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El invento de la Copa de Europa de fútbol




Manolo Sanchis
La trayectoria deportiva de Manolo Sanchis ha estado repleta de grandes éxitos deportivos, de lo cual da testimonio su espectacular palmarés. Pero el momento que recoge la imagen supuso, sin duda, el más emotivo y significativo de todos ellos. El 20 de mayo de 1998, tras derrotar en Amsterdam a la Juventus de Turín por un gol a cero, recibió, en calidad de capitán del Real Madrid, la Copa de Europa.

Copa de Europa (fútbol), nombre por el que es más conocido el trofeo denominado oficialmente Copa de Campeones de Clubes Campeones Europeos, así como, por extensión, la propia competición europea para clubes de fútbol que lo otorga, fundada con el nombre de Campeonato de Clubes Campeones Europeos y, desde la temporada 1991-1992, denominada Champions League o Liga de Campeones. A lo largo de su historia, la Copa de Europa se ha convertido en el torneo de mayor prestigio y calidad de cuantos se celebran entre clubes en el mundo. Su fundación se debe, en gran medida, a la iniciativa emprendida por el diario francés L’Équipe, que impulsó de forma definitiva su creación a finales de 1954.
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LOS ORÍGENES: L’ÉQUIPE
Hasta el momento en que se instituyó la Copa de Europa, solo existían dos competiciones internacionales de clubes: la Copa Latina (que disputaban equipos de Europa mediterránea occidental) y la Copa Mitropa (acrónimo de las palabras alemanas Mittel Europa, reservada a clubes de Europa central). El prestigio de los distintos equipos del continente europeo se forjaba, generalmente, a partir de giras esporádicas que cada entidad realizaba por distintos países. A finales de 1954, el Wolverhampton Wanderers inglés, que se había proclamado ese año campeón de la Liga inglesa, derrotó en su estadio al Honved de Budapest y al Spartak de Moscú, equipos de innegable prestigio, lo que llevó al diario británico Daily Mail a proclamarle “campeón del mundo de clubes”. El periodista Gabriel Hanot replicó desde L’Équipe: “Esperemos para proclamar la imbatibilidad del Wolverhampton Wanderers a que vaya a enfrentarse con el Honved y el Spartak a Budapest y a Moscú. Y además, existen otros clubes de valor internacional: los dos clubes de Milán, el AC Milan y el Inter, y el Real Madrid, por no citar más que a éstos (...). La idea de un Campeonato del Mundo de clubes, o al menos de Europa (...) merecería ser estudiada. Nosotros apostamos por ella”.
De aquel artículo nació la competición. En aquel momento estaba en proceso de formación la Unión Europea de Fútbol Asociación (UEFA), por lo que, ante la ausencia de un organismo que aglutinara esfuerzos y la indiferencia mostrada por la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), fue el propio diario el que inició contactos con los principales clubes de Europa. Tras varias reuniones, y con el apoyo inestimable de personajes como Santiago Bernabéu o Raimundo Saporta, se decidió crear una competición que se jugaría por un sistema de eliminatorias directas y a la cual acudirían en su primera edición no los campeones nacionales de cada país, sino 16 clubes invitados por la comisión que se creó ad hoc. Dicha comisión negoció los primeros emparejamientos del torneo, que no fueron sorteados, y que debían enfrentar a los equipos de la siguiente manera:

Chelsea (Inglaterra)–Djurgardens (Suecia)
Real Madrid (España)–Servette (Suiza)
AC Milan (Italia)–Saarbrücken (Sarre)
Roth Weiss Essen (Alemania)–Hibernians (Escocia)
Voros Logobo (luego MTK Budapest, Hungría)–Anderlecht (Bélgica)
Stade Reims (Francia)–KB Copenhague (Dinamarca)
Rapid de Viena (Austria)–Holland Sport (Países Bajos)
Partizán de Belgrado (Yugoslavia)–Sporting de Lisboa (Portugal)
Tras sortear diversos inconvenientes (como la participación de países de Europa oriental), la comisión creó el primer reglamento y emitió las invitaciones el 3 de abril de 1955. En mayo de ese mismo año, la incipiente UEFA aceptó organizar el torneo poniendo como principal condición que no se utilizara la palabra “Europa” en el nombre del torneo, para evitar que restara protagonismo a la competición de selecciones. Nació así la “Copa de Campeones de Clubes Campeones Europeos” y se estableció que participarían en ella solo los respectivos campeones nacionales de cada país, así como que los enfrentamientos se decidirían por sorteo; no obstante, se aceptó el primer cuadro de participantes y la primera eliminatoria fijada con anterioridad.
En el verano de 1955, la Federación Inglesa aconsejó al Chelsea que no participara y fue sustituido por el Gwardia de Varsovia polaco; asimismo, las federaciones nacionales de los Países Bajos y de Dinamarca decidieron enviar a sus respectivos campeones de Liga, el PSV Eindhoven y el Aarhus. El 4 de septiembre de 1955, en Lisboa, se disputó el primero de los encuentros, entre el Sporting y el Partizán, que terminó con empate a tres goles. El portugués Martins fue el autor del primer gol de la competición.
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HEGEMONÍA DEL FÚTBOL LATINO
Eusebio en acción
Eusebio, uno de los mejores futbolistas de la década de 1960, fue el líder del gran Benfica de aquellos años.

En contra de lo previsto por el Daily Mail, las primeras ediciones del torneo supusieron la total consagración de los equipos de Europa meridional. Y muy especialmente de un club español, el Real Madrid, que se adjudicó la primera Copa de Europa tras derrotar en la final, disputada en París, al Stade Reims por 4-3. Los goles de aquel encuentro fueron marcados, por este orden, por Leblond (1-0), Templin (2-0), Alfredo Di Stefano (2-1), Héctor Rial (2-2), Hidalgo (3-2), Marquitos (3-3) y Rial (3-4). Poco antes de celebrarse dicha final se estableció que el campeón del torneo tendría derecho a defender su título al año siguiente, aunque no fuera campeón de la Liga de su país. En total, la primera edición de la Copa de Europa congregó a más de 800.000 espectadores, más de 28.000 por partido de media. Se marcaron 127 goles en 29 partidos (4,37 por encuentro) y su repercusión fue tal que la Copa de Europa quedó consagrada como un evento de enorme prestigio internacional.
En la segunda edición se incorporó Inglaterra (con el Manchester United como representante), desapareció el equipo del Sarre (territorio que, tras celebrar un referéndum, se incorporó a Alemania el 1 de enero de 1957) e ingresaron clubes de prácticamente todos los países de Europa oriental, salvo de la Unión Soviética, que alegando motivos de climatología no lo haría hasta 1967. Pese a ello, se mantuvo la hegemonía latina. El Real Madrid revalidó su triunfo del año anterior, tal y como haría posteriormente en 1958, 1959 y 1960, completando un pentacampeonato consecutivo inimaginable. Jugadores como José Emilio Santamaría, Miguel Muñoz, Alfredo Di Stefano, Ferenc Puskas, Francisco Gento, Héctor Rial y Raymond Kopa, entre otros muchos, forjaron la leyenda del Real Madrid, que llegó a ser considerado el mejor equipo, no ya solo de Europa, sino del mundo (condición oficial de la que pudo presumir cuando, en 1960, sumó a su quinto título europeo consecutivo el primero de la Copa Intercontinental, nacida aquel año para enfrentar al campeón de la Copa de Europa con el de la Copa Libertadores). Además, durante aquellos primeros años de la competición, los finalistas fueron casi siempre latinos (Fiorentina, AC Milan y Stade Reims). El quinto de aquellos triunfos madridistas se produjo en la final de 1960, frente al Eintracht de Frankfurt, por un contundente 7-3 (con cuatro goles de Puskas y tres de Di Stefano), en la que muchos expertos consideran como una de las mejores actuaciones de un club en la historia del fútbol.
El Real Madrid, eliminado de la competición al año siguiente por el Barcelona de Antonio Ramallets, Jesús Garay, Ladislao Kubala, Luis Suárez y Zoltan Czibor, cedió el testigo al gran Benfica de Eusebio y Mario Coluna, que se anotó dos triunfos consecutivos (derrotó en la final de 1961 al Barcelona y en la del año siguiente al propio Real Madrid). Llegaron luego los triunfos italianos del AC Milan (1963), con José Altafini y Gianni Rivera como estrellas, y del Inter (1964 y 1965), entrenado por Helenio Herrera y con Sandro Mazzola, Suárez (traspasado al club italiano en 1961 por el Barcelona) y Mario Corso como estandartes. Milán se convirtió así en la primera, y hasta el momento única, ciudad con dos clubes campeones de Europa. El Real Madrid, que había renovado en parte su plantilla (dando entrada a jugadores como Ramón Moreno Grosso, Pirri, Manuel Velázquez y Amancio) ganó en 1966 su sexta Copa de Europa. No obstante, todavía quedaban en aquel conjunto (conocido como Madrid yé-yé), jugadores de la generación anterior, entre ellos Francisco Gento, que se convirtió en el único jugador de la historia que lograba ganar seis máximos títulos continentales.
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GRANDES EQUIPOS Y GRANDES TRAGEDIAS
Paul Breitner
En 1974, el futbolista alemán Paul Breitner alcanzó los dos mayores logros a los que puede aspirar un jugador: proclamarse campeón de Europa de clubes (lo que consiguió con el Bayern de Munich) y del mundo con su selección nacional (la República Federal de Alemania).

Aquellos primeros años de competición estuvieron también marcados por un acontecimiento trágico, el accidente aéreo, acaecido en Munich en 1958, sufrido por la plantilla del Manchester United que entrenaba Matt Busby, en el que murieron ocho jugadores de un prometedor equipo (conocido como los Busby Babes) cuando regresaban de jugar un partido en Belgrado. Se salvaron el propio Busby y el joven Bobby Charlton, quien 10 años después participaría en la conquista de la Copa de Europa con George Best como gran figura. Un año antes, en 1967, el Celtic de Glasgow había roto la supremacía latina. Tras la citada victoria del Manchester (1968), y las posteriores del AC Milan (1969) y del Feyenoord (1970), llegó el turno de otro equipo legendario que se convirtió en el gran dominador continental durante los primeros años de la década de 1970. Ese club fue el Ajax de Amsterdam, que, entrenado por Marinus (o Rinus) Michels, revolucionó el juego con un nuevo concepto, el “fútbol total”, en el que todos los jugadores atacaban y defendían (y que fue trasladado luego a la selección nacional de los Países Bajos). Aquel formidable conjunto, que contaba con Johan Cruyff, Johan Neeskens, Ruud Krol, Rep, Haan o Hulshoff en sus filas, consiguió tres títulos consecutivos (1971-1973).
Karl-Heinz Rummenigge
Karl-Heinz Rummenigge consiguió prácticamente todos los títulos y trofeos a que puede aspirar un jugador de fútbol. Únicamente se le negó la Copa del Mundo de selecciones nacionales, competición de la que fue subcampeón en dos ocasiones. Poco después de su retirada pasó a ocupar la vicepresidencia del Bayern de Munich, club al que también estuvo ligada gran parte de su trayectoria como futbolista.

Al Ajax, diezmado por el traspaso de sus mejores jugadores a otros clubes más poderosos, le sucedió el Bayern de Munich, de nuevo con una formación histórica: la que preparaba Helmut Schön y que, con futbolistas como Sepp Maier, Franz Beckenbauer, Gerd Müller, Uli Hoeness y Karl-Heinz Rummenigge, también llevó a las vitrinas muniquesas tres trofeos (1974-1976) de forma consecutiva.
Keegan en acción
Kevin Keegan, uno de los mejores futbolistas de la década de 1970, jugó en el Liverpool durante seis temporadas. En ese periodo ganó la Copa de Europa de 1977, dos Copas de la UEFA (1973 y 1976), tres títulos de la Premier League inglesa (1973, 1976 y 1977) y una Copa de Inglaterra (1974).

Inglaterra, que salvo por la victoria obtenida por el Manchester en 1968 no había respondido al prestigio que le correspondía como inventora del fútbol, tuvo al fin ocasión de reivindicarse durante el periodo 1977-1984, en el transcurso del cual conquistó siete títulos, repartidos entre el Liverpool (1977, 1978, 1981 y 1984; en todos ellos participó Kenny Dalglish y en el primero uno de los mejores jugadores británicos de todos los tiempos, Kevin Keegan), el Nottingham Forest (1979 y 1980) y el Aston Villa (1982). Esta hegemonía, solo interrumpida por el Hamburgo en 1983, se quebró de forma trágica en la final disputada entre el Liverpool y la Juventus de Turín en el Estadio Heysel de Bruselas el 29 de mayo de 1985. La Vecchia Signora, liderada por el francés Michel Platini (que marcó el único gol de aquel partido) se impuso al Liverpool en un encuentro que estuvo precedido por uno de los más tristes hechos de la historia del fútbol; los disturbios protagonizados por seguidores del Liverpool se saldaron con la muerte de más de 30 seguidores de la Juventus. Como consecuencia de este hecho (y de otros protagonizados de forma continuada por hooligans ingleses, menos trágicos pero igualmente caracterizados por sus actos vandálicos), los clubes de Inglaterra fueron excluidos por cinco años de la competición. Quedó abierto así un periodo de muchas alternativas en el que solo el AC Milan (con Franco Baresi, Paolo Maldini, Frank Rijkaard, Ruud Gullit y Marco van Basten como más destacados protagonistas), que logró tres títulos (1989, 1990 y 1994) en cinco años, impuso cierto dominio sobre el torneo. En dicha etapa, el Steaua de Bucarest rumano (1986) se convirtió en el primer equipo de Europa oriental que obtenía el triunfo. En 1992 el Barcelona, uno de los grandes clubes del continente, conquistó al fin un título que se le había negado en dos finales anteriores. Fue con Cruyff en el banquillo y con un plantel de jugadores (Andoni Zubizarreta, Ronald Koeman, Josep Guardiola, José María Bakero, Michael Laudrup, Julio Salinas y Hristo Stoichkov, entre ellos) que por su buen juego fue llamado Dream Team (Equipo de Ensueño). Al año siguiente, por vez primera, la Copa viajó a Francia, país en el que nació, con la victoria del Olympique de Marsella. En 1998, después de 32 años de espera, el Real Madrid conquistó su séptimo título, tras vencer en la final a la Juventus gracias a un solitario gol de Pedja Mijatovic; Bodo Illgner, Roberto Carlos, Fernando Hierro, Manolo Sanchis, Fernando Redondo, Raúl y Fernando Morientes fueron otros de los jugadores madridistas que, entrenados por Jupp Heynckes, consiguieron tal hito. Un año después, el Manchester United, con David Beckham como gran estrella, reeditó su éxito de 1968 y pudo alzar de nuevo la Copa de Europa tras derrotar al Bayern de Munich (2-1) en una histórica final que solo se dilucidó en el tiempo de descuento, en el transcurso del cual los Diablos Rojos marcaron sus dos tantos.
Andoni Zubizarreta
Cuando Andoni Zubizarreta decidió retirarse en 1998 se había convertido en toda una leyenda del deporte español. Era el jugador que había disputado más partidos del Campeonato Nacional de Liga de su país en Primera División (622) y el futbolista que en más ocasiones había vestido la camiseta nacional española (126). Además, a lo largo de su dilatada trayectoria había defendido las respectivas porterías de dos equipos legendarios: el Athletic de Bilbao que ganó dos Ligas y una Copa del Rey en la década de 1980 y el Barcelona que, entre otros muchos títulos, conquistó la Copa de Europa en 1992. La imagen corresponde al 10 de octubre de 1997, cuando España se enfrentó en Gijón al combinado nacional de las Islas Feroe en partido de clasificación para la fase final de la Copa del Mundo que habría de celebrarse en Francia en 1998.

La última edición del siglo XX, celebrada a lo largo de la temporada 1999-2000, tuvo como grandes protagonistas a los clubes españoles. Tres de ellos, Real Madrid, Valencia y Barcelona, accedieron a las semifinales, y los dos citados en primer lugar se clasificaron para jugar la gran final. Esta (que por primera vez enfrentaba a dos conjuntos de un mismo país) se disputó en el Stade de France de Saint-Denis y se saldó con un nuevo éxito del Real Madrid, que derrotó al Valencia, gran revelación del torneo, por 3-0 (con goles de Morientes, Steve McManaman y Raúl). El Real Madrid, entrenado por Vicente del Bosque, consiguió así su octavo trofeo en la competición después de haber eliminado en cuartos de final al Manchester United y en semifinales al Bayern de Munich (campeón y subcampeón, respectivamente, de la anterior edición).
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NUEVO SIGLO, VIEJOS PROTAGONISTAS
El Valencia, que mantuvo al técnico Héctor Cúper en el banquillo y a Gaizka Mendieta como gran estrella de su once titular, repitió final en la campaña siguiente (2000-2001), pero fue derrotado por segundo año consecutivo, esta vez en el estadio milanés de San Siro por el Bayern de Munich. La entidad alemana ganó la primera Copa de Europa del siglo XXI en la tanda de penaltis (tras finalizar con el resultado de 1-1 los 90 minutos reglamentarios y los 30 de prórroga adicional). La nueva centuria, que se había inaugurado con el cuarto título del Bayern de Munich, continuaría con el noveno del Real Madrid, con el sexto del AC Milan, con el segundo del Oporto, con el quinto del Liverpool y con el segundo del Barcelona.
El Real Madrid lo logró en 2002, derrotando en el estadio de Hampden Park (Glasgow) al Bayer Leverkusen por 2-1. Tal resultado fue posible gracias a los goles de Raúl y Zinedine Zidane (el de este último, de una belleza extrema), y a las magníficas intervenciones del joven portero merengue, Íker Casillas, en los minutos finales.
Por su parte, el club lombardo se llevó el trofeo en una edición, la 2002-2003, marcada por el dominio italiano, ya que otros dos conjuntos de este país alcanzaron las semifinales: Juventus (que eliminó al Real Madrid) e Inter. En la final, disputada en el estadio de Old Trafford, el AC Milan se impuso al equipo turinés en los lanzamientos desde el punto de penalti, después de 120 minutos sin goles. Paolo Maldini jugó su sexta final y ganó su cuarto título; Clarence Seedorf se convirtió en el primer futbolista que lograba la Copa con tres clubes distintos (antes la había conseguido con el Ajax y con el Real Madrid); y el técnico rossonero, Carlo Ancelotti, se unió a la restringida lista de nombres de ganadores del título como jugadores y como entrenadores.
El Oporto, cuyo primer triunfo se remontaba a 1987 (con Paulo Futre y el argelino Rabah Madjer como figuras) se convirtió en 2004 en bicampeón al vencer con claridad (3-0) al Mónaco. La quincuagésima Copa de Europa, disputada en la campaña 2004-2005, fue para otro viejo protagonista, el Liverpool, que pudo alzarla tras una épica final en la que el AC Milan, gran favorito, se había ido al descanso con un resultado favorable de 3-0 (con un tanto de su incombustible capitán, Paolo Maldini, y dos del delantero argentino Hernán Jorge Crespo); todo parecía propicio para que el estadio olímpico Atatürk de Estambul sirviera de escenario para que la escuadra milanesa se adjudicara su séptimo trofeo, sin embargo, en los primeros quince minutos de la segunda parte, los goles de Steven Gerrard, del checo Vladímir Smicer y del español Xabi Alonso llevaron el empate al marcador. El 3-3 se mantuvo hasta la conclusión del partido y de la prórroga, y fueron los penaltis, de nuevo jueces postreros, los que decidieron que en la ciudad turca resonara con fuerza una canción que, dedicada por la afición del Liverpool a su equipo, se había convertido en uno de los más emotivos himnos de la historia del fútbol: “You’ll Never Walk Alone” (“Nunca caminarás solo”).
La edición 2005-2006 se la adjudicó el Barcelona, cuyo primer triunfo se había producido en 1992. El conjunto azulgrana desplegó a lo largo de todo el torneo un extraordinario juego, que le permitió eliminar a Chelsea, Benfica y AC Milan, y derrotar en la final al Arsenal (2-1). Carles Puyol, Rafael Márquez, Deco, Xavi Hernández, Andrés Iniesta, Ronaldinho y Samuel Eto’o fueron algunos de los futbolistas que, bajo la dirección técnica de de Frank Rijkaard (quien ya fuera campeón como jugador del AC Milan), convirtieron al Barcelona en bicampeón. Por su parte, el AC Milan pasó a presumir de heptacampeón en 2007, al vencer en Atenas al Liverpool (2-1) en un encuentro que supuso, por tanto, la revancha de la final de dos años antes.
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CAMBIOS EN LA COMPETICIÓN
La competición había evolucionado con el paso del tiempo. En la temporada 1991-1992 se introdujo la llamada Liga de Campeones. En vez de disputarse toda la competición por eliminatorias directas, se introdujo una liguilla entre los ocho mejores, divididos en dos grupos de cuatro, que daba acceso a la final a los ganadores de cada grupo. En la temporada 1993-1994 se recuperaron las semifinales, aunque a partido único, entre los dos campeones de grupo y los dos subcampeones; en la campaña 1994-1995 se estableció una liguilla con cuatro grupos de cuatro equipos que daba paso a cuartos de final; en la de 1998-1999 se pasó a seis grupos de cuatro equipos en la primera liguilla, aumentando algunas federaciones a dos su número de representantes; y en la temporada 1999-2000 se pasó a admitir hasta cuatro representantes de los campeonatos de liga nacionales más poderosos. Todos estos cambios pretenden garantizar un número fijo de encuentros, y por tanto de ingresos, para los clubes más importantes, sin exponerlos a una posible eliminación con solo dos partidos disputados. A cambio, entran en la Liga de Campeones equipos que, en realidad, no lo son. Se trata de una consecuencia del éxito de la competición, que a lo largo de su historia sobrevivió a cambios políticos y económicos, impulsó la creación de grandes estadios y contó con la presencia de casi todos los mejores futbolistas de la segunda mitad del siglo XX, con una llamativa excepción: la de Pelé, que nunca jugó en Europa.


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