Sistema industrial





Sistema industrial
División del trabajo en la industria
La división del trabajo es un principio básico de la industrialización. En la división de trabajo, cada trabajador es asignado a un cometido diferente, o fase, en el proceso de fabricación, y como resultado, la producción total aumenta. Como muestra la ilustración, si una persona realiza las cinco fases en la fabricación de un producto puede hacer una unidad al día. Cinco trabajadores, cada uno especializado en una de las cinco fases, pueden hacer 10 unidades en el mismo tiempo.

Sistema industrial, acuerdo laboral en el que una serie de personas cooperan para producir bienes de consumo. Hoy en día, el término industria se emplea normalmente para referirse a un gran establecimiento que emplea a muchas personas para la producción en serie de bienes de consumo o industriales. Sin embargo, el sistema industrial existe desde hace mucho tiempo.
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HISTORIA
Se han descubierto alfarerías en Grecia y Roma. En varias zonas del Imperio romano las fábricas producían cristalería, artículos de bronce y otros productos similares, elaborados tanto para la exportación como para el consumo interno. En la edad media, en las ciudades de Antioquía y de Tiro existían grandes fábricas de seda; en Europa, durante la baja edad media se instalaron fábricas textiles en varios países, fundamentalmente en Italia, Flandes (la actual Bélgica), Francia e Inglaterra.
Durante el renacimiento los avances científicos, el contacto con el Nuevo Mundo y el desarrollo de nuevas rutas comerciales con el Lejano Oriente estimularon la actividad comercial y la demanda de bienes manufacturados, y de esta forma se promovió la industrialización. En Europa occidental, y concretamente en Inglaterra, durante los siglos XVI y XVII se crearon muchas fábricas para producir bienes tales como papel, armas de fuego, pólvora, hierro colado, vidrio, vestimentas, cerveza y jabón. Aunque en determinados establecimientos se utilizaban grandes máquinas, que funcionaban con sistemas hidráulicos en algunos lugares, los procesos industriales solían utilizar el trabajo como mano de obra y herramientas simples. A diferencia de las modernas fábricas mecanizadas con cadenas de montaje, las fábricas eran meramente grandes talleres en los que cada trabajador operaba independientemente. Tampoco eran las fábricas los lugares de producción habituales; aunque algunos trabajadores podían utilizar las herramientas de su patrón y trabajaban en su local, la mayor parte de la producción se llevaba a cabo siguiendo un sistema doméstico, mediante el cual los trabajadores recibían las materias primas, trabajaban en su casa, devolvían los artículos manufacturados y se les pagaba su trabajo.
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DESARROLLO DEL SISTEMA INDUSTRIAL
El sistema industrial, que en un momento dado reemplazó al sistema doméstico y se convirtió en el mecanismo típico de producción de las economías modernas, empezó a desarrollarse a finales del siglo XVIII, cuando una serie de inventos transformaron la industria textil británica marcando el inicio de la Revolución Industrial. Entre los inventos más importantes destacan la lanzadera volante patentada en 1733 por John Kay, la máquina de hilar spinning jenny de James Hargreaves, la máquina hiladora hidráulica (1769) de Richard Arkwright, la hiladora (1779) de Samuel Crompton y el telar mecánico (1785) de Edmund Cartwright. Estos inventos mecanizaron gran parte de los procesos manuales que se utilizaban para hilar y tejer y facilitaron la producción de textiles con mayor rapidez y más baratos. La mayoría de estas nuevas máquinas eran demasiado grandes y caras para que se utilizaran en los hogares, por lo que se hizo necesario el trasladar la producción a las fábricas.
Uno de los principales avances tecnológicos del principio de la Revolución Industrial fue la invención de la máquina de vapor. Cuando se mecanizaron por primera vez las fábricas textiles sólo se disponía de la energía hidráulica para hacer funcionar las máquinas y el propietario se veía obligado a situar la fábrica cerca de una fuente de agua, la cual, a veces, se encontraba en un área poco adecuada y lejos de la oferta de trabajo. Después de 1785, fecha en la que se instaló por primera vez una máquina de vapor en una fábrica de algodón, el vapor empezó a sustituir al agua como fuerza motriz. Los productores podían establecer fábricas más cercanas a la oferta de trabajo y a los mercados de bienes. El desarrollo de la locomotora y de los barcos de vapor a principios del siglo XIX permitió enviar los productos manufacturados hacia mercados lejanos más rápida y económicamente, y así se favoreció la industrialización.
El método de Arkwright para hilar fue introducido en los Estados Unidos en 1790 por Samuel Slater, quien estableció una fábrica en Pawtucket, Rhode Island. En 1814, en una fábrica de algodón de Waltham, Massachusetts, se combinaron por primera vez bajo el mismo techo todos los pasos de un proceso industrial; en esta fábrica el algodón llegaba como fibra en bruto y salía en forma de bienes manufacturados listos para su venta.
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PRODUCCIÓN EN SERIE
Los textiles, y concretamente los de algodón, fueron los principales productos manufacturados de principios del siglo XIX. En aquellos años se estaban inventando nuevas máquinas y técnicas que permitían extender el sistema fabril a otras industrias. El inventor norteamericano Eli Whitney, que promovió la producción de textiles en Estados Unidos al inventar la desmotadora en 1793, llevó a cabo otra contribución al menos igual de importante al sistema fabril al desarrollar la idea de utilizar partes recambiables para las armas. Estas partes recambiables, con las que Whitney empezó a experimentar en 1798, hicieron que en un determinado momento fuese posible utilizar la técnica de la cadena de montaje en vez de trabajar por encargos, y de reparar las armas rápidamente utilizando partes prefabricadas. La idea de los recambios se aplicó a la producción de relojes a partir de 1820. Posteriormente, en la década de 1850, en Waltham, Massachusetts, se utilizaron por primera vez máquinas automáticas para producir relojes en serie en una única fábrica. Así, a mediados del siglo XIX, las fábricas estadounidenses habían empezado a desarrollar el aspecto más destacable del sistema de producción moderno: la fabricación en serie de productos homogéneos.
La industria del vestido se revolucionó con la máquina de coser y experimentó una tremenda expansión durante la década de 1860. Espoleadas por la urgente demanda de uniformes durante la Guerra de la Independencia norteamericana, las fábricas de vestidos desarrollaron tallas en serie, un requisito indispensable para la producción en serie de vestidos. Al mismo tiempo, la demanda militar de zapatos favoreció la creación de una máquina para coser zapatos que permitía la producción en cadena de calzado.
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DESARROLLOS MODERNOS
Cuando empezó el siglo XX el sistema fabril predominaba en Estados Unidos y en gran parte de Europa occidental. Su mayor desarrollo en Europa se alcanzó en Alemania, Inglaterra, Holanda y Bélgica, que se convirtieron fundamentalmente en importadores de alimentos y materias primas y en exportadores de bienes manufacturados. En 1913 Henry Ford, el pionero fabricante de motores, realizó una enorme contribución a la difusión del sistema fabril cuando introdujo las técnicas de las cadenas de montaje en la producción de coches en la fábrica de motores Ford. Con el tiempo, el sistema fabril se extendió a Oriente, donde la mano de obra barata atraía al capital de los países industrializados de Occidente. Japón, que inició su industrialización a finales del siglo XIX, se convirtió rápidamente en una de las principales potencias industriales de Asia y en un serio competidor para los países occidentales.
El desarrollo del sistema fabril tiende, en general, hacia fábricas con mayores inversiones de capital por trabajador. Sin embargo, mediada la década de 1980 muchas fábricas occidentales empezaron a padecer serios problemas en las industrias manufactureras, especialmente en lo que concierne a la producción de textiles, aceros, coches, maquinaria y equipos electrónicos. Una de las principales preocupaciones era la proliferación de importaciones foráneas baratas. Los recortes en estas industrias han conllevado una reestructuración de los negocios y cierre de fábricas, con las consiguientes pérdidas de empleos e incluso la ruina económica de algunas regiones. Esto es el reflejo del desplazamiento del sistema fabril hacia países en desarrollo, donde los costes laborales son más baratos.
Otras tendencias importantes han sido la ascensión a posiciones de liderazgo de gestores profesionales que analizan la organización y el funcionamiento de las fábricas desde una óptica científica, y el desarrollo y utilización de equipos cada vez más sofisticados en el funcionamiento de las fábricas. Algunas máquinas, con la ayuda de ordenadores, semiconductores, robots y otras innovaciones tecnológicas de la segunda mitad del siglo XX, se autocontrolan de tal manera que se puede hacer funcionar una fábrica empleando a muy pocos trabajadores para manejar los paneles de control. Este método de producción ha implicado muchos cambios económicos, que pueden ser tan importantes como los que se derivaron de la Revolución Industrial.
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CONDICIONES LABORALES EN LAS FÁBRICAS
La introducción del sistema fabril tuvo importantes repercusiones en las relaciones sociales y en las condiciones de vida. Antaño, tanto el señor feudal como el maestro de un gremio asumían responsabilidades respecto al bienestar de los siervos, aprendices y jornaleros que trabajaban para ellos. Por el contrario, los propietarios de las fábricas consideraban que quedaban liberados de sus obligaciones hacia sus empleados con el mero pago de los salarios; así, casi todos los propietarios adoptaron una actitud impersonal hacia los trabajadores de sus fábricas. Esto se debía, en parte, a que no se requería una preparación o una fuerza especial para manejar las nuevas máquinas de las fábricas, y los propietarios de las primeras industrias, que solían estar más interesados en una mano de obra barata que en la cualificación de sus trabajadores, empleaban a mujeres y niños, que eran contratados con salarios menores que los hombres. Estos empleados mal pagados tenían que trabajar hasta dieciséis horas diarias y estaban sometidos a presiones, incluso a castigos físicos, en un intento de que acelerasen la producción. Puesto que ni las máquinas ni los métodos de trabajo estaban diseñados en aras de la seguridad, las mutilaciones y los accidentes mortales eran frecuentes. En 1802 la explotación de niños pobres provocó la primera legislación sobre la producción fabril en Inglaterra. Aquella ley, que limitaba la jornada laboral infantil a doce horas, y otras disposiciones posteriores que regulaban el trabajo infantil no fueron rigurosamente aplicadas.
Los trabajadores de las primeras ciudades obreras no estaban en condiciones de luchar por sus propios intereses contra los propietarios de las fábricas. Las primeras fábricas de algodón se establecieron en pequeños pueblos en los que todas las tiendas y todos los habitantes dependían de la fábrica para vivir. Pocos eran los que se atrevían a desafiar la voluntad de la persona que poseía la fábrica y que controlaba la vida de los trabajadores tanto dentro como fuera del trabajo. Las largas horas de trabajo y los bajos salarios evitaban que el trabajador dejara el pueblo o pudiera ser influenciado desde fuera. Después, cuando las fábricas se establecieron en poblaciones más grandes, las desventajas de las ciudades obreras dieron lugar a aberraciones tales como la explotación en las fábricas y los barrios proletarios. Además, el fenómeno de los ciclos económicos empezaba a surgir, sometiendo a los trabajadores a la amenaza periódica del desempleo.
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REFORMAS Y CAMBIOS
A principios del siglo XIX las condiciones de vida de los trabajadores en el sistema fabril habían despertado la inquietud de algunos propietarios. Uno de los que abogaban por las reformas era Robert Owen, un capitalista británico propietario de una fábrica de algodón, que se había hecho a sí mismo. Owen quiso dar ejemplo transformando un pequeño pueblo obrero de Escocia llamado New Lanark en una comunidad industrial modélica entre 1815 y 1828. En New Lanark los salarios eran más elevados y se trabajaban menos horas, los niños permanecían lejos de las fábricas e iban a la escuela, las casas de los empleados eran las mejores de la época y, aún así, la fábrica conseguía sustanciosos beneficios. En esta época se estaban empezando a desarrollar los modernos sindicatos en las islas Británicas y Owen intentó organizarlos en un único movimiento nacional. Su objetivo era mejorar las condiciones de vida de los trabajadores, así como provocar reformas sociales y económicas fundamentales. Su interés por las crecientes diferencias entre capitalistas y trabajadores era compartido por teóricos de la economía como los franceses Charles Fourier, Claude Henri de Saint-Simon y Pierre Joseph Proudhon y los alemanes Karl Marx y Friedrich Engels, cada uno de los cuales analizó los procesos de la moderna sociedad industrial y plantearon reformas industriales y sociales.
Con el tiempo, las protestas organizadas obligaron a los capitalistas a corregir algunos de los abusos más graves. Los trabajadores se manifestaban y lograron obtener el derecho al voto y crearon partidos políticos y sindicatos de trabajadores. Los sindicatos, no sin muchas luchas y contratiempos, consiguieron importantes concesiones de los empresarios y de los gobiernos, además del derecho a organizarse y representarse a sí mismos en las negociaciones, y los aspectos y problemas relacionados con el sistema fabril pasaron a formar parte prominente de las modernas formulaciones de la teoría económica y política, enmarcadas en la disciplina de las relaciones laborales. En la Unión Soviética, China y otros estados comunistas, la fábrica se convirtió en la unidad política, social y, también, industrial. No obstante, los abusos del sistema fabril siguen prevaleciendo en muchos países en desarrollo.
Una de las consecuencias importantes, a menudo olvidada, del sistema fabril es que facilitó la emancipación de la mujer. La fábrica, al proporcionar a las mujeres la ocasión de ganar un salario, les permitió ser económicamente independientes. Así, la industrialización empezó a cambiar las relaciones familiares y la situación económica de la mujer.
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LA INSPECCIÓN DE LAS FÁBRICAS
La inspección de las fábricas por parte de instituciones sociales empezó en Inglaterra a principios del siglo XIX, como respuesta a las protestas públicas por las condiciones laborales de las mujeres y los niños trabajadores. Posteriormente, en todos los lugares donde se difundió el sistema fabril los gobiernos adoptaron reglamentos contra las condiciones de insalubridad y de peligrosidad. Así, se unificó un código regulador de las fábricas en todos los países industrializados. Estos códigos establecían restricciones al trabajo infantil y limitaban las horas de trabajo, regulaban las condiciones sanitarias y la instalación de medidas de seguridad y reforzaban las reglas sobre seguridad, la vigilancia médica, la ventilación adecuada, la eliminación de la explotación en las fábricas y la puesta en práctica del salario mínimo. Una institución reguladora importante fue la Asociación Internacional para la Inspección de las Fábricas, creada en 1886 en Canadá y catorce estados de Estados Unidos. La Organización Internacional del Trabajo, en cooperación primero con la Sociedad de Naciones y después con las Naciones Unidas, unificó los reglamentos sobre las condiciones en las fábricas de todo el mundo, aunque no se ha llegado a garantizar la aplicación de estas medidas.

Sistema experto





Sistema experto
Sistema experto, tipo de programa de aplicación informática que adopta decisiones o resuelve problemas de un determinado campo, como las finanzas o la medicina, utilizando los conocimientos y las reglas analíticas definidas por los expertos en dicho campo. Los expertos solucionan los problemas utilizando una combinación de conocimientos basados en hechos y en su capacidad de razonamiento. En los sistemas expertos, estos dos elementos básicos están contenidos en dos componentes separados, aunque relacionados: una base de conocimientos y una máquina de deducción, o de inferencia. La base de conocimientos proporciona hechos objetivos y reglas sobre el tema, mientras que la máquina de deducción proporciona la capacidad de razonamiento que permite al sistema experto extraer conclusiones. Los sistemas expertos facilitan también herramientas adicionales en forma de interfaces de usuario y los mecanismos de explicación. Las interfaces de usuario, al igual que en cualquier otra aplicación, permiten al usuario formular consultas, proporcionar información e interactuar de otras formas con el sistema. Los mecanismos de explicación, la parte más fascinante de los sistemas expertos, permiten a los sistemas explicar o justificar sus conclusiones, y también posibilitan a los programadores verificar el funcionamiento de los propios sistemas. Los sistemas expertos comenzaron a aparecer en la década de 1960. Sus campos de aplicación son la química, la geología, la medicina, la banca e inversiones y los seguros. 

Sistema cegesimal





Sistema cegesimal
Sistema cegesimal, sistema métrico decimal que utiliza el centímetro como unidad de longitud, el gramo como unidad de masa y el segundo como unidad de tiempo. Se deriva del sistema metro-kilogramo-segundo, o MKS, pero emplea algunas unidades especiales como la dina (para la fuerza) o el ergio (para la energía). Solía emplearse en los casos en que aparecían cantidades pequeñas en física o química, pero ha sido sustituido en gran medida por el Sistema Internacional de unidades.

Sistema bicameral





Sistema bicameral
Sistema bicameral, sistema legislativo en el que el poder recae sobre dos cámaras, que deben aprobar de manera conjunta un proyecto de ley para que éste pueda ser promulgado. Durante el siglo XIX, la existencia de un sistema bicameral (en la mayoría de los casos) ofrecía matices conservadores, pues la cámara alta (conocida en muchos países como Senado) era una supervivencia de la sociedad estamental, destinada a frenar posibles radicalizaciones legislativas de la cámara baja, cuyos miembros eran elegidos (en mayor o menor grado) por los ciudadanos, mientras que los miembros de la cámara alta pertenecían a la nobleza, por lo general debían tener más edad, y solían ser altos cargos (obispos y jefes militares) cuyo desempeño llevaba implícito ocupar un puesto en la cámara legislativa. Este carácter conservador —que aún se mantiene en algunos países— se perdió cuando la cámara alta fue formada por miembros elegidos siguiendo un criterio territorial, que representan estados, provincias u otras subdivisiones políticas, y a veces desempeñan su cargo por un tiempo mayor que el de los miembros de la cámara baja, lo que en teoría, proporcionaría mayor experiencia legislativa necesaria para impedir una legislación poco acertada. La cámara baja suele estar formada por miembros escogidos en función de la población, ya que cada miembro representa a un número igual de ciudadanos mientras que no existe esa representación proporcional en el caso de los miembros de la cámara alta. Un ejemplo típico de sistema bicameral podría ser el Congreso de los Estados Unidos, formado por un Senado, que constituye la cámara alta, y una Cámara de Representantes, que representa la cámara baja. En todo el mundo los parlamentos nacionales están repartidos más o menos por igual entre sistemas bicamerales y unicamerales. Así España cuenta con una cámara baja (Congreso de los diputados) y una cámara alta (Senado).
En América Latina los actuales sistemas de representación política incluyen la existencia de dos cámaras (Parlamento y Senado) elegidos por sufragio universal entre todos los ciudadanos, en Argentina, Chile, Uruguay, Perú, Colombia, Venezuela y México. En centroamérica y Ecuador son unicamerales.

Sistemas de afinación





Sistemas de afinación
Sistemas de afinación, sistemas teóricos o prácticos para determinar la correcta afinación de los intervalos de una escala. Dado que existe cierto retardo hasta que el oído reconoce dos notas como un intervalo dado, los conceptos culturales de tono o intervalo varían. Por ejemplo, tanto el intervalo de 200, como el de 204 y el de 182 cents se oyen como tonos enteros (1.200 cents equivalen a una octava).
En los intervalos que concuerdan mucho, las frecuencias de las ondas sonoras de las notas superior e inferior se conforman a una relaciones matemáticas simples, como son 2:1 (octava), 5:4 (tercera mayor) o 3:2 (quinta). Esta última relación, la quinta justa, es la base de la afinación pitagórica, usada en la antigua Grecia, la antigua China, los países islámicos en la edad media y la Europa medieval. Cuando se afina una serie de quintas, comenzando por fa, se producen las siete notas de la escala de do mayor, fa, sol, la, si, do, re y mi, y después las cinco notas fa # do # sol # re # la #, y finalmente mi # y si # (teóricamente idénticas a fa y do, de donde proviene el término de ciclo de quintas para esta serie). No obstante, el si # pitagórico es ligeramente superior al do inicial, lo que hace que el sistema sea inservible para los instrumentos con trastes o teclas. Es más, las terceras, más altas que la tercera natural, resultan muy disonantes. El sistema funciona mejor en el caso de melodías sin armonizar como al cantar o tocar cualquier instrumento de tono ajustable.
En el sistema de afinación conocido como entonación justa hay algunos intervalos que se derivan de las quintas puras mientras que otros lo hacen de las terceras puras. Aunque sobre todo es un sistema teórico que produce acordes eufónicos, tiene grandes desventajas, como la presencia de una quinta fuera de tono (re-la).
Desde los tiempos antiguos estas escalas ideales se temperaban, es decir, se ajustaban ligeramente cuando se tenía que utilizar un instrumento de traste o de tecla. En el temperamento de medio tono, popular durante el barroco (aproximadamente entre 1600 y 1750), varias series de cuatro quintas ligeramente más bajas que la quinta pura daban como resultado unas terceras mayores puras en las partes más utilizadas de la escala de do mayor. Uno de los intervalos (el formado entre re # y sol #), llamado del lobo, siempre estaba desafinado. Excepto su uso para efectos especiales, la modulación (el cambio de tonalidad) se limitaba a las tonalidades más cercanas a do mayor. Con el desarrollo de los estilos musicales de finales del siglo XVIII, los compositores se interesaron cada vez más en el sistema temperado, un método que se adoptó de forma gradual a lo largo de las primeras décadas del siglo XIX. En el sistema temperado, la octava se divide en doce intervalos equidistantes. Ello significa que todas las quintas estarán algo desafinadas a la baja por igual, de modo que el si # es idéntico a do una vez que se completa el ciclo o círculo de quintas. La tercera mayor es algo más alta, pero dentro de unos límites aceptables. El rasgo más importante del sistema temperado es que se pueden utilizar todas las tonalidades, incluso las más alejadas de do; es posible cualquier modulación. Ello resultaba fundamental para el desarrollo del cromatismo y la complejidad armónica características de la música compuesta desde mediados del siglo XVIII hasta nuestros días.

Real Academia Española





Real Academia Española
Real Academia Española
Fachada de la Real Academia Española, en la madrileña calle Felipe IV. El edificio que la sirve de sede fue proyectado para dicho fin por el arquitecto Miguel Aguado de la Sierra y resultó inaugurado como tal el día 1 de abril de 1894. Hasta entonces, esta institución, fundada en 1713, había tenido sus dependencias en distintos lugares.

Real Academia Española, institución cultural española fundada en 1713 por un grupo de ilustrados que, reunidos en torno a Juan Manuel Fernández Pacheco, marqués de Villena, concibieron la idea de crear una academia dedicada, como la Academia Francesa, a trabajar al servicio del idioma español. El rey Felipe V aprobó al año siguiente la constitución de la Academia Española y la colocó bajo su “amparo y Real Protección”.
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FINALIDAD
En la conciencia de que la lengua española había llegado a un momento de perfección suma, fue propósito de la Real Academia “fijar las voces y vocablos de la lengua castellana en su mayor propiedad, elegancia y pureza”. Se representó tal finalidad con un emblema formado por un crisol puesto al fuego, con la leyenda Limpia, fija y da esplendor. Nació, por tanto, la institución como un centro de trabajo eficaz, según decían los fundadores, “al servicio del honor de la nación”. Esta vocación de utilidad colectiva se convirtió en la principal seña de identidad de la Academia Española, diferenciándola de otras academias que habían proliferado en los siglos de oro y que estaban concebidas como meras tertulias literarias de carácter ocasional.
Desde muy pronto vio la Academia reconocida su autoridad en materia lingüística sobreviviendo a los más difíciles avatares históricos; ante todo, porque responde a una necesidad permanente, como es la de regular una lengua de tan amplia extensión como la española; también, porque ha servido a esta necesidad al margen de ideologías políticas; y, sin duda, porque ha ido adaptando su funcionamiento a los tiempos que le ha tocado vivir aunque sin renunciar nunca a lo valioso de la tradición.
Así, en los nuevos estatutos aprobados en 1993, se consideró necesario supeditar el antiguo lema fundacional -Limpia, fija y da esplendor- al objetivo superior de trabajar al servicio de la unidad del idioma. El artículo primero establece, en tal sentido, que la Academia “tiene como misión principal velar porque los cambios que experimente la lengua española en su constante adaptación a las necesidades de sus hablantes no quiebren la esencial unidad que mantiene en todo el ámbito hispánico”.
De esta forma quedaba sancionado un compromiso que la Academia había asumido ya desde el siglo XIX. Cuando se produjo la independencia de las provincias ultramarinas, promovió la Real Academia Española el nacimiento de academias correspondientes en cada una de las jóvenes repúblicas hispanoamericanas. Esta decisión no estuvo motivada por un interés político, sino por una consideración de orden muy superior: el hecho de que los ciudadanos de todas esas naciones tienen por patria común una misma lengua y comparten el patrimonio de una misma literatura.
A las diecinueve academias hispanoamericanas se añadieron la Academia Filipina de la Lengua Española y la Academia Norteamericana de la Lengua Española. Estas veintiuna academias constituyen con la Real Academia Española la Asociación de Academias de la Lengua Española, fundada en 1951 en el marco del I Congreso de Academias celebrado en México. La Asociación es el órgano de colaboración de todas ellas en la promoción de una política lingüística panhispánica. Esta política, plasmada en numerosos proyectos de trabajo conjunto, fue galardonada en el año 2000 con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, concedido a la Real Academia Española y a la Asociación de Academias de la Lengua Española.
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COMPOSICIÓN Y FUNCIONAMIENTO
Desde su fundación, la Academia ha estado integrada por relevantes cultivadores de la lengua española en sus distintos ámbitos y ha ido reflejando en su composición la evolución de la sociedad. En la actualidad está formada por cuarenta y seis académicos de número, que ocupan, siguiendo las letras del alfabeto, los sillones de mayúsculas y minúsculas. La corporación elige en España académicos correspondientes que colaboran con ella en los estudios lingüísticos de cada una de las regiones. Existen también académicos correspondientes extranjeros. Además, todos los miembros de las academias hispanoamericanas y de la norteamericana y la filipina, por el mero hecho de serlo, se convierten en correspondientes de la Real Academia Española y pueden participar por ello en las sesiones que esta celebra. En los académicos honorarios se reconoce el mérito de una labor a favor de la lengua española.
La unidad del idioma se sustenta en tres grandes códigos: el código léxico, cifrado en el diccionario; el morfológico y sintáctico, regulado en la gramática, y el ortográfico, que se concreta en la ortografía.
Para mantener actualizados esos tres códigos trabaja la Real Academia Española en estrecha colaboración con las veintiuna academias hermanas, y con el apoyo de casi un centenar de filólogos integrados en el Instituto de Lexicografía. La Academia realiza su tarea lexicográfica de forma colegiada. Todas las cuestiones se estudian en comisiones especializadas -gramática y, en el campo léxico, ciencias humanas, vocabulario científico y técnico, etimologías- y son aprobadas en última instancia por el pleno o sus comisiones delegadas. La Real Academia Española no adopta ninguna decisión en materia lingüística sin el consenso de todas las academias de América y Filipinas, cuya opinión canaliza la Comisión Permanente de la Asociación de Academias de la Lengua Española.
Aunque las distintas comisiones académicas se reúnen a lo largo de la semana, desde los primeros tiempos es el jueves el día académico por excelencia, ya que tiene lugar la sesión plenaria a la que acuden todos los miembros de la corporación. Allí se examinan y deciden todas las cuestiones debatidas y los asuntos generales de la Academia. Muchos de ellos han sido previamente estudiados por la Junta de Gobierno, órgano rector que integran el director, el vicedirector, el secretario, el vicesecretario, el tesorero, el bibliotecario, el censor y dos vocales adjuntos.
Para sostener económicamente toda su actividad cuenta la Real Academia Española con una ayuda presupuestaria del Estado, que se completa con la aportación proveniente de la Fundación Pro Real Academia Española. Esta fue constituida el 20 de octubre de 1993 por iniciativa y con el apoyo de todas las comunidades autónomas del Estado, de muchas empresas y de particulares, y cuenta con la presidencia de honor del rey Juan Carlos I, quien, a su vez, ejerce por mandato constitucional el alto patronazgo de la Academia. La Fundación Pro Real Academia Española tiene como objetivo esencial canalizar la ayuda de la sociedad a la Academia para que esta pueda desarrollar con eficacia la función de servicio a la lengua española que tiene encomendada.
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ACTIVIDADES Y PROYECTOS
La Academia cumplió su propósito primero de hacer un diccionario componiendo en muy poco tiempo los seis volúmenes del Diccionario de autoridades, que vieron la luz entre 1726 y 1739. A pesar del éxito de la obra, de la segunda edición solo llegó a publicarse el primer tomo en 1770, y la corporación optó por editar todo el diccionario en un solo volumen prescindiendo de los textos que documentaban las acepciones. Nació así, en 1780, la primera edición del Diccionario de la lengua española, que ha continuado su andadura hasta llegar a la vigésima segunda actual y que es considerado oficial en todo el mundo hispanohablante.
Además de ese diccionario oficial, la Academia ha publicado cuatro ediciones de un Diccionario manual e ilustrado de la lengua española, dos ediciones del Diccionario escolar, un Diccionario del Estudiante, dos tomos y dos fascículos del Diccionario histórico de la lengua española, así como numerosas ediciones de la Ortografía (desde 1741) y la Gramática (a partir de 1771).
La Real Academia Española vive hoy uno de sus momentos de máxima actividad, debido al profundo proceso de renovación provocado por la aplicación de las técnicas informáticas a todos los trabajos que se desarrollan en su seno.
El núcleo básico de este proceso ha sido la construcción del Banco de datos del español, acometida en 1995 con los métodos más modernos de la ingeniería lingüística. Está formado en la actualidad por más de trescientos millones de registros, susceptibles de ampliación futura, que se estructuran en dos secciones: una, el Corpus de referencia del español actual (CREA), que recoge el español usado en las últimas décadas, con sus variantes en todos los países donde es lengua mayoritaria, y otra, el Corpus diacrónico del español (CORDE), que pretende ofrecer una muestra representativa del español a lo largo de su historia. Además, incorpora un sistema de marcas de codificación que permiten recuperar la información y añaden las características morfosintácticas de cada una de las palabras que aparecen en los textos originales.
En el año 2005 la Academia realizó nuevas versiones de ambos bancos de datos, a las que se puede acceder a través de su página web. En el CREA se incluyeron veinte millones de palabras correspondientes a la última etapa del proyecto (2000-2004), incorporando en este bloque textos procedentes de los llamados ‘cuadernos de bitácora’ (weblogs o blogs, en inglés), un interesante fenómeno de comunicación que se ha desarrollado en Internet durante los últimos años y que proporciona a este trabajo una documentación muy representativa del momento actual. La nueva versión del CORDE contiene unos 180 millones de formas y ha sido objeto de un importante trabajo de revisión y sustitución de algunas ediciones por otras más recientes o adecuadas.
A partir de lo desarrollado para su uso interno, en abril de 2001, la Academia puso a disposición de todos los investigadores, en DVD-ROM, el Nuevo tesoro lexicográfico de la lengua española, que contiene las imágenes digitalizadas de sesenta y ocho obras lexicográficas, desde el siglo XV hasta hoy, entre las que se incluyen todos los diccionarios de la Academia.
La informatización de los procedimientos de trabajo ha tenido dos importantes consecuencias: la reducción del tiempo de preparación de las obras académicas, que ganan, además, en riqueza y precisión documental; y la conexión permanente de todas las academias a través de Internet, que favorece y agiliza el trabajo conjunto.
Buena muestra de ello son la nueva edición de la Ortografía, publicada en 1999 con el consenso de todas las corporaciones hermanas, y la vigésima segunda edición del Diccionario de la lengua española, que ha visto la luz en octubre de 2001. La revisión llevada a cabo durante los nueve años transcurridos desde la aparición de la versión anterior, en 1992, se ha basado en dos conceptos fundamentales. De una parte, la actualización del cuerpo de la obra, ampliando el número de palabras registradas en ella y dando entrada a múltiples voces, acepciones y marcas de uso procedentes de América. Por otro lado, la adaptación de su contenido a la estructura fijada por la Nueva planta que el pleno aprobó en junio de 1997. Por vez primera, aparte de ser editado en papel, el diccionario académico puede ser consultado íntegramente en Internet, con la posibilidad de realizar sugerencias y propuestas para mejorar la obra. Se convierte, de esta manera, en un instrumento cada vez más útil para fomentar la unidad de la lengua española.
Al mismo tiempo, avanzan a buen ritmo, también impulsadas por las modernas técnicas informáticas, la nueva Gramática de la Academia y, como base del futuro Diccionario histórico, la ampliación del Corpus diacrónico del español (CORDE) y la lematización-datación del fichero histórico.
Muchas de estas obras y los materiales en que se cimentan están accesibles para todos los interesados en la página que la Academia tiene en Internet, donde se ofrece, también, el servicio de Consultas lingüísticas o Español al día, que ha permitido conocer las principales dudas que se plantean los hablantes de todo el mundo hispánico. Desde este conocimiento, consciente de la necesidad de establecer un criterio normativo que sirva de referencia, la Academia emprendió, con las academias asociadas, la confección de un Diccionario panhispánico de dudas, que fue presentado en el III Congreso Internacional de la Lengua Española, celebrado en noviembre de 2004 en Rosario (Argentina), y que vio la luz un año después. En este diccionario se pretende recoger todas las dudas que se suscitan en el uso cotidiano del español, brindando una solución unitaria para cada una de ellas. El proyecto contó con la colaboración de los principales medios de comunicación de España y América, con el fin de asegurar la difusión de la norma como garantía de unidad.
Asimismo, en consonancia con el desarrollo de la sociedad de la información y su interés de adaptación constante a las tecnologías actuales, la Academia ha desarrollado una versión del diccionario académico para agendas electrónicas personales (PDA), teléfonos móviles y otros dispositivos portátiles, que incluye, además, un completo sistema de gestión de anotaciones personales.
También con el fin de procurar la unidad de la lengua española, nació en 2001, gracias a un acuerdo con la Fundación Carolina, la Escuela de Lexicografía Hispánica, donde una veintena de becarios hispanoamericanos tienen cada año la oportunidad de recibir una formación que los capacitará para convertirse en colaboradores eficaces de las academias de sus respectivos países.
De manera paralela a sus trabajos normativos, la Academia ha promovido la publicación de obras que considera importantes para el conocimiento general de la lengua y la literatura españolas. Muestra de este afán son, entre otras, diversas ediciones de las obras de Cervantes y Lope de Vega, así como la reproducción facsimilar de textos relevantes y la publicación de obras premiadas en los concursos públicos convocados por la corporación. Actualmente están vigentes los Premios Fastenrath, Álvarez Quintero, Conde de Cartagena, Menéndez Pidal, Rivadeneira y Nieto López. Especial relevancia tienen las publicaciones periódicas de la Academia: el Anuario y el Boletín de la Real Academia Española (BRAE).
Muchas de las fuentes originales para el estudio de la lengua española se encuentran en el selecto fondo de la Biblioteca académica, reunido a lo largo de sus casi tres siglos de historia y que cuenta en la actualidad con 250.000 volúmenes, entre los que destacan más de 400 manuscritos, 40 incunables y abundantes impresos de los siglos XVI y XVII. En 1995 la Academia recibió el legado excepcional del académico Antonio Rodríguez-Moñino y de María Brey Mariño. Consta de unos 17.000 volúmenes, que incluyen 200 manuscritos, 450 impresos de los siglos XVI y XVII y pliegos sueltos, además de casi 4.000 estampas, 1.000 dibujos y una rica correspondencia con escritores e hispanistas. Tres años después, en 1998, fue cedida a la Academia, también por disposición testamentaria, la biblioteca particular de Dámaso Alonso. Sus 40.000 volúmenes incluyen valiosas ediciones de los autores clásicos y de la generación del 27.
El edificio que alberga en la actualidad la institución, situado en la calle Felipe IV, fue construido especialmente para ella, según diseño del arquitecto Miguel Aguado de la Sierra, en un solar del conjunto del Buen Retiro donado por la Corona. Después de tres años de obras, costeadas por la Academia, fue inaugurado el 1 de abril de 1894. En los últimos tiempos se han acometido diversos proyectos de rehabilitación con dos objetivos básicos: restaurar las zonas afectadas por el paso del tiempo y acondicionar nuevos espacios de trabajo para dar cabida a la actividad creciente de la Academia. En todos los casos se ha procurado mantener el equilibrio entre el respeto a la tradición estética y la introducción de novedades funcionales que aseguren el eficaz desarrollo de las tareas en curso. La Academia cuida también, como propia, la casa donde Lope de Vega vivió y murió, hoy convertida en precioso museo.

Academia Naval de Estados Unidos





Academia Naval de Estados Unidos
Academia Naval de Estados Unidos, escuela preparatoria de los oficiales de la Marina y de los miembros del Cuerpo de Marines de Estados Unidos. La Academia, situada en Annapolis (Maryland), fue fundada como Escuela Naval en 1845 por el secretario de Marina George Bancroft. Durante la Guerra Civil estadounidense fue trasladada a Newport (Rhode Island). Las mujeres pueden acceder a ella desde 1976.
Todos los candidatos deben ser ciudadanos estadounidenses o extranjeros autorizados, de probada calidad moral, estar en buenas condiciones físicas, ser soltero y tener entre 17 y 22 años el 1 de julio del año de ingreso. Deben tener un resultado aceptable ya sea en la prueba de evaluación escolar del tribunal de examen para el acceso a la universidad o en el examen del programa de prueba para la universidad americana, así como notable expediente académico en el ciclo de secundaria y preparatoria o bachiller superior. Los requisitos necesarios para el ingreso a la academia son determinados por el tribunal de admisión de la Academia Naval.
Cada año, los cerca de 1.200 candidatos son admitidos en la Academia a través de diversas modalidades de candidatura. A los senadores estadounidenses, por ejemplo, se les asigna por persona un máximo de cinco estudiantes (conocidos con el nombre de guardiamarinas) cada promoción y pueden nombrar hasta diez candidatos para cada vacante. El presidente, por su parte, presenta cada año cien guardiamarinas escogidos entre los hijos del personal activo o retirado de las Fuerzas Armadas, pudiendo presentar de igual forma a hijos de prisioneros de guerra, de oficiales desaparecidos en combate o de veteranos fallecidos o incapacitados.
Además de la enseñanza y la manutención, los guardiamarinas reciben una asignación mensual para cubrir material, ropa y otros gastos.
El programa, que tiene una duración de cuatro años, comprende estudios de ingeniería, humanidades, matemáticas, ciencias, ingeniería naval y ciencias sociales. Los estudiantes pasan las vacaciones navegando o aprendiendo otros aspectos de la vida en la Marina. Tras finalizar sus estudios reciben una licenciatura en una de las 18 especialidades temáticas que existen: 8 en ingeniería, 6 en ciencias, matemáticas e informática y 4 en humanidades y ciencias sociales. Cada estudiante recibe entonces el rango de alférez de la Marina de Estados Unidos o de subteniente del Cuerpo de Marines de Estados Unidos, y debe realizar al menos seis años de servicio activo.

Temperatura




La asombrosa Temperatura
Termómetro de mercurio
Un termómetro de mercurio está formado por un capilar de vidrio que se comunica con una ampolla llena de mercurio. Al aumentar la temperatura el mercurio se dilata y asciende por el capilar; una escala graduada permite leer directamente el valor de la temperatura.

Temperatura, propiedad de los sistemas que determina si están en equilibrio térmico (véase Termodinámica). El concepto de temperatura se deriva de la idea de medir el calor o frialdad relativos y de la observación de que el suministro de calor a un cuerpo conlleva un aumento de su temperatura mientras no se produzca la fusión o ebullición. En el caso de dos cuerpos con temperaturas diferentes, el calor fluye del más caliente al más frío hasta que sus temperaturas sean idénticas y se alcance el equilibrio térmico (véase Transferencia de calor). Por tanto, los términos de temperatura y calor, aunque relacionados entre sí, se refieren a conceptos diferentes: la temperatura es una propiedad de un cuerpo y el calor es un flujo de energía entre dos cuerpos a diferentes temperaturas.
Los cambios de temperatura tienen que medirse a partir de otros cambios en las propiedades de una sustancia. Por ejemplo, el termómetro de mercurio convencional mide la dilatación de una columna de mercurio en un capilar de vidrio, ya que el cambio de longitud de la columna está relacionado con el cambio de temperatura. Si se suministra calor a un gas ideal contenido en un recipiente de volumen constante, la presión aumenta, y el cambio de temperatura puede determinarse a partir del cambio en la presión según la ley de Gay-Lussac, siempre que la temperatura se exprese en la escala absoluta.
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ESCALAS DE TEMPERATURA
Escalas de temperatura
Comparación de las escalas de temperatura Kelvin, Celsius y Fahrenheit.

Una de las primeras escalas de temperatura, todavía empleada en los países anglosajones, fue diseñada por el físico alemán Gabriel Daniel Fahrenheit. Según esta escala, a la presión atmosférica normal, el punto de solidificación del agua (y de fusión del hielo) es de 32 °F, y su punto de ebullición es de 212 °F. La escala centígrada o Celsius, ideada por el astrónomo sueco Anders Celsius y utilizada en casi todo el mundo, asigna un valor de 0 °C al punto de congelación del agua y de 100 °C a su punto de ebullición. En ciencia, la escala más empleada es la escala absoluta o Kelvin, inventada por el matemático y físico británico William Thomson , lord Kelvin. En esta escala, el cero absoluto, que está situado en -273,15 °C, corresponde a 0 K, y una diferencia de un kelvin equivale a una diferencia de un grado en la escala centígrada.
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EFECTOS DE LA TEMPERATURA
La temperatura desempeña un papel importante para determinar las condiciones de supervivencia de los seres vivos. Así, las aves y los mamíferos necesitan un rango muy limitado de temperatura corporal para poder sobrevivir, y tienen que estar protegidos de temperaturas extremas. Las especies acuáticas sólo pueden existir dentro de un estrecho rango de temperaturas del agua, diferente según las especies. Por ejemplo, un aumento de sólo unos grados en la temperatura de un río como resultado del calor desprendido por una central eléctrica puede provocar la contaminación del agua y matar a la mayoría de los peces originarios.
Los cambios de temperatura también afectan de forma importante a las propiedades de todos los materiales. A temperaturas árticas, por ejemplo, el acero se vuelve quebradizo y se rompe fácilmente, y los líquidos se solidifican o se hacen muy viscosos, ofreciendo una elevada resistencia por rozamiento al flujo. A temperaturas próximas al cero absoluto, muchos materiales presentan características sorprendentemente diferentes (véase Criogenia). A temperaturas elevadas, los materiales sólidos se licúan o se convierten en gases; los compuestos químicos se separan en sus componentes.
La temperatura de la atmósfera se ve muy influida tanto por las zonas de tierra como de mar. En enero, por ejemplo, las grandes masas de tierra del hemisferio norte están mucho más frías que los océanos de la misma latitud, y en julio la situación es la contraria. A bajas alturas, la temperatura del aire está determinada en gran medida por la temperatura de la superficie terrestre. Los cambios periódicos de temperatura se deben básicamente al calentamiento por la radiación del Sol de las zonas terrestres del planeta, que a su vez calientan el aire situado por encima. Como resultado de este fenómeno, la temperatura disminuye con la altura, desde un nivel de referencia de 15 °C en el nivel del mar (en latitudes templadas) hasta unos -55 °C a 11.000 m aproximadamente. Por encima de esta altura, la temperatura permanece casi constante hasta unos 34.000 m. (En cuanto al índice de temperatura-humedad, véase Humedad).

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