Consejo de la Entente




Consejo de la Entente

Consejo de la Entente, organización de África occidental fundada en 1959 con el fin de potenciar el desarrollo económico e industrial de las ex colonias francesas. Su objetivo es promover la cooperación mutua, el comercio, el desarrollo industrial y la inversión en la región. Opera a través del Fondo de Ayuda Mutua y de Garantía de Préstamos. Benín, Burkina Faso, Costa de Marfil y Níger son sus países fundadores, mientras que Togo se incorporó en 1966. La sede del CE se encuentra en Abiyán, Costa de Marfil.

Consejo de Ministros en España




Consejo de Ministros en España

Consejo de Ministros (España), órgano político constitucional que se halla formado por el presidente del gobierno, los vicepresidentes, si los hubiere, los ministros y los demás miembros que establezca la ley, como en determinados casos los secretarios de Estado.
El Consejo dirige la política interior, la administración civil y militar, y la defensa del Estado. Le corresponde asimismo la dirección de la política monetaria y financiera general, como parte de la política del Estado, y la de la política económica general. Ejerce la función ejecutiva y la potestad reglamentaria de acuerdo con la Constitución y las leyes vigentes. El gobierno no puede crear derechos ni imponer obligaciones que no tengan su origen en la ley de un modo inmediato o al menos de forma mediata, a través de la habilitación legislativa. Del mismo modo, no puede, mediante el reglamento, excluir del goce de un derecho a aquéllos a quienes la ley no excluyó.
El presidente dirige la acción del gobierno y coordina las funciones de los demás miembros del mismo, sin perjuicio de la competencia y responsabilidad directa de éstos en su gestión. Los miembros del gobierno no podrán ejercer otras funciones representativas que las propias del mandato parlamentario, ni cualquier otra función publica que no derive de su cargo; tampoco podrían desempeñar actividades profesionales o mercantiles de ninguna clase.
El Consejo de Ministros responde de modo solidario y colegiado de su gestión política ante el Congreso de los Diputados. Es en efecto esencial a todo sistema parlamentario la responsabilidad política del gobierno ante el Parlamento, en la que se comprende el deber del ejecutivo de informar y el derecho de las cámaras legislativas a ser informadas. Las cámaras y sus comisiones, por otra parte, podrán recabar, a través de sus presidentes, la información y ayuda que precisen del gobierno, de sus departamentos y de cualesquiera otras autoridades institucionales.

Consejos españoles




Consejos españoles

Consejos españoles, en la historia política española, organismos colegiados, de carácter consultivo, que ayudaban en la gobernación a los reyes de España durante la edad moderna. Por lo general, tenían atribuciones de gobierno y de justicia. Por su propia naturaleza, actuaban en la corte, al lado del rey. Junto a los consejeros, contaban con secretarios y otra variada serie de oficiales.
Los consejos, no obstante, no son privativos de España. Su origen está en los respectivos consejos reales que surgen en las cortes medievales. Con el desarrollo de las monarquías modernas, básicamente en los siglos XV y XVI, el número de consejos tendió a multiplicarse, como consecuencia del proceso de especialización administrativa. La amplitud y complejidad de la Monarquía Hispánica dio lugar en ella a la creación y desarrollo de un elevado número de consejos, que configuraron el sistema de gobierno llamado polisinodial.
A grandes rasgos, podemos dividir los consejos de la Monarquía Hispánica en tres grandes grupos: los consejos con atribuciones sobre toda la Monarquía, los consejos territoriales, encargados del gobierno de un territorio o un grupo de territorios pertenecientes a un mismo área geográfica, y los mal llamados consejos por materias, que no son tales porque a pesar de la especificidad de las cuestiones de las que se ocupan, su ámbito de actuación no abarcaba toda la Monarquía.
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EL CONSEJO DE ESTADO
El único consejo con atribuciones sobre toda la Monarquía es el Consejo de Estado, consejo superior en el organigrama político, que es propiamente el consejo del rey en cuanto soberano del conjunto de reinos y territorios integrantes de aquélla, si bien nunca llegó a desempeñar una función coordinadora. Creado entre 1521 y 1526, se ocupaba de las materias de Estado y de la política internacional. El rey era su presidente, aunque no solía acudir a sus deliberaciones. Sus miembros eran aristócratas y altos eclesiásticos, la mayor parte de los cuales tenían tras de sí una dilatada trayectoria de servicios, culminada con importantes virreinatos, gobiernos territoriales o embajadas.
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LOS CONSEJOS TERRITORIALES

Felipe II
Felipe II, hijo del emperador Carlos V, reinó sobre una enorme cantidad de territorios, diseminados por todo el globo terráqueo, desde 1556 hasta 1598 y bajo su gobierno se erigió una de las obras cumbres del arte español de todos los tiempos, el monasterio de El Escorial (en la provincia de Madrid), donde se encuentra esta pintura de Juan Pantoja de la Cruz que le representa ya a una avanzada edad. La monarquía personal de Felipe II se apoyaba en un gobierno ejercido por medio de consejos y de secretarios reales, así como en una poderosa administración centralizada.

Los consejos territoriales o de gobierno eran el Consejo de Castilla (antiguo consejo real del territorio castellano, reorganizado en 1480); el Consejo de Aragón, de origen similar, configurado en 1494; el Consejo de Italia —desgajado del anterior en 1559, para el gobierno de los reinos de Sicilia y Nápoles, así como del ducado de Milán (el reino de Cerdeña continuó en la órbita aragonesa)—; el Consejo de Indias (encargado de administrar la América Hispana, 1524); el de Portugal (1582) y el de Flandes (1588). Todos ellos dirigían el gobierno y la administración de los territorios respectivos, y en la mayor parte de los casos, ejercían también como tribunal de apelación judicial. Sus componentes eran letrados, que al acceder al consejo llegaban a la cúspide de su carrera en la administración. Una parte de ellos —en algunos casos, la totalidad— eran originarios de los territorios en cuestión.
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LOS CONSEJOS POR MATERIAS
Retrato ecuestre del duque de Lerma
Hacia 1603, el pintor flamenco Petrus Paulus Rubens realizó este lienzo, conservado en el Museo del Prado (Madrid, España), en el cual aparece quien fuera valido del rey español Felipe III, Francisco de Sandoval y Rojas, duque de Lerma, quince años antes de vestir el capelo cardenalicio y ser sustituido por su propio hijo, el duque de Uceda, en la privanza regia. A Lerma se debe la creación de juntas que se demostraron más operativas que los consejos para resolver asuntos de gobierno.

Los mal llamados consejos por materias pueden dividirse en dos grupos: los que tenían jurisdicción sobre múltiples reinos y territorios, y los que afectaban únicamente a la Corona de Castilla.
El primer grupo estaba formado por los consejos de Guerra, Inquisición y Cruzada. Organizado en el primer tercio del siglo XVI, y vinculado según muchos autores al Consejo de Estado, el Consejo de Guerra estaba encargado de la defensa peninsular, los presidios de África y las islas del Mediterráneo y del Atlántico, aunque intervenía en otros territorios por la presencia en ellos de tropas castellanas, o a requerimiento del rey o del Consejo de Estado. Como éste, no tenía presidente, y sus miembros eran consejeros de Estado y militares expertos. El Consejo de Inquisición (1483-1488), con la excepción de Portugal, tenía atribuciones sobre todos los territorios de la Monarquía en los que existía dicha institución. Presidido por el inquisidor general, sus miembros eran eclesiásticos y letrados. El Consejo de Cruzada (1509) organizaba la recaudación y distribución de las cantidades resultantes de las 'tres gracias' (cruzada, subsidio y excusado): tributos de concesión pontificia cuyos ingresos se destinaban esencialmente al mantenimiento de las escuadras de galeras en el mar Mediterráneo, escenario de la lucha con los infieles. Su jurisdicción abarcaba toda España y los reinos de Cerdeña y Sicilia, además de las Indias.
Consejos específicos de la Corona de Castilla eran el de la Cámara de Castilla, el de Órdenes y el de Hacienda. El Consejo de la Cámara de Castilla (1518-1523) era, en realidad, una asamblea restringida del consejo de Castilla, que se ocupaba de la provisión de cargos civiles y eclesiásticos, así como de las mercedes y concesiones de gracia. El Consejo de Órdenes (1495) se encargaba de gobernar, conceder los hábitos y encomiendas y administrar los patrimonios de las tres órdenes militares castellanas (Santiago, Calatrava y Alcántara), cuyo maestrazgo pertenecía al rey desde finales del siglo XV. Por último, el Consejo de Hacienda (1523), formado por letrados y expertos, se ocupaba exclusivamente de organizar y supervisar la administración y gestión de las rentas de la Corona de Castilla, sin atribuciones, al menos en la teoría, sobre ningún otro territorio de la Monarquía.
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EL SIGLO XVIII
Conde de Aranda
El conde de Aranda, cuyo nombre completo era Pedro Pablo Abarca de Bolea y Giménez de Urrea, distinguido militar e importantísima figura política de la segunda mitad del siglo XVIII español, pasó los últimos años de su vida desterrado, primero en distintos puntos de Andalucía y, finalmente, en su casa solariega de Épila (Zaragoza), donde falleció. Fue el presidente del Consejo de Castilla desde 1766 hasta 1773.

Los consejos decayeron en el siglo XVIII, con la aparición y el desarrollo de las secretarías de Estado y de Despacho. Algunos desaparecieron, al dejar de pertenecer al rey de España los territorios de los que se ocupaban. De entre el resto, la mayoría perdieron buena parte de sus funciones y su poder efectivo. El único que resultó reforzado fue el Consejo de Castilla, convertido en el gran organismo de gobierno interior de la Península, con atribuciones también sobre los territorios de la Corona de Aragón.

Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)




Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)

Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), institución cultural española creada por ley de 24 de noviembre de 1939 con el fin de impulsar la investigación y la producción científicas y “formar un profesorado rector del pensamiento hispano”. Fue estructurada en los siguientes patronatos: Raimundo Lulio, de Ciencias Teológicas; Marcelino Menéndez Pelayo, de Filología y Arte; Ramón y Cajal de Medicina y Biología Animal; Alonso de Herrera, de Biología Vegetal; Alfonso el Sabio, de Matemáticas y Física y Química; Juan de la Cierva, de Investigación Técnica; José María Cuadrado, de Investigaciones Locales y Regionales; y Diego Saavedra Fajardo, de Estudios Internacionales. Cada uno de los patronatos estaba constituido por diversos institutos, centros y departamentos. En esta primera etapa el secretario y mentor del CSIC fue José María de Albareda, farmacéutico y químico, profesor de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Madrid.
El CSIC reemplazó a la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, establecida en 1907 a iniciativa de los krausistas españoles y a la Fundación Nacional para la Investigación Científica, creada en 1931 con la llegada de la II República.
En su estructura actual dispone de 96 institutos de investigación de los que 42 corresponden a Madrid, 16 a Andalucía, 13 a Cataluña, 5 a Valencia, 5 a Aragón, 4 a Galicia, 3 a Castilla y León, 2 a Canarias, 2 a Asturias, 1 a Murcia, 1 a Baleares y 1 a Cantabria. Cuenta además con otro instituto en Roma.
Bajo la dirección del presidente se encuentran las vicepresidencias de Investigación Científica y Técnica y la de Organización y Relaciones Institucionales, gerencia, subdirección general de Programación, Seguimiento y Documentación Científica, subdirección general de Relaciones Internacionales, subdirección general de Actuación Económica, subdirección general de Recursos Humanos y la subdirección general de Obras e Infraestructuras.
Los institutos del CSIC son unidades que ejecutan de forma más habitual las actividades científicas y técnicas. Se dedican a una o varias disciplinas afines o que convergen en un objetivo de especial interés, científico, tecnológico o económico-social.
Los centros son unidades que incluyen a varios institutos o a diversos departamentos que se dedican a disciplinas u objetivos científicos entre los que no hay afinidad ni convergencia, aunque tienen la misma localización física y comparten servicios comunes.
Los departamentos son unidades básicas dedicadas a una o a varias subdisciplinas del mismo campo científico.
La dotación del CSIC comprendía en 1994 a 1.900 científicos, 2.000 ayudantes de investigación, 300 becarios postdoctorales y 1.400 becarios de postgrado. El presupuesto del año anterior ascendió a 50.000 millones de pesetas, de los que un 73% procedía de los Presupuestos Generales del Estado y el 27% restante de los propios ingresos del CSIC.
El CSIC mantiene 42 acuerdos bilaterales con instituciones científicas de 24 países.

Reproducción asistida




Reproducción asistida

Técnicas de reproducción asistida
Tres de los métodos (primera, tercera y cuarta columna) utilizados para tratar los casos de infertilidad inducen artificialmente la fusión del espermatozoide y el óvulo en el laboratorio antes de implantar el óvulo fecundado dentro del aparato reproductor de la mujer. El cuarto método (segunda columna) consiste en la mezcla en el laboratorio de óvulos no fecundados con espermatozoides antes de depositarlos en una de las trompas de Falopio, donde la fecundación se produce de forma natural.

Reproducción asistida, grupo de técnicas cuyo objetivo es resolver los problemas de esterilidad que afectan a un número cada vez mayor de parejas. En los últimos 50 años su desarrollo ha sido considerable, planteando nuevos dilemas éticos y terapéuticos. Dependiendo de la causa de la esterilidad la técnica que se emplea es diferente: estimulación hormonal de la ovulación, inseminación artificial, fecundación in vitro con transferencia de embriones, transferencia intratubárica de gametos o inyección intracitoplasmática de espermatozoides.
Por lo general, la estimulación hormonal de la ovulación forma parte de las técnicas habituales de reproducción asistida. La estimulación de los ovarios de la mujer con el fin de obtener varios óvulos maduros se consigue empleando hormonas como la HCG (gonadotropina coriónica humana), la FSH (hormona foliculoestimulante), la LH (hormona luteinizante), la HMG (gonadotropina menopáusica humana), la GnRH (hormona liberadora de gonadotropinas), el clomifeno (estrógeno) o la bromocriptina (inhibidor de la prolactina), en combinaciones múltiples y en dosis y posología variable. No es infrecuente que esta hiperestimulación ovárica provoque una ovulación múltiple.
En la inseminación artificial el semen, que procede de la pareja o de un banco de semen, se introduce en el canal cervical o en el interior de la cavidad uterina.
En la mayoría de los casos, es necesario recurrir a la fecundación in vitro con transferencia de embriones; esta técnica consiste en la fecundación fuera del organismo materno. La fecundación en el laboratorio origina uno o varios cigotos (unión de óvulo y espermatozoide) que sufren un proceso de división celular y dan lugar a uno o varios embriones, los cuales se introducen (transferencia de embriones) en el aparato genital de la mujer.
Otra técnica empleada con frecuencia variable es la transferencia intratubárica de gametos (GIFT), que consiste en introducir de forma simultánea óvulos y espermatozoides en el interior de las trompas de Falopio. En este caso, la fecundación se produce de forma natural en las trompas. En el caso de la inyección intracitoplasmática de espermatozoides, ésta se realiza fuera del organismo materno. Una vez obtenido el embrión, éste se transfiere.
Las técnicas de reproducción asistida se acompañan de una proporción significativa de abortos (entre el 20 y el 25%) y de embarazos múltiples (15%).

Danzas clásicas de India




Danzas clásicas de India

Bharatanatya
En esta foto vemos a una bailarina de bharatanatya en el templo de Khajuraho, donde tiene lugar un festival anual de danza de diferentes regiones.


Danzas clásicas de India, están consideradas como una de las formas de arte más desarrolladas de la cultura india.
La enorme área geográfica del subcontinente indio contiene una gran diversidad de tierras, climas, personas, culturas y lenguas, y esta diversidad se ve reflejada en sus muchos estilos de danza, que van desde lo clásico hasta lo folclórico y lo contemporáneo.
La tradición clásica es una forma de arte antigua y sofisticada que se extiende a lo largo de varios cientos de años. Tiene su origen en los templos y es ejecutada por los devadasis (bailarines del templo). Los estilos clásicos han estado relacionados con la mitología, la filosofía, las creencias espirituales de la cultura hindú y, en tiempos más recientes, con la tradición islámica. La danza clásica tiene sus raíces en el Natyasastra, el texto más antiguo que se conoce sobre dramaturgia, atribuido a Bharata, que en realidad actuó más como buscador y compilador de trabajos muy antiguos, que como el inventor del género dramático. Según las hipótesis más aceptadas, la fecha del Natyasastra se sitúa entre los siglos III o IV d.C.; este tratado sánscrito define el drama como continente de la palabra, el mimo, la danza y la música, y establece los principios que marcarán la técnica y la estética.
Desde el siglo II al VIII d.C. hubo una marcada diversificación. Gradualmente, la danza se fue disociando del drama y nacieron los distintos estilos clásicos, que reflejaban la tradiciones particulares de la región en la cual surgieron. Sin embargo, todos los estilos clásicos comparten los elementos básicos del nritta (danza pura), el nritya (expresión) y el natya (elemento dramático).
Dentro del natya, el abhinaya (expresión del contenido dramático a través de la pantomima y el gesto) adquiere formas diferentes en los distintos estilos, siendo algunos más exagerados que otros. Los temas del abhinaya también varían, pero cada estilo hace hincapié en la enseñanza del navarasa o los nueve estados de ánimo o sentimientos: el amor, el desprecio, el pesar, la ira, el miedo, el valor, el disgusto, la admiración y la paz. Estos estados de ánimo se encuentran clasificados en el Natyasastra y se describen los medios de expresarlos a través de los movimientos de los ojos, las cejas, el cuello, las manos y el cuerpo. También existen dos categorías de movimientos que todos los bailarines deben poder realizar independientemente de su sexo: el tandava es el aspecto masculino y vigoroso de la danza y el lasya representa el lado elegante y femenino. Todos los estilos se ejecutan con los pies descalzos, aunque hay algunos de ellos utilizan los ghungroos (cascabeles en los tobillos) para aumentar el ritmo de sus pasos. Los mudras (gestos con las manos), los estilizados movimientos de la cara y los ojos y los complejos esquemas rítmicos constituyen otras características de esta danza.
Aunque las variantes regionales han desarrollado su propia técnica y presentación distintiva, han continuado con las mismas reglas básicas y normas que aparecen en el Natyasastra. Existen diferencias de estilo que le dan a cada uno su propia cualidad única. Las principales variedades son: Bharatanatyam, desarrollado en los templos de Tamil Nadu, en el sur de la India. Contiene un estimulante flujo de percusión. El espacio y el movimiento se perciben a lo largo de precisas líneas geométricas, acentuados por un frágil trabajo de pies.
Kathak: tiene su origen en los cuentos tradicionales del norte de la India. Más tarde floreció en las cortes hindú y mogol, donde se convirtió en la sutil y sofisticada forma de hoy. El estilo está caracterizado por el complejo trabajo de pies, los giros rápidos y las súbitas posturas.
Odissi: proviene del este de la India. Sus líricas y fluidas líneas están puntuadas por pausas en las cuales los bailarines adoptan poses esculturales, representaciones que todavía se pueden ver en las paredes de algunos templos.
Manipuri: es un estilo elegante y suave que proviene de Manipur, en el noroeste de la India. Los bailarines utilizan pequeños pasos y saltos bajos, y las mujeres llevan rígidas y largas faldas. Las leyendas sobre Krishna conforman los temas desarrollados en las actuaciones.
Kathakali: surgido en Kerala, en el suroeste de la India. Este estilo vigoroso, dramático y exigente tiene mucho que ver con las tradiciones sobre artes marciales. Utiliza una mímica, un maquillaje y un vestuario estilizado para representar a los personajes de los mitos y leyendas.
Mohini Attam: también proviene de Kerala. Es una danza bailada por mujeres vestidas de blanco y oro. Tiene el sabor del bharatanatyam y del kathakali con dosis de danzas folclóricas locales, en particular el kaikottikali.
Kuchipudi: recibe su nombre del pueblo de Kuchipudi, en el estado meridional de Andhra Pradesh. Comparte muchos elementos comunes con el bharatanatyam y es vibrante e intenso. Está compuesto por bailes individuales y danzas dramáticas muy evolucionadas.
Las formas clásicas tienen muchos nexos de unión con la danza folclórica. En todo el subcontinente indio existe una inmensa variedad de bailes folclóricos: danzas sociales para celebrar fiestas y otras ocasiones especiales como matrimonios, danzas maritales, danzas para mujeres y danzas para hombres. Los bailarines suelen cantar mientras bailan, y el acompañamiento de tambores es indispensable. Quizás las danzas folclóricas más conocidas sean las enérgicas y vigorosas bhangra del Punjab, y el garba y el dandia ras (danza de los pasos) de Gujarāt.
A lo largo de los siglos, las danzas de la India han estado sometidas a distintas influencias que han ejercido un gran impacto en su desarrollo. Desde el siglo XII al XVIII d.C., el Imperio mogol floreció y más tarde decayó en las regiones del norte. Bajo el patronazgo de los emperadores, las artes, especialmente la música y la pintura, fueron alentadas en las cortes. El kathak evolucionó de la tradición de cuenta cuentos a la forma sutil y compleja de hoy. Con la llegada del Imperio Británico, la danza, entre otras artes, sufrió un eclipse temporal, especialmente en las ciudades y pueblos donde se había establecido el protectorado inglés. Debido a la imposición de la escolarización inglesa y de los valores victorianos, la danza dejó de fomentarse, especialmente entre la clase media. Gradualmente cayó en desgracia y los devadasis fueron expulsados de los templos. Sin embargo, en la primera mitad del siglo XX, personalidades como Rabindranath Tagore, Rukmini Arundale y Uday Shankar lucharon incansablemente para revivir la rica herencia de la danza clásica india. Estas personas realizaron un gran esfuerzo para proporcionar mayor relieve a la danza y pusieron las bases para el espectacular renacimiento de esta forma de arte una vez que la India recuperó su independencia en 1947. A partir de entonces han surgido un número cada vez mayor de bailarines, maestros, alumnos y compañías de danza india, al igual que escuelas en la India, Gran Bretaña, Norteamérica y Australia.
Así como se ha continuado con las tradiciones folclóricas y la danza clásica, en los últimos cincuenta años se ha desarrollado la danza contemporánea y cinematográfica. Esta última se ha convertido en una forma popular de arte y coreógrafos como Mrinalini Sarabhai, Manjusri Chaki-Sircar, Chandralekha y Kumudini Lakhia han desarrollado un nuevo lenguaje, creando obras modernas basadas en la tradición clásica y, algunas veces, en temas de actualidad.
En Gran Bretaña existe una larga tradición de danza india. Uday Shankar trabajó con Anna Pavlova en la década de 1920. Las giras de Ram Gopal en la década de 1950 continuaron con las realizadas por compañías británicas a partir de 1970. Shobana Jeyasingh ha abierto un nuevo campo al trabajar con compositores y coreógrafos occidentales como Michael Nyman y Richard Alston, y con compañías de teatro y coreógrafos indios contemporáneos. Jeyasingh ha creado formas innovadoras y desafiantes para transmitir el clasicismo indio al gran público.

Danza en el Renacimiento




Danza en el Renacimiento
Danza en la aldea
Aunque durante el renacimiento empezó a surgir el fenómeno de la profesionalización de la danza, los bailes folclóricos han perdurado en casi todas las sociedades. Este grabado del siglo XVI, Danza en la aldea de Daniel Hopfer, muestra a un grupo de aldeanos descansando de sus tareas en el campo.


Renacimiento (danza), danza desarrollada y ejecutada en Europa en el periodo histórico conocido como renacimiento. En la Italia de finales del siglo XV, un renovado interés por el arte, la arquitectura y la literatura de la Grecia y la Roma antiguas dio pie a un nuevo nacimiento (renacimiento) de la cultura italiana. Esto fue promovido por los poderosos príncipes de los estados del norte de Italia, que además de poseer una amplia cultura, buscaban rodearse de lo mejor, no sólo para resaltar la imagen y el esplendor de su corte, sino porque ellos mismos amaban y practicaban las artes. El príncipe del renacimiento debía ser un soldado valiente y un gobernante firme y justo, y además un gran artista, músico y bailarín. La destreza en el baile le daría gracia, elegancia, dignidad y prestancia.
Por lo tanto, la danza estaba influenciada por la atmósfera del renacimiento italiano. Los maestros de baile seguían la pauta marcada por los artistas al crear danzas en las que los elaborados esquemas espaciales eran su principal característica. Para conseguir esto, el número de bailarines era limitado, y desaparecieron las danzas en filas y círculos tan comunes en la edad media. Las danzas de la Italia del siglo XV eran básicamente dos: la bassa danza, una derivación de una danza cortesana medieval de pareja en compás de 6/8, para dos o tres bailarines, y el ballo, una danza con mezcla de ritmos y que algunas veces incorpora elementos de la mímica. Los cuatro ritmos básicos eran la bassa danza (6/8), el saltarello (3/4), la guadernaria (4/4) y la piva (2/4).
Los esquemas espaciales continuaron dominando la danza italiana durante todo el siglo XVI, como puede verse en los trabajos de Fabritio Caroso (Il ballarino, 1581 y Nobilitá di dame, 1600), quien creó elegantes balli y balletti en los cuales los bailarines describen complejos dibujos. También los encontramos en los del maestro de baile Caesare Negri (Gratie d'amore, 1602), quien trabajó en Milán y mostraba una clara influencia española en sus balli, como por ejemplo en su spagnoleta y en su canario. El vocabulario de pasos aumentó considerablemente en esta época.
Aunque las danzas italianas eran conocidas en Francia e Inglaterra durante la segunda mitad del siglo XVI, las danzas más populares en estos países continuaban siendo procesionales. La velada en la corte empezaba con la majestuosa pavana, una danza que era una demostración de las joyas y riquezas de cada uno de los bailarines. Frecuentemente, a esta danza le seguía la gallarda, una danza en la cual el hombre demostraba sus cualidades técnicas, no sólo a su pareja, sino también a los asistentes, mientras que la dama le imitaba con pasos más sencillos y suaves. Un buen bailarín de gallarda era capaz de improvisar sus propias variaciones, que podían incluir grandes saltos, batidos y giros.
En este tiempo no existía una diferencia real entre la danza social y la teatral. En muchas de las espectaculares mascaradas que tenían lugar en las cortes europeas, se creaban coreografías especiales donde se utilizaban los pasos y ritmos más comunes del salón de baile y donde los bailarines eran las damas y los caballeros de la corte.

El Posmodernismo danza




El Posmodernismo danza

Posmodernismo (danza), movimiento que surge como rechazo de las teorías y prácticas del modernismo. Originalmente es una clasificación cronológica asociada con la labor específica de un grupo vanguardista de coreógrafos, artistas visuales y músicos que presentaron sus trabajos en la iglesia Judson Memorial en el Greenwich Village de Nueva York entre 1962 y 1964.
El Judson Dance Theater surgió del trabajo realizado por el músico Robert Dunn para una clase de coreografía que impartió en el estudio de Merce Cunningham desde 1960 hasta 1962. Estos artistas revisaron la naturaleza de la danza, cuestionando todos los aspectos de la ejecución y representación del trabajo coreográfico. Desde su primera actuación en julio de 1962, el grupo reflejó las preocupaciones que estaban presentes en el mundo del arte. Fueron particularmente influyentes las teorías filosóficas del existencialismo, el budismo zen y la fenomenología. El interés por la presencia e independencia del momento en una actuación y la exploración de las propiedades intrínsecas del medio de la danza fueron los ingredientes esenciales en el debate. Se rechazaron los sistemas formales de codificar movimientos, así como la imagen corporal especializada que éstos requerían. Los trabajos del grupo se centraban en la danza como tema único, la pureza del movimiento, sin la abstracción y adulteración que crea la persona del ejecutante.
Ivonne Rainier fue un miembro destacado del Judson Dance Theater y autora en 1965 de uno de sus más famosos manifiestos, definido por la escritora Sally Banes como la 'estética del rechazo'. La intención de Rainier era desmitificar y objetivar la danza, descartando todo lo superfluo. Dio una expresión concreta de este minimalismo en su obra TrioA (1966). Otros miembros eminentes del Judson Dance Theater fueron Trisha Brown, Lucinda Childs, David Gordon, Deborah Hay y Steve Paxton.
El término posmodernismo (en danza) se aplica también, de una forma general, al trabajo de artistas en Europa y Estados Unidos influidos por las creaciones del grupo original.

La danza Modernismo




La danza Modernismo
Isadora Duncan
La bailarina estadounidense Isadora Duncan se rebeló contra la rigidez de la danza clásica y defendió unos movimientos más libres que expresaran las emociones íntimas. Atraída por los ideales estéticos griegos, solía bailar descalza y ataviada con vestidos sueltos inspirados en las túnicas de diosas griegas, como el que lleva en esta fotografía.

Modernismo (danza), estilo desarrollado por un grupo de bailarines que a finales del siglo XIX y a principios del XX rompieron con las tradiciones previas y forjaron nuevas técnicas, teorías y estética en la danza. El término modernismo se utiliza en todas las artes y cubre una gran diversidad de teorías y prácticas. La importancia del individualismo, la abstracción y la entrega al arte del momento eran sus características comunes. Los pioneros de la danza moderna tienen, en algunos casos, poco en común además del rechazo de las tradiciones existentes y del deseo de reexaminar los principios fundamentales de la danza como medio de comunicación. Los orígenes del movimiento fueron internacionales y surgieron simultáneamente en todo el mundo occidental.
Estadounidenses como Loie Fuller e Isadora Duncan influyeron mucho en Europa mientras que europeos como Rudolf von Laban y Mary Wigman marcaron a los estadounidenses. Fuller explotó la capacidad de las nuevas tecnologías, al bailar en una nube de seda iluminada por los nuevos sistemas eléctricos de la iluminación teatral. El propósito de Duncan era utilizar los ideales del antiguo arte griego para inspirar formas más naturales de danza. Sin embargo, mientras Fuller transformaba su cuerpo en una flor o una mariposa, Duncan utilizaba el cuerpo humano como un instrumento de expresión emocional.
El trabajo de Rudolf von Laban como teórico y maestro fue mucho más importante que como bailarín o coreógrafo. En Europa, su análisis del movimiento humano y su sistema de notación de la danza (labanotación o kinetografía) proporcionó una base teórica para el estudio de la danza y su enseñanza. Su trabajo con grandes grupos de bailarines aficionados que formaban coros llegaba más allá de los límites de la representación teatral convencional, llevando la danza al público en grandes escenarios y a menudo al aire libre.
Una de sus asistentes en la docencia durante la I Guerra Mundial, en Suiza, fue Mary Wigman, que se convertiría en una de las más famosas bailarinas del movimiento modernista. Ella consolidó la autonomía de la danza como una forma de arte, trabajando con el silencio y con apoyos mínimos. Creó una poderosa forma de expresión emocional que frecuentemente exploraba el lado oscuro de la naturaleza humana sujeta por las fuerzas universales.
La estadounidense Martha Graham quiso también expresar la emoción a través del cuerpo en movimiento y desarrolló un coherente sistema de entrenamiento técnico para conseguir sus metas coreográficas. Algunos rasgos característicos de la técnica de Graham fueron la utilización de la contracción muscular y de la relajación para producir energía motora, y el juego con el peso del propio cuerpo.

La danza Hora




La danza Hora

Hora (danza) (también escrito horah), es una danza folclórica israelí y rumana, ejecutada por bailarines que entrecruzan sus brazos mientras se mueven en un círculo siguiendo la dirección de las manecillas del reloj. La hora rumana se baila en las celebraciones. Sus pasos van de los más sencillos a los más complejos y la música, normalmente, va yuxtaponiendo unidades de ritmo de 2 y 3 tiempos. Los participantes pueden intervenir en la danza de acuerdo con las normas sociales imperantes en el lugar. Fue llevada a Israel por inmigrantes, donde se convirtió en algo puramente recreativo, sin ningún significado ceremonial. Los participantes suelen enlazar las manos mientras bailan.

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