en el cuestionario censal se encuentran los referidos a edad y sexo, que son los que se necesitan para elaborar una pirámide de población.

Un Registro Civil, que suele realizarse a escala municipal, es un documento oficial donde se contabilizan de forma continua, por parte de las administraciones locales, los nacimientos, fallecimientos, matrimonios (y divorcios en caso de estar legalizados en el país) y tutelas o representaciones legales.
El padrón municipal es un registro administrativo en el que constan todos los vecinos de un municipio con sus datos sociales. Su elaboración, mantenimiento, revisión y custodia corresponde a los respectivos ayuntamientos y municipalidades. Antes se efectuaba cada cinco años, pero ahora gracias a la tecnología informática existe una actualización inmediata en numerosos países (padrón continuo o abierto, que se actualiza de forma anual). El nomenclátor es una relación de unidades poblacionales, que deriva del padrón municipal y refleja la población de todas las entidades espaciales y núcleos de cada municipio.
Los institutos y servicios oficiales de estadísticas de cada país o región suelen recopilar todos los datos padronales y censales de la población de sus territorios, y son los encargados de actualizarlos periódicamente. Los datos sobre la población mundial son publicados de forma sistemática, entre otros, por la Oficina de Estadística de las Naciones Unidas en su Demographic Yearbook (Libro anual de demografía), por la División Demográfica de las Naciones Unidas en sus estudios y estimaciones bianuales, por el Population Reference Bureau (PRB) y por el Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo (BIRD).

Población




Las grandes ciudades
El crecimiento acelerado de la población urbana y el desarrollo de las ciudades es un fenómeno natural, incontenible y necesario. En la imagen, algunos de los más de 300.000 londinenses que se trasladan todos los días a las ocho de la mañana a trabajar a la City, centro financiero de la capital de Gran Bretaña.

Población, total de habitantes de un área específica (ciudad, región, país o continente) en un determinado momento. Las disciplinas que estudian la población son la demografía, que se encarga de su estudio estadístico, y la geografía humana; para ello emplean varias tasas, con las que relacionan datos diferentes referidos a un mismo territorio y momento, y cuyos resultados se suelen expresar en tantos por ciento (%), es decir, porcentajes, y tantos por mil (‰). Los geógrafos suelen representar en mapas y gráficos los datos estadísticos que obtienen los demógrafos, y, como estos, aplican índices geoestadísticos.
El estudio de la población proporciona una información muy valiosa en la planificación política y administrativa, especialmente en sectores relacionados con sanidad, educación, vivienda, seguridad social, empleo y conservación del medio ambiente. Estos estudios también aportan los datos necesarios para desarrollar políticas gubernamentales de población y conseguir objetivos económicos y sociales.

Orogénesis





Orogénesis, conjunto de procesos geológicos que se producen en los bordes de las placas tectónicas y que dan lugar a la formación de un orógeno o cadena montañosa.
Los orógenos son estructuras lineales, situadas en el límite entre una placa continental y otra oceánica, o bien en la unión de dos placas continentales. Presentan pliegues, mantos de corrimiento y fallas inversas. En la capa superficial pueden contener sedimentos de origen marino. Estas características nos indican cómo se produce la orogénesis. Así, en una cuenca oceánica, limitada por el continente, se acumulan los sedimentos. Después, los movimientos convergentes de las placas adyacentes provocan la deformación y el metamorfismo de los materiales. Mientras una placa se introduce bajo la otra, es decir, subduce, la corteza sufre un engrosamiento y emerge el orógeno, que se incorpora al continente. Durante la orogénesis descrita puede haber manifestaciones volcánicas, como ocurre en la formación de los orógenos térmicos; éste es el caso de los Andes. En los orógenos mecánicos o de colisión, como los Alpes, no aparecen volcanes y sí grandes mantos de pliegues y zonas de engrosamiento porque una placa continental se sitúa sobre la otra.


Organizaciones internacionales




Organigrama de la ONU
La Organización de las Naciones Unidas está dividida en seis órganos administrativos principales que dirigen las funciones de una amplia gama de comités, organismos y fondos. Aunque la Asamblea General supervisa el trabajo de los otros cinco órganos administrativos, el Consejo de Seguridad es la división más importante de Naciones Unidas. El Consejo toma las decisiones finales sobre las iniciativas que Naciones Unidas debe emprender y tiene autoridad para aprobar o desaprobar nuevos miembros. Mientras que el Consejo de Seguridad tiene 15 miembros, la Asamblea General incluye representantes de todos los países que la integran.

Organizaciones internacionales, entidades políticas cuyo ámbito de acción e integrantes superan el límite del Estado nacional para enmarcarse en el denominado ‘supranacional’.
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ORGANIZACIONES INTERNACIONALES INTERGUBERNAMENTALES
Las organizaciones internacionales son intergubernamentales cuando han sido creadas mediante tratados celebrados entre diversos estados, están dotadas de órganos y voluntad propia y sujetas al Derecho internacional público, tienen personalidad jurídica distinta de la de los estados miembros, y su fin es gestionar la cooperación permanente entre éstos en un determinado campo. A comienzos del siglo XIX se inició la cooperación en materias económicas y sociales en el ámbito internacional. El siglo XX ve surgir la cooperación en el plano político con la aparición de la Sociedad de Naciones, sustituida, a partir de 1945, por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y sus organismos especializados. La ONU persigue, entre otros fines, garantizar el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, desarrollar las relaciones amistosas entre las naciones sobre la base de la igualdad de derechos de todos los pueblos y estudiar los problemas internacionales de índole económica, social y cultural entre otros, con vistas a resolverlos mediante la cooperación. Sus organismos principales son la Asamblea General, el Consejo de Seguridad, el Consejo Económico y Social, el Consejo de Tutela o de Administración Fiduciaria, el Tribunal Internacional de Justicia y la Secretaría General.
Dentro de sus organismos especializados cabe citar los siguientes: Organización Internacional del Trabajo (OIT), que tiene como finalidad la mejora de las condiciones de trabajo; Organización Internacional para la Agricultura y la Alimentación (FAO), que promueve investigaciones de toda índole sobre nutrición, alimentación y agricultura; Organización Mundial de la Salud (OMS); Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI); Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). En función de distintos criterios, se puede hablar de los siguientes tipos de organizaciones internacionales intergubernamentales: organizaciones con fines generales, ya sean de ámbito universal como la ONU, o regional como la Organización de Estados Americanos (OEA) o el Consejo de Europa; y entidades con fines específicos, como la cooperación en el campo de la seguridad (OTAN), la cooperación económica (Fondo Monetario Internacional), social (OIT), científica y cultural (UNESCO) o técnica (Organización de la Aviación Civil Internacional); organizaciones internacionales universales y regionales; estas últimas tienen una base geográfica y en ocasiones geopolítica, apareciendo entonces como medios para la defensa de intereses económicos concretos (Organización de Países Exportadores de Petróleo) de señalados intereses estratégicos o de seguridad (Organización del Tratado del Atlántico Norte); organizaciones internacionales de cooperación y de integración. Las primeras son por completo respetuosas con la soberanía de los estados miembros, en tanto que las segundas, y en mayor o menor medida los estados que las integran, aceptan limitar sus competencias soberanas y transfieren esas competencias a la organización internacional de que se trate.
Respecto a la estructura de las organizaciones internacionales, cabe hablar de las personas que participan en su funcionamiento —representantes de los estados miembros y agentes y funcionarios de la organización— y de los órganos de la misma, que pueden ser deliberantes, ejecutivos y administrativos; principales y subsidiarios; permanentes y temporales; colectivos e individuales; generales y especiales; plenarios y restringidos; centrales y periféricos. Las organizaciones internacionales, en último extremo, son sujetos de naturaleza derivada, dado que nacen de la voluntad de otros que ya existen, mediante un acto convencional, formal y expreso. Sus competencias, asimismo atribuidas por los estados miembros, son siempre derivadas y funcionales.
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ORGANIZACIONES INTERNACIONALES NO GUBERNAMENTALES (ONGS)
Las organizaciones no gubernamentales (ONGs) están integradas por personas, grupos o entidades que no dependen de gobiernos nacionales. Se trata de grupos, asociaciones o movimientos constituidos de forma duradera para lograr fines no lucrativos y que trascienden el ámbito territorial de un Estado concreto. Suelen tener un estatuto jurídico interno con estructura asociativa y, aun no siendo sujetos del Derecho internacional público, gozan de una cierta personalidad jurídica en dicho terreno, participando como tales en conferencias internacionales e, incluso, en ciertos debates y deliberaciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, disfrutando en ocasiones de la condición de observadores u órganos consultivos. Actúan en los mas diversos campos y en los últimos tiempos han alcanzado un desarrollo extraordinario. Entre las mismas y a título de ejemplo pueden citarse las siguientes: Médicos sin Fronteras, Greenpeace, Amnistía Internacional.

Migración




Inmigrantes ucranianos en Suecia
La foto muestra a un grupo de inmigrantes ucranianos después de su llegada a Suecia, en 1929.

Migración, término que designa los desplazamientos de población que conllevan cambios de residencia más o menos permanentes, por lo común debidos a factores económicos, laborales, sociológicos o políticos. El desplazamiento turístico no es considerado migración. En los movimientos o flujos migratorios debe distinguirse la emigración de la inmigración; la emigración mira el fenómeno desde el lugar (país, región, ciudad…) que abandona la persona para establecerse en otro diferente, y la inmigración lo contempla desde la perspectiva del lugar de acogida.
Desde mitad del siglo XIX ha sido considerado el derecho a emigrar como algo que deriva de la propia concepción del ser humano como ser racional y libre, y así aparece consagrado en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), abierto a la firma en 1966, o en la Carta Social Europea de la Unión Europea, que entró en vigor en 1965. Además, gran parte de las constituciones y leyes nacionales reconocen el derecho de los ciudadanos a salir voluntariamente del territorio en que han nacido. Sin embargo, examinada la cuestión desde el punto de vista del país de acogida, los derechos de los inmigrantes extranjeros no siempre son en realidad los mismos que los derechos de los nacionales, dada la existencia en numerosos estados de normas y leyes restrictivas en materia de inmigración internacional y derecho de extranjería.
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TIPOS DE MIGRACIONES
La diferencia entre el número de emigrantes y de inmigrantes en un territorio se denomina saldo migratorio, que es igual al total de inmigrantes menos el cómputo de emigrantes en una unidad administrativa dada. El saldo migratorio es positivo cuando llegan a un lugar más personas de las que se van, y es negativo cuando hay más emigrantes que inmigrantes. Esta tasa está relacionada con el crecimiento real de una población.
Los movimientos migratorios se suelen clasificar en función de diversos criterios:
1. Según el lugar de destino. Las migraciones son interiores o nacionales (si de producen dentro de las fronteras de un país o región) o exteriores o internacionales (si las personas se desplazan fuera del país o región). Las migraciones transoceánicas suponen un traslado en el que se cruzan océanos; las migraciones continentales se producen dentro del mismo continente. El éxodo rural es el desplazamiento de la población campesina a las ciudades, y normalmente se considera un tipo de migración interior.
2. Según la duración del desplazamiento. Pueden ser temporales (si se vuelve al lugar de origen) o definitivas (si se permanece en el lugar de destino para siempre). Algunas migraciones temporales son estacionales, como las que se realizan en determinadas épocas del año para trabajar (recolección de la fresa, durante la vendimia…), y su duración es corta (unas pocas semanas).
3. Según el número de personas que emigran. Las migraciones pueden ser individuales o familiares.
4. Según el carácter. Las migraciones pueden ser voluntarias o forzadas. La emigración española a las Indias fue de carácter voluntario. Los refugiados y desplazados se ven obligados a abandonar su país por causas forzosas: persecución, guerra, catástrofes naturales, diferencias ideológicas o religiosas... Un refugiado es una persona que se encuentra fuera de su país de origen, quiere retornar a él y no puede hacerlo porque allí es perseguida por motivos de religión, nacionalidad, opinión política o pertenencia a un determinado grupo social. Un desplazado interno es víctima de situaciones similares a las de los refugiados, pero que ha permanecido en su propio país en lugar de traspasar una frontera estatal.
Los nómadas se desplazan de un lugar a otro sin establecer residencia fija. También se realizan desplazamientos demográficos de larga duración después de la jubilación, y normalmente tienen como destino las zonas costeras de clima apacible.
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CAUSAS Y CONSECUENCIAS DE LAS MIGRACIONES
Desde su origen el ser humano ha realizado movimientos migratorios en busca de alimento. Actualmente, las personas migran por motivos muy diferentes: en ocasiones por causas naturales, como inundaciones, terremotos o malas cosechas, pero la mayor parte de las veces sus traslados de residencia se deben a causas sociales, entre las que se pueden apuntar las razones políticas (persecuciones, guerras, falta de seguridad personal…), religiosas y económicas (búsqueda de un mejor salario y calidad de vida, de sistemas educativos y sanitarios superiores...). Las mejoras y avances en los medios de comunicación y de transporte, más rápidos, accesibles y baratos en la actualidad, permiten los desplazamientos masivos.
Los movimientos migratorios generan una serie de consecuencias demográficas, económicas y sociológicas, tanto en los lugares de origen o emisores como en los de destino o receptores. En los lugares (países, regiones, ciudades) de origen, los efectos beneficiosos más evidentes son la aportación económica que reciben las familias de los emigrantes, el descenso del paro al reducirse la población en edad de trabajar (que es la que suele emigrar) y la reducción de las tensiones sociales. Las consecuencias negativas pueden ser, entre otras, los desequilibrios que se producen en la estructura demográfica al disminuir la población joven, tanto masculina como femenina (dependiendo del país), e incrementarse la tasa de envejecimiento demográfico; la pérdida de mano de obra cualificada y del interés por invertir en tecnología, educación, sanidad e infraestructuras básicas; y el desmembramiento del núcleo familiar en caso de ser migraciones individuales.
En los lugares de destino, algunas de las consecuencias positivas más importantes son: el aumento de la población joven y de la natalidad; la aportación de mano de obra, necesaria para mantener el desarrollo económico y aumentar la población activa y los ingresos en seguridad social; y el enriquecimiento cultural. Entre los efectos negativos cabe mencionar la difícil integración social y absorción laboral ante excesivos flujos migratorios; los conflictos y tensiones sociales provocadas por actitudes xenófobas y racistas; y el aumento de la inmigración ilegal o irregular.
La expresión ‘fuga de cerebros’ se refiere a la emigración de personas con un elevado nivel educativo o profesional hacia otro país, generalmente para conseguir mejores condiciones de trabajo, vida o salario. Este hecho tiene consecuencias diversas: negativas en los países de salida si la persona que emigra no regresa nunca, puesto que el país ha gastado una elevada cantidad de dinero en su formación inicial, y positivas siempre para los países de acogida, que pueden contar con personas altamente cualificadas sin haber gastado nada. Durante el siglo XX Estados Unidos fue el principal destino de la fuga de cerebros.
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MIGRACIONES INTERNACIONALES A PRINCIPIOS DEL SIGLO XXI
Un nuevo muro fronterizo en América
Soldados estadounidenses colaboran en la construcción del muro fronterizo EEUU-México, cuyas obras se iniciaron en 1994; en 2006, el Congreso estadounidense autorizó una elevada partida de dólares para levantar sus más de 1.000 kilómetros. Su objetivo original fue impedir la inmigración ilegal procedente de la frontera mexicana.

Según el Informe sobre las Migraciones en el Mundo en 2005, presentado por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), a principios del siglo XXI entre 185 y 192 millones de personas (casi el 3% de la población mundial) vivían en un país distinto al de su origen; una de cada 35 personas era un emigrante internacional, y la mayoría emigraba a los países desarrollados y, además, trabajaba en tareas poco cualificadas y mal pagadas. Se estima que las migraciones internacionales irán en aumento a lo largo del siglo y son uno de los indicadores más fiables de la globalización y la existencia del sistema mundo. Además, en este informe se afirmaba que el 49% de los emigrantes internacionales en 2005 eran mujeres, siendo también más numerosas que los hombres en los países desarrollados.
Los resultados y análisis confirman que las corrientes migratorias han cambiado en pocas décadas: en 1970, el porcentaje de emigrantes internacionales era mayor en el mundo en vías de desarrollo, un 53% frente al 47% del mundo desarrollado; en el año 2000, el porcentaje de estos últimos había superado al de los países en desarrollo y alcanzó la cifra del 63,1%. En 2005, seis de cada 10 emigrantes internacionales vivían en países desarrollados, siete de cada 100 eran refugiados y las tres cuartas partes estaban concentradas en solo 28 países.
Asia es el continente donde se observaron los mayores contingentes internacionales de emigrantes a principios de siglo: ha registrado un incremento en el número, que pasó de 28,1 millones en 1970 a 43,8 millones en 2000, aunque ello constituya una disminución del 34,5% al 25% a escala planetaria en el mismo lapso de tiempo; en 2005, el número había ascendido a 53,3 millones; además, se observa que cada vez son más los asiáticos que encuentran oportunidades de trabajo dentro de su propio continente. La migración internacional en África, generalmente, se realizaba a principios de siglo dentro del propio continente y ha disminuido, pasando del 12% en 1970 al 9% (17 millones) del contingente global en el año 2005. Solo dos regiones del mundo registraban en ese periodo un incremento en el número de emigrantes: América del Norte (23,3%) y los países de la antigua Unión Soviética (17%). En Europa, el porcentaje de emigrantes sobre el global planetario era de 36,6% en el año 2005 (64 millones), en Latinoamérica y el Caribe, del 3,5% mundial (6,6 millones), y en Oceanía, del 2,6% (5 millones). Entre 1990 y 2005, los países desarrollados absorbieron prácticamente todo el incremento del número de emigrantes internacionales (33 millones de un total de 36). Uno de cada cinco emigrantes internacionales vivía en Estados Unidos.
La reunificación de las familias sigue siendo la piedra angular de la admisión de inmigrantes en muchos países desarrollados: por ejemplo, durante el periodo 1990-2002, el 65% de los inmigrantes permanentes en Estados Unidos y el 70% de los que llegaron a Francia fueron admitidos en virtud de la preferencia familiar.
La migración da lugar a muchos más beneficios que costes, e indica que en Europa occidental prácticamente nunca hay competencia directa entre los empleos que realizan los inmigrantes y los de los trabajadores locales, pues los emigrantes ocupan puestos en todos los niveles laborales, concentrándose en los extremos inferior y superior del mercado, y desempeñando empleos que, a menudo, los nacionales no pueden o no quieren asumir. Asimismo señala que los emigrantes regulares probablemente no constituyen una mayor carga que la población nacional para los servicios sanitarios y de bienestar social puesto que pagan impuestos, mientras que los irregulares rara vez recurren a la atención médica.
La migración irregular es muy difícil de estimar y con frecuencia se debe a que los canales para la migración legal no están bien desarrollados. Datos como el número de personas con el visado vencido da una idea de las cifras de migración irregular; por ejemplo, según estimaciones, en 2001 había unas 225.000 personas con el visado vencido en Japón. Se desconoce cuántos emigrantes están en situación irregular en el mundo; según estimaciones para 2005, se barajan cifras que oscilan entre los 7 y los 8 millones de personas, aunque estas cantidades presentan fluctuaciones como resultado de los diversos programas de regularización.


Huso horario




Huso horario, cada una de las 24 zonas horarias en forma de huso trazadas convencional y arbitrariamente sobre la superficie terrestre con los polos geográficos como extremos. Cada huso está determinado por el meridiano que lo divide, y cada uno de estos meridianos centrales está separado de sus meridianos vecinos por una longitud de 15º (véase Latitud y longitud). Los husos están numerados de 0 a 23 —de Este a Oeste— a partir del meridiano de Greenwich. Este meridiano, elegido de forma arbitraria para determinar las longitudes, debe su nombre a la localidad inglesa tomada como referencia. En cualquier punto del huso, la hora legal es la hora local de su meridiano central. Esa hora local se obtiene añadiendo a la hora universal —la del meridiano de Greenwich— un número de horas correspondiente al número del huso. Así, teóricamente, cuando son las 15 h en Greenwich (huso número 0), son las 17 h en la ciudad ucraniana de Odessa (huso número 2). Además, si se pasa del duodécimo huso, es necesario restar un día al calendario universal. La línea internacional de cambio de fecha no coincide exactamente con el meridiano 180º (el antimeridiano de Greenwich) para no separar desde un punto de vista horario algunos archipiélagos situados sobre dicho meridiano. En principio, cada país adopta la hora local del huso que contiene la mayoría de su territorio. No obstante, existen excepciones a esta regla, como por ejemplo España, que adopta el horario centroeuropeo correspondiente al huso vecino. Por otra parte, los países con una gran extensión Este-Oeste (como Rusia, Canadá o Estados Unidos) se dividen en más de una zona horaria. véase Tiempo.


Hidrografía




Confluencia de los ríos Bermejo y San Francisco
En esta imagen captada desde un satélite se puede observar el lugar, perteneciente al área septentrional de la provincia argentina de Salta próximo a la frontera con Bolivia, en el que confluyen los cauces de los río Bermejo y San Francisco. La mayor parte de los terrenos ribereños está parcelada para uso agrícola.






Mar de Cortés
Oficialmente denominado golfo de California, en las costas del mar de Cortés abundan los cactus debido a la aridez de la zona.







La vida en ríos y arroyos
(Izq.): En las zonas de cabecera, los animales deben tolerar tanto el frío como la turbulencia de la corriente. Algunos organismos, en especial los más pequeños, tienen ganchos y ventosas para fijarse a las rocas; la mayoría tiene forma hidrodinámica para evitar ser arrastrados. (Dcha.): Los organismos de natación libre viven en las zonas de poca corriente, en especial en los tramos bajos, donde la anchura del cauce produce áreas de aguas lentas en las orillas.


Hidrografía, rama de la geografía física dedicada al estudio de las aguas continentales o marinas, mucho más precisa que la oceanografía a la hora de trazar mapas y rutas.
La hidrografía oceánica estudia la morfología de las aguas marinas, sus movimientos y sus temperaturas, mientras que la hidrografía continental estudia el régimen y la evolución de los ríos (en especial, estiajes y crecidas).
Comúnmente se cuentan dos tipos de elementos hidrográficos básicos: lineales y difusos. Los primeros, con un trazado definido, designan los flujos permanentes, como los ríos y sus afluentes de las zonas templadas y tropicales húmedas, o los uadis (arroyos estacionales) de las regiones áridas cuya actividad se manifiesta sólo en el curso de las crecidas más o menos espaciadas. Estos elementos se plasman en el relieve mediante la creación de un lecho compuesto, por una parte, de un lecho menor destinado al flujo de las aguas en periodo bajo, delimitado por riberas abruptas y, por otra parte, de un lecho mayor a menudo inundado durante las crecidas ordinarias. Los elementos llamados difusos representan, por su parte, una organización hidrográfica adaptada a la evacuación de las masas de agua vertidas en las crecidas o los deshielos glaciares.
La hidrografía considerada como disciplina geográfica tiene por finalidad la confección de mapas y la redacción de documentos náuticos. El conjunto de estos trabajos da lugar a un estudio hidrográfico —sondado de los fondos marinos, observación de las mareas, topografía costera— que se utilizará para la corrección y el trazado de nuevos mapas.

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