Consejo Intergubernamental de Países Exportadores de Cobre




Consejo Intergubernamental de Países Exportadores de Cobre (CIPEC)

Consejo Intergubernamental de Países Exportadores de Cobre (CIPEC), organización de países productores de cobre constituida en la década de 1960, que tenía por objeto obtener buenas condiciones para este producto en el mercado mundial. Se disolvió en 1992, año en que fue sustituida por el Grupo Internacional de Estudio sobre el Cobre (GIEC).
Su etapa fundacional estuvo marcada por la lucha entre los países miembros para obtener el control de sus recursos cupríferos. El CIPEC apoyó, fomentó y respaldó las nacionalizaciones de estos recursos y articuló un frente común en respuesta a las represalias de las empresas multinacionales perjudicadas por estas nacionalizaciones. Sin embargo, el CIPEC nunca pudo desarrollar una política coordinada de todos sus miembros para fijar de forma concertada el precio del cobre, influyendo sobre el funcionamiento del mercado mundial, ni ejercer un oligopolio parecido al que mantiene la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Los países integrados en el CIPEC controlaban la mitad de la producción mundial de cobre sin refinar; sus miembros más destacados fueron Chile, Zaire y Zambia.

Conductismo




El invento del Conductismo

Conductismo, corriente de la psicología que defiende el empleo de procedimientos estrictamente experimentales para estudiar el comportamiento observable (la conducta), considerando el entorno como un conjunto de estímulos-respuesta. El enfoque conductista en psicología tiene sus raíces en el asociacionismo de los filósofos ingleses, así como en la escuela de psicología estadounidense conocida como funcionalismo y en la teoría darwiniana de la evolución, ya que ambas corrientes hacían hincapié en una concepción del individuo como un organismo que se adapta al medio (o ambiente).
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LOS TRABAJOS DE WATSON
John B. Watson
Fundador del conductismo, John B. Watson popularizó esta importante escuela psicológica de la primera mitad del siglo XX y ejerció una gran influencia en la ciencia.

El conductismo se desarrolló a comienzos del siglo XX; su figura más destacada fue el psicólogo estadounidense John B. Watson. En aquel entonces, la tendencia dominante en la psicología era el estudio de los fenómenos psíquicos internos mediante la introspección, método muy subjetivo. Watson no negaba la existencia de los fenómenos psíquicos internos, pero insistía en que tales experiencias no podían ser objeto de estudio científico porque no eran observables. Este enfoque estaba muy influido por las investigaciones pioneras de los fisiólogos rusos Iván Pávlov y Vladimir M. Bekhterev sobre el condicionamiento animal.
Watson propuso hacer científico el estudio de la psicología empleando sólo procedimientos objetivos tales como experimentos de laboratorio diseñados para establecer resultados estadísticamente válidos. El enfoque conductista le llevó a formular una teoría psicológica en términos de estímulo-respuesta. Según esta teoría, todas las formas complejas de comportamiento —las emociones, los hábitos, e incluso el pensamiento y el lenguaje— se analizan como cadenas de respuestas simples musculares o glandulares que pueden ser observadas y medidas. Watson sostenía que las reacciones emocionales eran aprendidas del mismo modo que otras cualesquiera.
La teoría watsoniana del estímulo-respuesta supuso un gran incremento de la actividad investigadora sobre el aprendizaje en animales y en seres humanos, sobre todo en el periodo que va desde la infancia a la edad adulta temprana.
A partir de 1920, el conductismo fue el paradigma de la psicología académica, sobre todo en Estados Unidos. Hacia 1950 el nuevo movimiento conductista había generado numerosos datos sobre el aprendizaje que condujo a los nuevos psicólogos experimentales estadounidenses como Edward C. Tolman, Clark L. Hull, y B. F. Skinner a formular sus propias teorías sobre el aprendizaje y el comportamiento basadas en experimentos de laboratorio en vez de observaciones introspectivas.
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LOS TRABAJOS DE SKINNER

Burrhus Frederic Skinner
Durante la II Guerra Mundial, Burrhus Frederic Skinner, psicólogo estadounidense, condujo una valiosa investigación sobre entrenamiento de palomas que finalmente le permitió desarrollar lo que se conoce como la ‘Caja de Skinner’. Skinner colocó a sus palomas en una cámara especialmente diseñada, empleando recompensas y castigos para enseñarles ciertos tipos de comportamientos. Aplicó esta técnica de entrenamiento, conocida como condicionamiento operante, en numerosos contextos, inclusive para educar a sus hijos. Construyó para ellos un salón con juguetes diseñados para estimular el aprendizaje y la conducta creativa a través del condicionamiento operante.

El enfoque de este psicólogo, filósofo y novelista, conocido como conductismo radical, es semejante al punto de vista de Watson, según el cual la psicología debe ser el estudio del comportamiento observable de los individuos en interacción con el medio que les rodea. Skinner, sin embargo, difería de Watson en que los fenómenos internos, como los sentimientos, debían excluirse del estudio. Sostenía que estos procesos internos debían estudiarse por los métodos científicos habituales, haciendo hincapié en los experimentos controlados tanto con animales como con seres humanos. Sus investigaciones con animales, centradas en el tipo de aprendizaje —conocido como condicionamiento operante o instrumental— que ocurre como consecuencia de un estímulo provocado por la conducta del individuo, probaron que los comportamientos más complejos como el lenguaje o la resolución de problemas, podían estudiarse científicamente a partir de su relación con las consecuencias que tiene para el sujeto, ya sean positivas (refuerzo positivo) o negativas (refuerzo negativo).
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ESTUDIOS

Koko
Los estudios realizados con el gorila Koko han ampliado en gran medida el campo de investigación del comportamiento animal. Penny Patterson, una estudiante de doctorado en la Universidad de Stanford, enseñó a Koko a utilizar el lenguaje de gestos, pues ningún primate, a excepción de los seres humanos, posee el aparato fonador necesario para la comunicación verbal. En alguna ocasión, Koko usó dicho lenguaje gestual para pedir una voz.

Desde 1950, los psicólogos conductistas han producido una cantidad ingente de investigaciones básicas dirigidas a comprender cómo se crean y se mantienen las diferentes formas de comportamiento. Estos estudios se han centrado en el papel de (1) las interacciones que preceden al comportamiento, tales como el ciclo de la atención o los procesos perceptuales; (2) los cambios en el comportamiento mismo, tales como la adquisición de habilidades; (3) las interacciones que siguen al comportamiento, como los efectos de los incentivos o las recompensas y los castigos, y (4) las condiciones que prevalecen sobre la conducta, tales como el estrés prolongado o las carencias intensas y persistentes.
Algunos de estos estudios se llevaron a cabo con seres humanos en laboratorios equipados con dispositivos de observación y también en localizaciones naturales, como la escuela o el hogar. Otros emplearon animales, en particular ratas y palomas, como sujetos de experimentación, en ambientes de laboratorio estandarizados. La mayoría de los trabajos realizados con animales requerían respuestas simples. Por ejemplo, se les adiestraba para pulsar una palanca o picar en un disco para recibir algo de valor, como comida, o para evitar una situación dolorosa, como una leve descarga eléctrica.
Al mismo tiempo, los psicólogos llevaban a cabo estudios aplicando los principios conductistas en casos prácticos (de psicología clínica, social —en instituciones como las cárceles—, educativa o industrial), lo que condujo al desarrollo de una serie de terapias denominadas modificación de conducta, aplicadas sobre todo en tres áreas:
La primera se centra en el tratamiento de adultos con problemas y niños con trastornos de conducta, y se conoce como terapia de conducta. La segunda se basa en la mejora de los métodos educativos y de aprendizaje; se ha estudiado el proceso de aprendizaje general desde la enseñanza preescolar a la superior, y en otras ocasiones el aprendizaje profesional en la industria, el ejército o los negocios, poniéndose a punto métodos de enseñanza programada. También se ha tratado de la mejora de la enseñanza y el aprendizaje en niños discapacitados en el hogar, la escuela o en instituciones de acogida. El tercer área de investigaciones aplicadas ha sido la de estudiar los efectos a largo y corto plazo de las drogas en el comportamiento, mediante la administración de drogas en diferentes dosis y combinaciones a una serie de animales, observando qué cambios se operan en ellos en cuanto a su capacidad para realizar tareas repetitivas, como pulsar una palanca.
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LA INFLUENCIA DEL CONDUCTISMO
La influencia inicial del conductismo en la psicología fue minimizar el estudio introspectivo de los procesos mentales, las emociones y los sentimientos, sustituyéndolo por el estudio objetivo de los comportamientos de los individuos en relación con el medio, mediante métodos experimentales. Este nuevo enfoque sugería un modo de relacionar las investigaciones animales y humanas y de reconciliar la psicología con las demás ciencias naturales, como la física, la química o la biología.
El conductismo actual ha influido en la psicología de tres maneras: ha reemplazado la concepción mecánica de la relación estímulo-respuesta por otra más funcional que hace hincapié en el significado de las condiciones estimulares para el individuo; ha introducido el empleo del método experimental para el estudio de los casos individuales, y ha demostrado que los conceptos y los principios conductistas son útiles para ayudar a resolver problemas prácticos en diversas áreas de la psicología aplicada.

Constructivismo




Constructivismo

Constructivismo, amplio cuerpo de teorías que tienen en común la idea de que las personas, tanto individual como colectivamente, 'construyen' sus ideas sobre su medio físico, social o cultural. De esa concepción de 'construir' el pensamiento surge el término que ampara a todos. Puede denominarse como teoría constructivista, por tanto, toda aquella que entiende que el conocimiento es el resultado de un proceso de construcción o reconstrucción de la realidad que tiene su origen en la interacción entre las personas y el mundo. Por tanto, la idea central reside en que la elaboración del conocimiento constituye una modelización más que una descripción de la realidad.
Para muchos autores, el constructivismo constituye ya un consenso casi generalizado entre los psicólogos, filósofos y educadores. Sin embargo, algunos opinan que tras ese término se esconde una excesiva variedad de matices e interpretaciones que mantienen demasiadas diferencias. De hecho, algunos autores han llegado a hablar de 'los constructivismos' (André Giordan), ya que mientras existen versiones del constructivismo que se basan en la idea de 'asociación' como eje central del conocimiento (como Robert Gagné o Brunner), otros se centran en las ideas de 'asimilación' y 'acomodación' (Jean Piaget), o en la importancia de los 'puentes o relaciones cognitivas' (David P. Ausubel), en la influencia social sobre el aprendizaje, etc.
Algunos autores han planteado la imposibilidad de obtener consecuencias pedagógicas claras del constructivismo por no ser ésta estrictamente una teoría para la enseñanza; sin embargo, lo cierto es que no es posible comprender las líneas actuales que impulsan la enseñanza moderna sin recurrir a las aportaciones del constructivismo. En España, por ejemplo, la reforma educativa consagrada por la LOGSE se asienta, desde el punto de vista didáctico, en ideas de tipo constructivista, aunque en un sentido muy amplio.
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TIPOS DE CONSTRUCTIVISMO
Como sucede con cualquier doctrina o teoría, el constructivismo alberga en su interior una variedad de escuelas y orientaciones que mantienen ciertas diferencias de enfoque y contenido.
El 'constructivismo piagetiano', que adopta su nombre de Jean Piaget, es el que sigue más de cerca las aportaciones de ese pedagogo, particularmente aquellas que tienen relación con la epistemología evolutiva, es decir, el conocimiento sobre la forma de construir el pensamiento de acuerdo con las etapas psicoevolutivas de los niños. El constructivismo piagetiano tuvo un momento particularmente influyente durante las décadas de 1960 y 1970, impulsando numerosos proyectos de investigación e innovación educativa. Para Piaget, la idea de la asimilación es clave, ya que la nueva información que llega a una persona es 'asimilada' en función de lo que previamente hubiera adquirido. Muchas veces se necesita luego una acomodación de lo aprendido, por lo que debe haber una transformación de los esquemas del pensamiento en función de las nuevas circunstancias.
Por su parte, el 'constructivismo humano' surge de las aportaciones de Ausubel sobre el aprendizaje significativo, a los que se añaden las posteriores contribuciones neurobiológicas de Novak.
El 'constructivismo social', por su parte, se funda en la importancia de las ideas alternativas y del cambio conceptual (Kelly), además de las teorías sobre el procesamiento de la información. Para esta versión del constructivismo son de gran importancia las interacciones sociales entre los que aprenden.
Finalmente, se ha denominado como 'constructivismo radical' (von Glaserfeld) una corriente que rechaza la idea según la cual lo que se construye en la mente del que aprende es un reflejo de algo existente fuera de su pensamiento. En realidad, se trata de una concepción que niega la posibilidad de una transmisión de conocimientos del profesor al alumno, ya que ambos construyen estrictamente sus significados. Los constructivistas radicales entienden la construcción de saberes desde una vertiente darwinista (véase Charles Robert Darwin) y adaptativa, es decir, el proceso cognitivo tiene su razón de ser en la adaptación al medio y no en el descubrimiento de una realidad objetiva. A diferencia de los otros 'constructivismos', en general calificables como 'realistas', el constructivismo radical es idealista porque concibe el mundo como una construcción del pensamiento y, por tanto, depende de él.
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IDEAS FUNDAMENTALES DEL CONSTRUCTIVISMO
Aún teniendo en cuenta la amplia variedad de versiones que coexisten bajo el marbete del constructivismo, pueden destacarse unas pocas ideas fundamentales que caracterizan a esta corriente. Entre ellas está la de las 'ideas previas', entendidas como construcciones o teorías personales, que, en ocasiones, han sido también calificadas como concepciones alternativas o preconcepciones. Otra idea generalmente adscrita a las concepciones constructivistas es la del 'conflicto cognitivo' que se da entre concepciones alternativas y constituirá la base del 'cambio conceptual', es decir, el salto desde una concepción previa a otra (la que se construye), para lo que se necesitan ciertos requisitos.
Junto a los anteriores aspectos, el constructivismo se caracteriza por su rechazo a formulaciones inductivistas o empiristas de la enseñanza, es decir, las tendencias más ligadas a lo que se ha denominado enseñanza inductiva por descubrimiento, donde se esperaba que el sujeto, en su proceso de aprendizaje, se comportara como un inventor. Por el contrario, el constructivismo rescata, por lo general, la idea de enseñanza transmisiva o guiada, centrando las diferencias de aprendizaje entre lo significativo (Ausubel) y lo memorístico.
Como consecuencia de esa concepción del aprendizaje, el constructivismo ha aportado metodologías didácticas propias como los mapas y esquemas conceptuales, la idea de actividades didácticas como base de la experiencia educativa, ciertos procedimientos de identificación de ideas previas, la integración de la evaluación en el propio proceso de aprendizaje, los programas entendidos como guías de la enseñanza, etc.

Consejo de Tutela de Naciones Unidas




Consejo de Tutela de Naciones Unidas

Consejo de Tutela de Naciones Unidas o Consejo de Administración Fiduciaria de Naciones Unidas, uno de los seis órganos principales de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), responsable de la supervisión de los territorios que estaban bajo el sistema internacional de fideicomiso. Su misión consistía en ayudar a estas zonas a lograr la independencia o la autonomía. El Consejo estaba integrado por Estados Unidos, como única potencia administradora, y la Unión Soviética, Gran Bretaña, Francia y China en su calidad de miembros permanentes del Consejo de Seguridad.
Su éxito fue tal que los 11 territorios fideicomisados originariamente ya han abandonado tal situación; algunos quedaron integrados en estados vecinos, y otros accedieron como estados miembro a la ONU tras lograr la independencia. En 1994 el Consejo de Seguridad puso fin al Acuerdo de Administración Fiduciaria correspondiente al último de aquellos territorios: el Territorio en Fideicomiso de las Islas del Pacífico (Palau), administrado por Estados Unidos, que pasó a llamarse, una vez alcanzada la independencia, República de Palau. A partir de ese año, el Consejo de Administración Fiduciaria modificó su reglamento, y sólo se reúne cuando es necesario. En la actualidad está autorizado a examinar y debatir los informes sobre los adelantos políticos, económicos, sociales y educativos de los territorios en fideicomiso, a examinar sus peticiones y a realizar visitas periódicas y misiones especiales.

Consejo de la Entente




Consejo de la Entente

Consejo de la Entente, organización de África occidental fundada en 1959 con el fin de potenciar el desarrollo económico e industrial de las ex colonias francesas. Su objetivo es promover la cooperación mutua, el comercio, el desarrollo industrial y la inversión en la región. Opera a través del Fondo de Ayuda Mutua y de Garantía de Préstamos. Benín, Burkina Faso, Costa de Marfil y Níger son sus países fundadores, mientras que Togo se incorporó en 1966. La sede del CE se encuentra en Abiyán, Costa de Marfil.

Consejo de Ministros en España




Consejo de Ministros en España

Consejo de Ministros (España), órgano político constitucional que se halla formado por el presidente del gobierno, los vicepresidentes, si los hubiere, los ministros y los demás miembros que establezca la ley, como en determinados casos los secretarios de Estado.
El Consejo dirige la política interior, la administración civil y militar, y la defensa del Estado. Le corresponde asimismo la dirección de la política monetaria y financiera general, como parte de la política del Estado, y la de la política económica general. Ejerce la función ejecutiva y la potestad reglamentaria de acuerdo con la Constitución y las leyes vigentes. El gobierno no puede crear derechos ni imponer obligaciones que no tengan su origen en la ley de un modo inmediato o al menos de forma mediata, a través de la habilitación legislativa. Del mismo modo, no puede, mediante el reglamento, excluir del goce de un derecho a aquéllos a quienes la ley no excluyó.
El presidente dirige la acción del gobierno y coordina las funciones de los demás miembros del mismo, sin perjuicio de la competencia y responsabilidad directa de éstos en su gestión. Los miembros del gobierno no podrán ejercer otras funciones representativas que las propias del mandato parlamentario, ni cualquier otra función publica que no derive de su cargo; tampoco podrían desempeñar actividades profesionales o mercantiles de ninguna clase.
El Consejo de Ministros responde de modo solidario y colegiado de su gestión política ante el Congreso de los Diputados. Es en efecto esencial a todo sistema parlamentario la responsabilidad política del gobierno ante el Parlamento, en la que se comprende el deber del ejecutivo de informar y el derecho de las cámaras legislativas a ser informadas. Las cámaras y sus comisiones, por otra parte, podrán recabar, a través de sus presidentes, la información y ayuda que precisen del gobierno, de sus departamentos y de cualesquiera otras autoridades institucionales.

Consejos españoles




Consejos españoles

Consejos españoles, en la historia política española, organismos colegiados, de carácter consultivo, que ayudaban en la gobernación a los reyes de España durante la edad moderna. Por lo general, tenían atribuciones de gobierno y de justicia. Por su propia naturaleza, actuaban en la corte, al lado del rey. Junto a los consejeros, contaban con secretarios y otra variada serie de oficiales.
Los consejos, no obstante, no son privativos de España. Su origen está en los respectivos consejos reales que surgen en las cortes medievales. Con el desarrollo de las monarquías modernas, básicamente en los siglos XV y XVI, el número de consejos tendió a multiplicarse, como consecuencia del proceso de especialización administrativa. La amplitud y complejidad de la Monarquía Hispánica dio lugar en ella a la creación y desarrollo de un elevado número de consejos, que configuraron el sistema de gobierno llamado polisinodial.
A grandes rasgos, podemos dividir los consejos de la Monarquía Hispánica en tres grandes grupos: los consejos con atribuciones sobre toda la Monarquía, los consejos territoriales, encargados del gobierno de un territorio o un grupo de territorios pertenecientes a un mismo área geográfica, y los mal llamados consejos por materias, que no son tales porque a pesar de la especificidad de las cuestiones de las que se ocupan, su ámbito de actuación no abarcaba toda la Monarquía.
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EL CONSEJO DE ESTADO
El único consejo con atribuciones sobre toda la Monarquía es el Consejo de Estado, consejo superior en el organigrama político, que es propiamente el consejo del rey en cuanto soberano del conjunto de reinos y territorios integrantes de aquélla, si bien nunca llegó a desempeñar una función coordinadora. Creado entre 1521 y 1526, se ocupaba de las materias de Estado y de la política internacional. El rey era su presidente, aunque no solía acudir a sus deliberaciones. Sus miembros eran aristócratas y altos eclesiásticos, la mayor parte de los cuales tenían tras de sí una dilatada trayectoria de servicios, culminada con importantes virreinatos, gobiernos territoriales o embajadas.
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LOS CONSEJOS TERRITORIALES

Felipe II
Felipe II, hijo del emperador Carlos V, reinó sobre una enorme cantidad de territorios, diseminados por todo el globo terráqueo, desde 1556 hasta 1598 y bajo su gobierno se erigió una de las obras cumbres del arte español de todos los tiempos, el monasterio de El Escorial (en la provincia de Madrid), donde se encuentra esta pintura de Juan Pantoja de la Cruz que le representa ya a una avanzada edad. La monarquía personal de Felipe II se apoyaba en un gobierno ejercido por medio de consejos y de secretarios reales, así como en una poderosa administración centralizada.

Los consejos territoriales o de gobierno eran el Consejo de Castilla (antiguo consejo real del territorio castellano, reorganizado en 1480); el Consejo de Aragón, de origen similar, configurado en 1494; el Consejo de Italia —desgajado del anterior en 1559, para el gobierno de los reinos de Sicilia y Nápoles, así como del ducado de Milán (el reino de Cerdeña continuó en la órbita aragonesa)—; el Consejo de Indias (encargado de administrar la América Hispana, 1524); el de Portugal (1582) y el de Flandes (1588). Todos ellos dirigían el gobierno y la administración de los territorios respectivos, y en la mayor parte de los casos, ejercían también como tribunal de apelación judicial. Sus componentes eran letrados, que al acceder al consejo llegaban a la cúspide de su carrera en la administración. Una parte de ellos —en algunos casos, la totalidad— eran originarios de los territorios en cuestión.
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LOS CONSEJOS POR MATERIAS
Retrato ecuestre del duque de Lerma
Hacia 1603, el pintor flamenco Petrus Paulus Rubens realizó este lienzo, conservado en el Museo del Prado (Madrid, España), en el cual aparece quien fuera valido del rey español Felipe III, Francisco de Sandoval y Rojas, duque de Lerma, quince años antes de vestir el capelo cardenalicio y ser sustituido por su propio hijo, el duque de Uceda, en la privanza regia. A Lerma se debe la creación de juntas que se demostraron más operativas que los consejos para resolver asuntos de gobierno.

Los mal llamados consejos por materias pueden dividirse en dos grupos: los que tenían jurisdicción sobre múltiples reinos y territorios, y los que afectaban únicamente a la Corona de Castilla.
El primer grupo estaba formado por los consejos de Guerra, Inquisición y Cruzada. Organizado en el primer tercio del siglo XVI, y vinculado según muchos autores al Consejo de Estado, el Consejo de Guerra estaba encargado de la defensa peninsular, los presidios de África y las islas del Mediterráneo y del Atlántico, aunque intervenía en otros territorios por la presencia en ellos de tropas castellanas, o a requerimiento del rey o del Consejo de Estado. Como éste, no tenía presidente, y sus miembros eran consejeros de Estado y militares expertos. El Consejo de Inquisición (1483-1488), con la excepción de Portugal, tenía atribuciones sobre todos los territorios de la Monarquía en los que existía dicha institución. Presidido por el inquisidor general, sus miembros eran eclesiásticos y letrados. El Consejo de Cruzada (1509) organizaba la recaudación y distribución de las cantidades resultantes de las 'tres gracias' (cruzada, subsidio y excusado): tributos de concesión pontificia cuyos ingresos se destinaban esencialmente al mantenimiento de las escuadras de galeras en el mar Mediterráneo, escenario de la lucha con los infieles. Su jurisdicción abarcaba toda España y los reinos de Cerdeña y Sicilia, además de las Indias.
Consejos específicos de la Corona de Castilla eran el de la Cámara de Castilla, el de Órdenes y el de Hacienda. El Consejo de la Cámara de Castilla (1518-1523) era, en realidad, una asamblea restringida del consejo de Castilla, que se ocupaba de la provisión de cargos civiles y eclesiásticos, así como de las mercedes y concesiones de gracia. El Consejo de Órdenes (1495) se encargaba de gobernar, conceder los hábitos y encomiendas y administrar los patrimonios de las tres órdenes militares castellanas (Santiago, Calatrava y Alcántara), cuyo maestrazgo pertenecía al rey desde finales del siglo XV. Por último, el Consejo de Hacienda (1523), formado por letrados y expertos, se ocupaba exclusivamente de organizar y supervisar la administración y gestión de las rentas de la Corona de Castilla, sin atribuciones, al menos en la teoría, sobre ningún otro territorio de la Monarquía.
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EL SIGLO XVIII
Conde de Aranda
El conde de Aranda, cuyo nombre completo era Pedro Pablo Abarca de Bolea y Giménez de Urrea, distinguido militar e importantísima figura política de la segunda mitad del siglo XVIII español, pasó los últimos años de su vida desterrado, primero en distintos puntos de Andalucía y, finalmente, en su casa solariega de Épila (Zaragoza), donde falleció. Fue el presidente del Consejo de Castilla desde 1766 hasta 1773.

Los consejos decayeron en el siglo XVIII, con la aparición y el desarrollo de las secretarías de Estado y de Despacho. Algunos desaparecieron, al dejar de pertenecer al rey de España los territorios de los que se ocupaban. De entre el resto, la mayoría perdieron buena parte de sus funciones y su poder efectivo. El único que resultó reforzado fue el Consejo de Castilla, convertido en el gran organismo de gobierno interior de la Península, con atribuciones también sobre los territorios de la Corona de Aragón.

Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)




Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)

Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), institución cultural española creada por ley de 24 de noviembre de 1939 con el fin de impulsar la investigación y la producción científicas y “formar un profesorado rector del pensamiento hispano”. Fue estructurada en los siguientes patronatos: Raimundo Lulio, de Ciencias Teológicas; Marcelino Menéndez Pelayo, de Filología y Arte; Ramón y Cajal de Medicina y Biología Animal; Alonso de Herrera, de Biología Vegetal; Alfonso el Sabio, de Matemáticas y Física y Química; Juan de la Cierva, de Investigación Técnica; José María Cuadrado, de Investigaciones Locales y Regionales; y Diego Saavedra Fajardo, de Estudios Internacionales. Cada uno de los patronatos estaba constituido por diversos institutos, centros y departamentos. En esta primera etapa el secretario y mentor del CSIC fue José María de Albareda, farmacéutico y químico, profesor de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Madrid.
El CSIC reemplazó a la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, establecida en 1907 a iniciativa de los krausistas españoles y a la Fundación Nacional para la Investigación Científica, creada en 1931 con la llegada de la II República.
En su estructura actual dispone de 96 institutos de investigación de los que 42 corresponden a Madrid, 16 a Andalucía, 13 a Cataluña, 5 a Valencia, 5 a Aragón, 4 a Galicia, 3 a Castilla y León, 2 a Canarias, 2 a Asturias, 1 a Murcia, 1 a Baleares y 1 a Cantabria. Cuenta además con otro instituto en Roma.
Bajo la dirección del presidente se encuentran las vicepresidencias de Investigación Científica y Técnica y la de Organización y Relaciones Institucionales, gerencia, subdirección general de Programación, Seguimiento y Documentación Científica, subdirección general de Relaciones Internacionales, subdirección general de Actuación Económica, subdirección general de Recursos Humanos y la subdirección general de Obras e Infraestructuras.
Los institutos del CSIC son unidades que ejecutan de forma más habitual las actividades científicas y técnicas. Se dedican a una o varias disciplinas afines o que convergen en un objetivo de especial interés, científico, tecnológico o económico-social.
Los centros son unidades que incluyen a varios institutos o a diversos departamentos que se dedican a disciplinas u objetivos científicos entre los que no hay afinidad ni convergencia, aunque tienen la misma localización física y comparten servicios comunes.
Los departamentos son unidades básicas dedicadas a una o a varias subdisciplinas del mismo campo científico.
La dotación del CSIC comprendía en 1994 a 1.900 científicos, 2.000 ayudantes de investigación, 300 becarios postdoctorales y 1.400 becarios de postgrado. El presupuesto del año anterior ascendió a 50.000 millones de pesetas, de los que un 73% procedía de los Presupuestos Generales del Estado y el 27% restante de los propios ingresos del CSIC.
El CSIC mantiene 42 acuerdos bilaterales con instituciones científicas de 24 países.

Reproducción asistida




Reproducción asistida

Técnicas de reproducción asistida
Tres de los métodos (primera, tercera y cuarta columna) utilizados para tratar los casos de infertilidad inducen artificialmente la fusión del espermatozoide y el óvulo en el laboratorio antes de implantar el óvulo fecundado dentro del aparato reproductor de la mujer. El cuarto método (segunda columna) consiste en la mezcla en el laboratorio de óvulos no fecundados con espermatozoides antes de depositarlos en una de las trompas de Falopio, donde la fecundación se produce de forma natural.

Reproducción asistida, grupo de técnicas cuyo objetivo es resolver los problemas de esterilidad que afectan a un número cada vez mayor de parejas. En los últimos 50 años su desarrollo ha sido considerable, planteando nuevos dilemas éticos y terapéuticos. Dependiendo de la causa de la esterilidad la técnica que se emplea es diferente: estimulación hormonal de la ovulación, inseminación artificial, fecundación in vitro con transferencia de embriones, transferencia intratubárica de gametos o inyección intracitoplasmática de espermatozoides.
Por lo general, la estimulación hormonal de la ovulación forma parte de las técnicas habituales de reproducción asistida. La estimulación de los ovarios de la mujer con el fin de obtener varios óvulos maduros se consigue empleando hormonas como la HCG (gonadotropina coriónica humana), la FSH (hormona foliculoestimulante), la LH (hormona luteinizante), la HMG (gonadotropina menopáusica humana), la GnRH (hormona liberadora de gonadotropinas), el clomifeno (estrógeno) o la bromocriptina (inhibidor de la prolactina), en combinaciones múltiples y en dosis y posología variable. No es infrecuente que esta hiperestimulación ovárica provoque una ovulación múltiple.
En la inseminación artificial el semen, que procede de la pareja o de un banco de semen, se introduce en el canal cervical o en el interior de la cavidad uterina.
En la mayoría de los casos, es necesario recurrir a la fecundación in vitro con transferencia de embriones; esta técnica consiste en la fecundación fuera del organismo materno. La fecundación en el laboratorio origina uno o varios cigotos (unión de óvulo y espermatozoide) que sufren un proceso de división celular y dan lugar a uno o varios embriones, los cuales se introducen (transferencia de embriones) en el aparato genital de la mujer.
Otra técnica empleada con frecuencia variable es la transferencia intratubárica de gametos (GIFT), que consiste en introducir de forma simultánea óvulos y espermatozoides en el interior de las trompas de Falopio. En este caso, la fecundación se produce de forma natural en las trompas. En el caso de la inyección intracitoplasmática de espermatozoides, ésta se realiza fuera del organismo materno. Una vez obtenido el embrión, éste se transfiere.
Las técnicas de reproducción asistida se acompañan de una proporción significativa de abortos (entre el 20 y el 25%) y de embarazos múltiples (15%).

Danzas clásicas de India




Danzas clásicas de India

Bharatanatya
En esta foto vemos a una bailarina de bharatanatya en el templo de Khajuraho, donde tiene lugar un festival anual de danza de diferentes regiones.


Danzas clásicas de India, están consideradas como una de las formas de arte más desarrolladas de la cultura india.
La enorme área geográfica del subcontinente indio contiene una gran diversidad de tierras, climas, personas, culturas y lenguas, y esta diversidad se ve reflejada en sus muchos estilos de danza, que van desde lo clásico hasta lo folclórico y lo contemporáneo.
La tradición clásica es una forma de arte antigua y sofisticada que se extiende a lo largo de varios cientos de años. Tiene su origen en los templos y es ejecutada por los devadasis (bailarines del templo). Los estilos clásicos han estado relacionados con la mitología, la filosofía, las creencias espirituales de la cultura hindú y, en tiempos más recientes, con la tradición islámica. La danza clásica tiene sus raíces en el Natyasastra, el texto más antiguo que se conoce sobre dramaturgia, atribuido a Bharata, que en realidad actuó más como buscador y compilador de trabajos muy antiguos, que como el inventor del género dramático. Según las hipótesis más aceptadas, la fecha del Natyasastra se sitúa entre los siglos III o IV d.C.; este tratado sánscrito define el drama como continente de la palabra, el mimo, la danza y la música, y establece los principios que marcarán la técnica y la estética.
Desde el siglo II al VIII d.C. hubo una marcada diversificación. Gradualmente, la danza se fue disociando del drama y nacieron los distintos estilos clásicos, que reflejaban la tradiciones particulares de la región en la cual surgieron. Sin embargo, todos los estilos clásicos comparten los elementos básicos del nritta (danza pura), el nritya (expresión) y el natya (elemento dramático).
Dentro del natya, el abhinaya (expresión del contenido dramático a través de la pantomima y el gesto) adquiere formas diferentes en los distintos estilos, siendo algunos más exagerados que otros. Los temas del abhinaya también varían, pero cada estilo hace hincapié en la enseñanza del navarasa o los nueve estados de ánimo o sentimientos: el amor, el desprecio, el pesar, la ira, el miedo, el valor, el disgusto, la admiración y la paz. Estos estados de ánimo se encuentran clasificados en el Natyasastra y se describen los medios de expresarlos a través de los movimientos de los ojos, las cejas, el cuello, las manos y el cuerpo. También existen dos categorías de movimientos que todos los bailarines deben poder realizar independientemente de su sexo: el tandava es el aspecto masculino y vigoroso de la danza y el lasya representa el lado elegante y femenino. Todos los estilos se ejecutan con los pies descalzos, aunque hay algunos de ellos utilizan los ghungroos (cascabeles en los tobillos) para aumentar el ritmo de sus pasos. Los mudras (gestos con las manos), los estilizados movimientos de la cara y los ojos y los complejos esquemas rítmicos constituyen otras características de esta danza.
Aunque las variantes regionales han desarrollado su propia técnica y presentación distintiva, han continuado con las mismas reglas básicas y normas que aparecen en el Natyasastra. Existen diferencias de estilo que le dan a cada uno su propia cualidad única. Las principales variedades son: Bharatanatyam, desarrollado en los templos de Tamil Nadu, en el sur de la India. Contiene un estimulante flujo de percusión. El espacio y el movimiento se perciben a lo largo de precisas líneas geométricas, acentuados por un frágil trabajo de pies.
Kathak: tiene su origen en los cuentos tradicionales del norte de la India. Más tarde floreció en las cortes hindú y mogol, donde se convirtió en la sutil y sofisticada forma de hoy. El estilo está caracterizado por el complejo trabajo de pies, los giros rápidos y las súbitas posturas.
Odissi: proviene del este de la India. Sus líricas y fluidas líneas están puntuadas por pausas en las cuales los bailarines adoptan poses esculturales, representaciones que todavía se pueden ver en las paredes de algunos templos.
Manipuri: es un estilo elegante y suave que proviene de Manipur, en el noroeste de la India. Los bailarines utilizan pequeños pasos y saltos bajos, y las mujeres llevan rígidas y largas faldas. Las leyendas sobre Krishna conforman los temas desarrollados en las actuaciones.
Kathakali: surgido en Kerala, en el suroeste de la India. Este estilo vigoroso, dramático y exigente tiene mucho que ver con las tradiciones sobre artes marciales. Utiliza una mímica, un maquillaje y un vestuario estilizado para representar a los personajes de los mitos y leyendas.
Mohini Attam: también proviene de Kerala. Es una danza bailada por mujeres vestidas de blanco y oro. Tiene el sabor del bharatanatyam y del kathakali con dosis de danzas folclóricas locales, en particular el kaikottikali.
Kuchipudi: recibe su nombre del pueblo de Kuchipudi, en el estado meridional de Andhra Pradesh. Comparte muchos elementos comunes con el bharatanatyam y es vibrante e intenso. Está compuesto por bailes individuales y danzas dramáticas muy evolucionadas.
Las formas clásicas tienen muchos nexos de unión con la danza folclórica. En todo el subcontinente indio existe una inmensa variedad de bailes folclóricos: danzas sociales para celebrar fiestas y otras ocasiones especiales como matrimonios, danzas maritales, danzas para mujeres y danzas para hombres. Los bailarines suelen cantar mientras bailan, y el acompañamiento de tambores es indispensable. Quizás las danzas folclóricas más conocidas sean las enérgicas y vigorosas bhangra del Punjab, y el garba y el dandia ras (danza de los pasos) de Gujarāt.
A lo largo de los siglos, las danzas de la India han estado sometidas a distintas influencias que han ejercido un gran impacto en su desarrollo. Desde el siglo XII al XVIII d.C., el Imperio mogol floreció y más tarde decayó en las regiones del norte. Bajo el patronazgo de los emperadores, las artes, especialmente la música y la pintura, fueron alentadas en las cortes. El kathak evolucionó de la tradición de cuenta cuentos a la forma sutil y compleja de hoy. Con la llegada del Imperio Británico, la danza, entre otras artes, sufrió un eclipse temporal, especialmente en las ciudades y pueblos donde se había establecido el protectorado inglés. Debido a la imposición de la escolarización inglesa y de los valores victorianos, la danza dejó de fomentarse, especialmente entre la clase media. Gradualmente cayó en desgracia y los devadasis fueron expulsados de los templos. Sin embargo, en la primera mitad del siglo XX, personalidades como Rabindranath Tagore, Rukmini Arundale y Uday Shankar lucharon incansablemente para revivir la rica herencia de la danza clásica india. Estas personas realizaron un gran esfuerzo para proporcionar mayor relieve a la danza y pusieron las bases para el espectacular renacimiento de esta forma de arte una vez que la India recuperó su independencia en 1947. A partir de entonces han surgido un número cada vez mayor de bailarines, maestros, alumnos y compañías de danza india, al igual que escuelas en la India, Gran Bretaña, Norteamérica y Australia.
Así como se ha continuado con las tradiciones folclóricas y la danza clásica, en los últimos cincuenta años se ha desarrollado la danza contemporánea y cinematográfica. Esta última se ha convertido en una forma popular de arte y coreógrafos como Mrinalini Sarabhai, Manjusri Chaki-Sircar, Chandralekha y Kumudini Lakhia han desarrollado un nuevo lenguaje, creando obras modernas basadas en la tradición clásica y, algunas veces, en temas de actualidad.
En Gran Bretaña existe una larga tradición de danza india. Uday Shankar trabajó con Anna Pavlova en la década de 1920. Las giras de Ram Gopal en la década de 1950 continuaron con las realizadas por compañías británicas a partir de 1970. Shobana Jeyasingh ha abierto un nuevo campo al trabajar con compositores y coreógrafos occidentales como Michael Nyman y Richard Alston, y con compañías de teatro y coreógrafos indios contemporáneos. Jeyasingh ha creado formas innovadoras y desafiantes para transmitir el clasicismo indio al gran público.

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