La Lengua japonesa




Lengua y vida cotidiana
La foto muestra el texto de una receta portuguesa para preparar un bizcocho, escrita en japonés. El manuscrito es del año 1888.

Lengua japonesa, lengua aglutinante que hablan más de 120 millones de personas que viven en Japón, Hawai, Estados Unidos y América del Sur, sobre todo en Brasil, además de los chinos y coreanos que vivieron en la época de la ocupación japonesa, durante la primera mitad del siglo XX.
No se ha establecido relación entre el japonés y otras lenguas. Parece que existen ciertas similitudes estructurales que la relacionan con el coreano y las lenguas altaicas, que incluyen el manchú, el mongol y el turco. Sin embargo, esta teoría parece poco probable, dado que no existen similitudes en el léxico, aunque sí con las lenguas del este de Asia, como las tibetano-birmanas y las austroasiáticas. La lengua que se habla en las islas Riu Kiu, el luchuánico, se parece bastante al japonés, por lo que se considera que la primera es un dialecto.
El japonés, comparado con las lenguas indoeuropeas, se caracteriza por su enorme capacidad polisémica. Esto es evidente en las impresiones visuales. Por ejemplo, la palabra japonesa aoi significa, azul, verde, pálido o mortecino y cambia de sentido según el lugar que ocupa en la oración. El idioma resulta minuciosamente exacto, en cambio, en lo que se refiere a las impresiones acústicas y táctiles. Contiene numerosas onomatopeyas y varias palabras diferentes para designar matices acústicos o táctiles muy sutiles. Por ejemplo, distingue con palabras diferentes el ruido de las patas de un animal y el ruido de las pisadas sobre un suelo de madera, y además existen muchas palabras para nombrar el ruido de la lluvia según caiga en sitios de distinta naturaleza.
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LÉXICO
En sus orígenes era muy limitado. Sin embargo, a principios del siglo III entraron muchas palabras chinas en el idioma. En la actualidad es mayor el número de palabras procedentes del chino que las de origen exclusivamente japonés. Las de procedencia china desempeñan en japonés una función análoga a los helenismos que tiene el español. Cuando el japonés las adoptó, conservó un patrón fonético parecido al chino pero, al incorporarse a la lengua japonesa, pasaron a tener su propia pronunciación. Los caracteres chinos han influido de forma decisiva en la formación del japonés escrito, lo que naturalmente tiene consecuencias en el hablado. Cada signo suele admitir dos o más lecturas que se asocian y alternan en cada caso para formar distintas palabras. Durante los últimos cien años, el japonés ha recibido muchos préstamos de léxicos de las lenguas europeas, la mayoría del inglés. Este proceso se ha visto especialmente acelerado a partir del fin de la II Guerra Mundial.
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FONOLOGÍA
El sistema fonológico es bastante sencillo. Consta de cinco vocales que, escritas en caracteres romanos, son a, i, u, e, o y se pronuncian de forma parecida a la del español; tiene 19 consonantes que se corresponden con k, s, sh, t, ch, ts, n, h, f, m, y, r, w, g, z, j, d, b, y p. La r se emite golpeando el interior de la boca con la punta de la lengua. En el interior de una palabra la g se nasaliza y suena de forma parecida al grupo ng como en la palabra tango. Este rasgo es característico del habla culta de Tokio. En el caso de la f, es distinta a la del español porque no se produce el contacto labiodental y muchos hablantes la pronuncian muy parecida a la h cuando es una aspiración sorda. Todos los fonemas pueden ser largos o breves. Determinadas sílabas se destacan en función del tono o de la altura debida al timbre, pero no puede decirse que se trate de una lengua que posea el acento de intensidad.
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GRAMÁTICA
El orden que siguen las palabras en la oración es sujeto, objeto, verbo; los modificadores preceden al término que modifican. La oración “Naomi usa ordenador” se dice en japonés: Naomi-ga (Naomi) konpyuta (ordenador) tsukau (usa). Los verbos no tienen número ni persona, y no poseen el accidente de tiempo tal y como lo entienden las lenguas indoeuropeas. A pesar de carecer del tiempo futuro, en el verbo japonés se encuentran las llamadas marcas de perfectividad, que señalan si la acción está o no acabada. Existen tres conjugaciones con cinco formas básicas: la negativa, la condicional, la imperativa, la conclusiva, que indica acción acabada y la evolutiva, que indica la acción en su transcurso. Hay cuatro verbos irregulares muy empleados, incluido la cópula. Los nombres carecen de género y de número. Tampoco hay artículos y no tiene preposiciones, sino unas palabras que, colocadas detrás de los nombres, cumplen una función semejante: son las posposiciones, un reducido número de palabras que funcionan como las desinencias propias de caso de algunas lenguas indoeuropeas. Por ejemplo, la palabra no (de) en la frase mizu no oto, que literalmente se traduciría por 'agua de ruido', significa en realidad 'ruido de agua'. Existen muchos pronombres, aunque casi no se usan. Los auténticos adjetivos, como los verbos, son muy flexivos y en numerosas ocasiones funcionan como verbos, dado que incluyen la cópula y sus diferencias de flexión indican si el estado es presente, completo, durativo o inicial incoativo. Shiroi, por ejemplo, significa ‘es blanco´; shirokatta significa ‘fue blanco´. Algunos nombres se emplean para modificar a otros como si fueran adjetivos.
Seguramente el rasgo que distingue al japonés de otras lenguas sea el gran número de palabras, prefijos y sufijos que significan cortesía, condición honorífica o condición inferior. Sólo el coreano y el javanés contienen un número comparable de palabras que significan posición social. Aunque existen muchas variedades dialectales, el habla culta de Tokio se considera la norma activa.
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LENGUA ESCRITA
Periódico japonés
El japonés puede escribirse verticalmente de derecha a izquierda, u horizontalmente de izquierda a derecha. Los periódicos tienden a mezclar los dos estilos. El periódico de la foto tiene texto vertical en el cuerpo principal de la página, y texto horizontal en la columna de la derecha.

No existen datos que avalen la existencia de un sistema de escritura propio en el japonés antiguo. Hace 1500 años, los japoneses aprendieron a escribir, cuando chinos y coreanos les enseñaron el sistema chino con caracteres o ideogramas. Como este sistema, el kanji, representa cada palabra con un signo único, resultaba muy difícil emplear esos signos en una lengua tan flexiva. Durante un largo periodo utilizaron el método chino pero, a partir del siglo VIII, sólo usaron los caracteres chinos como signos fonéticos, donde cada signo representaba una sílaba. Un siglo después esos caracteres se habían abreviado y dieron lugar a la aparición de dos silabarios japoneses o kana, nombre que significa 'signo que representa una sílaba'. En ellos, llamados katakana e hiragana, cada sílaba se representaba por un símbolo que procedía de varios símbolos complejos chinos. En el silabario katakana, parte de un símbolo chino se usaba como símbolo fonético; en el hiragana, todo un símbolo se escribía en cursiva. De acuerdo con esta evolución, se usaron los kana para escribir japonés, pero poco a poco el sistema evolucionó y se usaron para representar lo que hiciera falta, y los kana, concretamente el hiragana, se emplearon para representar los elementos flexivos y las posposiciones. La escritura katakana sólo se empleaba para escribir japonés, aunque con el tiempo su uso se generalizó y sirvió para escribir las palabras que proceden de otras lenguas, los telegramas e incluso los documentos oficiales. Después de la II Guerra Mundial se redujo considerablemente el número de caracteres hasta llegar a 1850 (aumentados más tarde a 2000), lo que ha supuesto una considerable simplificación de la lengua escrita cotidianamente.


La Lengua italiana




Lenguas de Europa
Este mapa muestra la distribución de las lenguas habladas en Europa y la familia o subfamilia lingüística a la que pertenece cada una de ellas.

Lengua italiana, es una de las lenguas románicas de la familia indoeuropea. Sesenta millones de personas hablan este idioma en la Península Itálica, sur de Suiza, San Marino, Sicilia, Córcega, norte de Cerdeña y en la costa norte del mar Adriático. Se trata de una única lengua con muchos dialectos; como las demás lenguas románicas es heredera directa del latín que hablaban los romanos e impusieron a cuantos pueblos estuvieron bajo su imperio. La pugna que se produjo durante la edad media en muchos países europeos entre el latín como lengua culta escrita, aunque muerta, y las lenguas que proceden de él como populares y habladas, y por lo tanto vivas, en ninguna parte se dio con tanta intensidad como en Italia.
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ORÍGENES
Durante el periodo de evolución del italiano surgieron muchos dialectos. En el norte de la península abundan los de origen galo-itálico: son el piamontés, lombardo, ligur, y emiliano o boloñés, todos ellos muestran una clara afinidad con el francés por su pronunciación y sus terminaciones truncadas. En el Tirol italiano, así como en la Dalmacia, Istria y el área de Venecia se habla el veneciano. Por debajo de esta región se encuentran los dialectos centromeridionales: el toscano, corso, sardo, romano (que está íntimamente relacionado con el umbro y el marchigiano), los dialectos de la Campania, (con el abruzo y el apulio), el siciliano napolitano y calabrés. Los dialectos que se hablan en la Cerdeña central y meridional constituyen un grupo diferente y se les ha llegado a considerar como una rama autónoma dentro de las lenguas románicas, mientras que el italiano que se habla en la región alpina, al norte de Venecia, el friulano, se considera así mismo como dialecto del retorrománico.
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EVOLUCIÓN
La multiplicidad de los dialectos que surgieron en Italia, así como el afán de sus hablantes por reclamar que el suyo era el único italiano puro heredero del latín, han supuesto una peculiar dificultad para que surgiera una forma única del italiano que representara la unidad cultural de toda la península. Aunque los primeros documentos en romance sean del siglo X, eran dialectales, así como también lo fueron los escritos de los siglos posteriores, que indujeron a rivalizar a las escuelas literarias, tantas como regiones. El dialecto toscano alcanzó la preponderancia durante el siglo XIV, dada la situación geográfica central de la Toscana, y el que Florencia fuera la ciudad más influyente, porque realizó toda una actividad comercial de la máxima importancia. Además, el toscano es el dialecto que menos se aparta morfológica y fonológicamante del latín clásico. Junto a esto hay que añadir que la cultura florentina ha albergado en su seno a los tres grandes autores que mejor hayan comprendido el pensamiento y el alma italianos durante la edad media y el temprano renacimiento: Dante, Petrarca y Boccaccio.
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ITALIANO MODERNO
Durante los siglos XV y XVI las gramáticas han tratado de conferir al toscano la condición de idioma italiano clásico, en su pronunciación, sintaxis y léxico. Por lo que en ocasiones, al considerarlo clásico, pudiera haberlo convertido en otra lengua muerta, pero no ha sucedido así porque ha aceptado los cambios inevitables en cualquier lengua viva. Los diccionarios y las publicaciones de la Accademia della Crusca, que se fundó en 1583 y que es la autoridad oficial en materia lingüística para los italianos, realizaron con éxito una norma, que tuvo en cuenta tanto el purismo clásico como la lengua viva toscana.
El italiano contemporáneo conserva algunas propiedades del latín, pero su léxico ha sufrido los cambios necesarios para nombrar las condiciones de vida de sus hablantes. Los cambios fonéticos habidos desde el latín están reflejados en su ortografía, que es prácticamente fonética, por lo que cualquiera que sepa latín o cualquier lengua románica aprende italiano con facilidad. La diferencia más notable que existe entre el italiano y el francés o el español reside en la formación de sus plurales, que no se realizan añadiendo -s o -es, sino que los femeninos terminan en -e, y los masculinos en -i; la razón es porque los nombres no derivan del acusativo, sino del nominativo, y se han generalizado como formas plurales -ae y -e de la primera declinación (nombres femeninos), e i de la segunda declinación (nombres masculinos).


La Lengua inglesa




Noah Webster
La obra de Noah Webster, An American Dictionary of the English Language (1828), fue el diccionario más amplio y con mayor cantidad de vocablos de su tiempo. Fue también el primer diccionario que diferenció el uso estadounidense del inglés.

Lengua inglesa, idioma y principal sistema de comunicación del Reino Unido, Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica y otros países de influencia británica, donde lo entienden y hablan la gran mayoría de sus habitantes.
El inglés pertenece al grupo anglo-frisón, que a su vez está incluido en la rama occidental de las lenguas germánicas, una subfamilia de las lenguas indoeuropeas. Está relacionado con la lengua frisia, algo menos con el neerlandés y con ciertos dialectos del bajo alemán, y mantiene vinculación con el moderno alto alemán.
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HISTORIA DE LA LENGUA
En la evolución del inglés se reconocen tres etapas fundamentales: el inglés antiguo, también conocido por anglosajón, fechado entre el año 449 y el 1066 o 1100; el inglés medio, que abarca el periodo de tiempo comprendido entre los años 1066 o 1100 hasta el 1500; y el moderno, con dos etapas, la clásica, desde el 1500 hasta el 1660, y la contemporánea, desde el 1660 hasta nuestros días.
2.1
Inglés antiguo
Es una variante del germánico occidental, lengua que llevaron a la isla, en torno al año 449, los invasores jutos, anglos y sajones. A partir de entonces, esta nación, que había estado romanizada y pertenecía al ámbito de la cultura de los celtas (sobre todo la de los bretones), pasó a ser dominada por unos invasores que trajeron una lengua y una cultura denominada anglosajona. Se desarrolló una variante de esta lengua en la que cabe rastrear varios dialectos: el que hablaban los jutos, el sajón occidental que hablaban los sajones y las diversas variedades de los anglos. En el siglo IX el sajón occidental era la lengua de mayor difusión en la prosa escrita, gracias al rey Alfredo el Grande, primer legislador de Inglaterra. Se tradujeron del latín las obras de san Agustín, san Gregorio y de Beda el Venerable. Sin embargo, el dialecto de los anglos fue la lengua en que se escribió el poema épico Beowulf, así como una poesía elegíaca que tuvo cierto interés.
La lengua que se fue configurando como idioma nacional sufrió la influencia del latín en dos momentos distintos: el primero, por el contacto con el Imperio romano; el segundo, con la llegada y la evangelización de san Agustín, hasta el siglo XI. De esta época proceden las palabras relacionadas con la terminología religiosa, como altar, priest, psalm ('altar', 'sacerdote', 'salmo', respectivamente).
Como consecuencia de las invasiones vikingas a partir del siglo VIII, la lengua sufrió la influencia del nórdico antiguo. A este hecho se deben una serie de palabras relacionadas con el mar y la navegación, y otras relativas a la organización social, como law, take, cut, both ('ley', 'tomar', 'cortar', 'ambos') y are, forma conjugada del verbo to be.
El inglés antiguo era una lengua con mayor grado de flexión que el actual y por eso el orden de las palabras en la oración era más libre. Poseía un número dual para los pronombres personales, cuatro declinaciones para los nombres y dos para los adjetivos, así como variación de género. La conjugación verbal sólo poseía dos tiempos: el presente, que también adquiría el valor de presente profuturo, y el pasado. Era una lengua flexible para la composición de palabras porque su léxico era limitado y, junto al procedimiento morfológico para la creación de neologismos, adoptó y tomó numerosos préstamos de las lenguas con las que convivía y se relacionaba. Por ello es notoria la influencia del sustrato celta, aunque la investigación cifra en un 10% los nombres comunes de este origen. Otros restos celtas se cree que han llegado procedentes del galés, gaélico-escocés o escocés.
2.2
Inglés medio
Se suele fechar a partir de la conquista normanda en el 1066. Al final del periodo, la lengua, que empezó siendo flexiva y con declinación, pasó a estar determinada por el orden sintáctico. Hacia el 1200 las tres o cuatro terminaciones del nombre en singular se habían reducido a dos; la indicación del plural era la terminación -es. De las cuatro declinaciones del nombre se borra la -n final de cinco casos y la declinación se simplifica. Todas las vocales finales se neutralizan en -e. Los plurales masculinos de nominativo y acusativo se hacen en -as, que después se convertirán en -es. La única forma de plural antiguo que pervive en la lengua moderna es la de la palabra ox que hace oxen. También son restos del estadio antiguo los cambios vocálicos de las palabras man, men ('hombre', 'hombres') y foot, feet ('pie', 'pies').
Durante este periodo desaparecen el género, el dual, y la declinación de los pronombres en dativo y acusativo toma una forma única. Para evitar confusiones, se adoptan los pronombres del escandinavo they, them, y adquieren valor de relativo las formas who, which y that. En la conjugación desaparecen las terminaciones y se emplea una única forma para el singular y el plural en el pasado de los verbos llamados fuertes (equivalente a los irregulares del español).
A comienzos de este periodo tiene lugar la entrada en la lengua de muchas palabras de la vida cotidiana que proceden del escandinavo o nórdico, como egg, sky, sister, window ('huevo', 'cielo', 'hermana', 'ventana'). Los normandos, cuyas clases cultas hablaban francés, también aportaron alrededor de unas novecientas palabras al anglosajón, como por ejemplo baron y noble, términos que las clases populares desconocían y debían usar en su trato con los nuevos señores. Aunque algunos nobles y el clero aprendían inglés, también introdujeron palabras francesas relacionadas con el gobierno, la iglesia, el ejército, los modales cortesanos, y otras que se referían a las artes, la enseñanza y la medicina.
En el siglo XIV adquiere verdadero prestigio la lengua de los anglos, en cuyas ciudades surgen las universidades y se desarrolla una próspera vida económica y cortesana. Es la zona conocida por Midland, cuyo centro es Londres, su influencia se extiende al sur del Támesis en Kent y Surrey. Queda consagrado su uso en las obras de Geoffrey Chaucer, John Gower y John Lydgate, y por la labor tipográfica que en esta lengua realizó el impresor William Caxton.
Como muestra de los dialectos del normando que han pervivido desde entonces hay que reseñar el escocés, idioma de las Tierras Bajas o Lowlands de Escocia.
2.2.1
Cambio del sistema vocálico
La transición del inglés medio al moderno viene marcada por una rigurosa evolución fonética en la pronunciación de las vocales, hecho que ocurrió entre los siglos XV y XVI. El lingüista danés Otto Jespersen lo ha denominado la gran mutación vocálica; consistió en alterar la articulación de las vocales en relación con las posiciones de los labios y la lengua, que por lo general se elevó en un grado. Este hecho supuso que, de las 20 vocales que tenía el inglés medio, cambiaran 18. La escritura permaneció inalterable a consecuencia de la aparición de la imprenta. Hasta entonces el inglés medio poseía una escritura más fonética; todas las consonantes se pronunciaban, mientras que hoy hay muchas consonantes mudas como la l de walking.
El cambio se inició en el siglo XV, cuando todas las vocales largas se pronunciaron con un grado mayor de elevación de la lengua y oclusión de la boca. Las vocales que no eran susceptibles de esa mutación se diptongaron, por eso el fonema /i/ puede ser algo así como ee en need o ea, como en meant; el fonema /u/ es oo como en food. La mutación, que continúa, es la causa de que las vocales en inglés se pronuncien de forma diferente a las demás lenguas europeas occidentales. En función de la pronunciación que reciben las palabras préstamos de otras lenguas, es posible fechar la época en que se introdujeron en la lengua. Por ejemplo, se sabe que el galicismo dame, ('señora') entró antes de la mutación porque la a se pronuncia /e:/. Al parecer, este hecho se debe al cruce de dos sistemas articulatorios, el de los franco-normandos y el de los anglosajones.
2.3
Inglés moderno

2.3.1
Etapa clásica
A comienzos de este periodo, iniciado en el 1500, tiene lugar un aumento del léxico, tanto por la difusión del idioma como por los préstamos que recibe de otras lenguas con las que entra en contacto. El renacimiento resucita el interés por el griego y el latín, de donde se toman numerosos términos, como por ejemplo drama, enigma o clima. Poco después son los viajeros y comerciantes los que traen nuevos términos a la lengua: por ejemplo, del italiano se toman stanza y violin, y del portugués y del español proceden alligator y sombrero.
Entre los siglos XVII y XVIII tienen lugar los cambios gramaticales más importantes. Se introduce el pronombre its que sustituye al genitivo his, única forma que emplean los traductores de la Biblia (1611) del rey Jacobo I. A partir del empleo del participio, como si fuera un nombre, precedido de la preposición on, surgen los tiempos progresivos; poco a poco la preposición se sustituye y después desaparece. Hoy se emplea únicamente la forma terminada en -ing. A partir del siglo XVIII el proceso culmina con la creación de las formas pasivas progresivas del tipo: the job is being done (‘el trabajo se está llevando a cabo’), donde el interés sintáctico y el pragmático está centrado en el resultado de la acción y no en el agente que la realiza.
El mayor desarrollo y difusión de la lengua se inicia en el siglo XIX y continúa sin interrupción. Se incorporan al inglés numerosas palabras como consecuencia de la expansión colonial británica. Así, son americanismos, canoe, raccoon, wigwam, llama, quinine y potato, entre otras muchas ('canoa', 'mapuche', 'tienda de campaña', 'llama', 'quinina' y 'patata'); africanismos, chimpanzee y zebra; proceden de la India, bandanna, curry y punch; y de Australia, kangaroo y boomerang.
2.3.2
El inglés del siglo XX
En el siglo XX los hablantes cultos del Reino Unido pronuncian de acuerdo con lo que se llama pronunciación admitida (recieved pronunciation). La norma culta es la de los internados privados, las viejas universidades de Oxford y Cambridge, y caracteriza la pronunciación de la BBC, aunque cada vez se acepta mejor la pronunciación dialectal de sus locutores. No hay Academia de la lengua que fije las normas escrita o hablada del idioma. Es una lengua que ha pasado de la síntesis al análisis, de la declinación y la flexión al orden sintáctico, de las desinencias a las raíces, y estructuralmente es casi monosilábica, excepto en los términos científicos derivados de las raíces griegas y latinas.
Dada su enorme difusión presenta variedades dialectales con rango de lenguas nacionales. Restringidos al ámbito europeo, hay que señalar el dialecto irlandés, que mantiene ciertas peculiaridades en la pronunciación, la sintaxis (como el empleo de after detrás de las formas del verbo to be), algunos arcaísmos en el vocabulario (como adown en lugar de dawn) y palabras de origen celta. El dialecto escocés de las Tierras Bajas, también llamado lallans, se dio a conocer al mundo por primera vez a través de las baladas del poeta Robert Burns. Contiene algunas diferencias en la pronunciación de las vocales y palabras de origen escandinavo como señas de identidad.
Una situación especial es la que ofrece el inglés australiano, por su marcada diptongación de las vocales, y las diferencias en el uso de determinadas palabras que son fruto de la interacción de los pueblos indígenas y sus colonizadores.
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EL INGLÉS AMERICANO
Gracias a la colonización británica de algunas zonas de América del Norte y a la expansión territorial en el siglo XIX, tuvo lugar la evolución del inglés americano, que abarca las variedades habladas en Canadá y Estados Unidos. El inglés hablado en Canadá presenta ciertos rasgos en la pronunciación (como la conversión de la t- en posición implosiva como una africada alveolar sorda, muy próxima a la ch del español). La norma escrita suele ser rígida desde el punto de vista morfológico y sintáctico, y es más tolerante con los neologismos. Entre las primeras personas que señalaron las diferencias que existían entre el inglés británico y el estadounidense se encuentra el lexicógrafo Noah Webster. Su Diccionario americano de la lengua inglesa (1828) señaló tales diferencias al incluir muchos neologismos americanos, así como el americanismo en la significación y el uso de las palabras antiguas, los cambios en la pronunciación y la reforma que propuso en la ortografía (-er en lugar de -re, -or en lugar de -our, check en lugar de cheque). A pesar de lo dicho, es difícil decidir si una obra impresa —sin tener en cuenta el contexto— ha sido escrita en Gran Bretaña, Estados Unidos o Canadá, y otro tanto pudiera decirse de Australia, Nueva Zelanda o Sudáfrica.
3.1
Evolución del inglés americano
En el siglo XVIII los estudiosos ingleses observaron la 'pasmosa uniformidad' de la lengua que se hablaba en las colonias, excepción hecha del habla de los esclavos. Sin embargo, calificaron de subvariedades del inglés lo que hablaban los indios norteamericanos y los demás grupos no británicos. La razón estriba en que los primeros colonos no pertenecían a grupos regionales sino sociales, que procedían de cualquier parte de Inglaterra, de ahí que no hubiera ningún dialecto británico dominante.
3.2
Variedades dialectales
Los estudios anteriores a 1940 distinguían tres grandes dialectos, con varias subdivisiones cada uno. El septentrional, localizado en Nueva Inglaterra y el estado de Nueva York, cuyo exponente más conocido es el neoyorquino, de la ciudad que le da nombre. Es característico en él la pérdida de la r intervocálica o en posición interior, así como la relajación de la aspiración de la h. También está el llamado dialecto Midland, que se utiliza a lo largo de la costa, desde Nueva Jersey a Delaware, con un sinfín de subdialectos, como el del área de Ohio, el occidental de Virginia y el oriental de Kentucky y Tennessee. Por último, el dialecto sureño, que se habla desde Delaware hasta Carolina del Sur. En la actualidad, el uso que de la lengua hacen las emisoras de radio y los canales de televisión ha provocado la crítica de los dialectólogos, defensores de la riqueza y la diversidad del idioma. Pero las variedades dialectales no se han eliminado por ningún procedimiento: el dialecto de Midland mantiene la r final y las personas cultas del sur siguen sin distinguir pen de pin.
3.3
El inglés de la minoría negra
Una de las razones por las que algunos lingüistas defienden que el inglés de la población negra es una lengua y no una variedad dialectal es que en todas las regiones se da la misma fonética, sintaxis y léxico, y no hay diferencias entre grupos de población negra urbanos o rurales. Hasta el siglo XIX la población de origen afroamericano empleaba una especie de lengua criolla. Pero con la desaparición de la esclavitud y la consiguiente escolarización de la población, se ha ido incorporando a la norma general de la lengua hablada, aunque en los círculos no cultos aún existen marcadas diferencias léxicas e incluso sintácticas. Buen ejemplo de ello es la forma del pasado que emplea el participio been como auxiliar antes del participio del verbo que se conjuga: she been said that (‘ha dicho que’). De cualquier forma este grupo de población es responsable de la introducción de todo un vocabulario, sobre todo urbano, en la norma nacional, a la que pertenece un modismo de empleo universal O.K., que al parecer tiene un origen africano, así como muchos términos específicos del léxico del jazz.
3.4
El formalismo gramatical
Es su rasgo más preciado aunque posea un aspecto negativo, el empleo de formas verbales incorrectas. Es mayor la rigidez de la norma escrita en América que en Gran Bretaña; en parte, esto se debe al gran número de emigrantes que adoptan el inglés como segunda lengua y lo aprenden de forma rígida en las escuelas, o bien no quieren desviarse para no ser tachados de advenedizos, porque el uso “correcto” indica una determinada situación social. Mucha gente que emplea el inglés normativo en el mundo del trabajo en cualquier parte del país, actúa de forma diferente en privado. Sin embargo, en la escritura el uso normativo está mucho más generalizado y se emplea incluso locuciones en latín para dirigirse a los amigos.
3.5
Variaciones léxicas
A finales del siglo XIX y principios del XX estudiar el inglés estadounidense quedaba reducido a identificar los americanismos y proporcionar las etimologías correspondientes: préstamos de las lenguas indígenas americanas (mugwump 'dirigente político', caucus 'asamblea que elige a un candidato o jefe político'); palabras que se mantienen después de que las ha perdido el inglés británico (bug que significa el genérico 'insecto' y no chinche que es el valor del término en Gran Bretaña); palabras que han adquirido un significado diferente en el Nuevo Mundo. Hay una amplia lista de americanismos (elevator 'elevador o ascensor', truck 'camión', hood 'capó del coche', windshield 'parabrisas' garbage collector 'barrendero') que se diferencian de sus equivalentes británicos (lift, lorry, bonnet of a car, windscreen, dustman). Tales diferencias se mantienen en la actualidad, pero gracias a las comunicaciones y los medios de difusión actuales no hay hablante del inglés a un lado y otro del Atlántico que no pueda entender los usos y los significados de esos términos sin ningún problema.
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EL LLAMADO INGLÉS BÁSICO
A finales de la década de 1920 los británicos Odgen y Richards, psicólogo y pedagogo respectivamente, publicaron una simplificación del inglés a la que denominaron inglés básico. Se utiliza sobre todo en la enseñanza del idioma como segunda lengua, con el fin de convertir el inglés en la lengua internacional. Donde encuentra mayores dificultades es en la escritura.
El inglés básico se fundamenta en una idea bastante compleja, la de limitarse a las unidades básicas del pensamiento y expresarlas claramente con el léxico limitado del lenguaje cotidiano. Contiene 850 palabras básicas, que incluyen 600 nombres (de cosas y sucesos), 150 adjetivos y 100 palabras operadores, es decir, preposiciones y verbos. Los términos empleados son comunes a todos los países anglohablantes. Trata de no contener sinónimos, operar con los verbos básicos, que se combinan con las preposiciones para matizar su significado.
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EL FUTURO DEL IDIOMA
La influencia de los medios de comunicación de masas parece influir en una mayor uniformidad en la pronunciación, la escritura, e incluso cierto intento por ajustar mejor la escritura a la fonética. Sin embargo, frente a este deseo voluntarista por normalizar el idioma, lo único permanente es su tendencia a crecer y cambiar. Continuamente se acuñan neologismos, y el uso modifica el significado de los términos para expresar nuevos conceptos. El intercambio con el inglés americano enriquece al británico y se está convirtiendo en la lengua internacional más importante.


La Lengua hebrea




Alfabeto hebreo
El alfabeto hebreo se compone de 22 caracteres, y se escribe de derecha a izquierda. Al igual que en el caso del árabe, la escritura hebrea carece de representación para las vocales, que se pueden indicar mediante marcas especiales arriba, abajo o al lado de las consonantes. Hay cinco caracteres que se escriben de una manera diferente denominada forma final, cuando aparecen al final de una palabra.

Lengua hebrea, lengua semítica adoptada originariamente por los ‘ibri, o israelitas, cuando tomaron posesión de la tierra de Canaán, al oeste del río Jordán, en Palestina. También se la ha llamado cananeo y judío, después de la fundación del reino de Judá. Al hebreo clásico, la lengua de la Biblia, le sucedió una forma intermedia, el hebreo mísnico, (de la Mishná, la tradición oral del pueblo judío) en torno al siglo III a.C. Durante la edad media conoció una época de continuidad que duró hasta entrado el siglo XVIII, cuando por influjo de la ilustración se produjo la renovación cultural llamada Haskalá. A partir de 1870, la lengua hebrea se modernizó y fue Eliezer ben Yehuda quien la fijó, gracias a un gran diccionario de hebreo; desde entonces ha evolucionado poco.
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HEBREO BÍBLICO
La lengua en la que se escribió la mayor parte del Antiguo Testamento fue una lengua viva, al menos desde el siglo XII hasta el siglo II a.C. Cuando los fenicios se anexionaron Canaán se siguió hablando hebreo, aunque el fenicio también fuera lengua semítica, lo que muestra la similitud de las lenguas; si se impuso el hebreo fue porque entre lenguas íntimamente relacionadas triunfaba la lengua considerada más importante. A partir del siglo III a.C., los judíos que vivían en Palestina utilizaron el hebreo-arameo tanto para hablar como para escribir. Sin embargo, los que emigraron adoptaron la lengua vernácula del país en el que se hubieran asentado, aunque mantuvieron el hebreo como lengua escrita, ritual y sagrada, la cual, a lo largo de los siglos ha experimentado periódicos despertares literarios.
El alfabeto original del hebreo constaba únicamente de consonantes; los signos vocálicos así como la pronunciación, que siempre se estimaron como pertenecientes al hebreo bíblico, han sido una recreación de quienes lo han estudiado, los llamados masoretas, a partir del siglo V d.C. También ellos han apreciado que existen varias diferencias dialectales estandarizadas.
Su vocabulario era muy restringido. Empleaba adjetivos concretos con nombres abstractos. Como tenía pocas partículas relacionantes y los tiempos verbales pretéritos se reducían a dos (el perfecto y el imperfecto), para evitar la ambigüedad al expresar los conceptos relativos a la duración, se recurría a varios mecanismos sintácticos. La acción pasada se indicaba gracias al primero de una serie de verbos que iba en perfecto, mientras que los restantes se ponían en imperfecto; la acción presente o futura se indicaba con el primer verbo en imperfecto y los siguientes en perfecto.
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HEBREO POSTBÍBLICO
El hebreo mísnico o rabínico que se fecha a partir del 200 d.C., era la lengua de la Mishná. Se trataba únicamente de una modalidad de la lengua escrita, pero era más dúctil y práctica que la bíblica. Su léxico, así como las innovaciones sintácticas, eran de origen claramente arameo; tomó neologismos procedentes del griego, del latín y del persa. Modificó las palabras del hebreo bíblico con significados y formas nuevas y precisó con mayor claridad las expresiones de tiempo. En la edad media, la influencia árabe en los escritos filosóficos incrementó su léxico, al igual que palabras que se introdujeron de carácter filosófico y científico. Desde el siglo IX en adelante incluso se evitó el uso de este hebreo.
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HEBREO MODERNO
En el siglo XIX, cuando los judíos comenzaron a regresar a Palestina, se retomó el hebreo como lengua hablada. Es la única lengua hablada que se basa en una lengua escrita. El hebreo moderno, ivrit, ha sido declarado lengua oficial del estado de Israel desde el año 1948. Al igual que el resto de los idiomas semíticos, se escribe de derecha a izquierda. Su alfabeto consta de veintidós caracteres y su léxico se basa en el hebreo bíblico o clásico y su sintaxis en el mísnico o rabínico. Las vocales largas se representan en la escritura por medio de unas consonantes cuyo sonido no se emite. En los libros escolares de escritura y en la poesía se emplean los signos de los masoretas, que son puntos y rayas para indicar las vocales. Se modula la pronunciación siguiendo las pautas de los judíos sefardíes de origen hispano que viven sobre todo en Turquía, Grecia y Bulgaria. Para adaptar la antigua lengua escrita a las necesidades de una lengua actual, se ha necesitado un gran número de neologismos, especialmente en la terminología científica; solamente el profesor Eliezer ben Yehuda, de origen lituano, acuñó cuatro mil a partir de las raíces que proceden del hebreo clásico. También han ejercido influencia en este hebreo moderno las lenguas nacionales que traen consigo los inmigrantes judíos, el yidis y la lengua de los judíos del este europeo o asquenazíes.


La Lengua griega




Alfabeto griego
El alfabeto griego se compone de 24 letras. La propia palabra "alfabeto" procede de sus dos primeras letras, alfa y beta.

Lengua griega, lengua del pueblo griego que abarca los periodos antiguo, ático, helenístico, bizantino y moderno. Es el único miembro de la subfamilia griega dentro de la familia de las lenguas indoeuropeas. La lengua que se habló en la antigua Grecia difiere en muchos aspectos de la que se habla hoy y que recibe el nombre de griego moderno, aunque tanto el griego clásico como el moderno emplean el mismo alfabeto de 24 letras, procedente del fenicio.
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GRIEGO ANTIGUO
Indoeuropeos procedentes del Norte introdujeron el griego en la península Balcánica en el II milenio a.C. En tiempos prehistóricos hubo pueblos que emigraron procedentes del Asia septentrional y central hasta las tierras fértiles del sur y se asentaron en varias regiones de Grecia, donde aparecieron diferentes dialectos; los cuatro principales fueron el arcadio-chipriota, el dórico, eólico y jónico.
El dialecto arcadio-chipriota, del que poco se conoce, desciende de la lengua que se hablaba durante el dominio de Micenas en el Peloponeso y algunas islas meridionales. En 1952 se descifró lo que se ha llamado escritura cretense B lineal, cuyas inscripciones se encontraron en unas tablillas de arcilla mientras se llevaban a cabo unas excavaciones en Creta y otras partes de Grecia desde 1900, y se fijaron como antecedentes del arcadio-chipriota por estar fechadas en el 1500 a.C. Estas investigaciones demostraron que los griegos tenían expresión literaria varios cientos de años antes de su primer poeta conocido, Homero, que probablemente perteneciera al siglo IX antes de Cristo.
El dialecto dórico, en sus orígenes se hablaba en el norte de Grecia, pero sustituyó al arcadio-chipriota en el Peloponeso, además se habló en la región meridional en las islas Cícladas, la de Creta, las colonias griegas de Asia Menor, Sicilia e Italia. En el siglo III a.C. se escribieron en él muchos poemas como los de Teócrito y también hay rasgos dóricos en Píndaro. En la región de Eolia se hablaba el eolio, así como en Tesalia y Beocia. Fue la lengua en la que escribieron sus poemas Alceo y Safo, y Teócrito tres de los Idilios. El dialecto jónico se hablaba en las islas del Egeo y en casi toda la costa occidental del Asia Menor. En él se escribieron muchas obras del siglo V a.C. como las del médico Hipócrates y las del historiador Herodoto. En cuanto a la lengua de los poemas homéricos es el resultado de toda una tradición literaria que pudiera haberse iniciado en el micénico, transmitido a través del eólico y jónico para alcanzar una forma final en ático, aunque el jónico es el dialecto más representado.
El dialecto jónico dio lugar al ático, que es el elemento básico del griego clásico. Era la lengua de Atenas y su zona circundante la Ática y se distinguía de otras variedades del jónico en su característica contracción de las vocales. En función de la supremacía política y su papel predominante en el arte, la filosofía y el teatro en torno al siglo V a.C. el dialecto ático sustituyó a todos los demás y se convirtió en la lengua literaria. Su influencia fue aún mayor porque en él se expresaron los mejores intelectuales, sabios y escritores de la época, como los dramaturgos Esquilo, Eurípides y Sófocles, el orador Demóstenes, el filósofo Platón y los historiadores Tucídides y Jenofonte.
En el siglo IV a.C., gracias a las conquistas de Alejandro Magno y a la expansión de Macedonia, tuvo lugar un cambio en la población griega que llegó desde la propia Grecia hasta los asentamientos del Oriente Próximo. En este periodo, llamado helenístico, el dialecto ático, hablado por las clases cultas, los mercaderes y los emigrantes, se convirtió en lengua común por todo el Oriente Próximo. Al mezclarse los griegos con otros pueblos, la lengua cambió; el ático se convirtió en la base de una nueva forma del griego, la koiné (la norma), que se extendió por todas las áreas de influencia griega. Durante el imperio helenístico la koiné fue la lengua de la corte, de la literatura y el comercio.
La koiné se dividió en dos niveles: la literaria o culta y la lengua vernácula o popular. Usaron y hablaron la lengua culta las clases superiores educadas que hasta la conquista romana mantuvieron una vida artística e intelectual plena de vigor e independencia, y aunque no olvidaron a los grandes escritores de tiempos anteriores, desarrollaron una lengua que expresara sus nuevas necesidades, concretamente las relacionadas con las ideas abstractas del ámbito de la filosofía, la gramática, las ciencias físicas y las sociales. A la vez se simplificó la lengua con la supresión de muchas formas gramaticales irregulares y también se produjeron algunos cambios fónicos. Se perdió la condición musical del ático de Atenas; se igualaron los valores vocálicos y los diptongos se monoptonaron.
En la lengua popular, aunque en menor medida, también influyeron el prestigio de los clásicos y el nuevo pensamiento helenístico. Aceptó con mayor libertad préstamos léxicos que procedían de las lenguas del Oriente Próximo y se separó mucho de la gramática tradicional. Esta variedad se conoce por cartas de papiros y textos de algunos escritores de las clases populares. Las obras más importantes fueron los cuatro Evangelios del Nuevo Testamento, que ofrecen una peculiar forma de la koiné mezclada con elementos claramente semíticos. Después, los padres de la iglesia escribieron en la forma culta.
Durante los dos primeros siglos de nuestra era un grupo de intelectuales provocó la vuelta al dialecto ático puro de los siglos IV y V a.C. No obstante el apoyo entusiasta de Galeno, el del gramático del siglo II Frínico y de otros escritores como Luciano; el llamado movimiento aticista no obtuvo un éxito completo. Muchos escritores del siglo II y otros posteriores, como el ensayista y biógrafo Plutarco y el geógrafo Pausanias usaron la koiné en su forma culta, pero los aticistas aparecían de vez en cuando y esporádicamente dominaron el panorama literario, como ejemplo está el orador del siglo IV Libanio. Con la destrucción de la biblioteca de Alejandría en las guerras del siglo III, la política del emperador Teodosio en torno al año 191 y la desaparición de las escuelas atenienses de filosofía que ordenara el emperador Justiniano en el 529, la lengua literaria, que estaba cada vez más alejada de la popular, quedó relegada a la iglesia, a unos pocos estudiosos y algunos escritores repetitivos.
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GRIEGO MODERNO
Durante el periodo bizantino y los años de dominio turco la lengua literaria griega permaneció estática; la literatura que produce es básicamente hagiográfica, obras teológicas y poesías religiosas. A finales del siglo XVIII se desarrolla una burguesía emergente griega que manifiesta una conciencia nacional. Sin embargo hasta el 1880 las personas que dirigen esa burguesía eran navieros, comerciantes que vivían en las colonias fuera de Grecia y basaban sus usos lingüísticos y preferencias culturales en una herencia idealizada de la antigua Atenas. Dentro de Grecia, que permanecía bajo el dominio de los turcos otomanos, las energías del pueblo se vieron abocadas a una actividad revolucionaria que afirmaba la independencia nacional. En el siglo XIX, una vez alcanzada la independencia, los griegos tuvieron que enfrentarse a problemas más urgentes que los estrictamente lingüísticos, de lo que se derivó que el idioma establecido para la nueva nación no fuera una lengua uniforme.
A finales del siglo XIX, los escritores y profesores griegos tuvieron que ocuparse en debatir la sistematización de la lengua popular para proporcionar el tratamiento adecuado en la enseñanza y la comunicación. Quienes encabezaron el movimiento en favor de la expansión de la lengua popular fueron llamados demotiquistas, de demótico, el idioma vernáculo. Entre sus valedores estuvieron el poeta Dionisios Solomo, el filólogo francés de origen griego Jean Psichari. Los principales logros de este movimiento fueron la creación de una gramática vernácula y la producción de un amplio conjunto de obras que trataban de las conquistas, vida y costumbres del pueblo. La mayoría de los novelistas y poetas de la Grecia actual emplean la lengua vernácula de forma abrumadora.
A los demotiquistas se opusieron los puristas, defensores de un griego puro (el kazarévusa).
Proponían que lo primero que había que hacer era despertar la conciencia nacional de ser los herederos de una gran cultura antigua. No les gustaba la difusión de la lengua vernácula tanto en su uso oral como escrito, y promovieron una lengua artificial, elegante y enraizada en la investigación, basada en el griego clásico y alejada del habla que primaba entre las gentes. Aconsejaron el estudio de los autores clásicos, poniendo especial énfasis en los poetas y retóricos. Encabezaban este movimiento muchos profesores de filología de la Universidad de Atenas. Como resultado de la campaña sostenida por los puristas, el gobierno adoptó el kazarévusa, pero en 1917 una resolución del Parlamento convirtió el demótico en lengua oficial que desde entonces se enseña en las escuelas y es la lengua que utilizan escritores y poetas.
Las principales diferencias gramaticales que se presentan entre la forma actual y la antigua residen en las declinaciones y las conjugaciones. En el presente, tanto en la forma vernácula como en la purista, la declinación ha perdido todas las formas del dual, que era un tercer número gramatical para nombrar por pares los nombres, artículos, pronombres y adjetivos; asimismo ha desaparecido el caso dativo que únicamente se conserva en unas pocas frases hechas. También se ha simplificado la conjugación y no sólo por la pérdida del número dual, sino porque se han eliminado dos modos, el optativo y el infinitivo; el primero se empleaba en oraciones que significaran deseo o duda, casi siempre subordinadas, y el segundo en las oraciones subordinadas sustantivas. Hoy esas funciones las realizan las perífrasis verbales y los verbos auxiliares. Algo parecido ya había sucedido en el griego clásico para las formas del imperativo que se sustituyó por un auxiliar y el verbo principal en subjuntivo.
En cuanto al léxico, el vernáculo se caracteriza por el uso de muchos préstamos que ha aceptado de otras lenguas concretamente del italiano, el turco y el francés; también muestra una gran facilidad para combinar y componer palabras. El purista o kazarévusa evita las palabras de otras lenguas y cuando necesita nuevos términos que no existían en la lengua clásica, heleniza las palabras de otro origen, tratando en todo caso de preservar las raíces originales de su lengua.


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