El invento de los Partidos verdes




Partidos verdes
Partidos verdes, organizaciones políticas adheridas a un movimiento e ideología cuyo principal punto programático es la defensa activa del medio ambiente. El color verde ha sido durante mucho tiempo el símbolo de estos grupos ecologistas. Fue utilizado por primera vez como nombre de un partido político por Die Grünen (Los Verdes), el partido verde alemán, en la década de 1980. La protección del medio ambiente puede considerarse el objetivo principal de estos activistas, pero no el único, puesto que también mantienen que la consecución de esta meta depende de que la sociedad modifique sus principales valores. Esta concepción más amplia del término ‘verde’ aparece reflejada en el programa electoral que Die Grünen presentó en 1983 y cuyas bases eran la ecología, la democracia popular, la paz y la justicia social.
2
LOS PRIMEROS PARTIDOS VERDES
Nacidos en la década de 1960 y situados en un principio fuera del sistema político, el objetivo de los primeros movimientos ecologistas era la defensa de la naturaleza y la lucha contra la contaminación. Su ideario se nutría en sus orígenes de las tesis antiautoritarias y anticonsumistas que habían florecido en esa década, además de alimentarse de los movimientos feminista y pacifista. Los años posteriores a las revueltas de mayo de 1968 condujeron a la cristalización de organizaciones izquierdistas, que pretendían encarnar los valores de la protesta y corregir las insuficiencias de la revolución fracasada. Los nuevos movimientos sociales que surgieron en la década de 1970 fueron el caldo de cultivo para nuevas formas de expresión política. La progresiva toma de conciencia de la ruptura entre el hombre y el medio natural en una civilización industrial llevó al surgimiento de una crítica política del progreso económico y de la sociedad de consumo. A ello se sumó la crisis económica y petrolera de la década de 1970, que contribuyó al desarrollo de programas de construcción de centrales nucleares contra las cuales lucharon sin descanso los ecologistas. Desde entonces, estos empezaron a organizarse y a tomar parte en elecciones locales o regionales para, desde estos organismos de poder intentar, llevar a la práctica sus ideas.
El primer partido que planteó una cuestión relacionada con el medio ambiente en las urnas fue el United Tasmania Group (UTG, Grupo Unido de Tasmania), que se presentó a las elecciones generales de Australia en abril de 1972. Los miembros del UTG, indignados por la complicidad que a su parecer existía entre los restantes partidos políticos y la comisión hidroeléctrica con respecto a los planes para inundar Lake Pedder, llegaron a la conclusión de que su única opción era obtener poder presentándose a los comicios. Sin embargo, esta formación no consiguió ningún escaño. A fin de perfilar el programa del grupo, el dirigente de la UTG, Richard Jones, escribió un libro titulado New Ethics (Nueva Ética) que contenía una doctrina sobre la comunidad y la integridad política, además de tratar el tema de la protección medioambiental. Un mes después se constituyó en Nueva Zelanda el primer partido verde del mundo, cuyo nombre era Values (Valores).
El primer partido verde europeo se constituyó en Gran Bretaña en 1973, inspirado en las formaciones verdes de Nueva Zelanda y Tasmania. Este grupo, conocido originariamente como People (Pueblo), pasó posteriormente a llamarse Ecology Party (Partido Ecologista) y finalmente Green Party (Partido Verde). Sus fundadores estaban muy influidos por la idea de que el aumento rápido de la población ponía a la tierra al límite de sus recursos y acabaría con su capacidad para absorber la contaminación, así como por el debate surgido en la década de 1960 sobre los límites al crecimiento. Uno de los resultados de esta discusión fue el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), creado en 1972 para promover la toma de conciencia internacional sobre los problemas medioambientales mundiales.
El grupo People extrajo las bases de su programa político del libro Blueprint for Survival (Anteproyecto de Supervivencia, 1972), en el que se señalaba que determinadas características principales de la sociedad podían mantenerse indefinidamente a la vez que se satisfacía de forma óptima a todos sus miembros. Estas actuaciones eran la alteración mínima de los procesos ecológicos; la máxima conservación de materiales y el ahorro de energía; un crecimiento de población cero; y un sistema social en el que los individuos pudieran disfrutar de las tres primeras condiciones en lugar de sentirse limitados por ellas. Estos principios estaban muy relacionados con el concepto de desarrollo sostenible, definido por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) como “el crecimiento que mejora la calidad de vida de los pueblos, sin rebasar la capacidad del planeta para mantener la vida”.
3
EL DESARROLLO DE LOS PARTIDOS VERDES
A medida que la preocupación por la degradación del medio ambiente crecía en los países industrializados, los partidos verdes, especialmente los europeos, fueron entrando en su principal fase de desarrollo.
El número de votantes de estas formaciones aumentó progresivamente en Alemania, Austria, Bélgica, Finlandia, Francia, Irlanda y Suiza. En toda Europa obtuvieron un número cada vez mayor de escaños en municipios, gobiernos regionales y nacionales, y en las instituciones de la Unión Europea (UE). Con ello se fue consolidando su consideración como una fuerza política pujante.
El suizo Daniel Brélaz, en 1979, pasó a ser el primer político verde elegido para un Parlamento nacional. Los ecologistas consiguieron 14 escaños en las elecciones de 1991. Pero desde entonces, el apoyo popular al movimiento fue disminuyendo en Suiza hasta llegar a los 8 escaños obtenidos en los comicios de 1999, debido en parte a que los asuntos medioambientales fueron pasando a las agendas políticas de otras formaciones, como la del Partido Socialista. Cuatro candidatos verdes se hicieron con escaños en el Parlamento belga en 1981. En España, durante la década de 1980, también surgieron numerosos partidos verdes, el más destacado de los cuales fue Los Verdes. En junio de 1987 la Lista Verde logró en Italia trece diputados, con el 2,5% de los votos. Las elecciones europeas de 1989 mostraron la consolidación en Europa de los verdes como movimiento político: en total, los verdes europeos obtuvieron 28 escaños en 1989, y formaron un grupo propio en el Parlamento Europeo.
En marzo de 1995, el finlandés Pekka Haavisto fue el primer político verde que pasó a formar parte de un gobierno nacional en calidad de ministro de Medio Ambiente y Planificación. En Francia, Los Verdes hicieron su aparición en 1984, y más tarde llegaron a asumir la cartera de Medio Ambiente en el gobierno de Lionel Jospin, tras las elecciones anticipadas de 1997.
En Alemania existe uno de los partidos verdes más pujantes, Die Grünen. En 1983, este grupo, liderado por la carismática Petra Kelly, consiguió el 5,6% de los votos, 27 escaños, en el Bundestag (cámara baja del Parlamento de Alemania). A partir de este momento, participaron en el gobierno de varios estados alemanes (länder) formando parte de coaliciones con el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD). En las elecciones legislativas de 1987 obtuvieron 42 diputados, pero en las de 1990 (que siguieron a la reunificación) el temor de muchos alemanes a una vuelta al pasado les llevó a perder toda representación en el Bundestag. Este fracaso dio lugar a una serie de disensiones internas entre fundamentalistas y partidarios de una realpolitik. El líder indiscutible de esta última corriente era Joschka Fischer, antiguo ministro de Medio Ambiente y Energía del estado federado de Hesse y figura emblemática de la evolución del partido hacia una línea política más pragmática. En las elecciones al Bundestag de 1994, Die Grünen, fusionados en 1993 con Bündnis 90 (Alianza 90, federación de movimientos que militaban por los derechos humanos en la antigua República Democrática Alemana) se hicieron con el 7,3% de los votos. Tras las elecciones de 1998, donde recogieron el apoyo de un 6,7% del electorado, accedieron a las más altas responsabilidades de gobierno en el gabinete de coalición dirigido por Gerhard Schröder y ocuparon tres ministerios, Medio Ambiente, Sanidad y Asuntos Exteriores, este último en la persona del carismático Joschka Fischer. Sus resultados en los siguientes comicios generales de 2002 les permitieron seguir siendo socios en el gobierno de Schröder, donde ocuparon las carteras de Agricultura, Asuntos Exteriores y Medio Ambiente.
Los resultados electorales demuestran que los partidos verdes han logrado una mayor implantación en los países más avanzados industrialmente y con sociedades del bienestar más desarrolladas, mientras que en aquellos países europeo-occidentales con procesos de industrialización más tardía y con Estados del bienestar menos desarrollados son todavía los partidos comunistas o nacionalistas los que polarizan la articulación política de los sectores sociales representados por los nuevos movimientos sociales. Además, en los casos de España, Grecia y Portugal, la existencia de regímenes dictatoriales tras la II Guerra Mundial marcó pautas diferenciales respecto de la evolución de los países europeo-occidentales, dado el compromiso con la lucha democrática de los respectivos partidos comunistas. La mayoría de los movimientos democráticos de los antiguos países comunistas de Europa del Este partieron de grupos ecologistas, tales como Ecoglasnot en Bulgaria, el Círculo del Danubio en Hungría, la Biblioteca Ecológica en Alemania del Este y el Club Ecológico Polaco. Varios políticos verdes formaron parte de los gobiernos de transición de Europa del Este u obtuvieron escaños cuando se celebraron elecciones libres. Sin embargo, las formaciones verdes perdieron muchos votos cuando se hicieron patentes sus dificultades para reformar el sistema social y económico. Incluso Die Grünen, vanguardia del movimiento verde, se vio afectado como ya se ha dicho por esta situación en el periodo inmediatamente posterior a la Guerra fría y llegó a perder sus 44 escaños en 1990. Hoy la Federación de Los Verdes incluye a 32 partidos políticos en 29 países europeos, desde Irlanda a Georgia y desde Malta a Noruega. Esta permite la comunicación entre partidos miembros, parlamentarios y ministros verdes, y coordina la política verde europea y apoya a los partidos verdes pequeños para fortalecer el movimiento en el conjunto de Europa.
Los partidos verdes también despliegan su actividad en Latinoamérica. El Partido Verde de Brasil cuenta con amplia tradición y tiene representación en el Parlamento nacional. Lo mismo ocurre en México, donde el Partido Verde Ecologista se integró a la Alianza por el Cambio, junto al Partido de Acción Nacional (PAN), en las elecciones de 2000 de las que salió elegido presidente Vicente Fox Quesada. Los partidos verdes latinoamericanos han hecho un frente común contra la globalización y el libre comercio, contando con una presencia fuerte en cumbres regionales. En los estados de África y Asia, especialmente aquellos en los que el acceso al poder político es complejo o imposible, el activismo de los ecologistas independientes es el que ha logrado mayor repercusión política. Buen ejemplo de ello es Wangari Maathai, activista keniata galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 2004.
En Estados Unidos, el candidato de los verdes a la presidencia, Ralph Nadar, obtuvo el 1% de los votos en las presidenciales de 2000 (posibilitando con ello la pírrica victoria de George W. Bush frente a Al Gore). En Japón, el Partido Verde ha sido eclipsado por el Club Seikatsu, que promueve el consumo ‘verde’ y ha influido en la producción agrícola y de bienes manufacturados.
4
LOS RETOS FUTUROS
La política de los verdes inició una nueva fase en la década de 1990. La movilización por los temas medioambientales no es percibida ya como una actividad marginal. Las agendas políticas de los gobiernos otorgan una alta prioridad a estos problemas y los restantes partidos políticos han adoptado medidas de crecimiento sostenible.
El programa de los partidos verdes ha evolucionado a lo largo de su historia y hoy propone soluciones globales para reformar la sociedad. En muchos casos ello ha llevado a disensiones en su seno entre los fundamentalistas y los realistas quienes, como en Alemania, se han lanzado a la conquista del poder y no rechazan a priori aliarse con grupos socialdemócratas para conseguir sus objetivos. No obstante, su progresión electoral se ha visto frenada por el hecho de que muchos partidos tradicionales, tanto de la derecha como de la izquierda, deseosos de recuperar votos, han integrado a su discurso y a sus programas un cierto número de reivindicaciones ecologistas. Por otro lado, algunos sistemas electorales discriminan a los grupos con poca base electoral.
Los verdes centran ahora su activismo en la búsqueda de nuevas políticas económicas que impulsen un desarrollo económico más duradero y justo para los países en vías de desarrollo, promueven una ampliación de la democracia a través de la participación activa de los ciudadanos en el control de las decisiones científicas y representan también la voz disidente en asuntos de la máxima relevancia en la actualidad, como el de la inmigración.

El invento de los Partidos comunistas




Partidos comunistas
Partidos comunistas, organizaciones políticas adheridas al comunismo, en teoría máximos representantes de la clase trabajadora y en general creados a raíz del éxito bolchevique en la Revolución Rusa de 1917, que provocó la división de varios partidos socialistas. La mayoría de los partidos comunistas han sido totalitarios y monolíticos, tanto en espíritu como en la práctica.
La existencia de los partidos comunistas tuvo mucha trascendencia en la política mundial durante el siglo XX. En la década de 1980, más de una cuarta parte de la población mundial vivía en un país gobernado por un partido comunista. Dos de las naciones más pobladas del planeta, China y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), tenían gobiernos comunistas, y también controlaban el poder en Afganistán, Albania, Bulgaria, Camboya, Cuba, Checoslovaquia, Alemania Oriental, Etiopía, Hungría, Laos, Mongolia, Corea del Norte, Polonia, Rumania, Vietnam y Yugoslavia. Durante los últimos años de esa década y principios de la de 1990, sin embargo, los levantamientos políticos y económicos que tuvieron lugar en Europa del Este, la URSS y otros lugares produjeron el derrumbamiento de numerosos regímenes comunistas, minando de forma muy considerable la influencia de estos partidos en el panorama político internacional.
2
LA URSS
Durante toda la década de 1980 el Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) fue el partido político legal dominante en la URSS. Su organización matriz fue el Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (POSDR), fundado en 1898, que se dividiría en 1903 en dos facciones, bolcheviques (‘la mayoría’) y mencheviques (‘la minoría’), aunque en realidad los bolcheviques, dirigidos por Lenin (Vladímir Ilich Uliánov), no fuesen, después de 1904, más que un grupo minoritario dentro de los miembros del Partido. En 1912 los bolcheviques se escindieron del POSDR para formar un partido independiente que, en 1917, tomó el control del movimiento revolucionario ruso y, tras el triunfo revolucionario, fundó en 1922 la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.
En 1918 los bolcheviques adoptaron el nombre de Partido Comunista Ruso (bolchevique), que en 1925 pasó a llamarse Partido Comunista de los Bolcheviques de la Unión para adoptar por fin, en 1952, su definitivo nombre de Partido Comunista de la Unión Soviética.
2.1
Organización y composición
Por tradición la estructura del PCUS fue pareja con la estructura administrativa de la URSS. En la base del Partido existían unas 400.000 organizaciones primarias. Por encima, en orden jerárquico, había un número mucho menor de comités rurales, urbanos, de distrito, regionales y nacionales. En la cúspide de la pirámide se encontraban el Congreso de la Unión, el organismo directivo supremo del Partido, el Comité Central, elegido por el Congreso, la Oficina Política (el Politburó), cuyos componentes eran nombrados por el Comité Central, y la Secretaría. El secretario general del PCUS, el miembro de más rango dentro del Partido, ejercía el poder político efectivo en la URSS. La composición del Politburó y la Secretaría reflejaban por regla general la preponderancia de los grupos étnicos rusos en el Partido.
2.2
El liderazgo del Partido
La Constitución de 1977 reconocía al PCUS como “fuerza principal y guía de la sociedad soviética, y núcleo de su sistema político, así como de todas las organizaciones estatales y públicas”. Como tal, impregnaba todas las facetas de la vida cultural, política y militar soviética. Entre las organizaciones de masas que ejecutaban de manera regular la política del PCUS se hallaban la Liga de las Juventudes Comunistas (Konsomol), de la que se reclutaba casi el 75% de los miembros del Partido, y el Consejo Central Unificado de Sindicatos, con más de 100 millones de afiliados. Los órganos principales del PCUS eran el periódico Pravda (La Verdad), con una tirada de casi 10 millones de ejemplares, y la revista Kommunist.
Hasta finales de la década de 1980 el PCUS lideró el movimiento comunista internacional en virtud del poder y prestigio de la URSS, a pesar de los cambios efectuados bajo la glasnost y la perestroika. Su autoridad se hacía en particular evidente en las relaciones con los partidos comunistas de Europa del Este y con el resto de partidos comunistas. En Cuba las directrices dadas por la URSS en los años 1980 dieron como resultado la retirada de las tropas cubanas de Angola, pero no consiguieron que Fidel Castro efectuara reformas en concordancia con la perestroika soviética; es más, Castro acentuó la presión contra la disidencia interna. Resulta paradójico que, después de recibir más presiones del exterior, iniciara una reforma constitucional que le otorgó más poder como jefe de gobierno y del Estado. Aunque algunos partidos de Europa occidental, y en especial el Partido Comunista Chino, desafiaron la primacía del PCUS, este siguió siendo durante mucho tiempo la organización política comunista más poderosa del mundo.
2.3
El PCUS en crisis
A principios de la década de 1990, la agitación social y económica que se extendió por Europa del Este y la URSS obligó al PCUS a renunciar a su papel director tanto en el ámbito nacional como internacional. De los 19,5 millones de miembros con los que contaba el Partido en 1988, pasó a tener 15 millones en 1991. La URSS legalizó a los partidos de la oposición en febrero de 1990, y una nueva propuesta en julio de 1991 apartaba al Partido de la ortodoxia marxista-leninista. Al mes siguiente, la línea dura de los comunistas intentó restablecer su autoridad derribando al líder soviético Mijaíl Gorbachov. El fallido golpe de Estado supuso una desastrosa derrota para el PCUS. En cuestión de pocos días se disolvió su Comité Central, se suspendieron sus actividades, se requisaron sus archivos y se nacionalizaron sus propiedades. Para finales de 1991 la URSS ya se había disuelto y lo que quedaba de los comunistas se encontraba en el caos más absoluto. A pesar de que el presidente Borís Yeltsin ilegalizó el PCUS, los comunistas siguieron activos en Rusia tras la disolución de la Unión Soviética. Nuevos partidos políticos comunistas vieron la luz, como fue el caso del Partido Comunista Unificado de los Bolcheviques (PCUB), la Unión de los Comunistas, el Partido Comunista Obrero Ruso (PCOR) y el Partido Popular de la Rusia Libre. Estos partidos estaban integrados sobre todo por ciudadanos rusos que se oponían a las reformas de mercado de Yeltsin, aunque el Partido Popular había sido fundado y estaba encabezado por el vicepresidente Alexander Rutskoi. Estos partidos crecieron rápidamente gracias a la incorporación a sus filas de antiguos miembros del PCUS, tras decretar Yeltsin su ilegalización. En abril de 1992 el PCOR decía contar con 150.000 afiliados, lo que lo habría convertido en el mayor partido ruso en ese momento. Estos partidos organizaron numerosas concentraciones públicas para protestar contra la política nacional e internacional del gobierno, acabando algunas de estas manifestaciones en violentos altercados.
El decreto de Yeltsin por el que se prohibía al PCUS fue impugnado en el Tribunal Constitucional de Rusia. La decisión del Tribunal, hecha pública en noviembre de 1992, apoyaba la prohibición de la organización nacional del PCUS, aunque se pronunciaba contraria a la prohibición de este en el ámbito local. Como resultado de dicha decisión, los vestigios locales del PCUS se unieron para formar el Partido Comunista de la Federación Rusa (PCFR), que creció muy rápidamente. En abril de 1993 el PCFR decía tener 600.000 miembros. Estableció relaciones con otros partidos comunistas rusos y con grupos comunistas de otras repúblicas de la antigua Unión Soviética. En febrero de 1993 el Tribunal Constitucional asestó otro golpe político a Yeltsin rechazando la prohibición decretada por este del Frente de Salvación Nacional, organización nacionalista comunista opuesta a la política gubernamental. La paulatina recuperación del partido, aunando descontentos por la política económica de Yeltsin y el estallido bélico en Chechenia, culminó en las elecciones a la Duma (cámara baja del Parlamento ruso) celebradas en diciembre de 1995. En ellas, el PCFR, dirigido por Guennadi Ziugánov, obtuvo más del 35% de los escaños, siendo así el partido más votado. Casi una década después, en los comicios del 14 de marzo de 2004, el Partido Comunista se situó como segunda fuerza parlamentaria con un 12,7 por ciento, perdiendo la mitad del apoyo que había cosechado en los comicios legislativos de 1999.
3
EUROPA DEL ESTE
El drástico declive del PCUS se produjo poco después del derrumbamiento de muchos de los partidos comunistas de Europa Oriental, vinculados históricamente al PCUS. Tras más de 40 años de dominación, todos los gobiernos comunistas de la Europa del Este fueron entregando el monopolio del poder político entre 1989 y 1991. La República Democrática Alemana empezó por destituir a sus líderes comunistas para después disolverse y pasar a formar parte de la reunificada República Federal de Alemania. Los regímenes comunistas dieron paso a gobiernos multipartidistas en Albania, Bulgaria, Checoslovaquia, Hungría, Yugoslavia y Polonia. El dirigente comunista rumano Nicolae Ceausescu fue ejecutado en un sangriento golpe de Estado.
A excepción del Partido Comunista del Trabajo de Albania (fundado en 1941), todos los partidos comunistas de Europa del Este nacieron tras el triunfo bolchevique en la Revolución de 1917. La mayoría fueron prohibidos durante la década de 1920 y funcionaron en la clandestinidad hasta el final de la II Guerra Mundial. Su llegada al poder a finales de la década de 1940 se produjo después de la ocupación militar soviética de los países de Europa Oriental. Hasta 1948, fecha en que el Partido Comunista Yugoslavo (desde 1952 rebautizado como Liga de los Comunistas de Yugoslavia) se apartó de la tutela soviética, todos los partidos comunistas de la Europa del Este estuvieron casi por entero subordinados al PCUS. En la República Democrática de Alemania el Partido Socialista Unificado de Alemania (SED), siempre estuvo aliado al PCUS, como también lo estuvieron el Partido de los Trabajadores Húngaros y el Partido Obrero Unificado Polaco. El PCTA albanés continuó manteniendo el estalinismo incluso después del proceso de desestalinización acometido por el propio PCUS en la URSS a finales de la década de 1950. Sus resultados electorales, como PKSH, le situaron con una representación del 41,5% a comienzos del siglo XXI. En Rumania, el Partido Obrero Rumano, aunque organizado de forma estricta según la línea soviética, desarrolló una política exterior bastante autónoma.
Empujadas por las nuevas realidades políticas de la década de 1990, algunas organizaciones comunistas de Europa oriental intentaron enmascarar sus orígenes cambiando sus nombres. El Partido Comunista Búlgaro pasó a denominarse Partido Socialista Búlgaro y en coalición obtuvo 24 escaños en las elecciones de 1998. Los comunistas que permanecieron en el poder en Rumania adoptaron el nombre de Frente de Salvación Nacional. En Polonia, los comunistas se escindieron en facciones socialdemócratas rivales; actualmente, el partido político Unión del Trabajo es la alternativa para los partidos políticos postcomunistas. En Alemania, la unificación hizo de las organizaciones herederas del antiguo SED algo casi residual, aunque pervivan hoy en día agrupadas bajo las siglas KPD. En varias elecciones legislativas durante la década de 1990, los herederos del comunismo soviético lograron triunfos, caso de Bielorrusia, Bulgaria o Polonia. En la República Checa, el Partido Comunista de Bohemia y Moravia consiguió 24 escaños, el 11,3% del total de los votos, en el proceso electoral celebrado en 1998. En la vecina Eslovaquia, el KSS obtuvo el 6,3% del escrutinio total. En Hungría, el Partido de los Trabajadores logró cierta representación en las elecciones celebradas en abril de 2002.
4
CHINA
Congreso del Partido Comunista Chino
El Congreso del Partido Comunista Chino se reúne con una periodicidad quinquenal en la Gran Sala del Pueblo, en Pekín, para formular sus políticas y elegir delegados. En sus sesiones están muy presentes los principales iconos del movimiento comunista.

A diferencia de las organizaciones comunistas de Europa del Este y la URSS, el Partido Comunista Chino (PCCh) fue capaz de contener la corriente de protestas democráticas que tuvo lugar a finales de la década de 1980. Fundado en 1921 y vinculado ideológicamente al maoísmo, es el mayor partido comunista del mundo: cuenta con más de 67 millones de militantes. Desde el establecimiento de la República Popular China en 1949, ha sido el único partido legal del país. Los partidos comunistas chino y soviético estuvieron en un tiempo muy unidos, aunque un conflicto ideológico provocó su separación durante la década de 1960, tras lo cual se convirtieron en rivales acérrimos.
El principal órgano del PCCh es el Congreso Nacional del Partido, que elige el Politburó y al Comité Permanente de este, además del presidente y vicepresidente del Comité Central. El Comité Central cuenta con 189 miembros de pleno derecho y 130 suplentes. Los primeros secretarios de las 30 divisiones administrativas principales —provincias, regiones autónomas y municipios— son miembros de pleno derecho.
Por debajo del Comité Central se extiende una red de comités de partido en el ámbito provincial, de distrito, de condado y municipal. Las organizaciones primarias del Partido, o delegaciones, se reparten por fábricas, minas, empresas, comunas populares, oficinas, escuelas, tiendas y barrios.
Debido a la inestabilidad política que sobrevino a la muerte de su presidente Mao Zedong (Mao Tsé-tung), el PCCh decidió evitar la repetición de excesos —asociados con el difunto presidente— como la Revolución Cultural (1966-1969), por lo que intentó reducir el monopolio del poder que tenían algunos líderes individuales. Así pues, de acuerdo con la Constitución adoptada en el mes de diciembre de 1982, el órgano superior del poder estatal lo integra el Congreso Popular Nacional, y lo ejerce a través de su Comité Permanente, ante el que es responsable el Consejo del Estado, o gobierno.
Igualmente, los nuevos dirigentes del PCCh intentaron también destruir el poder de los ‘comités revolucionarios’ que Mao había utilizado durante la Revolución Cultural para eliminar a sus adversarios. Al mismo tiempo resucitaron organizaciones de masas que habían sido disueltas durante dicho periodo, siendo las más importantes la Federación Unificada China de Sindicatos, la Liga de las Juventudes Comunistas de China y la Federación Unificada China de Mujeres. A partir de 1979, el PCCh favoreció el desarrollo de una economía de mercado, pero sin conceder reformas democráticas. Así, en 1989 un grupo de estudiantes se concentró en la plaza de Tiananmen (Pekín), como culminación a una serie de manifestaciones estudiantiles en favor de la democracia. La respuesta del gobierno no se hizo esperar. El Ejército Popular de Liberación aplastó a los manifestantes, matando, según las estimaciones, entre 5.000 y 8.000 estudiantes.
La influencia del PCCh en el movimiento comunista internacional fue perdiendo fuerza tras la muerte de Mao, aunque continúa aún vinculado a los intereses de varios partidos comunistas de Asia y África, todos los cuales compartían una oposición común a la hegemonía del PCUS dentro del movimiento comunista internacional. En la actualidad el PCCh continúa siendo el partido gobernante en China, quien representa los intereses de todo el pueblo y, al mismo tiempo, el núcleo dirigente de la causa socialista de China. El Partido, interpretando la voluntad del pueblo, da forma a sus planteamientos y políticas, los cuales se transforman posteriormente en leyes y decisiones estatales por medio de los procedimientos legales con que cuenta el Estado y decisiones de la Asamblea Popular Nacional. Las funciones del Partido Comunista chino no reemplazan a las del gobierno dentro del sistema de dirección del Estado, ya que actúa en el marco prescrito por la Constitución y las leyes, sin tener poder alguno superior a ellas.
5
OTROS PARTIDOS COMUNISTAS ASIÁTICOS
Los distintos partidos comunistas asiáticos en el poder, como el Partido Comunista de Vietnam, el Partido (Comunista) Revolucionario Popular Laosiano y el Partido Obrero Coreano de Corea del Norte han seguido la línea rusa o china según las circunstancias políticas locales. En Vietnam, la creación del Partido Comunista de Vietnam fue el resultado de la combinación entre el marxismo-leninismo y los movimientos obrero y patriótico de Vietnam; hoy está a la cabeza del país. Lo mismo ocurre con el Partido Revolucionario del pueblo de Laos y con el Partido de los Trabajadores de Corea del Norte, dirigido férreamente por Kim Jong Il. La mayoría son totalitarios; algunos se esfuerzan en desigual medida por asimilar la nueva concepción encaminada a la institución de un libre mercado global y unos pocos adoptaron métodos sangrientos, como fue el caso del Jemer Rojo en Camboya. Los partidos comunistas han sido también significativos en muchos países asiáticos no comunistas. El Partido Comunista tuvo un importante papel en la lucha de la India por su independencia del Imperio Británico, y el Partido Comunista de Indonesia (PKI) fue un elemento político determinante en la República de Indonesia hasta su brutal supresión en 1965. En Corea del Sur, las células comunistas clandestinas aplicaron durante mucho tiempo una política a favor de Corea del Norte, en oposición a los sucesivos gobiernos militares de derechas que precedieron al régimen democrático, y en Japón los comunistas orquestaron la oposición al establecimiento de vínculos militares con Estados Unidos.
6
FRANCIA
El Partido Comunista Francés (PCF) fue fundado en 1920 por los sectores más radicales de la Sección Francesa de la Internacional Obrera (SFIO, nombre que recibía entonces el partido socialista francés). Desde principios de la década de 1960 el PCF siguió una política de alianzas electorales con partidos no comunistas de la izquierda y el centro. Aunque nunca haya contado con una mayoría de votantes, el PCF era, a finales de 1970, el mayor de todos los partidos franceses, con un número que rondaba los 700.000 afiliados. La proporción de mujeres miembros, un 36% del total, era una de las más elevadas del mundo. Cerca de un 50% de sus miembros pertenecían a la clase trabajadora. Cuatro comunistas ocuparon puestos ministeriales en el gobierno presidido por Pierre Mauroy, siendo presidente de la República François Mitterrand, entre junio de 1981 y julio de 1984, momento en que el Partido se retiró de la coalición gubernamental a causa de las diferencias existentes con los socialistas en temas de política económica.
El PCF fue organizado a imagen y semejanza del PCUS. En su apogeo el Movimiento de las Juventudes Comunistas llegó a contar con más de 100.000 miembros, incluidos los que pertenecían a la Unión de Estudiantes Comunistas, organización universitaria del Partido. La Confederación General del Trabajo, con más de un millón y medio de afiliados, era la principal organización sindical en el ámbito de influencia comunista. Otras organizaciones de masas dominadas por los comunistas han sido el Sindicato Nacional de Educación Superior, el Sindicato Nacional de Profesores de Secundaria y la Unión de Mujeres Francesas, con una marcada militancia feminista.
El PCF mantiene un activo programa de prensa y publicaciones. Su principal periódico, L’Humanité, llegó a tener una tirada de más de 110.000 ejemplares diarios. Durante la década de 1970 el PCF se unió a sus homólogos español e italiano para reivindicar una forma más liberal y pluralista de comunismo: el eurocomunismo. La proporción de votos que el Partido ha recibido en las elecciones nacionales ha ido disminuyendo hasta quedar rebajado a niveles inferiores al 15 por ciento. En las elecciones legislativas de 2003, liderada por Marie George Buffet, la formación consiguió 16 escaños.
7
ITALIA
El Partido Comunista Italiano (PCI) fue establecido en 1921 por un grupo radical del Partido Socialista Italiano. Fue ilegalizado por el régimen fascista, aunque reapareció como elemento importante del panorama político italiano en 1944. A nivel local el partido ha gobernado en muchos municipios desde el final de la década de 1940, compartiendo además con el Partido Socialista Italiano el control de todos los núcleos urbanos importantes del país desde mediados de la década de 1970. Ha tenido un papel nacional significativo como parte integrante de una mayoría gubernamental, aunque no ha ocupado ningún ministerio.
El PCI fue organizado de forma parecida al PCUS con sólo algunas ligeras variaciones en función de las necesidades específicas. La organización básica del Partido es la sección. Varias secciones forman una federación, que suele coincidir con el área de una provincia italiana. Las federaciones, a su vez, están agrupadas en comités regionales. A mediados de la década de 1980 el PCI contaba con un millón y medio de afiliados, de los que un 40% eran obreros. El número de mujeres miembros es inferior al de los hombres y entre los jóvenes italianos la popularidad del partido ha disminuido. El PCI lleva a cabo una activa labor de publicación. El periódico oficial, L’Unità, llegó a tener una tirada de 300.000 ejemplares diarios.
En la década de 1970 y principios de la de 1980 el PCI se sintió muy identificado con el llamado eurocomunismo y fue el principal opositor de aquellas políticas del PCUS consideradas como represoras de los derechos humanos. Esta postura apenas contribuyó a conseguir un mayor apoyo de la clase media y de los campesinos italianos, que siguieron viendo con escepticismo la viabilidad del eurocomunismo y la ruptura con el PCUS, aunque en los comicios europeos de 1984 fue el partido más votado. Tampoco ejerció una gran atracción sobre algunas facciones radicales de izquierda, que decidieron optar por el terrorismo. Como respuesta a los levantamientos producidos en Europa del Este y la URSS, el PCI intentó redefinir su programa para la década de 1990, momento en el que quedó escindido en varias tendencias entre las que destacaron el Partido Democrático de la Izquierda y el Partido de la Refundación Comunista. Integrado en la coalición progresista del Olivo, en la actualidad cuenta con una representación parlamentaria testimonial.
8
OTROS PARTIDOS COMUNISTAS DE EUROPA OCCIDENTAL
Todos los partidos comunistas de Europa occidental fueron fundados entre 1918 y 1923, tras la Revolución Rusa. Su evolución ha estado muy condicionada por las diversas vicisitudes de las relaciones internacionales, y todos participan en mayor o menor grado en el poder político de sus respectivos países. Entre los partidos comunistas de menor significación están los de Austria, Dinamarca, Alemania, Irlanda, Países Bajos y Suiza, todos por lo general sustentados por el PCUS hasta la desaparición de este. Los partidos comunistas de Suecia, Noruega, Bélgica y Gran Bretaña tampoco son muy relevantes, aunque han tenido, en algún momento a lo largo de su historia, representación en el Parlamento de sus respectivos países y han participado en el gobierno tanto a nivel local como central. Los partidos comunistas occidentales con más peso, aparte del francés e italiano, han sido los de Grecia, Finlandia, Portugal y España. En su mejor momento, los partidos finlandés y portugués obtuvieron en torno al 20% de los votos en las elecciones nacionales. En términos generales, el partido finés mantuvo una postura de neutralidad con respecto al PCUS, mientras que los partidos griego y portugués manifestaron una más clara tendencia prosoviética.
9
ESPAÑA
En marzo de 1921 fue fundado el Partido Comunista de España (PCE), como escisión del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) ante la negativa de este a acudir a la III Internacional Socialista convocada por Lenin. Su importancia fue mínima hasta el estallido de la Guerra Civil española (1936-1939), momento en que su colaboración militar en defensa de la II República le permitió aumentar notablemente sus afiliados.
Desde el final de la contienda civil y hasta la primavera de 1977 el PCE fue ilegal, por lo que sus dirigentes estuvieron exiliados, lo que no impidió que aglutinara a la parte más reivindicativa de la oposición al régimen del general Francisco Franco, en especial a través del sindicato Comisiones Obreras (CCOO) y de organizaciones populares de base, tales como las asociaciones de vecinos.
En política internacional, fue uno de los pilares del eurocomunismo, que le permitió ser bastante crítico con el PCUS, en especial desde la ocupación de Checoslovaquia por tropas soviéticas.
Legalizado de nuevo en 1977, su aceptación de la Constitución de 1978 fue fundamental para la consolidación de la reforma política de la que vino acompañada el proceso de transición hacia la restauración de la democracia en España. Su primer candidato en las elecciones a la presidencia del gobierno español que ganó Adolfo Suárez fue Santiago Carrillo.
Sus resultados electorales siempre han estado por debajo de lo esperado por su presencia social. En 1979 alcanzó más del 10% de los votos, resultado que igualó en las elecciones de 1996. Desde 1986 se presenta en coalición con otros partidos integrados en la federación de Izquierda Unida, que tras alcanzar buenos resultados y una notable influencia política durante la década de 1990 se sumió en una crisis de identidad. En los comicios celebrados en marzo de 2004, la coalición, con Gaspar Llamazares al frente, obtuvo una escasa representación parlamentaria: 5 diputados.
10
AMÉRICA LATINA
Los partidos comunistas en América Latina surgieron al final de la I Guerra Mundial, como consecuencia de la ruptura del movimiento socialista, tanto en Europa como en otros continentes y la exigencia soviética, formulada por Lenin en 1920, del cumplimiento de las 21 condiciones que los partidos socialistas tenían que aceptar para formar parte de la III Internacional.
En la casi totalidad de los países los partidos comunistas aparecieron, en forma de escisiones, entre 1917, fecha de creación del partido comunista en Argentina y 1926, cuando se creó el de Ecuador, con excepción de Venezuela y Centroamérica, donde tuvieron un nacimiento más tardío.
En el surgimiento de los partidos comunistas latinoamericanos influyeron las dos revoluciones populares más recientes, la Revolución Mexicana iniciada en 1910 y la Revolución Rusa de 1917. Su desarrollo nunca fue espectacular y, en general, se mantuvieron como organizaciones de cuadros, minoritarias, pero que supieron penetrar y dominar las organizaciones obreras, los sindicatos estudiantiles y los grupos de intelectuales y artistas. Uno de estos grupos era el APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana) de Perú, fundado por Víctor Raúl Haya de la Torre. Su teoría, que intentaba rescatar del olvido a los indígenas andinos, se presentaba como una combinación del marxismo con las ideas de Einstein y con un fuerte influjo de Sun Yat-sen y de los revolucionarios mexicanos. El APRA había logrado aglutinar a buena parte de la juventud anticivilista que participaba en las movilizaciones estudiantiles a favor de la reforma universitaria. Las líneas principales sobre las que se basaba la ideología del partido era la peruanidad de sus planteamientos, su consecuente denuncia del imperialismo norteamericano, la lucha antiimperialista, la nacionalización de la tierra y la solidaridad entre las clases. La vocación de Haya de la Torre era convertir al APRA en un partido supranacional, que defendiera los intereses populares en toda 'Indoamérica'.
Otros comunistas latinoamericanos notorios fueron Aníbal Ponce, argentino; José Carlos Mariátegui, peruano; Lombardo Toledano, mexicano; Pablo Neruda, chileno; Nicolás Guillen, cubano; David Alfaro Siqueiros, mexicano, entre otros. Sometidos muy pronto a la disciplina de Moscú, a través de su pertenencia a la Internacional Comunista, sufrieron los impactos sucesivos de las crisis del comunismo internacional; la ruptura de Stalin y Trotski; la necesidad de establecer una política de Frente Popular, como consecuencia de la llegada al poder de Adolf Hitler en Alemania; el cambio de táctica a que les obligó la alianza de Hitler con Stalin en 1939; el inmediato cambio de orientación tras la invasión de la URSS por los alemanes, y el apoyo a los aliados occidentales de la URSS.
Al finalizar la II Guerra Mundial, los partidos comunistas latinoamericanos, siempre minoritarios pero fuertemente implantados en los movimientos estudiantiles y en el mundo de la cultura y las artes, aprovecharon todas las oportunidades para apoyar las consignas de Moscú, logrando un gran desarrollo en favor de las ‘campañas por la paz’, la firma del Manifiesto de Estocolmo y las movilizaciones populares, en pleno ambiente de Guerra fría, en favor de la URSS y en contra del imperialismo.
Sufrieron frecuentes escisiones y en casi todos los países, como México, coexistieron dos o tres partidos comunistas. Con los años y la crisis profunda del comunismo, decayeron en la década de 1980 hasta su práctica desaparición o su incorporación a grupos guerrilleros o de contestación más difusa.
Entre los años 1951 y 1954 formaron parte del gobierno izquierdista de Guatemala de Jacobo Arbenz Guzmán, y a partir de 1959 lograron penetrar y dominar el movimiento castrista en Cuba, transformando la Revolución Cubana, inicialmente una reivindicación campesina y popular, en un régimen comunista. El Partido Comunista de Cuba es el único partido comunista en el poder en Latinoamérica.

El invento de los Partidos políticos




Partidos políticos
Partidos políticos, organizaciones que se caracterizan por su singularidad, de base personal y relevancia constitucional, creadas con el fin de contribuir de una forma democrática a la determinación de la política nacional y a la formación y orientación de la voluntad de los ciudadanos, así como a promover su participación en las instituciones representativas mediante la formulación de programas, la presentación y apoyo de candidatos en las correspondientes elecciones, y la realización de cualquier otra actividad necesaria para el cumplimiento de sus fines. Su principal tendencia es durar y consolidarse, y su finalidad última y legítima es obtener el poder mediante el apoyo popular manifestado en las urnas.
En un Estado de derecho, los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y expresión de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política. Su creación y el ejercicio de su actividad serán libres, y su estructura interna y funcionamiento han de ser democráticos. Su existencia deriva del ejercicio de la libertad de asociación. No tienen naturaleza de poder público ni son órganos del Estado, por lo que el poder que ejercen se legitima sólo en virtud de la libre aceptación de sus estatutos y por tanto sólo puede ejercerse sobre quienes, en virtud de una opción personal libre, los asumen al integrarse en tales organizaciones.
Los militantes de los partidos tienen derecho a ser electores y elegibles para todos sus cargos, a estar informados sobre sus actividades y situación económica, y a concurrir para formar sus órganos directores mediante sufragio libre y en la mayoría de los casos secreto, aunque no resulta preciso que sea directo. Los partidos tienen derecho a obtener ayuda financiera del Estado, a utilizar los medios de comunicación públicos y a constituir coaliciones o agrupaciones electorales.

El invento de la Policía




Policía
Vigilancia policial
Una tanqueta del Cuerpo Nacional de Policía vigila la entrada de la Embajada de Estados Unidos en España, situada en el centro de Madrid.


Policía, cuerpos y fuerzas que utiliza el Estado para asegurar de modo coactivo el orden, la seguridad y la salubridad públicas, así como para investigar el delito y prevenir la delincuencia.
Desde una perspectiva técnica, la actividad policial de la administración pública hace referencia a todas las intervenciones limitativas de las libertades y derechos de los ciudadanos, como son la imposición de prestaciones personales (por ejemplo, el servicio militar obligatorio), la expropiación forzosa, los decomisos de bienes muebles o los múltiples casos de coacción administrativa, como son aquéllos en que una persona ha obtenido la posesión de algo cuyo legítimo poseedor es la administración (y que no requerirá recurrir al juez para ejercitar los interdictos, pues la función de policía legitima sin más a la administración para llevar a cabo estas actividades coactivas) o los de imposición de deberes a los ciudadanos (declaraciones familiares para la elaboración de censos estadísticos, deberes laborales de higiene y seguridad en el trabajo, deberes de sanidad alimentaria o farmacéutica, deberes de escolarización obligatoria de la población hasta una determinada edad, entre otros). En este sentido, que es el propio del Derecho administrativo, la actividad de policía es el conjunto de medidas de coacción y represión que puede utilizar una administración pública para que el ciudadano ajuste sus actuaciones a fines de utilidad o de orden público, aunque ello suponga limitaciones a su libertad.

El invento de Scotland Yard




Scotland Yard
Scotland Yard era el nombre de la primera comisaría central de la policía de Londres, que se estableció en 1829. El edificio se llama así porque su entrada trasera se encontraba sobre el antiguo emplazamiento de un palacio donde residía la nobleza escocesa. Aunque la comisaría central ha cambiado de situación, sigue siendo conocida como Scotland Yard.


El invento de la Policía secreta




Policía secreta

Policía secreta, fuerza de policía especial, generalmente organizada en regímenes totalitarios o autocráticos.
Se conoce ya la existencia de una policía secreta en las antiguas civilizaciones de Grecia y Roma, en los califatos musulmanes y en las monarquías premodernas, así como en las repúblicas contemporáneas. Entre los primeros precedentes de estos cuerpos se hallan el servicio secreto organizado por Joseph Fouché, al servicio de Napoleón Bonaparte, y el sistema de espionaje establecido en Austria por el canciller Metternich a partir de 1819. No obstante, eran sobre todo servicios de información. El primer modelo en verdad moderno, ya con potestad judicial y ejecutiva (detención, juicio y castigo), lo constituyó, en la Rusia zarista, la Ojranka, establecida en 1825. En el siglo XX la Ojranka contó con numerosos sucesores. El KGB soviético, la OVRA de la Italia fascista, la Gestapo de la Alemania nacionalsocialista, la Stasi de la República Democrática de Alemania y la Savak del sha Muhammad Reza Pahlavi en Irán, serían algunos de los ejemplos de estas fuerzas especiales. Los métodos utilizados por todas estas organizaciones han sido parecidos. La tortura para conseguir información y el arresto o la utilización de campos de concentración para aislar a los prisioneros constituyen algunas de las prácticas más frecuentes en la persecución de sus fines.

El invento del FBI





FBI (en inglés, Federal Bureau of Investigation), agencia del Departamento de Justicia de Estados Unidos y principal agencia federal de investigación. Las funciones del FBI, bajo su amplia responsabilidad de investigar las violaciones de las leyes federales, incluyen la lucha contra el espionaje, el sabotaje, las actividades subversivas y otras acciones relacionadas con la seguridad nacional, el crimen organizado y el tráfico de drogas, el terrorismo y el crimen profesional.
2
HISTORIA
John Edgar Hoover
Con J. Edgar Hoover, el FBI estadounidense ganó prestigio por la captura de gánsteres durante la década de 1930 y por su lucha contra los agentes del Eje en la II Guerra Mundial. Después de la guerra, Hoover dedicó su atención a lo que consideraba la creciente amenaza del comunismo; para él los comunistas eran peligrosos enemigos del país. Las investigaciones realizadas por el FBI en las décadas de 1950 y 1960 sobre elementos subversivos sospechosos en Estados Unidos recibieron fuertes críticas de los ciudadanos y de otros funcionarios federales. La policía federal, en su celo por borrar la influencia comunista acabó espiando a indefensos ciudadanos que sólo habían tenido una relación pasajera, o incluso ninguna, con el Partido Comunista.

El FBI nació en 1908 como la Oficina (más tarde División) de Investigación del Departamento de Justicia. Tras una reorganización en 1924, John Edgar Hoover se convirtió en su primer director, y sus principios fueron redefinidos. El departamento adoptó su nombre actual en 1935.
En 1939 el FBI se convirtió, por una orden presidencial, en la agencia nacional estadounidense para la obtención de datos para la seguridad interna. El organismo desempeña sus obligaciones en cooperación con agencias legales locales y estatales, o bien de otros países. Las actividades de información de Estados Unidos en el extranjero, relacionadas con su seguridad nacional, están planeadas, desarrolladas y coordinadas por la Agencia Central de Información (CIA).
3
JURISDICCIÓN
La jurisdicción del FBI se extiende a más de 180 materias, incluidas el robo de bancos, la extorsión, el chantaje, los secuestros, las violaciones antimonopolios y, desde 1982, actividades legales contra las drogas. En 2002 emprendió una amplísima reforma, la mayor de su historia, para reaccionar contra los fallos detectados antes del 11 de septiembre, fecha de la destrucción de las Torres Gemelas de Nueva York. La agencia decidió centrar su trabajo en la lucha contra el terrorismo, y ceder a los estados la persecución de otros crímenes y delitos que hasta entonces ocupaban buena parte de su tiempo.
4
ACTIVIDADES
El FBI tiene actualmente archivados más de 173 millones de tipos de huellas dactilares, la mayor colección del mundo. Por ello, el FBI es capaz de funcionar como agencia nacional de datos de identificación criminal y elementos identificativos de personas desaparecidas, así como para otros usos civiles. A través de un servicio llamado Intercambio Internacional de Huellas Dactilares existente desde 1932, la organización intercambia datos identificativos con agencias legales de más de 80 países y con las posesiones estadounidenses fuera de sus límites continentales.
El laboratorio del FBI emplea especialistas expertos en muchas ramas de la ciencia y en métodos de descubrimiento científico del crimen. La Academia Nacional prepara instructores de policía y administradores seleccionados de las agencias legales en Estados Unidos, de sus posesiones territoriales y de algunos países extranjeros. El Boletín de Informes Criminales que publica cada año el FBI sirve como censo nacional de estadísticas del crimen. El Boletín también contiene información sobre personas detenidas. El Centro Nacional de Información Criminal, un índice informatizado de datos sobre delitos y criminales, está diseñado para complementar los sistemas electrónicos metropolitanos estatales y hace posible disponer en pocos segundos de los datos necesarios para la efectividad de la aplicación de la ley.
Una idea de la amplia jurisdicción y efectividad del FBI se obtiene del siguiente resumen de sus actividades: en función de las pruebas aportadas por el FBI, el gobierno estadounidense encarcela a varios miles de delincuentes cada año, y sus medios de identificación sirven para localizar a miles de fugitivos.


Entradas populares

Me gusta

Seguidores