La liberación de Francia en la Segunda Guerra Mundial




El 24 de julio los estadounidenses y los británicos seguían aislados en la cabeza de playa de Normandía, que había ampliado hasta incluir Saint-Lô y Caen. Bradley comenzó con la ofensiva al día siguiente lanzando un ataque desde Saint-Lô. A partir de este momento el frente se expandió rápidamente y Eisenhower agrupó a sus fuerzas. Montgomery asumió el mando del II Ejército británico y del I Ejército canadiense. Bradley se puso al frente del XII Grupo de Ejércitos, que acababa de entrar en acción y estaba compuesto por el I y III Ejércitos, mandados por los generales Courtney H. Hodges y George Smith Patton, respectivamente.
Una vez que los estadounidenses se dirigieron hacia el este la primera semana de agosto, se formó una bolsa alrededor del V y VII Ejércitos Panzer al oeste de Falaise. Los alemanes consiguieron mantener la posición hasta el 20 de agosto; después, se retiraron cruzando el Sena. Los estadounidenses liberaron París el 25 de agosto junto con las fuerzas de la Francia Libre y la resistencia interior, lideradas por Charles de Gaulle.
Mientras tanto, las tropas estadounidenses y francesas habían llegado a la costa meridional de Francia (al sur de Marsella) el 15 de agosto, y establecieron contacto con las fuerzas de Bradley en las proximidades de Dijon la segunda semana de septiembre.
3.4.7
La interrupción de la ofensiva occidental
Bradley y Montgomery enviaron grupos de ejércitos hacia el norte y el este, al otro lado del Sena, el 25 de agosto: los británicos bordearon la costa en dirección a Bélgica y los estadounidenses se dirigieron a la frontera franco-alemana. Las tropas de Montgomery tomaron Amberes el 3 de septiembre, y el día 11 cruzaron la frontera las primeras patrullas de Estados Unidos. Montgomery había llegado a dos inmensas barreras de agua —el Mosa y el bajo Rin— y los estadounidenses se hallaban frente al muro occidental, que había sido construido en la década de 1930 como contrapartida alemana de la Línea Maginot. A pesar de que la mayoría de sus grandes cañones habían desaparecido, los búnkers de cemento y las barreras antitanque de este muro eran demasiado sólidos. El problema más grave de los aliados era su falta de suministros. Apenas disponían de combustible y municiones, que era preciso transportar desde los puertos franceses del canal de la Mancha a través de 800 km a través de carreteras y ferrocarriles dañados por la guerra.
3.4.8
La rebelión de Varsovia
La ofensiva soviética había alcanzado a los flancos del Grupo de ejércitos del Centro en julio. El 29 de ese mes unas fuerzas de avance llegaron cerca de Riga y rompieron el contacto por tierra del Grupo de ejércitos del Norte con el principal frente alemán. Los potentes ataques por el flanco meridional del Grupo de ejércitos del Centro llegaron a la línea del Vístula (al norte de Varsovia) a finales de ese mes. El general Tadeusz Komorowski (conocido como el general Bór) inició una rebelión en Varsovia el 31 de julio. Los insurgentes, que eran leales al gobierno anticomunista exiliado en Londres, provocaron el caos entre las filas alemanas durante varios días. Las fuerzas soviéticas resistieron con firmeza en el margen derecho del Vístula y Stalin no permitió que los aviones de Estados Unidos aterrizaran en los aeródromos soviéticos para proporcionar suministros a los insurgentes. Finalmente, consintió en que tomaran tierra más de cien B-17 el 18 de septiembre. Pero ya era demasiado tarde; para entonces, los alemanes ya dominaban la situación, y Komorowski se rindió el 2 de octubre. Stalin insistió en que sus fuerzas no habían conseguido entrar en Varsovia porque eran demasiado débiles, lo cual era probablemente falso. Por otro lado, la línea del Vístula era, en la medida en que los ejércitos pudieran seguir adelante, un amplio frente sin ninguna interrupción en el que no era posible reponer suministros.
3.4.9
La derrota de los aliados de Alemania en el este
Mientras la Unión Soviética permitía que el levantamiento de Varsovia siguiera su trágico curso, estaba cosechando un gran número de importantes éxitos en todos los frentes. La ofensiva lanzada el 20 de agosto entre los Cárpatos y el mar Negro dio como resultado la petición de un armisticio por parte de Rumania tres días después. Bulgaria, que nunca había llegado a declarar la guerra a la URSS, se rindió el 9 de septiembre, y Finlandia la secundó el 19 del mismo mes. Las tropas soviéticas tomaron Belgrado el 20 de octubre e implantaron en Yugoslavia un gobierno comunista presidido por Tito. En Hungría, los rusos se quedaron a las puertas de Budapest a finales de noviembre.
3.4.10
Los progresos de los aliados en Italia
La campaña italiana pasó a un segundo plano en el verano de 1944 a causa de la operación Overlord. El V Ejército de Clark, formado por fuerzas francesas, polacas y estadounidenses, tomó Montecassino el 18 de mayo. Un avance desde la cabeza de playa de Anzio, realizado cinco días después, obligó a los alemanes a abandonar la Línea Gustav, y el V Ejército entró en Roma, ciudad abierta desde el 4 de junio. La penetración aliada continuó sin contratiempos al norte de Roma, pero no tardaría en verse interrumpida dado que las divisiones estadounidenses y francesas habrían de retirarse para participar en la invasión del sur de Francia. Después de tomar Ancona y Florencia durante la segunda semana de agosto, los aliados se hallaban ante la denominada Línea Gótica Alemana. Ésta fue demolida tras una ofensiva lanzada a finales de ese mes, pero no se consiguió llegar hasta el valle del Po en los tres meses siguientes, por lo que las fuerzas se detuvieron en las montañas durante el invierno.
3.4.11
La batalla del mar de Filipinas
El ritmo de las operaciones contra los japoneses en el Pacífico se incrementó en 1944. Durante la primavera, el mando aliado conjunto ordenó a MacArthur realizar diversos avances en el noroeste de Nueva Guinea y en las Filipinas, mientras Nimitz cruzaba la zona central del Pacífico hasta las islas Marianas y las islas Carolinas. Los japoneses, por su parte, estaban realizando los preparativos para la batalla naval decisiva, que tendría lugar al este de las Filipinas.
Las tropas de MacArthur recorrieron la costa de Nueva Guinea hasta Aitape, Jayapura y la isla Wakde durante abril y mayo, y desembarcaron en la isla Biak el 27 de mayo. Sus aeródromos permitirían a los aviones de Estados Unidos hostigar a la flota japonesa de Filipinas. Una fuerza de ataque organizada en torno a los mayores acorazados del mundo, el Yamato y el Musashi, se dirigía hacia Biak el 13 de junio cuando la Armada de Estados Unidos comenzó a bombardear Saipan en las islas Marianas. Se ordenó entonces a las naves japonesas que se dirigieran al norte y se unieran a la I Flota del almirante Ozawa Jisaburo, que había partido de las islas Filipinas con rumbo a las Marianas.
Ozawa se enfrentó a la Fuerza Expedicionaria 58 de Estados Unidos, al mando de la cual estaba el almirante Marc A. Mitscher, en la batalla del mar de Filipinas el 19 y 20 de junio. En el primer día los cazas estadounidenses derribaron a 219 de los 236 aviones japoneses. Mientras proseguía el combate aéreo, los submarinos de Estados Unidos hundieron dos de los grandes portaaviones de Ozawa; el segundo día, los bombardeos destruyeron otro portaaviones de gran tamaño. Ozawa puso entonces rumbo hacia el norte, en dirección a la isla de Okinawa, con los únicos 35 aviones que le quedaban.
3.4.12
El cambio de estrategia en el Pacífico
Las fuerzas de Estados Unidos llegaron a Saipan el 15 de junio. Tomaron posesión de esta isla, Tinian y Guam el 10 de agosto, lo que les proporcionó la clave de una estrategia para poner fin a la guerra. Era posible establecer bases en las islas para los nuevos bombarderos de gran autonomía estadounidenses, las superfortalezas volantes B-29, que podrían llegar hasta Tokio y otras importantes ciudades japonesas desde estas islas, al igual que lo habían hecho desde las bases de China. En noviembre de 1944 comenzaron los bombardeos regulares sobre Japón.
A pesar de que el cambio de estrategia suscitó ciertas dudas sobre la necesidad de las operaciones de las Carolinas y Filipinas, éstas se llevaron a cabo tal y como se había previsto; se realizaron desembarcos en los siguientes puntos: Peleliu (15 de septiembre), Ulithi (23 de septiembre) y Ngulu (16 de octubre), situados en el oeste de las Carolinas, y Leyte (20 de octubre), en la zona central de las Filipinas. La invasión de las islas Filipinas fue la última ocasión de la guerra en la que la Armada japonesa hizo uso de todas sus fuerzas. En los tres días que duró la batalla del golfo de Leyte (del 23 al 25 de octubre), cuyo resultado fue más incierto de lo que parecía indicar el desenlace final, los japoneses perdieron 26 naves —entre ellas, el superacorazado Musashi— y los estadounidenses siete.
3.4.13
La guerra aérea en Europa
Fortaleza volante B-17 de EEUU
Los bombarderos B-17 se caracterizaron por la mortífera efectividad de sus ataques diarios sobre Alemania. Estas aeronaves, apodadas ‘fortalezas volantes’, estaban blindadas y equipadas con 13 ametralladoras que debían defender a las naves contra los cazas enemigos; no obstante, dadas las grandes bajas que se produjeron en Alemania, especialmente durante el ataque sobre Schweinfurt en el mes de octubre de 1943, los B-17 fueron escoltados por cazas con gran autonomía de vuelo.

Las principales acciones llevadas a cabo contra Alemania en el otoño de 1944 fueron combates aéreos. Los bombarderos de Estados Unidos, escoltados por cazas de gran autonomía (concretamente, los Mustang P-51) atacaban los objetivos industriales durante el día y las ciudades por la noche. Hitler respondió a estas agresiones atacando Gran Bretaña con bombas V-1 y cohetes V-2; no obstante, los alemanes perdieron las mejores bases de sus lanzamientos —el noroeste de Francia y Bélgica— en el mes de octubre. Los efectos de la estrategia aliada resultaron menos evidentes de lo que se había esperado. Los bombardeos no minaron la moral de la población civil, y la fabricación de cazas y vehículos acorazados alcanzó la cota más elevada de la guerra en la segunda mitad de 1944. Por otro lado, la producción de hierro y acero disminuyó a la mitad entre septiembre y diciembre; asimismo, la destrucción continua de plantas de petróleo sintético, unida a la pérdida de los campos petroleros de Ploieşti (Rumania), limitó drásticamente las existencias de combustible para los carros de combate y aviones que abandonaban las cadenas de producción.
El acortamiento de los frentes en el este y el oeste y la interrupción de la lucha terrestre a finales de año proporcionaron a Hitler una nueva oportunidad para crear una reserva de 25 divisiones. Decidió utilizarlas en una ofensiva contra los británicos y estadounidenses; la táctica consistía en atravesar Bélgica hasta llegar a Amberes y arrasar esta zona, una acción similar a la que provocó en mayo de 1940 el desastre de Dunkerque.
3.4.14
La batalla de las Ardenas
La ofensiva alemana —denominada campaña de las Ardenas— comenzó el 16 de diciembre. Los estadounidenses se encontraban totalmente desprevenidos; no obstante, opusieron una gran resistencia y consiguieron defender dos centros estratégicos de comunicaciones por carretera, Saint-Vith y Bastogne. El esfuerzo de los alemanes fracasó después del 23 de diciembre, cuando las condiciones atmosféricas permitieron que se pudiera apreciar la arrolladora superioridad aérea de los aliados. Sin embargo, no se logró eliminar la bolsa de 80 km que los alemanes habían creado con su incursión en las líneas enemigas hasta finales de enero. El avance de los aliados en Alemania no se reanudó hasta febrero.
3.4.15
La Conferencia de Yalta
Conferencia de Yalta
En febrero de 1945, los líderes de las potencias aliadas se reunieron en Yalta, en la península de Crimea, para discutir la estrategia militar conjunta en los que habrían de ser meses finales de la II Guerra Mundial. Conocidos como los ‘Tres Grandes’, aquellos líderes eran el primer ministro de Reino Unido, Winston Churchill (en la fotografía, sentado a la izquierda); el presidente de Estados Unidos, Franklin Delano Roosevelt (en el centro); y el máximo dirigente de la Unión Soviética, Stalin (a la derecha).

En esos momentos, los ejércitos soviéticos se encontraban en el río Oder, a 60 km al este de Berlín. Habían aniquilado la línea alemana del Vístula y se aproximaban a la costa del Báltico, al este de Danzig (en la actualidad Gdańsk), en enero de 1945; hacia el 3 de febrero ya controlaban la zona del Oder. Stalin iba a reunirse con Roosevelt y Churchill en Yalta (Crimea) desde el 4 al 11 de febrero, y tenía en su poder toda Polonia y Berlín. En el transcurso de la Conferencia de Yalta, Stalin aceptó declarar la guerra a Japón en un plazo de tres meses, que comenzaría a partir de la rendición de Alemania, a cambio de ciertas concesiones territoriales en Extremo Oriente.
Los estadounidenses y los británicos no estaban de acuerdo en la forma en la que proceder contra Alemania. Durante un encuentro celebrado en Malta poco antes, Montgomery había propuesto que se lanzara un rápido y único ataque, llevado a cabo por el ejército del general británico, desde el norte de Alemania hasta Berlín. Deseaban que la mayor parte de los suministros aliados le fueran asignados a Montgomery, lo que significaba que los estadounidenses sólo desempeñarían una labor defensiva. En el plan de Eisenhower, que finalmente prevaleció, se daba prioridad a Montgomery, pero los ejércitos de Estados Unidos también participaban en la acción.
3.4.16
El paso del Rin
El primer objetivo que debían cumplir todos los ejércitos aliados era alcanzar el Rin. Para ello, debían cruzar el río Ruhr, cuyo valle había sido inundado por los alemanes abriendo las presas de la zona. Después de esperar durante dos semanas a que descendiera el nivel del agua, el IX y el I Ejército de Estados Unidos atravesaron el río el 23 de febrero.
A principios de marzo los ejércitos se encontraban muy próximos al Rin. Todos los puentes estaban destruidos, excepto el de la pequeña ciudad de Remagen, donde las unidades del I Ejército tomaron el puente ferroviario de Ludendorff el 7 de marzo. El 24 de marzo, fecha en la que Montgomery ordenó a algunos grupos del II Ejército británico y del IX Ejército estadounidense pasar al otro lado del río, el I Ejército estadounidense ocupaba una cabeza de puente situada entre Bonn y Coblenza. El 22 de marzo el III Ejército de Estados Unidos había capturado otra cabeza de puente al sur de Maguncia. Así pues, se había atravesado la barrera del río y Eisenhower ordenó a los ejércitos atacar hacia el este sobre un amplio frente.
3.4.17
Los objetivos aliados en Alemania
El I y IX Ejército estadounidenses rodearon el corazón industrial de Alemania, el Ruhr, el 1 de abril. El II Ejército británico cruzó el Weser, que se encontraba a medio camino entre el Rin y el Elba, el 5 de abril. El IX Ejército alcanzó el Elba a la altura de Magdeburgo el 11 de abril, y tomaron una cabeza de puente en el lado oriental un día después, con lo cual sólo les separaban 120 km de Berlín.
Con la llegada del IX Ejército al Elba, surgió el problema de la carrera hacia Berlín. Los británicos, sobre todo Churchill y Montgomery, y algunos estadounidenses, sostenían que Berlín era el objetivo más importante de Alemania porque el mundo, y especialmente los alemanes, considerarían a las fuerzas que tomaran esta ciudad como los verdaderos vencedores de la guerra. Eisenhower insistía en que su importancia desde el punto de vista militar no justificaba el posible coste que podría suponer la entrada en Berlín, y que la unión con los rusos podría realizarse igualmente más al sur, en las proximidades de Leipzig y Dresde. Además, el general estadounidense consideraba que los nazis incondicionales se refugiarían en algún reducto en las montañas de Baviera y, por lo tanto, su intención era dirigir el grueso de las fuerzas de su país hacia el sur de Alemania.
Mientras tanto, el frente soviético había permanecido estacionario en el río Oder desde febrero, lo cual planteó otro problema. La explicación que dieron los soviéticos después de la guerra consistía en que sus flancos del norte y del sur se hallaban amenazados y era preciso despejar la zona. La secuencia de acontecimientos a partir de febrero de 1945 indica que Stalin no confiaba en que los británicos y los estadounidenses pudieran atravesar Alemania tan rápido como lo habían hecho, por lo que asumieron que tendrían un amplio margen de tiempo para llevar a cabo su conquista del este de Europa antes de dirigirse hacia el centro de Alemania. Era obvio que Stalin no consideraba Berlín como un punto importante, aunque no fue ésta la opinión que expresó a Eisenhower. Los ejércitos soviéticos se reorganizaron apresuradamente para lanzar una ofensiva sobre Berlín la primera semana de abril.

El invento de la La conspiración contra Hitler




Hitler tras el atentado de julio de 1944
El 20 de julio de 1944, el dictador alemán Adolf Hitler sufrió un atentado planeado por un grupo de oficiales cuando se encontraba en su cuartel general de Rastenburg (Prusia Oriental). Esta fotografía reproduce un instante inmediatamente posterior al fracasado intento de magnicidio del que Hitler salió prácticamente ileso, aunque aquí se le puede apreciar dolido por las heridas provocadas por el artefacto explosivo. De izquierda a derecha, en primer plano, aparecen Wilhelm Keitel, Hermann Wilhelm Goering, Hitler y Martin Bormann.

En el mes de julio, un grupo de oficiales y civiles alemanes decidieron que la eliminación de Hitler era la única posibilidad de poner fin a la guerra antes de que todo el territorio alemán fuera arrasado desde ambos frentes. Intentaron asesinarle el 20 de julio colocando una bomba en su cuartel general de Prusia Oriental. El artefacto explotó e hirió a algunos oficiales —varios fallecieron—, pero Hitler sólo sufrió heridas leves. A continuación, la Gestapo se encargó de perseguir a todo sospechoso de haber participado en la denominada conspiración de julio: Rommel se encontraba en esta lista, y optó por suicidarse. 

El invento de La cuarta fase: la victoria de los aliados durante la Segunda Guerra Mundial






Después de la batalla de Kursk persistía la duda sobre si las fuerzas soviéticas podrían lanzar una ofensiva con éxito en el verano. El 12 de agosto, Hitler ordenó que comenzaran las obras para la construcción de una barrera en el este, a lo largo del río Narva y los lagos Pskov y Peipus—detrás del grupo militar del Norte— y de los ríos Desna y Dniéper —detrás de los Grupos de ejércitos del Centro y el Sur. En la segunda mitad de dicho mes, la ofensiva soviética se expandió por el sur, a lo largo del río Donets, y por el norte, adentrándose en el sector del Grupo de ejércitos del Centro.
Hitler permitió al Grupo de ejércitos del Sur retirarse hasta el río Dniéper el 15 de septiembre; de lo contrario, lo más probable es que fuera aniquilado. Asimismo, ordenó a las tropas que destruyeran todo aquello que se encontrara en la zona oriental del río Dniéper y pudiera ser de alguna utilidad para el enemigo. Esta política sólo pudo llevarse a cabo parcialmente antes de que los soldados cruzaran el río a finales de mes; a partir de este momento se aplicó en todos los territorios cedidos a los rusos.
Las tropas alemanas no encontraron el más mínimo rastro de la barrera oriental al cruzar el río, y tuvieron que luchar desde el principio contra cinco cabezas de puente soviéticas. La orilla superior izquierda del río era la mejor línea defensiva que quedaba en la URSS, y los ejércitos rusos, mandados por Zhúkov y Vasilevski, lucharon encarnizadamente para impedir que el enemigo se hiciera fuerte en esta zona. Expandieron las cabezas de puente, cercaron al Ejército alemán en Crimea durante el mes de octubre, tomaron Kíev el 6 de noviembre y continuaron la ofensiva en invierno sin apenas interrupciones.
3.4.1
La Conferencia de Teherán
Los ‘Tres Grandes’ en Teherán (Irán)
De izquierda a derecha, el líder soviético Iósiv Stalin, el presidente de Estados Unidos Franklin Delano Roosevelt y el primer ministro británico sir Winston Churchill, reunidos en Teherán (Irán) en 1943 para elaborar la estrategia militar y la política europea de la posguerra. Se decidió invadir Francia en 1944, pese a la oposición de Churchill. Esta conferencia marcó el momento culminante de la alianza bélica entre el Este y el Oeste. Los dirigentes de estas tres grandes potencias pasaron a ser conocidos como los ‘Tres Grandes’.

A finales de noviembre, Roosevelt y Churchill viajaron a Teherán para mantener su primer encuentro con Stalin. El presidente y el primer ministro ya habían aprobado un plan —su nombre en clave era Overlord (‘Jefe Supremo’)— para lanzar una ofensiva cruzando el canal. Roosevelt estaba completamente a favor de llevar a cabo el proyecto a principios de 1944, tan pronto como las condiciones atmosféricas lo permitieran. Durante la Conferencia de Teherán, Churchill objetó que consideraba prioritaria la situación de Italia y las posibles nuevas campañas en los Balcanes y el sur de Francia, pero perdió la votación frente a Roosevelt y Stalin. La operación Overlord fue fijada para mayo de 1944. Una vez concluidas las conversaciones, el Estado Mayor Conjunto convocó a Eisenhower, que se encontraba en el Mediterráneo, para asignarle el mando del Cuartel General Supremo de las Fuerzas Expedicionarias Aliadas (Supreme Headquarters Allied Expeditionary Forces, SHAEF) con el fin de que organizara y llevara a cabo la invasión a través del canal.
La Conferencia de Teherán marcó el apogeo de la alianza entre el Este y el Oeste en tiempo de guerra. Stalin acudió a la reunión como un líder victorioso; la URSS estaba recibiendo grandes cantidades de ayuda en préstamos y arriendos procedentes de Estados Unidos a través de Múrmansk y el golfo Pérsico; y la decisión de emprender la operación Overlord satisfizo finalmente la demanda de un segundo frente, que tanto habían reclamado los soviéticos. A su vez, aumentó la tensión a medida que los ejércitos soviéticos se fueron aproximando a las fronteras de algunos pequeños estados de Europa oriental. Stalin había roto las relaciones diplomáticas con el gobierno polaco en el exilio —con sede en Londres— e insistió en Teherán, tal y como lo había hecho anteriormente, en que la frontera soviético-polaca de la posguerra debería ser la establecida después de la derrota de Polonia ocurrida en 1939. Tampoco ocultó su irritación cuando Churchill propuso un ataque británico y estadounidense sobre los Balcanes.
3.4.2
Los preparativos de los alemanes para la operación Overlord
Hitler esperaba una invasión por el noroeste de Europa en la primavera de 1944, y la recibió como una oportunidad de ganar la guerra. De este modo, podría lanzar a todas sus fuerzas, la mitad de las cuales se encontraba en el frente occidental, contra la URSS. En noviembre de 1943 comunicó a sus comandantes del frente oriental que no recibirían más refuerzos hasta que se rechazara la invasión.
Los soviéticos lanzaron una ofensiva en enero de 1944 que levantó el sitio de Leningrado, y obligaron al Grupo de ejércitos del Norte a retroceder hasta la línea del río Narva y el lago Peipus. Allí, los alemanes encontraron refugio en un segmento de la barrera oriental en el que se había iniciado la fortificación. Recibían sucesivos ataques por el flanco meridional; el último, que tuvo lugar en marzo y abril, empujó a los alemanes hacia la amplia zona que se extiende entre las lagunas de Pripiat y el mar Negro, alejados de todo excepto de algunas franjas de territorio soviético. Después de que una embarcación no consiguiera rescatarles en Sebastopol, la mayor parte de los 150.000 alemanes y rumanos fallecieron o fueron capturados por el enemigo en mayo. Por otro lado, se habían fabricado suficientes carros de combate y armas para equipar a las nuevas divisiones del frente occidental y reemplazar a algunas de las perdidas en el este; las fuerzas aéreas disponían de un 40% más de aviones que el año anterior en esa misma época; por último, la producción de petróleo sintético durante el tiempo de guerra alcanzó en abril de 1944 su máximo.
3.4.3
El desembarco de Normandía
Desembarco de Normandía










Invasión de Normandía
El 6 de junio de 1944, una fuerza de 176.000 soldados aliados, formada principalmente por británicos, estadounidenses y canadienses, tomó al asalto las playas de Normandía (en el norte de Francia). En el ‘Día D’, como fue denominado por los aliados, se produjo la mayor invasión por mar de la historia. Los alemanes no descubrieron esta operación a tiempo, puesto que esperaban que el ataque se llevara a cabo más al norte, cerca de Calais, en la zona más estrecha del canal de la Mancha. Opusieron una gran resistencia, pero al concluir el día, las cinco playas habían sido conquistadas por los aliados.

El 6 de junio de 1944, el Día D, el I Ejército de Estados Unidos, dirigido por el general Omar Nelson Bradley, y el II Ejército británico, mandado por el general Miles C. Dempsey, establecieron cabezas de playa en Normandía, la costa francesa del canal de la Mancha. La resistencia de los alemanes fue firme, y las bases militares para los ejércitos aliados no eran tan buenas como se había esperado. La enorme superioridad aérea de los aliados en el norte de Francia impidió a Rommel movilizar a sus limitadas reservas. Además, Hitler estaba convencido de que el desembarco de Normandía era una estratagema y que la invasión principal tendría lugar al norte del río Sena. Por este motivo, se negó a dejar partir a las divisiones que se encontraban allí e insistió en que llegaran refuerzos de otras zonas distantes. A finales de junio, Eisenhower disponía de 850.000 hombres y 150.000 vehículos en Normandía.
3.4.4
La reconquista soviética de Bielorrusia
No se produjeron acciones en el frente oriental alemán durante las tres primeras semanas de junio de 1944. Hitler estaba seguro de que los soviéticos lanzarían una ofensiva en verano, y tanto él como sus asesores militares opinaban que provendría del flanco meridional. Después de la batalla de Stalingrado, los rusos habían centrado sus esfuerzos en esta zona y los alemanes creían que Stalin deseaba ansiosamente adentrarse en los Balcanes. Aunque el Grupo de ejércitos del Centro controlaba Bielorrusia—la única gran extensión de territorio soviético que seguía en poder de los alemanes—, y las señales de una concentración de tropas soviéticas junto al grupo militar se multiplicaron en junio, los alemanes no pensaron que existiera un peligro real. El 22 y 23 de junio, cuatro grupos del Ejército soviético —dos de ellos dirigidos por Zhúkov y otros dos por Vasilevski— atacaron al Grupo de ejércitos del Centro. Hacia el 3 de julio, cuando las fuerzas de avance soviéticas que procedían del noreste y el sureste se reunieron en Minsk, la capital de Bielorrusia, el Grupo de ejércitos del Centro había perdido los dos tercios de sus divisiones. Los frentes de Zhúkov y Vasilevski habían avanzado unos 300 km en la última semana. El mando soviético celebró el 17 de julio un desfile que duró un día a través de las calles de Moscú, en el que participaron 57.000 prisioneros alemanes, entre ellos, 19 generales.

La Conferencia de Casablanca durante la Segunda Guerra Mundial




Desde el 14 hasta el 24 de enero de 1943, Roosevelt, Churchill y los miembros de sus respectivos estados mayores se reunieron en Casablanca con el objetivo de delinear la estrategia del periodo posterior a la campaña del norte de África. Los altos mandos estadounidenses deseaban llevar a cabo la ofensiva a través del canal de la Mancha. Los británicos, representados por el elocuente Churchill, defendían las ventajas de concentrarse en los territorios que podían conseguirse en el Mediterráneo, Sicilia y la península Itálica. Roosevelt apoyó a los británicos; los militares de Estados Unidos sólo consiguieron (varios meses después) que no se destinaran más tropas a la zona del Mediterráneo y que se fueran reuniendo fuerzas en Inglaterra para llevar a cabo el ataque del canal en 1944. Roosevelt sorprendió también a su alto mando cuando anunció que no se aceptaría ningún acuerdo que no fuera la rendición incondicional de las potencias del Eje. El propósito de esta política era tranquilizar a los rusos, que tendrían que esperar al menos otro año para que se abriera un segundo frente consistente, pero es probable que también fortaleciera la resistencia del Eje.
3.3.7
Los bombardeos aéreos sobre Alemania
Los británicos y estadounidenses decidieron en Casablanca iniciar una ofensiva aérea sobre Alemania como preludio del pospuesto ataque sobre el canal de la Mancha. En esta ocasión estaban de acuerdo sobre el momento en el que realizarla, pero no en el método. Los británicos, como resultado de su desalentadora experiencia con los bombardeos diurnos a comienzos de la guerra, habían construido bombarderos pesados, los Lancaster y los Halifax, para los ataques nocturnos sobre un área. Los estadounidenses creían que sus Flying Fortresses B-17 y los Liberators B-24 estaban suficientemente armados y blindados; estaban provistos de visores de bombardero que garantizaban la precisión necesaria para volar de día y alcanzar blancos muy pequeños. Los británicos hicieron una demostración de su técnica en cuatro ataques realizados sobre Hamburgo a finales de julio de 1943; gran parte de la ciudad fue destruida por el fuego y fallecieron 50.000 personas. La pérdida de aviones y tripulación estadounidenses fue aumentando a medida que las naves se adentraban en Alemania.
3.3.8
La batalla de Kursk
Envío de tanques a la URSS
Las fuerzas de Gran Bretaña y Estados Unidos recorrieron grandes distancias para proporcionar material de guerra a su aliado soviético. Los convoyes marítimos que transportaban este material seguían una peligrosa vía: atravesaban el Atlántico norte y el océano Ártico hasta llegar a los puertos de Múrmansk y Arjanguelsk; sufrieron grandes pérdidas debido a los ataques alemanes. No obstante, estos envíos permitieron a los soviéticos alcanzar la victoria en Kursk y otros puntos.

Antes de que concluyera la lucha en el frente oriental en marzo de 1943, Hitler era consciente de que no podría iniciar otra campaña en verano y propuso la creación de una barrera fortificada en este frente, similar a la que se estaba construyendo en el Atlántico a lo largo de la costa occidental europea. Sin embargo, la larga retirada del invierno había acortado la línea de batalla lo suficiente como para que pudiera disponer de dos ejércitos más. Asimismo, dejó una gran bolsa hacia el oeste, alrededor de la ciudad de Kursk. Hitler no quería dejar pasar la oportunidad de realizar una nueva maniobra envolvente.
Después de aguardar durante tres meses a que los nuevos carros de combate abandonaran la línea de concentración, Hitler dio la orden para que comenzara la batalla de Kursk el 5 de julio; atacó por el norte y el sur a través del extremo oriental de la bolsa. Zhúkov y Vasilevski también habían puesto sus miras en Kursk y reforzaron las tropas de los alrededores de la ciudad. Los rusos y los alemanes libraron hasta el 12 de julio la mayor batalla de carros de combate de la guerra. Hitler canceló la operación debido a que los estadounidenses y británicos habían arribado a Sicilia y era preciso transferir divisiones a esta zona. A partir de este momento, fueron los soviéticos los que tomaron la iniciativa estratégica en el este.
3.3.9
La invasión de Italia
Pietro Badoglio
En calidad de primer ministro italiano, en septiembre de 1943 el mariscal Pietro Badoglio firmó un armisticio con los aliados que combatían a las fuerzas del Eje durante la II Guerra Mundial. En esta fotografía aparece (sentado, en el centro) en la ciudad italiana de Brindisi leyendo el 13 de octubre siguiente la declaración de guerra hecha por su gobierno a los alemanes, en presencia del general estadounidense Maxwell Taylor (a su derecha, sentado).

El 10 de julio desembarcaron en Sicilia tres divisiones estadounidenses, una canadiense y tres británicas. Fueron adentrándose en la isla desde las cabezas de playa de la costa meridional durante cinco semanas; se enfrentaron a cuatro divisiones italianas y dos alemanas y vencieron a la última resistencia del Eje el 17 de agosto. Mientras tanto, Mussolini había sido expulsado del poder el 25 de julio, y el gobierno italiano inició una serie de negociaciones que concluyeron con un armisticio firmado en secreto el 3 de septiembre y hecho público el 8 de ese mes.
El 3 de septiembre, las fuerzas del VIII Ejército británico de Montgomery cruzaron el estrecho de Messina desde Sicilia y llegaron al extremo sur de la península italiana. El V Ejército de Estados Unidos, dirigido por el general Mark W. Clark, desembarcó cerca de Salerno el 9 de septiembre; hacia el 12 de octubre, las fuerzas británicas y estadounidenses habían establecido una sólida línea a lo largo del país que se extendía desde el río Volturno, situado al norte de Nápoles, hasta Termoli, en la costa adriática. La rendición de los italianos no representó grandes ventajas militares para los aliados; a finales de año los alemanes les contuvieron en la Línea Gustav, a unos 100 km al sur de Roma. El desembarco realizado en Anzio el 22 de enero de 1944 no consiguió debilitar la Línea Gustav, firmemente asentada en el río Liri y Montecassino.
3.3.10
La estrategia aliada contra Japón
La táctica desplegada en la guerra contra Japón durante 1943 atravesó varias fases. En la primera de ellas el objetivo era establecer bases en la costa de China mediante los avances de las fuerzas británicas y chinas a través de Birmania y el este de China, y los progresos de los estadounidenses en las islas del centro y suroeste del Pacífico hasta Taiwan y China. A mediados de año parecía evidente que ni los británicos ni los chinos iban a cumplir con su cometido. Por lo tanto, sólo quedaban dos fuerzas de ataque estadounidenses. Su objetivo continuaba siendo Formosa y la costa de China.
3.3.11
Los progresos de Estados Unidos en el Pacífico
Las tropas estadounidenses reconquistaron Attu (en las islas Aleutianas) en un duro combate de tres semanas que comenzó el 23 de mayo (los japoneses evacuaron Kiska antes de que las fuerzas de Estados Unidos y Canadá desembarcaran allí en agosto). Las principales acciones tuvieron lugar en el suroeste del Pacífico. Los estadounidenses y neozelandeses, dirigidos por el almirante William Halsey, atravesaron las Salomón y tomaron Nueva Georgia en agosto y la amplia cabeza de playa de Bougainville en noviembre. Los australianos y estadounidenses que estaban a las órdenes de MacArthur hicieron retroceder a los japoneses a lo largo del la costa oriental de Nueva Guinea y tomaron Lae y Salamaua en septiembre. La misión encomendada a MacArthur y Halsey era conquistar Rabaul. Los desembarcos realizados en el cabo Gloucester (Nueva Bretaña) en diciembre, en las islas del Almirantazgo en febrero de 1944 y en la isla Emirau en marzo del mismo año consiguieron que Rabaul quedara aislado.
El ataque en la zona central del Pacífico se inició posteriormente. En este área, sin embargo, las islas estaban separadas por grandes extensiones de mar, y los desembarcos requerían el apoyo de la fuerza naval, concretamente de portaaviones, de los que hasta finales de 1943 las fuerzas contrarias al Eje no dispuso en número suficiente.
Los primeros desembarcos tuvieron lugar en Makin (islas Gilbert) y Tarawa en noviembre de 1943. La conquista de los atolones de Kwajalein y Eniwetok (islas Marshall), emprendida en febrero de 1944, resultó menos costosa, pero fue necesario intensificar el bombardeo preliminar y emplear un mayor número de vehículos anfibios capaces de cruzar los arrecifes de los alrededores.

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