Sistema cegesimal





Sistema cegesimal
Sistema cegesimal, sistema métrico decimal que utiliza el centímetro como unidad de longitud, el gramo como unidad de masa y el segundo como unidad de tiempo. Se deriva del sistema metro-kilogramo-segundo, o MKS, pero emplea algunas unidades especiales como la dina (para la fuerza) o el ergio (para la energía). Solía emplearse en los casos en que aparecían cantidades pequeñas en física o química, pero ha sido sustituido en gran medida por el Sistema Internacional de unidades.

Sistema bicameral





Sistema bicameral
Sistema bicameral, sistema legislativo en el que el poder recae sobre dos cámaras, que deben aprobar de manera conjunta un proyecto de ley para que éste pueda ser promulgado. Durante el siglo XIX, la existencia de un sistema bicameral (en la mayoría de los casos) ofrecía matices conservadores, pues la cámara alta (conocida en muchos países como Senado) era una supervivencia de la sociedad estamental, destinada a frenar posibles radicalizaciones legislativas de la cámara baja, cuyos miembros eran elegidos (en mayor o menor grado) por los ciudadanos, mientras que los miembros de la cámara alta pertenecían a la nobleza, por lo general debían tener más edad, y solían ser altos cargos (obispos y jefes militares) cuyo desempeño llevaba implícito ocupar un puesto en la cámara legislativa. Este carácter conservador —que aún se mantiene en algunos países— se perdió cuando la cámara alta fue formada por miembros elegidos siguiendo un criterio territorial, que representan estados, provincias u otras subdivisiones políticas, y a veces desempeñan su cargo por un tiempo mayor que el de los miembros de la cámara baja, lo que en teoría, proporcionaría mayor experiencia legislativa necesaria para impedir una legislación poco acertada. La cámara baja suele estar formada por miembros escogidos en función de la población, ya que cada miembro representa a un número igual de ciudadanos mientras que no existe esa representación proporcional en el caso de los miembros de la cámara alta. Un ejemplo típico de sistema bicameral podría ser el Congreso de los Estados Unidos, formado por un Senado, que constituye la cámara alta, y una Cámara de Representantes, que representa la cámara baja. En todo el mundo los parlamentos nacionales están repartidos más o menos por igual entre sistemas bicamerales y unicamerales. Así España cuenta con una cámara baja (Congreso de los diputados) y una cámara alta (Senado).
En América Latina los actuales sistemas de representación política incluyen la existencia de dos cámaras (Parlamento y Senado) elegidos por sufragio universal entre todos los ciudadanos, en Argentina, Chile, Uruguay, Perú, Colombia, Venezuela y México. En centroamérica y Ecuador son unicamerales.

Sistemas de afinación





Sistemas de afinación
Sistemas de afinación, sistemas teóricos o prácticos para determinar la correcta afinación de los intervalos de una escala. Dado que existe cierto retardo hasta que el oído reconoce dos notas como un intervalo dado, los conceptos culturales de tono o intervalo varían. Por ejemplo, tanto el intervalo de 200, como el de 204 y el de 182 cents se oyen como tonos enteros (1.200 cents equivalen a una octava).
En los intervalos que concuerdan mucho, las frecuencias de las ondas sonoras de las notas superior e inferior se conforman a una relaciones matemáticas simples, como son 2:1 (octava), 5:4 (tercera mayor) o 3:2 (quinta). Esta última relación, la quinta justa, es la base de la afinación pitagórica, usada en la antigua Grecia, la antigua China, los países islámicos en la edad media y la Europa medieval. Cuando se afina una serie de quintas, comenzando por fa, se producen las siete notas de la escala de do mayor, fa, sol, la, si, do, re y mi, y después las cinco notas fa # do # sol # re # la #, y finalmente mi # y si # (teóricamente idénticas a fa y do, de donde proviene el término de ciclo de quintas para esta serie). No obstante, el si # pitagórico es ligeramente superior al do inicial, lo que hace que el sistema sea inservible para los instrumentos con trastes o teclas. Es más, las terceras, más altas que la tercera natural, resultan muy disonantes. El sistema funciona mejor en el caso de melodías sin armonizar como al cantar o tocar cualquier instrumento de tono ajustable.
En el sistema de afinación conocido como entonación justa hay algunos intervalos que se derivan de las quintas puras mientras que otros lo hacen de las terceras puras. Aunque sobre todo es un sistema teórico que produce acordes eufónicos, tiene grandes desventajas, como la presencia de una quinta fuera de tono (re-la).
Desde los tiempos antiguos estas escalas ideales se temperaban, es decir, se ajustaban ligeramente cuando se tenía que utilizar un instrumento de traste o de tecla. En el temperamento de medio tono, popular durante el barroco (aproximadamente entre 1600 y 1750), varias series de cuatro quintas ligeramente más bajas que la quinta pura daban como resultado unas terceras mayores puras en las partes más utilizadas de la escala de do mayor. Uno de los intervalos (el formado entre re # y sol #), llamado del lobo, siempre estaba desafinado. Excepto su uso para efectos especiales, la modulación (el cambio de tonalidad) se limitaba a las tonalidades más cercanas a do mayor. Con el desarrollo de los estilos musicales de finales del siglo XVIII, los compositores se interesaron cada vez más en el sistema temperado, un método que se adoptó de forma gradual a lo largo de las primeras décadas del siglo XIX. En el sistema temperado, la octava se divide en doce intervalos equidistantes. Ello significa que todas las quintas estarán algo desafinadas a la baja por igual, de modo que el si # es idéntico a do una vez que se completa el ciclo o círculo de quintas. La tercera mayor es algo más alta, pero dentro de unos límites aceptables. El rasgo más importante del sistema temperado es que se pueden utilizar todas las tonalidades, incluso las más alejadas de do; es posible cualquier modulación. Ello resultaba fundamental para el desarrollo del cromatismo y la complejidad armónica características de la música compuesta desde mediados del siglo XVIII hasta nuestros días.

Real Academia Española





Real Academia Española
Real Academia Española
Fachada de la Real Academia Española, en la madrileña calle Felipe IV. El edificio que la sirve de sede fue proyectado para dicho fin por el arquitecto Miguel Aguado de la Sierra y resultó inaugurado como tal el día 1 de abril de 1894. Hasta entonces, esta institución, fundada en 1713, había tenido sus dependencias en distintos lugares.

Real Academia Española, institución cultural española fundada en 1713 por un grupo de ilustrados que, reunidos en torno a Juan Manuel Fernández Pacheco, marqués de Villena, concibieron la idea de crear una academia dedicada, como la Academia Francesa, a trabajar al servicio del idioma español. El rey Felipe V aprobó al año siguiente la constitución de la Academia Española y la colocó bajo su “amparo y Real Protección”.
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FINALIDAD
En la conciencia de que la lengua española había llegado a un momento de perfección suma, fue propósito de la Real Academia “fijar las voces y vocablos de la lengua castellana en su mayor propiedad, elegancia y pureza”. Se representó tal finalidad con un emblema formado por un crisol puesto al fuego, con la leyenda Limpia, fija y da esplendor. Nació, por tanto, la institución como un centro de trabajo eficaz, según decían los fundadores, “al servicio del honor de la nación”. Esta vocación de utilidad colectiva se convirtió en la principal seña de identidad de la Academia Española, diferenciándola de otras academias que habían proliferado en los siglos de oro y que estaban concebidas como meras tertulias literarias de carácter ocasional.
Desde muy pronto vio la Academia reconocida su autoridad en materia lingüística sobreviviendo a los más difíciles avatares históricos; ante todo, porque responde a una necesidad permanente, como es la de regular una lengua de tan amplia extensión como la española; también, porque ha servido a esta necesidad al margen de ideologías políticas; y, sin duda, porque ha ido adaptando su funcionamiento a los tiempos que le ha tocado vivir aunque sin renunciar nunca a lo valioso de la tradición.
Así, en los nuevos estatutos aprobados en 1993, se consideró necesario supeditar el antiguo lema fundacional -Limpia, fija y da esplendor- al objetivo superior de trabajar al servicio de la unidad del idioma. El artículo primero establece, en tal sentido, que la Academia “tiene como misión principal velar porque los cambios que experimente la lengua española en su constante adaptación a las necesidades de sus hablantes no quiebren la esencial unidad que mantiene en todo el ámbito hispánico”.
De esta forma quedaba sancionado un compromiso que la Academia había asumido ya desde el siglo XIX. Cuando se produjo la independencia de las provincias ultramarinas, promovió la Real Academia Española el nacimiento de academias correspondientes en cada una de las jóvenes repúblicas hispanoamericanas. Esta decisión no estuvo motivada por un interés político, sino por una consideración de orden muy superior: el hecho de que los ciudadanos de todas esas naciones tienen por patria común una misma lengua y comparten el patrimonio de una misma literatura.
A las diecinueve academias hispanoamericanas se añadieron la Academia Filipina de la Lengua Española y la Academia Norteamericana de la Lengua Española. Estas veintiuna academias constituyen con la Real Academia Española la Asociación de Academias de la Lengua Española, fundada en 1951 en el marco del I Congreso de Academias celebrado en México. La Asociación es el órgano de colaboración de todas ellas en la promoción de una política lingüística panhispánica. Esta política, plasmada en numerosos proyectos de trabajo conjunto, fue galardonada en el año 2000 con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, concedido a la Real Academia Española y a la Asociación de Academias de la Lengua Española.
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COMPOSICIÓN Y FUNCIONAMIENTO
Desde su fundación, la Academia ha estado integrada por relevantes cultivadores de la lengua española en sus distintos ámbitos y ha ido reflejando en su composición la evolución de la sociedad. En la actualidad está formada por cuarenta y seis académicos de número, que ocupan, siguiendo las letras del alfabeto, los sillones de mayúsculas y minúsculas. La corporación elige en España académicos correspondientes que colaboran con ella en los estudios lingüísticos de cada una de las regiones. Existen también académicos correspondientes extranjeros. Además, todos los miembros de las academias hispanoamericanas y de la norteamericana y la filipina, por el mero hecho de serlo, se convierten en correspondientes de la Real Academia Española y pueden participar por ello en las sesiones que esta celebra. En los académicos honorarios se reconoce el mérito de una labor a favor de la lengua española.
La unidad del idioma se sustenta en tres grandes códigos: el código léxico, cifrado en el diccionario; el morfológico y sintáctico, regulado en la gramática, y el ortográfico, que se concreta en la ortografía.
Para mantener actualizados esos tres códigos trabaja la Real Academia Española en estrecha colaboración con las veintiuna academias hermanas, y con el apoyo de casi un centenar de filólogos integrados en el Instituto de Lexicografía. La Academia realiza su tarea lexicográfica de forma colegiada. Todas las cuestiones se estudian en comisiones especializadas -gramática y, en el campo léxico, ciencias humanas, vocabulario científico y técnico, etimologías- y son aprobadas en última instancia por el pleno o sus comisiones delegadas. La Real Academia Española no adopta ninguna decisión en materia lingüística sin el consenso de todas las academias de América y Filipinas, cuya opinión canaliza la Comisión Permanente de la Asociación de Academias de la Lengua Española.
Aunque las distintas comisiones académicas se reúnen a lo largo de la semana, desde los primeros tiempos es el jueves el día académico por excelencia, ya que tiene lugar la sesión plenaria a la que acuden todos los miembros de la corporación. Allí se examinan y deciden todas las cuestiones debatidas y los asuntos generales de la Academia. Muchos de ellos han sido previamente estudiados por la Junta de Gobierno, órgano rector que integran el director, el vicedirector, el secretario, el vicesecretario, el tesorero, el bibliotecario, el censor y dos vocales adjuntos.
Para sostener económicamente toda su actividad cuenta la Real Academia Española con una ayuda presupuestaria del Estado, que se completa con la aportación proveniente de la Fundación Pro Real Academia Española. Esta fue constituida el 20 de octubre de 1993 por iniciativa y con el apoyo de todas las comunidades autónomas del Estado, de muchas empresas y de particulares, y cuenta con la presidencia de honor del rey Juan Carlos I, quien, a su vez, ejerce por mandato constitucional el alto patronazgo de la Academia. La Fundación Pro Real Academia Española tiene como objetivo esencial canalizar la ayuda de la sociedad a la Academia para que esta pueda desarrollar con eficacia la función de servicio a la lengua española que tiene encomendada.
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ACTIVIDADES Y PROYECTOS
La Academia cumplió su propósito primero de hacer un diccionario componiendo en muy poco tiempo los seis volúmenes del Diccionario de autoridades, que vieron la luz entre 1726 y 1739. A pesar del éxito de la obra, de la segunda edición solo llegó a publicarse el primer tomo en 1770, y la corporación optó por editar todo el diccionario en un solo volumen prescindiendo de los textos que documentaban las acepciones. Nació así, en 1780, la primera edición del Diccionario de la lengua española, que ha continuado su andadura hasta llegar a la vigésima segunda actual y que es considerado oficial en todo el mundo hispanohablante.
Además de ese diccionario oficial, la Academia ha publicado cuatro ediciones de un Diccionario manual e ilustrado de la lengua española, dos ediciones del Diccionario escolar, un Diccionario del Estudiante, dos tomos y dos fascículos del Diccionario histórico de la lengua española, así como numerosas ediciones de la Ortografía (desde 1741) y la Gramática (a partir de 1771).
La Real Academia Española vive hoy uno de sus momentos de máxima actividad, debido al profundo proceso de renovación provocado por la aplicación de las técnicas informáticas a todos los trabajos que se desarrollan en su seno.
El núcleo básico de este proceso ha sido la construcción del Banco de datos del español, acometida en 1995 con los métodos más modernos de la ingeniería lingüística. Está formado en la actualidad por más de trescientos millones de registros, susceptibles de ampliación futura, que se estructuran en dos secciones: una, el Corpus de referencia del español actual (CREA), que recoge el español usado en las últimas décadas, con sus variantes en todos los países donde es lengua mayoritaria, y otra, el Corpus diacrónico del español (CORDE), que pretende ofrecer una muestra representativa del español a lo largo de su historia. Además, incorpora un sistema de marcas de codificación que permiten recuperar la información y añaden las características morfosintácticas de cada una de las palabras que aparecen en los textos originales.
En el año 2005 la Academia realizó nuevas versiones de ambos bancos de datos, a las que se puede acceder a través de su página web. En el CREA se incluyeron veinte millones de palabras correspondientes a la última etapa del proyecto (2000-2004), incorporando en este bloque textos procedentes de los llamados ‘cuadernos de bitácora’ (weblogs o blogs, en inglés), un interesante fenómeno de comunicación que se ha desarrollado en Internet durante los últimos años y que proporciona a este trabajo una documentación muy representativa del momento actual. La nueva versión del CORDE contiene unos 180 millones de formas y ha sido objeto de un importante trabajo de revisión y sustitución de algunas ediciones por otras más recientes o adecuadas.
A partir de lo desarrollado para su uso interno, en abril de 2001, la Academia puso a disposición de todos los investigadores, en DVD-ROM, el Nuevo tesoro lexicográfico de la lengua española, que contiene las imágenes digitalizadas de sesenta y ocho obras lexicográficas, desde el siglo XV hasta hoy, entre las que se incluyen todos los diccionarios de la Academia.
La informatización de los procedimientos de trabajo ha tenido dos importantes consecuencias: la reducción del tiempo de preparación de las obras académicas, que ganan, además, en riqueza y precisión documental; y la conexión permanente de todas las academias a través de Internet, que favorece y agiliza el trabajo conjunto.
Buena muestra de ello son la nueva edición de la Ortografía, publicada en 1999 con el consenso de todas las corporaciones hermanas, y la vigésima segunda edición del Diccionario de la lengua española, que ha visto la luz en octubre de 2001. La revisión llevada a cabo durante los nueve años transcurridos desde la aparición de la versión anterior, en 1992, se ha basado en dos conceptos fundamentales. De una parte, la actualización del cuerpo de la obra, ampliando el número de palabras registradas en ella y dando entrada a múltiples voces, acepciones y marcas de uso procedentes de América. Por otro lado, la adaptación de su contenido a la estructura fijada por la Nueva planta que el pleno aprobó en junio de 1997. Por vez primera, aparte de ser editado en papel, el diccionario académico puede ser consultado íntegramente en Internet, con la posibilidad de realizar sugerencias y propuestas para mejorar la obra. Se convierte, de esta manera, en un instrumento cada vez más útil para fomentar la unidad de la lengua española.
Al mismo tiempo, avanzan a buen ritmo, también impulsadas por las modernas técnicas informáticas, la nueva Gramática de la Academia y, como base del futuro Diccionario histórico, la ampliación del Corpus diacrónico del español (CORDE) y la lematización-datación del fichero histórico.
Muchas de estas obras y los materiales en que se cimentan están accesibles para todos los interesados en la página que la Academia tiene en Internet, donde se ofrece, también, el servicio de Consultas lingüísticas o Español al día, que ha permitido conocer las principales dudas que se plantean los hablantes de todo el mundo hispánico. Desde este conocimiento, consciente de la necesidad de establecer un criterio normativo que sirva de referencia, la Academia emprendió, con las academias asociadas, la confección de un Diccionario panhispánico de dudas, que fue presentado en el III Congreso Internacional de la Lengua Española, celebrado en noviembre de 2004 en Rosario (Argentina), y que vio la luz un año después. En este diccionario se pretende recoger todas las dudas que se suscitan en el uso cotidiano del español, brindando una solución unitaria para cada una de ellas. El proyecto contó con la colaboración de los principales medios de comunicación de España y América, con el fin de asegurar la difusión de la norma como garantía de unidad.
Asimismo, en consonancia con el desarrollo de la sociedad de la información y su interés de adaptación constante a las tecnologías actuales, la Academia ha desarrollado una versión del diccionario académico para agendas electrónicas personales (PDA), teléfonos móviles y otros dispositivos portátiles, que incluye, además, un completo sistema de gestión de anotaciones personales.
También con el fin de procurar la unidad de la lengua española, nació en 2001, gracias a un acuerdo con la Fundación Carolina, la Escuela de Lexicografía Hispánica, donde una veintena de becarios hispanoamericanos tienen cada año la oportunidad de recibir una formación que los capacitará para convertirse en colaboradores eficaces de las academias de sus respectivos países.
De manera paralela a sus trabajos normativos, la Academia ha promovido la publicación de obras que considera importantes para el conocimiento general de la lengua y la literatura españolas. Muestra de este afán son, entre otras, diversas ediciones de las obras de Cervantes y Lope de Vega, así como la reproducción facsimilar de textos relevantes y la publicación de obras premiadas en los concursos públicos convocados por la corporación. Actualmente están vigentes los Premios Fastenrath, Álvarez Quintero, Conde de Cartagena, Menéndez Pidal, Rivadeneira y Nieto López. Especial relevancia tienen las publicaciones periódicas de la Academia: el Anuario y el Boletín de la Real Academia Española (BRAE).
Muchas de las fuentes originales para el estudio de la lengua española se encuentran en el selecto fondo de la Biblioteca académica, reunido a lo largo de sus casi tres siglos de historia y que cuenta en la actualidad con 250.000 volúmenes, entre los que destacan más de 400 manuscritos, 40 incunables y abundantes impresos de los siglos XVI y XVII. En 1995 la Academia recibió el legado excepcional del académico Antonio Rodríguez-Moñino y de María Brey Mariño. Consta de unos 17.000 volúmenes, que incluyen 200 manuscritos, 450 impresos de los siglos XVI y XVII y pliegos sueltos, además de casi 4.000 estampas, 1.000 dibujos y una rica correspondencia con escritores e hispanistas. Tres años después, en 1998, fue cedida a la Academia, también por disposición testamentaria, la biblioteca particular de Dámaso Alonso. Sus 40.000 volúmenes incluyen valiosas ediciones de los autores clásicos y de la generación del 27.
El edificio que alberga en la actualidad la institución, situado en la calle Felipe IV, fue construido especialmente para ella, según diseño del arquitecto Miguel Aguado de la Sierra, en un solar del conjunto del Buen Retiro donado por la Corona. Después de tres años de obras, costeadas por la Academia, fue inaugurado el 1 de abril de 1894. En los últimos tiempos se han acometido diversos proyectos de rehabilitación con dos objetivos básicos: restaurar las zonas afectadas por el paso del tiempo y acondicionar nuevos espacios de trabajo para dar cabida a la actividad creciente de la Academia. En todos los casos se ha procurado mantener el equilibrio entre el respeto a la tradición estética y la introducción de novedades funcionales que aseguren el eficaz desarrollo de las tareas en curso. La Academia cuida también, como propia, la casa donde Lope de Vega vivió y murió, hoy convertida en precioso museo.

Academia Naval de Estados Unidos





Academia Naval de Estados Unidos
Academia Naval de Estados Unidos, escuela preparatoria de los oficiales de la Marina y de los miembros del Cuerpo de Marines de Estados Unidos. La Academia, situada en Annapolis (Maryland), fue fundada como Escuela Naval en 1845 por el secretario de Marina George Bancroft. Durante la Guerra Civil estadounidense fue trasladada a Newport (Rhode Island). Las mujeres pueden acceder a ella desde 1976.
Todos los candidatos deben ser ciudadanos estadounidenses o extranjeros autorizados, de probada calidad moral, estar en buenas condiciones físicas, ser soltero y tener entre 17 y 22 años el 1 de julio del año de ingreso. Deben tener un resultado aceptable ya sea en la prueba de evaluación escolar del tribunal de examen para el acceso a la universidad o en el examen del programa de prueba para la universidad americana, así como notable expediente académico en el ciclo de secundaria y preparatoria o bachiller superior. Los requisitos necesarios para el ingreso a la academia son determinados por el tribunal de admisión de la Academia Naval.
Cada año, los cerca de 1.200 candidatos son admitidos en la Academia a través de diversas modalidades de candidatura. A los senadores estadounidenses, por ejemplo, se les asigna por persona un máximo de cinco estudiantes (conocidos con el nombre de guardiamarinas) cada promoción y pueden nombrar hasta diez candidatos para cada vacante. El presidente, por su parte, presenta cada año cien guardiamarinas escogidos entre los hijos del personal activo o retirado de las Fuerzas Armadas, pudiendo presentar de igual forma a hijos de prisioneros de guerra, de oficiales desaparecidos en combate o de veteranos fallecidos o incapacitados.
Además de la enseñanza y la manutención, los guardiamarinas reciben una asignación mensual para cubrir material, ropa y otros gastos.
El programa, que tiene una duración de cuatro años, comprende estudios de ingeniería, humanidades, matemáticas, ciencias, ingeniería naval y ciencias sociales. Los estudiantes pasan las vacaciones navegando o aprendiendo otros aspectos de la vida en la Marina. Tras finalizar sus estudios reciben una licenciatura en una de las 18 especialidades temáticas que existen: 8 en ingeniería, 6 en ciencias, matemáticas e informática y 4 en humanidades y ciencias sociales. Cada estudiante recibe entonces el rango de alférez de la Marina de Estados Unidos o de subteniente del Cuerpo de Marines de Estados Unidos, y debe realizar al menos seis años de servicio activo.

Temperatura




La asombrosa Temperatura
Termómetro de mercurio
Un termómetro de mercurio está formado por un capilar de vidrio que se comunica con una ampolla llena de mercurio. Al aumentar la temperatura el mercurio se dilata y asciende por el capilar; una escala graduada permite leer directamente el valor de la temperatura.

Temperatura, propiedad de los sistemas que determina si están en equilibrio térmico (véase Termodinámica). El concepto de temperatura se deriva de la idea de medir el calor o frialdad relativos y de la observación de que el suministro de calor a un cuerpo conlleva un aumento de su temperatura mientras no se produzca la fusión o ebullición. En el caso de dos cuerpos con temperaturas diferentes, el calor fluye del más caliente al más frío hasta que sus temperaturas sean idénticas y se alcance el equilibrio térmico (véase Transferencia de calor). Por tanto, los términos de temperatura y calor, aunque relacionados entre sí, se refieren a conceptos diferentes: la temperatura es una propiedad de un cuerpo y el calor es un flujo de energía entre dos cuerpos a diferentes temperaturas.
Los cambios de temperatura tienen que medirse a partir de otros cambios en las propiedades de una sustancia. Por ejemplo, el termómetro de mercurio convencional mide la dilatación de una columna de mercurio en un capilar de vidrio, ya que el cambio de longitud de la columna está relacionado con el cambio de temperatura. Si se suministra calor a un gas ideal contenido en un recipiente de volumen constante, la presión aumenta, y el cambio de temperatura puede determinarse a partir del cambio en la presión según la ley de Gay-Lussac, siempre que la temperatura se exprese en la escala absoluta.
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ESCALAS DE TEMPERATURA
Escalas de temperatura
Comparación de las escalas de temperatura Kelvin, Celsius y Fahrenheit.

Una de las primeras escalas de temperatura, todavía empleada en los países anglosajones, fue diseñada por el físico alemán Gabriel Daniel Fahrenheit. Según esta escala, a la presión atmosférica normal, el punto de solidificación del agua (y de fusión del hielo) es de 32 °F, y su punto de ebullición es de 212 °F. La escala centígrada o Celsius, ideada por el astrónomo sueco Anders Celsius y utilizada en casi todo el mundo, asigna un valor de 0 °C al punto de congelación del agua y de 100 °C a su punto de ebullición. En ciencia, la escala más empleada es la escala absoluta o Kelvin, inventada por el matemático y físico británico William Thomson , lord Kelvin. En esta escala, el cero absoluto, que está situado en -273,15 °C, corresponde a 0 K, y una diferencia de un kelvin equivale a una diferencia de un grado en la escala centígrada.
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EFECTOS DE LA TEMPERATURA
La temperatura desempeña un papel importante para determinar las condiciones de supervivencia de los seres vivos. Así, las aves y los mamíferos necesitan un rango muy limitado de temperatura corporal para poder sobrevivir, y tienen que estar protegidos de temperaturas extremas. Las especies acuáticas sólo pueden existir dentro de un estrecho rango de temperaturas del agua, diferente según las especies. Por ejemplo, un aumento de sólo unos grados en la temperatura de un río como resultado del calor desprendido por una central eléctrica puede provocar la contaminación del agua y matar a la mayoría de los peces originarios.
Los cambios de temperatura también afectan de forma importante a las propiedades de todos los materiales. A temperaturas árticas, por ejemplo, el acero se vuelve quebradizo y se rompe fácilmente, y los líquidos se solidifican o se hacen muy viscosos, ofreciendo una elevada resistencia por rozamiento al flujo. A temperaturas próximas al cero absoluto, muchos materiales presentan características sorprendentemente diferentes (véase Criogenia). A temperaturas elevadas, los materiales sólidos se licúan o se convierten en gases; los compuestos químicos se separan en sus componentes.
La temperatura de la atmósfera se ve muy influida tanto por las zonas de tierra como de mar. En enero, por ejemplo, las grandes masas de tierra del hemisferio norte están mucho más frías que los océanos de la misma latitud, y en julio la situación es la contraria. A bajas alturas, la temperatura del aire está determinada en gran medida por la temperatura de la superficie terrestre. Los cambios periódicos de temperatura se deben básicamente al calentamiento por la radiación del Sol de las zonas terrestres del planeta, que a su vez calientan el aire situado por encima. Como resultado de este fenómeno, la temperatura disminuye con la altura, desde un nivel de referencia de 15 °C en el nivel del mar (en latitudes templadas) hasta unos -55 °C a 11.000 m aproximadamente. Por encima de esta altura, la temperatura permanece casi constante hasta unos 34.000 m. (En cuanto al índice de temperatura-humedad, véase Humedad).

Organización de Telecomunicaciones Iberoamericanas




Organización de Telecomunicaciones Iberoamericanas (OTI)
Organización de Telecomunicaciones Iberoamericanas (OTI), organización fundada en la ciudad de México el 19 de marzo de 1971, que reúne a las instituciones televisivas de distintos países, cuya producción se realiza en lengua española o portuguesa. Sus funciones son estimular y reforzar los vínculos entre organizaciones y empresas de televisión que operan en dichas lenguas. En este sentido, pone en juego todos los medios legales y técnicos que sirvan al intercambio de las distintas áreas que la televisión afecta: información, cultura, política internacional y deportes.
Su estructura está compuesta por una Asamblea General y un Consejo Ejecutivo, en los que están representados todos los países que emiten televisión en español y portugués, proporcionalmente a la cantidad de televisores por hogar que cada uno tenga. Entre las actividades públicas de la OTI, la más conocida es el festival de la canción popular que celebra cada año desde 1973, cuando fue inaugurado en la ciudad brasileña de Belo Horizonte.

SS organización nacionalsocialista alemana




El invento de la SS
SS, siglas de Schutz-Staffel (‘escuadras de protección’), organización nacionalsocialista alemana encargada, desde 1925, del servicio de seguridad y, además, desde 1941, de los programas de ejecuciones masivas que pusieron en marcha la denominada ‘solución final’, que dejó de existir poco antes de la derrota final de la Alemania nazi, en 1945.
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LA CREACIÓN DE LAS SS
Las SS fueron fundadas por Julius Schreck en abril de 1925 como una guardia personal de Adolf Hitler. Joseph Berchtold, el sucesor de Schreck, amplió el sistema de seguridad de las SS a todo el Partido Nacionalsocialista Alemán del Trabajo durante 1926. En 1927, Berchtold fue reemplazado por Erhard Heiden como reichsführer SS (máximo dirigente nacional de las SS), quien dejó su puesto en 1929 a Heinrich Himmler. Éste organizó en 1932 una unidad de inteligencia, la SD (Sicherheitsdienst RFSS, Servicio de Seguridad de las SS), y entregó su mando a Reinhard Heydrich.
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EL HOLOCAUSTO
Cuando los nazis llegaron al poder en enero de 1933, las SS contaban con 50.000 miembros, entre los que se encontraban los componentes de una nueva unidad de seguridad, la Leibstandarte-SS Adolf Hitler, y el personal del campo de concentración de Dachau, el primero de los veinte que más tarde se crearon. En abril de 1934, las SS se hicieron cargo de todas las organizaciones policiales alemanas, así como de la Gestapo (Geheime Staatspolizei, policía secreta); en el mes de julio, tras haber asesinado a Ernst Röhm, el principal dirigente de las SA (durante la llamada Noche de los cuchillos largos), se les concedió total independencia respecto de las demás instituciones estatales y del partido, y recibieron sus propias unidades militares, las VT (Verfügungstruppe). En 1936, los guardias de los campos de concentración pasaron a formar los TV (Totenkopfverbände, escuadrones de inteligencia) y la Lebensborn (‘Primavera de la vida’) puso en práctica el plan de Himmler para la creación de una ‘raza superior’ mediante técnicas de reproducción selectiva y adopciones forzosas.
Las SD empezaron a organizar la deportación de judíos en enero de 1939. Las SS colaboraron con el dirigente nacionalista eslovaco Jozef Tiso para derrocar al gobierno de Checoslovaquia en el mes de marzo, inmediatamente antes de que los alemanes invadieran los Sudetes. En mayo, sus tropas se reestructuraron en las Waffen-SS, y en septiembre, los miembros de las SD, vestidos con uniformes de soldados polacos, pretendieron hacer creer que tropas de esta nación invadían el territorio alemán, proporcionando así un pretexto para iniciar la invasión de Polonia. Otras unidades de las SS se encargaron de asesinar a nobles, sacerdotes y miembros destacados de la vida política y cultural polaca e internaron en guetos a 2,3 millones de judíos de esa nacionalidad. Asimismo, el oficial de las SS Christian Wirth preparó la ejecución de 100.000 personas, a las que se atribuía incapacidad mental o física en 1939. En esos momentos, las SS contaban con 258.000 hombres, la mayoría de los cuales pertenecía a la RSHA (Reichssicherheitshauptamt, Oficina Central de Seguridad del Estado), un organismo secreto dirigido por Heydrich, con autoridad sobre todos los dominios del partido con excepción de sus miembros.
En octubre de 1939, ya iniciada la II Guerra Mundial, la SS RuSHA (Rass- und Siedlungshauptamt, Oficina Central para la Raza y Repoblación) comenzó la deportación de aproximadamente un millón de polacos, a los que reemplazó por población de habla alemana procedente de los Países Bálticos y de Europa oriental. En mayo de 1940, Himmler, que había enviado a Hitler un memorial en el que solicitaba la deportación de los judíos, el sometimiento a la esclavitud de los pueblos eslavos, y la reubicación de los alemanes en Europa oriental, fue nombrado Reichskommissar für die Festigung Deutschen Volkstums (comisionado del Estado para el fortalecimiento de la ‘raza’ o RKF), y en enero de 1941 las SS se arrogaron el derecho a ejecutar a los ‘enemigos del Estado’ sin previo juicio. Entre marzo y julio de 1941, Hitler puso en marcha la ‘solución final de la cuestión judía en Europa’ —cuya consecuencia fue el denominado Holocausto—, es decir, el genocidio de 6 millones de personas a quienes se consideró judíos en virtud de las leyes nazis de Nuremberg de 1935.
Desde junio de 1941, cuando las tropas alemanas iniciaron la invasión de la Unión Soviética, hasta diciembre de ese año, las SS Einsatzgruppen (destacamentos especiales) asesinaron a unos 300.000 judíos soviéticos; otras unidades de las SS, en las que se encontraban reclutas de Ucrania y de los Países Bálticos, eliminaron a otros 200.000 judíos, y el Ejército ejecutó al menos a 19.000. Hacia 1943, las SS habían asesinado a 400.000 judíos más en el territorio soviético. Después de la Conferencia de Wannsee, organizada por Adolf Eichmann en enero de 1942, Wirth puso en funcionamiento campos de exterminio en Kulmhof (Chelmno), Belzec, Sobibor, Treblinka, Lublin-Majdanek y Auschwitz-Birkenau, en los que murieron al menos 3 millones de judíos. Las SS y otras unidades nazis también ejecutaron a miles de eslavos, activistas de izquierdas, homosexuales y gitanos.
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EL FINAL DEL NAZISMO
Este cuerpo continuó ampliando su esfera de poder sobre otros sectores claves de la economía y la sociedad alemanas. En abril de 1942, la SS WHVA (Wirtschafts-und Verwaltungshauptamt, Oficina Central para la Economía y la Administración), creada en 1940, tomó el control de las Waffen-SS, de los campos de concentración y de los 165 campos de trabajo en los que unos 600.000 prisioneros trabajaban para la empresa de las SS, la Ostindustrie GmbH, así como para numerosas compañías —gracias a acuerdos secretos— que producían material de construcción, armas, tejidos, objetos de piel y artículos de alimentación. Ernst Kaltenbrunner pasó a ser el jefe de la RSHA en 1942, al ser asesinado Heydrich por la resistencia checa. Las SS alcanzaron el punto culminante de su poder cuando Himmler fue nombrado ministro del Interior en agosto de 1943. Durante 1944, mientras las 40 divisiones de las Waffen-SS, compuestas por 910.000 soldados, participaban en las derrotas del Ejército alemán, los dirigentes nazis luchaban entre ellos por la sucesión. Hitler, informado de que Himmler había intentado negociar con los países aliados contra las potencias del Eje, abolió las SS y le expulsó del partido. El 30 de abril de 1945, el Führer se suicidó.

Armada Invencible




Armada Invencible
Armada Invencible, escuadra española formada por Felipe II para la invasión de Inglaterra. La reina británica Isabel I mantuvo siempre una postura contraria a España y de apoyo a los focos conflictivos que surgían en Europa. En 1585, la reina, que había favorecido a los rebeldes de los Países Bajos, firmó con ellos un tratado en el que se comprometía a prestarles ayuda militar a cambio de la presencia de sus tropas en Brill y Flesinga. En ese mismo año el corso se recrudeció y, en mayo, Felipe II ordenó la captura de todas las naves inglesas ancladas en puertos españoles. En septiembre, Francis Drake inició una campaña de ataque sistemático a las colonias del área del Caribe, poniendo en entredicho el sistema defensivo español en el Atlántico.
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CREACIÓN DE LA ARMADA
Conflictos durante el reinado de Felipe II
El reinado de Felipe II (1556-1598) estuvo marcado por una serie de claves de carácter global, pero con unos referentes concretos ineludibles. Por un lado, el enfrentamiento con el Imperio otomano en el mar Mediterráneo, al cual pueden ser adscritos, de forma general, los ataques piráticos lanzados sobre las costas hispánicas desde el norte de África, así como el episodio local de la sublevación de los moriscos de Las Alpujarras (1568-1571). El punto álgido de este frente se alcanzó en 1571 con la batalla de Lepanto. Por otra parte, el enfrentamiento con Inglaterra, con el dominio del océano Atlántico como trasfondo subyacente, cuyo hito crucial se produjo en 1588 con la fracasada acción de la Armada Invencible. Con anterioridad, en 1566, había surgido otro foco que terminaría por convertirse en escenario de conflicto permanente para el Rey Prudente: los Países Bajos, rebelados contra la Corona por cuestiones políticas (búsqueda de la independencia), económicas (la zona era un eje básico del comercio de la época) y religiosas (abrazo del calvinismo frente al catolicismo que representaba la Monarquía Hispánica). Los principales enemigos de Felipe II fueron pues, musulmanes y protestantes (anglicanos ingleses y calvinistas flamencos), un reflejo, no casual, del papel de máximo defensor del catolicismo en que el soberano se erigió. En el plano teológico, este aspecto tuvo su máxima expresión en el Concilio de Trento.

Para entonces el rey de España había recibido ya la propuesta de Álvaro de Bazán, primer marqués de Santa Cruz, de preparar una expedición naval contra Inglaterra, que solventase, a la vez, el problema del control del océano y la revuelta de los Países Bajos. Había consultado también a Alejandro Farnesio, que se había mostrado, aunque cauto, de acuerdo con el proyecto.
En los meses siguientes, la idea de la invasión de la isla tomó cuerpo. Santa Cruz y Farnesio enviaron al monarca sus planes respectivos para la campaña, que resaltaban, sobre todo el del segundo, la necesidad de una gran armada que neutralizara el poder de la inglesa y asegurara el traslado de los tercios de Flandes a Inglaterra. La falta de un puerto con calado suficiente para que atracaran los galeones inclinó a Felipe II hacía la posibilidad de que éstos realizaran la travesía del canal de la Mancha en barcazas, escoltados por la escuadra.
En la década de 1580 los ingresos de la Corona procedentes de las Indias fueron ingentes; estos recursos, junto con los que provenían de la Iglesia y de la fiscalidad castellana, hicieron posible la construcción de algunas embarcaciones y el avituallamiento de una poderosa flota.
Farnesio había fijado la fecha de la invasión para octubre de 1586, pero entonces, los 130 buques y los cerca de 30.000 hombres que compusieron 'La Invencible' no estaban listos, a pesar de que los astilleros aceleraron su actividad y se hicieron toda clase de esfuerzos, económicos y políticos para activar el aprovisionamiento. La ejecución de María Estuardo, en febrero de 1587, precipitó el plan de invasión.
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DERROTA
Derrota de la Armada Invencible
La Armada Invencible es el nombre que recibió una flota española de guerra creada para invadir Inglaterra en 1588. Los ingleses derrotaron a la Armada gracias a ocho pequeñas naves incendiadas que navegaron entre las españolas cuando éstas estaban ancladas frente a las costas francesas cercanas a Calais. Los españoles se vieron obligados a cortar los cables, perdieron las anclas y se sumieron en el caos. Cuando los ingleses atacaron, obtuvieron una victoria decisiva y las naves españolas tuvieron que huir hacia el norte, rodeando el cabo de Escocia.

La Gran Armada debía haber sido mandada por Santa Cruz, un ilustre marino, cuya carrera se había consolidado desde Lepanto hasta el combate de las Azores; pero murió y fue sustituido por Alonso Pérez de Guzmán, séptimo duque de Medinasidonia, capitán general de Andalucía y experto administrador en temas militares y navales, pero sin conocimiento alguno del mar y mucho menos de la guerra naval. El 20 de mayo de 1588 la Armada Invencible salió de Lisboa, bordeando con dificultades la costa hasta La Coruña, donde se pertrechó de agua y alimentos. Hasta el 21 de julio no abandonó este puerto, para entrar, una semana después, en el canal de la Mancha.
El primer enfrentamiento serio con los ingleses ocurrió a la altura de Calais. Poco más tarde, frente a Gravelinas, la flota británica dispersó a las naves españolas. Los vientos impulsaron hacia el Norte a los restos de la escuadra, que, ante la imposibilidad de volver al Canal y acudir al encuentro de Farnesio, optó por un largo y duro regreso rodeando las islas Británicas. Nuevas tormentas, a la altura de Irlanda, remataron el desastre. Aún así algo más del 50% de las embarcaciones (67) logró llegar al puerto de Santander.
La derrota de la Invencible se debió a una serie de factores. Indudablemente, Felipe II calculó mal las posibilidades de invasión de Inglaterra y el apoyo de los católicos ingleses; hubo además una falta de coordinación con la infantería flamenca pero, en lo fundamental, se trató de dos conceptos diferentes de guerra naval. España optó por enviar poderosos galeones equipados con artillería pesada de corto alcance, con la intención de dañar la capacidad marinera de los barcos ingleses y abrir la posibilidad de abordaje. Inglaterra apostó por artillería de largo alcance, con lo que sus buques pudieron mantenerse a distancia de los españoles; su mayor movilidad les permitió huir del enfrentamiento.
España no tuvo pérdidas materiales importantes. En pocos años reconstruyó su potencia naval. Las consecuencias políticas y psicológicas fueron más amplias: la Europa protestante consideró, desde entonces, que el poder español había sido doblegado.

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