Recocido





Recocido, proceso de tratamiento térmico por el que el vidrio y ciertos metales y aleaciones se hacen menos quebradizos y más resistentes a la fractura. El recocido minimiza los defectos internos en la estructura atómica del material y elimina posibles tensiones internas provocadas en las etapas anteriores de su procesado.
Los metales ferrosos y el vidrio se recuecen calentándolos a alta temperatura y enfriándolos lentamente; en cambio, la mejor forma de recocer el cobre y la plata es calentarlos y enfriarlos enseguida sumergiéndolos en agua. Cuando el volumen de metal o vidrio es grande suele enfriarse dentro del horno de calentamiento; las láminas suelen recocerse en un horno de proceso continuo. El material a recocer se traslada sobre un tablero móvil a través de una cámara de gran longitud con un gradiente (diferencia gradual) de temperaturas cuidadosamente fijado, desde un valor inicial justo por debajo del punto de ablandado hasta la temperatura ambiente en el extremo final. El tiempo de recocido, sobre todo en el caso del vidrio, varía mucho según el espesor de cada pieza; el vidrio de ventana, por ejemplo, requiere varias horas; el vidrio cilindrado necesita varios días, y los espejos de vidrio para telescopios reflectores, varios meses. El recocido es necesario como paso intermedio en procesos de manipulación de metales, como la fabricación de alambre o el estampado en latón, para recuperar la ductilidad que el metal a tratar pierde debido al endurecimiento producido durante la operación de modelado, y para obtener los más bajos valores de resistencia a la deformación.
También existen diferentes tipos de tratamientos térmicos de recocido aplicados a los aceros. El recocido de regeneración se utiliza para los aceros que presentan efectos de fatiga debido al trabajo que realizan determinadas piezas en el conjunto de las máquinas; este recocido tiene por objeto afinar el grano de las piezas de acero sobrecalentado. El recocido contra acritud se aplica a los aceros que han sido deformados en frío; mediante este tratamiento se recupera parte de las propiedades iniciales. El recocido globular se aplica a los aceros para facilitar su mecanizado. El recocido de estabilización tiene por objeto eliminar las tensiones internas de las piezas forjadas o trabajadas en frío, y el recocido de ablandamiento se emplea cuando hay que mecanizar piezas templadas. Véase Temple.



Alambre





Alambre, filamento o barra fina de un metal flexible que tiene una sección uniforme. Los metales que suelen utilizarse para hacer alambres son cobre, aluminio, acero, latón, hierro, oro, plata y platino.

El diámetro de un alambre de una sola hebra se determina por su calibre, que en los alambres realizados con muchos hilos se determina por el diámetro de su conjunto. Hay diversas clases de calibradores para medir los diversos tipos de alambres.
Los métodos más modernos de fabricación de alambre consisten en estirar de una barra de metal haciéndola pasar a través de agujeros con forma cónica cada vez más finos, practicados en troqueles de carburo de volframio, hasta obtener el diámetro requerido. Los troqueles utilizados para obtener cables muy finos se realizan con diamantes bien sujetos a discos metálicos. Después de practicar varios estiramientos al metal, el alambre se endurece y se vuelve frágil, por lo que se le somete a un recocido (tratamiento controlado de calentamiento y enfriamiento) para recuperar su flexibilidad.
Los alambres tienen muchas aplicaciones, tanto tecnológicas como domésticas. Hasta el descubrimiento de la fibra óptica las conexiones telefónicas se realizaban con cables de cobre, buen conductor. Las líneas de alta tensión se fabrican con cables de aluminio, que también es un buen conductor pero resulta más barato y más ligero que el cobre.
Los resortes que utilizan los tapiceros y las cuerdas de los instrumentos musicales se hacen con alambres de acero. También son de acero los cables de suspensión de puentes y vallas, que requieren alta resistencia longitudinal. Los alambres de platino se utilizan para instrumentos científicos y mecanismos de precisión, como la cuerda de los relojes. Los fusibles, dispositivos eléctricos de seguridad que se funden e interrumpen la corriente cuando es excesiva se fabrican con alambres de diverso grosor. También se utilizan alambres para hacer cuerdas, redes, telas metálicas, o en joyería



Análisis de orina





Análisis de orina, conjunto de técnicas y procedimientos de laboratorio que se realizan en la orina para verificar la funcionalidad del aparato excretor y de otros órganos. El análisis incluye tanto investigaciones de tipo físico-químico como microscópicas, y toma en consideración diversos parámetros. La orina también puede someterse a un particular examen bacteriológico denominado urocultivo.
2
PRINCIPALES PARÁMETROS EXAMINADOS

2.1
Análisis físico-químico
Los principales parámetros de naturaleza físico-química medidos en el análisis de orina son: el aspecto, el color, el pH y la densidad. El aspecto, por lo normal transparente, puede variar por la presencia de fosfatos o sales del ácido úrico y del ácido oxálico; o bien por la presencia de pus y bacterias. El color -normalmente amarillo pajizo con tonalidad más o menos intensa por la presencia de urobilinógeno (pigmento urinario)- puede cambiar en algunas condiciones patológicas, volviéndose, por ejemplo, más rosado (color “agua de lavar carne”), como en los casos de hemoglobinuria o de hematuria (presencia de hemoglobina o sangre en la orina, respectivamente), o más oscuro (color vino), como en los casos más graves de ictericia. El valor del pH proporciona datos sobre la eficiencia de los sistemas tampón del organismo, dedicados al mantenimiento de valores constantes en el pH de las soluciones intra y extracelulares; el pH de la orina -por lo común ligeramente ácido por la presencia de ácido úrico- puede resultar más alto en caso de insuficiencia renal o, al contrario, tender hacia valores ácidos en caso de diabetes. La densidad indica la capacidad del riñón para concentrar la orina. En condiciones fisiológicas, oscila entre valores de 1015 y 1025.
Mediante el análisis químico de la orina, además, se buscan compuestos que, ausentes en condiciones fisiológicas, son indicativos de fenómenos patológicos en curso: resulta particularmente significativa la presencia de glucosa (glucosuria); de proteínas como la albúmina (albuminuria); de hemoglobina (hemoglobinuria); de glóbulos rojos (hematuria); de bilirrubina (bilirrubinuria); y de cuerpos cetónicos (cetonuria).
La glucosuria se manifiesta, generalmente, cuando hay una elevada concentración de azúcar en sangre (glucemia), lo que sucede en la diabetes mellitus, o bien en caso de una funcionalidad renal alterada. La concentración de proteínas en la orina puede aumentar en los estados febriles, en el embarazo, después de un esfuerzo físico intenso o en condiciones de enfermedad renal, como en el síndrome nefrósico, o en el mieloma múltiple, caracterizado por la proteinuria de Bence-Jones (es decir, en la orina se encuentran fragmentos de anticuerpos monoclonales, producidos por el organismo a partir de un mismo grupo de células plasmáticas). La hemoglobina está presente en la orina de los individuos afectados por anemia hemolítica. En la ictericia obstructiva la orina revela la presencia de la llamada bilirrubina directa (esto es, la forma hidrosoluble de este compuesto): ello es debido al hecho de que los túbulos renales no consiguen reabsorberla enteramente, ya que su concentración en el plasma sanguíneo es excesiva. Los cuerpos cetónicos, representados por el ácido β-hidroxibutírico, el ácido acetacético y la acetona, pueden aparecer en la cetoacidosis diabética, en el embarazo, en las enfermedades febriles y en la caquexia (fuerte adelgazamiento asociado a una progresiva reducción del metabolismo y de la funcionalidad de los órganos).
2.2
Análisis microscópico
Mediante el examen al microscopio se comprueba la presencia de células epiteliales renales y de elementos de la sangre que, presentes por lo común en pequeño número, pueden aumentar en caso de enfermedad. Las células epiteliales, normalmente ausentes, proceden de la exfoliación de las vías urinarias y son indicativas de inflamación de las vías renales. Los leucocitos están presentes en condiciones fisiológicas, pero aumentan en caso de infecciones de las vías urinarias (como la pielonefritis) o de las vías genitales (epididimitis en el hombre, salpingitis en la mujer). La presencia de un número excesivo de leucocitos en la orina recibe el nombre de leucocituria. Los glóbulos rojos están presentes en la orina en caso de cistitis, cálculos o glomerulonefritis, así como en la tuberculosis y en las neoplasias de las vías urinarias. En la muestra pueden encontrarse también los llamados cilindros (formaciones alargadas), que pueden ser hialinos -en curso de proteinuria- o epiteliales -cuando existe un proceso degenerativo del epitelio de los túbulos-; o bien hemáticos, cuando están formados por aglomeraciones de eritrocitos.
3
INVESTIGACIÓN BACTERIOLÓGICA: UROCULTIVO
El examen bacteriológico permite, en caso de infección de las vías urinarias, identificar el agente patógeno responsable. Este examen, que consiste en la siembra de una muestra de orina en terrenos de cultivo adecuados, permite identificar el agente patógeno. En general, se considera positivo cuando el número de colonias que se desarrollan es superior a 100.000.



Física del plasma





Física del plasma, estudio del comportamiento de sustancias (en general gases) altamente ionizadas, que constituyen un estado de la materia denominado plasma.
La importancia que ha adquirido esta rama de la física se debe sobre todo a que la mayor parte del Universo está formado por materia en estado de plasma, y a la posibilidad de realizar reacciones de fusión nuclear controlada a partir del plasma (véase Energía nuclear).
En el espacio interestelar, la ionización está producida por la radiación, mientras que en las estrellas, son sus altas temperaturas las causantes de la creación de plasma, cuyas partículas adquieren energía suficiente para producir reacciones nucleares de fusión. Los científicos tratan de generar y contener estos plasmas en el laboratorio con el fin de conseguir reacciones de fusión controlada que lleven a la producción de energía eléctrica.



Rayo





Rayo, descarga eléctrica que se produce entre nubes de lluvia o entre una de estas nubes y la tierra (véase Electricidad). La descarga es visible con trayectorias sinuosas y de ramificaciones irregulares, a veces de muchos kilómetros de distancia, fenómeno conocido con el nombre de relámpago. Se produce también una onda sonora llamada trueno.
2
LA CARGA ELÉCTRICA
No se conoce por completo el modo en el que se cargan las nubes de electricidad, pero la mayoría tienen carga negativa en la base y positiva en la cima. Las distintas hipótesis que explican cómo se produce esta polarización pueden dividirse en dos categorías: las que requieren hielo y las que no. Muchos meteorólogos creen que el hielo es un factor necesario porque los rayos no suelen observarse hasta la formación de hielo en las capas superiores de las nubes. Ciertos experimentos han mostrado que cuando las disoluciones de agua se congelan, el hielo gana carga negativa mientras que el agua queda cargada positivamente. Si después del inicio de la solidificación el aire en ascensión arranca pequeñas gotas de agua de las partículas congeladas, estas gotitas se concentrarán en la parte superior de la nube, y el hielo, en agregados más grandes, descenderá hasta la base. Por otra parte, ciertos experimentos han mostrado que las gotas de agua grandes, con caída rápida, se negativizan, mientras que las gotas pequeñas que caen con mayor lentitud se vuelven electropositivas. Por tanto, la polarización de una nube es probable que se produzca por las distintas velocidades de caída de las gotas grandes y pequeñas. Como quiera que se forme, la carga negativa en la base de la nube induce otra positiva en la tierra situada debajo que actúa como la segunda placa de un condensador gigante. Cuando el potencial eléctrico entre dos nubes o entre una nube y la tierra alcanza una magnitud suficiente (unos 10.000 V por cm), el aire se ioniza a lo largo de una trayectoria estrecha, y se produce el destello de un relámpago. Muchos meteorólogos creen que esta es la forma en la que la carga negativa es transportada hacia el suelo y que así se mantiene la carga negativa total de la superficie de la Tierra.
Una nueva teoría sugiere que la polarización eléctrica de las nubes puede ser la causa de la precipitación y no una consecuencia de ella; asimismo postula que el potencial eléctrico existente entre la ionosfera —capa superior de la atmósfera— y la tierra induce la polarización. Según esta teoría, el flujo ascendente de aire caliente a través de una nube lleva consigo partículas con carga positiva que se acumulan en la cima de la nube y que atraen cargas negativas de la ionosfera. Estas son conducidas hacia la base de la nube por corrientes descendentes poderosas en la periferia de la nube; así se evita que las cargas opuestas se neutralicen unas con otras. Quizás el 90% de todos los rayos que van desde las nubes hasta el suelo son negativos; el resto son destellos positivos. Con menor frecuencia se pueden producir rayos desde la tierra hacia las nubes, en particular desde cumbres de montañas o desde objetos altos como las antenas de radio.
Estudios con cámaras de alta velocidad han mostrado que la mayoría de los destellos de rayos son sucesos múltiples compuestos de hasta 42 'rayos' principales, cada uno de los cuales está precedido por un rayo guía. Todos siguen una trayectoria ionizada inicial que puede ramificarse junto al flujo de corriente. El intervalo medio entre rayos sucesivos es de 0,02 s, y 0,25 s el intervalo medio entre destellos. Puesto que la duración de un rayo no supera los 0,0002 s, los lapsos entre rayos ocupan la mayor parte de la duración de un 'destello'. Los llamados rayos en láminas son sólo la reflexión de uno ordinario en las nubes. Los rayos en bola son un fenómeno raro en que la descarga toma la forma de una bola luminosa y lenta que a veces estalla y otras simplemente decae.
3
MEDIDAS PROTECTORAS
Para proteger los edificios de los rayos, se instalan barras metálicas (llamadas pararrayos) desde el suelo hasta una altura superior al punto más alto del tejado. Los pararrayos establecen una vía con baja resistencia para el paso de la descarga y evitan así que la carga atraviese la estructura del edificio. Las líneas de electricidad y las antenas de radio se protegen con dispositivos o captadores de rayos que consisten en una pequeña separación llena de aire entre la línea y un cable unido al suelo. Esta separación ofrece una gran resistencia a tensiones ordinarias, pero un rayo con un potencial de decenas de millones de voltios, provoca la ionización del gas, creando una vía de baja resistencia hacia la tierra para la descarga.
Se deben mencionar tres ideas comunes y erróneas sobre los rayos. La primera dice que los rayos no alcanzan dos veces un mismo lugar. Pruebas fotográficas muestran que un rascacielos u otra estructura elevada puede ser golpeada muchas veces durante una sola tormenta. La segunda es que el lugar más seguro durante una tormenta de rayos está bajo un árbol alto. Los árboles, debido a su altura, son propensos a ser alcanzados por rayos y, por tanto, son verdaderamente peligrosos durante las tormentas eléctricas violentas. Lo más seguro para una persona que está fuera de su casa es permanecer en el interior de un coche con estructura metálica o acostarse en el suelo de un lugar descampado. El tercer concepto erróneo es que los rayos estén siempre asociados con truenos. Los observadores que escuchen los truenos para contar los rayos pueden perderse hasta un 40% de estos últimos.
Los rayos matan o dañan a más personas que los tornados o los huracanes. Provocan un 40% de los incendios de granjas y muchos bosques se queman por su acción. Sin embargo, no todo lo relativo a los rayos es negativo. El suelo se enriquece con el nitrógeno liberado desde la atmósfera por los rayos y transportado por las gotas de lluvia. Algunos científicos creen que los rayos pueden haber sido un elemento esencial en el origen de la vida en nuestro planeta, con la creación de los compuestos químicos complejos que dieron lugar a la materia viva a partir de elementos simples.



Plasma en física





Plasma (física), estado de la materia, generalmente gaseoso, en el que algunos o todos los átomos o moléculas están disociados en forma de iones. Los plasmas están constituidos por una mezcla de partículas neutras, iones positivos (átomos o moléculas que han perdido uno o más electrones) y electrones negativos. Un plasma es conductor de la electricidad, pero cuando su volumen supera la llamada longitud de Debye presenta un comportamiento eléctricamente neutro. A escala microscópica, que corresponde a dimensiones inferiores a la longitud de Debye, las partículas de un plasma no presentan un comportamiento colectivo, sino que reaccionan individualmente a perturbaciones como por ejemplo un campo eléctrico.
En la Tierra, los plasmas no suelen existir en la naturaleza, salvo en los relámpagos, que son trayectorias estrechas a lo largo de las cuales las moléculas de aire están ionizadas aproximadamente en un 20%, y en algunas zonas de las llamas. Los electrones libres de un metal también pueden ser considerados como un plasma. La mayor parte del Universo está formado por materia en estado de plasma. La ionización está causada por las elevadas temperaturas, como ocurre en el Sol y las demás estrellas, o por la radiación, como sucede en los gases interestelares o en las capas superiores de la atmósfera (véase Ionosfera), donde produce el fenómeno denominado aurora.
Los plasmas pueden crearse aplicando un campo eléctrico a un gas a baja presión, como en los tubos fluorescentes o de neón (véase Lámpara de neón). También puede crearse un plasma calentando un gas neutro hasta temperaturas muy altas. En general, las temperaturas son demasiado altas para aplicarlas externamente, por lo que se calienta el gas internamente inyectando en él iones o electrones de alta velocidad que pueden colisionar con las partículas de gas y aumentar su energía térmica. Los electrones del gas también pueden ser acelerados por campos eléctricos externos. Los iones procedentes de estos plasmas se emplean en la industria de semiconductores para grabar superficies y producir otras alteraciones en las propiedades de los materiales.
En los plasmas muy calientes, las partículas adquieren suficiente energía como para producir reacciones nucleares al colisionar entre sí. Estas reacciones de fusión son la fuente de calor en el núcleo del Sol, y los científicos intentan crear en los laboratorios plasmas artificiales donde las reacciones de fusión puedan producir energía para generar electricidad.



Punto crítico





Punto crítico, en física, punto de temperatura o presión que corresponde a un cambio en el estado físico de una sustancia. Durante el enfriamiento de una aleación metálica, el punto crítico se alcanza a la temperatura en que se produce una reorganización molecular que da lugar a una nueva forma de la sustancia; generalmente, esta reorganización se ve acompañada por la absorción o cesión de calor. La temperatura crítica de un gas es la temperatura máxima a la que puede licuarse; la presión crítica es la presión necesaria para licuar el gas a esa temperatura. Algunos gases, como el helio, el hidrógeno o el nitrógeno, poseen temperaturas críticas muy bajas y tienen que ser enfriados intensivamente antes de poder ser licuados. Otros, como el amoníaco o el cloro, tienen temperaturas críticas elevadas y pueden licuarse a temperatura ambiente aplicando suficiente presión. La tabla adjunta muestra las temperaturas y presiones críticas de algunos gases importantes.
Una tercera característica del punto crítico es el volumen crítico, que es el volumen que ocuparía un mol de gas a su temperatura y presión críticas. Estas tres cantidades, la temperatura, presión y volumen críticos, se denominan conjuntamente constantes críticas de una sustancia.



Día





Día, en cronología, periodo de tiempo empleado por un cuerpo celeste, y especialmente por la Tierra, para girar en torno a su eje. El día terrestre es más corto o más largo según se emplee como referencia el Sol u otra estrella; el día sidéreo —el tiempo que tarda la Tierra en realizar un giro en relación a una estrella— es 4 minutos más corto que el día solar medio. El día solar, el intervalo entre dos pasos sucesivos del Sol por el meridiano, tiene una duración distinta según la época del año debido a la variación de la velocidad de la Tierra en su órbita. Por eso se toma la media del día solar a lo largo de un año, y el día solar medio se emplea para todos los fines civiles y para muchos fines astronómicos. Todos los tipos de día se dividen exactamente en 24 horas, cuya duración varía según el tipo de día correspondiente.
En la actualidad el día civil comienza con la medianoche del horario local. En la antigüedad el día comenzaba con la salida del Sol entre los babilonios y con la puesta del Sol entre los atenienses y los judíos. A efectos religiosos (sobre todo entre los judíos) se sigue considerando a menudo que el día comienza con la puesta de Sol; hasta hace poco el día astronómico comenzaba a mediodía, y el día juliano todavía empieza a mediodía.
En el uso común se denomina día al periodo de luz natural entre el amanecer y el ocaso, para distinguirlo así de la noche. La duración del periodo de luz, más constante cuanto más cerca del ecuador se esté, varía con la latitud y la estación; en las regiones polares llega a ser de 24 horas en el verano, con lo que se produce el fenómeno conocido como sol de medianoche.



Meses del año, origen y significado






Enero
Enero, primer mes del año en el calendario gregoriano, consta de 31 días. El nombre procede de Jano, el dios romano de las puertas y los comienzos. Enero era el undécimo mes del año en el antiguo calendario romano; aunque en el siglo I a.C., con la reforma de Julio César que estableció el que se conoce como calendario juliano, pasó a ser considerado como el primer mes. El 1 de enero, los romanos ofrecían sacrificios a Jano para que bendijera el nuevo año. Su símbolo era una cabeza de dos caras, mirando al Este y al Oeste, por donde sale y se pone el Sol.

Febrero
Febrero, segundo mes del calendario gregoriano. El nombre procede de la palabra latina Februa, denominación de los festivales de expiación y purificación que se celebraban en la antigua Roma durante este mes. Originalmente no estaba incluido en el calendario romano, que comenzaba en marzo. Según parece, el rey Numa Pompilio (véase Monarquía de Roma) añadió el mes de enero al inicio del año y el de febrero al final; sin embargo, en el año 452 a.C. fue situado en segundo lugar en el calendario romano. Febrero tenía originalmente una duración de 29 días, aunque posteriormente se transfirió un día al mes de agosto. Actualmente tiene 28 días en años ordinarios y se añade un vigésimo noveno día en años bisiestos. El 14 de febrero, Día de San Valentín, se celebra la fiesta de los enamorados.

Marzo
Marzo, tercer mes del actual calendario gregoriano. Para los romanos, que nombraron este mes en honor de Marte, dios de la guerra, marzo era el primer mes del año. El calendario gregoriano procede de la reforma que ordenó el papa Gregorio XIII en 1582; fue aceptado inmediatamente por los países católicos, pero no por los luteranos, quienes tardaron más tiempo en incorporarlo. Hasta entonces, marzo fue el primer mes oficial del año y comenzaba el día 25. El equinoccio de la primavera (véase Eclíptica) tiene lugar el 20 o 21 de este mes.


Abril
Abril, cuarto mes del calendario gregoriano, consta de 30 días. Los romanos dieron a este mes el nombre de Aprilis, derivado de aperire, ‘abrir’, probablemente porque es la estación en la que empiezan a abrirse las flores. En la lengua anglosajona era denominado Eostre, de Easter (Pascua). El 23 de abril se celebra en España el Día del Libro, aniversario de la muerte de Miguel de Cervantes. Desde hace unos años, dado que ese día también es el aniversario del nacimiento y la muerte de William Shakespeare —aunque en realidad no coincidieran ambas fechas pues Inglaterra no había incorporado todavía el calendario gregoriano—, la Unión Europea decidió también celebrar en esa fecha el Día del Libro.

Mayo
Mayo, quinto mes del año; consta de 31 días. Era el tercer mes en el antiguo calendario romano y tradicionalmente se acepta que debe su nombre a Maia, la diosa romana de la primavera y los cultivos. Las celebraciones en honor de Flora, la diosa de las flores, alcanzaban su punto culminante en la antigua Roma el 1 de mayo. En Europa se levantaban mayos (palos de mayo) en las aldeas adornados con espinos en flor el 1 de mayo. En muchos países, el 1 de mayo es una fiesta en honor de los trabajadores y trabajadoras, y es conocido también como Día del Trabajo (véase también Primero de Mayo). En el hemisferio norte, mayo es el último mes de la estación de la primavera.

Junio
Junio, sexto mes del año en el calendario gregoriano; consta de 30 días. La etimología del nombre es dudosa. Diferentes autoridades derivan el nombre de la diosa romana Juno, la diosa del matrimonio, o del nombre de un clan romano, Junius. Otra teoría localiza el origen del nombre en el latín iuniores (jóvenes) en oposición a maiores (mayores) para mayo, que son los dos meses dedicados a la juventud y a la vejez respectivamente. Junio era el cuarto mes en el antiguo calendario romano. Cuando Julio César estableció la reforma del calendario, junio tenía 29 días, a los que César añadió un trigésimo. En el hemisferio norte el 21 de junio termina la primavera y comienza el verano. En el hemisferio sur termina el otoño y comienza el invierno.

Julio
Julio, séptimo mes del año en el calendario moderno; consta de 31 días. Era el quinto mes del año en el calendario romano primitivo y por eso fue llamado Quintilis, o quinto mes, por los romanos. Fue el mes en el que nació Julio César, y en el 44 a.C., año de su asesinato, el mes recibió el nombre de julio en su honor.

Agosto
Agosto, octavo mes del año. Dado que era el sexto mes del calendario romano, que comienza en marzo, fue originalmente llamado Sextilis (en latín, sextus, 'sexto'). Se le dio el nombre actual en honor del primero de los emperadores romanos, Cayo Julio César Octavio Augusto, por algunos de los más afortunados acontecimientos de su vida ocurridos durante este mes. Para igualarlo al quinto mes, cuyo nombre había cambiado de Quintilis a julio en honor de Julio César, se tomó un día del mes de febrero y se añadió a agosto.

Septiembre
Septiembre, noveno mes del calendario gregoriano. Era el séptimo mes del calendario romano y toma su nombre de la palabra latina septem, siete. Septiembre tiene 30 días. En el hemisferio norte, el 22 o 23 de septiembre marca el equinoccio de otoño, cuando acaba el verano y comienza el otoño; en el hemisferio sur esta fecha indica el final del invierno y la llegada de la primavera.

Octubre
Octubre, décimo mes del calendario gregoriano, consta de 31 días. Octubre era el octavo mes del antiguo calendario romano, tal y como su nombre indica: octubre, en latín octo, ‘ocho’. Cuando los romanos fijaron el 1 de enero como el comienzo del año, octubre se convirtió en el décimo mes. Algunas de las fiestas más sobresalientes de este mes son: la conmemoración del descubrimiento de América en 1492, fiesta que adopta la denominación de Día de la Hispanidad o de la Raza, y que se celebra en España y los países hispanoamericanos, y la fiesta de Halloween, que tiene lugar la noche del 31 de octubre, víspera del Día de Todos los Santos, y que se celebra en los países anglosajones, aunque cada vez más en los de habla hispana.

Noviembre
Noviembre, undécimo mes del calendario gregoriano; consta de 30 días. Entre los romanos era el noveno mes (en latín, novem) de un año compuesto de 10 meses. Noviembre tuvo 29 días hasta que Augusto le dio 30 días. En Iberoamérica y España se celebran como fiestas religiosas el Día de Todos los Santos y el Día de los Difuntos. En los Estados Unidos se observa el cuarto jueves el Día de Acción de Gracias como fiesta familiar y civil.

Diciembre
Diciembre, mes último y más festivo en el calendario gregoriano. Tiene 31 días. Diciembre era el décimo mes (en latín, decem, 'diez') en el calendario romano, pero se conservó el nombre en el actual ajuste. La temporada de Navidad, que culmina el 25 de diciembre, ha tomado algunas cosas de la naturaleza festiva de las saturnales, una fiesta romana celebrada en esta época del año en honor del dios Saturno.



Impresora láser





Impresora láser, impresora electrofotográfica que utiliza la misma tecnología que las fotocopiadoras. Para dibujar la imagen de la página deseada se utilizan un rayo láser dirigido y un espejo giratorio, que actúan sobre un tambor fotosensible. La imagen se fija en el tambor en forma de carga electrostática que atrae y retiene el tóner. Se enrolla una hoja de papel cargada electrostáticamente alrededor del tambor, de forma que el tóner depositado se queda pegado al papel. A continuación se calienta el papel para que el tóner se funda sobre su superficie. Por último, se elimina la carga eléctrica del tambor y se recoge el tóner sobrante. Para hacer varias copias de una misma imagen, se omite este último paso y se repiten sólo la aplicación del tóner y el tratamiento del papel.

Una desventaja de las impresoras láser es que son menos versátiles que las matriciales, que trabajan con distintos tipos de papel. Por ello suelen obtenerse mejores resultados si se utilizan impresoras matriciales o de margarita para la impresión de formularios autocopiativos o en  


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