El invento de la Literatura estadounidense en el EL SIGLO XVIII y XIX






EL SIGLO XVIII

En el siglo XVIII el interés se dirigió a problemas más prácticos, aunque todavía es notable la obra de un teólogo del puritanismo, Jonathan Edwards. Dos nombres asociados con la vida en provincias ilustran la creciente secularización de la escritura estadounidense. El primero es William Byrd y el segundo, Benjamin Franklin, cuya inacabada Autobiografía se ha convertido en un clásico de la literatura universal.
La primera obra conocida de un escritor afroamericano la constituyen 28 versos, aparecidos en 1746, de Lucy Terry. Júpiter Hammon, que era esclavo, escribió un poema en 1760.
La literatura estadounidense, aunque no alcanzó plena madurez en el siglo XVIII, sí tuvo notables personalidades literarias que surgieron en el tumulto de la guerra de la Independencia. Destaca Thomas Paine, cuyos escritos El sentido común (1776) y La crisis (1776-1783) despertaron el entusiasmo por la independencia.
Tuvo gran significación posterior para la novela estadounidense la publicación de El poder de la simpatía (1789), obra de William Hill Brown. La curiosa mezcla de terror y pseudociencia de las novelas de Charles Brockden Brown, publicadas a fines del XVIII, señala el camino hacia la obra de Edgar Allan Poe y Nathaniel Hawthorne.
4
EL SIGLO XIX
Herman Melville
Con estas frases (recitadas por un actor) comienza la obra Moby Dick, de Herman Melville: "Llamadme Ismael. Hace unos años, no importa cuántos sean exactamente, encontrándome con poco o ningún dinero en el bolsillo, y sin nada de particular que me interesara en la tierra, se me ocurrió irme a navegar por ahí, con el fin de ver la parte acuática del mundo. Es un modo que tengo de echar fuera la melancolía y arreglar la circulación". Melville desplegó en esta obra, prototipo de novela de aventuras, todo su conocimiento acerca del mar.

El tiempo transcurrido entre 1815 y 1865 ha sido llamado el “primer periodo nacional”. La frase es válida, pues las energías literarias que adquirieron fuerza después de la Guerra Anglo-estadounidense alcanzaron su punto de mayor vigor en la década de 1850, durante la cual se produjeron más obras importantes que en cualquiera de las décadas previas. En la historia de Estados Unidos, la Guerra Civil supuso una línea divisoria entre la apacible etapa anterior y el inquieto periodo industrial de la posguerra.
Las aventuras de Tom Sawyer
El escritor estadounidense Mark Twain escribió Las aventuras de Tom Sawyer en 1876, acerca de las correrías de un niño por el río Mississippi. En esta ilustración, Tom consigue que su amigo acabe de blanquear la cerca haciéndole creer que será un trabajo divertido.

La tarea literaria consistía en demostrar que el país había alcanzado madurez cultural. Anticipando las posiciones desarrolladas posteriormente por el ensayista Ralph Waldo Emerson y por el poeta Walt Whitman, algunos escritores defendieron la postura de que un experimento político radical debía ir acompañado de una literatura radicalmente nueva. En Nueva York, los tres primeros creadores importantes de una literatura estadounidense nacional, pero al mismo tiempo cosmopolita, fueron Washington Irving, William Cullen Bryant y James Fenimore Cooper.
Edgar Allan Poe
Fragmento de El cuervo de Edgar Allan Poe recitado por un actor: "Una vez, en una aterradora medianoche, mientras yo reflexionaba, débil y cansado, / sobre un gran volumen de extrañas y curiosas materias de una ciencia olvidada, / mientras daba cabezadas, casi dormido, de pronto hubo unos golpecitos, / como de alguien que llamara suavemente, llamara a la puerta de mi cámara."

Los escritos de Irving conservan su encanto al enriquecer los mitos de su país. También se ocupó de asuntos históricos y, con menos éxito, del Lejano Oeste. James Fenimore Cooper fue el primer autor estadounidense que alcanzó renombre universal después de Franklin. Algunas de sus novelas, como Los pioneros (1823), El último mohicano (1826) y La pradera (1827), que siguieron el modelo de Walter Scott, constituyen toda una épica de la conquista de Estados Unidos. Entre los que siguieron más de cerca las tradiciones literarias europeas está Henry Wadsworth Longfellow, un aristócrata atraído por los anhelos religiosos, patrióticos y culturales de la clase media. Es el autor de sonetos más importante del siglo en Estados Unidos, además de traductor eximio.
Henry David Thoreau
El escritor estadounidense del siglo XIX, Henry David Thoreau, escribió ensayos filosóficos en los que criticaba las instituciones sociales y exaltaba la naturaleza y el individualismo. Thoreau se rodeó de las cosas básicas y esenciales cuando se fue a vivir por un tiempo en Walden Pond, y escribió sobre la vida sencilla en su libro más famoso, Walden o la vida en los bosques (1854). En su influyente ensayo de 1849, “Desobediencia civil”, Thoreau desarrolla el concepto de resistencia pasiva.

Durante la primera mitad del siglo, con la intensificación de la esclavitud, la mayor parte de las obras escritas por negros dramatizan su inmoralidad y rechazan la visión romántica de la vida en las plantaciones presentada por los escritores blancos sureños. Destaca la autobiografía del abolicionista Frederick Douglass, que revisaría en diferentes periodos de su vida. El historiador, novelista y dramaturgo William Wells Brown, que se liberó de la esclavitud en 1834, escribió la primera novela de un afroamericano, Clotel o La hija del presidente (1863).
Henry Wadsworth Longfellow
El escritor del siglo XIX Henry Wadsworth Longfellow fue uno de los poetas estadounidenses más conocidos de su época. Aunque sus contemporáneos alabaron la gran sencillez y claridad de su poesía, más tarde se la ha considerado falta de originalidad. Sin embargo fue un gran divulgador de la poesía entre las gentes de su país.

Al considerar el siglo XIX, los lectores modernos suelen preferir a los escritores que buscaron soluciones más radicales a los problemas relativos a la identidad cultural de esta nación. Entre ellos destacan los ensayistas Ralph Waldo Emerson y Henry David Thoreau, y los novelistas Nathaniel Hawthorne y Herman Melville.
James Fenimore Cooper
El escritor estadounidense James Fenimore Cooper, famoso por sus novelas de aventuras sobre la vida de frontera en Estados Unidos, fue también un apasionado crítico social. Cooper escribió una serie de cinco novelas, conocidas como Leather-Stocking Tales, en las cuales narra las aventuras de un hombre de la frontera llamado Natty Bumppo. A través de Bumppo, Cooper retrató a un hombre ligado a la naturaleza y a un amigo de los nativos de Estados Unidos. Además de sus obras de ficción, Cooper escribió varios ensayos en los que criticaba a la sociedad estadounidense, exponiendo su creencia en la importancia de la libertad individual y del derecho a la propiedad de la tierra.

Emerson proclamó una filosofía de un individualismo idealista, como dejan en claro sus libros Naturaleza (1836) y Ensayos (1841-1844). Aunque su filosofía tuvo un similar desarrollo en Alemania y Gran Bretaña, Emerson habló con acento genuinamente estadounidense. Los escritos de Thoreau puede que sean menos ambiciosos que los de Emerson, pero Walden, o la vida en los bosques (1854) en la actualidad se lee más que cualquiera de los de Emerson. El ensayo de Thoreau, Desobediencia civil (1849), ha tenido una influencia política importantísima. A Emerson le desagradaba la esclavitud, pero Thoreau se opuso activamente a ella.
La grandeza de Hawthorne y de su magistral novela La letra escarlata (1850) es indudable, hasta el punto de que su estudio e interpretación continúan interesando a numerosos críticos literarios. Muchos lectores del XIX le consideraron un romántico soñador, aunque esta imagen se ha visto alterada posteriormente, apareciendo como un sardónico comentador de un acontecimiento público concreto y como un maestro de la novela psicológica. El enigma del bien y el mal es central en muchos de sus relatos y en sus novelas.
Más drástica ha sido la revalorización moderna de Herman Melville. Conocido originalmente como el hombre que vivió entre los caníbales, debido a las aventuras que cuenta en su primera novela, Typee (1846), sorprendió a sus lectores contemporáneos con Mardi (1849) y, todavía más, con su obra maestra Moby Dick (1851). Olvidado en la segunda mitad del siglo XIX, Melville fue redescubierto durante el siglo XX. Como en Hawthorne, el problema del mal es central en la obra de Melville, pero su concepción aparece tan oculta por mitos y alegorías que los críticos no se ponen de acuerdo sobre el significado que ha querido dar el autor.
El poeta, crítico y autor de relatos Edgar Allan Poe fue una de las más importantes figuras de la primera mitad del siglo. Habitó simultáneamente el mundo del periodismo y un extraño y solitario universo propio, caracterizado por una lógica implacable y un obsesivo sentido de la angustia. En su obra crítica era capaz de una parcialidad extrema y una severidad sin medida. Su poesía influyó profundamente en el simbolismo francés, y sus relatos se cuentan entre los grandes logros del género del terror romántico. Poe inició el género policiaco en la literatura de Estados Unidos.
Con una visión estética que puede oponerse a la de Poe en prácticamente todos los aspectos, el poeta Walt Whitman publicó en 1855 la primera versión de Hojas de hierba, que continuó reeditando hasta 1882. De sus libros escribió: 'Quien toca este libro toca a un hombre', y el hombre era afirmativo y a la vez místico y sensible. La exuberancia de Whitman dio lugar a la creación de una poesía sin frenos que se centra en las creencias, ideas y experiencias del hombre corriente. El poeta recurre a largas estrofas rítmicas, a gran número de detalles y a la afirmación de una identidad mística con todo lo que existe, con la intención de celebrar la fuerza espiritual en la democracia de las 'poderosas personas sin educación'.
4.1
La Guerra Civil y la segunda mitad del siglo XIX
Theodore Dreiser
Theodore Dreiser es uno de los grandes representantes de la escuela naturalista en Estados Unidos, tendencia que ve al individuo como víctima de fuerzas incontrolables. Su obra más importante es Una tragedia americana, publicada en 1925.

El presidente Abraham Lincoln describió humorísticamente a Harriet Beecher Stowe, autora de la novela La cabaña del tío Tom (1852), como 'la mujer pequeña que originó esta guerra tan grande'. Más que una gran obra literaria, esta novela fue la expresión del profundo sentimiento abolicionista de los estados del Norte. El propio Lincoln destacó como escritor por la simplicidad de su oratoria y su inspirada prosa.
Después de la Guerra Civil surgieron muchos escritores nuevos, en especial prosistas. La renovación de la literatura estadounidense se debió, entre otros factores, al aumento progresivo de editoriales en la ciudad de Nueva York; a la nueva producción, venta y distribución de materiales impresos; a la eficacia del naciente sistema de enseñanza público, que supuso un mayor acceso de estudiantes; todo ello repercutió en el aumento del público lector. También fueron importantes las publicaciones periódicas de carácter literario. Algunos escritores de los estados del Sur presentaron una imagen idealizada de la vida en la Confederación. En Nueva Inglaterra, por su parte, destacó un grupo de escritoras, como Sarah Orne Jewett, cuyos temas eran la vida y las gentes de Maine. Mientras, California fue el escenario de las historias de Bret Harte, a quien se llamó 'el padre de los relatos con color local del Oeste'.
Ralph Waldo Emerson
Fragmento del ensayo Autoconfianza, de Ralph Waldo Emerson, leído por un actor: "Hay un momento en la educación de cada hombre en que éste adquiere la convicción de que la envidia es ignorancia; que la imitación es suicidio; que debe atenerse, para bien o para mal, a lo que le toca; que aunque el inteligente universo esté lleno de bienes, no conseguirá ni un grano del alimenticio maíz sino a fuerza de los sudores con los que riega la tierra que le toca cultivar. La fuerza que en él reside es de una naturaleza nueva, y nadie sino él sabe qué es lo que puede hacer, ni lo sabe siquiera hasta que lo intenta."

Entre 1865 y 1910 la poesía sufrió un declive, aunque cabe destacar la obra del poeta sureño Sidney Lanier y la del filósofo George Santayana. Emily Dickinson, en la actualidad reconocida por su genio único y considerada la poeta más importante de la época, fue desconocida para sus contemporáneos, pues la primera recopilación de poemas suyos no apareció hasta 1890, cuatro años después de su muerte, y fue poco leída antes de la década de 1920.
El humor estadounidense se puede estudiar como una manifestación especial de la literatura nacional. Fluctuó entre el humor campesino, que tendía a reproducir el habla popular y el urbano, más inclinado a las frases ingeniosas. De la tradición popular emergió la personalidad literaria más poderosa del periodo posterior a la guerra, Samuel Langhorne Clemens, conocido como Mark Twain. Con sus novelas Las aventuras de Tom Sawyer (1876) y Las aventuras de Huckleberry Finn (1884) creó dos obras maestras de la vida a orillas del río Mississippi. Otra obra muy popular de la época fue Mujercitas (1868-1869), escrita por Louisa May Alcott.
Nathaniel Hawthorne
Un poderoso simbolismo y una gran complejidad psicológica son las características distintivas de la narrativa del escritor estadounidense del siglo XIX Nathaniel Hawthorne. Sus obras exploran el lado más oscuro de la naturaleza humana, especialmente la culpa, el pecado y la redención. En La letra escarlata (1850), la protagonista ha de llevar bordada en su ropa una letra de color escarlata, la A, como castigo por su adulterio. Una actriz lee un pasaje de esta novela: "Ella asumió la libertad de pensamiento que entonces era muy común en el otro lado del Atlántico, pero que nuestros antepasados, de haberlo sabido, lo hubieran juzgado un crimen más terrible que aquél estigmatizado por la letra escarlata".

El mentor de Twain y crítico literario, William Dean Howells, calificó de realistas y naturalistas a los novelistas y autores de relatos de su época. Stephen Crane (La roja insignia del valor, 1895), fue uno de los más destacados, junto a Frank Norris (McTeague, 1899, y El pulpo, 1901), y a un escritor de un genio especial, Ambrose Gwinett Bierce. Sucesores suyos de los primeros años del siglo XX fueron novelistas como Jack London y Upton Sinclair. Sobre ellos destaca el novelista y periodista Theodore Dreiser, que empezó siendo un escritor de estilo naturalista y terminó como místico religioso. Su novela más conocida, Una tragedia americana (1925), es una de las más representativas del naturalismo estadounidense.
Mientras naturalistas y realistas discutían sobre el grado en que las acciones humanas venían determinadas por fuerzas ajenas a la voluntad, el novelista Henry James se centró en la experiencia subjetiva y las relaciones personales. Exploró el conflicto entre los valores europeos y estadounidenses en varias de sus novelas. Desarrolló una sutileza superior de visión y un complejo estilo único que tuvo tantos detractores como devotos. Sus prólogos supusieron la primera revelación de la psicología en lo que se refiere a la creación literaria. Su influencia fue inmensa, como demuestran Edith Wharton y Willa Cather.
Emily Dickinson
Aclamada como una de las poetas más destacadas de Estados Unidos, Emily Dickinson escribió casi 2.000 poemas de los que sólo pudo publicar una pequeña parte debido a los prejuicios de la época contra las mujeres escritoras. La mayoría de su obra se publicó a partir de su muerte en 1886 y, tal y como se puede comprobar en este poema, ‘Because I Could Not Stop for Death’, recitado por una actriz, giraba particularmente en torno a temas como la muerte, la eternidad y el amor.

A fines del siglo XIX y comienzos del XX la mayoría de los escritores de color importantes procedían de la clase media. Entre ellos destacó W.E.B. Du Bois, que luchó por la igualdad para todas las personas de color en Estados Unidos, y Frank J. Webband.
James Parton sentó las bases de la biografía moderna. En historia brilló Henry Brooks Adams. El economista Henry George y el periodista Edward Bellamy ofrecieron inquietantes análisis de la filosofía industrial, inspirando movimientos de reforma. Lester Frank Ward fue un pionero de la sociología, mientras que William James escribió obras que influyeron tanto en la psicología como en la expresión literaria, y creó lo que se llamó pragmatismo, que supuso un cambio profundo en el pensamiento de Estados Unidos.

El invento de la Literatura estadounidense




Walt Whitman
Los primeros versos de 'Canto a mí mismo' reflejan el idealismo de Walt Whitman y su plena confianza en el valor innato de los individuos. El fragmento lo recita un actor: "Me celebro y me canto, / y lo que es mío debe ser vuestro, / pues cada átomo me pertenece tanto como os pertenece a vosotros."

Literatura estadounidense, literatura escrita en lengua inglesa por los habitantes de Estados Unidos; incluye la literatura que escribieron los residentes de las 13 colonias originales del actual territorio estadounidense.
2
PERIODO COLONIAL Y ANTERIOR A LA REVOLUCIÓN
Thomas Paine
Durante la década de 1770, el filósofo y escritor político Thomas Paine luchó por la independencia de las colonias británicas de Norteamérica. Una de las figuras más elocuentes de su época, expresó los sentimientos revolucionarios de los habitantes de su tierra en su panfleto de 1776, Sentido común, en el cual afirmaba que Gran Bretaña explotaba sus colonias y no les ofrecía nada a cambio de los beneficios que extraía de ellas.

Se considera de modo general que los primeros ejemplos de literatura estadounidense los constituyen ciertos relatos de descubrimientos y exploraciones del Nuevo Mundo que dan muestra de la amplitud de visión y del estilo vigoroso de los escritores isabelinos de aquella época.
Hubo asimismo, en las colonias de Nueva Inglaterra, escritos teológicos y religiosos, como la Historia de Nueva Inglaterra (1630) de John Wintrop, publicada de modo incompleto en 1853, donde se explican desde una perspectiva religiosa una serie de acontecimientos históricos. La historia eclesiástica de Nueva Inglaterra (1702), obra del autor puritano Cotton Mather, a pesar de su didactismo fue una obra maestra de erudición religiosa.
Los lectores modernos probablemente encuentren más interesantes los relatos de las guerras con los indígenas, como Breve historia de la guerra Pequot, del colono inglés John Mason (1736). Se escribieron también muchos poemas religiosos, y el primer libro impreso en las colonias, en 1640, fue un libro de salmos.

El invento de la Literatura china




Literatura china, recorrido histórico a través de los autores y las obras literarias escritas en lengua china.
Existen dos tradiciones en la literatura china: la literaria y la popular o coloquial. La última se remonta a más de mil años antes de la era cristiana y ha existido hasta nuestros días. En un principio consistió en poesía, más tarde en teatro y novela, y después fue incorporando obras históricas, relatos populares y cuentos. Los intelectuales de la clase oficial, que eran los que dictaban los gustos literarios, no la creyeron digna de estudio y la consideraron inferior durante mucho tiempo. Su estilo brillante y refinado marca los principios de la tradición literaria ortodoxa, que comenzó hace 2.000 años. Hasta el siglo XX, la literatura popular no obtuvo el reconocimiento de la clase intelectual.
La literatura china puede dividirse en tres grandes épocas históricas, que se corresponden, más o menos, con las de la historia de la literatura occidental: la época clásica, que abarca desde el siglo VI a.C. hasta el siglo II d.C.; la medieval, desde el siglo III hasta el final del siglo XII, y la moderna, desde el siglo XIII hasta nuestros días.
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ÉPOCA CLÁSICA
Confucio
Durante el periodo de decadencia de la dinastía Zhou china, Confucio enseñó principios que contenían elevados valores éticos y morales. Recomendó a los señores feudales vivir según esas normas y servir como ejemplo a la población. Confucio fue el primer gran filósofo chino. Su obra proporcionó las bases teóricas y morales del Imperio chino durante más de 2.000 años.

Los ejemplos más antiguos de escritura china son inscripciones en huesos y caparazones de tortuga, que datan probablemente del siglo XIV a.C. Representan divinizaciones dedicadas a los reyes de la dinastía Shang (c. 1766-c. 1027 a.C.), la primera dinastía conocida. Aunque no puede considerarse literatura en el sentido estricto de la palabra, estas inscripciones representan los ejemplos más antiguos de escritura china, que sirvieron de punto de partida para toda la literatura posterior.
La época clásica de la literatura china se corresponde con la de la literatura griega y romana. Las etapas de formación tuvieron lugar del siglo VI al IV a.C., en los tiempos de la dinastía Chou (c. 1027-256 a.C.). De esta época son las obras de Confucio, Mencio, Laozi, Zhuangzi y otros muchos grandes filósofos chinos. Culminó con la recopilación de los llamados ‘cinco clásicos’, o clásicos confucianos, y otros tratados filosóficos. En los siglos siguientes a la época clásica se fijó el modelo confuciano y el confucianismo se convirtió en la enseñanza ortodoxa, que marca la tradición clásica que ha perdurado hasta nuestro siglo.
2.1
Poesía
La obra poética más importante del periodo clásico fue el Shijing (Libro de las odas o Clásico de la poesía), antología de poemas antiguos escritos en versos de cuatro palabras y compuestos en su mayoría entre los siglos X y VII a.C. El Shijhing se considera el tercero de los cinco clásicos; la leyenda dice que fue el mismo Confucio quien seleccionó y editó los 305 poemas que forman la obra. En lugar de glorificar a dioses y héroes, como era costumbre en otras culturas, muchos de estos poemas cantan la vida diaria de los campesinos, sus tristezas y alegrías, sus ocupaciones y fiestas. Estos poemas, que constituyen la mitad del libro, marcan el comienzo de la tradición popular de la poesía china y se caracterizan por la simplicidad de lenguaje y sentimientos. La otro mitad del Shijing contiene canciones elegíacas y poemas cortesanos. Estas canciones y poemas muestran un relato colorista de la vida y costumbres de la nobleza feudal china, de la misma manera que los poemas populares describen la vida sencilla y agradable de los campesinos. Los poemas cortesanos se cantaban y acompañaban con danzas; la poesía y la música chinas han estado unidas desde tiempos remotos.
El estilo aristocrático o cortesano alcanza su máxima expresión con los poemas conocidos por elegías de Chu, estado feudal al sur de China central, que fue la tierra de Qu Yuan, primer gran poeta chino. Noble de nacimiento, Qu Yuan escribió Lisao (Dolor de la lejanía), largo poema autobiográfico lleno de alusiones históricas, alegorías y símiles, expresadas en verso, que trata de la revelación íntima de un alma poética atormentada por su fallida búsqueda de un ideal. Otros poemas de Qu Yuan son igualmente ricos en imágenes y sentimientos y están escritos en un tono romántico, completamente diferente del de la poesía sencilla y realista del Shijing.
Durante los 400 años de la dinastía Han (206 a.C.-220 d.C.), las tendencias realista y romántica dieron lugar a escuelas poéticas. Los versos de Chu, de formas irregulares, fueron el comienzo de un nuevo género literario, el fu, o poema en prosa. Más tarde, la poesía china se enriqueció con canciones populares recogidas por el Yüeh-fu, una institución fundada en el siglo II a.C.
2.2
Prosa
Los primeros trabajos en prosa forman, junto con el Shijing, los cinco clásicos. Son el I Ching (Libro de las mutaciones), el Shujing (Libro de los documentos), un conjunto de documentos de estado antiguos; el Liji (Memoria sobre los ritos), colección de códigos gubernamentales y rituales, y el Chunqiu (Anales de la primavera), la historia del estado de Lu desde 722 hasta 481 a.C. Desde el siglo VI hasta el III a.C., se escribieron las primeras grandes obras de la filosofía china, como los Analectas de Confucio, aforismos recopilados por sus discípulos; los elocuentes debates de Mencio, discípulo de Confucio; el Doodejing (Clásico de la forma y su virtud), atribuido a Laozi, fundador del taoísmo, y los ensayos de Zhuangzi, el otro gran filósofo taoísta. También son importantes, no sólo por su prosa sino por su aportación filosófica, los ensayos de Mozi, Xunzi y Han Fei Zi. El Shiji (Memorias históricas) de Sima Qian, gran obra sobre la historia de China hasta la dinastía Han, sirvió de modelo de una larga serie de historias dinásticas durante 2.000 años. En filosofía política y moral, los confucianos sentaron las bases de la tradición literaria de la prosa china, adoptando un lenguaje literario propio, diferente del lenguaje hablado. Bajo la dinastía Han, los intelectuales y eruditos formaron parte de la burocracia estatal. Alcanzar ciertos cargos oficiales, pasó a depender de los conocimientos que se tuvieran de los clásicos confucianos. Esta práctica continuó, con algunas interrupciones, hasta el siglo XX d.C. y elevó la tradición literaria a culto nacional.
3
ÉPOCA MEDIEVAL
Desde el comienzo de la época medieval, del siglo III d.C. al siglo VII, China estaba dividida en estados rivales y además era víctima de las invasiones de los tártaros. A pesar de todo, la producción literaria de esta etapa no fue en absoluto estéril, como sucedió en la historia de Europa occidental, en la que el periodo equivalente se conoce por edad oscura. La difusión del budismo desde la India, la invención de un tipo de imprenta sin caracteres móviles y el florecimiento de la poesía y la prosa, iluminaron todo el periodo, y se convirtió en uno de los más brillantes de la historia de la literatura china.
3.1
Poesía
Durante los periodos de agitación política y social, desde el siglo III hasta el VII, los poetas encontraron refugio y consuelo en el campo. Algunos eran ermitaños y crearon una escuela de poesía a la que llamaron “campo y jardín”; otros escribieron los mejores poemas populares chinos, como los de amor atribuidos a Tzu-yeh, poetisa autora de La balada de Mulan, que relataba las aventuras de una mujer soldado, disfrazada de hombre y El pavo voló al Sureste, extensa narración de un trágico amor familiar, escrito en lengua vulgar y elocuente. El mejor poeta de estos turbulentos siglos fue Tao Qian, también conocido por Tao Yuanming, que cantaba las alegrías de la naturaleza y de la vida solitaria. Su obra A la sombra de un melocotonero en flor llegó a ser la expresión clásica del poeta en busca de una utopía.
La mejor poesía china se escribió durante la dinastía Tang (618-906), un periodo de paz general y prosperidad que tuvo su ocaso. A pesar de haber transcurrido diez siglos, se han conservado más de 49.000 poemas escritos por 2.200 poetas. Los tres poetas más famosos fueron Wang Wei, Li Po y Tu Fu. Conocieron en su juventud el esplendor de la dinastía Tang pero años después vivieron épocas de guerras y rebeliones. Wang Wei, filósofo y pintor de tendencias budistas, describió la serenidad de las maravillas de la naturaleza; se dice que la poesía está en su pintura y la pintura en su poesía. Li Po, líder taoísta de la escuela romántica, se rebeló contra los convencionalismos poéticos y contra la sociedad en general. Apasionado e indisciplinado, creía pertenecer al mundo de los inmortales, ya que decía haber sido exiliado de este mundo. Li Po mostraba lo mejor de sí mismo cuando loaba el amor y la amistad, los placeres del vino y los aspectos majestuosos y misteriosos de la naturaleza. Su amigo y rival Tu Fu, por el contrario, era meticuloso en sus esfuerzos por conseguir un realismo preciosista. Humanista e historiador, Tu Fu expresaba sus vínculos con el mundo, de manera sincera e intimista, sus afectos familiares, su amor infinito por la humanidad y su inquietud por las injusticias de su tiempo. El realismo de la obra de Tu Fu influyó en el poeta Po Chu-i (Po Chü-i), que utilizaba la poesía como un medio para la crítica y la sátira. En los siglos posteriores, esta tendencia moralista la desarrollaron otros poetas, incorporando disquisiciones didácticas y filosóficas, pero, en general, la poesía china fue esencialmente lírica.
La rima constituyó una parte primordial de la poesía china, pero la métrica, no estuvo bien definida hasta el periodo Tang. La forma característica de esta época es la llamada shi, definida por una estrofa de versos de cinco o siete pies, y cuya rima recaía habitualmente en los versos impares.
En la época Tang se adoptó otra nueva forma poética conocida como cu. A pesar de queen esta técnica los versos variaban de longitud, el número de versos y su longitud se fija de acuerdo a un tono y ritmo determinados. La escritura del cu adoptó nuevas palabras populares, como ya estaba haciendo la música popular y requería de gran habilidad. Las melodías utilizadas eran casi siempre de origen extranjero.
Durante la dinastía Song (960-1279) el cu alcanzó su máxima popularidad. En un principio se escribían largos poemas cu, cantados con melodías populares y, en general, de temas amorosos, cortesanos o musicales. Su Tung-po, el mejor poeta chino de cu, lo liberó de las formas rígidas que le había impuesto la música e introdujo temas más enérgicos. En el siglo XI se escribió más cu compuesto con fines no musicales, es decir, un cu escrito sin intención de ser cantado. Desde finales del siglo XIII se volvió a la tradición del cu cantado. La poetisa china Li Qingzhao alcanzó gran popularidad por sus versos cu sobre su viudedad.
3.2
Prosa
La prosa china también floreció durante la dinastía Tang. Han Yu, maestro de la prosa Tang, exigía la vuelta a la escritura directa y simple de estilo clásico, como reacción a la prosa artificial de aquel tiempo. Como resultado de los esfuerzos de Han Yu, los tratados políticos y filosóficos, los ensayos informales y los cuentos fantásticos (chuanqi) se escribieron conforme al estilo neo-clásico. Estos últimos representan los primeros cuentos fantásticos de la China.
Los primeros cuentos escritos según la tradición popular aparecieron durante el periodo Tang. Los predicadores budistas, con la intención de difundir su religión, escribieron historias en lenguaje coloquial y en una forma narrativa conocida por bianwen, término a veces traducido por ‘popular’, que marcó el principio de la ficción popular china.
Aunque se conservan pocos ejemplos de la antigua tradición narrativa, en el siglo XI se vivió un renovado interés por este arte y se practicó con gran habilidad durante la dinastía Song, periodo de abundante actividad literaria. A lo largo de esta época medieval llegó a ser una forma muy popular de entretenimiento. Las historias contadas por narradores profesionales, cada uno de los cuales se especializaba en un tema concreto, no sólo se escribían sino que se imprimían en libros, llamados huaben, que fueron fuente de inspiración de largas novelas chinas.
En la tradición literaria, la vuelta al conciso estilo clásico iniciada por Han Yu se prolongó en la dinastía Song con Ouyang Xiu y Su Xun, entre otros. El primero se distingue por sus ensayos filosóficos confucianos, políticos e históricos, aunque es más conocido por sus maravillosas descripciones de los paisajes de China. Los ingeniosos ensayos de Su Xun se consideran el máximo logro del estilo clásico.
La interpretación, la canción y la danza habían existido desde tiempos remotos pero el teatro, propiamente dicho, no se desarrolló hasta el final del medievo. En la época Tang, los actores ya ocupaban un lugar importante entre los artistas populares y se agrupaban en compañías profesionales, que actuaban en teatros construidos para albergar a varios millares de personas.
4
ÉPOCA MODERNA
La época moderna comenzó en el siglo XIII y llega hasta nuestros días. En un principio se caracteriza por una gran literatura popular, antecesora de las literaturas populares de Occidente. El auge de la narrativa y del teatro chino durante la dinastía Yuan mongol (1279-1368), pudo deberse a un rechazo de los intelectuales del régimen mongol, que, en lugar de servirlos, se dedicaron a la narrativa y al teatro. La literatura popular siguió desarrollándose a lo largo de todo este periodo, hasta fundirse en un nuevo movimiento literario más amplio, en los primeros años del siglo XX.
Desde el siglo XII, el teatro chino seguía un modelo autóctono y las obras dramáticas locales más populares adquirían importancia nacional. El teatro Yuan, que se creó en el norte de China, escribía sus diálogos y canciones en un dialecto del norte. El laúd es el instrumento principal y las canciones, que constituían la parte poética de la obra, se consideraban más importantes que los diálogos, se escribían en qu, una nueva forma poética más flexible y expresiva que el shi del periodo Han y que el cu del periodo Tang. La obra Yuan se divide en cuatro partes, que se corresponden con los cuatro actos de las obras occidentales; a veces se añade un breve acto adicional que sirve como preludio o como interludio.
En el siglo XIV, la narrativa popular china fue cada vez más importante. Dos de las primeras novelas chinas de esta época, Sanguozhi Yanyi (Historias noveladas de los reinos), novela histórica de guerras y guerreros, y Shuihuzhuan (Al borde del agua), novela de aventuras de héroes bandidos, se pueden considerar la épica en prosa del pueblo chino. Las obras del arte popular derivaban de la tradición oral y tenían el toque genial de muchos escritores, por lo que resultaban muy distintas de las obras compuestas por un solo autor. En general, estos dos tipos de novelas chinas eran muy largas, densas y con excelentes caracterizaciones y descripciones coloristas. Todas estas características también se encuentran en Hongloumeng (Sueño de la habitación roja), una novela realista de Cao Xueqin, que describe detalladamente la prosperidad, la decadencia y la caída de una rica familia oficial.
En el siglo XVII, aparecieron numerosas colecciones de historia breves, que eran recopilaciones copiadas de periodos anteriores u obras compuestas por escritores contemporáneos. Al igual que la novelas, el estilo de estas historias, que ofrecen un retrato intimista de la sociedad china, es coloquial y realista. La antología más popular es Jinguqiguan (Cuentos maravillosos del pasado y del presente), que se compone de 40 historias.
Al tiempo que la era moderna avanzaba, la tradición popular se engrandecía y enriquecía. La literatura convencional, por el contrario, fue perdiendo producción, aunque intelectuales de la alta burguesía, entre los que había grandes escritores, la siguieron cultivando. La preceptiva literaria ya no fue capaz de seguir aportando más que estereotipos. Esta decadencia de la tradición literaria se prolongó hasta el siglo XX, cuando los escritores chinos se dieron cuenta de la necesidad de buscar nuevas fuentes de inspiración. Influidos por la literatura occidental, los escritores chinos, guiados por Hu Shi, comenzaron una revolución literaria conocida como el renacimiento chino. Intentaban utilizar el lenguaje coloquial con fines literarios y elevarlo a la categoría de expresión erudita.
Después de cincuenta años experimentando en esta dirección, la literatura china contemporánea ha madurado y ha mostrado una gran creatividad vitalista. En la primera mitad del siglo XX, los escritores chinos utilizaron la literatura como espejo para reflejar el lado sórdido de la vida, para combatir los aspectos negativos de la sociedad y para propagar el mensaje de la lucha de clases. Con ensayos e historias mordaces atacaban a la sociedad tradicional y escritores como Lu Xun (seudónimo de Zhou Shuren), ayudaron al avance de la revolución socialista. Aunque el espíritu de la literatura cambió el fondo, los caracteres y los sucesos representados, continuaron siendo típicamente chinos.
Durante los años de la revolución cultural (1966-1978), se esperaba que los artistas y escritores se adaptaran a las necesidades del pueblo y la influencia burguesa occidental se atacaba duramente. Desde entonces, se ha permitido una mayor libertad de expresión y se tolera el renovado interés por las ideas y las formas occidentales.


El invento de la Literatura árabe




Literatura árabe, literatura de los pueblos de lengua árabe y uno de los principales vehículos de la civilización islámica. Originaria de los moradores de Arabia, con el tiempo abarcaría un vasto territorio desde España hasta China.
Para los antiguos árabes, el lenguaje era el principal vehículo del arte, y tanto la poesía como la prosa estaban destinadas a ser oídas. Todavía hoy, la poesía y la oratoria despiertan pasión y entusiasmo entre los árabes.
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ÉPOCA MEDIEVAL
El ejemplo más destacado de la literatura árabe es el Corán, libro que, según los musulmanes, Dios reveló en el desierto de Arabia a su profeta, Mahoma, en el siglo VII. Representa el libro sagrado del islamismo, del mismo modo que la Torá lo es entre los judíos o los Evangelios entre los cristianos. Su estilo literario, considerado inimitable por los musulmanes, se deriva del de los adivinadores árabes preislámicos cuya expresión adoptaba la forma de frases breves con ritmo y rima, pero sin metro. En sus primeras suras, o capítulos, el Corán expresa conceptos religiosos en un lenguaje que concilia el fervor con una gran belleza literaria.
Aunque es el más importante, el Corán no constituye el único ejemplo de la creatividad literaria árabe. Se conservan centenares de odas y poemas compuestos un siglo antes de la época del profeta, algunos de ellos traducidos al español. Esta poesía habla de la vida de los beduinos, sus amores, viajes a través del desierto, luchas, rivalidades, ambiciones y odios. Los poetas elogian a sus tribus, sus jeques y, a menudo, a sí mismos. Vituperan amargamente a sus enemigos, retándolos a defenderse con la espada o a través de la agudeza de la sátira. Entre los más destacados se encuentran al-Asha, Amr ibn-Kultum y Imru-al-Qays. Las mejores odas de estos dos últimos están incluidas entre los siete poemas escogidos llamados los Muallaqat ('Suspendidos', poemas escritos para ser dichos en el interior de la gran mezquita de la Meca). Otras famosas recopilaciones de la poesía preislámica son el Hamasa de AbuTammam, el Mufaddaliyat, llamado así por su recopilador, al-Mufaddal, y el Kitab al-Agani.
En el ambiente cortesano de La Meca, tras la muerte de Mahoma, Umar ibn Abi Rabia compuso poemas de amor que recibieron la desaprobación de los hombres más piadosos. La poesía siguió floreciendo bajo la dinastía Omeya (Umayyad, en árabe; 661-750), pero tendió a hacerse artificial y a perpetuar formas que representaban un tipo de vida que iba desapareciendo. Los poetas más importantes de este periodo fueron al-Farazdaq y Jarir, entre los que existió una larga y famosa contienda poética. El poeta del siglo X al-Mutanabbi está considerado como el último de los grandes poetas árabes. En los siglos siguientes poetas didácticos, como Abul-Alá al-Maarrí, trataron de problemas filosóficos y políticos.
La prosa árabe, al igual que la poesía, floreció desde los primeros tiempos. Las obras más antiguas que sobreviven, como el preislámico Aiyam al-Arab, son historias que conmemoran guerras tribales, también redactadas mucho después de la muerte del Profeta. Con la expansión del islam, los asuntos ligados a la vida de Mahoma y a las conquistas islámicas dominó la literatura árabe y musulmana. El historiador árabe Ibn-Ishaq escribió una biografía del Profeta. Otro comentarista árabe, al-Tabari, escribió unos Anales, historia del mundo desde su creación hasta el año 914, la más extensa del comienzo del islam. La búsqueda de normas de conducta en los terrenos religioso, personal y legal, dio origen a la literatura hadit (Tradiciones) y fiqh (Canon de la ley). Los comentarios sobre estas materias y los voluminosos diccionarios biográficos de las autoridades de quienes provenían las leyes y las costumbres, conforman la parte principal de la literatura medieval árabe.
En centros de la vida árabe como Basora, Kufa y Bagdad, así como en los territorios conquistados en Irán y España, se fundaron academias para el estudio de la filología, la teología, la ley y la filosofía. El pensamiento filosófico islámico se impulsó a través del estudio de los antiguos filósofos griegos, cuyas obras fueron traducidas por eruditos árabes, sirios y hebreos a sus respectivas lenguas. La filosofía neoplatónica también entró a formar parte del pensamiento, sobre todo a partir de los escritos de Alfarabí. Una de las obras más importantes, La ciudad ideal, versa sobre una teoría del arte del gobierno en términos neoplatónicos. En contraposición con esta obra, que idealiza el estado como una emanación del Todo-Uno (Dios) con el Profeta como su líder ideal, otras obras sobre el arte de gobernar, como Los Principios del Gobierno, de al-Mawardi, tratan de política práctica y de problemas legales del estado musulmán. Las conflictivas ideas sobre la esencia de Dios y la libre voluntad o la naturaleza eterna del Corán estimularon las discusiones filosóficas y originaron escuelas de pensamiento disidentes. En los siglos XII y XIII, el sufismo islámico, o misticismo, se expresó literariamente a través de la poesía de Ibn al-Faridand Ibn-al-Arabí y en los Escritos de los Hermanos de la Pureza. Parte de los grandes filósofos medievales escribieron en árabe y su obra se estudió en occidente e influyó enormemente en el desarrollo de la escolástica. Los más destacados fueron Averroes, Avicena y Algazel.
Junto con las obras de los sabios se desarrolló una literatura popular constituida por narraciones que los contadores de historias declamaban por los bazares del Próximo Oriente; forman una tradición oral que todavía pervive en esta parte del mundo. Los héroes de la antigüedad y el famoso califa del siglo VIII, Harun al-Rashid, se convirtieron en protagonistas de cuentos románticos e imaginativos como el Romance de Antar y el libro de Las mil y una noches. Estos romances, que surgen como entretenimiento para las masas, despreciaban el estilo y el lenguaje clásicos, por lo que fueron considerados indignos por los sabios. Más del gusto de los eruditos y nobles fueron los famosos Maqamat (Asambleas) del poeta al-Hamadani y las Maqamat del escritor al-Harirí, que se crearon tanto para instruir como para divertir. El gramático al-Zamajshari juzgó que cada línea de la obra de al-Harirí era merecedora de 'estar escrita en oro'.
A la brillante vida intelectual de la edad media siguió un largo periodo de estancamiento. Durante seis siglos la actividad de los eruditos se limitó casi por completo a comentarios devotos sobre las obras de sus anteriores maestros; recopilaciones de sus estudios históricos, teológicos y legales; y antologías de libros anteriores. Aunque no carecen de valor para los historiadores y eruditos modernos, estas obras aceptan la tradición sin reservas ni análisis crítico.
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ÉPOCA MODERNA
Kahlil Gibran
El escritor y pintor libanés Kahlil Gibran, fotografiado por E. O. Hoppé en 1921.

Sólo hacia finales del siglo XIX, y bajo una gran influencia occidental, comenzó un renacimiento de la literatura árabe. Egipto había sido durante mucho tiempo el centro intelectual, pero otros países de lengua árabe pronto comenzaron a abrirse paso. Los temas eruditos, literarios y políticos constituyen los argumentos populares de los escritores árabes contemporáneos y aparecen textos creativos en todos los géneros. Uno de los escritores más aplaudidos en la actualidad es el novelista, autor teatral y guionista, Naguib Mahfuz, ganador del Premio Nobel en 1988; destacan entre sus novelas la Trilogía de El Cairo (1956-1957), dos de ellas adaptadas al cine por prestigiosos directores mexicanos. La novela también está representada por Zainab, obra singular de M. Hussain Heikal; la poesía por Shauqi y por A. Z. Abushady; los cuentos por Mahmud Taimur, y el ensayo literario y filosófico por Taha Hussein. Entre los modernos, Hussein es el que emplea con más frecuencia e intención las ricas cadencias del árabe clásico. Otros escritores modernos, muy occidentalizados, han empezado a invertir la tendencia tradicional hacia el lenguaje florido. La vida social de Egipto se describe viva y agudamente en El diario de un fiscal rural, de Tawfiq al-Hakim, y los problemas actuales políticos y sociorreligiosos se plantean libre y críticamente en la obra del escritor copto Salama Musa y otros más. Con su importante estudio sociológico, La liberación de la mujer, Qasim Emin abrió el camino hacia la emancipación de la mujer musulmana. Ahmad Amin ha escrito una Historia del islam ampliamente divulgada.
Naguib Mahfuz
En 1988, el novelista egipcio Naguib Mahfuz recibió el Premio Nobel de Literatura. Es, por ahora, el único escritor en lengua árabe al que se le ha otorgado este galardón. Su obra gira en torno a la sociedad egipcia como puede verse en su obra más conocida Trilogía de El Cairo .

La erudición occidental se ha compenetrado con la intelectualidad árabe en la Universidad Americana de Beirut, centro que durante largo tiempo ha formado a los líderes intelectuales del mundo árabe. Producto de la emigración árabe a América es un destacado poeta, Kahlil Gibran, cuyas poesías místicas, como El profeta, son leídas en todo el mundo.
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LITERATURA ARÁBIGO-ANDALUZA
Patio de los Arrayanes, Granada
Ésta es una de las imágenes más emblemáticas del palacio Nazarí de la Alhambra, en Granada. En primer término se observa el patio de los Arrayanes, con los dos setos de arrayanes o mirtos que flanquean la alberca, sobre la que se reflejan los soportales de la sala de la Barca y la monumental torre de Comares.

La península Ibérica fue invadida por los árabes en el año 710, y en el 715 prácticamente toda la Península estaba bajo dominio islámico. La capital de al-Andalus se estableció en Córdoba. A pesar de que Abd al-Rahman I proclamó la independencia de al-Andalus, los contactos religiosos y culturales siguieron vivos, aunque sólo fuera por el precepto islámico de peregrinar a La Meca, viaje que suponía para los peregrinos un rico contacto cultural con las ciudades orientales como Bagdad o El Cairo. Así fue como se introdujo la poesía árabe en la naciente cultura arábigo-andaluza. Entre los principales eruditos y recopiladores de esta época destacan Ibn Abd Rabbini (860-940) y Abú al-Qali (901-967), al que se deben estudios sobre poesía antigua; Ibn Bassan de Santarém (?-1147) realizó la antología conocida como Dahira (Tesoro) de gran valor literario e histórico; otra antología notable es el Libro de la esfera de la literatura compilado por Said al-Magrabi de Alcalá la Real.
Con el fin de dar esplendor a su emirato independiente, Abd al-Rahman llevó a al-Andalus a los artistas más eminentes; éstos crearon escuela y pronto tuvieron magníficos seguidores autóctonos, como Yahya al-Hakam al-Bakrí (?-864) conocido como Al-Gazal, por su belleza, y que escribió poesía satírica, y Abd al-Malik (796-852), que fue el primer historiador andalusí.
Abd al-Rahman III se rodeó de poetas y eruditos para conseguir una conciencia nacional y así surgen dos escuelas poéticas características: la sevillana, más proclive a la poesía amorosa y lírica, y la cordobesa, más intelectual y filosófica. Pero el gran protector de las artes y las ciencias fue Al-Hakam, durante cuyo reinado aparecieron obras como el Libro de los huertos, una antología de poetas arábigo-andaluces. Es una época de veladas palaciegas y poetas cortesanos en las que participó Almanzor y destacó el gran poeta Ibn Hani de Elvira (?-972).
Tras la descomposición del poderío Omeya surgieron los reinos de Taifas en los que, aun debilitados desde el punto de vista político y militar, las letras arábigo-andaluzas alcanzaron un gran desarrollo. En Sevilla sobresalió al-Mutadid y en Córdoba Ibn Hazm (944-1064), autor de El collar de la paloma, un tratado amoroso que se difundió por toda Europa. En el reino de Badajoz se cultivó la investigación y la historia, y en el de Zaragoza destacó el filósofo Ibn Bagga (?-1138).
Con la llegada de los almorávides, más toscos que los refinados andalusíes, la literatura cortesana, intelectual y elitista cede ante otra más popular; a esta época pertenecen las moaxajas, composiciones líricas en algunas de las cuales se han encontrado jarchas. Este género fue cultivado con gran maestría por Ibn Quzmán (c. 1078-1160). Las grandes figuras de este periodo son Ibn Hafaga de Alcira (?-1134) e Ibn al-Zaqqah.
Los almohades constituyeron una potencia religiosa que predicaba la unidad de Alá desde la pureza del Corán. Con ellos se desarrolló una literatura filosófica de gran hondura en la que destacaron figuras como Tufayl de Guadix, autor de El viviente hijo del vigilante —que fue conocido durante la edad media como el 'Filósofo autodidacto'—; el gran Ibn Rusd (1126-1198); al que los escolásticos llamaron Averroes; e Ibn Arabi de Murcia, la figura más representativa del sufismo arábigo-español.
Los últimos años del reino de Granada estuvieron marcados por las crisis políticas y económicas y las letras no fueron tan brillantes como en épocas anteriores, aunque muchos autores árabes o mudéjares siguieron trabajando en los reinos cristianos y su influencia ya se había dejado sentir en toda Europa.


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