El Aparato fonador




Aparato fonador, conjunto de órganos que intervienen en la producción de sonidos. También llamado aparato vocal o articulatorio. El objetivo fundamental de estos sonidos es la comunicación humana mediante el lenguaje hablado, pero existen otros animales que disponen también de órganos para producir sonidos, como las aves.
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COMPOSICIÓN
En los humanos, el aparato fonador está formado por la boca, la nariz, la faringe, la laringe, la tráquea, los pulmones y el diafragma. Los órganos que lo integran forman parte a su vez del aparato respiratorio y algunos del aparato digestivo.
La emisión de sonidos lingüísticos presenta tres fases: respiratoria, fonatoria o glotal y articulatoria, que tienen lugar en los pulmones, la laringe y el tracto vocal, respectivamente.
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FASE RESPIRATORIA
Para que se produzca un sonido, lo primero que se necesita es una fuente de energía que origine una vibración. En el caso del lenguaje humano, esta energía está producida por una corriente de aire que normalmente procede de los pulmones. Nunca se espira todo el aire que hay en los pulmones. En realidad, en conversaciones normales sólo se utiliza alrededor de un cuarto de la cantidad de aire contenida en los pulmones, aunque dicha cantidad puede aumentar cuando se sube el volumen del habla, como por ejemplo al gritar o hablar en público.
La mayoría de los sonidos del habla se producen mientras el aire sale de los pulmones; se trata en este caso de los sonidos llamados egresivos. Sin embargo, también es posible, aunque no frecuente, hablar mientras el aire está entrando en lugar de saliendo de los pulmones; en este caso los sonidos se llaman ingresivos. Este último tipo de sonidos se produce cuando alguien habla mientras ríe o llora, o cuando no puede respirar bien.
Al respirar sin hablar, el ciclo respiratorio se compone de dos fases que duran más o menos lo mismo: inspiración y espiración. Pero mientras se habla, el ciclo respiratorio cambia. La fase de inspiración se acorta y acelera mientras que la de espiración se enlentece extendiéndose en el tiempo entre cinco y diez segundos, una duración que puede alargarse incluso más.
En español y en otras muchas lenguas las vocales y las consonantes son sonidos egresivos pues se producen con aire pulmonar, pero existen otras lenguas cuyos hablantes emiten otro tipo de sonidos. Por ejemplo, en África se hablan lenguas que usan chasquidos de la lengua, como las lenguas khoisán de los bosquimanos. Otras emplean sonidos que empujan el aire desde la glotis, la abertura que queda entre las cuerdas vocales, dentro de la laringe. En este caso, si el sentido de la corriente de aire es de dentro afuera los sonidos se llaman implosivos; si el sentido es de fuera adentro, se da lugar a sonidos eyectivos. Algunas lenguas africanas, como el shona, y otras lenguas indias americanas utilizan consonantes implosivas. Las lenguas caucásicas, algunas lenguas africanas, como el hausa, y algunas lenguas indias americanas utilizan consonantes eyectivas, y también lo hacen algunas variedades del inglés.
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FASE FONATORIA
Para convertirse en sonido, el aire procedente de los pulmones debe provocar una vibración, siendo la laringe el primer lugar en que se produce. La laringe está formada por un conjunto de cartílagos y una serie de ligamentos y membranas que sostienen unas bandas de tejido muscular llamadas cuerdas vocales. La tensión, elasticidad, altura, anchura, longitud y grosor de las cuerdas vocales pueden variar dando lugar a diferentes efectos sonoros.
El efecto más importante de las cuerdas vocales es la producción de una vibración audible en los llamados sonidos sonoros, en contraste con los sonidos sordos, en cuya producción no vibran las cuerdas vocales. En español, todas las vocales y muchas consonantes (m, b, d,...) son sonoras.
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FASE ARTICULATORIA
Después de pasar por la laringe, la corriente de aire continúa por el llamado tracto vocal, formado por la faringe, la cavidad oral y, en ocasiones, también la cavidad nasal. A lo largo de este camino, esta corriente se ve modificada por una serie de órganos móviles, como la lengua, que interaccionan con otros órganos fijos, como los dientes, haciendo que la onda sonora se modifique, dando lugar a sonidos distintos. La producción de diferentes sonidos de habla por estos órganos se denomina articulación.
Además de verse modificada por los cambios de forma del tracto vocal, la onda sonora se amplifica y modula en las cavidades del tracto vocal que actúan como cajas de resonancia.
Entre los órganos que actúan en la articulación se distinguen dos tipos: órganos articulatorios activos, que se pueden mover, y órganos articulatorios pasivos. Los pasivos son el paladar duro, los dientes y los alveolos (prominencias que se encuentran entre los dientes superiores y el paladar). El paladar duro a su vez se subdivide en tres partes: anterior, media y posterior. Los activos son la faringe, el velo del paladar o paladar blando, la lengua y los labios.
La faringe es un tubo musculoso que conecta la laringe con las cavidades oral y nasal y que puede ensancharse o estrecharse. Algunas lenguas presentan sonidos que se producen por una fricción del aire en esta zona, por ejemplo el árabe.
El paladar blando o velo del paladar es la zona musculosa que se encuentra detrás del paladar duro y que acaba en la úvula o campanilla. Durante la respiración normal, el paladar blando tiene una posición baja, permitiendo que el aire fluya tanto por la boca como por la nariz. Durante el habla, el paladar blando puede adoptar tres posiciones diferentes:

• Alta: se cierra el canal de comunicación entre la cavidad nasal y la oral, de modo que el aire circula exclusivamente por la boca sin pasar por la nariz. En esta posición se producen sonidos orales, como son la mayoría de los sonidos del español.
• Media: parte del aire escapa por la boca y parte por la nariz de modo que se producen sonidos oronasales, como lo es la a en mamífero.
• Baja: esta posición se combina con el cierre de la cavidad oral de modo que todo el aire se libera por la nariz. Se producen en este caso los sonidos nasales, como las consonantes m, n y ñ en español.
Los labios también pueden adoptar distintas posiciones. Pueden estar abiertos, semiabiertos, como cuando se pronuncia la b en saber, o cerrados, para pronunciar la p.
De todos los órganos articulatorios activos, la lengua es la que tiene mayor capacidad para cambiar de forma y posición, y por tanto interviene en la articulación de muchos sonidos dando lugar a todas las vocales y a la mayoría de las consonantes.
Atendiendo a los órganos articulatorios que intervienen y al tipo de oclusión del aire que estos producen, los sonidos lingüísticos se clasifican según el lugar de articulación (labial, alveolar, etc.) y el modo de articulación (oclusivo, fricativo, etc.).


El acento




Acento, rasgo prosódico mediante el cual se destaca una sílaba de una palabra frente a las demás que la componen o una unidad lingüística frente a otras de su mismo nivel.
Cuando se escucha un mensaje, no se perciben todos los sonidos de cada unidad ni de cada frase por igual; el tono, el timbre, la intensidad y la cantidad hacen que unos sonidos resalten más que otros, estableciéndose un claro contraste entre ellos. Al hablar se agrupan los sonidos en sílabas para formar las palabras, haciendo recaer en una de ellas el acento principal (sílaba tónica o fuerte); las demás llevan un acento secundario (sílabas átonas o débiles).
En algunas lenguas, como la francesa, la checa o la polaca, el acento ocupa siempre la misma posición; son idiomas de acento fijo. En latín, que distinguía entre vocales largas y breves, el acento se situaba en la penúltima sílaba si la vocal de ésta era larga, pero, si era breve, el acento pasaba a la antepenúltima, por lo cual era un acento condicionado.
En la española, inglesa o italiana el acento es libre, puede ocupar dos o tres posiciones diferentes. No hay que confundir el acento de intensidad o prosódico, el que se pronuncia en el lenguaje oral, con el signo diacrítico que aparece en el lenguaje escrito de algunas lenguas: en francés escrito hay tres clases de acentos o signos diacríticos: agudo (´), tilde o rayita oblicua que baja de derecha a izquierda; grave (`), tilde o rayita oblicua que baja de izquierda a derecha, y circunflejo (^), compuesto de uno agudo y otro grave unidos por arriba; en castellano sólo existe el agudo; en inglés, ninguno.
La palabra, analizada aisladamente, forma un grupo tónico porque sus sonidos se agrupan en torno a la sílaba tónica. Sin embargo, al hablar, y esto se percibe perfectamente cuando alguien se dirige a otra persona en una lengua diferente y que no se domina con fluidez, no se utilizan las palabras de forma independiente, se agrupan formando grupos fónicos separados entre sí mediante pausas que permiten respirar a la persona que habla. Dentro de estos grupos fónicos, formados generalmente por varias palabras, se establecen otros grupos más pequeños en torno a las sílabas tónicas que existan: son los denominados grupos tónicos.
El acento sirve en las distintas lenguas para:


a) Marcar las sílabas tónicas, contrastándolas con las átonas.
b) Diferenciar el significado de ciertas palabras que sólo se distinguen por su acento.
c) Delimitar unidades dentro de una secuencia.
d) Indicar la existencia de una unidad acentual, aunque no señale sus límites.
Por acento también se entiende el conjunto de hábitos articulatorios (manera especial de articular los diversos sonidos, en función del tono, timbre, cantidad e intensidad con que se pronuncie cada uno de ellos), que hace diferente el habla de personas de distintas localidades y regiones, dentro de un mismo país en el que se hable un mismo idioma, o de aquellas que sean de otra comunidad lingüística, lo que permite distinguir, por ejemplo, entre un acento andaluz, argentino, mexicano o caribeño. El acento individual de una persona con cierto prestigio ante la sociedad, como, por ejemplo, un locutor de radio o un presentador de programas de televisión, unido al acento dialectal de la región en la que se viva, puede, con el tiempo, provocar alteraciones en la estructura fónica de una lengua.
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EL ACENTO ESPAÑOL
El término acento puede utilizarse en español con las siguientes acepciones:


1.- “Relieve que en la pronunciación se da a una sílaba de la palabra, distinguiéndola de las demás por una mayor intensidad o por un tono más alto” (Diccionario de la Real Academia Española): Acento prosódico.
2.- Tilde que en la lengua escrita se coloca sobre la vocal de la sílaba tónica de algunas palabras, siguiendo unas determinadas reglas ortográficas: Acento ortográfico.
3.- Mayor tono e intensidad con que se pronuncia la vocal de la sílaba tónica en algunas palabras para, además de establecer el contraste entre sílaba fuerte y débil, diferenciar el significado de ese vocablo del de otros homónimos suyos: salto / saltó; más (adverbio de cantidad)/ mas (conjunción adversativa): Acento diacrítico.
4.- Conjunto de particularidades fonéticas, rítmicas y melódicas que caracteriza el habla local, regional o el de un país, haciéndolo diferente de los demás: Acento fonético.
5.- Uno de los elementos constitutivos del verso: Acento métrico o rítmico.
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ACENTO PROSÓDICO
El acento sirve fundamentalmente para tres cosas:


a) Diferenciar dentro de una misma palabra la sílaba tónica de las átonas que existan: chileno, balón, o atraer la atención del oyente hacia palabras que el hablante quiera resaltar por algún motivo.
b) Diferenciar significados distintos: cántara (sustantivo) / cantara (imperfecto de subjuntivo del verbo cantar) / cantará (futuro imperfecto de indicativo del verbo cantar). Dé (verbo dar) / de (preposición).
c) Marcar determinados ritmos, sobre todo en poesía: Ínclitas razas ubérrimas, sangre de Hispania fecunda / espíritus fraternos, luminosas almas, ¡salve! (Rubén Darío).
Las sílabas se clasifican por el acento en: tónicas o fuertes: aquellas que se pronuncian con mayor intensidad porque recae en ellas el acento principal, y átonas o débiles: las inacentuadas, pronunciadas con una menor intensidad. Casi toda palabra, analizada individualmente, tiene un acento que puede aparecer en una de las cuatro últimas sílabas, siempre que sea polisílaba, e incluso en el caso de que tenga una sola, ésta es fuerte. Atendiendo a la posición que el acento ocupa, las palabras se dividen en:


Agudas u oxítonas: Se acentúan en la última sílaba: sofá, baúl, reloj.
Llanas o paroxítonas: Se acentúan en la penúltima sílaba: pesa, ramo, árbol.
Esdrújulas o proparoxítonas: Se acentúan en la antepenúltima sílaba: pájaro, bárbaro, murciélago.
Sobresdrújulas o superproparoxítonas: Se acentúan en la sílaba anterior a la antepenúltima. Las palabras sobresdrújulas son poco frecuentes en español, se reducen casi siempre a los adverbios terminados en -mente o a palabras compuestas formadas por un verbo y dos pronombres enclíticos: fácilmente, íntegramente, cuéntamelas, siguiéramoslo.
El acento, como regla general, se mantiene en la misma sílaba en singular que en plural, por eso algunas palabras terminadas en consonante, que en singular son agudas o llanas, se convierten en llanas o esdrújulas al formar su plural: cartón/cartones, orden/órdenes. Como excepciones a la regla anterior, cambian al pasar al plural la sílaba acentuada régimen/regímenes o carácter/caracteres, porque, como se ha señalado antes, el español no tiene palabras simples sobresdrújulas.
Ciertos términos admiten dos tipos de acentuación: atmosfera/ atmósfera, cantiga/cántiga, coctel/cóctel, meteoro/metéoro, uno de los cuales suele ser frecuente en textos escritos de carácter culto y otro es más común en el uso cotidiano de la lengua oral. Los adverbios terminados en -mente y algunas palabras compuestas formadas por dos lexemas o por una forma verbal a la que se han añadido pronombres enclíticos pueden tener dos acentos, uno principal y otro secundario; la pérdida del segundo, al integrarse la palabra en una cadena fónica, es muy corriente.
En la lengua hablada las palabras forman grupos tónicos; una frase puede estar compuesta por uno o por varios de estos grupos, en cada uno de los cuales la sílaba fuerte sirve de soporte a las restantes. Las sílabas átonas que se apoyan en la tónica siguiente se llaman proclíticas; las que se apoyan en la anterior reciben el nombre de enclíticas.
 Algunas palabras, sea cual sea su posición dentro de la frase, llevan siempre acento, son palabras llenas; otras aparecen sin acento, son palabras vacías. Pertenecen a la primera clase: el sustantivo, el adjetivo calificativo, los pronombres tónicos, los numerales cardinales y ordinales, el verbo, el adverbio, los interrogativos y exclamativos; pertenecen a la segunda clase: el artículo, la preposición, la conjunción, los pronombres átonos, los adjetivos posesivos apocopados y los pronombres relativos no interrogativos.
Aunque en una frase haya varios grupos tónicos y, por tanto, varias sílabas acentuadas, sólo una de éstas predominará sobre las demás en la frase, subordinándose a ella las restantes, y estará siempre en la palabra que el hablante quiera destacar.
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ACENTO ORTOGRÁFICO
El acento prosódico no siempre aparece reflejado en la lengua escrita, pero cuando lo hace utiliza el signo diacrítico llamado tilde (´), siguiendo unas reglas fijas de acentuación dadas por la Real Academia Española. Véase Ortografía.


La entonación del lenguaje





Entonación
La entonación que empleamos al hablar puede cambiar el tono de una conversación. Puede hacerla distendida, tensa, aburrida, amenazadora… No es solo importante lo que digamos, sino cómo lo digamos.

Entonación (lenguaje), línea melódica con que se pronuncian las unidades lingüísticas de un mensaje; sirve para delimitar como un todo cada enunciado, independientemente de su estructura interna en fonemas, palabras y sintagmas: Luis ha llamado.
Lo esencial en la entonación son las variaciones tonales. Cuando se comienza a hablar, las cuerdas vocales se ponen en tensión y se produce una elevación más o menos rápida del tono, y al terminar la emisión, el relajamiento de las cuerdas vocales origina el descenso tonal. Los tonos agudos suelen asociarse con estados anímicos emocionales y los graves con situaciones depresivas. El ascenso del tono se utiliza para despertar el interés del interlocutor, lo que explica que el ascenso tonal caracterice a los enunciados no terminados, a las preguntas, a las expresiones afectivas. Al contrario, el descenso del tono marca el final del enunciado afirmativo, al no ser necesario mantener el interés y la atención del oyente. Los tonos son inseguros y cambiantes. Se puede decir que cada hablante tiene su propio tono; las características de pronunciación de cada individuo varían según su estado de ánimo y hábitos de pronunciación. El oído de las personas es muy sensible a las características tonales, de tal manera que se puede identificar a las personas por sus características de entonación. También la entonación tiene en cada región cierta fisonomía propia. Se dan hábitos de entonación peculiares a las que se llama acento; así se puede distinguir un acento castellano de uno andaluz, de uno porteño, o de uno mexicano.
El conjunto de tonos, que forman la línea melódica o entonación, adquiere valores lingüísticos significativos. Es una de las principales características lingüísticas de la oración y hace posible que las palabras que forman la oración, adquieran valor como unidad de sentido expresivo.
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UNIDADES MENORES DE ENTONACIÓN
Las unidades menores de la entonación son el grupo fónico, el tonema y la pausa.
2.1
Grupo fónico
Un grupo fónico es la parte del discurso que se pronuncia entre dos pausas. La extensión del grupo fónico es variable, desde grupos fónicos de una sílaba hasta de veinte sílabas, ya que es el fragmento de cadena fónica considerado como límite en una pronunciación normal y no forzada. En español, el grupo fónico medio es de ocho sílabas, lo que explica que sea el verso octosílabo el más antiguo e importante de la poesía española.
2.2
Tonema
El tonema es la altura musical que corresponde al final de cada uno de los grupos fónicos en que se divide el discurso. Es la parte más significativa de la entonación, lo distintivo de la entonación, y se da frecuentemente a partir de la última sílaba acentuada. Se pueden distinguir tres tipos de tonemas básicos: descendente, horizontal y ascendente. El tonema descendente puede ser de cadencia y semicadencia. El tonema descendente de cadencia se realiza cuando al final de la línea melódica se produce un rápido descenso. Es característico de las oraciones enunciativas: Luis se marchó. El tonema descendente de semicadencia se produce cuando al final de la línea melódica se da un descenso suave. Es propio de oraciones dubitativas: Quizás Luis se marchó. El tonema horizontal se produce sólo en suspensión. Es propio de las oraciones entrecortadas e inacabadas: Más vale pájaro en mano... Cinco y cinco...
El tonema ascendente presenta los tonemas en anticadencia y antisemicadencia. El tonema ascendente de anticadencia se realiza cuando al final de la línea melódica se produce una subida rápida. Se da en oraciones interrogativas totales: ¿Se marchó Luis? El tonema ascendente de antisemicadencia, al final de la línea melódica, produce una subida suave, característica de las oraciones interrogativas parciales o de oraciones que indican oposición o contraste: ¿Quién vino? Unos viven, otros mueren.
2.3
Pausas
Las pausas son las interrupciones que se hacen al final de la emisión de cada grupo fónico. Están motivadas por razones fisiológicas, necesitamos respirar y recuperar en aire para la fonación, y por razones lingüísticas, las pausas son unidades significativas que marcan el final de una expresión con significación. Se pueden distinguir cuatro pausas lingüísticas:
Pausa final o pausa absoluta es la que se hace después de un enunciado con significado completo; se marca en la escritura con punto o punto y coma: Luis se marchó hoy a Valencia.
Pausa enumerativa es la utilizada en la enumeración de elementos; se señala en la escritura con la coma: En la mesa hay libros, ceniceros, papeles...
Pausa explicativa se da cuando se introduce una explicación, se señala en la escritura con coma, paréntesis, raya o guión: Madrid, gran ciudad, es la capital de España.
Pausa potencial es la que hace el hablante cuando desea destacar alguno de los elementos del enunciado expresado; no se señala, generalmente, en la escritura de una manera específica: ¡El viernes iremos de excursión! o ¡El viernes! ¡Iremos de excursión!; en estos ejemplos, se marca por los signos de admiración.
La entonación permite caracterizar y determinar los distintos tipos de textos y de unidades lingüísticas que se dan en la comunicación: textos enunciativos, interrogativos y exclamativos.
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FUNCIÓN DE LA ENTONACIÓN
Varias son las funciones que realiza la entonación: función distintiva, la entonación permite distinguir el significado oracional: Saldrá ¿Saldrá? ¡Saldrá!; función integradora, la entonación integra las palabras que forman la oración en una unidad significativa: El niño estudia la lección; y función delimitadora, se pueden agrupar las palabras en unidades oracionales menores de significación o relación sintáctica: El niño / estudia / la lección.
Los tres tipos más importantes de entonación son los que corresponden a las oraciones enunciativas, interrogativas y exclamativas: Está lloviendo / ¿Está lloviendo? / ¡Está lloviendo!


El Sistema fonológico español




Sistema fonológico español, conjunto de sonidos articulados (vocálicos y consonánticos), interrelacionados entre sí, que establecen su valor por la oposición que cada uno establece frente a los demás, en función de sus rasgos comunes y diferenciales.
Tanto desde el punto de vista fonético (propiedades articulatorias y acústicas) como desde el punto de vista fonológico (capacidad para formar signos lingüísticos), los sonidos del lenguaje forman un sistema y se relacionan unos con otros al tiempo que se oponen entre sí. El sistema fonológico español está formado por veinticuatro fonemas o sonidos, alguno de los cuales presenta alófonos o realizaciones diferentes de un mismo fonema. Pueden combinarse entre sí para formar unidades superiores. Como, por ejemplo:

/b/ + /o/ /c/ /a/
/f/ + /o/ /c/ /a/
/l/ + /o/ /c/ /a/
/p/ + /o/ /c/ /a/
/r/ + /o/ /c/ /a/
/t/ + /o/ /c/ /a/
Los sonidos /b/, /f/, /l/, /p/, /r/, /t/ entran en relación paradigmática porque tienen un rasgo en común, el ser sonidos consonánticos, aunque se diferencien entre sí por otros rasgos que les hace oponerse. Cada uno de ellos entabla una relación sintagmática con los fonemas /o/ /c/ /a/, ya que al combinarse con ellos da lugar a diferentes palabras: boca, foca, loca, poca, roca, toca.
Existen en español dos clases de sonidos: vocálicos y consonánticos. Cuando al salir el aire procedente de los pulmones, tras pasar por la tráquea, laringe y las cuerdas vocales hacia el exterior, no encuentra ningún obstáculo en la cavidad bucal se produce un sonido vocálico: /a/, /e/, /i/, /o/, /u/; cuando, por el contrario, la columna de aire encuentra algún obstáculo, el sonido es consonántico: /b/, /g/, /m/... Las vocales presentan una mayor abertura de los órganos articulatorios que las consonantes y un mayor número de vibraciones de las cuerdas vocales. Las vocales pueden formar sílabas, mientras que las consonantes necesitan de una vocal para hacerlo. Entre estos dos tipos de sonidos se sitúan los sonidos semivocálicos y semiconsonánticos.
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EL SISTEMA VOCÁLICO ESPAÑOL
Sistema vocálico del español
El español tiene cinco fonemas vocálicos, en un sistema triangular en que los rasgos pertinentes son el grado de abertura de la cavidad oral y la disposición de los órganos que intervienen en la producción del sonido, en este caso la lengua y los labios.

El español presenta cinco fonemas vocálicos: /a/ vocal central abierta, /e/ vocal palatal media, /i/ vocal palatal cerrada, /o/ vocal velar media, /u/ vocal velar cerrada.
Desde el punto de vista fonético, las vocales se definen por:
a) El lugar de articulación, anterior: /e/, /i/; media: /a/, o posterior: /o/, /u/. Las vocales /e/, /i/ reciben también el nombre de palatales por articularse en la zona del paladar duro, frente a /o/, /u/, llamadas velares por articularse en la zona del velo del paladar; estas últimas están labializadas, aunque la /o/ en menor grado que la /u/.
b) Modo de articulación (abertura de la boca en el momento de articularlas): abierta o alta, si la lengua se encuentra bastante alejada de la bóveda palatal: /a/; media, si la lengua se encuentra separada de la cavidad palatal: /e/, /o/, y cerrada o baja, si la lengua permanece muy próxima a ésta: /i/, /u/. En algunas zonas de Extremadura, Andalucía oriental, Murcia, Uruguay, La Habana y Puerto Rico, la aspiración o pérdida de la - s final del plural o de la segunda persona verbal hace que la vocal anterior se abra para diferenciar estas formas del singular o de la tercera persona.
c) La vibración o no de las cuerdas vocales: todos los sonidos vocálicos son sonoros porque en la realización de todos ellos vibran las cuerdas vocales.
d) Cavidad de resonancia: las vocales son orales, ya que cuando se articula su sonido el velo del paladar permanece adosado a la faringe haciendo salir el aire por la boca; sólo cuando van entre nasales (/m/, /n/), como ocurre en algunas zonas de Andalucía y las Antillas en el habla oral, pueden presentar un alófono ligeramente nasalizado, recibiendo el sonido entonces el nombre de oralnasal.
En español, no existen vocales largas y breves como en otros idiomas; todas ellas pueden considerarse breves; sin embargo, en ocasiones puede hablarse de vocales semilargas y semibreves.
Como fonema integrante de una palabra, la vocal puede ser acentuada o tónica e inacentuada o átona, dependiendo de que reciba o no el máximo de energía articulatoria. Véase Acento; Sílaba.
Semivocales y semiconsonantes: en los diptongos y triptongos, /i/ y /u/ cuando se apoyan en vocales abiertas anteriores, son semivocales, mientras que, cuando se apoyan en vocales abiertas posteriores, son semiconsonantes. Véase Diptongos, triptongos e hiatos.
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EL SISTEMA CONSONÁNTICO ESPAÑOL
1) Atendiendo a la vibración o no de las cuerdas vocales, los sonidos son: sonoros y sordos.
Son sonoros si al pasar el aire a través de las cuerdas vocales éstas están tensas y la presión del aire las hace vibrar con mucha rapidez: /m/, /d/; si no vibran, los sonidos son sordos: /f/, /t/.
2) Por el modo de articulación (forma especial de realización de cada sonido, independientemente del punto de articulación), los sonidos son: oclusivos, fricativos y africados, líquidos y no líquidos.
Oclusivos (también llamados explosivos o momentáneos): cuando para su articulación se cierra por un instante la salida al aire con los labios, la lengua y el paladar, para abrirla súbitamente, produciéndose una pequeña explosión causada por el aire acumulado: /p/, /t/, /k/, /b/, /d/ y /g/.
Fricativos: si se acercan los órganos articulatorios mucho, pero no llegan a obstruir totalmente la salida al aire: /f/, /s/, /g/, /y/, /j/. Reciben igualmente el nombre de espirantes, constrictivas o continuas.
Africado o semioclusivo: cuando momentáneamente se produce una interrupción en la salida del aire (momento oclusivo), para pasar gradualmente hacia una fricación: /ch/.
Líquidos y no líquidos: Los líquidos tienen a la vez rasgos comunes con las vocales y las consonantes; dentro de ellos se distingue entre: laterales, cuando el aire sale por uno o por los dos laterales de la lengua. /l/, /ll/, y vibrantes, si la punta de la lengua vibra en el momento de su pronunciación: /r/, /rr/. Todas las demás consonantes son no líquidas.
3) Por el punto de articulación (zona en la que un órgano activo entra en contacto con otro pasivo o activo, produciéndose un estrechamiento o cierre en el canal): bilabiales, labiodentales, interdentales y dentales.
Bilabiales: se articulan uniendo los labios para impedir momentáneamente la salida del aire por la boca: /p/, /b/, /m/.
Labiodentales: se unen los incisivos superiores al labio inferior: /f/.
Interdentales: la lengua se sitúa entre los dientes superiores e inferiores: /q/.
Dentales o linguodentales: el ápice de la lengua se coloca en la parte interior de los incisivos superiores: /t/, /d/.
Alveolares o linguoalveolares: el ápice de la lengua toca los alvéolos situados tras los dientes superiores: /s/, /l/, /r/.
Palatales o linguopalatales: el predorso de la lengua se une al paladar duro: /y/, /c/, /l/.
Velares: la parte posterior de la lengua se une al velo del paladar: /k/, /g/, /j/.
4) Atendiendo a la cavidad por donde sale el aire: orales y nasales.
Orales o bucales: el velo del paladar se sitúa pegado a la pared de la laringe e impide el paso del aire hacia las fosas nasales: Todos los fonemas consonánticos menos /m/, /n/, /ñ/.
Nasales: el velo del paladar, separado de la laringe, permite la expulsión del aire por la nariz: /m/, /n/, /ñ/.
Al hablar de fonemas se hace referencia a una idealización existente en la mente de los hablantes sobre cómo se realiza la pronunciación de determinados sonidos; pero al hacer esa idea realidad, los sonidos ofrecen múltiples variedades o realizaciones fonéticas (alófonos) dependiendo de la persona que los emita (variantes individuales), del uso general de una región o país (variantes generales), de la influencia que ejerzan sobre los fonemas otros sonidos y de la posición que ocupen en la cadena hablada (variantes combinatorias). A modo de ejemplo, como variantes generales puede destacarse: La fusión de los fonemas /s/ y /z/ en uno sólo: /z/ (ceceo), o /s/ (seseo) en Andalucía, Canarias y América. La confluencia de los sonidos /ll/, /y/ en una fricativa central (yeísmo) en algunas zonas de España o su neutralización en casi toda América hispana, aunque con algunas excepciones de realizaciones peculiares. La articulación del fonema /x/ en Chile que presenta dos alófonos: [x] ante /a/, /o/, /u/ y [ç] ante /e/, /i/. La aspiración y a veces pérdida de la /-s/ en Extremadura, Murcia, Andalucía, sur de México y otras zonas, que repercute en el timbre de la vocal anterior. La aspiración de /f/ a comienzo de palabra en Andalucía, norte de México, Perú, Chile y algunas zonas de Colombia.
La representación gráfica de los sonidos son las letras. Los fonemas son inmateriales ya que son representaciones mentales de los sonidos; los sonidos y las letras son materiales. Los sonidos son ilimitados, frente a los fonemas y las letras que son limitados. Los primeros son algo individual y concreto, fonemas y letras son algo colectivo y social.
Un fonema puede ser representado por dos o más letras:

/b/: b, v, w: balón, velo, wagneriano.
/z/: se escribe con z ante a, o, u, y c ante e, i: zagal, zopilote, zumo, ceja, cielo.
/c/, /qu/ y /k/: se escribe con c ante a, o, u y las consonantes l y r; como qu ante e, i, y como k en algunas palabras: cama, comedia, curandero, clavel, cresta; quemadura, química; kilómetro.
/i/: i/y: mirto, buey.
/j/: se escribe con j ante cualquier vocal, pero puede representarse con una g ante las vocales e, i: jarrón, jícara; general, gimnasia.
/g/: se representa como g ante las vocales a, o, u y ante las consonantes l, r, mas como gu ante e, i: gamo, gorila, guacamayo; glotón, grasa; guerra, guitarra.
/r/: se escribe r al principio de palabra y tras las consonantes l, n, s; sin embargo, como rr cuando va entre vocales: rama, alrededor, honra, israelita, arroz.
Ciertas letras, como la h o la u tras la q, no representan ningún fonema: hombre, querer. La x, en cambio, representa los sonidos s, ks y gs: excusa, expendio, taxidermista.


Tablas estadísticas




Tablas estadísticas, recopilaciones numéricas bien estructuradas y fáciles de interpretar de las que se vale el estadístico para sintetizar los datos obtenidos con el fin de hacer un uso sencillo de ellos o bien para darlos a conocer de forma comprensible.
Existen infinidad de tablas estadísticas, pero las más básicas son las tablas de frecuencias, las de frecuencias relativas y frecuencias acumuladas, las de frecuencias con datos agrupados en intervalos y las de doble entrada.
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TABLAS DE FRECUENCIAS
Estas tablas constan de dos columnas. En la primera se escriben los valores de la variable, xi. En la segunda las correspondientes frecuencias, fi. Estas sencillas tablas se utilizan, únicamente, cuando la variable es discreta y admite pocos valores (a lo sumo, de 12 a 16).
La tabla siguiente da la distribución de la variable “número de hijos” correspondiente a un conjunto de 43 familias:

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TABLAS DE FRECUENCIAS RELATIVAS Y FRECUENCIAS ACUMULADAS
Una tabla de frecuencias se puede ampliar con nuevas columnas con las frecuencias relativas y las frecuencias acumuladas. La tabla anterior con estos nuevos datos sería:

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TABLAS DE FRECUENCIAS CON DATOS AGRUPADOS EN INTERVALOS
Cuando la variable es continua, o es discreta pero toma una gran cantidad de valores, conviene dividir el rango de la variable en unos pocos intervalos (entre 6 y 12) y repartir los valores en ellos. El resultado será una tabla de frecuencias en la cual la variable, en lugar de tomar valores numéricos concretos, varía dentro de intervalos.
Cuando se necesita (por ejemplo para el cálculo de parámetros) que cada intervalo quede representado por un único número, se toma su punto medio, al que se llama marca de clase.
En la tabla adjunta se muestra cómo se han repartido 1.200 calificaciones entre 0 y 10, en 10 intervalos iguales —columna (a). Las marcas de clase (centros de los intervalos) están en la columna (b), las frecuencias en la (c), las frecuencias relativas en la (d), las frecuencias acumuladas en la (e) y las frecuencias acumuladas relativas en la columna (f).
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TABLAS DE DOBLE ENTRADA
En las distribuciones bidimensionales, en las que a cada individuo le corresponden dos valores, xi, yi, puede suceder que cada par de valores (xm, yn) ocurra varias veces, es decir, lleve apareada una frecuencia. En tal caso conviene disponer los resultados mediante una tabla de doble entrada como la que se muestra a continuación, correspondiente a los resultados de un colectivo de 125 personas puntuadas por su sensibilidad ecológica, xi, y por sus conocimientos de biología, yi:

Tabla de frecuencias con intervalos
Una tabla de distribución de frecuencias sirve para resumir un conjunto de datos estadísticos. Por ejemplo, esta tabla muestra las 1.200 notas o calificaciones recibidas en 4 exámenes por 10 clases de 30 alumnos cada una. La primera columna es la lista de los diez intervalos en que se han agrupado las notas. La segunda columna es el punto medio de cada intervalo. La tercera muestra el número de notas de cada intervalo, es decir, su frecuencia (por ejemplo, hay 20 notas entre 0 y 1). La cuarta es el cociente entre el número de notas en el intervalo y el número total, es decir, la frecuencia relativa (hay 0,017 notas entre 0 y 1 por cada una de las 1.200 notas). La quinta columna es el número de notas en un intervalo y los intervalos menores que él, es decir, la frecuencia acumulada (hay 35 notas menores o iguales que 2). La sexta columna es el cociente entre el número de notas menores o iguales que el intervalo y el número total, es decir, la frecuencia acumulada relativa (0,029 notas entre 0 y 2 por cada una de las 1.200).

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