El invento de la letra Y




y1. f. Vigésima octava letra del abecedario español, y vigésima quinta del orden latino internacional, que representa un fonema consonántico palatal y sonoro. Su nombre es i griega o ye. En algunas áreas importantes, como el Río de la Plata, se articula generalmente con rehilamiento. Cuando es final de palabra se pronuncia como semivocal; p. ej., en soy, buey. La conjunción y se pronuncia como consonante cuando la palabra anterior termina en vocal y la siguiente empieza también en vocal; p. ej., en este y aquel; representa a la vocal i si está entre consonantes, p. ej., en hombres y mujeres; y adquiere valor de semivocal o semiconsonante cuando forma diptongo con la última vocal de la palabra anterior, p. ej., en yo y tú, o con la primera vocal de la palabra siguiente, p. ej., en parientes y amigos. ORTOGR. Estas variantes fonéticas no modifican la grafía de la conjunción y.

y2. (Del lat. et). conj. copulat. U. para unir palabras o cláusulas en concepto afirmativo. Si se coordinan más de dos vocablos o miembros del período, solo se expresa, generalmente, antes del último. Ciudades, villas, lugares y aldeas. El mucho dormir quita el vigor al cuerpo, embota los sentidos y debilita las facultades intelectuales. || 2. U. para formar grupos de dos o más palabras entre los cuales no se expresa. Hombres y mujeres, niños, mozos y ancianos, ricos y pobres, todos viven sujetos a las miserias humanas. Se omite a veces por asíndeton. Acude, corre, vuela. Ufano, alegre, altivo, enamorado. Se repite otras por polisíndeton. Es muy ladino, y sabe de todo, y tiene una labia... || 3. U. a principio de período o cláusula sin enlace con vocablo o frase anterior, para dar énfasis o fuerza de expresión a lo que se dice. ¡Y si no llega a tiempo! ¿Y si fuera otra la causa? ¡Y dejas, Pastor santo...! || 4. Denota idea de repetición indefinida, precedida y seguida por una misma palabra. Días y días. Cartas y cartas.
Y, vigésima sexta letra del alfabeto español. Procede de la transliteración romana de la letra griega upsilon (u). Su nombre es i griega.
En la lengua actual la y representa dos valores fonéticos, uno vocálico, i, y otro consonántico sonoro palatal, ye. Este valor fonético coincide con el que representa la letra elle y se da en países de América y en algunas zonas de España. La confusión de los dos sonidos recibe el nombre de yeísmo. Hay una variación importante en la pronunciación de la y como consonante palatal, que procede del español antiguo. Se emite poniendo el dorso de la lengua en contacto con el paladar duro y haciendo vibrar las cuerdas vocales. Coincide con el sonido actual de la j en inglés o francés y sólo se conserva en algunas regiones centrales de España. En Uruguay y Argentina existe otra variación, una vibración especial, que recuerda el sonido ch. Como vocal, su uso se remonta a la edad media, cuando los copistas se habituaron a sustituir y por i. La letra y tiene un valor fonético i cuando va antes de una pausa, y en posición final, como en Monterrey, cuando la conjunción y va entre dos palabras de las que la primera termina en consonante, y la otra empieza también por consonante, como en el grupo ‘mujeres y niños’. Cuando está en contacto con una vocal suele tener valor de semivocal como en ‘vecino y amigo’.


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