Música afroamericana




Música afroamericana, música de los nativos africanos vendidos como esclavos en Estados Unidos, así como de sus descendientes. La música afroamericana antigua supo conciliar las prácticas musicales africanas con el vocabulario y las estructuras de la música occidental. Eran canciones de trabajo, de llamada, lamentos, gritos, versos y espirituales. Esta música dio a los esclavos un medio para expresarse mediante melodías de alabanza y oración que les permitía evadirse de la realidad que los rodeaba. Gran parte de las canciones de trabajo usaban el patrón de llamada y respuesta: el solista cantaba la línea melódica y el coro el estribillo. Este patrón, así como muchas melodías africanas actuales, también fueron determinantes en el espiritual. Tanto éste como posteriormente el blues constituyeron una forma de canción folclórica profana que incorporó la libertad en la improvisación de variaciones en la línea melódica, procedente de la herencia africana de la polifonía en los tambores, además de la combinación de varios patrones rítmicos diferentes en compases distintos. El juego de contraste de los ritmos con el tiempo originó un estilo musical afroamericano posterior, el jazz.
Si bien la música sacra —el espiritual— fue la forma más difundida de música afroamericana a principios del siglo XIX, también existía una música profana. Al igual que con los espirituales, los cantos de trabajo, de llamada y los gritos se realizaban a capella (sin acompañamiento instrumental). Las otras canciones profanas sí disfrutaban de acompañamiento. Entre los primeros instrumentos de los esclavos estaban los tambores y uno procedente de África, el banjo; más tarde se añadieron la flauta, el violín y la guitarra. La guitarra, el violín y el banjo solían constituir bandas de instrumentos de cuerda que acompañaban las danzas de salón del siglo XIX —giga, reel, buck and wing, cotillón y cuadrillas—. Esas bandas de cuerda también empleaban instrumentos de fabricación casera (como los contrabajos hechos con palanganas y jarros).
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EL JAZZ Y SUS PREDECESORES
Billie Holiday
La cantante Billie Holiday fue una figura de la escena internacional del jazz y del blues en los años cuarenta y cincuenta. Colaboraron con ella músicos tan importantes como Benny Goodman, Count Basie o Lester Young.

Después de la Guerra Civil estadounidense, se hicieron populares las canciones y las baladas, mientras que el blues comenzó a adquirir su forma actual. La música de los minstrel shows negros, las bandas de cuerdas, las de metales y las pianolas comenzaron a establecerse y, gradualmente, surgieron géneros como el cakewalk y el ragtime. Con orígenes en el sur y el medio oeste de Estados Unidos, el ragtime alcanzó su forma clásica en la década de 1890 en Saint Louis, estado de Missouri. Así se creó una escuela de pianistas liderados por Scott Joplin. Durante la primera década del siglo XX, las prácticas musicales de la comunidad negra estadounidense quedaron sintetizadas en una forma de música llamada jazz. En principio floreció en Nueva Orleans (Luisiana) para luego extenderse a todas las ciudades del país. Entre los más importantes innovadores del jazz de la primera mitad del siglo destacan Louis Armstrong, Fletcher Henderson, Billie Holiday, Duke Ellington y Dizzy Gillespie.
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MEDIADOS DEL SIGLO XX
En la década de 1940, el rhythm and blues surgió como una combinación del blues rural y la música de swing de orientación afroamericana para big band, que interpretaban pequeños conjuntos con un líder vocalista o instrumentista y con secciones rítmicas y de repetición. Los pioneros (y quienes popularizaron el rhythm and blues) fueron, entre otros: T-Bone Walker, Little Walter, Louis Jordan, Fats Domino, James Brown, Ray Charles y Ruth Brown. Desde la década de 1950, el rhythm and blues ha sido la fuente de inspiración tanto para la música afroamericana como para el rock y el pop estadounidenses.

Otis Redding
La carrera de Otis Redding, considerado el ‘monarca del soul’, se vio truncada en 1967 por un accidente de aviación. Esta grabación es una interpretación de "Respect" inspirada en la música gospel y fue posteriormente grabada por la cantante de soul Aretha Franklin.

La música soul supuso una etapa posterior del rhythm and blues. En esencia, combinaba el sonido de éste de la década de 1950 con las técnicas, efectos y la forma de estar en el escenario de la música de gospel. Poseía dos subestilos: el pulcro y sofisticado estilo Detroit, asociado con el sello discográfico Motown, con figuras como Stevie Wonder, The Supremes y The Temptations; y el más terrenal y orientado al gospel estilo de Memphis (Tennessee), cuyos mejores ejemplos son Otis Redding y Booker T. and the MGs. El movimiento negro de gospel tiene sus comienzos en las primeras prácticas interpretativas de las iglesias afroamericanas y en las canciones editadas por el reverendo de Filadelfia Charles A. Tindley. Utilizando los recursos de las canciones de trabajo, los cantos de llamada, los gritos, los espirituales, el blues y el jazz, la música de gospel fue, finalmente, llevada a su máximo desarrollo por el compositor de himnos religiosos Thomas Dorsey y la cantante Roberta Martin. Famosos intérpretes de música de gospel fueron Mahalia Jackson, los Clouds of Joy, James Cleveland y Andrae Crouch y The Disciples.

James Brown
James Brown, cantante de soul estadounidense, destaca por sus conciertos dinámicos. Fue uno de los vocalistas de color de mayor éxito en los años sesenta y setenta en Estados Unidos.

En la década de 1970 una nueva forma musical llamada rap surgió en las calles de Nueva York. “Rapper's delight” (1979), de Sugar Hill Gang, fue su primer éxito discográfico. Usando partes de discos de funk y rock duro, además de una miscelánea de sonidos como trasfondo, los intérpretes cantan coplas rimadas de forma a menudo compleja, que en general tratan sobre la vida en el gueto. En la década de 1980, la música se extendió por todo Estados Unidos.
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LA INFLUENCIA LATINOAMERICANA
La influencia de la música latinoamericana en la música afroamericana de Estados Unidos es más evidente en los acentos sincopados comunes a ambas. Entre 1900 y 1940, se introdujeron en Estados Unidos bailes latinoamericanos, como el tango de Argentina, el merengue de la República Dominicana y la rumba de Cuba. En la década de 1940 comenzó una fusión de elementos latinos y del jazz, que fue estimulada por el mambo afrocubano y la bossa-nova brasileña. A finales de la década de 1960, intérpretes como Mongo Santamaría y Willie Bobo mezclaron la música latina con el soul. Invirtiendo la dirección de las influencias, la música afroamericana de Estados Unidos también afectó a la música del Caribe, Latinoamérica y África, dando lugar a la aparición del reggae en Jamaica, así como del ska, el rocksteady y el highlife africano.


Música africana




Música africana, música producida por los pueblos del África subsahariana, por distinguirla de la música árabe característica del norte de África. En esta región, con más de 40 naciones —cada una con su propia historia y una mezcla exclusiva de culturas y lenguas— se ha desarrollado una rica tradición musical.
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ESTILO MUSICAL
A pesar de su diversidad, posee varios rasgos específicos comunes a todos los estilos musicales. Uno de ellos es el uso de la repetición como principio organizativo. Por ejemplo, en la música para mbira del pueblo shona de Zimbabue, se establece un patrón de repetición gracias a la interacción de las manos que el intérprete utiliza como base para la improvisación. Otra característica común importante es la polifonía (textura musical que consta de dos o más líneas melódicas). La música africana posee, además, una cualidad comunicativa, por la cual varias voces, instrumentos e incluso las manos de un solo intérprete, producen un intercambio lleno de vitalidad. Una de las maneras de producir música es el canto de llamada y respuesta, durante el cual el coro repite un estribillo fijo que se alterna con la voz del cantante solista, quien dispone de mayor libertad para improvisar.
Existen muchos modos distintos de expresión en la música africana. En África Occidental son comunes los conjuntos de tambores con tres a cinco músicos que tocan patrones alternados. En el grupo, cada tambor usa un método diferenciable para percutir el parche, de manera que produzca notas y timbres (colores tonales) que distingan a su instrumento del de los demás. Dichos conjuntos incluyen unas carracas y una campana de metal que se golpea con un palo y que produce un patrón repetitivo (a veces llamado línea temporal) que penetra en la densa textura del conjunto y ayuda a que los percusionistas estén sincronizados unos con otros.
En la música para xilófono akadinda del pueblo baganda de Uganda, hay dos grupos de tres músicos cada uno enfrentados a un mismo xilófono. El primer grupo toca un patrón repetido en octavas, mientras el segundo grupo completa los tiempos vacíos con un patrón de relleno. El tempo (o velocidad) resultante puede aproximarse a las 600 notas por minuto. En el este, centro y sur de África hay grupos de músicos que tocan conjuntos de flautas o trompetas, en los que cada cual contribuye con una única nota en estrictas rotaciones con los demás. La alternancia de las partes crea una rica textura polifónica. Este tipo de técnica de conjuntos, conocida como hoquetus, ha sido también característica de la música antigua europea en los siglos XIV y XV. El hoquetus desempeña un papel importante en la música del pueblo san del desierto del Kalahari y de los pigmeos de los bosques pluviales del centro de África.
Entre los pueblos del sur de África, la polifonía se encuentra más desarrollada en la música vocal. En la música coral tradicional zulú, las voces individuales entran en puntos diferentes y forman un ciclo continuo, durante el cual se superponen unas a otras en una textura compleja y constantemente cambiante. La misma técnica puede ser utilizada en las actuaciones vocales solistas, en las que un cantante saltará de uno a otro punto de entrada con el objetivo de integrarse en la textura polifónica total. La música africana utiliza una amplia variedad de calidades de voz. Es habitual añadir a los instrumentos objetos sonoros como cascabeles, sonajeros y membranas (como en la mbira) para producir un sonido parecido al de un insecto.
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INSTRUMENTOS
En la música africana se usa una amplia gama de instrumentos. Los tambores, uno de los instrumentos más populares, tienen muchas formas y tamaños diferentes. Para los cuerpos se utiliza madera, calabazas y arcilla. Las membranas se hacen con pieles de reptiles, vacas, cabras y otros animales. Entre los tipos de tambores más importantes se incluyen los grupos de tambores afinados en una escala y montados sobre un armazón que tocan un equipo de percusionistas, los tambores de fricción, en los cuales el sonido se produce frotando la membrana, y el tambor de tensión del oeste de África con forma de reloj de arena, a veces llamado tambor parlante, porque puede usarse para imitar los contornos melódicos del habla.
Si bien los estereotipos de la música africana suelen acentuar la importancia de los tambores, existen muchas otras clases de instrumentos de percusión, incluidos golpeadores, campanas, carracas, gongs de madera, calabazas percutidas, vasijas de arcilla, tubos sellados y xilófonos. El lameláfono, un instrumento exclusivo de África, consiste en una serie de láminas de metal o bambú montadas sobre una tabla o una caja. El instrumento se sostiene en las manos o en el regazo del músico, y con los pulgares o los índices se pulsan los extremos libres de las láminas. Los lamelófonos están muy distribuidos por toda África y también se les conoce como mbira, kalimba o likembe.
Entre los instrumentos de cuerda populares en África se encuentran los arcos musicales, laúdes, liras, arpas y cítaras. Los músicos profesionales del pueblo mandinga de Gambia tocan el kora, un arpa-laúd de 21 cuerdas, que incluye tanto cuerdas pulsadas como otras que resuenan por simpatía. El xalam, un laúd de pulso, es un pariente cercano del banjo afroestadounidense y es un instrumento popular en Senegal. El arco musical, que consiste en una cuerda atada por ambos extremos a un arco flexible, desempeña un papel especialmente destacado en la música tradicional de los pueblos del sur de África como los san, los xhosa y los zulúes.
Entre los instrumentos de viento africanos encontramos flautas, silbatos, oboes y trompetas. Las flautas traveseras y rectas están hechas de bambú, caña, madera, arcilla, hueso y otros materiales y están distribuidas por toda la región subsahariana. Las trompetas suelen asociarse con la realeza, están hechas con cuernos de animales o de madera y pueden encontrarse en muchas regiones. Los clarinetes de la región de la sabana al oeste de África están hechos con maíz de Guinea o tallos de sorgo, con una lengüeta cortada de la superficie del tallo en uno de los extremos. Los instrumentos de doble lengüeta, como la algaita de los hausa, provienen del norte de África.
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LA MÚSICA AFRICANA Y LA SOCIEDAD
Los músicos profesionales, los griots, han desempeñado una función crucial como historiadores en las monarquías que reinaron entre los siglos X y XX en varias zonas de África. Entre la gente del pueblo mande del oeste de África, los bardos profesionales aún cuentan relatos de poderosos linajes y ofrecen consejos a los gobernadores contemporáneos. Entre los yoruba de Nigeria, un rey incompetente o cruel oirá la primera petición de abdicación de su pueblo a través de sus tambores parlantes. Cuando las tropas gubernamentales de Uganda invadieron el palacio del rey Kabaka de Buganda, se aseguraron primero de destruir los instrumentos musicales reales. En sus memorias, Kabaka describió los tambores reales como el ‘corazón’ de su reino.
La música sigue desempeñando un papel importante en las sociedades africanas. Es un medio para la transmisión de conocimientos y valores, y para celebrar sucesos comunales y personales importantes. La música suele combinarse con el habla, la danza y las artes visuales para crear representaciones conjuntas. Incluso en sociedades con tradiciones menos desarrolladas de músicos profesionales, todos los individuos tienen la posibilidad de participar en un evento musical añadiendo una voz al coro o dando palmas con el ritmo apropiado, y ello se considera parte de las competencias normales de la cultura.
La música suele marcar las etapas más importantes de la vida de una persona. Hay nanas, canciones infantiles de juego y músicas para los ritos de iniciación a la adolescencia, para las bodas, los nombramientos y en homenaje a los ancestros. Entre los yoruba de Nigeria la madre de gemelos debe interpretar un repertorio especial de canciones. En Ghana hay canciones para tejer y para celebrar la caída de la primera dentición del niño.
En muchas religiones africanas, el sonido es considerado unos de los medios primigenios con que las deidades y los humanos imponen orden en el Universo. En África Occidental, los percusionistas desempeñan un papel esencial en las ceremonias de trance y posesión, en las que los dioses entran o ‘cabalgan’ sobre los cuerpos de los devotos. Un buen intérprete de tambor debe conocer composiciones de ritmos específicos para cada uno de los dioses y ser responsable de regular el flujo de poder sobrenatural en el contexto del rito. En Zimbabue, los músicos shona que tocan la mbira crean un entorno sonoro que estimula la posesión a manos de los espíritus de los ancestros, lo que constituye una parte imprescindible de la curación.
La música también se utiliza para organizar las actividades laborales. Los hombres kpelle de Liberia usan una forma de hoquetus vocal para coordinar sus golpes de machete al despejar y limpiar la densa maraña de sus campos de arroz. En las sociedades pigmeas de los bosques pluviales centrales, los cantos y gritos se usan para coordinar los movimientos de los cazadores en la espesura, y en el sur de África, hay grupos de niños que usan flautas y otros instrumentos para controlar el movimiento del ganado.
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MÚSICA POPULAR
La música popular africana actual es una mezcla de distintos elementos de las tradiciones musicales africanas, europeas, americanas y de Oriente Próximo. En la mayor parte del continente, surgió a raíz de la llegada de los primeros colonos a principios del siglo XX. El desarrollo de los estilos populares ha estado a menudo muy influido por la expansión de los medios electrónicos. La popularidad internacional de la música africana creció durante la década de 1980, en parte por la participación de músicos africanos en los álbumes de las estrellas del pop Paul Simon, Peter Gabriel y David Byrne y por el compromiso de muchos músicos para acabar con el régimen del apartheid sudafricano.
El estilo más influyente en el ámbito africano es la música de banda de guitarras del Congo, también llamada soukous. Influida por la música afrocubana, este estilo se desarrolló en las ciudades del África central, y ahora la tocan grupos de Kinshasa, Brazzaville y París. Entre las figuras del soukous están Franco y l'Orchestre O.K. Jazz, Rochereau, Mbilia Bel, Papa Wemba y Loketa.
A finales del siglo XIX un estilo llamado highlife comenzó a desarrollarse en Ghana. Existen dos tipos de agrupaciones de highlife (orquestas de baile en las que los músicos han desarrollado una versión africana de la música de salón occidental), una está compuesta por trompetas y saxofones y la otra por guitarras, que suele incluir varias guitarras eléctricas y una batería de instrumentos de percusión. En Nigeria, el estilo afro-beat de Fela Anikulapo-Kuti, antiguamente músico de highlife, está muy influida por la música popular afroamericana y el jazz. Los músicos yoruba han desarrollado una variante de la banda highlife con guitarras llamada juju, que utiliza proverbios tradicionales y poesía devocional e incorpora el tambor parlante. Algunas de las estrellas más populares de la música juju son King Sunny Adé y el ‘Comandante en Jefe’ Ebenezer Obey. En Zimbabue, Thomas Mapfumo y el guitarrista Joshua Sithole han contribuido a desarrollar un estilo llamado jiti, transfiriendo los patrones de la mbira shona a la guitarra eléctrica. Este estilo ha desempeñado un papel importante en la difusión de las canciones de la resistencia durante la guerra de la independencia contra el gobierno controlado por los blancos en Rhodesia.
La tradición de los griots profesionales en la región de las sabanas del África Occidental se ha desarrollado gracias a músicos como Youssou N'Dour de Senegal y Salif Keita de Malí. Estos músicos, que a menudo graban en París, usan instrumentos tradicionales como el xilófono y el kora, además de las guitarras eléctricas y los sintetizadores. Sus estilos vocales reflejan la influencia de la música islámica sobre la música de la región de la sabana.
Sudáfrica es hogar de algunos de los estilos mejor conocidos de la música popular africana. El mbaqanga, que se desarrolló en los guetos ocupados por población negra segregada durante la era del apartheid, es la forma más popular de música de baile. Los grupos contemporáneos de mbaqanga, como los Soul Brothers o Mahlathini and the Mahotella Queens, incluyen un cantante solista y un coro, guitarra y bajo eléctricos, batería y algún tipo de combinación de saxos, acordeón u órgano. El estilo coral masculino zulú del isicathamiya ('el camino de los pasos'), que interpreta Ladysmith Black Mambazo, proviene de las canciones de boda tradicionales, los estilos corales afroamericanos y los himnos de iglesia estilo Wesleyan.
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INFLUENCIAS SUDAFRICANAS EN LA MÚSICA AMERICANA
El tráfico de esclavos en el periodo colonial americano produjo la llegada de ritmos africanos al nuevo continente que influyeron enormemente en la música nativa. El tango, el jazz, la habanera, el blues, el candomblé y el frebo bahiano son herederos de las diferentes músicas africanas. La habanera, el jazz y el blues tienen un mismo origen afroamericano. En Brasil, tanto en la región carioca como en la bahiana la influencia de la población negra es crucial en los registros y secuencias rítmicas. En el Río de la Plata, el candembe uruguayo es heredero directo de la música africana, mientras que el tango argentino recibe sus influencias negras a través de la habanera y la milonga. El término ‘tango’ procede de un vocablo de origen africano que significa reunión o conjunto de personas.


Música electrónica




Música electrónica
 Mauricio Kagel
El músico argentino Mauricio Kagel es una de las grandes figuras de la vanguardia musical de su país. Ha experimentado con nuevos sonidos, instrumentos y formas de ejecución, así como con la música serial, la electrónica y la aleatoria. También ha hecho incursiones en el campo de la escena y la imagen, y ha producido películas y piezas de teatro.

Música electrónica, música creada por medios electrónicos. Este concepto incluye la música compuesta con cintas magnetofónicas (que sólo existe sobre la cinta y se interpreta por medio de altavoces), la música electrónica en vivo (creada en tiempo real con sintetizadores y otros equipos electrónicos), la música concreta (creada a partir de sonidos grabados y luego modificados) y la música que combina el sonido de intérpretes en vivo con música electrónica grabada. Si bien estos tipos de música se refieren en principio a la naturaleza de la tecnología y las técnicas empleadas, estas divisiones son cada día menos claras. Hoy están en uso otras terminologías, como música por computadora, música electroacústica o música radiofónica, definiciones que suelen referirse más a la estética que a las tecnologías utilizadas.
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ANTECEDENTES HISTÓRICOS
Pierre Schaeffer
Retrato del compositor y escritor francés Pierre Schaeffer, uno de los pioneros de la música electrónica.

En la década de 1910, los futuristas italianos, liderados por el compositor Luigi Russolo, concibieron una música creada con ruidos y cajas de música electrónicas. Fue entonces cuando aparecieron los primeros instrumentos musicales electrónicos comerciales. No obstante, ciertos compositores visionarios, como Alexandr Skriabin o Henry Cowell, habían soñado una música creada solamente por medios electrónicos, aunque este tipo de música no fue un hecho real hasta el desarrollo de la tecnología de la grabación de sonidos durante la II Guerra Mundial.
El compositor e ingeniero francés Maurice Martenot presentó en 1928 un instrumento electrónico llamado ondas Martenot, consistente en un generador de bajas frecuencias manejado con un teclado de piano. En las décadas de 1940 y 1950, nacieron varios estudios de grabación asociados a los nombres de figuras destacadas, cuyos objetivos eran específicamente artísticos. En Francia, el ingeniero de sonido y compositor Pierre Schaeffer fundó el estudio de Radio Francia (RTF) en París, compuesto por varias grabadoras, micrófonos y equipos para la edición de cintas. Las principales técnicas utilizadas para crear música consistían en cortar, pegar, empalmar o recorrer hacia atrás distintos fragmentos de la cinta grabada. Estas técnicas de manipulación de las cintas dieron lugar a un nuevo tipo de montaje de sonido, elaborado con mucho esfuerzo a partir de las grabaciones provenientes del mundo real. Schaeffer calificó los resultados como música concreta, un término que aún se sigue utilizando ampliamente, sobre todo en Francia. Su primer experimento en este nuevo género utilizaba sonidos de grabaciones de trenes. Todas sus obras de esa época eran breves estudios sobre sonidos y tienen títulos evocadores como la Symphonie pour un homme seul (1950), compuesta en colaboración con su colega (más joven que él) Pierre Henry. Los experimentos prácticos de Schaeffer en la composición de música electrónica se basaban en algunos escritos teóricos sobre el tema que influyeron en él. El estudio de Henry y Schaeffer atrajo a diversos compositores, entre los cuales destacaba Pierre Boulez.
A finales de la década de 1940, Werner Meyer-Eppler, físico y director del Instituto de Fonética de la Universidad de Bonn, presentó por vez primera el Vocoder, un dispositivo que conseguía sintetizar la voz humana. Su trabajo teórico influyó en los compositores relacionados con el estudio de la Radio de Alemania Occidental en Colonia (fundada en 1953), y cuyo interés giraba en torno a la síntesis electrónica de los sonidos mediante generadores de sonido y otros aparatos. El primer director del estudio de Colonia, Herbert Eimert, ejerció una gran influencia por su forma de utilizar el serialismo total (véase Sistema dodecafónico) como base para la construcción de obras electrónicas. Según este método, todos los aspectos de la música, incluidos el tono, el ritmo y el volumen relativo, quedaban bajo el control de unos principios definidos numéricamente. Los sonidos y aparatos electrónicos brindaban la precisión y el control necesarios para la realización de este concepto. Compositores como Bruno Maderna y Karlheinz Stockhausen elaboraron piezas electrónicas cortas, llamadas síntesis aditiva (véase la sección de síntesis del sonido más adelante). Estas obras se componían enteramente a partir de sonidos electrónicos.
A finales de la década de 1950, ya se habían establecido gran parte de los estudios de música electrónica de Europa. Los más importantes eran el de la RAI en Milán, fundado por Luciano Berio y Maderna, el Instituto de Sonología de Utrecht y el estudio EMS de Estocolmo. La división entre la música concreta y la música electrónica pura fue un fenómeno básicamente europeo. Si bien en EEUU surgieron varios estudios en aquella época, las distinciones estéticas eran allí menos importantes. En la década de 1950 en Nueva York, los compositores Otto Luening y Vladimir Ussachevski crearon músicas para cinta magnetofónica con un equipo de estudio muy rudimentario que transformaba los sonidos grabados de instrumentos y voces mediante técnicas de manipulación de cintas y simples unidades de reverberación. A finales de la década se asociaron con el Centro de Música Electrónica de Columbia-Princeton, donde el compositor Milton Babbitt empleaba una enorme computadora RCA para crear una música compuesta con los mismos principios seriales que Eimert y Stockhausen en Colonia. Su obra Philomel (1964) fue una de las primeras composiciones para soprano solista y cinta magnetofónica. El desarrollo de la tecnología informática en las décadas de 1950 y 1960 llevó al establecimiento de una serie de estudios dedicados en exclusiva a la música por ordenador en universidades estadounidenses y, en menor medida, en Europa.
Durante las décadas de 1960 y 1970, los estadounidenses Lansky y Barry Vercoe, entre otros, desarrollaron paquetes de programas para música (programas informáticos diseñados para la manipulación y creación de sonido), que se entregaban gratuitamente a los compositores interesados. Esta tradición de software procedente de las universidades de Estados Unidos ha contribuido en gran medida al crecimiento de la música por computadora en todo el mundo. Tanto el Centro para la Investigación Informática en Música y Acústica (CCRMA) de la Universidad de Stanford, en el estado de California, como el Institut de Recherche et de Coordination Acoustique/Musique (IRCAM) de París (fundado por Pierre Boulez en 1976), utilizaron los ordenadores de forma significativa y continúan siendo centros influyentes en la composición de música electrónica en la actualidad.
El rápido desarrollo de la tecnología informática durante los últimos 15 años ha conducido a una revolución en la música por computadora y en la música electrónica en general. Los ordenadores son ahora más asequibles, y los programas informáticos, que antes eran muy lentos, funcionan ahora en cuestión de segundos o incluso de forma simultánea a los instrumentos. Son muchas las universidades y conservatorios actuales equipados con un estudio de música por ordenador y varios países tienen estudios nacionales, dedicados a la composición de música electrónica. Además, los músicos trabajan cada vez más de forma independiente, en estudios particulares.
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LOS SINTETIZADORES Y LOS INSTRUMENTOS DE MÚSICA ELECTRÓNICA
Grateful Dead
El rock fluido y suave de Grateful Dead, grupo formado por (de izquierda a derecha) Phil Lesh, Bill Kreutzmann, Jerry Garcia, Bob Weir y Ron Pigpen McKernan, representó el estilo de la música de San Francisco y de la costa oeste de los Estados Unidos durante la década de 1960.

A principios del siglo XX se inventaron instrumentos electrónicos como el Telharmonium o el Theremin, pero eran muy rudimentarios en su construcción y complicados en su funcionamiento. Los sintetizadores e instrumentos electrónicos con amplificación, susceptibles de ser utilizados en las actuaciones en vivo, se perfeccionaron en la década de 1960. La computadora central RCA fue en esencia uno de los primeros sintetizadores electrónicos. El aparato contenía todos los recursos necesarios para generar y modificar los sonidos por medios electrónicos. En la década de 1960, Robert Moog, Donald Buchla y los fabricantes británicos EMS, entre otros, comenzaron a producir sintetizadores que utilizaban el control de voltajes. Se trataba de un medio electrónico para variar el tono o el volumen, y se empleaba para crear, filtrar y modificar, sonidos electrónicos. Pronto aparecieron sintetizadores que ofrecían una serie de sonidos y efectos pregrabados. Éstos serían utilizados cada vez más con propósitos comerciales, desde los anuncios de la televisión hasta la banda sonora de películas de ciencia ficción. Hoy existe una amplia variedad de sintetizadores, capaces de imitar casi cualquier sonido y de crear gamas tonales y timbres completamente nuevos.
Los nuevos instrumentos musicales electrónicos de la década de 1960 también contribuyeron al crecimiento de la música electrónica en vivo, en la cual la creación y la manipulación electrónica del sonido ocurren en tiempo real (es decir, que se tocan y se escuchan en el momento). Al mismo tiempo, ciertos compositores creaban música electrónica en vivo con equipos fabricados por ellos mismos. La obra Solo de Stockhausen (1966), por ejemplo, utilizaba un complejo sistema de retardo de la grabación que requería cuatro ayudantes para su interpretación. Durante la década de 1960, surgieron numerosos grupos de música electrónica en vivo, muchos de los cuales interpretaban música improvisada de carácter teatral. En años recientes, la revolución tecnológica también se tradujo en la aparición de numerosos instrumentos electrónicos y programas de ordenador diseñados para las actuaciones en directo. Destacan, entre otros, el músico y diseñador de instrumentos Michel Waisvisz, que trabaja en los estudios STEIM de Holanda, inventor de diversos instrumentos como el llamado The Hands (las manos), en el cual el movimiento de las manos del intérprete en el espacio activa sonidos complejos y permite manipulaciones sonoras. El compositor-intérprete estadounidense George Lewis combina la improvisación al trombón con programas personalizados de composición por ordenador que trabajan de forma simultánea. La estación de trabajo de procesamiento de señales desarrollada en el IRCAM permite una manipulación muy compleja en tiempo real de los sonidos instrumentales y sintéticos. Además de estos interfaces (superficie de contacto) altamente especializados, muchos compositores e intérpretes utilizan algunas cajas de efectos disponibles en el mercado, diseñadas pensando en el mercado de la música popular.
La evolución del sintetizador y la guitarra eléctrica a partir de la década de 1950 también ha influido en gran medida en el mundo del pop y la música rock. Los avances tecnológicos fueron acogidos con entusiasmo por grupos como Grateful Dead, Pink Floyd y Velvet Underground. En la década de 1980 se inventó una nueva forma de trabajar con instrumentos de música electrónica dirigida al mercado popular: el llamado MIDI (interfaz digital de instrumentos musicales). El MIDI no es un instrumento musical, sino un medio que permite a los sintetizadores y otros equipos comunicarse unos con otros mediante el envío de instrucciones digitales. Por ejemplo, mediante el MIDI un intérprete puede hacer que varios sintetizadores respondan cuando se toque uno de ellos. El uso de la tecnología musical en la música pop y rock es tan importante que la naturaleza de los instrumentos y las otras tecnologías musicales relacionadas con la música electrónica están dictadas, en gran medida, por las necesidades de la industria del rock.
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LA SÍNTESIS DEL SONIDO Y LAS TÉCNICAS DE PROCESAMIENTO
Las diferentes técnicas utilizadas para crear música electrónica pueden dividirse entre las que se usan para crear nuevos sonidos y las que se utilizan para modificar, o transformar, sonidos ya registrados. En épocas pasadas se usaban osciladores y filtros de control por voltaje, pero estas funciones las realiza hoy el ordenador. La creación de sonidos completamente nuevos obtenidos por la superposición o la mezcla de sonidos puros es un proceso llamado síntesis aditiva. Por otra parte, el modelado de sonidos o filtración de ruido se conoce como síntesis sustractiva. El compositor francés Jean-Claude Risset ha diseñado muchos timbres por síntesis aditiva en obras como Mutations I (1979), mientras que el estadounidense Charles Dodge usa la síntesis sustractiva con gran efectividad en su obra Cascando (1983). La síntesis por frecuencia modulada (FM), documentada por vez primera por el compositor estadounidense John Chowning en la década de 1960, se emplea como vía para crear sonidos sintéticos complejos. Su pieza para cinta Stria (1976) está compuesta de varios timbres FM mezclados. Se pueden usar filtros de diferentes tipos para acentuar tonos o armonías específicas, y los sonidos pueden prolongarse en el tiempo, o elevarse y bajarse de tono, gracias a técnicas como el vocoding de fase o codificación predictiva lineal. Las Seis fantasías sobre un poema de Thomas Campion de Paul Lansky (1979) son una obra pionera en este área. Además, se usan técnicas de reverberación para añadir ecos o un cierto retardo a los sonidos grabados o sintetizados, mientras que se utilizan técnicas de simulación de espacios o salas para imitar el carácter acústico de las grandes salas de conciertos y otros espacios. Todas estas técnicas, aisladas o combinadas, son de uso frecuente entre los compositores de música electrónica.
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MÚSICA POR ORDENADOR Y MÚSICA ELECTROACÚSTICA
La música por ordenador se caracteriza por el empleo de la tecnología digital. Si la música creada mediante el corte y pegado de cintas utilizaba grabadoras y dispositivos analógicos, los ordenadores almacenan la información de forma digital, como números que pueden manipularse mediante procesos matemáticos usando programas informáticos. Desde la década de 1960, los términos música electroacústica y por ordenador se refieren, respectivamente, aunque no de forma constante, a la música analógica y a la digital. Hoy esos términos se usan casi de forma equivalente, dado que casi toda la música electrónica utiliza ahora tecnología digital.
Son hoy muchos los compositores que escriben música electrónica, en una gran variedad de estilos. En alguno de estos casos la tecnología digital ofrece la oportunidad de crear una música para cinta magnetofónica que explore los sonidos del entorno natural. El compositor francés Luc Ferrari ha escrito una serie de piezas, Presque Rien nº 1-3, usando grabaciones directas de los sonidos del mar o del campo. Otros compositores, como Denis Smalley en el Reino Unido o el argentino Horacio Vaggione, continúan la tradición de la música concreta en la que los sonidos grabados son sometidos a un procesamiento y una edición muy intensas. Este tipo de música, en la que los sonidos grabados son tratados como objetos sonoros abstractos, es conocida como acusmática. Para compositores como el canadiense Robert Normandeau es importante cómo se presenta la música de cinta en una actuación. Su obra Spleen (1993) ha de interpretarse con varios altavoces. Otro autores, como Luis de Pablo en España o Juan García Esquivel en México, también se han servido de medios electrónicos para componer sus obras.
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AVANCES FUTUROS
La música electrónica es, en relación a la música en general, un campo muy nuevo que ha sabido adaptarse a los rápidos avances tecnológicos. En años recientes ha habido enormes avances en la tecnología interactiva y multimedia, de gran influencia en el carácter de la música electrónica y en su interpretación. La disponibilidad de cada vez mayor tecnología de comunicaciones como Internet y otras redes informáticas han permitido a los compositores intercambiar programas de música e incluso sonidos grabados. Si se observa este género de forma aislada, tanto desde el punto de vista de los compositores como del público, se apreciarán las diferencias tecnológicas y estéticas con respecto a la música convencional. Hoy son muchos los practicantes de este género que ven la música electrónica como una parte del todo que constituye la música. Muchas obras combinan sonidos electrónicos y acústicos (instrumentales). Buen número de compositores de este género trabajan en colaboración con otros medios, como el vídeo, el cine o la danza. Quizá en el futuro el término música electrónica desaparezca, una vez que tanto la tecnología electrónica como la informática estén plenamente integradas en el mundo del compositor.


La Música absoluta




Música absoluta, tipo de música instrumental libre de cualquier conexión con un texto, es decir, que no se apoya en ideas o asociaciones secundarias para alcanzar sentido musical. Su interés y valor depende de la calidad de la idea musical y de la lógica, ingeniosidad o inteligibilidad de la forma musical. Así pues, es la antítesis de la música programática, en la cual las asociaciones literarias o pictóricas pueden determinar el carácter de la música o bien predisponer la actitud del oyente. Se puede afirmar que ninguna música que incluya el uso de palabras cantadas o habladas puede considerarse, en un sentido estricto, como música absoluta.
La música absoluta también puede calificarse como abstracta, por cuanto no comporta ningún análisis en términos que no sean los del sonido o las relaciones tonales. Expresiones formales típicas de la música absoluta o abstracta son la fuga, la sonata y la sinfonía. Todas ellas se pueden comprender y explicar sólo en función del enunciado y elaboración de las ideas musicales. Uno de los errores habituales de la divulgación de la música radica en atribuir a los compositores de música absoluta el deseo de expresar significados, reducidos, por lo general, a algo banal o trivial. En realidad, los únicos significados que pueda tener la música absoluta son los asignados por el oyente.


La Música




Música. (Del lat. musĭca, y este del gr. μουσική). f. Melodía, ritmo y armonía, combinados. || 2. Sucesión de sonidos modulados para recrear el oído. || 3. Concierto de instrumentos o voces, o de ambas cosas a la vez. || 4. Arte de combinar los sonidos de la voz humana o de los instrumentos, o de unos y otros a la vez, de suerte que produzcan deleite, conmoviendo la sensibilidad, ya sea alegre, ya tristemente. || 5. Compañía de músicos que cantan o tocan juntos. La música de la Capilla Real. || 6. Composición musical. La música de esta ópera es de tal autor. || 7. Colección de papeles en que están escritas las composiciones musicales. En este escritorio se guarda la música de la capilla. || 8. Sonido grato al oído. La música del viento entre las ramas. La música del agua del arroyo. || 9. irón. Ruido desagradable. || 10. coloq. música celestial. || ~ armónica. f. música vocal. || ~ celestial. f. coloq. Palabras elegantes y promesas vanas y que no tienen sustancia ni utilidad. || ~ instrumental. f. La compuesta solo para instrumentos. || ~ ligera. f. La muy melodiosa y pegadiza, que se capta y recuerda más fácilmente que otras. || ~ llana. f. canto gregoriano. || ~ mensurable. f. canto de órgano. || ~ ratonera. f. coloq. La mala o la producida por malas voces o instrumentos desafinados. || ~ rítmica. f. Aquella en la que prima el elemento rítmico. || ~ vocal. f. La compuesta para voces, solas o acompañadas de instrumentos. || ~ y acompañamiento. f. coloq. Gente de menor calidad en un concurso, a distinción de la primera o principal. || con buena ~ se viene. expr. coloq. U. para reprobar a quien pide una impertinencia o algo que no da gusto a la persona de quien se solicita. || con la ~ a otra parte. expr. coloq. U. para despedir y reprender a quien viene a incomodar o con impertinencias. Vete con la música a otra parte. || dar ~ a un sordo. fr. coloq. Trabajar en vano para persuadir a alguien. || ir la ~ por dentro. fr. Sentir pena, cólera, inquietud, dolor, etc., aparentando serenidad o sin darlo a conocer. || no entender alguien la ~. fr. coloq. Hacerse el desentendido de lo que no le tiene cuenta oír. V. cadena de ~, caja de ~, libro de ~, papel de ~, reloj de ~.



Música tradicional tailandesa
Muchos de los instrumentos tradicionales tailandeses tienen origen laosiano. El instrumento fundamental de las orquestas tailandesas es el khen, órgano de boca de bambú con 16 tubos. Los textos se basan en relatos épicos laosianos, historias de la vida de Buda y hazañas nacionales.

Música, movimiento organizado de sonidos a través de un espacio de tiempo. La música desempeña un papel importante en todas las sociedades y existe en una gran cantidad de estilos, característicos de diferentes regiones geográficas o épocas históricas.
2
DEFINICIONES CULTURALES
Todas las culturas conocidas han desarrollado su propia música, pero sólo algunos lenguajes tienen una palabra específica para ella. En la cultura occidental los diccionarios suelen definir la música como un arte que trata de la combinación de sonidos en un espacio de tiempo con el fin de producir un artificio que posea belleza o atractivo, que siga algún tipo de lógica interna y muestre una estructura inteligible, además de requerir un talento especial por parte de su creador. Resulta claro que la música no es fácil de definir, aunque históricamente la mayoría de las personas han reconocido el concepto de la música y acordado si un sonido determinado es o no musical.
Sin embargo, existen áreas con límites indefinidos entre la música y otros fenómenos sonoros como el habla. Las diferentes culturas difieren en su opinión acerca de la musicalidad de varios sonidos. Por ejemplo, algunos cantos tribales simples, un estilo de canto semi-hablado, o una composición creada mediante un programa informático podrían ser o no aceptados como música por los miembros de una sociedad o subgrupo dados. Los musulmanes no consideran la entonación del Corán como un tipo de música, aunque la estructura del canto es similar a la del canto profano. El contexto social de los sonidos puede determinar si éstos se considerarán música o no. Por ejemplo, los ruidos industriales no suelen considerarse música, excepto cuando se presentan como parte de una composición controlada por un individuo creativo, lo que se denomina música concreta. No obstante, durante los últimos 50 años, las nuevas estéticas de la música occidental han desafiado este planteamiento. Compositores como John Cage han producido obras en las que el oyente es invitado a escuchar música a partir de los sonidos ambientales de un entorno.
También hay diferencia de opinión respecto a los orígenes y el significado espiritual de la música. En ciertas culturas africanas está considerada como algo exclusivo de los seres humanos; entre algunos pueblos indígenas americanos se cree que se originó para comunicarse con los espíritus. En la cultura occidental, la música se considera algo inherentemente bueno y agradable.
3
LA MÚSICA COMO SISTEMA CULTURAL
La música tiene diferentes funciones, y en algunas sociedades ciertos sucesos serían inconcebibles sin ella. Un estudio correcto de la música debería contemplar no sólo el sonido musical en sí mismo, sino también los conceptos que llevan a su existencia, con sus formas y funciones particulares en cada cultura y con la conducta humana que lo produce.
De manera algo similar al lenguaje, se dice que cada sociedad posee una música —es decir, un sistema autocontenido dentro del cual tiene lugar la comunicación musical y que, al igual que el lenguaje, debe aprenderse para poder ser comprendido—. Los miembros de algunas sociedades participan en varias músicas; por ejemplo, los pueblos indígenas americanos modernos toman parte tanto de su música tradicional como de la música occidental en general.
Dentro de cada música pueden coexistir diferentes estratos, que se distinguen por el grado de aprendizaje (músicos profesionales frente a aficionados), el nivel social (la música de una elite frente a la de las masas), el mecenazgo y la manera de difundirla (oralmente, por notación o a través de los medios de comunicación). En Occidente y en ciertas culturas de Asia, es posible distinguir tres estratos básicos. El primero lo forma la música artística o clásica, compuesta e interpretada por profesionales y que en sus orígenes estaba bajo los auspicios del mecenazgo de cortes y establecimientos religiosos; el segundo, la música folclórica que comparten los pueblos —especialmente en su componente rural— y que se transmite de forma oral; y el tercero, la música popular, interpretada por profesionales, difundida por la radio, la televisión, los discos, las películas y la imprenta, y consumida por el público urbano masivo.
4
LOS SONIDOS DE LA MÚSICA
La música, en su acepción más simple, puede describirse como la yuxtaposición de dos elementos: el sonido y la duración, generalmente llamados melodía y ritmo. La unidad mínima de organización musical es la nota —es decir, un sonido con un tono y una duración específicos—. Por ello, la música consiste en la combinación de notas individuales que aparecen de forma sucesiva (melodía) o simultánea (armonía) o en ambas formas, como sucede en la mayor parte de la música occidental.
4.1
Melodía
En todo sistema musical, la creación de una melodía implica la selección de unas notas a partir de un modelo preexistente llamado escala, y de hecho es un grupo de sonidos separados por unos intervalos específicos (las distancias de tonos y semitonos que separan las notas). Por ejemplo, la escala de la música occidental de los siglos XVIII y XIX es la cromática, representada por el teclado del piano y sus 12 notas equidistantes por octava. Los compositores seleccionan, a partir de estas notas, los sonidos necesarios para producir toda su música. Gran parte de la música occidental se basa también en las escalas diatónicas —con siete notas por octava, y cuyo mejor ejemplo son las teclas blancas del teclado del piano—. Las escalas diatónicas y las pentatónicas —o sea, de cinco notas por octava, como las teclas negras del piano— son habituales en la música folclórica, y sus notas no son equidistantes.
Los intervalos pueden medirse en unidades llamadas cents, habiendo en cada octava 1.200 cents. Los intervalos típicos de la música occidental son múltiples de 100 cents (semitonos), pero en otras culturas musicales también pueden encontrarse intervalos de alrededor de 50, 150 o 240 cents, por poner algunos ejemplos. El oído humano puede distinguir intervalos tan pequeños como de 14 cents, pero no desempeñan un papel significativo en ningún sistema musical.
4.2
Ritmo
El manejo del tiempo en música se expresa mediante conceptos tales como la duración de las notas y las relaciones entre ellas, los grados relativos de dinámica sobre las diferentes notas y, particularmente, el compás.
La mayoría de la música occidental está construida sobre una estructura de pulsos que aparecen de forma regular —es decir, una estructura métrica— que puede ser explícita (como al golpear el bombo en la música popular y en las bandas de marcha) o implícita (como suele suceder en la música sinfónica o instrumental). Las tres medidas o compases más comunes de la música occidental son las unidades de cuatro tiempos (con el acento principal en el primer tiempo y uno secundario en el tercero), las de tres tiempos (con acento en el primero) y la de seis (con acento en el primero y otro secundario en el cuarto tiempo). Por convención, estos compases se denominan ¹, µ y ½. Sin embargo, se puede encontrar una complejidad mayor en la música artística del siglo XX, en la música clásica de la India y en los conjuntos de tambores de África occidental. Es más, una gran parte de la música se estructura sin un metro regular, como en algunos géneros de la India y el Próximo Oriente, o en el canto litúrgico cristiano, judío, islámico y budista.
4.3
Otros elementos
La organización dada a unos sonidos producidos de forma simultánea también es de gran importancia. Dos o más voces o instrumentos tocando juntos pueden percibirse como si produjeran melodías independientes aunque relacionadas (contrapunto). El énfasis también puede estar en la manera en que las notas que suenan de forma simultánea (los acordes) se relacionan entre sí, así como en la progresión de dichos grupos a través del tiempo (armonía).
El timbre, o calidad sonora, es el elemento musical que da cuenta de las diferencias entre los sonidos característicos de las instrumentos musicales. Los cantantes también poseen una variedad de timbres, cada cual afectado por rasgos como la tensión vocal, la nasalidad, la cantidad de acentuación y la forma de deslizamiento sonoro de nota a nota.
Una de las características más importantes de la música de todo el mundo es la posibilidad de transponerla. Una melodía puede interpretarse en varios niveles tonales y seguir siendo reconocida como idéntica siempre que se conserven las relaciones interválicas entre las notas. De forma análoga, casi siempre se podrán identificar como idénticos los patrones rítmicos, aunque se ejecuten a velocidades (rápido o lento) diferentes.
Dichos elementos de la música se usan para organizar piezas que van desde melodías simples con una escala de tres notas de sólo unos diez segundos de duración (como en las música tribales más simples), hasta obras muy complejas, como las óperas o las sinfonías. La organización de la música implica por lo general la presentación de un material básico que podrá luego repetirse con precisión o con cambios (variaciones), alternarse con otros materiales o seguir actuando continuamente para presentar nuevo material. Los compositores de todas las sociedades han alcanzado, a menudo de forma inconsciente, un equilibrio entre la unidad y la variedad. Casi todas las piezas de música contienen cierta cantidad de repetición, ya sea de notas individuales, de grupos cortos de notas (motivos) o de unidades más largas, como las melodías o las secuencias de acordes (a menudo llamadas temas).
4.4
Instrumentos
Todas las sociedades tienen música vocal y, con pocas excepciones, todas tienen instrumentos. Entre los instrumentos más simples están los palos que se golpean entre sí, los palos con muescas que se frotan, las carracas y las partes del cuerpo que se usan para producir sonido, como al golpear muslos y palmas. Estos instrumentos simples se encuentran en muchas de las culturas tribales. En todo el mundo se pueden utilizar como juguetes o para participar en rituales arcaicos. Algunos instrumentos muy complejos muestran su flexibilidad no sólo en lo que al sonido se refiere, sino también en cuanto al timbre. El piano produce la escala cromática desde la nota más grave a la más aguda de las usadas en el sistema occidental y responde, en cuanto a la calidad de sonido, a una gran variedad de toques distintos. En el órgano, cada teclado puede conectarse a voluntad a una variedad de colores tonales. En el sitâr hindú se usa una cuerda pulsada para la melodía, otras cuerdas similares sirven para las notas de pedal, mientras que otras producen sonidos fantasmagóricos gracias a la vibración por simpatía. La tecnología moderna ha utilizado los principios de la electrónica para fabricar numerosos instrumentos con una flexibilidad casi infinita.
5
LA CREACIÓN DE MÚSICA
Los individuos crean la música mediante el uso de un vocabulario de elementos musicales tradicionales. En la composición —el principal acto creativo en música— se considera nuevo a algo producido mediante la combinación de elementos musicales que una sociedad reconoce como un sistema. La innovación como criterio compositivo resulta importante en la cultura occidental, aunque lo es menos en otras sociedades. En la música occidental, la composición suele ayudarse de la notación; pero en gran parte de la música popular, especialmente la de culturas folclóricas, tribales y no occidentales, la composición se realiza en la mente del compositor, que puede cantar o usar un instrumento como ayuda, y que se transmite y memoriza oralmente. Los actos creativos de la música también pueden incluir la improvisación, es decir, la creación de nueva música en el curso de la interpretación. La improvisación suele ocurrir sobre la base de algún tipo de estructura previamente determinada, como puede ser una nota o un grupo de acordes; o puede ocurrir dentro de un juego de reglas tradicionales, como sucede con las ragas de la India o los maqams del Próximo Oriente, que utilizan ciertos modos. La interpretación, que implica la relectura personal del músico de una pieza previamente compuesta, tiene un alcance innovador más limitado. Sin embargo, es posible verla formando parte de un conjunto al lado de la composición y la improvisación.
El método habitual para recordar y transmitir la música es oral o, más exactamente, auditivo: la mayoría de la música del mundo se aprende de oído. El complejo sistema de la notación musical que utiliza la música occidental es, de hecho, un gráfico que indica principalmente el movimiento del sonido y el tiempo, con una capacidad limitada para regular otros elementos más sutiles, como el timbre. Las culturas de Occidente y las de Asia poseen otros sistemas de notación: con nombres para las notas, con señales que indican posiciones de la mano o dibujando el contorno aproximado del movimiento melódico.
6
EL PAPEL SOCIAL DE LA MÚSICA
La música se utiliza en todo el mundo para acompañar a otras actividades. Por ejemplo, se suele relacionar en todo el mundo con la danza. Si bien no todos los cantos poseen palabras, la relación entre música y poesía es tan cercana que muchos creen que lenguaje y música poseen un origen común en los albores de la historia de la humanidad.
6.1
La función de la música
La música es uno de los componentes principales de los servicios religiosos, los rituales profanos, el teatro y todo tipo de entretenimientos. En muchas sociedades es una actividad que también puede desarrollarse por sí misma. En la sociedad occidental de finales del siglo XX, por ejemplo, uno de los usos principales de la música es la audición de conciertos, de emisiones por la radio o de grabaciones (música en sí misma). Por otra parte también existe música como parte de un fondo adaptable para actividades no relacionadas, como el estudio o las compras (la música como complemento de otra cosa). En muchas sociedades la música ha servido como entretenimiento cortesano. En todo el mundo, los músicos suelen tocar para su propia diversión. En algunas sociedades, no obstante, el uso privado de la música ha sido formalizado, como en el caso de Sudáfrica donde algunos géneros y estilos especiales están reservados para ser tocados por los músicos para su entretenimiento personal.
Sin embargo, el empleo más habitual de la música es como parte del ritual religioso. En algunas sociedades tribales, la música parece servir como una forma especial de comunicación con seres sobrenaturales. Su uso destacado en los servicios cristianos y judíos modernos puede ser un remanente de un propósito original como el explicado. Otra función, menos obvia, de la música es la integración social. Para la mayoría de los grupos sociales, la música puede servir de símbolo poderoso. Los miembros de muchas sociedades comparten sentimientos de pertenencia a cierta música. En realidad, algunas minorías usan la música como un símbolo central de la identidad del grupo.
La música puede servir también como un símbolo bajo otras formas. Puede representar ideas o eventos extramusicales (como en los poemas sinfónicos del compositor alemán Richard Strauss), o puede ilustrar ideas que se presentan verbalmente en las óperas (especialmente en las del compositor alemán Richard Wagner), en el cine y en los dramas televisivos y, a menudo, en las canciones. También simboliza los sentimientos y sucesos militares, patrióticos o fúnebres. En un sentido más amplio, la música puede expresar los valores sociales centrales de una sociedad. Por ejemplo, el sistema jerárquico de las castas de la India queda simbolizado en la posición de los intérpretes de un conjunto. En la música occidental, la interrelación entre el director y la orquesta simboliza la necesidad, en la moderna sociedad industrial, de una cooperación fuertemente coordinada entre distintos tipos de especialistas.
7
REGIONES MUSICALES
Cada cultura posee su propia música. Las tradiciones clásicas, folclóricas y populares de una región suelen estar muy relacionadas entre sí y son fácilmente reconocibles como parte de un mismo sistema. Los pueblos del mundo pueden agruparse musicalmente en varias grandes áreas, cada cual con su dialecto musical característico. Estas áreas son: Europa y Occidente; el Próximo Oriente y el norte de África; Asia central y el subcontinente de la India; el Sureste asiático e Indonesia; Oceanía; China, Corea y Japón; y las culturas indígenas de América. Todas coinciden vagamente con las relaciones culturales e históricas, pero resulta sorprendente comprobar que no se corresponden con las relaciones lingüísticas.
La historia de la música occidental —la más documentada gracias a la notación musical occidental— suele dividirse por convención en épocas de estabilidad relativa separadas por cortos periodos de cambios más drásticos. Los periodos aceptados por convención son la edad media (desde alrededor de 1450), el renacimiento (1450-1600), el periodo del barroco (1600-1750), la época del clasicismo (1750-1820), el romanticismo (1820-1920) y el periodo moderno. Otras culturas, aunque menos documentadas, han experimentado de forma similar cambios y evoluciones (no necesariamente siempre en la dirección de una complejidad mayor), por lo que incluso las músicas tribales más simples tienen una historia. Sin embargo, la rapidez de los transportes y los medios de comunicación en el siglo XX han propiciado la difusión de los estilos musicales de las distintas áreas geográficas por todo el mundo.


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