Lenguas austroasiáticas




El invento de la Lenguas austroasiáticas
Lenguas austroasiáticas
Lenguas austroasiáticas
La familia de las lenguas austroasiáticas está integrada por tres subfamilias: munda, nicobarasa y mon-khmer. Dentro de ellas, los idiomas más hablados son el khmer, el mon y el vietnamita. La proximidad explica la marcada influencia que ejercen el indio y el chino sobre algunas de estas lenguas austroasiáticas, como la vietnamita o la munda.

Lenguas austroasiáticas, importante familia de lenguas que comprende tres subfamilias: la munda, que se habla en el este de la India por millones de personas; la nicobarasa, que cuenta con algunos cientos de hablantes en la isla de Nicobar; la mon-khmer, que se divide en doce ramas con al menos cien lenguas habladas por treinta y cinco o cuarenta y cinco millones de personas que habitan en el Sureste asiático. Sólo de algunas de ellas nos han llegado testimonios históricos escritos. Entre las lenguas mon-khmer está la khmer, lengua nacional de Camboya; la lengua mon, íntimamente relacionada con ésta que se habla en Birmania y Tailandia, y la lengua vietnamita, el vietnamés .
Las lenguas de la subfamilia munda son polisilábicas y se distinguen de las otras lenguas austroasiáticas en los procedimientos de formación de palabras y en la estructura de la oración (véase Lenguas indias). En la subfamilia mon-khmer, la khmer y la mon tomaron en préstamo numerosas palabras que procedían del sánscrito y el pali. Entre las viet-muong que son ramas de la mon-khmer, el chino influyó mucho en el vietnamés; es monosilábico y tiene un complejo sistema tonal, como lo poseen algunas lenguas viet-muong. Otras poseen sistemas tonales sencillos; no obstante, suelen tener en común las distinciones en el modo de articulación de las vocales: aspirada, vibrante o normal. Los sistemas de sonidos de las lenguas austroasiáticas son excepcionales porque contienen un extenso número de sonidos vocálicos, que a menudo superan los 35. En las lenguas mon-khmer no se han encontrado sufijos, pero los prefijos y los infijos son comunes a todas. En cuanto a las oraciones, las partículas finales pueden indicar la actitud del hablante, y los modificadores especiales, llamados expresivos, transmiten imágenes de colores, de ruidos y de sentimientos. Algunas lenguas carecen de oclusivas sonoras como g, d y b. Las palabras pueden terminar en una consonante palatal como la ñ. También tienen las implosivas d y b, con valor distintivo, que se producen cuando desaparece la aspiración.
Las lenguas mon y khmer se escriben en unos alfabetos procedentes del indio que se modificaron para concordar con su complicada fonología. Durante siglos se escribió el vietnamés en caracteres chinos. Sin embargo, en el año 1910, se adoptó un sistema que utiliza el alfabeto romano y algunos signos adicionales, inventados en 1650, y que es el sistema de escritura más antiguo que marca los tonos utilizando como marcas acentos o tildes. Muchas lenguas austroasiáticas han empezado a escribirse en este siglo, razón por la cual hay muy pocas personas alfabetizadas en dichas lenguas.

Lenguas indias




El invento de las Lenguas indias
Mapa de las lenguas indias
Mapa de las lenguas indias
Este mapa muestra las diferentes familias de lenguas habladas en el subcontinente indio. Las pertenecientes a la rama indoirania, como el hindi, el urdu, el bengalí y el gujarati, son las predominantes en el norte y centro de la India, así como en Pakistán, Nepal, Sri Lanka y Bangladesh. En el sur de la India las más extendidas son las lenguas dravídicas, es decir, el tamil, el telugu, el kannada (o canara) y el malayalam. El resto de lenguas habladas en esta región del mundo pertenece bien a la familia chinotibetana, bien a la
Lenguas indias, son los idiomas que se hablan en la India, subcontinente de Asia; se calculan en más de 150 y la mayoría de ellas pertenecen a la rama indoirania de la familia indoeuropea, o a la familia dravídica, que no es indoeuropea. Otro grupo menor de los idiomas indios pertenece a las familias austroasiática y a las chinotibetanas.
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LENGUAS OFICIALES
En la India no existe una sola lengua oficial. La Constitución estipula el hindi como lengua oficial pero otorga la condición de lengua oficiales a otras quince pertenecientes a otros tantos estados, que se usan en la enseñanza y los documentos oficiales. Se trata del asamés, bengalí, gujarāti, cachemir, maratí, oriya, panjabi, sindhi, hindi, urdu, sánscrito, tamil, telugu, kannada (o canara) y malayalam. El inglés se mantuvo como lengua oficial hasta 1965. La lengua oficial del Pakistán es el urdu, y la de Bangladesh es el bengalí.
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LENGUAS INDOIRANIAS
Escritura bengalí
Escritura bengalí
A lo largo de la historia, en la India se han ido desarrollando diferentes sistemas de escritura. El bengalí, que surgió a finales del siglo XIV, pertenece al grupo indoiranio. Sin embargo, su sistema de escritura es utilizado también por el asamés y otras lenguas del mismo grupo, así como por otras pertenecientes a la subfamilia birmana. La imagen muestra un texto con caracteres del alfabeto bengalí y su transcripción en caracteres romanos.


A principios del segundo milenio antes de Cristo los pueblos indoiranios, emparentados con los arios, emigraron hacia Irán, quedándose muy alejados de otros grupos indoeuropeos. Hacia el año 1000 a.C. ya se habían desgajado en dos ramas las lenguas que hablaban estos pueblos: la rama india, también conocida por indoaria y la iraní, o persa (véase Lenguas indoiranias), que se hablaba en lo que hoy es Irán y en Afganistán. La rama india se desarrolló en el noroeste de la India. Sus hablantes se encontraron a los dravídicos que estaban en el norte del subcontinente; éstos se vieron obligados a emigrar hacia el sur, donde residen todavía.
La historia de esta rama de lenguas indias se puede dividir en tres grandes etapas: (1) el indio antiguo que incluye el védico y el sánscrito clásico, (2) el indio medio que incluye los dialectos vernáculos del sánscrito, llamados prácritos, de los que procede el pali, (3) el indio nuevo o moderno que incluye las lenguas contemporáneas de las zonas norte y central del subcontinente indio.
El sánscrito védico es la forma más antigua del sánscrito, en el que se escribieron los Veda, libros sagrados de los hindúes, que puede fecharse en torno al 200 a.C. La otra variedad, el sánscrito clásico (500 a.C.) era la lengua empleada en las demás manifestaciones literarias y técnicas. Todavía hoy se estudia en la India y se enseña como lengua sagrada.
El prácrito, indio medio, está vivo y presenta muchas variedades regionales con sus literaturas respectivas. El pali, la lengua sagrada de los textos budistas, es el prácrito más antiguo. Permanece como lengua sagrada en Sri Lanka, Birmania y Tailandia.
El prácrito fue una lengua viva hasta el siglo XII, aunque dos siglos antes comenzó a ser absorbido por el indio medio del que surgieron las lenguas vernáculas actuales. Todas ellas suman un colectivo de más de cuatrocientos millones de hablantes. Es difícil precisar el número exacto de lenguas que hoy tienen ese origen. Unas 35 son las que tienen una mayor difusión, concretamente el hindi, urdu, bengalí, gujarāti, punjabí, maratí, bihari, oriya y rajastaní, cada una de las cuales cuenta con más de diez millones de hablantes.
A pesar de mantener nombres diferentes el hindi y el urdu son dialectos de una misma lengua. Las diferencias más notables que las separan se encuentran en el diferente origen de su vocabulario, escritura y tradición religiosa. El vocabulario del hindi es de origen sánscrito, en tanto que el del urdu es de origen persa. El hindi adopta la escritura devanagari y el urdu la persa. Son los hindúes quienes principalmente hablan el hindi; en tanto que los musulmanes —de la India y Pakistán— emplean preferentemente el urdu.
Básicamente se hablan dos variedades del hindi, juntas cuentan con unos 180 millones de hablantes. La variante occidental, que tuvo su cuna en los alrededores de Delhi, abarca el hindi y el urdu literarios. La variante oriental en el centro de Uttar Pradesh y el este de Madhya Pradesh. Las obras literarias más importantes se han escrito en el dialecto awadhi. (El término indostaní es más antiguo y se emplea con menor frecuencia desde la partición de 1947. Así se llamaba a una lengua mixta el hindi-urdu que evolucionó en los campos y mercados próximos a Delhi, se extendió por la India entre los siglos XVI al XVIII, y tuvo la condición de lengua franca para los distintos grupos lingüísticos.) Hablan bengalí en Bengala y en casi todo el país vecino, Bangladesh; ocupa el sexto lugar entre las lenguas del mundo por su número de hablantes, unos 120 millones. Procede del sánscrito lo mismo que el hindi. Es la lengua en la que escribió el poeta Rabindranath Tagore, premio Nobel de 1913; este idioma posee la literatura más extensa de cuantas se producen en el subcontinente indio.
En Punjab, una región que abarca la zona nororiental de la India y el occidente de Pakistán, se habla el punjabí, que fue la lengua de los gurús, fundadores de la religión sij. Los libros sagrados de los sijs están escritos en punjabí con los caracteres gurmukhis, que fueron creados por el gurú Sij. El punjabí de la India está muy relacionado con el hindi; en Pakistán los dialectos punjabíes difieren claramente entre sí.
Bihari es el término que se emplea en la actualidad para referirse a un grupo de tres idiomas próximos —bhojpuri, maithili y magahi— se habla en el Bihar, noreste de la India. Aunque cuenta con unos cuarenta millones de hablantes, no está reconocido como idioma oficial ya que en este estado el hindi es la lengua oficial y en ella se enseña.
Otras lenguas de relevancia del grupo indio son el cingalés, que es el idioma oficial de Sri Lanka y el romaní, lengua originaria de los gitanos, originarios de la India y que se ha difundido por el mundo entero. Su procedencia inmediata es el sánscrito al que se parece fonética y gramaticalmente.
Las lenguas indias poseen varias formas de escritura, que proceden de la escritura bramánica, una derivación de la semítica septentrional. Otro desarrollo de la bramánica es la devanagari, que se utiliza en nepalí, maratí, y cachemir, así como en hindi, sánscrito y prácrito. Derivadas de la escritura devanagari son las propias de las lenguas gujarāti, bengalí, asamés y oriya. El urdu emplea el mismo sistema de escritura que el persa, que es además la grafía del punjabí e indhi, aunque esta última lengua simultanea dos escrituras la devanagari y la persa.
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LENGUAS DRAVÍDICAS
Unos 150 millones de personas hablan 23 lenguas dravídicas, principalmente al sur de la India. Cuatro tienen condición de idiomas oficiales: la tamil, de Tamil Nadu, telugu de Andhra Pradesh, la kannada (o canara) de Mysore y la malayalam de Kerala. Poseen producción literaria y escritura autónomas. La que habla mayor número de personas es la telugu, en tanto que la que posee una literatura más rica es la tamil; se había creído que era muy antigua, pero la investigación más reciente ha demostrado que puede fecharse entre los siglos I al V de nuestra era, se habla en una extensa área que incluye el noroeste de Sri Lanka. Los demás idiomas dravídicos cuentan con pocos hablantes y apenas tienen expresión escrita. Este conjunto de lenguas ha recibido numerosos préstamos de las lenguas indias, concretamente del sánscrito. A su vez las lenguas indias tomaron de las dravídicas, que fueron su sustrato, fonemas y ciertas estructuras sintácticas.
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OTROS GRUPOS DE LENGUAS
Pertenecen a la agrupación munda unas doce lenguas habladas por cinco o seis millones de personas dispersas por el noreste de la India central. La mejor conocida y con mayor número de hablantes es la santali, se trata de la única lengua munda que se escribe. Se sabe que las munda, como las dravídicas, existían ya en la India antes de la invasión indoeuropea.
La lingüística relaciona estas lenguas con las mon-khmer del Sureste asiático y las agrupa en la llamada familia austroasiática. En la provincia de Assam del estado indio se habla la única lengua mon-khmer, es la khasi. Además en las fronteras norte de la India entre Tíbet y Birmania se hablan algunas lenguas de la familia chinotibetana.

Latón




El invento del Latón
Piezas de latón

latón. (Del ár. lāṭūn, y este del turco altln, oro). m. Aleación de cobre y cinc, de color amarillo pálido y susceptible de gran brillo y pulimento.
Latón, Aleación  de cobre y cinc. El latón es más duro que el cobre, es dúctil y puede forjarse en planchas finas. Antiguamente se llamaba latón a cualquier Aleación  de cobre, en especial la realizada con estaño. Es posible que el latón de los tiempos antiguos estuviera hecho con cobre y estaño (véase Bronce). La Aleación  actual comenzó a usarse hacia el siglo XVI.
Su maleabilidad varía según la composición y la temperatura, y es distinta si se mezcla con otros metales, incluso en cantidades mínimas. Algunos tipos de latón son maleables únicamente en frío, otros sólo en caliente, y algunos no lo son a ninguna temperatura. Todos los tipos de esta Aleación  se vuelven quebradizos cuando se calientan a una temperatura próxima al punto de fusión. Véase Metalistería.
Para obtener latón, se mezcla el cinc con el cobre en crisoles o en un horno de reverbero o de cubilote. Los lingotes se laminan en frío. Las barras o planchas pueden laminarse en varillas o cortarse en tiras susceptibles de estirarse para fabricar alambre.

Qué es el Bronce?




Bronce
Disco de bronce antiguo
La técnica para la elaboración del bronce se remonta a la antigüedad. Este disco de bronce con la cabeza de Aqueloo, dios etrusco del río, data de principios del siglo V a.C. y procede de la necrópolis del monte Quaglieri, en Tarquinia.

bronce. (Del it. bronzo, y este del lat. [aes] Brundŭsi, bronce de Brindisi, por ser famoso el que se hacía en esta ciudad de Italia). m. Cuerpo metálico que resulta de la aleación del cobre con el estaño y a veces con adición de cinc o algún otro cuerpo. Es de color amarillento rojizo, muy tenaz y sonoro. || 2. medalla de bronce. || 3. Estatua o escultura de bronce. || 4. poét. Cañón de artillería, campana, clarín o trompeta. || 5. Numism. Moneda de cobre. || ~ de aluminio. m. Cuerpo metálico que resulta de la aleación del cobre con el aluminio, y se usa en quincallería por su color muy parecido al del oro. || escribir alguien en ~ algo. fr. Retenerlo constantemente en la memoria. || ser alguien de ~, o un ~. frs. coloqs. tener un corazón de bronce. || 2. coloqs. Ser robusto e infatigable en el trabajo. V. Edad del Bronce, enfermedad del ~, gente del ~.

Bronce, cualquiera de las distintas aleaciones compuestas sobre todo de cobre y estaño. Ni los bronces modernos ni los antiguos contienen sólo estos dos metales. Los griegos y los romanos añadieron cinc, plomo y plata a las aleaciones de bronce para usarlas en herramientas, armas, monedas y objetos de arte (véase Metalistería). El cinc, el plomo y otros metales se encuentran ocasionalmente en el bronce que se fabrica hoy. Los componentes del bronce varían; así, cuando contiene al menos un 10% de estaño, la aleación es dura y tiene un punto de fusión bajo. Los nombres de las variedades de bronce provienen de los componentes adicionales, como el bronce al aluminio, el bronce al manganeso y el bronce al fósforo. El bronce es más resistente y duro que cualquiera otra aleación común, excepto el acero, que le supera en resistencia a la corrosión y facilidad de lubricación. El bronce moderno se utiliza en la fundición artística y en la fabricación de instrumentos sonoros. 

Acero




El invento del Acero
Acero al rojo
Componentes estructurales de acero brillan al rojo bajo una temperatura de miles de grados. El calor intenso es un elemento inseparable de la siderurgia, pues el hierro y el acero admiten mejor operaciones como las de batido y laminado, cuando están muy calientes.

acero. (Del lat. aciarĭum, de acĭes, filo). m. aleación de hierro y carbono, en diferentes proporciones, que, según su tratamiento, adquiere especial elasticidad, dureza o resistencia. || 2. Cada uno de los aceros especiales. || 3. Arma blanca, y en especial la espada. || 4. Ar. triángulo (ǁ instrumento musical). U. m. en pl. || 5. Temple y corte de las armas blancas. Buenos aceros. || 6. Ánimo, brío, denuedo, resolución. || 7. coloq. desus. Ganas de comer. || ~ al carbono. m. acero ordinario. || ~ especial. m. El que, además de hierro y carbono, contiene otros elementos destinados a mejorar algunas propiedades del acero. || ~ fundido. m. Cada uno de los aceros obtenidos quemando, en aparatos a propósito, parte del carbono que tiene el hierro colado. || ~ inoxidable. m. aleación de acero y cromo, níquel, etc., especialmente resistente a la corrosión. || ~ rápido. m. El que contiene una proporción elevada de volframio, lo cual permite emplearlo para construir herramientas que han de actuar a gran velocidad. || de ~. loc. adj. Duro, fuerte, inflexible. Músculos, sentimientos de acero. V. pulmón de ~, telón de ~.

Acero, aleación de hierro que contiene entre un 0,04 y un 2,25% de carbono y a la que se añaden elementos como níquel, cromo, manganeso, silicio o vanadio, entre otros.
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FABRICACIÓN DEL ACERO
El acero se obtiene eliminando las impurezas del arrabio, producto de fundición de los altos hornos, y añadiendo después las cantidades adecuadas de carbono y otros elementos. La principal dificultad para la fabricación del acero es su elevado punto de fusión, 1.400 ºC, que impide utilizar combustibles y hornos convencionales. En 1855, Henry Bessemer desarrolló el horno o convertidor que lleva su nombre y en el que el proceso de refinado del arrabio se lleva a cabo mediante chorros de aire a presión que se inyectan a través del metal fundido. En el proceso Siemens-Martin, o de crisol abierto, se calientan previamente el gas combustible y el aire por un procedimiento regenerativo que permite alcanzar temperaturas de hasta 1.650 ºC.
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CLASIFICACIÓN DEL ACERO
Los aceros se clasifican en: aceros al carbono, aceros aleados, aceros inoxidables, aceros de herramientas y aceros de baja aleación ultrarresistentes. Los aceros al carbono contienen diferentes cantidades de carbono y menos del 1,65% de manganeso, el 0,60% de silicio y el 0,60% de cobre. Los aceros aleados poseen vanadio y molibdeno además de cantidades mayores de manganeso, silicio y cobre que los aceros al carbono. Los aceros inoxidables llevan cromo y níquel, entre otros elementos de aleación. Los aceros de herramienta contienen volframio, molibdeno y otros elementos de aleación que les proporcionan mayor resistencia, dureza y durabilidad. Los aceros de baja aleación  ultrarresistentes tienen menos cantidad de elementos de aleación y deben su elevada resistencia al tratamiento especial que reciben.
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ESTRUCTURA DEL ACERO
Las propiedades físicas del acero y su comportamiento a distintas temperaturas varían según la cantidad de carbono y su distribución en el hierro. Antes del tratamiento térmico, la mayor parte de los aceros son una mezcla de tres sustancias: la ferrita, blanda y dúctil; la cementita, dura y frágil; y la perlita, una mezcla de ambas y de propiedades intermedias. Cuanto mayor es el contenido en carbono de un acero, menor es la cantidad de ferrita y mayor la de perlita: cuando el acero tiene un 0,8% de carbono, está compuesto por perlita. El acero con cantidades de carbono aún mayores es una mezcla de perlita y cementita. Al elevar la temperatura del acero, la ferrita y la perlita se transforman en austenita, que tiene la propiedad de disolver todo el carbono libre presente en el metal. Si el acero se enfría despacio, la austenita vuelve a convertirse en ferrita y en perlita, pero si el enfriamiento es repentino, la austenita se convierte en martensita, de dureza similar a la ferrita, pero con carbono en disolución sólida.
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TRATAMIENTO TÉRMICO DEL ACERO
El objetivo de este proceso es controlar la cantidad, la forma, el tamaño y la distribución de las partículas de cementita contenidas en la ferrita, que son las que determinan las propiedades físicas del acero. Consiste en calentar el metal hasta una temperatura a la que se forma austenita y después enfriarlo rápidamente sumergiéndolo en agua o aceite. Otro método de tratamiento térmico es la cementación, en la que se endurecen las superficies de las piezas de acero calentándolas con compuestos de carbono o nitrógeno.

Drenaje




Drenaje

El invento del Drenaje
Las aguas subterráneas

Drenaje, extracción del agua superficial o subterránea de una zona determinada por medios naturales o artificiales. El término drenaje suele aplicarse a la eliminación del exceso de agua con canales, desagües, zanjas, alcantarillas y otros tipos de sistemas para recoger y transportar agua con ayuda de bombas o por la fuerza de la gravedad. Los proyectos de drenaje llegan a suponer operaciones a gran escala de recuperación y protección de pantanos, tierras sumergidas o expuestas a inundaciones frecuentes. Estos proyectos suelen consistir en sistemas de zanjas y diques de drenaje, y a menudo se emplean bombas para elevar el agua hasta la red de drenaje.
En drenajes a gran escala, en los que resulta esencial el buen funcionamiento de las salidas de agua para proteger las propiedades cercanas, es frecuente ampliar los canales naturales de la corriente para conseguir una capacidad de desagüe suficiente, y excavar drenajes principales y laterales, como zanjas o canales abiertos, para conducir el agua drenada por los sistemas de desagüe de los campos a estos canales ampliados. En este sistema, los drenajes conectados siguen las vías naturales de desagüe de la superficie de la zona, interceptando la escorrentía superficial que tiene lugar en periodos de grandes lluvias.
Los granjeros y agricultores suelen practicar drenajes a pequeña escala para extraer el agua de la superficie de sus campos de labranza o para aumentar la cantidad de agua en el suelo. Un buen sistema de drenaje puede ser eficaz para prevenir la erosión y la acción del agua sobre las laderas, deteniendo el agua superficial antes de que alcance las zonas en desnivel. Otro objetivo de los drenajes es evitar una acumulación excesiva de sales solubles en la tierra, que pueden perjudicar el crecimiento normal de las plantas.
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TIPOS DE DRENAJE
La base de todo drenaje es la construcción de un canal adecuado y accesible por el que pueda correr el agua de la superficie o del subsuelo. Para ello se pueden utilizar zanjas abiertas, pero no siempre son aconsejables ya que se atascan a menudo con sedimentos y vegetación. Más frecuentes son los drenajes subterráneos, sobre todo en tierras de labranza, siendo el más eficaz el llamado drenaje de tejas, que consiste en una cañería hecha de secciones huecas de tejas de barro o cemento, enterrada a uno o dos metros de profundidad. El exceso de agua en la tierra se filtra en la cañería a través de agujeros en las tejas.
En drenajes de tierras más o menos llanas lo más frecuente es practicar un desagüe principal en un extremo lateral del terreno, y diversos desagües transversales conectados al principal. Los desagües laterales pueden ir en sentido paralelo al principal, confluyendo al final de la parte baja del terreno. Las características especiales de cada suelo condicionan la distancia entre los drenajes laterales y su profundidad. Los drenajes laterales pueden ubicarse a una distancia de 5 a 100 m entre sí y a una profundidad no mayor de un metro.
Para evitar que el agua procedente de tierras más altas alcance zonas más bajas, se suelen construir drenajes de interceptación o contención. Consisten en diques o drenajes subterráneos que atraviesan las pendientes, para interceptar el agua y desviarla antes de que alcance las tierras bajas.
Los drenajes suelen funcionar por la fuerza de la gravedad, pero en zonas bajas no siempre se pueden tener los desagües lo bastante bajos para que el agua discurra de forma natural. Cuando no se puede utilizar la fuerza de la gravedad se emplean bombas para llevar el agua de los sistemas de drenaje a canales que a menudo están situados a un nivel superior que las tierras drenadas. Éstas suelen hundirse al disminuir su contenido de humedad, aumentando la dificultad del drenaje de las zonas bajas. Cuando el suelo descansa en basamentos portadores de aguas subterráneas, como la grava, el drenaje subterráneo se efectúa bombeando el agua desde los manantiales para disminuir el nivel de agua del suelo.
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DRENAJES FAMOSOS
Las tierras pantanosas de diversos lugares del mundo, como la extensa región del este de Inglaterra entre Cambridge y Lincoln, han sido desecadas. Esta recuperación de las tierras, un proceso constante de varios siglos, es el producto de un drenaje extensivo, de la construcción de diques y de la recanalización de los ríos de la región para evitar obstrucciones por sedimentos de lodos.
Los Países Bajos (Holanda) cuentan con los mejores y más grandes sistemas de drenaje y recuperación de tierras de todo el mundo. La mayor parte del país es llana y se localiza bajo el nivel del mar, necesitando la protección de diques para evitar la inundación. El suelo, de origen pantanoso y con numerosos lagos, se ha trasformado en tierras cultivables mediante el drenaje y el bombeo del exceso de agua por medio de molinos. En 1923 los Países Bajos iniciaron su mayor proyecto, la recuperación de 223.000 ha de tierras sumergidas en el IJsselmeer, antiguamente llamado Zuider Zee. Las tierras recuperadas deben ser drenadas de forma constante. Otro proyecto parecido, conocido como el Plan Delta, se inició en la década de 1950 para proteger el sur del país de las invasiones periódicas del mar. Se finalizó en 1986 y tuvo un costo total de 5.000 millones de dólares. Utilizando un método de recuperación denominado poldering se crearon grandes lagos con ayuda de diques y presas. Los lagos fueron desecados bombeando el agua y las tierras se recuperaron para la agricultura.

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