Construcción ignífuga





Construcción ignífuga, término que se utiliza para designar la utilización de los distintos materiales de construcción y conseguir edificios que resistan el poder devastador del fuego y prevenir su propagación. Los edificios propiamente ignífugos no existen, ya que la mayor parte de los materiales no combustibles empleados en su construcción sufren daños bajo la acción del calor y las llamas. Un edificio llamado ignífugo o a prueba de incendios, construido con materiales no combustibles como acero, ladrillo, yeso y hormigón puede quedar destrozado por completo si se produce un fuego intenso en un edificio adyacente. También puede ser devastado por un fuego interior, aunque éste se alimente sólo de los muebles, ya que se propaga por todo el edificio si no ha sido diseñado de manera adecuada.

Las dos consideraciones más importantes en la construcción resistente al fuego son el diseño y el empleo de los materiales. El edificio debe estar subdividido mediante tabiques, paredes y suelos resistentes al fuego para limitar su propagación. Los huecos de escaleras y ascensores así como otras estructuras verticales deben aislarse también, ya que las cavidades verticales actúan como una chimenea y aumentan la intensidad del fuego. Los huecos de escalera continuos se aíslan con muros anchos y resistentes al fuego. Pueden ser muy sólidos; si son huecos deben construirse compartimientos horizontales o cortafuegos. Todas las puertas deben poder cerrarse; en algunos casos se cierran automáticamente si hay un incendio. Los materiales utilizados en la estructura principal deben presentar de una a tres horas de resistencia al fuego. Los materiales de los acabados interiores deben impedir la propagación de las llamas. También hay que considerar las sustancias venenosas que desprenden ciertos materiales al quemarse; estas sustancias pueden ser más peligrosas que el propio fuego.



Caricatura





Fiesta
Este cuadro del pintor Theo L´Herminez, del año 1986, caricaturiza los gestos y las actitudes de los participantes de una fiesta, acentuando los estereotipos propios de la solemnidad y la convención social. La caricatura es, en este caso, una variante de la ironía, ya que las expresiones no son, precisamente, "festivas".

Caricatura, retrato, u otra representación, que exagera los rasgos físicos o faciales, o bien el comportamiento, la vestimenta o los modales característicos de un individuo, con el fin de producir un efecto grotesco. La caricatura (del italiano caricare, ‘cargar’, ‘exagerar’) puede ser también el medio de ridiculizar situaciones e instituciones políticas, sociales o religiosas, y los actos de grupos o clases sociales. En este caso, suele tener una intención satírica más que humorística, con el fin de alentar el cambio político o social. La forma más común de las caricaturas políticas y sociales es la viñeta. Si bien el término caricatura es extensible a las exageraciones por medio de la descripción verbal, su uso queda generalmente restringido a las representaciones gráficas. En América Latina se denomina también caricatura a los cortometrajes de dibujos animados.
La caricatura, en su sentido moderno, nació en Bolonia a finales del siglo XVI, en la escuela de arte fundada por una familia de pintores, los Carracci. Los estudiantes de esta academia se divertían haciendo retratos de los visitantes bajo la apariencia de animales u objetos inanimados. El grabador Pier Leone Ghezzi, que trabajaba en Roma, continuó esa tradición y, por un módico precio, caricaturizaba a los turistas. Lo que estos artistas italianos hacían eran retratos humorísticos para uso privado y casi nunca resultaban satíricos o maliciosos.

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LA CARICATURA EN EUROPA
Max Beerbohm
El ensayista, crítico y caricaturista inglés Max Beerbohm caricaturizó a todos sus conocidos, riéndose también de la sociedad británica. Trabajó como crítico de teatro de la revista Saturday Review desde 1898 hasta 1912 y publicó varias colecciones de ensayos.

La caricatura política de amplia difusión nació en Inglaterra a mediados del siglo XVIII. Uno de los primeros artistas que caricaturizó a personajes conocidos fue George Townshend, que distribuía folletos con sus dibujos impresos. El pintor y grabador William Hogarth, quizá el mayor autor de sátiras inglés, caricaturizaba lo absurdo de las costumbres sociales y la corrupción moral de los londinenses de su época. Entre 1761 y 1770, los artistas hallaron en publicaciones como The Town and Country Magazine, The Political Register y The Universal Museum, un nuevo medio para satirizar a las personalidades más destacadas, así como las decisiones políticas. Los caricaturistas más importantes fueron el grabador Thomas Rowlandson, que ridiculizaba el irrisorio comportamiento de aristócratas y pedantes; el ilustrador James Gillray, que representaba de forma cómica a los personajes públicos de su tiempo con trajes fantásticos y cabezas enormes; y el grabador George Cruikshank, que extendió sus sátiras a todas las clases e instituciones de la vida inglesa.
Los placeres del que visita el campo
Esta litografía de Honoré Daumier es una caricatura de la clase alta, blanco frecuente de las sátiras del artista. La obra está dibujada con trazo rápido y espontáneo, y fue creada para la revista La caricature, de la que era colaborador.

El semanario humorístico Punch, fundado en 1841, llegó a ser una de las publicaciones más conocidas del mundo en el campo de la caricatura, sobre todo por sus bromas contra la familia real inglesa. Entre sus colaboradores estaban George du Maurier, que satirizaba la vida social elegante de las clases media y alta; John Leech, que pormenorizaba la carrera de los hombres de estado más notables de su tiempo; y John Tenniel, cuyos cartones eran una crónica de los acontecimientos internacionales de la época. Después de 1868, la revista Vanity Fair presentó caricaturas litográficas en color de personalidades importantes, destacando las de Leslie Ward, que utilizaba el seudónimo de Spy. Entre los caricaturistas destacados de finales del siglo XIX y principios del XX, se encontraban Max Beerbohm, especializado en personajes sociales y literarios, y David Low, que a través de sus caricaturas ejerció una gran influencia como comentarista político. A finales del siglo XX, el principal mercado de la caricatura política en Inglaterra fueron los diarios y la revista satírica Private Eye, y su mayor exponente Gerald Scarfe.
El sueño de la razón produce monstruos
El sueño de la razón produce monstruos (1797-1799) pertenece a Los caprichos, serie de grabados en la que Francisco de Goya hace una sátira de la sociedad y de la Iglesia y da rienda suelta a su fantasía. Se cree que la figura dormida es un autorretrato de Goya.

También en Francia, el arte de la caricatura política empezó a florecer a principios del siglo XVIII. Numerosos libros y revistas vieron la luz entre finales del siglo XVIII y principios del XIX, sobre todo durante el periodo revolucionario (1789-1792). El periodista francés Charles Philipon hizo de la caricatura una parte importante de la vida política a través de sus revistas satíricas La Caricature (fundada en 1830), Le Charivari (1832) y Le Journal pour rire (1848); entre sus colaboradores se contaban Honoré Daumier, Gustave Doré y Gavarni. Daumier, el más famoso del grupo, fue encarcelado por su cáustica caricatura del rey Luis Felipe I de Orleans. Entre los caricaturistas franceses que ejercieron más tarde gran influencia están Henri de Toulouse-Lautrec, que satirizó a los clientes asiduos al teatro y a las variedades, y Jean-Louis Forain, que destacó por sus ataques al sistema judicial francés.

Caricatura de Charles Darwin
Esta caricatura de Charles Darwin se publicó en el London Sketchbook en 1874, pocos años después de la aparición de El origen del hombre.

En España, uno de los países en los que la caricatura ha alcanzado mayor calidad artística, sobresale a finales del siglo XVIII el pintor aragonés Francisco de Goya. A través de sus series Los caprichos (c. 1793-1798) y Los desastres de la guerra (1810-1814), hizo una amarga crítica de las injusticias religiosas, políticas y sociales de su época. En la primera, compuesta por 82 planchas, refleja las costumbres y los abusos de la Iglesia y en la segunda denuncia las atrocidades cometidas durante la invasión napoleónica y la guerra de la Independencia española. Pero el siglo de oro del dibujo satírico en España fue el XIX, con la aparición de una serie de publicaciones como Madrid cómico y el Semanario pintoresco español, fundado por Mesonero Romanos en Madrid, o La Campana de Gràcia y L’esquella de la Torratxa en Cataluña. Dibujantes como Francisco Ortego, Leonardo Alenza o D. Urrabieta, alcanzaron enorme popularidad gracias a sus colaboraciones en esas revistas. A principios del siglo XX apareció una nueva generación de artistas que con sus trabajos trataron de rivalizar con las publicaciones extranjeras. Entre ellos destacan Xaudaró, K-Hito y el polifacético Alfonso Rodríguez Castelao, que a través de sus pintura y dibujos denunció las injusticias sociales de su época. Después de la Guerra Civil el campo habitual del humor gráfico se vio reducido, y aparecieron una serie de dibujantes al amparo de publicaciones como La codorniz o Don José, entre los que se encontraban Mingote, Chumy Chúmez y Serafín. Durante los últimos años del régimen del general Francisco Franco, la caricatura y el humor gráfico se centraron principalmente en el tema político. En los últimos años ha surgido una nueva generación de dibujantes como Forges, Máximo, Summers y Peridis, entre otros, que han extendido su humor de las revistas especializadas a la prensa diaria y a todo tipo de publicaciones.
En otros lugares de Europa, algunos artistas utilizaron la caricatura como un medio de crítica social. El pintor alemán del siglo XX George Grosz destaca en este aspecto. Su famosa colección de caricaturas titulada Ecce homo (1922) supuso un fiero ataque al creciente militarismo vigente en Alemania a raíz de la I Guerra Mundial. En la actualidad, Le Canard enchaîné encabeza la caricatura política francesa.
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LA CARICATURA EN EL CONTINENTE AMERICANO
Caricatura política, de Thomas Nast
Thomas Nast, uno de los más famosos caricaturistas estadounidenses, creó muchas imágenes que hoy son muy populares: el burro demócrata, el elefante republicano y Santa Claus. Este dibujo es una caricatura del senador por Delaware, Thomas Francis Bayard, considerado como posible candidato a la presidencia en las elecciones de 1880 pero que nunca llegó a ser nominado.

Posiblemente el caricaturista político estadounidense más notable del siglo XIX fue Thomas Nast, creador de los símbolos de los partidos Republicano y Demócrata, el elefante y el asno, respectivamente. En ese siglo también destacaron Joseph Keppler, fundador (en 1826) y editor del semanario humorístico Puck, y su socio Bernhard Gillam, quienes atacaron la corrupción de los dirigentes políticos, así como a los muchos empresarios adinerados de la época.

Calavera Catrina
La zincografía Calavera Catrina (11 × 15 cm) es uno de los miles de grabados que el artista mexicano José Guadalupe Posada realizó en la imprenta de Vanegas Arroyo sobre las vicisitudes y acontecimientos ocurridos en su país durante el mandato de Porfirio Díaz (1876-1880; 1884-1911). Como puede apreciarse en esta imagen, la caricatura y el humor negro eran los principales ingredientes de la obra de este autor.

Una de las tribunas más importantes de la sátira social de Estados Unidos en el siglo XX ha sido la revista The New Yorker, mientras que la más difundida en el ámbito internacional es Mad Magazine. Ranan Lurie, quizá el más famoso caricaturista de las últimas décadas del siglo XX, colabora, entre otros, con el semanario Time, a través de Cartoonews International Syndicate, con base en Nueva York.

Quetzalcóatl no era del PRI
El caricaturista Eduardo del Río, más conocido como Rius, es el autor de la famosa historieta Quetzalcóatl no era del PRI, título que hace referencia al legendario soberano de México y al partido político que gobierna el país desde 1929. En esta viñeta, ante la pregunta de dónde están los poetas, pintores, escultores, agricultores, actores, generales y sacerdotes de la antigua ciudad de Teotihuacán, Quetzalcóatl responde que quién sabe.

En México, se considera que la primera caricatura política, ‘Tiranía’, se publicó en 1826, en el periódico El Iris. En 1847 apareció en Mérida, Yucatán, el periódico Don Bullebulle en donde Gabriel Vicente Gahona, alias Picheta, publicó una serie de dibujos de tono crítico y satírico, posiblemente influido por su estancia en Europa, en donde conoció a los principales caricaturistas franceses. En 1861 se fundó La Orquesta, la primera publicación consagrada a la caricatura política. Le siguieron muchas otras; entre las más notables, El Ahuizote (1867), El Hijo del Ahuizote (1874) y Multicolor. Desde las páginas de estas publicaciones, en las que se ejercía una crítica feroz al poder, grandes dibujantes, como el joven Constantino Escalante, hacían gala de su talento y de su valor civil, ya que se exponían constantemente a la persecución de los gobernantes. Por ello, y por su enorme capacidad creativa, a Escalante se le ha llegado a llamar el Daumier mexicano. Otro gran artista de este género fue José Guadalupe Posada, que a través de sus grabados populares daba cuenta de los sucesos políticos y sociales de la época. Su obra tenía el poder y la fuerza natural del más genuino arte popular, a lo que se sumó el innato atractivo que ejerce la muerte sobre los mexicanos. Su mayor creación fueron las ‘calaveras’, unos esqueletos multifacéticos de los que se servía, al igual que Goya con sus Caprichos, para dar rienda suelta a sus conceptos críticos. Influyó notablemente en quienes llegarían a ser los grandes muralistas mexicanos, José Clemente Orozco y Diego Rivera. Otros caricaturistas sobresalientes han sido Miguel Covarrubias, Antonio Arias Bernal, Abel Quesada y Eduardo del Río (Rius).
En América del Sur sobresalen el brasileño Millor Fernándes (1923), el argentino Oski, el uruguayo Hermenegildo Sábat (1933) y el argentino-español Joaquín Salvador Lavado (Quino), famoso por los personajes de sus tiras cómicas y por sus cartones en los que cuestiona los valores establecidos y la hegemonía del poder político y económico.


Campana





Campana, instrumento musical de percusión en forma de copa invertida, por lo general metálica y a veces de madera, cerámica u otros materiales, que suena cuando se golpea con un badajo o con un martillo. El badajo debe ser accionado (tañido) desde dentro de la campana. También puede golpearse por el extremo inferior externo con un martillo separado que se maneja, de forma manual o mecánica (el mismo sistema que el timbre de una puerta). Se clasifican dentro de los idiófonos (instrumentos en los que el sonido se produce por la vibración del material del que están hechos). En las campanas la vibración comienza en la zona cercana al borde inferior.
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HISTORIA
Las campanas ya eran conocidas en China antes del año 2000 a.C., y en Egipto, la India, Grecia, Roma así como en otras culturas antiguas. Desde los primeros tiempos se emplearon para la comunicación, como objetos rituales y como amuletos mágicos protectores (colgados en las puertas de entrada o sujetos al cuello de los animales). Su uso en las iglesias se extendió en Europa durante los siglos VI al XI. Había llegado a Europa a través de Bizancio y las primeras noticias sobre ellas proceden de la provincia italiana de Campania, de ahí su nombre. La primera aparición en los templos cristianos de la Europa occidental data del siglo IX.
Las campanas metálicas más antiguas eran, al parecer, percutidas por dentro con una pieza plana también metálica. Cuando se descubrió el proceso de fundición de los metales, muchas campanas se fabricaron en bronce. La fundición cayó en desuso en la antigüedad tardía y comenzaron a utilizarse campanas del tipo cencerro que se hacían con finas planchas de metal forjadas en rectángulos y sujetas con remaches. Hacia el año 800 de nuestra era la fundición revivió y se hizo posible la fabricación de grandes campanas afinadas.
La pequeña campana semiesférica de fundición conocida en la antigüedad se desarrolló separadamente en Oriente y Occidente. En Oriente, la forma de copa se alargó conformando la campana de colmena (con lados convexos) o la de lados rectos, con paredes de grosor uniforme. En Occidente, hacia el año 800, se tocaban juegos de pequeñas campanas semiesféricas golpeadas con un mazo. También se colocaron campanas golpeadas con martillos en las torres del reloj. Para prevenir la frecuente fractura del borde los campaneros lo reforzaron con un grueso anillo. La forma característica estaba fijada en torno al 1400: hombros cuadrados con lados rectos, suavemente cóncavos, que se abren y engrosan cerca del borde. Esta sólida forma también mejoró la afinación. Los campaneros del siglo XVI en los Países Bajos fabricaron campanas que podían tocarse conjuntamente (véase carillón).
En el África sub-sahariana se desarrolló una campanilla que forma parte de muchas de las tradiciones musicales locales. Como no suelen tener badajo, se percuten con un mazo. El sonido penetrante de las campanillas metálicas pueden también escucharse, por influencia africana, en la música iberoamericana.
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LA FUNDICIÓN DE LAS CAMPANAS
Las buenas campanas fundidas están hechas de una aleación de bronce que suele constar de cuatro partes de cobre y una de estaño. Otros componentes tienden a producir un sonido de inferior calidad. El tono de la campana depende también de sus proporciones de altura, anchura, grosor y forma. Es una complicada mezcla de armónicos, cada uno producido por la vibración de diferentes partes del instrumento. Si la afinación de esas partes es inexacta se producen disonancias cuando la campana se toca en conjunto.
Para fundir una campana se construye un núcleo de barro según el tamaño y forma de su interior. Se levanta por encima una armazón de barro y otros materiales. La superficie interior de ésta se corresponde con el exterior de la campana proyectada. Entonces se vierte el metal fundido en el espacio entre el núcleo y la armazón. Cuando se ha enfriado se abre el molde y el exterior se alisa y pule. La superficie interior se lima para conseguir el grosor necesario para la correcta producción de los armónicos. La campana más grande del mundo, la Zar Kolokoi, se fundió en 1753, tiene 5,8 m de alto y 61 cm de grosor y pesa 181 t aproximadamente.
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OTROS INSTRUMENTOS DENOMINADOS CAMPANAS
Las campanas tubulares utilizadas en las orquestas son simplemente juegos de tubos metálicos afinados que se golpean con una baqueta. Las campanas electrónicas son pequeñas varillas de aleación de campana percutidas con martillos. Su sonido se amplifica con medios electrónicos.



Goma





Goma, sustancia gelatinosa exudada por ciertas plantas. Las gomas están compuestas por ácidos orgánicos complejos, llamados ácidos de la goma, o por sus sales. Cuando se hidrolizan, estos ácidos, como la arabina o ácido arábico, dan azúcares (arabinosa, galactosa, xilosa) y ácidos simples. Las gomas tienen consistencia similar a la cola cuando se mojan, pero son duras si están secas. Son incoloras e inodoras y no se disuelven en disolventes orgánicos, aunque son muy solubles en agua. Sirven de base para elaborar mucílagos, se usan en el apresto de tejidos, el estampado de géneros de algodón y como emulgentes y calmantes en medicamentos.
La goma arábiga, un exudado de distintas especies de acacia, es un ejemplo característico de las gomas que contienen arabina. La de mejor calidad se obtiene de las especies Acacia senegal y Acacia arabica, que crecen en el oeste y el norte de África. La goma forma en agua una solución espesa y límpida; si a esta solución se añade alcohol etílico ligeramente acidificado con ácido clorhídrico, se obtiene arabina. De parecidas características es la goma ceresina, exudada por la corteza de varias especies de Prunus, como el cerezo y el ciruelo.
El tragacanto, que se obtiene de varias especies de Astragalus nativas de Turquía e Irán, en particular Astragalus gummifer, es representativo de las gomas que contienen basorina. La gelatina, semejante al tragacanto, absorbe hasta 50 veces su peso en agua y forma un mucílago viscoso. El tragacanto es un tipo de sangre de dragón.
Muchas gomorresinas y otros exudados vegetales reciben a menudo el nombre de gomas. Las gomorresinas son sustancias que contienen goma y resina, por lo cual son sólo solubles en mezclas de agua y alcohol. Las principales gomorresinas son las llamadas gomas de amoníaco, asafétida, benzoína, gálbano, gutagamba, mirra y sandáraca. El látex, del cual proceden el chicle, el caucho y la gutapercha, es una mezcla de gomorresinas, ceras y grasas. Véase también Resinas.



Disolvente





Disolvente, sustancia líquida que disuelve o disocia a otra sustancia en una forma más elemental, y que normalmente está presente en mayor cantidad que esa otra sustancia. El agua, por ejemplo, es un disolvente de la sal común. Una cantidad de sal común (cloruro de sodio) mezclada con agua se disocia en sus componentes, iones sodio y cloro, que acaban por dispersarse en el agua. En este caso, el agua es el disolvente, la sal es el soluto y la mezcla es la disolución. Sin embargo, el soluto no es sólo un componente pasivo o inerte de la disolución. Tanto el disolvente como el soluto se pueden considerar activos. Un disolvente puede poseer una composición compleja, por ejemplo, el alcohol utilizado para fabricar las llamadas tinturas contiene siempre un 5% o más de agua. Los disolventes tienen un valor comercial particular. Son un componente importante de las pinturas, lacas y productos farmacéuticos, y se utilizan para producir materiales sintéticos.
Seleccionando el disolvente adecuado, se puede separar un ingrediente o grupo de ingredientes de un sustancia compleja. Este proceso se llama extracción con disolventes. Por ejemplo, un disolvente puede extraer una fragancia o sabor de una planta o sustancia animal. Una vez disuelta, se puede concentrar la fragancia o sabor evaporando el disolvente. En un proceso de extracción con disolventes bien diseñado, el disolvente se recupera y se vuelve a utilizar una y otra vez.
Los sistemas de extracción por medio de disolventes deben ser diseñados y manejados con mucho cuidado. Por ejemplo, el sabor de una fruta no se debe a una sustancia individual, sino a una combinación compleja de sustancias. La esencia de fresas tiene más de 80 componentes, y el sabor de naranja más de 90. Si las proporciones de esos componentes cambian debido al proceso de extracción con disolventes, el aroma o el sabor pueden ser alterados indebidamente.



El sello




El invento del sello
Sello antiguo
Sello antiguo

Los sellos se utilizaron durante miles de años para cerrar acuerdos, registrar transacciones y validar documentos. Los sellos, una de las formas más antiguas de impresión, consistían en una piedra con un dibujo tallado o en relieve, que se oprimía sobre barro húmedo o cera para crear una marca característica y reproducible. Este sello con un toro procede de la India y es representativo de la época comprendida entre 2300 a.C. y 1750 a.C.

Sello, troquel o estampilla tallados en metal, piedra o piedra preciosa, utilizados para marcar documentos y objetos con la señal de su origen oficial o de su propiedad; el término se aplica también a la propia marca. Los sellos grabados con motivos pictóricos o con nombres de reyes han sido de gran ayuda para los historiadores en su tarea de reconstruir los acontecimientos de la historia antigua y de arrojar luz sobre detalles como los trajes, armaduras, naves y arquitectura de la antigüedad.

Los sellos antiguos solían estar grabados en hueco (véase Técnicas de grabado), con un dibujo que dejaba una impresión convexa en lacre o en arcilla húmeda. La evolución del sello, como medida de seguridad, se produjo antes de que se extendiera la escritura, pues se utilizaba para garantizar el cierre de vasijas, cajas, sacas y fardos. Hacia el año 3200 a.C., se utilizaban en Mesopotamia sellos de hueso o de piedra: eran pequeños cilindros tallados con dibujos geométricos o con figuras de animales que se hacían rodar sobre arcilla húmeda para producir un dibujo repetitivo, a manera de friso. Los sellos de Mesopotamia servían para autentificar los documentos escritos en arcilla, poniendo el remitente su marca personal en el propio documento y en la caja, también de arcilla, que servía de envoltorio. En el antiguo Egipto, se enrollaban los documentos escritos en hojas de papiro y luego se ataban, cubriendo el nudo con lacre, donde se aplicaba el sello.

Con la propagación de la escritura se incrementó el uso del sello que se fabricaba con metales preciosos y gemas. Los antiguos griegos y romanos utilizaban, incluso con fines legales, sellos, anillos de sello y sellos de retrato con la efigie del propietario.
Su empleo estaba muy extendido en la Europa medieval, no sólo entre los gobernantes y funcionarios, sino también entre los pequeños terratenientes. Había sellos reales, religiosos, municipales y comerciales y eran de gran importancia para el gobierno.
El empleo de sellos decreció en el siglo XIX, pues con el aumento de la alfabetización aumentó también la preferencia por la firma personal. Sin embargo, hasta la llegada de los sobres engomados, se seguían sellando las cartas con lacre o con goma laca.
En China y en Japón se utilizaban los sellos para confirmar una firma o para identificar posesiones como cajas, libros o cuadros. No iban estampados como en Occidente, pero se utilizaban con tinta como estampillas, por lo que representan una forma temprana de impresión. Por lo general eran cuadrados y en ellos se leía simplemente “Sello de” seguido del nombre del propietario.

Entre las culturas prehispánicas mesoamericanas se encuentra una serie de sellos o pintaderas tallados en cerámica, terracota o piedra y, se supone, que los debió de haber de madera. Su uso principal y más original era la decoración ritual del cuerpo humano, aunque también servían para decorar cerámica y textiles. Los sellos o pintaderas se remontan a las culturas más primitivas que empezaron a asentarse en el valle de Mexico, posiblemente anteriores al Horizonte Preclásico (1800 a.C.) y perduraron hasta los últimos días del imperio mexica de la Gran Tenochtitlan (1521). A grandes rasgos, los sellos podían ser de dos tipos: planos y con un mango en la parte posterior, y cilíndricos. Estos últimos podían ser huecos, para pasarles un palo por el centro y hacerlos rodar sobre la superficie que se quería pintar, o bien, sólidos, como un rodillo de amasar actual. En todos los casos, la superficie de los sellos estaba cubierta de motivos simbólicos y ornamentales en relieve.




Red Token Ring y Token Ring Network (IBM)




Red Token Ring
Red Token Ring, red de área local formada en topología de anillo (un bucle cerrado), que usa el paso de testigo como un medio para regular el tráfico de la línea. En una red token ring, un testigo que rige el derecho a transmitir pasa de una estación a otra en un círculo físico. Si una estación tiene información que transmitir, 'captura' el testigo, lo marca como que está en uso e inserta la información. El testigo 'en uso', junto con el mensaje, pasa entonces alrededor del círculo, se copia cuando llega a su destino, y vuelve a la red. El emisor retira el mensaje enviado y pasa el testigo liberado a la próxima estación en línea. Las redes token ring están definidas en los estándares IEEE 802.5. Véase Red en bus; Red en anillo; Red en estrella.

Token Ring Network (IBM)
Token Ring Network (IBM), en informática, red de área local de paso de testigo con forma de anillo, desarrollada por IBM. Funciona a 4 megabits (4 millones de bits) por segundo. Pueden conectarse hasta 72 dispositivos si se utiliza un cable telefónico estándar. Con cables de par trenzado apantallados, la red permite hasta 260 dispositivos. A pesar de que está basada en una topología de anillo (de bucle cerrado), la red Token Ring emplea segmentos en forma de estrella de hasta 8 estaciones de trabajo, conectadas a un concentrador de cableado (unidad de acceso multiestación o MSAU, acrónimo de Multistation Access Unit), que a su vez se conecta al anillo principal, tal y como se muestra en la ilustración. La red Token Ring está diseñada para su uso con microordenadores o microcomputadoras, minicomputadoras y mainframes. Sigue el estándar IEEE 802.5 para redes Token Ring. Véase Red en anillo; Red Token Ring.



La espada





Espadas de duelo
Espadas de duelo


espada. (Del lat. spatha, y este del gr. σπάθη). f. Arma blanca, larga, recta, aguda y cortante, con guarnición y empuñadura. || 2. Torero que hace profesión de matar los toros con espada. U. m. c. m. || 3. Persona diestra en su manejo. Buena, excelente espada. || 4. En el juego de naipes, carta del palo de espadas. En esta mano no he tenido ninguna espada. Juegue usted una espada. || 5. As de espadas. || 6. Geom. sagita. || 7. Arg. Ganzúa de alambre. || 8. Uno de los cuatro palos de la baraja española, en cuyos naipes se representan una o varias espadas. || ~ blanca. f. La ordinaria, de corte y punta. || ~ de Damocles. f. Amenaza persistente de un peligro. || ~ de dos filos. f. Procedimiento, medio, argumento, etc., que, al ser empleado, puede dar un resultado contrario al que se persigue, o que produce a la vez dos efectos contrarios. || ~ de esgrima. f. espada negra. || ~ de marca. f. Aquella cuya hoja tiene cinco cuartas. || ~ negra. f. En el juego de la esgrima, la de hierro, sin lustre ni corte, con un botón en la punta. || media ~. m. Torero que, sin ser el principal, sale también a matar toros. || 2. Persona que no es muy diestra en la profesión que ejerce. || primer ~. m. Entre toreros, el principal en esta clase. || 2. Persona sobresaliente en alguna disciplina, arte o destreza. || primera ~. f. primer espada. || asentar la ~. fr. Esgr. Dejar el juego y poner la espada en el suelo. || ceñir ~. fr. Traerla al cinto. || 2. Profesar la milicia. || ceñir a alguien la ~. fr. Ponérsela por primera vez al armarlo caballero. || con la ~ desnuda. loc. adv. Resueltamente, por todos los medios. || desceñirse la ~. fr. Quitársela de la cinta. || desguarnecer la ~. fr. Esgr. Quitar o hacer perder a alguien la pieza que sirve de defensa a la mano, que comúnmente se llama guarnición. || desnudar la ~. fr. Desenvainarla. || entrar con ~ en mano. fr. Empezar con violencia y rigor algo. || entre la ~ y la pared. loc. adv. coloq. En trance de tener que decidirse por una cosa o por otra, sin escapatoria ni medio alguno de eludir el conflicto. Poner, estar, hallarse entre la espada y la pared. || ~ en cinta. loc. adv. Con la espada ceñida. || la ~ de Bernardo, o la ~ de Bernardo, que ni pincha ni corta. exprs. coloqs. U. para calificar de inservible o de inútil a alguien o algo. || librar la ~. fr. Esgr. No consentir el atajo del contrario, sino sacar la espada de debajo para tenerla libre. || llevar por la ~. fr. ant. pasar a cuchillo. || medir la ~ con alguien. fr. Esgrimir con él la espada blanca o negra. || meter a ~. fr. ant. pasar a cuchillo. || meter a alguien la ~ hasta la guarnición. fr. Apretarle, estrecharle con razones o causarle un vivo sentimiento. || pasar a ~. fr. ant. pasar a cuchillo. || presentar la ~. fr. Esgr. Ponerla recta, oponiéndose al contrario. || 2. Mil. Hacer con esta arma el saludo militar al rey o a la bandera. || quedarse alguien a ~s. fr. coloq. Llegar a no tener nada, o perder al juego todo lo que tenía. || 2. coloq. Quedarse en blanco. || rendir la ~ un oficial. fr. Mil. Entregarse prisionero, dando en señal su espada al jefe de la tropa enemiga. || sacar la ~ por alguien o algo. fr. Salir a la defensa de alguien o interesarse en el buen éxito de un asunto. || salir alguien con su media ~. fr. Entremeterse en la conversación, interrumpiéndola con cosas impertinentes o disparatadas. || ser alguien buena ~. fr. Ser diestro en polémicas o lides literarias. || tender alguien la ~. fr. Esgr. Presentarla rectamente al adversario. || tirar alguien de la ~. fr. Desenvainarla para reñir. □ V. comedia de capa y ~, consejero de capa y ~, danza de ~s, excéntrico de la ~, hombre de capa y ~, ministro de capa y ~, pez ~, plaza de capa y ~.



PRISMA GEOMÉTRICO





Prisma, poliedro limitado por dos polígonos iguales, llamados bases, situados en planos paralelos, y por varios paralelogramos, llamados caras laterales.
Se llama altura del prisma a la distancia entre los planos en que se sitúan sus bases.
Un prisma se llama triangular, cuadrangular, pentagonal… según que sus bases sean triángulos, cuadriláteros, pentágonos…
Un prisma recto es el que tiene sus caras laterales perpendiculares a las bases:
En el prisma recto, las caras laterales son todas ellas rectángulos. Si sus bases son polígonos regulares, el prisma se llama regular.
Un prisma oblicuo es el que tiene sus aristas laterales oblicuas a los planos de las bases.
Los prismas cuyas bases son paralelogramos se llaman paralelepípedos. En un paralelepípedo, sus seis caras son paralelogramos.
Se llama área lateral de un prisma al área de todas sus caras laterales. El área lateral de un prisma recto es: Alat = perímetro de la base · altura
El área total es la suma del área lateral con las áreas de las bases: Atot = área lateral + 2 · área de la base
El volumen de un prisma cualquiera es igual al área de la base por la altura: V = área de la base · altura
Cada uno de los dos cuerpos geométricos que se obtienen al partir un prisma por un plano que corta a todas sus aristas laterales se llama tronco de prisma.



Principio de Cavalieri






Principio de Cavalieri, propiedad geométrica que permite obtener el volumen de una figura a partir de otra.
Si dos cuerpos geométricos están situados entre dos planos paralelos y cumplen la condición de que cualquier otro plano paralelo a los anteriores los corta en sendas figuras planas con la misma área, entonces sus volúmenes coinciden.



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