Thomas Alva Edison





Thomas Edison
El inventor estadounidense Thomas Alva Edison aparece en la fotografía trabajando en su laboratorio en West Orange, Nueva Jersey, a finales del siglo pasado.
U.S. Dept. of the Interior, National Park Service

Thomas Alva Edison (1847-1931), inventor estadounidense cuyo desarrollo de una práctica bombilla o foco eléctrico, un sistema generador de electricidad, un aparato para grabar sonidos y un proyector de películas, ha tenido profundos efectos en la configuración de la sociedad moderna.
Nació en Milan (Ohio) el 11 de febrero de 1847. Sólo fue a la escuela durante tres meses en Port Huron (Michigan). Cuando tenía 12 años empezó a vender periódicos en una estación de ferrocarril, dedicando su tiempo libre a la experimentación con imprentas y con distintos aparatos mecánicos y eléctricos. En 1862 publicó un semanario, el Grand Trunk Herald, impreso en un vagón de mercancías que también le servía como laboratorio. Por salvar la vida del hijo de un jefe de estación, fue recompensado con la realización de un curso de telegrafía. Mientras trabajaba como operador de telégrafos, realizó su primer invento destacado, un repetidor telegráfico que permitía transmitir mensajes automáticamente a una segunda línea sin que estuviera presente el operador.
A continuación, Edison consiguió un empleo en Boston (Massachusetts) y dedicó todo su tiempo libre a la investigación. Inventó una grabadora que, aun teniendo muchas cualidades, no era lo suficientemente práctica como para justificar su utilización. Más tarde, mientras trabajaba en la compañía de telégrafos Gold and Stock de Nueva York, introdujo grandes mejoras en los aparatos y en los servicios de la empresa. Con la venta de accesorios telegráficos, Edison ganó 40.000 dólares, con los que montó su propio laboratorio en 1876. Posteriormente concibió un sistema telegráfico automático que hacía posible una mayor rapidez y calidad de transmisión. El logro supremo de Edison en la telegrafía fue el invento de unas máquinas que permitían la transmisión simultánea de diversos mensajes por una línea, lo que aumentó enormemente la utilidad de las líneas telegráficas existentes. El invento de Edison del transmisor telefónico de carbono fue muy importante para el desarrollo del teléfono, que había sido inventado recientemente por el físico estadounidense Alexander Graham Bell.
Teléfono de Thomas Edison
El inventor estadounidense Thomas Alva Edison no inventó el teléfono, pero dedicó muchos esfuerzos a mejorar la capacidad técnica de ese aparato. El teléfono de Edison de la fotografía data de 1911.

Edison anunció en 1877 el invento de un fonógrafo mediante el cual se podía grabar el sonido en un cilindro de papel de estaño. Dos años más tarde exhibió públicamente su bombilla o foco eléctrico incandescente, su invento más importante (véase Iluminación eléctrica). Este invento tuvo un éxito extraordinario y, rápidamente, Edison se ocupó del perfeccionamiento de las bombillas y de las dinamos para generar la corriente eléctrica necesaria. En 1882 desarrolló e instaló la primera gran central eléctrica del mundo en Nueva York. Sin embargo, más tarde, su uso de la corriente continua se vio desplazado ante el sistema de corriente alterna desarrollado por los inventores estadounidenses Nikola Tesla y George Westinghouse.
En 1887 Edison trasladó su fábrica de Menlo Park a West Orange (Nueva Jersey) donde construyó un gran laboratorio de experimentación e investigación. (Su casa y su laboratorio fueron convertidos en museo en 1955). En 1888 inventó el kinetoscopio, la primera máquina que producía películas mediante una rápida sucesión de imágenes individuales (véase Historia del cine). Entre sus posteriores inventos dignos de mención se encuentra el llamado acumulador de Edison (un acumulador alcalino de hierro-níquel), resultado de miles de experimentos (véase Pila eléctrica).
Otros descubrimientos de Edison fueron el microtasímetro (se utiliza para la detección de cambios de temperatura) y un método de telegrafía sin hilos para comunicarse con los trenes en movimiento. Cuando estalló la I Guerra Mundial, proyectó, construyó y dirigió factorías para la fabricación de benceno, fenol y derivados de la anilina. En 1915 fue nombrado presidente del Consejo Asesor de la Marina de Estados Unidos y en calidad de ello hizo muchos descubrimientos valiosos. Su trabajo posterior consistió fundamentalmente en mejorar y perfeccionar inventos anteriores. En total, Edison patentó más de mil inventos. Fue más un tecnólogo que un científico y aportó poco al conocimiento científico original. Sin embargo, en 1883, observó la emisión de electrones por un filamento caliente (el llamado efecto Edison), cuyas implicaciones profundas no se comprendieron hasta varios años más tarde.
En 1878 fue nombrado caballero de la Legión de Honor Francesa y en 1889 comendador de la misma. En 1892 fue galardonado con la Medalla Albert de la Sociedad Real de las Artes de Gran Bretaña y en 1928 recibió la Medalla de Oro del Congreso de Estados Unidos “por el desarrollo y la aplicación de inventos que han revolucionado la civilización en el último siglo”. Edison murió el 18 de octubre de 1931 en West Orange.

Thomas Edison en su fábrica
En 1922 se filmó al inventor estadounidense Thomas Edison durante una jornada de trabajo en su fábrica.








Lámpara de Edison
La lámpara de filamento de carbono o bombilla incandescente inventada por Thomas Alva Edison en 1879 fue la primera con éxito comercial. En la imagen se muestra una reproducción de la lámpara de Edison.









Edison y Eastman con una cámara
Thomas Edison (derecha) trabajando con George Eastman en una cámara cinematográfica. Además de inventar la bombilla, el fonógrafo y el generador eléctrico, Edison desarrolló la tecnología cinematográfica y sincronizó películas con sonido grabado, realizando las primeras películas del cine sonoro.



Fonógrafo de Edison
La primera grabación de sonido se debe a Thomas Edison en 1877. La primera frase que se reprodujo, hello, realmente se grabó en un repetidor telefónico, pero Edison inventó ese mismo año el fonógrafo (reproductor de discos), equipo algo más complejo. El sonido pasaba por la bocina (no representada) a la boquilla central y provocaba la vibración del diafragma. El punzón de éste grababa surcos en una fina lámina de latón que recubría el tambor giratorio. El equipo contaba además con un segundo punzón y diafragma que podían acoplarse para reproducir la grabación.

Kinetoscopio
El kinetoscopio, inventado por Thomas Edison y William K. L. Dickson, está considerado como la primera máquina de cine. Era ya utilizada a principios de la década de 1890 y pronto se hizo popular en fiestas de carnavales y en atracciones. Las salas de kinetoscopio, que funcionaban con una moneda, surgieron en Nueva York a finales de 1890.

Alexander Graham Bell




Alexander Graham Bell, conocido como inventor del teléfono, fue un apasionado educador e innovador durante toda su vida. Desarrolló el teléfono en 1874 mientras trabajaba con sordos, y posteriormente experimentó ideas que iban desde cilindros de grabación (precursores de los discos del gramófono) hasta un patín aerodeslizador.



Teléfono de Graham Bell

Teléfono de Graham Bell

Alexander Graham Bell construyó este prototipo de teléfono en 1875. El aparato consistía en una bobina, un brazo magnético y una membrana tensada. Cualquier sonido producía una vibración en la membrana y, por consiguiente, del brazo magnético. El movimiento del imán inducía en la bobina una corriente eléctrica variable. Esta señal eléctrica se convertía de nuevo en sonido mediante un aparato idéntico en el otro extremo del circuito.

Alexander Graham Bell


Alexander Graham Bell (1847-1922), inventor de origen inglés, debe su fama al invento del teléfono y a sus estudios para limitar los efectos de la sordera.
Bell nació el 3 de marzo de 1847 en Edimburgo y estudió en las universidades de Edimburgo y Londres. Emigró a Canadá en 1870 y llegó a Estados Unidos en 1871. Aquí comenzó dando clases a sordos y divulgando el sistema denominado 'lenguaje visible'. Este sistema, que fue desarrollado por su padre, el educador escocés Alexander Melville Bell, demuestra cómo se utilizan los labios, la lengua y la garganta en la articulación del sonido. En 1872 Bell fundó una escuela para sordos en Boston, Massachusetts, que posteriormente se integró en la Universidad de Boston, donde Bell fue nombrado profesor de fisiología vocal. En 1882 adoptó la nacionalidad estadounidense.

Inventos

Desde los 18 años, Bell había trabajado sobre la idea de la transmisión del habla. En 1874, mientras trabajaba en un telégrafo múltiple, desarrolló las ideas básicas de lo que sería el teléfono. Sus experimentos con su ayudante Thomas Watson los probó definitivamente con éxito el 10 de marzo de 1876. Especialmente una demostración, en 1876 durante la Exposición del Centenario en Filadelfia (Pensilvania), lanzó su invento a todo el mundo y le llevó a organizar en 1877 la Compañía de Teléfonos Bell.


Gana premio Volta

En 1880 Francia concedió a Bell el premio Volta, dotado con 50.000 francos, por su invento. Con este dinero, fundó el Laboratorio Volta en la ciudad de Washington, donde el mismo año, él y sus socios inventaron el fotófono, que transmite sonidos por rayos de luz. Otros inventos suyos son: el audiómetro —utilizado para medir la agudeza de oído— la balanza de inducción —utilizada para localizar objetos metálicos en el cuerpo humano— y el primer cilindro de cera para grabar, introducido en 1886. El cilindro, junto con el disco de cera grasa, sentó las bases del gramófono moderno.
Bell fue uno de los cofundadores de la National Geographic Society y ejerció como presidente desde 1896 hasta 1904. También en 1883 fundó la revista Science.


Aeronáutica

Después de 1895, el interés de Bell se dirigió fundamentalmente a la aeronáutica. Muchos de sus inventos en este campo los probó en su residencia de verano en la isla de Cape Breton en Canadá. Sus estudios comenzaron con la construcción de grandes cometas o papalotes y en 1907 concibió una capaz de transportar a una persona. Con un grupo de socios, entre ellos el inventor y aviador estadounidense Glenn Hammond Curtiss, Bell desarrolló el alerón, una sección móvil de un ala de avión que controla el balanceo. También desarrollaron el dispositivo de aterrizaje de tres ruedas, lo que permitió por primera vez el despegue y el aterrizaje en un campo de aviación. Al aplicar los principios aeronáuticos a la propulsión náutica, este grupo comenzó a trabajar en el patín aerodeslizador, que se desliza sobre el agua a gran velocidad. Su hydrodrome con su tamaño definitivo, desarrollado en 1917, alcanzó velocidades superiores a los 113 km/h y durante muchos años fue el barco más rápido del mundo.

Eugenesia

Los continuados estudios de Bell sobre las causas y la herencia de la sordera condujeron a experimentos en eugenesia, incluida la cría de ganado, y le llevaron a escribir su libro Duración de la vida y condiciones relacionadas con la longevidad (1918). Murió el 2 de agosto de 1922, en Baddeck, donde el gobierno canadiense conserva un museo que contiene muchos de sus inventos originales.

Pistolas




Colt Walker
El colt Walker lleva el nombre del capitán Sam Walker de los Texas Rangers que ayudó en su diseño. El Walker original es el revólver más raro y valioso de los colt Paterson. No es seguro que este modelo se haya fabricado alguna vez para comercializarse.




Pistolas de chispa
La pistola de chispa fue la primera pistola práctica porque el sistema de ignición la hacía mucho más ligera y menos voluminosa que su predecesora la pistola de rueda.











 








Revólver Colt














Pistola Beretta
La Beretta de 9 milímetros es una de las pistolas más conocidas y fue utilizada por el Ejército italiano en ambas guerras mundiales.
















Pistola Luger
La pistola de fabricación alemana Luger de 9 milímetros fue utilizada por el Ejército alemán y por otros ejércitos europeos. Fue un arma común en ambas guerras mundiales.



Colt 45 automático
El Colt 45 automático es la pistola semiautomática más famosa. Elegida por primera vez en 1911 por las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos siguió siendo la pistola oficial del ejército hasta mediados de la década de 1980.

Amplificador




Amplificador, dispositivo para aumentar la amplitud, o potencia, de una señal eléctrica. Se utiliza para ampliar la señal eléctrica débil captada por la antena de un receptor de radio, la emisión débil de una célula fotoeléctrica, la corriente atenuada de un circuito telefónico de larga distancia, la señal eléctrica que representa al sonido en un sistema de megafonía y para muchas otras aplicaciones. Un dispositivo de amplificación de uso muy común es el transistor. Otras formas de dispositivos amplificadores son los distintos tipos de tubos de vacío termoiónicos como el triodo, el pentodo, el klistrón y el magnetrón.
Las pequeñas variaciones en la tensión de entrada generan variaciones correspondientes, pero mucho mayores, en la tensión de salida. El coeficiente de estos cambios de tensión se denomina factor de amplificación. Cuando el factor de amplificación supera una determinada cantidad en un tubo termoiónico, la señal de salida deja de coincidir con la señal de entrada y queda distorsionado. Esta situación se mitiga haciendo funcionar el amplificador por debajo del factor de amplificación máximo. Cuando se requiere mayor amplificación de la que es posible en una misma fase de amplificación (es decir, en un transistor o en un tubo de vacío y sus circuitos asociados) se utiliza un amplificador multigradual o secuencial. La salida de una fase es utilizada como entrada por la siguiente. La amplificación de los circuitos fotoeléctricos puede incrementarse utilizando fototubos altamente sensibles, denominados fotomultiplicadores.
Los transistores han sustituido en gran medida los tubos de electrones en los dispositivos más comunes. Estos elementos semiconductores de estado sólido ofrecen un alto factor de amplificación, funcionan sin distorsión en una amplia banda de frecuencias y pueden ser extremadamente pequeños. Utilizando técnicas de circuito integrado es posible colocar miles de amplificadores de transistor en pequeñísimas placas de silicio.
La respuesta a los impulsos de un amplificador determina su capacidad de reproducir un pulso de entrada de onda cuadrada (un tipo de señal eléctrica regular) de forma rápida y precisa; las entradas de ondas cuadradas son dirigidas hacia un amplificador para su recuento o cronometraje. La respuesta a los impulsos es importante en los circuitos informáticos digitales, la modulación por impulsos codificados y los instrumentos de radar y nucleares, es decir, dondequiera que se procesen pulsos de onda cuadrada de alta frecuencia. Por ejemplo, en un radiómetro, la frecuencia con que las partículas de radiación golpean contra un elemento sensible, como el diodo de unión de un semiconductor, es una medida de la intensidad o de la concentración de partículas. La emisión de diodo resultante puede ser una serie de impulsos que a continuación son amplificados y dirigidos hacia un transductor para poder ser vistos.
Los amplificadores con características de bajo nivel de ruido son esenciales para los satélites de comunicaciones. Las señales electromagnéticas de microondas (de frecuencia extremadamente alta) son amplificadas por dispositivos máser (amplificación de microondas por emisión estimulada de radiación). En lugar de amplificar corriente eléctrica el máser amplifica directamente las señales electromagnéticas.
Los amplificadores suelen clasificarse por el tipo de elementos eléctricos del circuito. Los amplificadores de acoplamiento por inductancia están conectados sobre todo por bobinas y transformadores; los de acoplamiento por capacitancia mediante condensadores, y los de acoplamiento por impedancia mediante reóstatos. Los amplificadores de acoplamiento directo están conectados sin ese tipo de componentes eléctricos, y se utilizan para alternar corrientes de muy baja frecuencia, como las que se producen en muchos ordenadores analógicos. Las demás modalidades se emplean para bandas de frecuencias amplias. Los amplificadores de audiofrecuencias funcionan entre 0 y 100.000 ciclos por segundo (hercio), o 100 kilohercios (kHz). Los amplificadores de banda intermedia sirven para las frecuencias entre 400 kHz y 5 millones de Hz, y así sucesivamente.

Industria del calzado




Mujeres vietnamitas confeccionando calzado
El calzado es una de las exportaciones más significativas de Vietnam.

Industria del calzado, fabricación de todo tipo de zapato, zapatilla, bota o sandalia, que sirva para cubrir y proteger el pie. Se suele agrupar en la misma rama que la industria de la confección, ya que buena parte de ella se integra en el complejo de la industria de la moda. Es frecuente que los parámetros de moda para la producción de prendas de confección incorporen también el calzado en sus estrategias de venta, al ser cada vez más habitual que las firmas del sector presenten una oferta amplia de todo tipo de complementos.
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HISTORIA
La industria del calzado nace con la misma humanidad, pues se tiene noticia desde el paleolítico superior de la existencia de técnicas de tratamiento de pieles de animales para elaborar prendas y calzado. La tecnología empleada por los primeros seres humanos se fue refinando, y ya en la edad antigua apareció el taller de fabricación artesano.
En tiempos del Bajo Imperio romano se consolida un tipo de taller en el que uno o varios maestros artesanos, junto con algunos aprendices, producían para el mercado local, sirviendo el mismo taller como punto de venta. Con diversas variaciones, ésta fue la base productiva que se mantuvo hasta el siglo XIX. En el siglo XVII aparecieron algunas grandes factorías, especialmente en Francia, protegidas por la Corona y orientadas a productos de lujo. Otro modelo organizativo del sector, también usual desde el siglo XV, fue la articulación de la producción en pequeños talleres que trabajaban para un comerciante, quien proporcionaba suministros y compraba el producto acabado.
Estos sistemas desaparecieron tras la Revolución Industrial. Desde el comienzo del siglo XIX se generaliza el modelo de fábrica, tal como se conoce ahora. El proceso de producción se organiza, y va incorporando sucesivas mejoras tecnológicas, entre las que cabe destacar: máquinas cortadoras cada vez más precisas, que permiten aprovechar mejor las materias primas; sistemas de curtido con disolventes químicos, que mejoran la calidad de los materiales; la aguja de acero, que soluciona el estrangulamiento del cosido, y las colas de tipo sintético, que rebajan los costes y mejoran la resistencia del producto acabado.
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ESTRUCTURA Y ORGANIZACIÓN ACTUAL
La crisis económica de la década de 1970 afectó a esta industria de forma grave. En los países desarrollados, los costes de producción, y de manera especial el trabajo, se encontraban a niveles que imposibilitaban su competitividad. En el mercado mundial algunos países menos desarrollados habían obtenido crecientes ventajas gracias a la incorporación de tecnologías muy estandarizadas y al uso de mano de obra de bajo coste, por lo que el sector se encontraba en recesión.
La primera respuesta fue un recrudecimiento del proteccionismo, lo que contribuyó a generalizar la crisis y bloqueó el crecimiento del comercio internacional. Esta situación se mantuvo durante bastantes años, y sólo las sucesivas rondas del Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT) han permitido ir reduciendo las trabas arancelarias.
La respuesta a largo plazo de la industria ha sido una reorganización internacional de la producción, en la que los países más desarrollados han retenido la fabricación de productos de alta calidad y diseño innovador, muy ligados a la industria de la moda, mientras que en otros países trabaja una industria de bajo coste para mercados de gran extensión.
Existe un tercer nivel de empresas, aquellas de calidad y diseño intermedios, que permanecen en los países desarrollados burlando las normativas laborales que elevan los costes. Forman parte de un extenso conjunto de actividades que se denomina economía sumergida. Las empresas sumergidas no suelen contar con grandes centros de producción; ésta se organiza en pequeños talleres familiares que dependen de una empresa que proporciona materias primas y maquinaria moderna, y compra el producto terminado, al que coloca su marca. Incluso firmas de prestigio recurren a este procedimiento.
calzado, da. (Del part. de calzar). adj. Se dice de los religiosos que usan zapatos, en contraposición a los descalzos. || 2. Dicho de un ave: Cuyos tarsos están cubiertos de plumas hasta el nacimiento de los dedos. || 3. Dicho de un cuadrúpedo: Cuyas patas tienen en su parte inferior color distinto del resto de la extremidad. || 4. Heráld. Dicho de un escudo: Dividido por dos líneas que parten de los ángulos superiores del jefe y se encuentran en la punta, en contraposición a cortinado. || 5. m. Todo género de zapato, borceguí, abarca, alpargata, almadreña, etc., que sirve para cubrir y resguardar el pie. || 6. Todo cuanto se usa para cubrir y adornar el pie y la pierna, incluidas medias y ligas. || 7. p. us. Medias y ligas que se pone una persona cuando se viste. □ V. águila ~, frente calzada, paloma ~.

Objetos de escritorio




De la invención de la escritura al libro
El proceso que ha conducido de la tabla de arcilla de Mesopotamia al libro impreso moderno es un recorrido fascinante y lleno de sorpresas que se articula en torno al desarrollo de las grafías, el tipo de instrumentos y soportes empleados en la escritura, y la evolución del libro como objeto a lo largo de su historia.

Objetos de escritorio, utensilios manuales utilizados para efectuar marcas alfanuméricas en o sobre una superficie.
Las inscripciones se caracterizan por la eliminación de parte de la superficie para grabar dichas marcas. La herramienta de escritura está controlada normalmente por el movimiento de los dedos, mano, muñeca y brazo del escritor. El desarrollo de los objetos de escritorio en Occidente ha venido marcado por la interdependencia entre la demanda y aptitudes del escritor y los materiales de escritura disponibles.

UTENSILIOS ANTIGUOS
La forma más antigua de escritura occidental es la cuneiforme, que se realizaba presionando una varilla de tres o cuatro caras sobre barro blando que luego se cocía, quedando señaladas las marcas en forma de cuña. El siguiente avance importante en el campo de los utensilios de escritorio lo constituye el empleo que del pincel, el martillo y el cincel hicieron los griegos. Los escritos encontrados en algunas vasijas griegas antiguas están hechos con pequeños pinceles redondos, y las primeras letras griegas están cinceladas sobre piedra mediante un cincel de metal y un martillo. Ninguna de las formas de escritura griega muestra variación alguna en cuanto al grosor de las líneas de las diferentes letras; los romanos introdujeron variaciones en la anchura de las marcas alfabéticas al utilizar herramientas de filo más ancho.
A principios del siglo I d.C., los objetos de escritorio romanos variaban según la finalidad de los escritos y la superficie utilizada. Los escritos pasajeros y los ejercicios escolares a menudo se realizaban con punzones metálicos u óseos sobre pequeñas tablillas de madera recubiertas de cera. Las letras se iban rascando sobre la superficie encerada con la punta del punzón, mientras que las correcciones se efectuaban con el extremo romo del utensilio.
Las escrituras duraderas se realizaban sobre papiro con una caña afilada y sumergida en tinta. La superficie rugosa del papiro resultaba idónea para este utensilio puntiagudo: la escritura resultante se parece a la encontrada sobre tablillas enceradas. Los pinceles planos y las cañas de punta roma se utilizaban para las superficies pulidas, como ciertas pieles de animales especialmente tratadas (pergamino y vitela), y los revocos o muros de piedra, como el esgrafiado. Las inscripciones se realizaban con martillo y cincel, pero el estilo de tales letras, de trazos tanto gruesos como finos, revela el uso de herramientas de filo ancho.

PLUMAS
El nacimiento y difusión del cristianismo aumentó la demanda de documentos religiosos escritos. A medida que se fue reduciendo el tamaño de la escritura fueron evolucionando los utensilios y las superficies correspondientes. Los libros en vitela o pergamino vinieron a sustituir a los rollos de papiro y la pluma de cálamo desplazó a la pluma de caña. Aunque los cálamos se pueden hacer con las plumas de las alas externas de cualquier ave, las más preciadas eran las de pato, cisne, cuervo y (más tarde) pavo. Las primeras alusiones a las plumas de cálamos (siglo VI d.C.) proceden del teólogo español san Isidoro de Sevilla; este objeto fue la principal herramienta de escritura durante casi 1.300 años.
Para fabricar un cálamo, primero hay que endurecer la pluma de ave mediante calor o disecación. El cálamo endurecido se corta entonces en bisel con una cortaplumas especial.
El escritor se veía obligado a cortar el cálamo frecuentemente a fin de mantener la punta biselada. Hacia finales del siglo XVIII, el ancho de la punta fue disminuyendo al tiempo que aumentaba la longitud de la hendidura, creando una punta flexible capaz de escribir trazos gruesos y finos según se apretara con la punta e independiente del ángulo con que se escribiera.
Asimismo, hacia el siglo XVIII, el papel había sustituido a la vitela como principal superficie de escritura y ya se producían más escritos para el mundo del comercio que para la Iglesia o la Corona. A lo largo de este periodo fueron múltiples los intentos por conseguir una herramienta definitiva de escritura que no exigiera ser afilada. Se intentó con cuernos, caparazones de tortuga y piedras preciosas, pero al fin se utilizó el acero para fabricar puntas de pluma.
Aunque tal vez los romanos conocieran ya las plumas de bronce, la referencia más antigua a las 'plumas bronceadas' data de 1465. El calígrafo español del siglo XVI Juan de Yciar menciona las plumas bronceadas para escritos de gran extensión en su manual de escritura de 1548, pero su uso no se difundió hasta principios del siglo XIX. La primera pluma patentada de acero la construyó el ingeniero inglés Bryan Donkin en 1803. Los principales fabricantes ingleses de plumas del siglo XIX fueron William Joseph Gillot, William Mitchell y James Stephen Perry. La pluma de cálamo cayó rápidamente en desuso a lo largo del siglo XIX, sobre todo después de la implantación de la enseñanza pública gratuita para los niños; se ponía mayor énfasis en la enseñanza de la escritura que en la del arte de cortar los cálamos.
En 1884 Lewis Waterman, un agente de seguros de Nueva York, patentó la primera pluma estilográfica con depósito de tinta. Waterman inventó un mecanismo que suministraba tinta a la punta del plumín por capilaridad, haciendo que la tinta fluyese de forma uniforme al tiempo que se escribía. En la década de 1920, la pluma estilográfica ya se había convertido en el principal instrumento para escribir en Occidente y continuó siéndolo hasta la aparición del bolígrafo después de la II Guerra Mundial.

El bolígrafo
Ya en el siglo XIX se habían realizado algunos intentos de fabricación de una pluma que tuviera un rodamiento en su punta, pero no fue hasta 1938 cuando el inventor húngaro Georg Biro inventó una tinta viscosa y oleaginosa que servía para este tipo de plumas. Los primeros bolígrafos no escribían nada bien; solían patinar y la tinta oleaginosa, que se secaba muy lentamente, se emborronaba con facilidad. Pero el bolígrafo tenía ciertas ventajas sobre la pluma estilográfica: la tinta era impermeable y casi indeleble; podía escribir sobre superficies muy diferentes y se podía mantener en cualquier posición durante la escritura; la presión que había que aplicar para que fluyese la tinta era perfecta para hacer copias con papel carbón. Se fue mejorando la composición de la tinta para que resultara más fluida y secase antes, y el bolígrafo no tardó en desplazar a la pluma estilográfica como utensilio universal para escribir.

Rotuladores
En 1963 aparecieron los rotuladores con punta de fieltro y desde entonces amenazan con sustituir al bolígrafo como principal elemento para escribir. El primer rotulador práctico lo inventó el japonés Yukio Horie en 1962. Resultaba perfecto para los trazos de la escritura japonesa, que normalmente se realiza con un pincel puntiagudo. A diferencia de sus antecesores, el rotulador utiliza tintes como fluido de escritura. En consecuencia puede producir una gama muy amplia de colores, que no están disponibles en el caso de los bolígrafos o las plumas estilográficas. La punta esta hecha de fibras finas de nylon u otro material sintético y va sujeta al cilindro de la pluma. El tinte fluye hacia la punta mediante un delicado mecanismo capilar.
Los rotuladores de punta de fieltro están construidos de fibras naturales o artificiales impregnadas de un tinte. La punta puede tener muy diferentes formas y tamaños; pueden alcanzar hasta una pulgada de anchura.

EL LÁPIZ
Uno de los utensilios más difundidos para escrituras endebles es el lápiz. Los trazos del lápiz, a diferencia de los realizados con algún tipo de líquido, se pueden borrar con facilidad. Su interior está formado por una mezcla de grafito (una variedad del carbono) y arcilla. En 1795 se inventó una fórmula de mezclar polvo de grafito con arcilla, cortando el producto resultante en pequeñas barras que luego se cocían. La dureza de estos lápices depende de la proporción entre grafito y arcilla: cuanto más grafito se utilice, más blando u oscuro es el trazo del lápiz. En 1812 el estadounidense William Monroe ideó un proceso, que aún se emplea en la actualidad, mediante el cual se podía embutir la mezcla grafito-arcilla entre dos trozos de madera de cedro.
El portaminas, patentado en 1877, está formado por una barrita cilíndrica de mina insertada en un cilindro metálico o plástico y empujado por un émbolo que al girar va expulsando la punta de la mina. El diseño básico del portaminas apenas sufrió alteraciones hasta que en 1976 se introdujo una modificación notable. El nuevo utensilio, con capacidad hasta 12 minas, va haciendo salir la mina por efecto de la gravedad desde el depósito a través de un fino tubo de metal. La mina queda sujeta por una mordaza de muelle enrollada a su alrededor. Este mecanismo ha permitido la utilización de minas de un grosor de hasta 0,3 mm de diámetro, que se partirían en cualquier otro portaminas mecánico. Comercializado inicialmente como una herramienta profesional para ingenieros, delineantes y artistas, el portaminas goza de una difusión casi universal.
Otras herramientas de escritura diseñadas con características especiales son las puntas de diamante o tungsteno para grabación en vidrio, plástico o metal; ceras para escribir en superficies satinadas como fotografías, cerámica, vidrio o plástico; plumas de tinta indeleble para marcar prendas de vestir, y marcadores de rotulación de muy diferentes tamaños. La tecnología moderna ha producido una amplia gama de alternativas. Las máquinas de escribir, una variedad de las máquinas de composición, y últimamente el procesador de texto, constituyen variantes muy difundidas de los utensilios manuales de escritura.

Bienes muebles





El invento de los Bienes muebles

Bienes muebles, aquellos que pueden trasladarse de un lugar a otro, sin menoscabo del inmueble al que estuvieran unidos. En este sentido, sólo si se trata de una fusión pasajera o accidental podremos hablar de mueble, en caso contrario, si se produjera una verdadera adherencia o inseparabilidad, se trataría de un inmueble por incorporación. Por ejemplo, el mobiliario y los objetos de adorno que se clavan o fijan en las paredes de las casas y pueden removerse de un forma sencilla sin detrimento de las mismas paredes, como estufas, espejos, cuadros, tapicerías, suelen considerarse muebles; sin embargo, si los cuadros o espejos están insertos en las paredes formando un solo cuerpo con ellas, aunque pudieran separase sin merma, se consideran inmuebles. Se califican también como muebles los materiales reunidos para la construcción de edificios mientras no sean utilizados. Entre los muebles se engloban tanto las cosas que sólo se muevan por efecto de una fuerza externa, como las que se mueven por sí mismas (que también se denominan semovientes), como los animales.

También suelen incluirse entre los bienes muebles las rentas o pensiones, sean vitalicias o hereditarias, afectas a una persona o familia, siempre que no graven con carga real una cosa inmueble —en cuyo caso serán consideradas inmuebles—, el dinero, los créditos, efectos de comercio, títulos valores, y las cédulas y títulos representativos de préstamos hipotecarios. Por otro lado, una cosa mueble puede estar formada por varios objetos separados en el plano físico cuando estén vinculados de un modo estructural, bien por un vínculo de coordinación (un par de zapatos o unos guantes...), bien por un vínculo de subordinación (un automóvil y la llave que lo cierra, por ejemplo). Por último, desde una perspectiva residual se consideran también bienes muebles todos aquellos que no son inmuebles, creándose con ello una categoría muy heterogénea en la que tienen cabida, por ejemplo, desde la energía (eléctrica, hidráulica...) hasta las creaciones como la propiedad intelectual y la industrial.

En otros tiempos en que se estimaba la división entre muebles e inmuebles como la summa divisio, los bienes muebles se consideraban los de menor valor y por ello se facilitaba y privilegiaba el tráfico de los mismos. Es en la edad media cuando se acuña el adagio según el cual res mobilis, res vilis. En la actualidad, la importancia económica de los bienes muebles es evidente: no sólo hemos de pensar en las máquinas, automóviles, inventos tecnológicos, sino también en el dinero, acciones de sociedades, cheques o letras de cambio hasta el punto de que existen sistemas de registro públicos específicos para algunas categorías de bienes muebles.


Periódicos





La noticia en la calle
Periódico mural japonés, del año 1855, en el que se transmite la noticia de un terremoto.
Earthquake Research Institute, University of Tokyo
Periódicos, publicaciones editadas normalmente con una periodicidad diaria o semanal, cuya principal función consiste en presentar noticias. Los periódicos también contienen comentarios sobre éstas, defienden diferentes posturas públicas, proporcionan informaciones y consejos a sus lectores y a veces incluyen tiras cómicas, chistes y artículos literarios. En casi todos los casos y en diferente medida, sus ingresos se basan en la inserción de publicidad.
Puesto de periódicos
El periódico continúa siendo una de las principales fuentes de propagación de noticias y sucesos acaecidos en el mundo. Aunque los gobiernos a menudo controlan la cantidad y el tipo de noticias que pueden ver la luz pública, el objetivo de cualquier periódico en el mundo consiste en informar a los lectores acerca de los acontecimientos políticos y sociales, así como de los relativos al ocio y deportes, entre otros. Este puesto de Barcelona vende publicaciones diarias, semanales y mensuales.
Nigel Blythe/Robert Harding Picture Library

A pesar de la aparición del cine a principios del siglo XX, de la radio en la década de 1920, de la televisión en la de 1940 y de nuevas tecnologías como Internet, los periódicos siguen constituyendo una fuente primordial de información.
ANTECEDENTES
Antes de la aparición de los tipos de imprenta móviles a mediados del siglo XV, las noticias se difundían por vía oral, por carta o por anuncio público. Hasta 1609 no se empezaron a publicar los primeros periódicos. Estos ejemplares, impresos en el norte de Alemania, se denominaban corantos y publicaban “sueltos” sobre sucesos en otros países. La palabra noticia se acuñó un siglo más tarde.
En menos de veinte años ya se publicaban periódicos en Colonia, Frankfurt, Berlín y Hamburgo (Alemania); Basilea (Suiza); Viena (Austria); Amsterdam y Amberes (Bélgica). Los periódicos de Amsterdam, impresos en inglés y francés, llegaron rápidamente a Londres, donde el primer periódico vio la luz en 1621, y a París, donde el primer periódico apareció en 1631. En el año 1645 Estocolmo disponía de un periódico de la corte que aún se publica.
Eran de formato reducido y por lo general sólo tenían una página. No tenían ni cabeceras ni anuncios y se asemejaban más a un boletín que a los periódicos actuales de página grande con cabeceras en negrita y abundantes imágenes.
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EVOLUCIÓN
Telégrafo
En 1848 se fundó la primera agencia de prensa, la Associated Press, al decidir un grupo de editores de Nueva York compartir los gastos de transmisión y recepción de noticias telegráficas. El telégrafo permitió a los editores de periódicos ofrecer a sus lectores las noticias más recientes. La figura muestra el primer telégrafo de Morse, utilizado en 1844.
UPI/THE BETTMANN ARCHIVE

El primer periódico inglés de tirada continua fue el Weekly News (1622-1641). Los primeros periódicos en Inglaterra contenían en su mayor parte noticias extranjeras, pero en 1628 aparecieron las primeras publicaciones que informaban de los debates en el Parlamento inglés. Estos periódicos se denominaban diurnos.
La censura fue uno de los problemas a los que tuvo que hacer frente la incipiente prensa inglesa a lo largo de gran parte del siglo XVII. Hacia el año 1630, bajo el reinado de Carlos I, la prensa tuvo que soportar grandes restricciones (incluida la concesión de licencias); estas restricciones se mantuvieron durante las guerras civiles de la década de 1640. A mediados del siglo XVII, durante el gobierno de Oliver Cromwell, se mantuvieron las limitaciones a la prensa. Con la restauración del rey Carlos II en 1660, se fueron eliminando progresivamente la concesión de licencias y demás restricciones, y la prensa inglesa pudo publicar en un ambiente de gran libertad siempre y cuando se abstuviese de criticar al gobierno. En 1702 se fundó en Londres el primer diario de Inglaterra, The Daily Courant.
En los años siguientes aparecieron un sinfín de periódicos, incluido el diario decano superviviente, The Times fundado por John Walter en 1785. En principio el periódico se llamó Daily Universal Register, que se abrevió a Register of the Times y luego simplemente The Times, a finales de ese mismo año. Fue el primer periódico en el Reino Unido que empleó a corresponsales extranjeros, al contratar a H. Crabb Robinson para cubrir la guerra de la Independencia española, frente a Napoleón. The Times fue propiedad de la familia Walter hasta 1908, cuando lo adquirió lord Northcliffe, en feroz pugna con C. Arthur Pearson. En 1791 se fundó otra de las grandes cabeceras británicas: The Observer.
Hasta 1690 no se publicó en las colonias americanas algo que se pareciese a los primeros periódicos europeos. Publick Occurrences, Both Forreign and Domestick, un periódico de tres páginas, comenzó a publicarse en Boston ese mismo año, pero fue suspendido por el gobierno tras la aparición del primer número.
El primer periódico estadounidense de tirada continua fue Boston News-Letter, fundado en 1704 por John Campbell. Este periódico, censurado por el gobernador de la Colonia de la Bahía de Massachusetts, contenía noticias financieras y del extranjero y recogía nacimientos, defunciones y sucesos de carácter social. En 1721 James Franklin fundó New England Courant en Boston; en su redacción figuraba su hermano pequeño Benjamin Franklin, que en 1723 marchó a Filadelfia, donde más tarde publicaría Pennsylvania Gazette y General Magazine.
Los primeros diarios de Estados Unidos, The Pennsylvania Evening Post y Daily Advertiser, comenzaron su edición diaria en 1783 en Filadelfia. En 1800 había en circulación 20 periódicos diarios y la cifra siguió en aumento durante las tres primeras décadas del siglo XIX según se propagaba la Revolución Industrial, alumbrando una nueva clase obrera en las grandes ciudades del país. Hasta 1830 los periódicos se ocupaban casi exclusivamente de las noticias económicas y políticas; por consiguiente iban dirigidos sobre todo a las clases privilegiadas. Benjamin Henry Day introdujo un gran cambio en 1833, con la primera edición de The New York Sun, pionero de la prensa barata que dominó el periodismo estadounidense hasta finales del siglo XIX. En The New York Sun, Day amplió el ámbito de las noticias incluyendo crímenes y violencia, artículos de actualidad y pasatiempos. Había nacido el periódico moderno destinado a una audiencia masiva; sólo costaba un centavo. Su exponente más destacado fue James Gorden Bennet, considerado el padre del sensacionalismo periodístico, que publicó en 1835 The New York Herald. En el otro lado de la balanza cabe señalar a Horace Greeley, fundador de The New York Tribune en 1841 y famoso por sus editoriales en apoyo de los derechos de los trabajadores y de las mujeres, en contra de la esclavitud y en defensa de la Unión en la Guerra Civil.
En 1848 se produjo otro avance significativo. Seis periódicos neoyorquinos se aliaron para compartir los costes de la transmisión telegráfica de noticias desde Washington y Boston hasta Nueva York. Esta asociación informal pronto se convirtió en la Associated Press (AP), la primera agencia de noticias del país. Después de la Guerra Civil, AP creció rápidamente, suministrando a los periódicos enfoques políticos muy variados. Así pues, AP obligó a dar las noticias de una manera objetiva y sin partidismos, algo que todavía procuran muchos periódicos estadounidenses.
A medida que los periódicos comenzaron a competir entre sí para aumentar su tirada con objeto de conseguir más publicidad, los editores Joseph Pulitzer y William Randolph Hearst comenzaron a practicar un nuevo tipo de periodismo. Pulitzer, en The New York World, y Hearst en The San Francisco Examiner, y posteriormente en The New York Journal, transformaron sus periódicos con noticias de carácter sensacionalista y escandaloso, incluyendo dibujos y otro tipo de pasatiempos como las viñetas de humor. Cuando Hearst comenzó a publicar secciones de humor en color, entre las que se incluía una tira titulada The Yellow Kid, que arrebató a su eterno rival Pulitzer, a este tipo de periódico se le bautizó como prensa amarilla.
El crecimiento de los periódicos se vio favorecido también por otros avances tecnológicos. La aparición de la primera linotipia a mediados de 1880 aceleró la composición al permitir fundir automáticamente los tipos en líneas. Se fueron perfeccionando las rotativas y las tiradas de los periódicos en las grandes ciudades alcanzaron las cotas de cientos de miles de ejemplares. Véase también Técnicas de impresión.
Los primeros pasos de la prensa en España fueron similares a los de otros países europeos. Con la expansión de la imprenta a finales del siglo XV se publicaron los llamados ocasionales, que en una sola hoja daban cuenta de alguna noticia relativa, por ejemplo, a la Reconquista o al Nuevo Mundo. Fueron muy populares los ocasionales en los que Colón relataba su primer viaje a América.
La más antigua de las publicaciones periódicas en lengua castellana fue el Correo de Francia, Flandes y Alemania, que empezó a publicarse en 1621. Veinte años más tarde, Jaime Romeu inició en Cataluña la publicación del semanario Gazeta vinguda a esta ciutat de Barcelona, y en 1661 Julián Paredes dio a la prensa en Madrid el primer número de la Gaceta, que en 1697 pasó a llamarse Gaceta de Madrid. Hoy, tres siglos más tarde, se sigue publicando con el título de Boletín Oficial del Estado-Gaceta de Madrid.
El Mercurio Histórico y Político, que empezó a publicarse mensualmente en 1738, y El Duende Crítico, de aparición muy irregular durante el reinado de Felipe V, son precedente del primer periódico diario español, que vio la luz en Madrid en 1758: Diario Noticioso, Curioso y Erudito, de Mariano Nipho, considerado el fundador del periodismo español. Cabeceras destacadas son también El Pensador (1762), de Clavijo y Fajardo, y el Diario de Barcelona (1792), de Pedro Pablo Ussón.
En el siglo XVIII deben reseñarse en América Latina medios como la Gaceta de México y Noticias de Nueva España (México, 1722); Primicias de la Cultura de Quito, el primer periódico de Ecuador (1729); el Diario Histórico, Político, Canónico y Moral (España, 1732); la Gaceta de Santa Fe de Bogotá (Colombia, 1735), el primer periódico colombiano; la Gaceta de Lima (Perú, 1743), el primero peruano, y Papel Periódico de la Habana (Cuba, 1790), el primer diario cubano.
El siglo XIX fue una época esplendorosa para los periódicos españoles. Con la Revolución Francesa, la prensa se convirtió en el principal vehículo de instrucción y reivindicación política. Sufrió épocas de persecución y penuria, durante el reinado de Fernando VII, pero contribuyó de forma decisiva a los cambios del país. El Español, publicado en Londres por Blanco White de 1810 a 1814; el Semanario Pintoresco Español (1836), fundado y dirigido por Mesonero Romanos, el primer periódico ilustrado español; La Época (1849); el Faro de Vigo (1836), el más antiguo de los que se publican en España; El Telégrafo (1858); La Publicidad (1878); La Vanguardia (1881), que sigue publicándose; El Noticiero Universal (1888); El Pensamiento Navarro (1898), y El Correo de Andalucía (1899), son algunos ejemplos de una amplísima lista. Sólo en el sexenio revolucionario (1868-1875) aparecieron 596 nuevas cabeceras. A finales del siglo, El Imparcial, el periódico de más influencia en España, alcanzó una tirada de 140.000 ejemplares.
En América, durante el siglo XIX vieron la luz el Telégrafo Mercantil, Rural, Político, Económico e Historiográfico del Río de la Plata (1801), el primer diario argentino; el Diario de México; la Gazzeta de Río de Janeiro, el primer periódico brasileño (1808); la Gaceta de Caracas (Venezuela, 1812); La Aurora (Chile, 1812), el primer diario de este país, y El Museo Americano de Buenos Aires (1835), primera publicación ilustrada argentina.
El siglo XIX vio igualmente el desarrollo de los periódicos en Japón y en las antiguas naciones de la Commonwealth británica. El primer periódico en lengua inglesa en Japón, el Nagasaki Shipping List and Advertiser, apareció en 1861 y tras el derrocamiento del sogunado en 1867 surgieron los primeros periódicos modernos japoneses, que sustituyeron la antigua tradición de los bandos Kawara. El Koko shimbun fue el primero de ellos, mientras que el primer diario, el Yokohoma Mainichi, se lanzó en 1870, seguido en 1874 por el que todavía sigue siendo uno de los periódicos más populares del Japón, el Yomiuri Shimburi.
En la India, el primer periódico nacional, The Times of India, surgió del Bombay Times, fundado en 1838. En Australia hubo una serie de pequeñas publicaciones regionales, sobre todo el Sydney Gazette y The New South Wales Advertiser (1803) que consiguieron sobrevivir a la censura, abolida en 1824 y al Impuesto sobre el Timbre, desaparecido en 1830. El primer periódico moderno, el Sydney Morning Herald, se fundó en 1831.
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DESARROLLOS DEL SIGLO XX
El siglo XX asistió al control de la prensa en el Reino Unido por cuenta de una nueva casta de propietarios. El primero y más importante de todos ellos fue Alfred Harmsworth, más tarde lord Northcliffe, que llegó a controlar el Daily Mail, el Daily Mirror, The Times y The Observer. Lanzó el Daily Mail en 1896 como primer periódico cuya rentabilidad se basaba principalmente en los ingresos por publicidad y que en el plazo de tres años alcanzó unas ventas de medio millón de ejemplares. En 1903 lanzó el Daily Mirror como primer periódico dirigido al público femenino. A comienzos de la I Guerra Mundial sus ventas eran de 1,2 millones de ejemplares y siguieron aumentando tras convertirse en 1934 en el primer periódico inglés con formato tabloide. Éste se diferencia del periódico normal en su tamaño, la profundidad de cobertura de las noticias y el número de ilustraciones; normalmente, el tabloide es la mitad de un periódico normal, informa de modo más condensado y contiene muchas más ilustraciones.
El hermano de Northcliffe, lord Rothermere, el empresario canadiense Max Aitken, posteriormente lord Beaverbrook, y los hermanos Berry, los vizcondes Kemsley y Camrose, llegaron a dominar la prensa nacional y regional en el Reino Unido al experimentar un crecimiento turbulento después de la I Guerra Mundial y del subsiguiente recorte drástico de noticias. La tirada global de los diarios nacionales pasó de los cinco millones en 1920 a 10,6 millones en 1939, y estos cinco prohombres controlaban la mitad de ella. Todos los editores utilizaron sus periódicos para fortalecer sus objetivos e ideas políticas, obligando al primer ministro Stanley Baldwin a increparles por ejercer “un poder sin asumir ninguna responsabilidad: la prerrogativa de las prostitutas a lo largo de los siglos” en un discurso de 1931, un reproche que había tomado prestado de su primo Rudyard Kipling.
Las tiradas se potenciaban mediante las primeras ofertas de promoción. En 1933 el Daily Herald ofreció a sus lectores una colección de Dickens en 16 volúmenes a un precio de 11 chelines más unos cupones del Herald. El Daily Mail, el Daily Express y el News Chronicle respondieron inmediatamente ofreciendo colecciones parecidas a 10 chelines. En total se vendieron 11 millones de colecciones.
El periodo desde finales de la II Guerra Mundial ha resultado muy difícil para los periódicos en muchos países. En el Reino Unido, el número de periódicos nacionales se ha reducido a la mitad. Las razones principales de la desaparición de muchos diarios parecen ser la disminución de los ingresos por publicidad que se ha desviado a otras publicaciones, a la televisión y a otros medios, los problemas laborales y el creciente coste de los equipos, mano de obra y demás materiales. Aparecieron tres nuevas agencias de noticias, United Press, International News Service y Universal News, que en 1958 se fusionaron para formar United Press International (UPI).
A lo largo del siglo XX se han fundando en España diarios como ABC (1904) que sigue publicándose, El Sol, La Voz, El Debate..., en los que colaboraban las mejores plumas del país. Se ha llegado a decir que la generación del 98 se hizo en los periódicos. Al término de la Guerra Civil fueron apareciendo distintos diarios de alcance nacional, como Ya, de inspiración católica, Arriba, vinculado a Falange Española, Pueblo, afín a los sindicatos verticales, y Solidaridad Nacional, defensor del nacionalismo español en Cataluña. Tanto durante los últimos años del franquismo como con la democracia, aparecieron grandes empresas periodísticas que editan los diarios más importantes de los últimos años, como El País, El Periódico, El Independiente, ya desaparecido, y El Mundo. Parte de estos medios, incorporados de lleno al uso de las nuevas tecnologías, publican ya colecciones de suplementos o de periódicos completos en CD-ROM, como por ejemplo ABC o El Mundo respectivamente. En América Latina, donde continúa la gran tradición periodística iniciada siglos antes, en la actualidad se siguen publicando diarios de gran tirada e influencia en las opiniones públicas de sus países respectivos, como por ejemplo: Clarín y La Nación, en Buenos Aires; El Tiempo y La República, en Montevideo; El Mercurio, en Santiago de Chile; El Tiempo y El Comercio, en Lima; y Excelsior y El Universal, en Ciudad de México, entre otros.
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CIRCULACIÓN
El periódico de mayor tirada en el Reino Unido es el tabloide dominical News of the World, que vende más de cinco millones de ejemplares a la semana. Entre los diarios, The Sun es el primero en ventas con unos 4 millones de ejemplares. El mercado es tremendamente competitivo y se han utilizado todo tipo de concursos, reportajes en exclusiva y operaciones de reducción de precios para modificar las lealtades de los lectores. En Estados Unidos, la mayor tirada, con unos 1,9 millones de ejemplares de venta diaria, corresponde a The Wall Street Journal, una publicación especializada dirigida sobre todo a profesionales, pero que además contiene muchas noticias de interés general. Los mayores periódicos para el gran público son USA Today, que tiene una circulación diaria a nivel nacional de unos 1,4 millones, y Daily News de Nueva York, con una tirada de más de 1,3 millones. No llegan a 100 los periódicos con tirada superior a los 100.000 ejemplares, la media está en 50.000 diarios. La tirada de algunos diarios apenas alcanza unos miles de ejemplares.
España y Latinoamérica están muy lejos de estas cifras millonarias. Ninguno alcanza el medio millón de ejemplares diarios, aunque El País lo roza (475.000); los domingos, tal vez por los suplementos, alcanza el millón de ejemplares.
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ORGANIZACIÓN Y ACTIVIDADES
En la actualidad, los grandes periódicos tienen redacciones especializadas. Además del equipo de noticias, con reporteros y editores, también disponen de equipos numerosos en los departamentos de publicidad, circulación y producción.
A fin de hacer frente a la competencia de los reportajes en directo de la radio y la televisión, los periódicos han adoptado un enfoque más analítico; presentan una información exhaustiva en torno a las noticias, sobre todo desde la expansión de los noticiarios en la televisión de la década de 1960. La mayoría de los editorialistas no se contentan con proporcionar a los lectores una mera descripción de las noticias, sino que intentan encontrar una explicación a los sucesos o al menos darles una interpretación.
Aunque los periódicos han crecido notablemente tanto en tamaño como en tirada desde las innovaciones de la prensa barata hace 150 años, continúan siendo publicaciones destinadas al consumo masivo. Además de las noticias serias del día, el periódico contiene, con independencia de su tamaño, elementos que pueden resultar atractivos para la mayoría de los hombres, mujeres y niños.
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EL PODER DE LA PRENSA
Protestas contra la guerra de Vietnam
Un manifestante pacifista, que protesta contra la intervención de Estados Unidos en la guerra de Vietnam (1959-1975), insulta a un miembro de la policía militar en un enfrentamiento ante el Pentágono (Ministerio de Defensa). En las principales ciudades y en los campus de diversas universidades de todo el país se celebraron muchas manifestaciones en protesta por la guerra durante finales de la década de 1960 y principios de la de 1970.
UPI/THE BETTMANN ARCHIVE

La propiedad de los periódicos y de los medios de comunicación ha suscitado diversas polémicas y seguramente las seguirán provocando. Las beligerantes posturas políticas de los periódicos preocupan a los ciudadanos que mantienen que tales planteamientos influyen en el voto del electorado. Después de la victoria de los conservadores en Gran Bretaña en 1992, The Sun exhibía orgullosamente el titular “Fue The Sun quien ganó”, aunque más tarde el periódico intentó desdecirse al convertirse el poder de la prensa en el foco de hostilidades tanto del Partido Conservador como del Laborista. Cualquier revelación escandalosa, en concreto acerca de los políticos y de los miembros de la familia real, se consideraban una invasión de la vida privada; existía además una cierta sensación entre los parlamentarios de que los periódicos estaban intentando forzar o influir en las decisiones políticas sobre las que deberían limitarse a informar. Aunque existe una Comisión de Quejas sobre la Prensa, a fin de que la propia industria se autocontrole, algunos sectores siguen reclamando una legislación para controlar la libertad de prensa.
A pesar de que la tirada total de periódicos permanece prácticamente inalterada desde principios de la década de 1970, los periódicos siguen constituyendo una fuerza poderosa en la sociedad norteamericana. En 1971, por ejemplo, The New York Times comenzó a publicar los Papeles del Pentágono. Cuando el gobierno intentó impedir su publicación, la Corte Suprema del país defendió el derecho del periódico a publicar tales documentos. Los Papeles del Pentágono proporcionaron a los ciudadanos una visión de las bambalinas de los planes y políticas del gobierno que dieron pie al papel que Estados Unidos desempeñó en la Guerra de Vietnam.
El ejemplo más notable quizás del poder de la prensa se produjo en 1974, cuando el presidente Richard M. Nixon tuvo que dimitir de su cargo al aparecer ciertas revelaciones acerca del escándalo Watergate que salpicó a la administración y que fueron ofrecidas al público en primera instancia por The Washington Post. Este escándalo originó asimismo un replanteamiento del periodismo de investigación en muchos periódicos de todo el país.
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TENDENCIAS Y EVOLUCIÓN
Rotativa
Una vez que el equipo del periódico ha creado una copia maestra del ejemplar, cada página se transfiere fotográficamente a unas planchas de cinc o aluminio con un recubrimiento plástico. Con el entintado, las planchas transfieren sus imágenes al papel en la rotativa. Ésta posee unos cilindros que hacen girar las bobinas de papel continuo, mientras se produce la impresión con tintas de secado rápido.
Ronald William May/Liaison Agency

Durante las dos últimas décadas, los periódicos han sufrido más avances tecnológicos que en cualquier otra época desde la aparición de las máquinas automáticas de fotocomposición y las rotativas rápidas a finales del siglo XIX. Las enormes y ruidosas máquinas que componían trabajosamente líneas de tipos de plomo, durante casi un siglo, han desaparecido de las plantas de los periódicos. Han sido sustituidas por complejos sistemas electrónicos que utilizan ordenadores o computadoras para almacenar la información y convierten las palabras en líneas tipográficas. En las plantas actuales de los periódicos, los reporteros y los editores que trabajan con teclados conectados a computadoras hacen las funciones también de los tipógrafos. Los diseñadores que antes trabajaban con máquinas lo hacen ahora en tableros distribuyendo pruebas de textos e imágenes para confeccionar las páginas del periódico. La creciente utilización de la fotocomposición y la transmisión electrónica de datos ha permitido el desarrollo de periódicos nacionales con plantas impresoras descentralizadas, como el USA Today.
En el Reino Unido, el cambio a la nueva tecnología ha ido acompañado por fuertes disputas con los sindicatos y el abandono de las tradicionales oficinas en Fleet Street, en el centro de Londres, en beneficio de instalaciones más baratas, a menudo en las afueras de la ciudad.
En los últimos años del siglo XX los principales periódicos de todo el mundo han entrado en el universo de Internet, con redacciones específicas cada vez más numerosas, información constantemente renovada y un número de visitas que cada día supera más a la tradicional tirada del papel impreso. Esta es, sin duda, una de las vías de crecimiento más diáfanas para el nuevo milenio. El Daily Telegraph fue el primero en lanzar en 1994 este avance tecnológico en el Reino Unido al sacar el Electronic Telegraph.
Fuente: Encarta.

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