El invento en Asia de la siembra las semillas de la globalización




Asia siembra las semillas de la globalización
Los Ensayos Históricos de Encarta reflejan el conocimiento y la visión de destacados historiadores. En este ensayo, Craig A. Lockard, de la Universidad de Wisconsin, opina que el comercio de larga distancia y las interacciones que tuvieron lugar en Asia entre los siglos XI y XVI sembraron las semillas de la globalización actual.
Asia siembra las semillas de la globalización
Por Craig A. Lockard
El término "globalización" designa la creciente interconexión de naciones y pueblos que se ha venido produciendo en todo el mundo a través del comercio, las inversiones, los viajes, la cultura popular u otras formas de interacción. Muchos historiadores han calificado la globalización como un fenómeno del siglo XX que está asociado al crecimiento de la economía internacional bajo el dominio de Occidente. Sin embargo, la amplia interacción entre pueblos remotos y los viajes a través de largas distancias por diferentes regiones del mundo ya habían existido durante muchos siglos en el pasado. En el siglo XI, las semillas de la globalización ya habían echado raíces en el hemisferio oriental, especialmente en las tierras que bordeaban el océano Índico y el mar de la China meridional. En aquella época estas eran las regiones más dinámicas y con mayor interacción del mundo.
Para entender cómo la globalización echó por primera vez sus raíces entre los siglos XI y XVI es necesario centrar la atención en los contactos mantenidos entre pueblos distantes de Asia, especialmente en los contactos derivados del comercio de larga distancia. El comercio interregional ha sido siempre un factor importante en la historia mundial porque fomenta otras formas de intercambio, incluida la difusión de religiones, culturas y tecnologías. Durante muchos siglos el ejemplo más sobresaliente de interacción por tierra fue la Ruta de la Seda a través de Asia central, aunque también floreció el comercio marítimo que convirtió al océano Índico en el núcleo de la red comercial marítima más amplia del mundo preindustrial. Los comerciantes islámicos dominaban esta red, a través de la cual difundían al máximo su religión. La expansión islámica dio lugar a una inmensa región cultural que se extendía por todo el hemisferio oriental. Puertos comerciales tales como Malaca, en la península homónima, se convirtieron en activos centros globalizados de comercio y cultura internacional. Los navíos chinos seguirían más tarde esta red comercial para llevar a cabo las mayores exploraciones oceánicas de la historia mundial hasta ese momento. Estas exploraciones confirmaron el papel crucial de este comercio marítimo afro-eurasiático y el dinamismo de algunas civilizaciones asiáticas. Los intercambios a través de Asia en aquella época, incluida la expansión del islam, fueron suficientemente significativos como para que podamos hablar de una globalización de la economía y de la cultura.
Comercio y contacto interregional
Una característica de la globalización de la edad moderna ha sido la expansión del comercio entre países de todo el mundo. Sin embargo, las raíces de este fenómeno se retrotraen mucho tiempo atrás en la historia. Las rutas comerciales de larga distancia sobrepasaron los sistemas de transporte desarrollados debido a la necesidad de mover recursos por tierra y por mar. A su vez, el comercio y la expansión produjeron un mayor contacto entre diferentes civilizaciones y sociedades, contacto que permitió la expansión de la influencia india, incluida la del budismo, por rutas comerciales terrestres y marítimas hasta Asia Central, Tíbet, China, Japón y el Sureste asiático entre el 200 a.C. y 1500 d.C.
Entre aproximadamente el 200 a.C. y 1000 d.C. el ejemplo más significativo de interacción y comercio de larga distancia fue la Ruta de la Seda, que discurría a lo largo del centro y el suroeste asiático, uniendo China a la India, Asia occidental y el Mediterráneo. A lo largo de la Ruta de la Seda, productos, personas e ideas viajaban miles de millas entre China, la India y Europa. Productos como la seda, la porcelana o el bambú procedentes de China eran transportados hacia occidente a través de desiertos, montañas y praderas hasta Bagdad y los puertos del este del Mediterráneo para, a continuación, ser embarcados hacia Roma.
El sistema marítimo establecido en el océano Índico cobró mayor importancia entre 1000 y 1500, sobrepasando incluso en importancia al comercio terrestre. Las rutas oceánicas entre el Sureste asiático y Oriente Próximo sufrieron una considerable expansión. Comerciantes de Arabia, Persia y la India visitaban la costa oriental africana y muchos asiáticos y africanos gozaron de un largo periodo de intercambio comercial marítimo muy lucrativo y relativamente libre.
La Ruta de la Seda y el Imperio mongol
Entre 1250 y 1350 los mongoles establecieron y controlaron el mayor imperio terrestre de la historia mundial que se extendía desde Corea hasta Viena, situando un inmenso bloque de la población mundial bajo su control. Los mongoles conquistaron brutalmente Siberia, Tíbet, Corea, Rusia, gran parte de Europa oriental, Afganistán, Persia, Turquía y algunas zonas de la civilización árabe en Oriente Próximo. Los europeos occidentales se encontraban demasiado lejos y subdesarrollados como para que valiese la pena su conquista y, por lo tanto, no llegaron a sufrir los saqueos experimentados por otros pueblos. En 1279 China, un adversario más importante y un premio más tentador que Europa occidental, fue incorporada a los dominios gobernados por los mongoles.
No debe subestimarse la importancia de la era mongol en la historia mundial o su papel en el establecimiento de una forma inicial de globalización. En el siglo XX la globalización permitió a la tecnología occidental llegar a otras partes del mundo. Algunos historiadores consideran a los mongoles como los grandes compensadores de la historia porque durante su gobierno permitieron la transferencia de tecnología desde Asia oriental, más desarrollada, hacia Europa occidental, más atrasada, y lo consiguieron reabriendo y protegiendo la Ruta de la Seda, aunque sólo fuera por un breve periodo de tiempo. Durante la era mongol llegaron a Europa invenciones chinas tales como la pólvora, la imprenta, el horno de fundición, la maquinaria para la elaboración de la seda, el papel moneda o el juego de cartas, así como múltiples descubrimientos médicos o frutas cultivadas como la naranja o el limón. Los mongoles prepararon el camino para una mayor comunicación global, abriendo las puertas de China al mundo. Un monje chino, cristiano nestoriano, fue el primer asiático oriental que visitó Roma, Inglaterra y Francia. También otros chinos decidieron asentarse en Persia, Irak y Rusia. Este movimiento fue más fácil que nunca gracias a los viajes entre un extremo y otro de Eurasia.
Los mongoles provocaron inconscientemente cambios que más tarde permitirían a Europa alcanzar e incluso sobrepasar a China. Algunos de estos cambios consistieron en la mejora por parte de Europa de invenciones chinas tales como la imprenta, la pólvora, el timón de codastre y la brújula magnética. Así, hacia 1050 los chinos habían inventado el tipo móvil; sin embargo, más tarde los europeos mejoraron esta tecnología y en la década de 1450 Johann Gutenberg con el tipo móvil pudo producir impresiones múltiples de la Biblia. Otro ejemplo fue la invención china del primer lanzallamas, que más tarde en el siglo XIII se convertiría en la primera escopeta. La existencia de este arma fue una de las principales causas de que a los mongoles les costase mucho más tiempo conquistar China que otras civilizaciones. Durante la era mongol estas armas fueron traídas a Europa, donde a continuación fueron mejoradas. A finales de la edad media la guerra europea era mucho más mortífera que lo había sido nunca.
Actualmente el mundo globalizado se caracteriza por una fuga de talentos desde diferentes continentes hacia Europa y Norteamérica. En el siglo XIV el mundo ya había presenciado el mismo fenómeno, aunque en este caso el flujo era en sentido contrario, de Occidente hacia Oriente. En China la administración mongol estaba basada en la admisión de un gran número de extranjeros que llegaban para servir en lo que realmente era un servicio civil internacional. Entre los extranjeros se encontraban gran número de musulmanes de Asia central y occidental así como algunos europeos que se sentían atraídos por la mítica Catay. Una de ellos fue el viajero y escritor italiano Marco Polo, quien afirmaba haber pasado 17 años en China, la mayor parte sirviendo al gobierno. Marco Polo volvió a su país para relatar a los incrédulos europeos los milagros que había visto o que había oído de boca de otros viajeros. Los relatos de Marco Polo parecían increíbles porque en aquel tiempo China se encontraba en muchos aspectos muy por delante de otras civilizaciones eurasiáticas.
El imperio mongol fue uno de los principales imperios terrestres de la historia. Pero a pesar del éxito de la civilización mongol durante el siglo XIII, su imperio tendría una duración breve. A diferencia de otros imperios, los mongoles nunca se aprovecharon del comercio marítimo que florecía en aquel tiempo.
La globalización del islam y el sistema comercial marítimo del océano Índico
Entre los siglos VIII y XV, el islam se aventuró fuera de sus territorios árabes hacia Oriente Próximo para convertirse en la religión dominante en muchas partes de África, Asia y la península Ibérica. En puntos tan diferentes y separados geográficamente como China y los Balcanes surgieron grupos musulmanes. Durante este proceso, se desarrolló un mundo islámico interconectado que recibió el nombre de dar al-Islam (‘la morada del islam’), mundo que estaba unido tanto por una fe común como por conexiones comerciales. El dar al-Islam se extendía desde Marruecos hasta Indonesia.
Esta islamización global llevó nombres, palabras, alfabeto, arquitectura, actitudes sociales y valores culturales árabes a pueblos de todo el mundo. Ibn Batuta, gran viajero marroquí del siglo XIV, pasó décadas visitando el amplio dar al-Islam. Viajó desde Malí, África, y España en occidente hasta el Sudeste asiático y los puertos de las costas chinas en oriente. Mientras que el cristiano Marco Polo siempre se consideró un extranjero en sus viajes, sin embargo Ibn Batuta durante sus viajes encontraba siempre gentes que compartían su visión general del mundo y sus valores sociales.
Las rutas comerciales dominadas por los musulmanes, que al final abarcaban desde el Sahara y España hasta el mar de la China meridional, fomentaban los viajes que favorecían un comercio marítimo muy complejo y cada vez más integrado por todo el océano Índico. Esta red comercial unía China, Japón, Vietnam y Camboya en el este a través de la península de Malaca y el archipiélago indonesio, desde allí cruzaba a India y Ceilán, desde donde se dirigía hacia el oeste a Persia, Arabia y por la costa oriental africana hacia el sur hasta Mozambique o por el Mediterráneo oriental hasta llegar finalmente a Venecia y Génova.
El estrecho de Ormuz en el golfo Pérsico y el estrecho de Malaca en el Sureste asiático fueron los principales pilares de lo que llegaría a convertirse en el sistema mercantil más importante del mundo preindustrial. Fue a través de este sistema mercantil que las especias de Indonesia y el este africano, el oro y el estaño de Malaca, el batik y las alfombras de Java, los tejidos de India, el oro de Zimbabue y las sedas, la porcelana y el té de China llegaron hasta los mercados más distantes. Cuando muchos de estos productos llegaron a Europa, muchas personas decidieron ir en busca de sus fuentes en el Este, iniciando así la era europea de las exploraciones. El comercio marítimo floreció, especialmente en el siglo XIV después de la caída del imperio mongol y de que la peste negra, la plaga bubónica, se extendiera por toda Eurasia interrumpiendo el comercio terrestre. La red marítima alcanzó su máximo esplendor en los siglos XV y XVI, cuando decaía el poder político musulmán pero su poder económico y cultural aún seguía siendo fuerte.
El islam y el auge de Malaca
Muchos estados alrededor del océano Índico y el mar de la China meridional estaban fuertemente ligados al comercio marítimo y así, por ejemplo, ciudades-estado del este de África tales como Mombasa y Kilwa, con su cultura mixta afroárabe-swahili, prosperaron durante muchos siglos. Comerciantes de la India, entre ellos muchos judíos y árabes, mantenían estrechos vínculos con Asia occidental, el norte y el este de África, el Sureste asiático y China. Ningún poder político dominaba la ruta comercial marítima y su vigor dependía de ciudades portuarias cosmopolitas tales como Ormuz en la costa persa, Cambay en el noroeste de India, Calicut en la costa sudoeste de India y Malaca cerca del extremo meridional de la península homónima. De todas estas ciudades, los historiadores de la que tal vez tienen más referencias es de Malaca, ciudad que ilustra bien los modelos preindustriales de globalización. El Sureste asiático había sido durante mucho tiempo una región cosmopolita donde se mezclaban personas, ideas y productos. Algunos gobernantes de los estados costeros de la península de Malaca y del archipiélago indonesio, ansiosos de atraer a los comerciantes musulmanes que dominaban el comercio marítimo interregional y atraídos por la universalidad del islam, adoptaron su fe.
La llegada del islam al Sureste asiático coincidió con el auge de Malaca, que se convertiría en el poder político y económico de la región, en la principal base de expansión del islam en el archipiélago y en la última parada en el extremo oriental de la red comercial del océano Índico. El papel estelar de Malaca en el comercio mundial quedó confirmado por un viajero portugués de principios del siglo XVI, quien escribió que no tenía “parangón en el mundo” y afirmó su importancia para pueblos y modelos comerciales tan alejados como los de Europa. "Malaca es una ciudad que ha sido creada para el comercio y es la más adecuada del mundo…” escribió. “Todo el comercio entre naciones alejadas miles de leguas debe pasar por Malaca.… El dueño de Malaca tiene sus manos sobre el cuello de Venecia".
Durante el siglo XV Malaca era un puerto comercial floreciente que atraía a comerciantes de muchos países de Asia y África. En el puerto de Malaca atracaban más barcos que en cualquier otro puerto del mundo y los comerciantes que viajaban por mar se sentían atraídos por su gobierno estable y su libre política comercial. La población de Malaca, de entre 100.000 y 200.000 personas, contaba con aproximadamente 15.000 comerciantes extranjeros, entre los que se encontraban árabes, egipcios, persas, turcos, judíos, armenios, etíopes, africanos orientales, birmanos, vietnamitas, javaneses, filipinos, chinos, japoneses e indios de todo el subcontinente. En las calles de la ciudad se podían oír más de 84 lenguas.
Malaca tenía una conexión especial con el puerto de Gujerat en Cambay, a unas 3.000 millas, porque los comerciantes de Gujerat en el noroeste de India eran la comunidad extranjera más influyente de Malaca. Todos los años barcos comerciales procedentes del Oriente Próximo y del sur de Asia se reunían en Cambay y Calicut para viajar hasta el lejano Malaca. Estos barcos transportaban grano, artículos de lana, armas, productos de cobre, tejidos y opio para su intercambio por otros productos. Malaca se había convertido en una de las principales ciudades comerciales del mundo, un centro multiétnico de cultura y comercio globalizado, comparable a lo que actualmente podría ser Nueva York, Los Ángeles o Hong Kong.
La China Ming y el mundo
El grado de globalización de principios del siglo XV puede observarse en los grandes viajes chinos de exploración. El emperador de la dinastía Ming, Yonglo (Yung-lo), envió varias importantes expediciones marítimas al sur de Asia e incluso a lugares más distantes, expediciones que fueron las mayores nunca vistas en el mundo. El almirante Zheng He (Cheng Ho), un musulmán cuyo padre había visitado Arabia, dirigió siete viajes entre 1405 y 1433. Estos viajes eran enormes empresas con una flota compuesta por 62 barcos y cerca de 28.000 hombres (a título comparativo, algunas décadas después, Cristóbal Colón saldría de la península Ibérica con tres pequeños navíos tripulados por unos cien hombres). Las sólidas embarcaciones de junco chinas eran muy superiores a cualquier otro barco de la época. De hecho, el mundo nunca había visto antes una hazaña marina a gran escala de este tipo.
Durante estos extraordinarios viajes, barcos con la bandera china se desplazaban por las rutas comerciales marítimas por el Sureste asiático hacia la India, el golfo Pérsico, el mar Rojo y Arabia, bajando por la costa oriental africana hasta Kilwa en Tanzania. Malaca se convirtió en su base meridional, y los gobernantes de Malaca realizaban viajes ocasionales a China para reforzar su alianza. Si los barcos chinos hubieran seguido navegando, hubieran podido llegar alrededor de África hasta Europa; sin embargo, Europa ofrecía pocos productos de valor para los chinos. Las expediciones chinas expresaban la exuberancia de una era de gran vitalidad. A pesar de que la mayoría de las veces los comerciantes chinos viajaba en son de paz, manteniendo sólo ocasionalmente enfrentamientos militares, su país consiguió que otros 36 países, incluidos algunos de Asia occidental, le juraran fidelidad. En este periodo, China se había constituido en la máxima potencia en un hemisferio en plena globalización.
Todavía los historiadores no tienen claras las razones que impulsaron los grandes viajes de Zheng He. Algunos piensan que su principal objetivo era de tipo diplomático para obtener el reconocimiento de países extranjeros y reafirmar la posición de su emperador. Otros apuntan hacia motivos comerciales, dado que los viajes se produjeron en un momento en que los comerciantes chinos estaban en plena actividad en el Sudeste asiático. A comienzos del periodo Ming, China era la civilización más avanzada del mundo. Vibrante desde el punto de vista comercial y con miras hacia el exterior, la China Ming podía haber establecido una mayor comunicación entre los continentes y haberse convertido en la potencia mundial dominante mucho más allá del este de Asia. Pero, sin embargo, nunca lo hizo. Los grandes viajes a occidente y la pujanza comercial en el Sureste asiático se vieron interrumpidos de forma súbita cuando el emperador Ming ordenó una vuelta al aislacionismo, haciendo volver a toda la población china residente fuera del imperio.
¿Cómo se puede explicar este sorprendente cambio de postura que, bajo la perspectiva de la historia posterior, parece tan contraproducente? Tal vez los viajes eran demasiado costosos incluso para el acaudalado gobierno Ming. Los viajes no resultaban rentables porque los barcos volvían principalmente con mercancías exóticas, tales como jirafas africanas para el zoo imperial, en lugar de recursos minerales u otros productos valiosos. Parece que los líderes chinos no eran conscientes de todas las posibilidades que ofrecía la globalización. Además, en el sistema social chino los comerciantes carecían de estatus. Y a diferencia de la Europa cristiana, China tenía poco interés en difundir su religión y cultura. Al mismo tiempo los mongoles se estaban reagrupando en Asia central, y la corte Ming se vio obligada a desplazar allí sus recursos para defender sus fronteras septentrionales. Como resultado, los océanos quedaron abiertos a los europeos occidentales, quienes mejoraron la tecnología naval y militar china y árabe y pronto pudieron desafiar a árabes, indios y asiáticos del sureste y hacerse con la supremacía del sistema comercial del océano Índico.
El fin del primer sistema globalizado
A finales del siglo XV ya había llegado hasta Europa la fama de ciudades como Malaca, Cantón, Calicut y Ormuz como centros de lujo asiático. Ansiosos de acceder directamente al comercio asiático, los portugueses llegaron finalmente a India en 1498 y a Malaca en 1509, instaurando una nueva era de actividad europea en la historia de Asia. Realmente los portugueses conquistaron Malaca en 1511. A pesar de la superioridad de Portugal en cuanto a navíos y armas, su nivel de vida era probablemente inferior al de las sociedades más desarrolladas de Asia, lo que contribuyó sin duda a que los europeos tuvieran que usar la fuerza armada para alcanzar sus fines comerciales y políticos. Esta tendencia propició que en los cinco siglos siguientes la globalización del mundo se encontrase bajo los auspicios de los cristianos occidentales en lugar de musulmanes, indios y chinos, quienes entre 1000 y 1500 habían establecido su marco básico.
Acerca del autor: Craig A. Lockard es titular de la Cátedra Ben y Joyce Rosenberg de Historia en el Departamento de Cambio y Evolución Social de la Universidad de Wisconsin, en Green Bay. Es autor del libro "Dance of Life": Popular Music and Politics in Modern Southeast Asia

El invento del Cristal líquid




Fases de cristal líquido
Representación esquemática de diferentes fases de cristal líquido.

Cristal líquido, sustancia que se comporta al mismo tiempo como un líquido y como un sólido. Las moléculas de un cristal líquido pueden desplazarse unas respecto a otras con bastante facilidad, de forma semejante a las de un líquido. Sin embargo, todas las moléculas de un cristal líquido tienden a estar orientadas del mismo modo, algo similar a la estructura molecular de un cristal sólido. Los cristales líquidos sólo mantienen su doble naturaleza sólida y líquida en un determinado rango de temperaturas y presiones.
A temperaturas lo bastante altas o presiones lo bastante bajas, el orden de la orientación da paso a las rotaciones moleculares aleatorias, con lo que el cristal líquido se convierte en un líquido normal. Cuando la temperatura es lo bastante baja o la presión es lo bastante alta, las moléculas de un cristal líquido ya no pueden desplazarse entre sí con facilidad, y el cristal líquido pasa a ser un sólido normal.
Entre las muchas clases de cristal líquido están las fases nemática y colestérica y las distintas fases esmécticas, caracterizadas por una determinada colocación de las moléculas. Muchas veces es posible manipular las propiedades ópticas de un cristal líquido sometiéndolo a un campo magnético o eléctrico que cambia la orientación de sus moléculas. Por ejemplo, cuando se les aplica un campo eléctrico pequeño, algunos cristales líquidos pasan de ser claros a ser opacos, o adquieren la capacidad de girar la luz polarizada (véase Óptica). Este tipo de cristales líquidos se emplean en las pantallas de relojes digitales, calculadoras, televisiones en miniatura, ordenadores o computadoras portátiles y otros dispositivos. Las pantallas de cristal líquido son más nítidas, y frecuentemente consumen menos energía que otros sistemas como los diodos de emisión de luz.
Algunos cristales líquidos reflejan las distintas longitudes de onda de la luz según la orientación de sus moléculas. Ésta, a su vez, depende de la temperatura. Estos cristales líquidos se emplean en algunos termómetros que muestran diferentes colores según la temperatura de la sustancia que está en contacto con el cristal líquido.

El invento de la Devaluación





Devaluación, en Economía, ley oficial mediante la cual se reduce el tipo de cambio al que una unidad monetaria se intercambia por otra en los mercados internacionales. Un gobierno puede decidir devaluar su moneda cuando existe un déficit crónico, en su balanza por cuenta corriente o en su balanza de pagos, que debilita la aceptación internacional de su moneda como medio de pago.
El reducir, mediante devaluación, el valor de una moneda sólo se puede hacer cuando existe un tipo de cambio fijo que establece el valor de esa moneda en relación con las principales monedas a nivel internacional. Cuando el sistema es un sistema de tipos de cambio flexibles (es decir, que los valores de las monedas no están fijados sino que se establecen mediante las fuerzas del mercado) la reducción del valor de la moneda se denomina depreciación.
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CAUSAS
El valor de libre mercado de una moneda nacional se determina mediante la interacción de la oferta y demanda. Si la cantidad demandada es superior a la cantidad ofrecida, la nación tendrá un superávit de la balanza de pagos. El déficit de la balanza de pagos se produce cuando la cantidad de moneda ofertada excede a la cantidad demandada.
La demanda de una moneda nacional depende de la cantidad de exportaciones, inversiones del país y activos que se tengan en esa moneda. La oferta de moneda nacional en los mercados mundiales depende de la cantidad de importaciones, de inversiones fuera del país y de activos de países extranjeros. En último término, la oferta de moneda nacional depende de la política monetaria del país; si un país emite demasiado dinero, provocando inflación, se llegará a una situación de déficit de la balanza de pagos.
Bajo un sistema de tipos de cambio fijos, el país puede ajustar su balanza de pagos comprando con su moneda oro o una moneda extranjera. Si aun así, el superávit se mantiene, el gobierno puede decidir comprar más moneda extranjera o más oro, para volver al equilibrio. Análogamente, si se produce un déficit, el gobierno puede vender sus reservas de moneda extranjera u oro para reforzar el valor de su propia moneda. Puesto que las reservas nacionales de moneda extranjera y oro son limitadas, el gobierno puede decidir corregir el desequilibrio reajustando oficialmente el valor de su moneda. Esta devaluación suele llevarse a cabo mediante un decreto o una orden ministerial. Bajo un sistema de tipos de cambio flexibles, las alteraciones en el tipo de cambio pueden llevarse a cabo para ayudar a que el país alcance un equilibrio en su balanza de pagos.
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EFECTOS
La devaluación de la moneda afecta principalmente a la balanza de pagos de un país, que refleja las diferencias entre el valor de sus exportaciones y el de sus importaciones. La devaluación reduce el valor de la moneda nacional en términos de otras monedas; por ello, tras la devaluación, el país tendrá que dar más moneda nacional para conseguir la misma cantidad de moneda extranjera. Esto hace que el precio de las importaciones aumente, haciendo que los productos nacionales sean más atractivos para los consumidores nacionales. Dado que se necesita menos moneda extranjera para lograr la misma cantidad de moneda nacional cuando ésta ha sido devaluada, el precio de las exportaciones del país disminuye, haciéndose más atractivas para los consumidores extranjeros.
Dependiendo de la respuesta de productores y consumidores ante los cambios en los precios (lo que se denomina elasticidad de oferta y elasticidad de demanda respectivamente), una devaluación efectiva tendría que reducir las importaciones del país y aumentar la demanda mundial de sus exportaciones. La mejora en la balanza por cuenta corriente del país provocará un aumento en la nueva entrada de moneda extranjera; esto, a su vez, puede ayudar a reforzar la balanza de pagos del país.
El efecto total de la devaluación de la moneda depende de las elasticidades de la oferta y la demanda de los bienes comercializados. Cuanto más elástica sea la demanda de importaciones y exportaciones, mayor será el efecto que la devaluación tenga sobre el déficit comercial del país y, por lo tanto, sobre su balanza de pagos; cuanto menos elástica sea la demanda, mayor tendrá que ser la devaluación para suprimir un determinado desequilibrio.
Se suelen criticar las devaluaciones porque se dice que son una medida de política monetaria inflacionista, puesto que aumentan el precio nacional de las exportaciones y las importaciones. Sin embargo, la causa de la inflación no es la devaluación, sino la excesiva creación de dinero. No obstante, la devaluación es una medida impopular, especialmente en los países pequeños que tienen una gran dependencia de las importaciones como fuente de alimentos y de otros bienes.
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MARCO HISTÓRICO
En 1944 las principales potencias mundiales se reunieron en la conferencia de Bretton Woods para organizar un sistema monetario internacional que redujera los enormes problemas de tipos de cambios que aparecieron durante la II Guerra Mundial. El Fondo Monetario Internacional (FMI) se creó durante esa conferencia para, fundamentalmente, promover la estabilidad monetaria y facilitar así el crecimiento del comercio mundial. Los países que participaron en la conferencia acordaron ligar el valor de las principales monedas mundiales al valor del dólar estadounidense que dependía, a su vez, de la cantidad de oro que se podía comprar con ese dólar. También se alcanzó un acuerdo para establecer un límite superior e inferior en el que el tipo de cambio podía fluctuar en función de las condiciones del mercado. En aquel momento el FMI estableció ese límite en más o menos un uno por ciento. Si un país quería ajustar su moneda en más de un uno por ciento, tenía que cambiar el tipo de cambio oficial de su moneda en términos de dólares estadounidenses. Aunque el acuerdo de Bretton Woods permitía que los países aumentaran el valor de sus monedas, en la práctica todos los cambios del valor de la moneda han sido devaluaciones. Por ejemplo, la libra esterlina de Gran Bretaña se devaluó en 1949 y de nuevo en 1967.
En los años posteriores al acuerdo de Bretton Woods el dólar estadounidense se convirtió en la moneda líder en el plano mundial. Se utilizó como alternativa al oro para corregir los desequilibrios monetarios internacionales. En cierto sentido, se puede decir que el dólar se convirtió en la moneda mundial, puesto que servía de unidad de cuenta, de medio de cambio y como depósito de valor. Los demás países mantenían una gran proporción de sus reservas internacionales en dólares.
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DEVALUACIÓN DEL DÓLAR
Este sistema funcionó perfectamente hasta la mitad de la década de los sesenta, cuando Estados Unidos empezó a tener importantes déficit de la balanza de pagos. La oferta de dólares era muy superior a la demanda, haciendo urgente su devaluación. Puesto que era el centro del sistema monetario internacional, tanto Estados Unidos como otros países no querían, a pesar de todo, devaluar el dólar.
De todas formas, los persistentes déficit de la balanza de pagos de Estados Unidos hicieron que se perdiera la confianza que se tenía en el dólar, por lo que el 15 de agosto de 1971, el presidente de Estados Unidos, Richard M. Nixon, suspendió la convertibilidad del dólar en oro. Los representantes de las principales diez monedas mundiales se reunieron en Washington, D.C., en diciembre de ese mismo año para revisar el sistema acordado en la Conferencia de Bretton Woods. El resultado de ese encuentro fue el Acuerdo Smithsoniano (1971), que ampliaba la banda de fluctuación de las monedas hasta más o menos un 2,25%. Gracias a este acuerdo, Estados Unidos devaluó el valor del dólar en un 8% por lo que hubo que ajustar de nuevo el valor de la libra esterlina.
Debido a que el precio de las importaciones y exportaciones de Estados Unidos era relativamente inelástico, la devaluación del dólar de 1971 no tuvo un efecto positivo inmediato sobre su balanza comercial. El déficit de la balanza comercial de Estados Unidos pasó de 2.300 millones de dólares en 1971 a 6.400 millones de dólares en 1972. Al mismo tiempo, el gobierno estaba llevando a cabo una fuerte política monetaria expansiva con el objetivo de que la oferta monetaria estadounidense aumentara en proporciones históricas. Estas fuerzas volvieron a presionar sobre el valor del dólar, por lo que hubo que devaluarlo un 10% adicional en febrero de 1973, y ese mismo año quedó suspendida la convertibilidad del dólar en oro. El país registró un superávit comercial, pero el fuerte aumento de los precios del petróleo a finales de ese año tuvo un importante efecto sobre la balanza comercial de Estados Unidos hasta el final de la década. Desde 1973, Estados Unidos promovió una política activa a favor de tipos de cambios flexibles que permitieran que el valor de las monedas quedara determinado por la interacción de la oferta y la demanda. Esto provocó el fin del sistema ideado en Bretton Woods.
Con este sistema de tipos de cambio flexibles se estima que, entre junio de 1980 y marzo de 1985, el dólar se apreció en torno a un 100% en relación con las monedas de diez países industrializados líderes. Este aumento del precio del dólar agravó aún más el enorme déficit comercial estadounidense. En septiembre de 1985, los representantes de Gran Bretaña, Alemania Occidental (ahora parte de la reunificada República Federal de Alemania), Francia, Japón y Estados Unidos acordaron trabajar conjuntamente para reducir el valor del dólar; en un año el dólar había perdido el 40% de su valor respecto al marco alemán y más del 50% de su valor respecto al yen japonés.
El siguiente intento de crear un sistema de tipos de cambio fijos, el Sistema Monetario Europeo entre los miembros de la Comunidad Económica Europea (actualmente la Unión Europea), se hundió tras los ataques de los especuladores financieros en septiembre de 1992. Al abandonar el sistema, Italia y Gran Bretaña aceptaron la devaluación de sus monedas, que los especuladores consideraban que estaban artificialmente sobrevaloradas; la intervención conjunta de los bancos centrales de todo el mundo no consiguió mantener el valor de las monedas. La experiencia sirvió como base de trabajo para el desarrollo teórico de la Unión Económica y Monetaria y del euro.

El invento del Edulcorante artificial





Edulcorante artificial, cualquier sustancia sintética desarrollada para su utilización en bebidas y alimentos bajos en calorías o dietéticos. Tradicionalmente, los alimentos se endulzaban con azúcar o miel; no obstante, en la elaboración moderna, se usa toda una serie de edulcorantes diferentes, tanto de bulto, que se emplean en cantidades similares a la del azúcar que sustituyen, como artificiales, que son mucho más dulces que el azúcar y se usan en cantidades muy pequeñas.
Los jarabes de glucosa, elaborados a partir del almidón, se usan con frecuencia en lugar del azúcar, pero es necesario emplear una cantidad mayor para obtener resultados similares, ya que la glucosa sólo tiene un 74% de la dulzura de la sacarosa. Los jarabes de glucosa modificados, en los que cierta proporción de aquélla se transforma en fructosa, son más dulces, ya que la fructosa es un 124% más dulce que la sacarosa.
Los alcoholes de azúcares se usan también como edulcorantes; son derivados de azúcares naturalmente presentes en algunas frutas, y se fabrican por reducción química de éstos. Entre ellos están el sorbitol (procedente de la glucosa), el dulcitol (o galactitol, de la galactosa), el manitol (de la manosa o manitosa) y el xilitol (de la xilosa). Su dulzura va de la mitad a aproximadamente un 100% de la dulzura de la sacarosa.
Los alcoholes de azúcares se absorben de forma lenta y no son completamente metabolizados; su rendimiento energético medio es de 2,4 kcal (10 kJ) por gramo, frente a 4 kcal (16 kJ) por gramo en el caso de los azúcares. Así pues, los productos elaborados con estas sustancias tienen un contenido calórico inferior a los que contienen azúcares. Son bien tolerados por los diabéticos y se emplean casi siempre en la preparación de mermeladas y dulces etiquetados como apropiados para diabéticos. Se les considera productos seguros y pueden usarse en los alimentos en cualquier cantidad; no obstante, una ingesta superior a 20 g diarios puede producir malestar gastrointestinal y efectos laxantes.
Una ventaja añadida de los alcoholes de azúcares es que no favorecen el crecimiento de las bacterias causantes de la caries dental (véase Odontología). De hecho, el xilitol tiene un efecto anticariógeno, y por este motivo se usa en la fabricación de productos de confitería.
Los edulcorantes especialmente intensos (a veces llamados edulcorantes artificiales o no nutritivos) son compuestos sintéticos mucho más dulces que la sacarosa y, por lo tanto, se usan sólo en cantidades muy pequeñas, como edulcorantes de mesa para ciertas bebidas como el café, y en la fabricación de refrescos bajos en calorías y otros alimentos. No todos los edulcorantes listados a continuación están autorizados en todos los países.
El acesulfamo-K es unas 200 veces más dulce que la sacarosa. No se metaboliza y se excreta sin alteración alguna.
El aspartamo es un derivado de un aminoácido; en términos químicos, el éster metílico de la aspartil-fenilalanina. Es unas 200 veces más dulce que la sacarosa. En disolución es estable durante unos pocos meses, transcurridos los cuales se descompone gradualmente. Esto quiere decir que los productos que contienen aspartamo tienen una vida útil de almacenaje limitada. Es muy utilizado en refrescos, preparados para postres y como edulcorante de mesa. Dado que contiene fenilalanina, se recomienda específicamente que no sea consumido por niños que padezcan fenilcetonuria (incapacidad para metabolizar la fenilalanina), aunque la cantidad consumida sería extremadamente pequeña.
El ciclamato es 30 veces más dulce que la sacarosa; se usan tanto la sal sódica como la cálcica en toda una variedad de alimentos. Al contrario que otros edulcorantes artificiales, el ciclamato es termoestable, y por lo tanto puede utilizarse para cocinar. Fue sintetizado por primera vez en 1937, y su uso como edulcorante se generalizó en la década de 1950. Unos estudios en los que se administraban dosis muy elevadas a animales de laboratorio sugirieron el riesgo de que fuera carcinógeno y su uso fue prohibido en Estados Unidos, Reino Unido y algunos otros países en 1969, aunque se sigue utilizando en Canadá, Suiza, Noruega y otros países.
La sacarina, el más antiguo de los edulcorantes sintéticos, fue descubierta en 1879, y se ha utilizado mucho desde entonces. Es 550 veces más dulce que la sacarosa, pero tiene un regusto amargo (que puede enmascararse hasta cierto punto mezclándola con otros edulcorantes), y no es estable ante el calor, por lo que no puede utilizarse para cocinar. No hay indicios de que la sacarina represente riesgo alguno para las personas que la utilizan, pero estudios realizados sobre animales a los que se administraban dosis muy altas sugieren un cierto riesgo de carcinogénesis. Su uso fue prohibido en Canadá y Estados Unidos en 1977, aunque en el segundo país una serie de moratorias del Congreso han mantenido el producto en el mercado, si bien con una etiqueta de advertencia.
Existe una serie de productos naturales potencialmente útiles como edulcorantes, aunque no son muy utilizados. La rebaudiosida y la steviosida son glucósidos extraídos del arbusto paraguayo yerba dulce (Stevia rebaudiana). Son entre 300 y 400 veces más dulces que la sacarosa.
La taumatina es una proteína extraída del fruto africano del Thaumatococcus daniellii, llamado katemfe o ‘fruta milagrosa de Sudán’. Es unas 1.600 veces más dulce que la sacarosa. La monelina es una proteína similar (entre 1.500 y 2.000 veces más dulce que la sacarosa) extraída de la baya del Dioscoreophyllum cumminsii.
La baya milagrosa es el fruto de un arbusto de África occidental, Richardella dulcifica (Synsepalum dulcificum). Contiene una proteína modificadora del sabor que hace que los alimentos agrios adquieran un sabor dulce. El efecto dura sólo unos minutos por lo que, aún siendo una novedad curiosa, no parece probable que tenga utilidad alguna en el campo de la alimentación.

El invento del Ciberespacio




William Gibson
El escritor estadounidense William Gibson escribió la novela Neuromante (1984), ampliamente reconocida como una de las obras de ciencia ficción más influyentes de la década de 1980.

Ciberespacio, entorno creado por la interconexión de redes planetarias de sistemas informáticos. El término se aplica en la actualidad de forma generalizada a Internet, pero su utilización original en ficción científica se refería a un concepto mucho más ambicioso y especulativo: la inmersión total de los sentidos del ser humano en un entorno generado artificialmente. La experiencia sensorial de la persona sería generada por la máquina y suministrada directamente al cerebro.
El término ciberespacio fue popularizado por el autor estadounidense de ficción científica William Gibson en su libro Neuromante (1984). Allí, el ciberespacio se define en un programa infantil —que a su vez está en el ciberespacio— como

... Una alucinación consensuada experimentada diariamente por miles de millones de operadores legítimos en todas las naciones, por niños a quienes les enseñan conceptos matemáticos... Una representación gráfica de datos sacados de las bases de todos los ordenadores del sistema humano. Una complejidad impensable. Líneas de luz ordenadas en el no-espacio de la mente, agrupaciones y constelaciones de datos. Como las luces de una ciudad que se alejan...
El otro aspecto del ciberespacio se refleja en esta cita: el de un sistema para organizar las ingentes cantidades de datos almacenados en los ordenadores o computadoras y para acceder a esos datos. Actualmente, Internet, y en particular la parte de Internet conocida como World Wide Web, es el principal sistema para clasificar el inmenso volumen de datos electrónicos y acceder a ellos. La Web es muy superior a cualquier sistema del pasado, pero aun así tiene bastantes limitaciones. En el auténtico ciberespacio los datos se representarían de forma tridimensional y el usuario podría interactuar con los objetos verbal o incluso físicamente. Mientras que la realidad virtual supone engañar a los sentidos para que la persona crea que está en un entorno distinto del real, el auténtico ciberespacio supondría una integración completa de la persona y la máquina.

El invento de la CIA





CIA (Central Intelligence Agency, Agencia Central de Inteligencia), agencia de la Oficina Ejecutiva del presidente de Estados Unidos, creada en 1947 junto con el Consejo de Seguridad Nacional. La CIA es la primera agencia permanente de información responsable de mantener al Gobierno al día de las acciones extranjeras que afecten a los intereses del Estado. Fue establecida por la Ley de Seguridad Nacional de 1947 y se encarga de coordinar todas la actividades estadounidenses de información, además de otras funciones y tareas relacionadas con ésta, tal y como estipula el Consejo de Seguridad Nacional. El presidente, con la aprobación del Senado, es quien nombra al director y al vicedirector de la Agencia.
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HISTORIA
En un principio, la misión de la CIA consistía sobre todo en recabar información, pero después de la II Guerra Mundial y la creación de regímenes comunistas en Europa del Este y China continental, el Consejo de Seguridad Nacional ordenó que la Agencia tomara parte en operaciones económicas, paramilitares y políticas de manera encubierta. La participación de Estados Unidos en la guerra de Corea (1950-1953) impuso a la CIA una serie de requisitos adicionales para apoyar a las fuerzas de combate.
El periodo comprendido entre 1953 y 1961 representa el momento álgido de las actividades que la CIA llevó a cabo durante la Guerra fría, con la realización de numerosas operaciones de acción política, propaganda, información del extranjero y contraespionaje. A finales de 1961 fue reorganizada para hacer mayor hincapié en la ciencia, la tecnología y la gestión interna. La Agencia participó de forma activa en la guerra de Vietnam. En 1963 se estableció una Oficina de Evaluación de los Programas Nacionales de Información para coordinar las actividades municipales, que fue sustituida en 1972 por un Departamento de Información Municipal.
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ACTIVIDADES
Las actividades de la CIA son heteróclitas y variadas. La recogida clandestina de información que no puede ser obtenida por ningún medio público requiere la contratación de agentes que puedan recabar la información necesaria sin que sean descubiertos. Informes procedentes de todas las fuentes posibles son revisados por analistas que, a su vez, elaboran estudios que van desde informes básicos hasta estimaciones sobre futuros proyectos. La información considerada de primordial importancia queda recogida de forma detallada en boletines diarios, semanales o mensuales. Asimismo se presentan de forma periódica estudios relativos a Estados concretos, considerados de vital interés bajo forma de estimaciones informativas.
La CIA es además responsable de las actividades de contraespionaje. Su misión consiste en impedir que agentes extranjeros se infiltren en organismos vitales para los Estados Unidos. En el ámbito nacional este trabajo se coordina en conjunción con el FBI (Oficina Federal de Investigación).
Las operaciones políticas encubiertas abarcan desde la subvención de partidos, grupos de presión o políticos extranjeros considerados favorables, hasta la ayuda para combatir la subversión. Las operaciones paramilitares proporcionan a algunas fuerzas en el exilio formación y equipamiento. Un ejemplo de esto fue el apoyo dado por la CIA a los exiliados cubanos antes y durante el desembarco de bahía de Cochinos, en Cuba y a la guerrilla antisandinista en Nicaragua durante la década de 1980.
La tecnología moderna ha aumentado las posibilidades para conseguir información. En la década de 1960, los aviones de observación, con posibilidades de vuelo muy elevado, introdujeron una nueva era en la fotografía aérea, a la que siguieron poco después las transmisiones procedentes de satélites espaciales. De igual forma, las misiones de consecución de información submarina registraron importantes avances gracias a naves sumergibles pero capaces también de salir a superficie desde grandes profundidades.
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POLÉMICAS E INVESTIGACIONES
Muchas personas no aprueban ningún tipo de actividad clandestina. Otras, sin embargo, reconocen que conseguir información secreta es algo necesario para proteger la seguridad nacional. En términos generales, la gente apoya las actividades políticas encubiertas en tiempos de crisis.
El papel del director de la CIA como principal funcionario de información del Estado y coordinador de actividades de las otras agencias ha sido a menudo discutido. En el transcurso de los años se han efectuado frecuentes propuestas para retirar al jefe de la CIA su papel de coordinador y asignar dicha función a miembros del personal de la Casa Blanca.
La CIA ha sido investigada en varias ocasiones por diversas comisiones creadas al efecto, de las cuales una recomendó en 1949 una significativa reorganización de las operaciones de la Agencia. A raíz de la invasión de bahía de Cochinos de 1961, el presidente John Fitzgerald Kennedy nombró un grupo de grandes profesionales en la materia para que analizara este horrísono fracaso.
En 1975 la CIA fue objeto de examen muy minucioso por parte del Congreso y la Casa Blanca, que puso al descubierto que la Agencia había realizado actividades ilícitas de espionaje dentro del país y había estado involucrada en intentos de asesinato en el extranjero. Como resultado de estas y otras investigaciones complementarias, se establecieron comités permanentes en el seno del Congreso para supervisar sus operaciones. Hacia 1980 estos comités tenían exclusiva jurisdicción sobre el análisis de las actividades de la Agencia.
Sin embargo, en 1986 la CIA resultó implicada en una nueva polémica originada por la venta secreta de armas a Irán y el pago del dinero resultante de esta venta a los rebeldes que luchaban contra el Gobierno revolucionario de Nicaragua, conocidos con el nombre de 'contras'. Se sospechó que el director de la CIA William J. Casey, ya fallecido, había estado implicado en esta trama de corrupción a gran escala. A principios de la década de 1990, el derrumbamiento del bloque soviético y la disolución de la URSS obligó a la CIA a replantearse su misión y organización para adaptarse a la cambiante situación mundial.

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