El invento del Congreso de Angostura




Congreso de Angostura

Congreso de Angostura, primera reunión del Congreso que acabaría por constituir la República de la Gran Colombia, que tuvo lugar en dicha localidad venezolana (actual Ciudad Bolívar), cuyas sesiones comenzaron el 15 de febrero de 1819 y duraron hasta el 17 de diciembre. En una de sus primeras sesiones se nombró a Simón Bolívar presidente de la República; pero, en agosto, se aprobaba una Constitución contraria a las propuestas bolivarianas imaginándolo vencido. En diciembre, cuando Bolívar regresó a Angostura, el Congreso en pleno reconoció su brillante campaña en la Nueva Granada (batalla de Boyacá) y le concedió el título de Libertador, para usarlo en los despachos y actas de gobierno, anteponiéndolo al de presidente. Así mismo, se acogió la solicitud de Bolívar de la unión de la Nueva Granada, Venezuela y Ecuador en la República de la Gran Colombia (ley fundamental de 1819), nombre dado en honor del descubridor de América. Se estableció un nuevo Estado nacional, con tres grandes departamentos: Venezuela, Cundinamarca y Quito. Se eligió a Bolívar presidente de la República y vicepresidente a Francisco Antonio Zea. Se designó vicepresidente de Venezuela a Juan Germán Roscio; y al general Francisco de Paula Santander, de Cundinamarca. Las ideas de Bolívar sobre los grandes bloques políticos, y los planteamientos de venezolanos y granadinos en este congreso y en el de Cúcuta de 1821, originaron la ampliación de la Gran Colombia, que integró además a Panamá. Este bloque tuvo vigencia entre 1819 y 1830.

El invento del Congreso de Aquisgrán





Congreso de Aquisgrán

Congreso de Aquisgrán, primero de los diversos encuentros mantenidos en 1818 entre Austria, Gran Bretaña, Prusia y Rusia, las potencias que derrotaron a Francia en las Guerras Napoleónicas (1799-1815). El objetivo de estas reuniones era preservar la paz establecida por el Congreso de Viena al finalizar esta contienda en 1815. Estas cuatro naciones acordaron en Aix-la-Chapelle (Aquisgrán, en la actualidad en Alemania) retirar sus tropas de ocupación de Francia e invitar a ésta a unirse a ellas en una alianza cuyo objetivo era mantener el orden en Europa y combatir las revoluciones que se produjeran. La consecuencia más significativa del Congreso fue la reafirmación de la Santa Alianza entre Rusia, Austria y Prusia.

El invento del Congreso de Berlín




Congreso de Berlín

Congreso de Berlín, asamblea de los representantes de Alemania, Rusia, Austria-Hungría, Gran Bretaña, Francia, Italia y el Imperio otomano, que se celebró en Berlín desde el 13 de junio al 13 de julio de 1878 para modificar los términos del Tratado de San Stefano, por el que se había puesto fin a la Guerra Turco-rusa de marzo de 1878. Una vez ganada esta contienda, Rusia había impuesto unas condiciones extremadamente duras al Imperio otomano, estipuladas en este tratado. Algunas potencias europeas, especialmente Austria-Hungría y Gran Bretaña, se alarmaron ante el aumento del poder de Rusia y de los estados independientes formados en los Balcanes a raíz de este acuerdo. Así pues, ambas potencias insistieron en que se revisara el tratado, preocupadas por sus propios intereses en Oriente Próximo. El conde Gyula Andrássy, primer ministro de Austria-Hungría, invitó a las potencias europeas implicadas a reunirse en Berlín. Otto von Bismarck, canciller del Imperio Alemán, presidió el Congreso.
Durante este encuentro, el Tratado de San Stefano fue reemplazado por el Tratado de Berlín, que contenía unas condiciones mucho menos favorables para Rusia. En el nuevo acuerdo se reafirmaba el principio según el cual la situación del Imperio otomano debía ser decidida por todas las potencias conjuntamente y no de forma unilateral por una de ellas. Asimismo, se volvió a defender el nacionalismo de los pueblos balcánicos. Se otorgó a Serbia y Montenegro su independencia del dominio turco, aunque el territorio concedido en el Tratado de San Stefano quedó considerablemente reducido. Bulgaria fue dividida en tres partes, dos de las cuales quedaron bajo el control turco. Rumania consiguió su independencia de Turquía, pero Rusia recibió la región de Besarabia (actualmente la república de Moldavia), perteneciente a Rumania, por lo que ésta fue compensada con Dobrudja (actualmente Dobrogea, situada entre Bulgaria y Rumania), una antigua región de Turquía. También se le concedieron a Rusia los territorios de Batum (actualmente Batumi, situado en Georgia), Kars y Ardahan (pertenecientes ambos a Turquía actualmente). Las dos provincias otomanas de Bosnia-Herzegovina fueron asignadas a Austria-Hungría. Chipre fue ocupada temporalmente por Gran Bretaña.
Como consecuencia del Tratado de Berlín, los turcos perdieron la mayoría de sus territorios europeos, disminuyó la influencia rusa en Oriente Próximo y se incrementó el poder de Austria-Hungría y Gran Bretaña. Los estados balcánicos y Rusia no quedaron satisfechos con las posesiones otorgadas en virtud del tratado. Las tensiones que posteriormente surgieron en los Balcanes y en Oriente Próximo fueron algunas de las causas que condujeron a la I Guerra Mundial. La declaración realizada por el primer ministro británico, Benjamin Disraeli, en la que proclamaba que se había alcanzado la “paz con honor” demostró carecer de fundamento.

El invento del Congreso Continental




Congreso Continental

La Declaración de Independencia
La Declaración de Independencia es el documento en el que los colonos americanos proclamaron su independencia política del dominio británico. El segundo Congreso Continental, al que acudieron representantes de las 13 colonias, adoptó la Declaración el 4 de julio de 1776. En ella se recogen las quejas y razones que llevaron a los colonos a proclamar la independencia. Su elocuente retórica y relevancia política la han convertido en uno de los más grandes documentos de la historia.

Congreso Continental, asamblea intercolonial de delegados norteamericanos a partir de la cual se constituyó el órgano de gobierno que dirigió la guerra de la Independencia estadounidense. El primer Congreso Continental se celebró en Carpenter's Hall (Filadelfia) el 5 de septiembre de 1774 para adoptar medidas ante la situación generada por las denominadas Intolerable Acts, aprobadas por el Parlamento británico como represalia contra los sucesos ocurridos durante la Fiesta del Té de Boston.
Doce de las colonias se hallaban representadas en esta primera reunión por cincuenta delegados designados en su mayor parte por las asambleas coloniales; Canadá y Georgia no enviaron agentes. Peyton Randolph, uno de los delegados de Virginia, fue elegido presidente del Congreso por unanimidad. Los asamblearios redactaron una petición —denominada Declaración de Derechos y Agravios— dirigida al rey Jorge III de Gran Bretaña, y alentaron al pueblo de Canadá a que secundara su llamamiento. Asimismo, el Congreso solicitó que las colonias adoptaran un acuerdo radical —la Asociación Continental— destinado a boicotear el comercio con la metrópoli. Unas instituciones ilegales denominadas Comités de Seguridad se encargaron de hacer cumplir esta medida.
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SEGUNDO CONGRESO

El segundo Congreso Continental
El segundo Congreso Continental, constituido por unos 50 delegados de las colonias norteamericanas, se reunió el 10 de mayo de 1775, en medio de un ambiente de agitación proclive a la rebelión contra Gran Bretaña. El Congreso votó a favor de la independencia nacional el 2 de julio de 1776 y adoptó la Declaración de Independencia el 4 de ese mismo mes. Durante esta sesión, el Congreso se erigió como gobierno supremo de las colonias, asignó a Washington la misión de formar un Ejército Continental, emitió papel moneda y estableció gobiernos locales.

Antes de que se clausurara la reunión el 26 de octubre de 1774, se convocó un segundo congreso que habría de celebrarse en Filadelfia el 10 de mayo de 1775 en el caso de que el monarca británico no respondiera favorablemente a su demanda. Cuando los representantes coloniales se reunieron en la fecha señalada, acababan de librarse las batallas de Lexington y Concord, y grupos de milicianos sitiaban a las fuerzas de ocupación británicas que se encontraban en Boston.
Los delegados, entre los que se encontraban George Washington, Thomas Jefferson, Benjamin Franklin y John Adams, fueron elegidos a través de las asambleas coloniales y los congresos provinciales, que se habían creado para reemplazar a las cámaras legislativas coloniales disueltas por los gobernadores británicos. El Congreso carecía de una base legislativa y los representantes no sabían con certeza cuales eran sus atribuciones. No obstante, la crisis les obligó a formar comités y asumir tareas de gobierno, esencialmente de carácter ejecutivo, que anteriormente habían correspondido al rey. Así pues, el Congreso encargó a Washington que organizara el Ejército Continental y asumiera el mando del sitio de Boston. Se formularon regulaciones para dirigir el comercio, se emitió papel moneda y se enviaron emisarios al extranjero para negociar la concesión de ayuda financiera, diplomática y militar. La mayoría de los delegados, entre ellos Washington, confiaban aún en una reconciliación con Gran Bretaña, pero a finales de 1775 esta posibilidad se fue desvaneciendo.
El Congreso, después de sancionar en el mes de mayo la supresión de todo vestigio de la autoridad real, comenzó a debatir una resolución en favor de la independencia. Ésta fue ratificada el 2 de julio de 1776, y el 4 de julio se aprobó la Declaración de Independencia, elaborada en su mayor parte por Jefferson.
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LA INDEPENDENCIA
La principal tarea del Congreso Continental era dirigir la guerra y preservar la unión formada por las trece colonias. Fue el 15 de noviembre de 1777 cuando los delegados llegaron finalmente a un acuerdo con respecto a los Artículos de la Confederación, que recogían sus procedimientos y estipulaban sus poderes. Los estados, temerosos de que alguno de ellos centralizara el poder, no dieron su aprobación unánime a este documento hasta más de tres años después. Cuando el último estado, Maryland, lo ratificó el 1 de marzo de 1781, el Congreso Continental fue reemplazado por el Congreso de la Confederación.
En 1782 y 1783 los emisarios del Congreso negociaron con Gran Bretaña el Tratado de Versalles, por el que consiguieron que su antigua metrópoli reconociera la independencia de Estados Unidos. El Congreso, una vez conseguido su primer objetivo, comenzó a perder poder en favor de los gobiernos estatales. De no ser por delegados como James Madison y Alexander Hamilton, que defendieron la creación de un gobierno central fuerte, este órgano habría perdido todo su poder. Tras la aprobación de la Constitución de Estados Unidos en 1789, el Congreso de la Confederación fue reemplazado por el actual Congreso de Estados Unidos.


El invento de Partido Demócrata Cristiano de Chile




Partido Demócrata Cristiano 

Aylwin ante la prensa
Patricio Aylwin, presidente chileno desde 1990 hasta 1994, hablando para los medios de comunicación.

Partido Demócrata Cristiano (Chile), partido político chileno fundado en 1957, una de las más importantes agrupaciones democristianas desde la segunda mitad del siglo XX, cuyas ideas básicas comenzaron a desarrollarse firmemente a finales del siglo XIX.
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COMPONENTE IDEOLÓGICO Y ORÍGENES
Debe su existencia, primero, a la filosofía cristiana como pilar ideológico; segundo, al conflicto social contemporáneo que vivía el país; y, tercero, a la doctrina social de la Iglesia católica que interpela al hombre en el sentido de asumir la tarea de buscar solución a los problemas fundamentales de la sociedad contemporánea, especialmente los económicos y sociales.
La ideología democristiana (no solo de la chilena) se fundamenta en la aspiración al logro de un pleno desarrollo del hombre, tanto espiritual como materialmente, a través de una verdadera democracia. Sus más importantes principios son: la proclamación de los derechos de la persona; el reconocimiento y defensa de la libertad del individuo; el apoyo a la democracia, entendida como una defensa del establecimiento y mantenimiento de un Estado de Derecho; y la promoción de lo que la filosofía cristiana ha entendido siempre como el bien común.
Estas ideas, presentes más claramente a partir de las encíclicas de León XIII (especialmente, Rerum novarum) y Pío XI, se pudieron plasmar en el Chile del siglo XX a través de la Falange Nacional, agrupación política nacida oficialmente en 1938 (proveniente de una disgregación del Partido Conservador que, tres años antes, había dado lugar a Falange Conservadora) y en la cual sus jóvenes miembros se sentían identificados con el pensamiento social de la Iglesia católica, fundamentado en el intento de superar la injusticia social.
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HISTORIA
El 28 de julio de 1957, durante la presidencia de Carlos Ibáñez del Campo, antiguos componentes de la Falange Nacional, del Partido Conservador Social Cristiano y de los agrario-laboristas formaron el Partido Demócrata Cristiano de Chile. Aunque se declararon cristianos, decidieron no crear un partido confesional. Las primeras apariciones del Partido Demócrata Cristiano comenzaron alrededor de 1958, decidiéndose por abanderar a Eduardo Frei Montalva, cuya candidatura resultó tercera, aunque obtuvo un importante número de votos. Más tarde, participó en lo que se denominó Bloque de Saneamiento Democrático, formando una alianza con diversos partidos (Radical, Socialista, Comunista y Democrático), convergiendo en los propósitos de reformar la ley electoral, derogar la Ley de la Defensa de la Democracia (que había ilegalizado al Partido Comunista) y promulgar una ley de probidad administrativa. Se alcanzaron los dos primeros objetivos mencionados.
En las elecciones de 1964, el Partido Demócrata Cristiano volvió a proclamar candidato a Frei Montalva, quien obtuvo la presidencia de la República. El partido pasó a ser el grupo político mayoritario en el país, lo que no impidió que su candidato presidencial, Radomiro Tomic, fuera derrotado en las elecciones de 1970 por el socialista Salvador Allende, cuyo gobierno, sustentado en el bloque de la Unidad Popular, finalizó abruptamente con el golpe de Estado de 1973 que encabezó el general Augusto Pinochet. La Democracia Cristiana, al entender que el gobierno de Allende había caído en conductas que transgredían la Constitución, no opuso inicialmente mayor cuestionamiento al gobierno militar (excepción hecha de un pequeño grupo de militantes, encabezados por Bernardo Leighton, que inmediatamente después de producido el golpe emitieron una declaración opuesta a la acción golpista de los jefes militares). No obstante, progresivamente, se distanció del nuevo régimen, que lejos de ir preparando las condiciones para el restablecimiento de la democracia concentró el poder en el general Pinochet y aisló a Chile de los países democráticos de la comunidad internacional. Un hito de la creciente oposición al gobierno militar fue el decreto-ley que disolvió, el 11 de marzo de 1977, a la totalidad de los partidos políticos que no habían sido puestos fuera de la ley. Importantes dirigentes democristianos fueron exiliados o relegados a localidades alejadas de los principales centros por su lucha a favor de los derechos humanos. Liderado por Frei Montalva, el Partido Demócrata Cristiano encabezó la oposición con motivo de la consulta de enero de 1978, y posteriormente contra el proyecto constitucional de 1980. Fue después de la inesperada muerte de Frei, en 1981, cuando la Democracia Cristiana y otras fuerzas políticas democráticas confluyeron en la Alianza Democrática (1983), el Acuerdo Nacional (1985) y la Concertación de Partidos por el No (1988), allanando el camino al retorno de la democracia mediante la derrota de Pinochet en el plebiscito del 5 de octubre de 1988. El Partido Demócrata Cristiano lideró a partir de entonces la principal coalición política, la Concertación de Partidos por la Democracia, de la que saldrían los siguientes presidentes chilenos: Patricio Aylwin (1990-1994) y Eduardo Frei Ruiz-Tagle (1994-2000), ambos miembros del propio Partido Demócrata Cristiano; y los socialistas Ricardo Lagos (2000-2006) y Michelle Bachelet (2006- ).


El invento del Partido Demócrata de Estados Unidos




Partido Demócrata 

Bill Clinton
En 1978, a los 32 años, Bill Clinton fue elegido gobernador de Arkansas, convirtiendose en el ciudadano estadounidense más joven en ganar unas elecciones gubernativas. Dirigió el estado durante más de 10 años, concentrándose en la educación y las reformas sociales. Clinton encabezó la candidatura de la campaña demócrata de 1992 y derrotó al presidente George Bush para convertirse en el 42 presidente de Estados Unidos.


Partido Demócrata (Estados Unidos), uno de los dos principales partidos políticos de Estados Unidos. Sus orígenes se remontan a la coalición formada en torno a Thomas Jefferson en 1790 para oponerse a la política de George Washington. Esta coalición, en su origen llamada El Republicano, y más tarde Partido Demócrata-Republicano, se dividió en dos facciones durante la campaña presidencial de 1828. Una, el Partido Nacional Republicano, fue absorbido por el Partido Whig en 1834; la otra se convirtió en el Partido Demócrata. En la década de 1830, bajo las presidencias de Andrew Jackson y Martin van Buren, el Partido Demócrata desarrolló las características que conservaría hasta finales de siglo. Estaba a favor de utilizar la fuerza nacional en asuntos de política exterior donde los intereses estadounidenses estuvieran amenazados, pero en política económica y social resaltó la responsabilidad del gobierno de actuar con prudencia. Sus partidarios tenían en común la aversión a la intervención del gobierno en sus vidas. Sus oponentes, los whigs, creían en el uso del poder del gobierno para regular la vida social.
Los demócratas lograron la presidencia en seis de las ocho ocasiones desde 1828 a 1856, y por lo común controlaban el Congreso. Un retroceso de votos relacionado con la esclavitud y otras cuestiones cambiaron duramente la suerte del partido a mediados de 1850. En un desastre electoral, muchos demócratas del Norte, deseosos de castigar a sus líderes y dispuestos a abandonar su partido, se unieron al emergente Partido Republicano. El partido se dividió en 1860, lo que permitió a los republicanos, con Abraham Lincoln al frente, conseguir la presidencia. Los problemas del partido empeoraron durante la Guerra Civil, cuando los demócratas se opusieron a las exacciones gubernamentales en tiempo de guerra y fueron acusados de deslealtad. No recobraron el control de ninguna cámara del Congreso hasta 1874, y no alcanzaron la presidencia de nuevo hasta 1884. El Sur empezó a ser un creciente y sólido bloque de votantes demócratas. Entre la Guerra Civil y la Gran Depresión, el Demócrata fue el partido minoritario, capaz de ganar únicamente cuando los republicanos se encontraban muy divididos.
A principios del siglo XX, la progresiva división en las filas republicanas ayudó a la elección por dos veces de Thomas Woodrow Wilson, pero la entrada de Estados Unidos en la I Guerra Mundial puso fin a este proceso. La guerra, popular al principio, se volvió contra la Administración de Wilson, y el resultado fue otro triunfo electoral republicano aplastante en 1920.
Durante el siglo XX, sin embargo, el Partido Demócrata se transformaría en un partido de fuerte intervención gubernamental en la economía y en la esfera social, con voluntad de regular y redistribuir la riqueza y proteger a los menos favorecidos, en una sociedad de creciente complejidad. La Gran Depresión y la llegada al poder de Franklin Delano Roosevelt, con su New Deal, consolidaron y ampliaron este nuevo compromiso.
Bajo el liderato demócrata, el gobierno aumentó cada vez más su papel en la consecución del bienestar social y en la regulación económica. Roosevelt llegó a ser un símbolo más poderoso de lo que había sido Jackson, ganando cuatro mandatos consecutivos, y los demócratas controlaron el Congreso, excepto durante cuatro años, en los 48 años que van de 1933 a 1981.
Con la llegada de John Fitzgerald Kennedy a la Casa Blanca en 1960 se aprobaron muchas leyes enérgicas, que culminaron en las políticas de la “Gran Sociedad” del presidente Lyndon Baines Johnson. La guerra de Vietnam, sin embargo, provocó que muchos sectores del partido pusieran en duda su política exterior anticomunista, responsable directa de su implicación en el conflicto asiático. El partido volvió a recuperarse tras la presidencia de Richard Nixon y la disminución del fervor creado por la guerra. La nominación del sureño Jimmy Carter, en 1976, aseguró una presidencia demócrata, pero sólo con carácter temporal. Las victorias aplastantes del candidato presidencial republicano Ronald Reagan sobre Carter en 1980 y Walter Mondale en 1984 hirieron gravemente a los demócratas, aunque el partido se recuperó en 1986 al conseguir el control del Senado, que había estado en manos republicanas durante seis años. Dirigido por dos sureños, Bill Clinton y Al Gore, el partido regresó a la Casa Blanca en 1992. Sin embargo, un resultado desastroso en las elecciones al Congreso de 1994 arrojó un veredicto aplastante sobre los dos años restantes de gobierno demócrata. Aunque el tirón popular de Clinton le deparó un segundo mandato presidencial en 1996, la tendencia se confirmó en los comicios presidenciales de 2000, cuando el candidato demócrata, Gore, fue derrotado por el republicano George W. Bush; y también en 2004, cuando Bush logró salir reelegido frente al senador John Kerry.

El invento del Sistema de partido único




Sistema de partido único

Sistema de partido único, régimen político con un solo partido. Este sistema no deja elección al votante, aunque las elecciones estén permitidas, porque no hay alternativa política por la que votar. Maurice Duverger, un experto en los sistemas de partidos, incluyó estas situaciones como ejemplos de sistemas de partido único: Alemania bajo el nacionalsocialismo de Adolf Hitler, la Italia fascista de Benito Mussolini y Turquía de 1923 a 1950.
Hay dos variantes en los sistemas de partido único: los comunistas y los no comunistas. El Partido Comunista tiene una base ideológica bien definida, su objetivo es el de conservar y fomentar la ideología comunista. Su influencia se extiende por tanto a todas las áreas del Estado. Sus afiliados son cuidadosamente escogidos entre los privilegiados y las elites. La atención que se pone durante el proceso de afiliación es completamente opuesta al sistema multipartidista, en el que los partidos compiten por tener un mayor número de afiliados. Un ejemplo de partido comunista es el Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) que gobernó la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas desde 1917 hasta 1991. China es otro estado con un solo partido de signo comunista.
El monolitismo no-comunista es más frecuente en los países en vías de desarrollo, especialmente en África. Por regla general el partido fomenta el nacionalismo, el patriotismo, una economía estable y el orden social. Un partido de este tipo tiene generalmente un líder fuerte y carismático al que está subordinada una organización débil, utilizada para sus propios fines.
Bajo el régimen de Franco existió en España de iure un régimen de partido único; de facto sólo en el sentido de que, fuera del Movimiento, no estaban autorizados los partidos políticos. Mas como no se celebraron comicios durante muchos años, el Movimiento no pudo ejercer la mencionada prerrogativa de partido único. Pero cuando en la década de 1950 se establecieron elecciones municipales para el tercio de representación de cabezas de familia, sólo los candidatos del Movimiento podían presentarse en calidad de tales mientras los demás figuraban como independientes (y solían ser derrotados de un modo u otro).
El Partido Revolucionario Institucional de México y el Justicialista (peronista) de Argentina tuvieron en la práctica y durante algunos periodos algunas características de partido único, si bien en ninguno de los dos países fueron nunca abolidos los restantes.

El invento del Partido Socialista Obrero Español PSOE




Partido Socialista Obrero Español (PSOE)

Congreso del PSOE
Felipe González aparece en esta fotografía saludando a los asistentes al 34º Congreso del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en el día del inicio del mismo (20 de junio de 1997). Instantes después, González renunció al desempeño del cargo de secretario general del PSOE y fue sustituido por el ex ministro Joaquín Almunia.

Partido Socialista Obrero Español (PSOE), partido político español, el primer partido obrero de la historia de España, creado en 1879, y una de las principales fuerzas políticas de ese país durante las épocas en que ha vivido bajo el sistema político democrático.
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LA RESTAURACIÓN
Pablo Iglesias
Madrid, 1915, el dirigente socialista Pablo Iglesias, en una de sus últimas intervenciones públicas, habla ante una multitud reunida para escucharle. Este impresor ferrolano ejerció un ascendiente absoluto sobre todos los componentes del espectro político socialista español desde la fundación del PSOE y del sindicato UGT hasta su propia muerte, en 1925.

El PSOE fue fundado en Madrid el 2 de mayo de 1879, pocos años después del inicio del periodo de la Restauración, tras la escisión del pequeño grupo obrero madrileño seguidor del marxismo (el denominado “grupo de los nueve”) respecto de la Federación Regional Española de la I Internacional (AIT) y la decantación de aquél hacia el socialismo marxista, frente a la corriente mayoritaria de signo anarquista. Entre los principales miembros fundadores del PSOE cabe destacar a Pablo Iglesias, Jaime Vera y Antonio García Quejido. Pocos días después de que naciera la Unión General de Trabajadores (UGT), el sindicato estrechamente vinculado desde entonces al propio PSOE, éste aprobó sus estatutos en su I Congreso, celebrado en Barcelona en agosto de 1888. Comenzó su andadura histórica en solitario, sin alianzas con fuerzas burguesas y según la estrategia rigorista diseñada por Iglesias, el principal dirigente del partido y del sindicato hasta 1925.
Los débiles resultados obtenidos por medio de ese aislamiento promovieron en 1909, escudándose en los sucesos de la Semana Trágica y el rechazo al gobierno conservador de Antonio Maura, un giro táctico, así como la conjunción con los republicanos, que pronto se tradujo en la obtención de un escaño parlamentario para su carismático líder (Pablo Iglesias) y en una mayor implantación política nacional. Actitudes como las mantenidas por el partido durante la tensa crisis del reinado de Alfonso XIII, que tuvo lugar en 1917, y la inclusión en sus horizontes ideológicos de un programa agrario y municipal, contribuyeron a este progresivo afianzamiento en el mapa político español y a una mayor redistribución geográfica, traducida en la incorporación de Andalucía y de algunas zonas extremeñas al núcleo original radicado fundamentalmente en Madrid, Asturias y el País Vasco.
El que fue denominado “pleito de las Internacionales” y la consiguiente ruptura comunista, consumada en 1921 con el nacimiento desde el seno del PSOE del Partido Comunista de España (PCE), sumieron al partido en una aguda crisis. Ésta se acentuó a partir de 1923 con el inicio de la dictadura del general Miguel Primo de Rivera y la posterior actitud colaboracionista del socialismo con el nuevo régimen, en medio de fuertes disensiones internas. Los principales defensores de la participación en las estructuras políticas creadas por la dictadura fueron Francisco Largo Caballero, secretario general de la UGT, y el moderado presidente de ésta y del propio PSOE, Julián Besteiro. No obstante, ambos terminaron por alejar del régimen primorriverista, en los años finales de éste, a sus respectivos sectores socialistas. Indalecio Prieto pasó durante aquella etapa a liderar de alguna manera a cuantos miembros del partido se mostraron contrarios a la política colaboracionista.
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LA II REPÚBLICA Y LA GUERRA CIVIL
Cortes Constituyentes de la II República española
El 3 de junio de 1931, el gobierno provisional de la II República española convocó elecciones para el día 28 de ese mismo mes. De aquella cita con las urnas saldrían electos los diputados de las que habrían de ser Cortes Constituyentes. La Conjunción republicano-socialista, que había triunfado en los comicios municipales del anterior mes de abril, se mantuvo como tal y nuevamente triunfó. Las formaciones que más escaños obtuvieron fueron el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), el Partido Republicano Radical (PRR), el Partido Republicano Radical Socialista (PRRS), Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Acción Republicana (AR), Derecha Liberal Republicana (DLR), la Agrupación al Servicio de la República (ASR) y la Organización Republicana Gallega Autónoma (ORGA).

La proclamación de la II República significó en 1931 el acceso del PSOE al gobierno por primera vez, desde donde desarrolló, en corresponsabilidad con los partidos republicanos que giraban en torno a Manuel Azaña, una ambiciosa tarea reformista y modernizadora, capitalizada en un intenso ritmo expansivo en cuanto a votantes y afiliación. Largo Caballero, Prieto y Fernando de los Ríos fueron los tres dirigentes socialistas que desempeñaron el cargo de ministros durante los dos primeros años del régimen republicano (abril de 1931-septiembre de 1933) conocido como el bienio reformador o republicano-socialista.

Guerra Civil española
En esta interactividad están recogidos los principales hitos de la Guerra Civil española (1936-1939) divididos en cuatro grandes bloques temáticos.

La profunda crisis interna que sumió a las distintas facciones del PSOE, especialmente a partir de la llegada al poder en 1933 de los partidos de centro y de derechas, se vio reflejada en la incapacidad de sus dirigentes para lograr convocar un congreso extraordinario que dirimiera la controversia entre los sectores encabezados por Prieto (reformistas liberales), Besteiro (marxistas puros) y Largo Caballero (radicales). Quedó así paralizada su participación en los gobiernos del Frente Popular, surgidos tras la victoria electoral izquierdista de febrero de 1936, obtenida dos años después de la fracasada Revolución de Octubre.

Juan Negrín
Destacado catedrático de fisiología y miembro del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) desde 1929, el canario Juan Negrín no pasó a desempeñar cargos gubernamentales hasta que, ya iniciada la Guerra Civil española, fue nombrado ministro de Hacienda, en septiembre de 1936, por Francisco Largo Caballero. Asumió la dirección política republicana desde junio de 1937 hasta prácticamente el final de la contienda.

El inicio de la Guerra Civil en julio de 1936, supuso el retorno del PSOE al ejercicio del poder, si bien tan sólo en la zona leal al régimen republicano. Largo Caballero y Juan Negrín se convirtieron en los dos primeros socialistas que desempeñaban la presidencia del gobierno y a partir de septiembre de 1936 formaron los últimos gabinetes de la II República.
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EL FRANQUISMO Y EL REINADO DE JUAN CARLOS I


Composición del Congreso de los Diputados español (1977)
El 15 de junio de 1977 se celebraron en España elecciones generales libres para dotar al Estado, desde el principio de la soberanía popular, de un cuerpo legislativo. De aquellas urnas emanaron las primeras Cortes del nuevo régimen democrático parlamentario, distintivo de una nueva etapa de la historia del país, la denominada Transición. El quehacer del Congreso electo daría al año siguiente el fruto de un texto constitucional que serviría de nuevo marco jurídico. El resultado de aquellos comicios estuvo marcado por el triunfo de la Unión de Centro Democrático (UCD), que logró 166 escaños, quedando al frente de la oposición, gracias a sus 118 actas de diputado, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE). A la derecha política se situaba Alianza Popular (AP, 16 escaños) y a la izquierda, con 19, el Partido Comunista de España (PCE). Además de con los seis congresistas del Partido Socialista Popular (PSP), el primer espectro político de la Transición se completaba con la representación alcanzada por las fuerzas nacionalistas. Por lo que se refiere al País Vasco, el Partido Nacionalista Vasco (PNV) obtuvo 8 diputados, y Euskadiko Ezquerra (EE), 1. En Cataluña, el Pacte Democràtic per Catalunya (cuyo núcleo principal era Convergència Democràtica de Catalunya) consiguió 11 diputados, por 2 de Unió Democràtica de Catalunya y 1 de Esquerra Republicana de Catalunya.

La definitiva victoria del general Francisco Franco en abril de 1939 arrastró a los más destacados militantes socialistas al exilio y la dispersión, cuando no a la cárcel y la represión. A partir de la década de 1960 creció la distancia entre los dirigentes del PSOE desde el exilio y quienes, clandestinamente, reorganizaban el partido en España. En 1950, Rodolfo Llopis se convirtió desde su exilio francés en el secretario general del partido hasta 1970. Cuatro años más tarde, Felipe González resultó elegido para desempeñar ese cargo en el conocido como Congreso de Suresnes (celebrado en dicha localidad francesa), en el transcurso del cual se decidió que la Comisión Ejecutiva pasara íntegramente a estar formada por militantes del interior de España.

José Luis Rodríguez Zapatero
La victoria del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en las elecciones generales celebradas en España el 14 de marzo de 2004, garantizó a su candidato, José Luis Rodríguez Zapatero (secretario general de esta formación desde 2000), el acceso a la presidencia del gobierno. Esta imagen fue captada durante la campaña electoral, mientras que las palabras que se le escuchan corresponden a una de sus primeras manifestaciones públicas tras conocerse el triunfo socialista en las urnas.

Cuando en 1975 tuvo lugar el fallecimiento del general Franco y el consiguiente inicio del reinado de Juan Carlos I, comenzó el retorno del país a la democracia, a cuyo advenimiento pacífico contribuyó el PSOE, junto a otras fuerzas políticas y sindicales proscritas en el régimen anterior, dentro del proceso que dio en llamarse transición. El espectacular triunfo socialista en las elecciones generales de 1982, ganadas por mayoría absoluta, y los sucesivos resultados electorales le mantuvieron, por espacio de catorce años, al frente del gobierno bajo la presidencia de González. En 1997, éste fue sustituido en la secretaría general del PSOE por Joaquín Almunia.
Las elecciones primarias convocadas por el partido, que debían dilucidar el candidato a la presidencia del gobierno (recogiendo la tradición que ya había existido durante la II República), dieron como resultado, el 24 de abril de 1998, la victoria del ex ministro José Borrell frente a Almunia. Tras la renuncia de Borrell en mayo del año siguiente, Almunia lo sustituyó como candidato. Pero éste se vio obligado a presentar su dimisión como secretario general la misma noche del 12 de marzo de 2000, tras la derrota electoral en los comicios legislativos en los que el Partido Popular (PP) obtuvo la mayoría absoluta y el PSOE perdió 16 actas de diputados respecto a los comicios anteriores y se quedó con un 34,08% de votos y 125 escaños. En el transcurso del XXXVº Congreso del PSOE, celebrado en el mes de julio siguiente, José Luis Rodríguez Zapatero fue elegido secretario general del partido. En las elecciones generales del 14 de marzo de 2004, el PSOE obtuvo unos extraordinarios resultados: recabó algo más de 11 millones de votos y consiguió 164 escaños; gracias a esta victoria, Rodríguez Zapatero se convirtió en presidente del gobierno español. En julio de ese año, durante el XXXVIº Congreso del partido, Rodríguez Zapatero fue reelegido secretario general del PSOE. En las siguientes elecciones generales españolas, desarrolladas el 9 de marzo de 2008, el PSOE mejoró sus resultados de 2004, y sus 169 escaños le garantizaron la continuidad en el ejecutivo, cuya presidencia seguiría siendo ejercida por Rodríguez Zapatero.


El invento del Partido Social Conservador




Partido Social Conservador, partido político colombiano, nacido de la confrontación progresiva y cada vez más profunda de los generales Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander y de sus respectivos seguidores, por la concepción de manejo del Estado, iniciada hacia 1826: autoritario el primero y defensor de la dictadura en los inicios de la creación de la República; en tanto que el segundo era legalista e insistente defensor de los preceptos constitucionales liberales. A ello se liga el debate entre federalistas y centralistas en la naciente República.
Su primer ideólogo reconocido fue el presidente Mariano Ospina Rodríguez (1857-1861), defensor de un Estado centralista y moderado, opuesto a los arranques radicales típicos de su contradictor, el Partido Liberal. Ospina, que en 1848 fundó el Partido Conservador, era modernizante y defendía la industria y el comercio como portadores de libertad y democracia. En palabras de José Eusebio Caro: “el conservador condena todo acto contra el orden constitucional, la legalidad, la moralidad, la libertad, la igualdad, la tolerancia, la propiedad, la seguridad, y la civilización”. Se sostiene en el cristianismo y se opone al ateísmo. Ofrece un modelo jerárquico de organización y orden. La Constitución de 1858 refrendó este espíritu conservador. La hegemonía de este partido se inició en 1886, dentro del proyecto denominado de ‘regeneración’, a cuya cabeza estuvieron Rafael Núñez (presidente de Colombia varias veces entre 1880 y 1888) y Miguel Antonio Caro (presidente desde 1892 hasta 1898).
La ‘regeneración’ restituyó el centralismo abolido por la Constitución de 1863, restringió libertades y estableció un Concordato con la Iglesia católica. La República conservadora dominó la política colombiana hasta 1930, negociando en cada gobierno con su contradictor político principal. Diversas facciones conservadoras recogieron las tesis de Adolf Hitler, Benito Mussolini y Francisco Franco para proponerlas como marco de actuación en el país.
Uno de sus grandes ideólogos del siglo XX fue Laureano Gómez (presidente en los primeros años de la década de 1950), destacado orador y periodista, defensor aguerrido de los terratenientes y la Iglesia católica, y opositor a la vez de su copartidario Mariano Ospina Pérez (presidente desde 1946 hasta 1950), a quien se considera representante conservador de la tendencia modernizante en lo económico y conciliadora en lo político. Durante el gobierno de estos dos presidentes se vivió la época más dura de la violencia política, por efecto de la muerte del caudillo liberal Jorge Eliecer Gaitán (1948) y la confrontación armada entre liberales y conservadores. El Partido Conservador, liderado por Gómez, pactó el Frente Nacional con Alberto Lleras Camargo, representante del liberalismo. Hubo cogobierno de ambas fuerzas entre 1958 y 1974.
Como ideólogos de la doctrina conservadora con posterioridad al Frente Nacional se han destacado Álvaro Gómez Hurtado (hijo de Laureano y asesinado en 1996), varias veces candidato a la presidencia en representación de la ortodoxia (incluso del nombre originario: Partido Conservador), preservador del espíritu laureanista, aunque se acomodó a los procesos políticos de fin del siglo y aportó su cuota ideológica a la Constitución de 1991, ejemplo de acuerdo multipartidista. El conservatismo ha mantenido a lo largo del siglo XX dos tendencias: la ortodoxa de Laureano es una, la otra (Ospinista) estuvo encabezada, ya avanzada la segunda mitad del siglo, por Misael Pastrana Borrero (presidente desde 1970 hasta 1974), y se ha identificado con la acomodación a los cambios y la modernización del Estado. Fue precisamente Pastrana quien logró el cambio de nombre del partido, para rebautizarlo como Partido Social Conservador, en un intento por acercarlo a las tendencias internacionales de la democracia cristiana, algunos de cuyos presupuestos aparecen en la filosofía política de este partido, que comenzó a padecer del resquebrajamiento de sus tesis, permitiendo el forcejeo de los líderes regionales sin un ideario político claro. No obstante, en junio de 1998, el hijo de Misael Pastrana Borrero, Andrés Pastrana, obtuvo la victoria en las elecciones presidenciales que puso fin a doce años de gobiernos liberales en Colombia. No obstante, en junio de 1998, el hijo de Misael Pastrana Borrero, Andrés Pastrana, obtuvo la victoria en las elecciones presidenciales que puso fin a doce años de gobiernos liberales en Colombia.

El invento del Partido Revolucionario Institucional PRI




Partido Revolucionario Institucional 

Campaña presidencial del PRI
Miguel de la Madrid Hurtado fue nombrado candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en 1981 y resultó elegido presidente de la República en julio del año siguiente. En la imagen se puede apreciar a la multitud asistente al cierre de aquella campaña presidencial del PRI, celebrado en la plaza Mayor (o del Zócalo) de la ciudad de México.

Partido Revolucionario Institucional (PRI), partido político mexicano que, al frente de la presidencia de la República, gobernó México desde 1929 hasta 2000, si bien bajo esa denominación sólo a partir de 1946, cuando comenzó a ejercer el control del sistema político.
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EL PARTIDO NACIONAL REVOLUCIONARIO (PNR)
El partido surgió en un periodo de tensiones entre distintas facciones políticas, la Iglesia católica (que de forma implícita había apoyado el movimiento cristero iniciado en 1926), el Ejército, dominado por los prestigios personales de los caudillos, y los grupos económicos y sociales, facciones todas ellas que en su enfrentamiento amenazaban con interrumpir los logros alcanzados por la Revolución Mexicana.
Su origen se encuentra en el Manifiesto del Comité Organizador del Partido Nacional Revolucionario, emitido el 1 de diciembre de 1928 por el general y ex presidente Plutarco Elías Calles. Dicho Manifiesto invitaba “a todos los partidos, agrupaciones y organizaciones políticas de la República, de credo y tendencia revolucionaria, para unirse y formar el Partido Nacional Revolucionario'. El 6 de marzo de 1929 tuvo lugar la definitiva fundación del Partido Nacional Revolucionario (PNR), que nació como una respuesta a la necesidad de poner fin al caudillismo. En un principio, su objetivo fue crear una organización que pudiera desarrollar la reforma política y, al mismo tiempo, mantener un cierto nivel de estabilidad socioeconómica en toda la República.
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EL PARTIDO DE LA REVOLUCIÓN MEXICANA (PRM)
En la década de 1930 el poder pasó de los grupos y facciones militares de la Revolución a los grupos políticos estatales. El 30 de marzo de 1938, durante la presidencia del general Lázaro Cárdenas, el PNR se transformó en el Partido de la Revolución Mexicana (PRM) como resultado de una nueva alianza entre los campesinos, los obreros, los empleados públicos y el Ejército. Desde entonces, la formación política concedió mayor poder a los sectores agrarios y obreros. Cuando ejercía la presidencia de la República Manuel Ávila Camacho, el PRM se transformó en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), el 18 de enero de 1946.
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EL PARTIDO REVOLUCIONARIO INSTITUCIONAL (PRI)
Gustavo Díaz Ordaz
Durante el gobierno del presidente mexicano Gustavo Díaz Ordaz tuvo lugar, el 2 de octubre de 1968, la sangrienta represión de una manifestación estudiantil en la plaza de Tlatelolco de la capital del Estado, pocos días antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos celebrados en dicha ciudad. En esta alocución, pronunciada el 19 de septiembre del último año de su mandato (1970), podemos escuchar a Díaz Ordaz abogando por la necesaria relación que la revolución en México debía tener con un ritmo constante pero ausente de apresuramiento.

A partir de entonces, el poder se localizó en el sector popular. Cada uno de los tres sectores del partido —el popular, el obrero y el agrario— tuvo su propia estructura, que financiaba al partido y presentaba sus propios candidatos. De hecho, el PRI proclamó en 1946 para ejercer la presidencia de la República a Miguel Alemán Valdés, su primer candidato civil, que el 1 de diciembre de ese año comenzó su mandato al frente del Estado. Los presidentes vinculados al PRI (o a sus denominaciones anteriores) que han ejercido la presidencia de la República, al margen de su fundador originario, Plutarco Elías Calles, han sido: Emilio Portes Gil (1928-1930), Pascual Ortiz Rubio (1930-1932), Abelardo Rodríguez (1932-1934), Lázaro Cárdenas (1934-1940), Manuel Ávila Camacho (1940-1946), Miguel Alemán Valdés (1946-1952), Adolfo Ruiz Cortines (1952-1958), Adolfo López Mateos (1958-1964), Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970), Luis Echeverría Álvarez (1970-1976), José López Portillo (1976-1982), Miguel de la Madrid Hurtado (1982-1988), Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) y Ernesto Zedillo Ponce de León (1994-2000).
La clave del éxito que permitió la estabilidad del partido fue su habilidad para lograr que el poder se transmitiera sin problemas de un presidente a otro. Este sistema, fuertemente centralizado, produjo una amplia burocracia que puede clasificarse en dos clases: por un lado, las habituales oficinas gubernativas, y por otro, una red de agencias relativamente autónomas dedicadas al bienestar social y a la industria.
El sistema político mexicano evolucionó durante la década de 1980 hasta el punto de que, a partir de 1986, otros partidos, el Partido de Acción Nacional (PAN) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD), obtuvieron victorias importantes en distintos estados o en el ámbito municipal, así como en las cámaras de senadores y diputados. Lo cual llevó a que la XVII Asamblea Nacional del PRI, reunida en septiembre de 1996 en la ciudad de México, tuviera como principal objetivo la denominada “renovación”, que permitiría al partido presentarse en el nuevo escenario político mexicano. Se aprobó una moción para que los candidatos presidenciales propuestos por el partido tuvieran al menos diez años de militancia priísta y hubieran ejercido un cargo de elección popular.

Ernesto Zedillo Ponce de León
Ernesto Zedillo Ponce de León fue elegido presidente de México en 1994. Nombrado secretario de Programación y Presupuesto en 1988, realizó una importante labor con vistas a la reducción del alto índice de inflación de su país. Sucedió como candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a Luis Donaldo Colosio, cuando éste fue asesinado, en marzo de 1994, en Tijuana. Aquí se le puede escuchar haciendo unas declaraciones, el 23 de diciembre de 1997, en las que lamentaba la matanza que había tenido lugar el día anterior en la aldea chiapaneca de Acteal.

Las elecciones para el gobierno del Distrito Federal y de varios estados, así como las de renovación de los miembros del Congreso, celebradas en julio de 1997, supusieron la manifestación de la pérdida relativa del poder del PRI, después de casi setenta años de hegemonía priísta, que dejó de poseer, incluso, tanto la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados como el gobierno del Distrito Federal, aunque conservando su predominio en el Senado. En medio de los intentos por profundizar en su propia democratización interna, el Comité Ejecutivo Nacional del PRI autorizó en abril de 1998 la designación de los aspirantes a gobernador mediante el voto directo de la militancia (en principio para las inmediatas elecciones de los gobernadores de los estados de Sinaloa, Puebla, Tlaxcala y Tamaulipas), sustituyendo así al tradicional nombramiento directo de dichos candidatos por parte de la organización. Al mismo tiempo, el propio presidente Zedillo anticipó que tal medida sería extendida a los aspirantes a la presidencia de la República. De hecho, el 17 de mayo de 1999, el Consejo Político Nacional del PRI aprobó la elección popular del candidato presidencial del partido, que tuvo lugar el 7 de noviembre de ese año, para competir en los comicios del año siguiente, poniendo así fin a la nominación directa a cargo del presidente saliente. El ex ministro y ex gobernador de Sinaloa, Francisco Labastida, ganó dichas elecciones a la candidatura del PRI, obtuvo 272 de los 300 distritos en juego y dobló en votos al ex gobernador de Tabasco, Roberto Madrazo. Los otros dos candidatos derrotados fueron Manuel Bartlett y Humberto Roque.
Al frente de la Alianza por el Cambio, integrada por el PAN y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), Vicente Fox Quesada se impuso el 2 de julio de 2000 a Labastida y consiguió así sustituir al PRI al frente de la República, tras 71 años de haberse mantenido esta última formación política al frente del máximo poder institucional mexicano. El PRI también se vio derrotado por la Alianza por el Cambio en los comicios legislativos celebrados el mismo día.
En las elecciones internas del 24 de febrero de 2002, cuando el PRI vivía momentos de renovación después de la derrota en las urnas dos años antes, Roberto Madrazo alcanzó la presidencia del partido. Un año después, el partido comenzó a dar muestras de recuperación; así, en los comicios legislativos del 6 de julio, obtuvo la mayoría relativa en la Cámara de Diputados (alcanzó 224 diputados, por 153 del PAN, y 95 del PRD). En septiembre de 2005, Mariano Palacios Alcocer sustituyó en la presidencia del PRI a Madrazo, quien renunció a la misma para aspirar a la jefatura del Estado en las elecciones del 2 de julio de 2006. En esta fecha, el PRI sufrió un grave varapalo: Madrazo fue claramente superado por Felipe Calderón (a la postre, electo presidente) y Andrés Manuel López Obrador, respectivos candidatos del PAN y del PRD, al tiempo que, como consecuencia de los resultados de las elecciones legislativas desarrolladas ese mismo día, pasó a ser la tercera fuerza parlamentaria del país, rebasado por los antedichos partidos. En los siguientes comicios internos del PRI, celebrados en febrero de 2007, Beatriz Paredes fue elegida para sustituir a Palacios en la dirigencia nacional del partido.


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