Minas de Potosí




Minas de Potosí
Entrada del virrey en Potosí
El descubrimiento de plata en un cerro próximo a la ciudad de Potosí en 1545 convirtió esta ciudad boliviana en un punto clave de las posesiones españolas en América. En torno a la extracción de mineral argentífero en los yacimientos cercanos, Potosí creció hasta alcanzar los 150.000 habitantes en 1611. La obra que muestra la imagen, Entrada del virrey en Potosí, del pintor boliviano Melchor Pérez de Holguín (1660-1732), refleja el auge de la ciudad en esta época. El virrey protagonista del cuadro es Diego Morcillo Rubio de Auñón, quien ocupó ese cargo a principios del siglo XVIII en dos ocasiones, así como los arzobispados de Charcas y de Lima.

Minas de Potosí, centro minero americano, situado en el cerro de Potosí (Alto Perú, actual Bolivia), al sur de la ciudad del mismo nombre, fue el principal productor de plata de toda América durante el periodo colonial. La existencia del mineral de plata en el cerro de Potosí fue descubierta accidentalmente en 1545 por un indio llamado Huallpa o Gualca, y en ese mismo año se registró la primera mina, a la que el español Juan de Villarroel puso el nombre de Descubierta. A finales del siglo XVIII contaba con 5.000 bocaminas, produciendo cada año de 250.000 a 300.000 marcos de plata. Su explotación a gran escala se vio favorecida por el descubrimiento en 1563 de las minas de azogue de Huancavelica, lo que evitó la dependencia permanente de Potosí respecto de las minas españolas de mercurio de Almadén (Ciudad Real) o de las europeas de Idrija (actual Eslovenia).
La plata fue el producto americano más apreciado por la metrópoli, que obtenía extraordinarios beneficios fiscales con su extracción, a pesar de que una gran parte de su producción, probablemente un tercio, circuló al margen de los controles oficiales. Lamberto de Sierra, contador mayor del Tribunal de Cuentas de Buenos Aires y ministro tesorero de las Reales Cajas de Potosí, calculó, tras estudiar los documentos oficiales de la Tesorería entre 1556 y 1800, que el valor de la plata extraída alcanzó los 823.950.504 pesos y 7 reales, lo que daría un peso superior a las veinte mil toneladas. A mediados del siglo XVII la producción había entrado en un claro declive, registrando cantidades muy inferiores a las de los años precedentes.
El sistema de explotación minera estuvo basado en el trabajo indígena, sobre todo a través de la implantación de la mita, como aportación forzosa de mano de obra durante un periodo determinado de tiempo. A los indios mitayos, que realizaban las tareas más pesadas y peor pagadas, se sumaron los mingados o alquilados, que recibían un salario superior. Durante la guerra de la Independencia (o de Emancipación) sudamericana de comienzos del siglo XIX, las instalaciones mineras de Potosí quedaron destruidas, después de que los filones argentíferos hubieran acabado prácticamente agotados ya a finales del siglo anterior. En la actualidad, no obstante, se siguen explotando en el yacimiento minerales tales como el estaño.

Dmitri Ivánovich Mendeléiev




Dmitri Ivánovich Mendeléiev
Dmitri Mendeléiev
A lo largo de sus trabajos para organizar los elementos según sus propiedades químicas y masas atómicas, Dmitri Mendeléiev desarrolló la tabla periódica y formuló la ley periódica. Mendeléiev dejó huecos en su tabla para los elementos que, según predijo correctamente, aún no se habían descubierto. Su actitud avanzada también se extendió a la política, y fue una figura polémica.

Dmitri Ivánovich Mendeléiev (1834-1907), químico ruso conocido sobre todo por haber elaborado la tabla periódica de los elementos químicos. Esta tabla expone una periodicidad (una cadencia regular) de las propiedades de los elementos cuando están dispuestos según la masa atómica.
Nació en Tobolsk, Siberia. Era el menor de 14 hermanos. En 1849, tras la muerte de su padre y el incendio de la fábrica de vidrio que dirigía su madre, la familia se trasladó a San Petersburgo. Allí Mendeléiev ingresó en el Instituto Pedagógico Central, donde estudió química; se licenció en 1855. En 1859 fue enviado con una beca a estudiar a París y a Heidelberg, asistiendo en 1860 al célebre Congreso de Química de Karlsruhe (Alemania). Allí conoció al químico italiano Stanislao Cannizzaro, cuyos planteamientos sobre la masa atómica (véase Átomo) marcaron su futuro como científico. Mendeléiev regresó a San Petersburgo y fue profesor de química en el Instituto Técnico en 1863 y profesor de química general en la Universidad de San Petersburgo en 1866. Escribió los dos volúmenes de Principios de química (1868-1870), uno de los primeros libros de texto sobre química, que se convirtió en un clásico.
Durante la elaboración de este libro, Mendeléiev intentó clasificar los 63 elementos hasta entonces conocidos, según sus propiedades químicas. En 1869 publicó la primera versión de la tabla periódica. En 1871 publicó una versión corregida en la que dejaba huecos para elementos todavía desconocidos. Su tabla y sus teorías ganaron una mayor aceptación cuando se descubrieron tres de estos elementos: el galio, el germanio y el escandio.
Entre las investigaciones de Mendeléiev también hay que mencionar el estudio de la teoría química de la disolución, la expansión térmica de los líquidos y la naturaleza del petróleo. También inventó un tipo de pólvora que no producía humo al arder. En 1887 emprendió un viaje en globo en solitario para estudiar un eclipse solar.
En 1890 abandonó la universidad como consecuencia de su postura política partidaria de reformas sociales. En sus últimos años se preocupó de mejorar la industria del petróleo del Cáucaso, ayudando a crear la primera refinería de petróleo en Rusia. Tras pasar un tiempo en las minas de antracita en los Urales, propuso a los mineros un método que facilitaba la extracción del mineral y su posterior transporte a la superficie.
En 1893 fue director del departamento de Pesas y Medidas de San Petersburgo, cargo que desempeñó hasta su muerte. Cuando falleció el 2 de febrero de 1907, a causa de una gripe, estaba casi ciego. Al elemento químico 101, que es un elemento radiactivo descubierto en 1955, se le puso el nombre de mendelevio en su honor.

Caucho




Caucho
Caucho o Hule, sustancia natural o sintética que se caracteriza por su elasticidad, repelencia al agua y resistencia eléctrica. El caucho natural se obtiene de un líquido lechoso de color blanco llamado látex, que se encuentra en numerosas plantas. El caucho sintético se prepara a partir de hidrocarburos insaturados.
2
CAUCHO NATURAL
En estado natural, el caucho aparece en forma de suspensión coloidal en el látex de plantas productoras de caucho (véase Coloide). Una de estas plantas es el árbol de la especie Hevea Brasiliensis, de la familia de las Euforbiáceas, originario del Amazonas. Otra planta productora de caucho es el árbol del hule, Castilloa elastica, originario de México (de ahí el nombre de hule), muy utilizado desde la época prehispánica para la fabricación de pelotas, que se utilizaban en el juego de pelota, deporte religioso y simbólico que practicaban los antiguos mayas. Indonesia, Malaysia, Tailandia, China e India producen actualmente alrededor del 90% del caucho natural.
El caucho en bruto obtenido de otras plantas suele estar contaminado por una mezcla de resinas que deben extraerse para que el caucho sea apto para el consumo. Entre estos cauchos se encuentran el guayule, la gutapercha y la balata, que se extraen de ciertos árboles tropicales.
2.1
Recolección del látex
Recolección del látex
La obtención del caucho natural comienza con la recolección del látex, una sustancia blanca y lechosa producida por las células de diversas plantas. Mediante un corte inicial y retirando selectivamente la corteza, un árbol de caucho produce anualmente alrededor de 1,8 kg de caucho en crudo.

Para recoger el látex de las plantaciones, se practica un corte diagonal en ángulo hacia abajo en la corteza del árbol. El corte tiene una extensión de un tercio o de la mitad de la circunferencia del tronco. El látex exuda desde el corte y se recoge en un recipiente. La cantidad de látex que se extrae de cada corte suele ser de unos 30 ml. Después se arranca un trozo de corteza de la base del tronco para volver a tapar el corte, normalmente al día siguiente. Cuando los cortes llegan hasta el suelo, se deja que la corteza se renueve antes de practicar nuevos cortes. Se plantan unos 250 árboles por hectárea, y la cosecha anual de caucho bruto en seco suele ser de unos 450 kg por hectárea. En árboles de alto rendimiento, la producción anual puede llegar a los 2.225 kg por hectárea, y se ha conseguido desarrollar ejemplares experimentales que alcanzan los 3.335 kg por hectárea. El látex extraído se tamiza, se diluye en agua y se trata con ácido para que las partículas en suspensión del caucho en el látex se aglutinen. Se prensa con unos rodillos para darle forma de capas de caucho de un espesor de 0,6 cm, y se seca al aire o con humo para su distribución.
2.2
Propiedades físicas y químicas
El caucho bruto en estado natural es un hidrocarburo blanco o incoloro. El compuesto de caucho más simple es el isopreno o 2-metilbutadieno, cuya fórmula química es C5H8. A la temperatura del aire líquido, alrededor de -195 ºC, el caucho puro es un sólido duro y transparente. De 0 a 10 ºC es frágil y opaco, y por encima de 20 ºC se vuelve blando, flexible y translúcido. Al amasarlo mecánicamente, o al calentarlo por encima de 50 ºC, el caucho adquiere una textura de plástico pegajoso. A temperaturas de 200 ºC o superiores se descompone.
El caucho puro es insoluble en agua, álcalis o ácidos débiles, y soluble en benceno, petróleo, hidrocarburos clorados y disulfuro de carbono. Con agentes oxidantes químicos se oxida rápidamente, pero con el oxígeno de la atmósfera lo hace lentamente.
2.3
Origen histórico
Algunas propiedades y usos del caucho ya eran conocidos por los indígenas del continente americano mucho antes de que, a partir de 1492, los viajes de Colón llevaran el caucho a Europa. Los indios peruanos lo llamaban cauchuc, ‘impermeable’, de ahí su nombre. Durante muchos años, los españoles intentaron imitar, sin éxito, los productos de los nativos resistentes al agua (calzados, abrigos y capas). El caucho fue en Europa una mera curiosidad de museo durante los dos siglos posteriores.
En 1731, el gobierno francés envió en una expedición geográfica a América del Sur al geógrafo matemático Charles de La Condamine, quien, en el año 1736, hizo llegar a Francia varios rollos de caucho crudo junto con una descripción de los productos que fabricaban con ello las tribus del valle del Amazonas. Esto reavivó el interés científico por el caucho y sus propiedades. En 1770, el químico británico Joseph Priestley descubrió que las marcas y trazos hechos con lápices se borraban frotando con caucho, y de ahí surgió su nombre en inglés, rubber. La primera aplicación comercial del caucho fue obra, en 1791, del fabricante inglés Samuel Peal, que patentó un método para impermeabilizar tejidos, tratándolos con caucho disuelto en trementina. Charles Macintosh, químico e inventor británico, fundó en 1823 una fábrica en Glasgow para manufacturar tejidos impermeables y ropa para la lluvia, que lleva desde entonces su nombre.
2.4
Plantaciones de caucho
Plantación de caucho
Casi todas las plantaciones de caucho se hallan en el sureste de Asia, aunque los árboles del caucho se han cultivado con éxito en otras partes del mundo. El caucho natural se obtiene del látex de diversas plantas, generalmente de la familia de las Euforbiáceas. Las plagas de sus hojas suelen atacar al árbol del caucho en las regiones tropicales del hemisferio occidental, por lo que en esas zonas es más conveniente producir caucho sintético para no depender de fuentes naturales. En la fotografía, los árboles sanos sometidos al rutinario proceso de sangrado.

Durante la mayor parte del siglo XIX, los árboles tropicales de América del Sur continuaron siendo la fuente principal de obtención del caucho. En 1876, el explorador británico Henry Wickham recolectó unas 70.000 semillas de H. brasiliensis y, a pesar del rígido embargo que había, logró sacarlas de contrabando fuera de Brasil. Consiguió germinarlas con éxito en los invernaderos de los Reales Jardines Botánicos de Londres y las empleó para establecer plantaciones en Ceilán (Sri Lanka en la actualidad), y posteriormente en otras regiones tropicales de Asia. Desde entonces se han creado plantaciones similares en áreas comprendidas hasta unos 1.100 km a ambos lados del ecuador. Aproximadamente un 99% de las plantaciones de caucho están localizadas en el Sureste asiático. Intentos de introducir plantaciones en zonas tropicales de Occidente han fracasado a causa de la desaparición de árboles por una plaga en sus hojas.
2.5
Desarrollo de los procesos de producción
En 1834, el químico alemán Friedrich Ludersdorf y su colega estadounidense Nathaniel Hayward descubrieron que si le añadían azufre a la goma de caucho, reducían y eliminaban la pegajosidad de los artículos de caucho. En 1839, el inventor estadounidense Charles Goodyear, basándose en las averiguaciones de los químicos anteriores, descubrió que cociendo caucho con azufre desaparecían las propiedades no deseables del caucho, en un proceso denominado vulcanización. El caucho vulcanizado tiene más elasticidad y mayor resistencia a los cambios de temperatura que el no vulcanizado; además es impermeable a los gases y resistente a la abrasión, a los agentes químicos, al calor y a la electricidad. También posee un alto coeficiente de rozamiento en superficies secas y un bajo coeficiente de rozamiento en superficies mojadas por agua.
2.5.1
Recuperación de desechos
Poco después de la invención del neumático o llanta de goma en 1887, el fabricante estadounidense Chapman Mitchel fundó una nueva rama de la industria introduciendo un proceso de recuperación del caucho de desecho con ácido, reciclándolo para usarlo en nuevos productos. Para ello empleó ácido sulfúrico, que destruye los tejidos incorporados al caucho, y después, al calentarlo, consiguió que el caucho adquiriera la plasticidad suficiente para incorporarlo en lotes de caucho crudo. Alrededor de 1905, el químico estadounidense Arthur H. Marks inventó el proceso de recuperación alcalina y estableció el primer laboratorio de fábrica de caucho. Este método permitió reciclar grandes cantidades de caucho sin rebajar sustancialmente la calidad del producto acabado. Al año siguiente, el químico estadounidense George Oenslager, que trabajaba en el laboratorio de Marks investigando el uso de caucho de baja graduación en los procesos de fabricación, descubrió aceleradores orgánicos de la vulcanización, como la fenilamina y la tiocarbanilida. Estos aceleradores no sólo reducían en un 60-80% el tiempo necesario de calentamiento para la vulcanización, sino que además mejoraban la calidad del producto.
2.5.2
Prolongación de la vida del caucho
El siguiente gran avance en la tecnología del caucho llegó una década más tarde con la invención del horno acelerador del envejecimiento del caucho para medir su deterioro. Este horno conseguía duplicar en pocos días los resultados de años de uso corriente. Ello permitió a los técnicos medir rápidamente el deterioro causado por ciertas condiciones, en especial la exposición al oxígeno de la atmósfera. El uso de estos hornos llevó a los científicos a añadir agentes antioxidantes al caucho, consiguiendo prolongar la vida de productos como los neumáticos de los automóviles. En pocos años surgieron nuevos compuestos químicos que ralentizaron marcadamente el deterioro de artículos de caucho blando, como guantes, láminas y tuberías.
Otro gran avance en la tecnología del caucho ha sido el empleo de látex no coagulado. Se desarrollaron métodos para moldear el caucho en fibras finas destinadas a la manufactura de tejidos, como los usados para ropa elástica, y también para el electrochapado del caucho en metales y otros materiales.
2.6
Procesos de fabricación modernos
Láminas de látex de caucho
En la fábrica los operarios manejan láminas de látex prensadas por una máquina satinadora. En el proceso de satinado, el látex natural tratado se hace pasar por unos rodillos. Éstos producen el suficiente calor para dar al látex su textura y crear láminas lisas, o para producir una capa fina con la que laminar otras superficies.

En la fabricación moderna de artículos de caucho natural se trata el caucho en máquinas con otras sustancias. La mezcla se procesa mecánicamente sobre una base, colocándose luego en moldes para su posterior vulcanizado.
Las fuentes principales del caucho puro son las láminas y planchas del látex de las plantaciones del árbol Hevea, además del látex no coagulado empleado en algunas industrias. El caucho reciclado, calentado con álcali de 12 a 30 horas, puede emplearse como adulterante del caucho crudo para rebajar el precio final del producto. La cantidad de caucho reciclado que se puede utilizar dependerá de la calidad del artículo que se quiera fabricar.
2.6.1
Aditivos
En la mayoría de los casos, el caucho bruto se mezcla con numerosas sustancias que modifican sus características. Existen aditivos que estiran el caucho pero no lo endurecen materialmente, como el carbonato de calcio y la baritina o sulfato de bario. También se añaden otras sustancias reforzantes para dar dureza al producto final, como el negro de humo, el óxido de cinc, el carbonato de magnesio y ciertas arcillas. Otros aditivos que se emplean son pigmentos, como el óxido de cinc, el litopón y muchos tintes orgánicos, y ablandadores, como ciertos derivados del petróleo (aceites y ceras), la brea de pino o los ácidos grasos, que se usan cuando el caucho es demasiado rígido para mezclarse con otras sustancias.
El principal agente vulcanizante sigue siendo el azufre. El selenio y el teluro también se emplean, pero generalmente con una elevada proporción de azufre. En la fase de calentamiento del proceso de vulcanización, se mezcla el azufre con el caucho a la vez que con el resto de los aditivos. La proporción azufre-caucho varía entre un 1:40 para el caucho blando hasta un 1:1 en el caucho duro. La vulcanización en frío, que se utiliza para fabricar artículos de caucho blando como guantes y artículos de lencería, se lleva a cabo por exposición al vapor de cloruro de azufre (S2Cl2). Los agentes aceleradores de la vulcanización que se empleaban en un principio eran solamente óxidos metálicos como el blanco de plomo y la cal. A partir de los descubrimientos de Oenslager se empezaron a utilizar una gran variedad de aminas orgánicas.
2.6.2
Máquinas masticadoras
Antes de mezclarlo con otras sustancias, el caucho es sometido a un proceso de trituración, llamado masticación, que lo vuelve suave, pegajoso y plástico. En este estado, el caucho está en mejores condiciones para mezclarse con otras sustancias como pigmentos, agentes vulcanizantes y otros aditivos secos.
2.6.3
Máquinas mezcladoras
El siguiente paso del proceso son las máquinas mezcladoras. Éstas se asemejan a las máquinas masticadoras, ya que en ambos casos tienen dos rodillos, pero en las mezcladoras, ambos rodillos giran en sentidos opuestos, mientras que en las masticadoras giran en el mismo sentido, pero a diferente velocidad. También se utilizan máquinas mezcladoras de cilindros cerrados para elaborar disoluciones y pegamentos de caucho mezclado con disolventes. Estos productos líquidos del caucho se emplean en tejidos impermeables y en artículos a los que se da forma introduciendo un molde en la disolución, como en el caso de los guantes de goma. Sin embargo, los ingredientes se mezclan casi siempre en frío para su posterior satinación, extrusión u otro proceso previo a la vulcanización.
2.6.4
Satinación
Una vez plastificado y mezclado con otros ingredientes, el caucho pasa a un proceso de satinación o extrusión, dependiendo del uso que se le quiera dar. Las satinadoras son máquinas que consisten en tres, cuatro o cinco rodillos del mismo diámetro. La velocidad de rotación y la distancia entre los rodillos son regulables, según el producto que se desee elaborar. Las satinadoras se usan para producir láminas de caucho con o sin dibujos, como las estrías en los neumáticos de los automóviles, para comprimir el caucho y darle textura de tejidos o cuerdas, y para revestimiento del caucho con más capas. Los productos obtenidos con las satinadoras pasan generalmente por otros procesos, como en el caso de la fabricación de neumáticos, antes de su vulcanización.
2.6.5
Extrusión
En este proceso se prensa el caucho a través de troqueles, haciendo tiras aplastadas, tubulares o de una forma determinada. Este proceso se emplea en la fabricación de tuberías, mangueras y productos para sellar puertas y ventanas. También existen procesos de extrusión específicos para el revestimiento de fibras en forma de tubo para mangueras a presión.
2.6.6
Vulcanización
Una vez fabricados, la mayoría de los productos del caucho se vulcanizan bajo presión y alta temperatura. Muchos productos se vulcanizan en moldes y se comprimen en prensas hidráulicas, aunque la presión necesaria para una vulcanización eficaz se puede conseguir sometiendo el caucho a la presión externa o interna del vapor durante el calentamiento. Algunos tipos de mangueras para jardinería se revisten con plomo, y se vulcanizan haciendo pasar vapor a alta presión por la abertura de la manguera, comprimiéndose la manguera de caucho contra el plomo. Una vez acabado el proceso, el plomo se saca de la manguera y se funde para volverlo a usar. Del mismo modo se emplea el revestimiento de estaño para producir ciertos aislantes eléctricos de alta capacidad.
2.6.7
Espuma de caucho y productos moldeados
La espuma de caucho se elabora directamente a partir del látex con sustancias emulsionantes. Se bate mecánicamente la mezcla en una máquina espumante, formando una espuma con millones de burbujas de aire, que se vierte en moldes y se vulcaniza por calentamiento para fabricar objetos como colchones y almohadas.
El látex puede moldearse para hacer artículos como juguetes o guantes de goma, introduciendo moldes de porcelana o de yeso blanco en látex concentrado. Una capa de látex se adhiere al molde y se extrae después de la vulcanización.
2.7
Aplicaciones
Comparado con el caucho vulcanizado, el caucho no tratado tiene muy pocas aplicaciones. Se usa en cementos, cintas aislantes, cintas adhesivas y como aislante en mantas y zapatos. El caucho vulcanizado tiene otras muchas aplicaciones. Por su resistencia a la abrasión, el caucho blando se utiliza en los dibujos de los neumáticos de los automóviles y en las cintas transportadoras; el caucho duro se emplea para fabricar carcasas de equipos de bombeo y tuberías utilizadas para perforaciones con lodos abrasivos.
Por su flexibilidad, se utiliza frecuentemente para fabricar mangueras, neumáticos y rodillos para una amplia variedad de máquinas, desde los rodillos para escurrir la ropa hasta los instalados en las rotativas e imprentas. Por su elasticidad se usa en varios tipos de amortiguadores y mecanismos de las carcasas de máquinas para reducir las vibraciones. Al ser relativamente impermeable a los gases se emplea para fabricar mangueras de aire, globos y colchones. Su resistencia al agua y a la mayoría de los productos químicos líquidos se aprovecha para fabricar ropa impermeable, trajes de buceo, tubos de laboratorio y sondas para la administración de medicamentos, revestimientos de tanques de almacenamiento, máquinas procesadoras y vagones aljibes para trenes. Por su resistencia a la electricidad, el caucho blando se utiliza en materiales aislantes, guantes protectores, zapatos y mantas, y el caucho duro se usa para las carcasas de teléfonos, piezas de aparatos de radio, medidores y otros instrumentos eléctricos. El coeficiente de rozamiento del caucho, alto en superficies secas y bajo en superficies húmedas, se aprovecha para correas de transmisión y cojinetes lubricados con agua en bombas para pozos profundos.
2.8
Producción del caucho
La extensión de las zonas dedicadas al cultivo del caucho alcanzó su apogeo en los años inmediatamente anteriores a la II Guerra Mundial (1939-1945). En las posesiones británicas de la India, Ceilán (hoy Sri Lanka), Malaysia y el archipiélago Malayo, las plantaciones llegaron a ocupar cerca de 1.800.000 hectáreas. En las Indias Orientales bajo dominio holandés (hoy Indonesia), una extensión de cultivos de 1.400.000 ha completaban las 3.600.000 ha del total mundial, antes de la gran destrucción de cultivos del Lejano Oriente durante la II Guerra Mundial.
La importancia política y económica del caucho natural se puso en evidencia en el transcurso de dicha contienda, cuando se suspendió el suministro. Este fenómeno aceleró el desarrollo del caucho sintético en algunos países. En 1990, la producción mundial de caucho superó los 15 millones de toneladas, de las cuales 10 millones fueron de caucho sintético.
3
CAUCHO SINTÉTICO
Puede llamarse caucho sintético a toda sustancia elaborada artificialmente que se parezca al caucho natural. Se obtiene por reacciones químicas, conocidas como condensación o polimerización, a partir de determinados hidrocarburos insaturados. Los compuestos básicos del caucho sintético, llamados monómeros, tienen una masa molecular relativamente baja y forman moléculas gigantes denominadas polímeros. Después de su fabricación, el caucho sintético se vulcaniza.
3.1
Desarrollo
El origen de la tecnología del caucho sintético se puede situar en 1860, cuando el químico británico Charles Hanson Greville Williams descubrió que el caucho natural era un polímero del monómero isopreno, cuya fórmula química es CH29C(CH3)CH9CH2. Durante los setenta años siguientes se trabajó en laboratorio para sintetizar caucho utilizando isopreno como monómero. También se investigaron otros monómeros, y durante la I Guerra Mundial químicos alemanes polimerizaron dimetilbutadieno (de fórmula CH29C(CH3)C(CH3)9CH2), y consiguieron sintetizar un caucho llamado caucho de metilo, de pocas aplicaciones.
Hubo que esperar hasta 1930 para que dos químicos, el estadounidense Wallace Hume Carothers y el alemán Hermann Staudinger, investigaran y contribuyeran al descubrimiento de los polímeros como moléculas gigantes, en cadena, compuestas de un gran número de monómeros. Entonces se consiguió sintetizar caucho de monómeros distintos al isopreno.
La investigación iniciada en Estados Unidos durante la II Guerra Mundial condujo a la síntesis de un polímero de isopreno con una composición química idéntica al caucho natural.
3.2
Tipos de caucho sintético
Se producen varios tipos de caucho sintético: neopreno, buna, caucho de butilo y otros cauchos especiales.
3.2.1
Neopreno
Uno de los primeros cauchos sintéticos logrados gracias a la investigación de Carothers fue el neopreno, el polímero del monómero cloropreno, de fórmula CH29C(Cl)CH9CH2. Las materias primas del cloropreno son el etino y el ácido clorhídrico. El neopreno fue desarrollado en 1931 y es resistente al calor y a productos químicos como aceites y petróleo. Se emplea en tuberías de conducción de petróleo y como aislante en cables y maquinaria.
3.2.2
Buna o caucho artificial
Químicos alemanes sintetizaron en 1935 el primero de una serie de cauchos sintéticos llamados buna o cauchos buna, obtenidos por copolimerización, que consiste en la polimerización de dos monómeros denominados comonómeros. La palabra buna se deriva de las letras iniciales de butadieno, uno de los comonómeros, y natrium (sodio), empleado como catalizador. En la buna N, el otro comonómero es el propenonitrilo (CH29CH(CN)), que se produce a partir del ácido cianhídrico. La buna N es muy útil en aquellos casos en los que se requiere resistencia a la acción de aceites y a la abrasión. También se obtiene caucho industrialmente por copolimerización de butadieno y estireno (buna S).
3.2.3
Caucho de butilo
Este tipo de caucho sintético, producido por primera vez en 1949, se obtiene por copolimerización de isobutileno con butadieno o isopreno. Es un plástico y puede trabajarse como el caucho natural, pero es difícil de vulcanizar. Aunque no es tan flexible como el caucho natural y otros sintéticos, es muy resistente a la oxidación y a la acción de productos corrosivos. Debido a su baja permeabilidad a los gases, se utiliza en las cámaras interiores de los neumáticos.
3.2.4
Otros cauchos especiales
Se han desarrollado numerosos tipos de cauchos con propiedades específicas para aplicaciones y usos especiales. Uno de estos cauchos especiales es el coroseal, un polímero de cloruro de vinilo (CH29CHCl). Estos polímeros son resistentes al calor, la corrosión y la electricidad, y no se deterioran por la acción de la luz ni por un almacenamiento prolongado. El coroseal no se puede vulcanizar, pero mientras no se le someta a altas temperaturas, se muestra más resistente a la abrasión que el caucho natural o el cuero.
Otro tipo de caucho especial es el tiocol, que se obtiene por copolimerización de dicloruro de etileno (CHCl9CHCl) y tetrasulfuro de sodio (Na2S4). Puede trabajarse y vulcanizarse como el caucho natural y es resistente a la acción de los aceites y los disolventes orgánicos usados en barnices; se emplea para aislamientos eléctricos pues no se deteriora con la luz ni la electricidad.
Muchos otros tipos de caucho sintético se producen con métodos parecidos a los antes descritos. La introducción de algunos cambios en los procesos de polimerización ha mejorado la calidad de los productos y abaratado costes. Uno de los mayores avances ha sido la utilización del petróleo como aditivo, bajando los costes al poder conservarse grandes cantidades de caucho sintético almacenado. Gracias a ello se ha conseguido fabricar neumáticos de larga duración. Otros dos avances importantes son el desarrollo de la espuma de caucho sintética, que se usa en tapicería, colchones y almohadas, y el caucho bruto de superficie arrugada, para la industria del calzado.

Arco y bóveda




Arco y bóveda
Arco de Triunfo de París
El Arco de Triunfo, situado en lo alto de los Campos Elíseos, es uno de los monumentos más emblemáticos de París. Se construyó en 1806 por encargo de Napoleón Bonaparte, y en la actualidad es el cenotafio nacional francés.

Arco y bóveda, elementos fundamentales del sistema constructivo abovedado, empleado en la arquitectura para crear espacios cubiertos entre muros, pilares u otros soportes. El sistema abovedado fue hasta el siglo XIX la única alternativa a otro sistema arquitectónico, bastante más limitado: el adintelado o arquitrabado. Los elementos de este último son el pilar y el dintel, cubiertos por una techumbre de madera plana o a base de armaduras.
2
ARCO
Tipos de arcos
El arco se define en arquitectura como una estructura curva que cubre el espacio entre dos puntos de apoyo. Según la época y el estilo, han adoptado diferentes formas y nombres.

Un arco, en construcción, es una estructura curva que cubre el espacio entre dos puntos de apoyo. Se emplea en diversas composiciones y estructuras, como en la arcada, formada por una serie de arcos; o como elemento de ayuda para la descarga de cubiertas o puentes; o exento, en solitario, como arco triunfal o conmemorativo. El arco tradicional de piedra o ladrillo está formado por bloques dispuestos uno contra otro y sujetos por una tensión lateral. Esta estructura constructiva se utilizó para salvar una distancia mayor de lo que una sola pieza horizontal, o dintel, podía permitir. Desde el siglo XIX los arcos se han fabricado también de una sola pieza, gracias al empleo de nuevos materiales como hierro colado, acero u hormigón armado.
El arco de fábrica consta de numerosos elementos. Sus soportes pueden ser muros, pilares o columnas, y los elementos del muro en donde descansa se conocen con el nombre de impostas. Cada bloque de piedra o ladrillo tallado que lo compone es una dovela, y la dovela central del arco se llama clave. La zona superior es el vértice, y la zona más cercana a la imposta el riñón. La superficie interior (o parte inferior) del arco es el intradós o sofito, y la cara exterior, el extradós. El conjunto de molduras que se encuentra a menudo en la cara exterior del arco se llama arquivolta. Las partes del muro que quedan a cada lado del arco, o entre arcos adyacentes, son las jambas. El espacio que queda entre el arco y el dintel, si existe, se denomina tímpano.
Se han construido arcos desde la prehistoria. Los primeros intentos consistían simplemente en dos piezas de piedra una junto a otra, o colocadas formando una estructura escalonada. Esta última, también llamada arco falso, se basa en la aproximación progresiva de dos partes de un muro, que se encuentran en un punto medio. Los egipcios, babilonios y griegos usaron los arcos normalmente para edificios civiles como almacenes o graneros. Los asirios construyeron palacios con techos abovedados, y los etruscos emplearon los arcos para edificar puentes, paseos cubiertos y puertas de ciudades. No obstante, los romanos fueron los primeros en desarrollar toda la sintaxis moderna del arco. Usaron con profusión el arco de medio punto, normalmente en edificios civiles como anfiteatros, palacios y acueductos. Sin embargo, siguieron la tradición griega (el sistema adintelado) para la construcción de sus templos. Entre las pocas excepciones a esta regla, destaca, como templo abovedado, el panteón de Agripa en Roma.

Puente de arco de mampostería
Este puente de ferrocarril está formado por arcos de medio punto construidos con piedras. Los puentes de mampostería han sido sustituidos en gran medida por puentes de acero y hormigón, que resultan más baratos.

En el medievo, la arquitectura bizantina del este y el románico del oeste de Europa mantuvieron el típico arco romano de medio punto. Mientras tanto, la arquitectura islámica desarrolló para sus mezquitas y palacios un auténtico catálogo de variados arcos: ojivales, festoneados, lobulados, mixtilíneos y de herradura, entre otros. Alguno de ellos, como el de herradura, provienen de modelos romanos conservados y empleados por los invasores bárbaros (en este caso, por los visigodos). En la arquitectura hispanomusulmana el arco de herradura se apoya sobre delicadas columnas, lo que da lugar a un efecto dramático característico. La arquitectura gótica de Europa occidental se caracteriza por el empleo del arco ojival, cuyos mínimos empujes laterales permitieron adelgazar y dar mayor altura a los muros, incluso sustituirlos por grandes ventanales. Aparece así el típico espacio ligero, luminoso y vertical de las catedrales góticas. En el siglo XX, los arcos parabólicos de hormigón armado se han utilizado en todo tipo de edificios públicos.
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BÓVEDA
Catedral de El Salvador (Santo Domingo de la Calzada)
Vista de las bóvedas de arista de la catedral de El Salvador de Santo Domingo de la Calzada (c. 1158). Este tipo de bóvedas posee cierta complejidad. Se construye sobre una serie de arcos estructurales o nervios entre los cuales se disponen los plementos o rellenos que cubren los espacios entre aquellos.

La bóveda, en arquitectura, es una estructura empleada para cubrir un espacio cerrado y puede ser la cubierta del edificio o el forjado que sostiene un piso superior u otro tipo de cubierta. La bóveda se forma como proyección de un arco, normalmente de fábrica, y se compone de bloques tallados llamados dovelas, que se sostienen, como las de un arco, por la presión lateral que ejercen unas sobre otras. A causa de la complejidad espacial de estas presiones se generan unas líneas de fuerza complejas, como los fuertes empujes laterales que aparecen en la base. La base de una bóveda debe, en consecuencia, absorber tanto los empujes laterales como los verticales, propios del peso de la estructura. Para ello se emplean muros gruesos y pesados, o se confían las presiones a estructuras exteriores de apoyo, llamadas contrafuertes. Para la construcción de los arcos y las bóvedas de fábrica se necesita una estructura provisional o cimbra, porque estas estructuras no pueden mantenerse hasta que no se coloca en su sitio la dovela central o clave.
En arquitectura se emplean diversos tipos de bóvedas. La más sencilla es la bóveda de cañón, construida como el desarrollo horizontal de un arco de medio punto (su forma se asemeja a un medio cilindro), que se apoya sobre dos muros rectos. Esta bóveda también puede formarse a partir de un arco ojival. La bóveda anular es similar a la de cañón, pero su eje es circular, de forma que la estructura se asemeja a una fracción de anillo. La bóveda de arista es la resultante de la intersección ortogonal de dos bóvedas de cañón de la misma altura. Las líneas de intersección de dos bóvedas son dos elipses, llamadas aristas. La forma más sencilla de bóveda de arista es la compuesta por la intersección de dos bóvedas iguales, en cuyo caso el espacio cubierto por la bóveda es de planta cuadrada. Si las bóvedas son de diferente tamaño (en el caso de bóvedas de ojiva) el espacio cubierto es de planta rectangular, y las áreas comprendidas entre las aristas son desiguales.
La cúpula es una bóveda semiesférica que descansa sobre un muro de planta circular. Las pechinas son secciones triangulares de esfera, situadas en las esquinas de un cuadrado o de otra sección poligonal para formar la base circular de una cúpula. Entre las bóvedas complejas está la de crucería, compuesta por una serie de arcos estructurales o nervios, entre los cuales se disponen los plementos, o rellenos que cubren los espacios libres. Una de las más sofisticadas es la bóveda de abanico, típica del estilo gótico inglés tardío, en la cual los nervios se multiplican y se agrupan imitando la forma de un abanico abierto. 

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