Danzas clásicas de India




Danzas clásicas de India

Bharatanatya
En esta foto vemos a una bailarina de bharatanatya en el templo de Khajuraho, donde tiene lugar un festival anual de danza de diferentes regiones.


Danzas clásicas de India, están consideradas como una de las formas de arte más desarrolladas de la cultura india.
La enorme área geográfica del subcontinente indio contiene una gran diversidad de tierras, climas, personas, culturas y lenguas, y esta diversidad se ve reflejada en sus muchos estilos de danza, que van desde lo clásico hasta lo folclórico y lo contemporáneo.
La tradición clásica es una forma de arte antigua y sofisticada que se extiende a lo largo de varios cientos de años. Tiene su origen en los templos y es ejecutada por los devadasis (bailarines del templo). Los estilos clásicos han estado relacionados con la mitología, la filosofía, las creencias espirituales de la cultura hindú y, en tiempos más recientes, con la tradición islámica. La danza clásica tiene sus raíces en el Natyasastra, el texto más antiguo que se conoce sobre dramaturgia, atribuido a Bharata, que en realidad actuó más como buscador y compilador de trabajos muy antiguos, que como el inventor del género dramático. Según las hipótesis más aceptadas, la fecha del Natyasastra se sitúa entre los siglos III o IV d.C.; este tratado sánscrito define el drama como continente de la palabra, el mimo, la danza y la música, y establece los principios que marcarán la técnica y la estética.
Desde el siglo II al VIII d.C. hubo una marcada diversificación. Gradualmente, la danza se fue disociando del drama y nacieron los distintos estilos clásicos, que reflejaban la tradiciones particulares de la región en la cual surgieron. Sin embargo, todos los estilos clásicos comparten los elementos básicos del nritta (danza pura), el nritya (expresión) y el natya (elemento dramático).
Dentro del natya, el abhinaya (expresión del contenido dramático a través de la pantomima y el gesto) adquiere formas diferentes en los distintos estilos, siendo algunos más exagerados que otros. Los temas del abhinaya también varían, pero cada estilo hace hincapié en la enseñanza del navarasa o los nueve estados de ánimo o sentimientos: el amor, el desprecio, el pesar, la ira, el miedo, el valor, el disgusto, la admiración y la paz. Estos estados de ánimo se encuentran clasificados en el Natyasastra y se describen los medios de expresarlos a través de los movimientos de los ojos, las cejas, el cuello, las manos y el cuerpo. También existen dos categorías de movimientos que todos los bailarines deben poder realizar independientemente de su sexo: el tandava es el aspecto masculino y vigoroso de la danza y el lasya representa el lado elegante y femenino. Todos los estilos se ejecutan con los pies descalzos, aunque hay algunos de ellos utilizan los ghungroos (cascabeles en los tobillos) para aumentar el ritmo de sus pasos. Los mudras (gestos con las manos), los estilizados movimientos de la cara y los ojos y los complejos esquemas rítmicos constituyen otras características de esta danza.
Aunque las variantes regionales han desarrollado su propia técnica y presentación distintiva, han continuado con las mismas reglas básicas y normas que aparecen en el Natyasastra. Existen diferencias de estilo que le dan a cada uno su propia cualidad única. Las principales variedades son: Bharatanatyam, desarrollado en los templos de Tamil Nadu, en el sur de la India. Contiene un estimulante flujo de percusión. El espacio y el movimiento se perciben a lo largo de precisas líneas geométricas, acentuados por un frágil trabajo de pies.
Kathak: tiene su origen en los cuentos tradicionales del norte de la India. Más tarde floreció en las cortes hindú y mogol, donde se convirtió en la sutil y sofisticada forma de hoy. El estilo está caracterizado por el complejo trabajo de pies, los giros rápidos y las súbitas posturas.
Odissi: proviene del este de la India. Sus líricas y fluidas líneas están puntuadas por pausas en las cuales los bailarines adoptan poses esculturales, representaciones que todavía se pueden ver en las paredes de algunos templos.
Manipuri: es un estilo elegante y suave que proviene de Manipur, en el noroeste de la India. Los bailarines utilizan pequeños pasos y saltos bajos, y las mujeres llevan rígidas y largas faldas. Las leyendas sobre Krishna conforman los temas desarrollados en las actuaciones.
Kathakali: surgido en Kerala, en el suroeste de la India. Este estilo vigoroso, dramático y exigente tiene mucho que ver con las tradiciones sobre artes marciales. Utiliza una mímica, un maquillaje y un vestuario estilizado para representar a los personajes de los mitos y leyendas.
Mohini Attam: también proviene de Kerala. Es una danza bailada por mujeres vestidas de blanco y oro. Tiene el sabor del bharatanatyam y del kathakali con dosis de danzas folclóricas locales, en particular el kaikottikali.
Kuchipudi: recibe su nombre del pueblo de Kuchipudi, en el estado meridional de Andhra Pradesh. Comparte muchos elementos comunes con el bharatanatyam y es vibrante e intenso. Está compuesto por bailes individuales y danzas dramáticas muy evolucionadas.
Las formas clásicas tienen muchos nexos de unión con la danza folclórica. En todo el subcontinente indio existe una inmensa variedad de bailes folclóricos: danzas sociales para celebrar fiestas y otras ocasiones especiales como matrimonios, danzas maritales, danzas para mujeres y danzas para hombres. Los bailarines suelen cantar mientras bailan, y el acompañamiento de tambores es indispensable. Quizás las danzas folclóricas más conocidas sean las enérgicas y vigorosas bhangra del Punjab, y el garba y el dandia ras (danza de los pasos) de Gujarāt.
A lo largo de los siglos, las danzas de la India han estado sometidas a distintas influencias que han ejercido un gran impacto en su desarrollo. Desde el siglo XII al XVIII d.C., el Imperio mogol floreció y más tarde decayó en las regiones del norte. Bajo el patronazgo de los emperadores, las artes, especialmente la música y la pintura, fueron alentadas en las cortes. El kathak evolucionó de la tradición de cuenta cuentos a la forma sutil y compleja de hoy. Con la llegada del Imperio Británico, la danza, entre otras artes, sufrió un eclipse temporal, especialmente en las ciudades y pueblos donde se había establecido el protectorado inglés. Debido a la imposición de la escolarización inglesa y de los valores victorianos, la danza dejó de fomentarse, especialmente entre la clase media. Gradualmente cayó en desgracia y los devadasis fueron expulsados de los templos. Sin embargo, en la primera mitad del siglo XX, personalidades como Rabindranath Tagore, Rukmini Arundale y Uday Shankar lucharon incansablemente para revivir la rica herencia de la danza clásica india. Estas personas realizaron un gran esfuerzo para proporcionar mayor relieve a la danza y pusieron las bases para el espectacular renacimiento de esta forma de arte una vez que la India recuperó su independencia en 1947. A partir de entonces han surgido un número cada vez mayor de bailarines, maestros, alumnos y compañías de danza india, al igual que escuelas en la India, Gran Bretaña, Norteamérica y Australia.
Así como se ha continuado con las tradiciones folclóricas y la danza clásica, en los últimos cincuenta años se ha desarrollado la danza contemporánea y cinematográfica. Esta última se ha convertido en una forma popular de arte y coreógrafos como Mrinalini Sarabhai, Manjusri Chaki-Sircar, Chandralekha y Kumudini Lakhia han desarrollado un nuevo lenguaje, creando obras modernas basadas en la tradición clásica y, algunas veces, en temas de actualidad.
En Gran Bretaña existe una larga tradición de danza india. Uday Shankar trabajó con Anna Pavlova en la década de 1920. Las giras de Ram Gopal en la década de 1950 continuaron con las realizadas por compañías británicas a partir de 1970. Shobana Jeyasingh ha abierto un nuevo campo al trabajar con compositores y coreógrafos occidentales como Michael Nyman y Richard Alston, y con compañías de teatro y coreógrafos indios contemporáneos. Jeyasingh ha creado formas innovadoras y desafiantes para transmitir el clasicismo indio al gran público.

Danza en el Renacimiento




Danza en el Renacimiento
Danza en la aldea
Aunque durante el renacimiento empezó a surgir el fenómeno de la profesionalización de la danza, los bailes folclóricos han perdurado en casi todas las sociedades. Este grabado del siglo XVI, Danza en la aldea de Daniel Hopfer, muestra a un grupo de aldeanos descansando de sus tareas en el campo.


Renacimiento (danza), danza desarrollada y ejecutada en Europa en el periodo histórico conocido como renacimiento. En la Italia de finales del siglo XV, un renovado interés por el arte, la arquitectura y la literatura de la Grecia y la Roma antiguas dio pie a un nuevo nacimiento (renacimiento) de la cultura italiana. Esto fue promovido por los poderosos príncipes de los estados del norte de Italia, que además de poseer una amplia cultura, buscaban rodearse de lo mejor, no sólo para resaltar la imagen y el esplendor de su corte, sino porque ellos mismos amaban y practicaban las artes. El príncipe del renacimiento debía ser un soldado valiente y un gobernante firme y justo, y además un gran artista, músico y bailarín. La destreza en el baile le daría gracia, elegancia, dignidad y prestancia.
Por lo tanto, la danza estaba influenciada por la atmósfera del renacimiento italiano. Los maestros de baile seguían la pauta marcada por los artistas al crear danzas en las que los elaborados esquemas espaciales eran su principal característica. Para conseguir esto, el número de bailarines era limitado, y desaparecieron las danzas en filas y círculos tan comunes en la edad media. Las danzas de la Italia del siglo XV eran básicamente dos: la bassa danza, una derivación de una danza cortesana medieval de pareja en compás de 6/8, para dos o tres bailarines, y el ballo, una danza con mezcla de ritmos y que algunas veces incorpora elementos de la mímica. Los cuatro ritmos básicos eran la bassa danza (6/8), el saltarello (3/4), la guadernaria (4/4) y la piva (2/4).
Los esquemas espaciales continuaron dominando la danza italiana durante todo el siglo XVI, como puede verse en los trabajos de Fabritio Caroso (Il ballarino, 1581 y Nobilitá di dame, 1600), quien creó elegantes balli y balletti en los cuales los bailarines describen complejos dibujos. También los encontramos en los del maestro de baile Caesare Negri (Gratie d'amore, 1602), quien trabajó en Milán y mostraba una clara influencia española en sus balli, como por ejemplo en su spagnoleta y en su canario. El vocabulario de pasos aumentó considerablemente en esta época.
Aunque las danzas italianas eran conocidas en Francia e Inglaterra durante la segunda mitad del siglo XVI, las danzas más populares en estos países continuaban siendo procesionales. La velada en la corte empezaba con la majestuosa pavana, una danza que era una demostración de las joyas y riquezas de cada uno de los bailarines. Frecuentemente, a esta danza le seguía la gallarda, una danza en la cual el hombre demostraba sus cualidades técnicas, no sólo a su pareja, sino también a los asistentes, mientras que la dama le imitaba con pasos más sencillos y suaves. Un buen bailarín de gallarda era capaz de improvisar sus propias variaciones, que podían incluir grandes saltos, batidos y giros.
En este tiempo no existía una diferencia real entre la danza social y la teatral. En muchas de las espectaculares mascaradas que tenían lugar en las cortes europeas, se creaban coreografías especiales donde se utilizaban los pasos y ritmos más comunes del salón de baile y donde los bailarines eran las damas y los caballeros de la corte.

El Posmodernismo danza




El Posmodernismo danza

Posmodernismo (danza), movimiento que surge como rechazo de las teorías y prácticas del modernismo. Originalmente es una clasificación cronológica asociada con la labor específica de un grupo vanguardista de coreógrafos, artistas visuales y músicos que presentaron sus trabajos en la iglesia Judson Memorial en el Greenwich Village de Nueva York entre 1962 y 1964.
El Judson Dance Theater surgió del trabajo realizado por el músico Robert Dunn para una clase de coreografía que impartió en el estudio de Merce Cunningham desde 1960 hasta 1962. Estos artistas revisaron la naturaleza de la danza, cuestionando todos los aspectos de la ejecución y representación del trabajo coreográfico. Desde su primera actuación en julio de 1962, el grupo reflejó las preocupaciones que estaban presentes en el mundo del arte. Fueron particularmente influyentes las teorías filosóficas del existencialismo, el budismo zen y la fenomenología. El interés por la presencia e independencia del momento en una actuación y la exploración de las propiedades intrínsecas del medio de la danza fueron los ingredientes esenciales en el debate. Se rechazaron los sistemas formales de codificar movimientos, así como la imagen corporal especializada que éstos requerían. Los trabajos del grupo se centraban en la danza como tema único, la pureza del movimiento, sin la abstracción y adulteración que crea la persona del ejecutante.
Ivonne Rainier fue un miembro destacado del Judson Dance Theater y autora en 1965 de uno de sus más famosos manifiestos, definido por la escritora Sally Banes como la 'estética del rechazo'. La intención de Rainier era desmitificar y objetivar la danza, descartando todo lo superfluo. Dio una expresión concreta de este minimalismo en su obra TrioA (1966). Otros miembros eminentes del Judson Dance Theater fueron Trisha Brown, Lucinda Childs, David Gordon, Deborah Hay y Steve Paxton.
El término posmodernismo (en danza) se aplica también, de una forma general, al trabajo de artistas en Europa y Estados Unidos influidos por las creaciones del grupo original.

La danza Modernismo




La danza Modernismo
Isadora Duncan
La bailarina estadounidense Isadora Duncan se rebeló contra la rigidez de la danza clásica y defendió unos movimientos más libres que expresaran las emociones íntimas. Atraída por los ideales estéticos griegos, solía bailar descalza y ataviada con vestidos sueltos inspirados en las túnicas de diosas griegas, como el que lleva en esta fotografía.

Modernismo (danza), estilo desarrollado por un grupo de bailarines que a finales del siglo XIX y a principios del XX rompieron con las tradiciones previas y forjaron nuevas técnicas, teorías y estética en la danza. El término modernismo se utiliza en todas las artes y cubre una gran diversidad de teorías y prácticas. La importancia del individualismo, la abstracción y la entrega al arte del momento eran sus características comunes. Los pioneros de la danza moderna tienen, en algunos casos, poco en común además del rechazo de las tradiciones existentes y del deseo de reexaminar los principios fundamentales de la danza como medio de comunicación. Los orígenes del movimiento fueron internacionales y surgieron simultáneamente en todo el mundo occidental.
Estadounidenses como Loie Fuller e Isadora Duncan influyeron mucho en Europa mientras que europeos como Rudolf von Laban y Mary Wigman marcaron a los estadounidenses. Fuller explotó la capacidad de las nuevas tecnologías, al bailar en una nube de seda iluminada por los nuevos sistemas eléctricos de la iluminación teatral. El propósito de Duncan era utilizar los ideales del antiguo arte griego para inspirar formas más naturales de danza. Sin embargo, mientras Fuller transformaba su cuerpo en una flor o una mariposa, Duncan utilizaba el cuerpo humano como un instrumento de expresión emocional.
El trabajo de Rudolf von Laban como teórico y maestro fue mucho más importante que como bailarín o coreógrafo. En Europa, su análisis del movimiento humano y su sistema de notación de la danza (labanotación o kinetografía) proporcionó una base teórica para el estudio de la danza y su enseñanza. Su trabajo con grandes grupos de bailarines aficionados que formaban coros llegaba más allá de los límites de la representación teatral convencional, llevando la danza al público en grandes escenarios y a menudo al aire libre.
Una de sus asistentes en la docencia durante la I Guerra Mundial, en Suiza, fue Mary Wigman, que se convertiría en una de las más famosas bailarinas del movimiento modernista. Ella consolidó la autonomía de la danza como una forma de arte, trabajando con el silencio y con apoyos mínimos. Creó una poderosa forma de expresión emocional que frecuentemente exploraba el lado oscuro de la naturaleza humana sujeta por las fuerzas universales.
La estadounidense Martha Graham quiso también expresar la emoción a través del cuerpo en movimiento y desarrolló un coherente sistema de entrenamiento técnico para conseguir sus metas coreográficas. Algunos rasgos característicos de la técnica de Graham fueron la utilización de la contracción muscular y de la relajación para producir energía motora, y el juego con el peso del propio cuerpo.

La danza Hora




La danza Hora

Hora (danza) (también escrito horah), es una danza folclórica israelí y rumana, ejecutada por bailarines que entrecruzan sus brazos mientras se mueven en un círculo siguiendo la dirección de las manecillas del reloj. La hora rumana se baila en las celebraciones. Sus pasos van de los más sencillos a los más complejos y la música, normalmente, va yuxtaponiendo unidades de ritmo de 2 y 3 tiempos. Los participantes pueden intervenir en la danza de acuerdo con las normas sociales imperantes en el lugar. Fue llevada a Israel por inmigrantes, donde se convirtió en algo puramente recreativo, sin ningún significado ceremonial. Los participantes suelen enlazar las manos mientras bailan.

Danzas de Indonesia




Danzas de Indonesia


Danza-teatro de Bali
La danza-teatro de Bali desciende de una antigua tradición de la épica hindú, que se relataba a través de canciones y danzas. Algunas de éstas pueden llegar a durar toda la noche y se caracterizan por una serie de movimientos de brazos y manos que sólo se emplean en Bali. El tambor cilíndrico que vemos detrás de la bailarina es tradicional de Indonesia.

Danzas de Indonesia, danzas tradicionales de los grupos étnicos que habitan en las distintas islas del archipiélago indonesio. Estas formas provienen de tres contextos: el hogar y el pueblo, el centro cortesano y los núcleos de religiosos. La representación es una ofrenda a los ojos de las personas vivas, los antepasados y los siempre presentes espíritus del mundo. La danza tradicional de Indonesia es espiritual; las numerosas danzas guerreras que contienen no se refieren al bien que derrota al mal, sino a las relaciones dinámicas entre las fuerza físicas y metafísicas imprescindibles para la supervivencia del cosmos.

Danzas clásicas de Indonesia
Estas bailarinas indonesias se mueven a la manera tradicional, con las rodillas vueltas hacia afuera y girando continuamente las muñecas. Los movimientos de los brazos son más restringidos en las mujeres que en los hombres. En la danza tradicional indonesia la parte superior del cuerpo está asociada con las fuerzas del bien y la parte inferior, con las del mal. Las bailarinas suelen llevar bellos y ornamentados vestidos.

Culturalmente, no existe distinción entre la danza y el teatro; las danzas cortas, ejecutadas para entretener a los invitados o turistas, emanan de los dramas bailados. El movimiento de la danza es muscular pero minucioso: cambios laterales del peso del cuerpo, fuertes pero mantenidos; los brazos extendidos y las rodillas dobladas enmarcados por la gentil delicadeza de los movimientos del cuello, muñecas y dedos. Desde los festivales de los templos balineses a los ritos funerarios en el Kalimantan Central, los bailarines ejecutan el mismo movimiento básico: el cuerpo baja sobre rodillas giradas hacia fuera mientras los brazos flotan a la altura de los hombros. Este cuerpo humano que baila es un símbolo del microcosmos del universo; los miembros superiores e inferiores se asocian respectivamente a las fuerzas benevolentes y destructivas necesarias en la vida. El movimiento varía según el sexo: las piernas de los hombres se estiran hacia arriba y hacia fuera, y las manos suben por encima de la cabeza. Los movimientos femeninos son más circunspectos, los pies se mantienen cerca del suelo y los brazos permanecen por debajo de los hombros, expresando la energía a través de los movimientos de las muñecas. Rara vez bailan juntos hombres y mujeres.
2
JAVA Y BALI
En Java, las danzas en los ritos comunitarios para purificar a los pueblos o para celebrar iniciaciones o ceremonias de boda, son ofrecidas, a menudo, al espíritu guardián para asegurar el bienestar: en el tayuban, profesionales femeninas cantan y bailan por turnos con los invitados masculinos; jathilan es una lucha de equipos de jinetes, tradicionalmente masculinos. Las danzas de trance suelen utilizar máscaras que se cree están penetradas de fuerzas poderosas. En Bali, los seguidores del Barong, el guardián leonino del pueblo que se mantiene en el templo, suelen llevar a cabo hazañas de invulnerabilidad durante el trance. La danza barong-rangda era un peligroso rito de exorcismo hasta que, en la década de 1930, el pintor alemán Walter Spies la convirtió en un drama bailado para turistas. Como los coros del exorcista sanghyang, la danza de trance se convirtió en la danza kecak que acompaña a la danza Ramayana inspirada en los antiguos relatos épicos.
2.1
Las cortes y los templos
La danza cortesana es una forma refinada y elaborada del baile del pueblo. Los gestos detallados de manos invitan a una comparación con la danza india, pero a pesar de los lazos comerciales mantenidos con la India entre los años 600 y 1500, estas danzas representan logros estéticos locales y no importados. Es cierto que la cultura india influyó en las cortes javanesas: sus repertorios incluían dramas danzados (wayang wong), que representaban historias indias épicas, en versiones javanesas, como el Mahabharata y el Ramayana; pero también las historias javanesas se usan en la danza de ópera.
Salvo los bailarines que representan monos y demonios, los danzantes cortesanos actúan sin máscaras, a excepción de las interpretaciones de las danzas dramáticas sobre las aventuras amorosas del príncipe Pañji en las cortes del oeste de Java, Ciberon y en la de Kasunanan en Java Central. Las cortes de Yogyakarta excluyen las máscaras, porque su utilización pertenece a costumbres villanas que se consideran vulgares. Los bailarines de wayang wong imitan a los muñecos de cuero del teatro de sombras (wayang kulit). Los bailarines de golek menak procuran moverse como los muñecos de madera del teatro wayang golek. Desde el siglo XVI, las representaciones en la corte javanesa han estado influidas por el islam. Las historias de golek menak proceden de la épica islámica Hikayat Amir Hamzah. Las danzas bedhaya aluden a historias tanto indias como islámicas. Estas elaboradas coreografías, ejecutadas por un máximo de nueve mujeres, estuvieron, hasta 1945, reservadas para los sultanes. Son danzas abstractas y difíciles, de una naturaleza tan introspectiva, como extrovertida es la danza Bharatanatya. Con una duración de hasta dos horas, requieren una ejecución fluida y sostenida del movimiento a través de elaboradas formaciones asimétricas, sobre una música cuyos lentos ritmos siguen el latido del corazón humano.
Durante el siglo XV, las tradiciones hindo-budistas de la corte de Java se extendieron a Bali y se desarrollaron de forma paralela a la danza indígena. La aportación más antigua es el gambuh, que representa historias Pañji, sin máscaras. El Ramayana, en contraste, era interpretado con máscaras (wayang wong) hasta que las academias de danza desarrollaron el ballet Ramayana en la década de 1960. Las danzas dramáticas enmascaradas (topeng) representan historias de las crónicas balinesas. En Bali, la división entre las danzas del pueblo y de la corte es menos marcada que en Java debido al contacto cercano de las cortes y de los pueblos y por la importancia de la danza como una ofrenda en el templo. Las danzas en Bali derivan de la danza dramática de entretenimiento o de las danzas rituales abstractas, pero siempre son ofrecidas a los dioses. La danza lelong, creada en el siglo XIX por el regente Sukawati para tres bailarinas, se baila hoy en los festivales del templo. El rejang y el mendet son danzas rituales, tan abstractas como la danza javanesa cortesana bedhaya, pero lleva la forma más simple de procesiones a los altares en los patios del templo. Las danzas baris demuestran el valor de los guerreros y también se ejecutan para el placer de los dioses y de la comunidad humana.
3
CAMBIOS DESDE LA INDEPENDENCIA
Influencias modernizantes surgidas al final del colonialismo holandés en 1945, han reprimido a menudo las formas locales de danza asociadas con el animismo. Se crean nuevas danzas para exaltar el sentido de la identidad nacional. Éstas van desde las marchas hasta creaciones inspiradas por Martha Graham, ejecutadas por graduados de las academias de danza que ahora compiten con muchas antiguas tradiciones locales. Durante 20 años, una tendencia revitalizadora ha intentado prevenir la desaparición de las tradiciones étnicas de Indonesia. Muchas tendencias arraigadas pierden su espíritu cuando son extraídas de su contexto local e incorporadas a la danza nacional indonesia, con éxito dispar. A la vez, influyentes coreógrafos contemporáneos como Bagong Kusudiarjo, Sardono W. Kusumo y Didik Nini Thowok están creando un nuevo tipo de danza indonesia. Siguiendo los patrones tradicionales, esta danza moderna ya no está ligada a la necesidad comunitaria del bienestar cósmico y, en su lugar, pretende contribuir al desarrollo artístico nacional.

Danzas africanas




Danzas africanas


Danza tradicional de Zambia
El baile en África es un elemento importante de comunicación. El vestuario y los diferentes pasos revelan las distintas influencias culturales e históricas.

Danzas africanas, formas de danza indígena practicadas por los pueblos de los países del continente africano (sub-sahariano) dentro de un determinado contexto social o religioso para el entretenimiento o como forma de arte coreografiado.
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VARIEDADES DE DANZA EN ÁFRICA
Las variedades de estilos y tradiciones de danza por todo el territorio sub-sahariano de África son tan numerosas como los grupos sociales, tanto urbanos como rurales, de los países del continente. Sin embargo, podemos observar algunos aspectos comunes como el importante papel de la danza como vehículo de expresión o comunicación social o espiritual. En África el bailarín es más que un intérprete; el bailarín es además un maestro, un historiador, un portavoz social, un sacerdote, un médium espiritual, un curandero y un contador de historias.
Las danzas van desde las formas antiguas que se referían, por ejemplo, a la fertilidad, la caza, los ritos de iniciación y el crecimiento y recolección de las cosechas, hasta formas más modernas que han evolucionado en respuesta a las nuevas condiciones, como la danza sudafricana gum boot, inventada por los mineros negros que, cuando estaba prohibido tocar música bajo el sistema del apartheid, usaban sus botas de goma como instrumentos mientras danzaban simultáneamente. En la sociedad urbana otros modos artísticos modernos han evolucionado a la par que los nuevos estilos musicales africanos como el hi-life y el jit.
Como parte de un ritual espiritual, la danza puede considerarse como una forma simbólica de comunicación con los poderes naturales o como un movimiento inductor al trance que pone al bailarín en condiciones de acceder directamente al mundo de los espíritus. En determinadas danzas de máscaras, el bailarín asume por un tiempo la identidad de un dios o de un poderoso espíritu ancestral. En muchas sociedades rurales de perfil tradicional, las danzas colectivas señalan rituales de iniciación como la llegada de la edad en la que los jóvenes compiten entre ellos dentro de la danza como parte de su paso a la madurez.
A menudo la danza africana adquiere un fuerte carácter narrativo, que puede haber evolucionado desde la costumbre de los cazadores de contar historias de caza al resto de la comunidad. La danza narrativa puede referirse a mitos de la creación, relatar historias morales o simplemente entretener y divertir. Sin embargo, la danza también se practica como una actividad puramente estética. Muchas universidades africanas han puesto en funcionamiento departamentos de arte que, al mismo tiempo que aseguran el mantenimiento de las formas tradicionales, fomentan el desarrollo de manifestaciones de danza coreografiada que se representan tanto en África como por todo el mundo.
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INFLUENCIA DE LOS ESTILOS AFRICANOS FUERA DEL CONTINENTE
La danza africana se extendió a América por medio del comercio de esclavos; con frecuencia se vio influida por las danzas de los europeos y otros emigrantes a la región. Tales danzas incluyen cuadrillas y cotillones, que fueron adaptados de danzas europeas de salón. En el Caribe y en Sudáfrica, la danza y la música (inseparables en este contexto) eran medios poderosos para el mantenimiento de la identidad cultural de los esclavos africanos. Por esta razón sus propietarios intentaron muchas veces suprimirlos, pero resultó imposible, puesto que cualquier cosa podía utilizarse como instrumento de percusión —hasta sin instrumentos, el ritmo se puede golpear y marcar con las manos y los pies— y el sonido del ritmo conduce irresistiblemente a la danza.
La danza ocupaba un lugar destacado en las celebraciones matrimoniales, los funerales, la Navidad y otras festividades. Algunos estilos de danza estaban asociados a prácticas espirituales enraizadas en las religiones africanas como el culto a Shango, dios de la tempestad de los yorubas de Nigeria simbolizado por el hacha y el carnero, el Obeah y el vudú. Lo mismo que en las primitivas danzas africanas, los bailes tenían una función de inducción al trance en determinadas circunstancias; los adoradores llegan a estar poseídos por el espíritu de Shango u otros dioses o antepasados a través del frenesí de la danza. Incluso en las áreas en las que han sido suprimidas estas religiones y los negros se han convertido a las iglesias protestantes, han persistido las mismas danzas de grupo inductoras a la posesión, pero esta vez mediante el Espíritu Santo cristiano. Se las conocía como danzas ring-shout (grito colectivo). El john canoe era una danza procesional que se representaba por Navidad con enormes máscaras y a veces sobre zancos y que puede haber tenido sus orígenes en la danza jonkunnu.

Ballet moderno




Ballet moderno

Martha Graham
Esta escena de Letter to the world (Carta al mundo,1940) creada por la bailarina y coreógrafa estadounidense Martha Graham, que interpretó el papel principal, está inspirada en la vida y obra de la poetisa Emily Dickinson. A pesar de que sus inicios en Nueva York, en 1926, fueron muy controvertidos, llegó a ser una de las figuras más influyentes dentro de la danza moderna, en la que la expresión emocional constituye un componente esencial.

Ballet moderno, forma de danza escénica característica del siglo XX. El ballet moderno floreció, principalmente, en aquellos países que carecían de una fuerte tradición balletística clásica. Aunque la danza moderna es originaria de Europa, en 1930 Estados Unidos se convirtió en el principal centro de experimentación. La mayor parte de las primeras piezas eran solos de gran sencillez pero muy efectistas, distintas a cualquier tipo de danza conocida, ya que en ese tiempo el baile estaba dominado por los últimos ballets del siglo XIX, que se caracterizaban por los grandes elencos, un repertorio muy variado y espectaculares efectos escénicos. Así como el ballet ha evolucionado a través de los siglos, lo mismo ha hecho la danza moderna durante su corto periodo de existencia.
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CARACTERÍSTICAS
La danza moderna, que se inició como una reacción contra el ballet clásico, se define quizás, con más facilidad, por lo que no es que por lo que es. Sin embargo, existen algunos rasgos comunes a todas las piezas modernas, enormemente variadas, creadas durante el siglo XX.
2.1
El coreógrafo-bailarín
En la danza moderna la tendencia general es que un mismo artista actúe como coreógrafo (véase Coreografía) y como bailarín, y frecuentemente también como escenógrafo, iluminador y diseñador de vestuario. En contraste, durante los últimos 300 años del ballet, rara vez los coreógrafos han continuado bailando cuando estaban en la cima de su carrera profesional. A diferencia de los coreógrafos de ballet que cuentan con un lenguaje de pasos codificados, los bailarines modernos crean su propio lenguaje. Así mismo, casi siempre consideran necesario compaginar el trabajo de coreógrafo con el de intérprete.
2.2
Creación de un lenguaje de la danza
El lenguaje de la danza implica elementos como la postura, el uso del peso del cuerpo y la índole de los movimientos (sinuosos, angulosos), así como los movimientos específicos de la cabeza, torso, manos, brazos, piernas y pies. La mayoría de los creadores de danza moderna consideran esencial examinar el movimiento y desarrollar teorías sobre sus orígenes y sobre la dinámica que lo rige, como por ejemplo el papel que desempeñan la ley de la gravedad, la respiración o la columna vertebral. Las teorías pueden referirse a tradiciones étnicas y a otras que no tengan que ver con el ballet.
2.3
Utilización del espacio
De acuerdo con el lenguaje convencional del ballet, los movimientos del bailarín se desarrollan partiendo de la orientación básica frente al público en la parte anterior del escenario. Al mismo tiempo, el intérprete mantiene una postura erguida y una posición abierta, esto es, las piernas giradas hacia fuera desde las caderas. Los bailarines modernos, en contraste, normalmente mantienen una orientación más libre en el espacio escénico. Sus acciones utilizan todas las dimensiones del espacio con más libertad: a menudo los bailarines se colocan de lado o de espaldas al público, no siempre se mantienen erguidos y ejecutan algunos movimientos tendidos en el suelo o sentados. A pesar de la gran variedad de los estilos de la danza moderna, todos dan siempre gran relevancia al peso del cuerpo, mientras que en el ballet clásico el bailarín debe dar siempre la impresión de no encontrarse sujeto a la ley de la gravedad (véase Gravitación).
2.4
Relación con la música
Otra de las peculiaridades de la danza moderna es la relación del movimiento con la música. Es típico en el ballet tradicional que los impulsos y el acento del movimiento vayan paralelos al ritmo de la música. Este paralelismo puede encontrarse en la danza moderna, pero no siempre es así. Puede ser que primero se cree la coreografía y después la música, subrayando los impulsos del movimiento, o incluso el clímax de éste puede ir en sentido inverso al ritmo de la música. Así mismo puede no existir música y que lo único que se oiga sean los sonidos de los movimientos del bailarín en una atmósfera de silencio. De hecho, esta relación independiente de la música y de la danza moderna ha influido en algunos ballets contemporáneos.
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HISTORIA
Podemos dividir la historia de la danza moderna en tres periodos: el primero iniciado alrededor de 1900, el segundo en 1930 y el tercero al finalizar la II Guerra Mundial en 1945.
3.1
Primer periodo

Isadora Duncan
La bailarina estadounidense Isadora Duncan se rebeló contra la rigidez de la danza clásica y defendió unos movimientos más libres que expresaran las emociones íntimas. Atraída por los ideales estéticos griegos, solía bailar descalza y ataviada con vestidos sueltos inspirados en las túnicas de las diosas griegas, como el que lleva en esta fotografía.

Las tres primeras décadas de la danza moderna abarcan las carreras de las bailarinas estadounidenses Isadora Duncan y Ruth Saint Denis, y de la bailarina alemana Mary Wigman, precedidas por una etapa de reacción de muchos bailarines contra el vacuo espectáculo de los ballets del siglo XIX. Contemporáneas a esta reacción surgieron dos revelaciones que ayudaron a inspirar un tipo de movimiento más libre. Una de ellas fue un sistema de gestos expresivos y naturales desarrollado por un teórico del movimiento del siglo XIX, el francés François Delsarte, como una alternativa al amaneramiento tan común en el teatro. El otro era un sistema para enseñar ritmos musicales a través del movimiento corporal, creado por el educador musical suizo Émile Jaques-Dalcroze, que fue utilizado posteriormente como método de entrenamiento para bailarines.
Buscando dar a la danza una mayor fuerza comunicadora, los primeros bailarines de ballet moderno fueron más allá de la tradición dominante en Occidente —el ballet como se conocía a finales del siglo XIX— y llegaron a fuentes de inspiración más antiguas o no occidentales. Durante ese mismo periodo algunos coreógrafos de ballet, como el ruso Mijaíl Fokin, buscaron parecidas fuentes, reaccionando contra el ballet del siglo XIX con tanta fuerza como lo hicieran los bailarines del ballet moderno.
Isadora Duncan utilizó la escultura griega como origen del movimiento. Ella prefería bailar descalza a utilizar zapatillas y vestía con una sencilla túnica en lugar del encorsetado vestuario de ballet del siglo XIX. Localizando el origen del movimiento en el plexo solar, creó danzas que alternaban la resistencia y el abandono a la ley de la gravedad. Su respuesta a la música de compositores románticos como Frédéric Chopin y el húngaro Franz Liszt determinó el estilo de su coreografía.
Ruth Saint Denis recurrió al estilo de danza de India, Egipto y Asia como base para sus composiciones. Al igual que la Duncan, Saint Denis comenzó como bailarina solista, pero en 1915 formó la compañía Denishawn con su marido Ted Shawn. Formó bailarines para que interpretaran como ella lo hacía, combinando gran diversidad de estilos. Coreógrafos posteriores estadounidenses, como Katherine Dunham y Pearl Primus, continuaron con el trabajo de Saint Denis sobre los estilos étnicos.
Mary Wigman buscó en África y Asia oriental su inspiración coreográfica. Al igual que Saint Denis, presentaba trabajos de grupo y solistas. Junto a otros bailarines alemanes de ballet moderno, Rudolf von Laban, Kurt Jooss y Harald Kreutzberg, utilizó con frecuencia las máscaras. La subida al poder del Partido Nacionalsocialista Alemán del Trabajo en la década de 1930 terminó con el movimiento alemán de danza moderna (véase Nacionalsocialismo).
3.2
La década de 1930
Alrededor de 1930, en Nueva York, surgió la segunda ola de bailarines modernos. Entre ellos los estadounidenses Martha Graham, Doris Humphrey y Charles Weidman, que bailaron con Denishawn y con la bailarina estadounidense de origen alemán Hanya Holm que venía de la compañía de Mary Wigman. Estos bailarines rechazaron las fuentes de movimiento externas para favorecer las internas, es decir, recurrieron a las experiencias sobre actos naturales, como las acciones de respirar o de caminar, y los transformaron en movimientos de danza.
Martha Graham creó una técnica de relajación y contracción de la respiración normal (inhalar y exhalar). En sus primeros trabajos abstractos exploró el movimiento iniciado en el torso. A finales de 1930 se interesó por la estructura narrativa y el tema literario. Junto al escultor estadounidense de origen japonés Isamu Noguchi creó ambientes narrativos que eran a la vez místicos y psíquicos. Interpretaba papeles femeninos que se enfrentaban a momentos de crisis, mientras sus bailarines representaban los aspectos del ego en crisis de la protagonista.
Doris Humphrey extrajo su técnica de caída y recuperación de la dinámica natural de la pisada humana y del influjo de la fuerza de la gravedad. Esta técnica se convirtió en una metáfora de la relación del individuo con una fuerza superior, ya sea un grupo social o una presencia espiritual. Después de que Humphrey dejara de bailar y disolviera la compañía que había formado con Charles Weidman, continuó realizando coreografías para su protegido, el bailarín y coreógrafo estadounidense de origen mexicano José Arcadio Limón. Las fuentes coreográficas de los últimos trabajos de Humphrey fueron los gestos y las palabras en lugar de sus propias experiencias con el movimiento. Hanya Holm experimentó con mayor variedad de estilos que Graham o Humphrey. Creó danzas humorísticas y danzas de contenido social, como hizo Weidman. Al principio de la década de 1940 también hizo coreografías de musicales y fue de las primeras en incorporar la danza moderna al repertorio de los escenarios de Broadway.
Durante la década de 1930 los coreógrafos definían a la danza moderna en oposición al ballet. Mientras la primera quedaba establecida como una técnica con su propia coherencia interna, el ballet era definido por la reafirmación de los dogmas esenciales de su tradición.
3.3
Evolución desde 1945

Twyla Tharp
Twyla Tharp fue una de las coreógrafas estadounidenses más innovadoras y de mayor influencia durante las décadas de 1960 y 1970. Creó obras, hoy célebres, para su compañía y para otros ballets importantes como el American Ballet Theatre y el Joffrey Ballet. Aquí la vemos realizando uno de los movimientos característicos de sus coreografías, de una soltura y estética sorprendentes.

El tercer periodo de la danza moderna empezó al terminar la II Guerra Mundial en 1945 y aún continúa. Bailarines estadounidenses, como Alwin Nikolais, Merce Cunningham, James Waring, Paul Taylor, Alvin Ailey y Twyla Tharp, se inspiraron en la diversidad de estilos de danza del siglo XX. Sus trabajos combinan y fusionan técnicas extraídas de la danza social, el ballet y la danza moderna. (En los años que siguieron a la II Guerra Mundial, los coreógrafos de ballet clásico utilizaban con la misma libertad la danza moderna).

Nikolais Dance Company
Hoy la danza contemporánea hace tanto hincapié en la técnica física como en los contenidos emocionales. Coreógrafos como Alwin Nikolais basan su trabajo en las formas nuevas, creadas por los bailarines. Esta escena pertenece a la obra Sanctum, interpretada por su compañía en el Henry Street Playhouse de Nueva York. Los bailarines se cubren con una tela elástica que se estira en cada uno de sus movimientos.

Merce Cunningham revolucionó la danza convencional al fusionar la técnica de Graham con el ballet tradicional, localizando la fuente del movimiento en la columna vertebral. Estructuraba el movimiento a través de métodos aleatorios y consideraba la música y el decorado como independientes de la danza. Sus obras descubren a bailarines que, individualmente, experimentan sobre su relación con el tiempo presente y el espacio abstracto, en lugar de hacerlo con la historia y el lugar.

Beach Birds for Camera, de Merce Cunningham
Beach Birds for Camera, del coreógrafo estadounidense Merce Cunningham, se estrenó en teatro y, más tarde, su coreografía se cambió casi por completo para adaptarla a la filmación de una película. Los movimientos abstractos y la aparente ausencia de un argumento narrativo son características de la moderna coreografía de Cunningham.

James Waring y, más recientemente, Twyla Tharp han trabajado con compañías de ballet clásico y con sus propias compañías de ballet moderno. Junto a Paul Taylor y Alwin Nikolais, emplearon el humor en sus coreografías, al hacer parodias sobre su propio estilo y sobre otros tipos de danza.
Tharp empezó su carrera dentro de la vanguardia de la década de 1960. Durante este tiempo de conflicto social, los bailarines estadounidenses Yvonne Rainer, Trisha Brown, Meredith Monk y otros crearon trabajos en el límite de lo que se puede considerar danza. Se interesaron por las actividades cotidianas, la manipulación de objetos y de medios de comunicación. Aunque sus trabajos fueron aceptados, pocos alcanzaron el éxito de Tharp.
La danza moderna (o posmoderna) de mediados de 1980 no se interesa por las técnicas tradicionales y se apoya en elementos teatrales y en recursos pictóricos y literarios. El Tanztheater, fundado por la coreógrafa y bailarina alemana Pina Bausch, ha presentado largos espectáculos combinando medios de comunicación audiovisuales como en Los siete pecados capitales (1976), inspirada en la tradición de la danza expresiva de Kurt Jooss. Otros notables bailarines posmodernos son los estadounidenses Mark Morris, quien trabajó con Twyla Tharp, y el bailarín de ballet clásico Elliot Feld; también hay que mencionar a Karole Armitage, bailarina y coreógrafa de The Molino Room (1986), que bailó con Mijaíl Baryshnikov y el American Ballet Theatre en 1986. El trabajo de Armitage se caracteriza por movimientos que imitan a los insectos y por violentas confrontaciones. Entre las obras creadas para su propio grupo está In the Watteau Duets (1985), que mezcla el baile de puntas con movimientos de torso, dentro del estilo de Merce Cunningham. También ha suscitado mucho interés un grupo de bailarines japoneses formados en la danza clásica y moderna llamados Sankai Juku. Su trabajo está basado en el butoh, forma de danza-teatro que evita la coreografía estructurada y se esfuerza por expresar emociones primitivas utilizando la mínima cantidad de vestuario y movimiento. En sus espectáculos, los bailarines se suspenden boca abajo de cuerdas y son bajados lentamente mientras sus cuerpos se van desenrollando.

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